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Historia 29843 — capítulo 7

"Dicen que nada cura a un corazón roto como montones de chocolate; y por lo que podemos intuir al parecer B. tenía un corazón bastante destrozado, recibir toneladas de chocolate a la hora del desayuno no puede ser del todo bueno, al menos no si el chocolate no viene de la misma persona.

Al parecer Hollywood ha estado demasiado amigable con demasiadas personas, o al menos con los hermanos Potter, ¿Pueden sentir como la rivalidad nace? Esto no puede ser bueno para la unidad familiar, ¡pero como nos va a entretener mientras dure!

No te preocupes B., no tienes que decidir ahora, de hecho, mientras más tardes en decidir mejor; porque no te relajas mientras tanto, come un poco de chocolate…

Con amor,

Awendela Darling"

Los pasos de Al eran opacados por la creciente cantidad de lluvia que caía afuera del casillo, por un momento deseo que la lluvia si hubiera cancelado el partido del día anterior, su vida hubiera sido mucho más sencilla aquella mañana de haber sido así. Dobló de manera apresurada al llegar al pasillo que conducía a la oficina del director, había prometido ser puntual en su próxima junta y no deseaba romper aquella promesa, abrió la puerta con facilidad, su corazón dio un vuelco, ¿dio un vuelco?

Brooke lo miraba perpleja, parada en medio de antesala de la oficina del director observando al recién llegado, Al sintió como un poco de color cubría sus mejillas y no pudo evitar sentirse extrañado al respecto.

-Hola- saludó de manera casual, el periodo de "restauración" e una amistad solía ser incómodo, aquella no era la excepción.

-Hola.- saludó Brooke con una sonrisa amigable. Albus sonrió aliviado ante aquel gesto, le agradaba que la herida estuviera sanando a una velocidad considerable, las cajas de chocolate estaban haciendo su trabajo. La puerta de la oficina del director se abrió y la sonrisa de Albus abandonó su rostro de manera abrupta al ver a James salir de la habitación ¿Brooke estaba con él?

-Hola.- saludó James tratando de romper un poco la tensión recién creada.

-Hola.- saludaron Al y Brooke al unísono.

Brooke miró a James sin quitar su sonrisa.- ¿Te dieron el empleo?-

-¡Sí!- dijo James con una emoción evidente.- Estas viendo a tu nuevo profesor de DCAO.-

-Muy bien profesor- dijo Brooke amablemente, Al por su parte, sintió una punzada de ira acomodarse de nuevo entre sus costillas.

Hubo silencio, los tres se quedaron allí sin nada que decir.- Y… ¿a qué vienes?- preguntó James tratando de romper la tensión nuevamente, aquello dio un poco de resultado, Al pareció aliviado al saber que Brooke no había ido allí acompañando a su hermano.

-Quiero un permiso para dejar de asistir a la psicóloga escolar.- explicó la pelinegra atentamente. James pasó su mirada a su hermano menor, formulando implícitamente la misma pregunta.

Albus entendió que James había pensado lo mismo que él, James había pensado que Al había acompañado a Brooke hasta allí. - Vengo a ver sobre créditos y calificaciones para… bueno… mi carrera.-

El teléfono de James sonó de manera oportuna, el chico miró a la pantalla y frunció el ceño.- No conozco el número, ha estado llamando desde ayer en la noche.- dijo a los otros dos.- no contesto números desconocidos.- dijo guardando su móvil en su bolsillo de nuevo.

De nuevo hubo silencio, los tres parecían incómodos.- ¿Te gustaron los chocolates?- preguntó James con una sonrisa a la pelinegra.

-Sí.- contestó la chica asintiendo repetidamente.- También los tuyos Al.- dijo volviendo la mirada a su amigo, quien no pudo evitar sonreír levemente.

-¿Por qué le enviaste chocolates?- preguntó James con el ceño fruncido sin pensar.

-¿Por qué le enviaste tú chocolates?- respondió Al con la misma actitud retadora.

-¿Por qué algunos animales se comerán a sus propias crías?- dijo Brooke de manera espontánea para tratar de liberar la tensión; una pelea en la antesala de la oficina del director no podía ser nada bueno para ninguno de los tres.

James y Albus se distrajeron con la extraña interrupción de la pelinegra.

-Bueno…- dijo James después de otro prolongado silencio.- Tengo que irme, voy a buscar cosas para decorar mi nueva oficina… ¡Hey Brooke, tal vez quieras ayudarme a decorarla más tarde!-

Brooke lo miró y sonrió de manera nerviosa.- Sí… si logro zafarme de la loquera.- dijo la pelinegra.

-Genial.- contestó James dispuesto a despedirse con un beso en la mejilla, sin embargo reprimió aquel gesto y dio media vuelta no sin antes lanzar una mirada de desdén a su hermano menor. Albus la devolvió sin esfuerzo.

El teléfono de Brooke sonó haciendo que Al se olvidara de su hermano de manera instantánea, la chica miró la pantalla con el ceño fruncido.- No conozco el número.- dijo al pelinegro confundida.

-No contestes.- aconsejó el ojiverde encogiéndose en hombros.-Entonces… ya no aguantas más tu hora semanal con la señora Longbottom.-

-Es difícil pensar que alguien más loco que yo pueda solucionar mis problemas.- contestó Brooke asintiendo.- Además su oficina me da escalofríos.-

-Me pregunto como es que Hellen salió tan normal…-

-Eso de "normal" puede ser cuestionable.- dijo la adolescente sinceramente, de vez en cuando Hellen también podía ser extraña.

-Brooke…- comenzó a decir el adolescente de manera abrupta, la chica lo escuchó de manera atenta, "quiero que vuelvas a estar de mi lado" pensó el pelinegro.- espero que consigas zafarte de tu hora semanal con la loquera.- dijo.

La ojiazul había estado reteniendo su aliento cuando escuchó su nombre por parte de Albus, sin embargo el resto de la oración no era lo que ella había esperado.- gracias.- dijo tímidamente dando media vuelta para quedar de espaldas al pelinegro, su mano tocó la puerta de la oficina del director Kensington y una voz grave la invitó a pasar.

Albus la miró entrar a la oficina del director, en su mente no parecía como si ella estuviera entrando, a él le parecía más como si estuviera saliendo, y por un segundo sintió el arrebato de querer detenerla, ¿por qué quería detenerla?

Mientras el pelinegro se debatía porqué sus sentimientos de pronto le parecían tan ajenos a él mismo, un rubio se preguntaba que le tomaba tanto tiempo a la enfermera escolar encontrar un remedio efectivo para su problema.

-¡Te dije que era hiedra venenosa!- declaró Hellen por onceava vez. Ella y Scorpius se encontraban en la enfermería del colegio, la ravenclaw veía a su amigo rascar su piel insistentemente sentado en la cama de edredón blanco.

-Dijiste que podría ser hiedra venenosa.- gruñó Scorpius sin poder dejar de notar que su piel comenzaba a tomar un tono anaranjado.

-¿Qué hacían en el bosque prohibido de todas maneras?- preguntó la enfermera con el ceño fruncido, no podía recordar donde había quedado el ungüento necesario y buscaba en los cajones sin resultado alguno.

-Buscábamos orina de unicornio.- explicó Hellen un poco cabizbaja por el hecho de que no la habían encontrado.- es para un "experimento".-

-Pero si alguien le pregunta… estábamos teniendo sexo.- dijo Scorpius con el ceño fruncido y seriamente.

Hellen le dio un golpe en la cabeza y lo miró furiosa.- ¡en tus sueños!-

-Creo que más bien estás hablando de mis pesadillas.- corrigió el rubio haciendo que la ravenclaw volviera a golpearlo en la cabeza. -¡Sólo no le diga a nadie que acabé lleno de pústulas por ir a buscar orina de unicornio!- exclamó Scorpius a la enfermera, quien roló los ojos y asintió mientras continuaba hurgando en los cajones.- ¿Sabes que gay suena eso?- preguntó el slytherin a su amiga, Hellen también roló los ojos.

El sonido del teléfono celular de Scorpius hizo que el chico se sobresaltara.- contesta.- dijo a Hellen, sus manos estaban ocupadas tratando de calmar aquella incesante comezón.

Hellen tomó el aparato y lo colocó junto a su oreja.- bueno… ¡Lily!- dijo la rubia con alegría lanzando una mirada a Scorpius tratando de encontrar la misma reacción en él, el chico hizo una mueca.- ¿Por qué estas llamando a Scorpius?... ¿Qué? ¿Emergencia? ¡Claro! Estaremos todos allí en media hora… - la chica cerró el celular y volvió la mirada a la enfermera.- ¡Apresúrese! Tenemos que hacer algo urgente.- dijo a la mujer corriendo hacia ella donde estaba para buscar en los cajones.

-Sabes… pudiste haber hecho eso antes… considerando que… ¡ME ESTOY MURIENDO DE PICAZÓN!- gruñó Scorpius enfadado. Hellen no se inmutó y continuó buscando en cajones con la enfermera mientras el rubio se rascaba de manera enfermiza.

Unos cuantos pisos abajo un par de hermanos se miraban el uno al otro de la misma manera enfermiza en la que Scorpius Malfoy veía a sus pústulas. James Potter se cruzó de bazos testarudo, ambos hermanos se encontraban parados frente a frente en uno de los pasillos del colegio.

-Creí que no había nada entre tú y Brooke.- dijo James con un deje de altanería.

-Es mi mejor amiga.- contestó Al encogiéndose en hombros, a aquello no podía llamársele "nada" precisamente.

-¿Le envías cajas de chocolate espontáneamente a tus amigas?-

-¿Por qué? ¿Tienes algún problema con eso?- preguntó el mediano de los Potter con un tono desafiante.

-Cuando saliste de vacaciones de verano te pregunté si había lago entre tú y Brooke.- dijo James con el ceño fruncido.

-¡Es mi mejor amiga!- repitió Albus enfadado.

-Y yo quiero ser algo más que su amigo.- dijo James con una sinceridad escalofriante, Albus lo miró perplejo, apretó sus puños con fuerza, aquella sensación le parecía completamente anormal, quería moler a su hermano a golpes por si quiera pensar en él y en Brooke como una pareja, el asco que le daba pensar siquiera en verlos juntos lo sobrepasaba, un escalofrío recorrió su espina dorsal.

-No puedes.- aquellas palabras abandonaron la boca de Albus sin su permiso.

James alzó la ceja perplejo. - ¿por qué no?-

-Porque… - "me da asco tan siquiera pensar en ustedes dos juntos… no te quiero cerca de Brooke, no te quiero pensando en Brooke, no quiero ni que digas su nombre" pensó Albus.- vas a ser nuestro profesor de DCAO… ¡Sería demasiado extraño!- dijo.

James abrió la boca para responder algo.

-¡Sala de menesteres ahora!- les gritó la voz aguda de Rose interrumpiendo al mayor de los potter.- ¡AHORA!- recalcó caminando hacía ellos decidida.

Albus comenzó a caminar en dirección a la sala de menesteres junto con su prima, realmente no tenía ganas de escuchar lo que James tenía que decir; su hermano mayor lo entendió y comenzó a caminar detrás de ellos apresurando el paso.

-¿Qué pasa?- preguntó Al a Rose.

-No sé. Hellen habló y dijo que era urgente- explicó la pelirroja con sinceridad. Rose volvió la cabeza para ver a James seguirlos unos pasos atrás.- ¿de qué estaban hablando?- preguntó por lo bajo a Albus.

El pelinegro la miró de reojo, algo le decía que Rose sabía exactamente de lo que él había hablado con su hermano mayor.- de nada.- mintió, y ella pareció entenderlo. Una puerta de caoba apareció ante ellos y ambos entraron al salón de menesteres, Hellen se encontraba untando un ungüento extraño a Scorpius, quien parecía agradecerlo desde lo más profundo de su alma; Brooke se encontraba acostada en un asiento acolchonado jugando con su cabello y Hugo se encontraba en un sillón leyendo hojas de Awendela Darling.

-¿Cuál es la emergencia?- preguntó Rose en cuanto los tres entraron a la sala de menesteres y la puerta se cerró tras ellos.- ¿Qué te paso?- preguntó a Scorpius.

-¡Estábamos teniendo sexo en el bosque prohibido!- dijo el chico decidido.

Hellen, Brooke y Hugo rolaron los ojos.- Se cayó en un arbusto de hiedra venenosa buscando orina de unicornio.- contestaron los tres al unísono.

Rose, Al y James reprimieron una carcajada.

-Mantén la excusa del sexo.- dijo Al sin dejar de reír.

El teléfono de Scorpius comenzó a sonar, Hellen lo tomó apresuradamente y dio el ungüento al chico, la chica puso el altavoz.

-¿Lily?- preguntó. James y Albus abrieron los ojos sorprendidos.

-Sí… ¿Están todos allí?- la voz de la pequeña Potter salió por la bocina del teléfono, su tono era impaciente.

-Sí.- contestó Brooke de manera inmediata.- ¿Dónde es el incendio?-

-En mi cabeza si no regreso a casa en menos de diez minutos, se supone que estoy comprando cereal…- dijo Lily sin soltar aquel tono preocupado.- ¿Al y James?-

-Aquí.- contestó Albus.- ambos.- añadió sin dejar que James hablara por sí mismo.

-Bueno, no sé como decir esto… así que sólo lo voy a decir…- la voz de Lily se entrecortaba.- ¡El abuelo Weasley está muy enfermo!-

Albus, James, Rose y Hugo se quedaron perplejos.

-¿Hola?- preguntó Lily al no escuchar reacción alguna.

-¿Qué quieres decir?- preguntó Rose automáticamente.

-¡Está enfermo!- repitió Lily, en aquel momento, y desde aquella cabina de teléfono público en una calle de Londres, la adolescente deseaba haber pensado bien que iba a decir.

-¿Cómo enfermo?- preguntó Brooke al ver que ninguno de los otros parecía estar reaccionando.

-¡MUY ENFERMO! Internado en San Mungo desde hace dos meses.-

-¿DOS MESES?- preguntó Rose extrañada.- No es posible, él y la abuela se fueron a visitar a Charlie…-

-¡Es una mentira!- chilló Lily.- Nos han estado mintiendo, nuestros padres no quieren que sepamos nada.-

-¿Cómo te enteraste?- preguntó Hugo.

-Victoire me lo dijo por accidente.- explicó Lily.

-Lil… ¿Estás segura?- preguntó James, siendo capaz de articular palabras por primera vez.

-Sí… encontré recibos escondidos por toda la casa, mamá se va a hacer "diligencias" todas las mañanas… hasta hablé a San Mungo para confirmar… está en la habitación 206 de hospitalización.- explicó Lily, y sintió un inmenso alivio de poder decirle aquello a alguien más.

-¿Por qué no nos dijeron?- preguntó Rose indignada.

-Tal vez no querían preocuparlos.- contestó Hellen amablemente.

-¡Voy a casa!- anunció James dando media vuelta y saliendo de la habitación de manera instantánea.

-Tengo que colgar.- dijo Lily.- ¡Nos vemos!- se despidió antes de que la llamada finalizara.

Los seis chicos restantes se quedaron en silencio, la bocina del teléfono de Scorpius había comenzado a sonar con aquel ruidito de cuando la otra persona cuelga el teléfono, Hellen se acercó y apagó el aparato, la rubia miró las expresiones de Rose, Hugo y Albus, los tres parecían perplejos, era obvio que no sabían que pensar, ella tampoco hubiese sabido como reaccionar ante aquello, la ravenclaw suspiró, y el silencio continuó reinando en la habitación.

-Y…- interrumpió Brooke el incómodo silencio.- ¿Qué vamos a hacer?-

Rose se dejó caer pesadamente en uno de los sillones.- no entiendo porque no nos dijeron.- dijo más para ella misma que para los demás.- es horrible.-

-Las mentiras siempre son horribles.- añadió Hugo con el ceño fruncido.

-Bueno, creo que sólo hay una manera de resolverlo.- dijo Brooke poniéndose de pie de golpe y comenzando a caminar a la puerta.

-¿A dónde vas?- preguntó Albus sin poder contenerse.

-Vamos…- corrigió.- es viernes por la noche, vamos al pueblo, pedimos una chimenea y nos aparecemos en tu casa.- dijo dirigiéndose a la residencia Potter.

-Eh… Brooke, podemos ser expulsados por eso, ¿recuerdas?- preguntó Scorpius levantándose de su asiento, las pústulas habían desaparecido.

-No podría importarme menos.- contestó la pelinegra con su usual tono despreocupado.

-Brooke, yo creo que…- comenzó Hellen.

-¡Es brillante!- interrumpió Rose levantándose de su asiento y saliendo de su letargo.- Tiene razón, tenemos que ir allá.- afirmó seriamente, no encontraba otra manera de entender porque sus padres habían decidido ocultar la enfermedad de su abuelo.

-Sí… - secundó Hugo de manera inmediata.

-¿Qué estamos esperando?- preguntó Brooke impaciente parada con la mano en la perilla de la puerta.

-Brooke, tu no puedes ir.- dijo Albus antes de que la pelinegra girará la perilla.

-¿Por qué no?- preguntó la chica con el ceño fruncido.

-¡VAN A EXPULSARTE!- contestó Scorpius antes de que Al pudiese siquiera abrir la boca.

-Su abuelo está enfermo…- dijo Brooke impaciente a su primo.

-Brooke…- comenzó Albus "no quiero que te expulsen, no quiero que te alejen" pensó.- es nuestro abuelo…. nuestro problema… déjanos resolverlo a nosotros.- dijo.

Una vez más la adolescente sintió como su aliento la abandonaba de repente, una vez más el final de la oración no había sido lo que ella esperaba. - Como quieras.- dejo escapar Brooke enfadada al tiempo en el que abría la puerta y salía del salón de menesteres bruscamente.

Albus sintió una horrible punzada de dolor en la cabeza, Brooke estaba enfadada con él de nuevo, aunque al menos está vez él tenía un buen motivo, no dejaría que Brooke acabara expulsada del colegio.

-Yo iré a hablar con ella.- dijo Scorpius mirando de reojo a Hellen.

-También yo.- dijo la rubia entendiendo.- Vayan con cuidado…- comenzó a decir la ravenclaw a sus amigos.- nos encargaremos de que nadie se enteré de que dejaron el castillo.- finalizó.

-Voy por tu capa.- dijo Rose a Albus, y ella y Hugo salieron de la sala con paso apresurado.

-Voy a ver que Brooke no haga una estupidez.- anunció Hellen antes de salir casi corriendo de la habitación.

Albus y Scorpius observaron la puerta cerrada en silencio.- Me odia.- dejo escapar Albus sin apartar la vista de la puerta, aquellas palabras no habían sido planeadas.

Scorpius entendió sin necesidad de nombres o explicaciones.- No te odia.- contestó el rubio.- sólo está enfadada.-

-No quiero que la expulsen…- dijo Al sin pensarlo.- porque es nuestra amiga.- dijo tratando de sonar casual; no, no tratando… era casual, Brooke era su amiga, nada más… ¿no?

-Al…- dijo Scorpius volteando a ver a su amigo.- si te gusta Brooke más vale que te des cuenta lo antes posible, es nuestro último año en el colegio.- aconsejó el Slytherin para después comenzar a caminar en dirección a la puerta, abrió la perilla y estuvo dispuesto a salir, volteo la cabeza una vez más.- es una de esas cosas de "ahora o nunca".-

-Gracias.- masculló Al, miró a su amigo salir y cerrar la puerta tras él. El mediano de los Potter sintió un vacío en su estómago, Scorpius tenía razón, pero eso no hacía las cosas más fáciles, la puerta volvió a abrirse.

-¡Vamonos!- dijo Rose sujetando la capa de invisibilidad de su primo en su brazo derecho.- No tenemos todo el tiempo del mundo Albus…- insistió Rose al ver la reacción retardada de su primo. Al tiempo que Al se escondía bajo la capa con Rose y Hugo, no podía evitar pensar que la afirmación de Rose jamás había sido más cierta: él no tenía todo el tiempo del mundo, y había estado muy equivocado en pensar lo contrario. Hasta aquel momento Al jamás había entendido el concepto de "ultimo año", aquel era el último año... su última oportunidad.