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Historia 30010 — capítulo 8
El Gato Y El Perro
…Cada noche Jasper venía a verme, y hablábamos durante un largo rato. Yo descubría más cosas sobre él y el sobre mí. Me agradaba su compañía, me hacía sentir menos sola, y sacaba de mi cabeza que había una manad de Licántropos fuera de mi casa que me vigilaba.
Pero una noche, el no vino. Y así fue toda una semana. No tenia de que preocuparme. Me estaba dando a mi misma la libertad de seguir a Bella. Y aproveche eso, para dar una vuelta de nuevo, al bosque.
Me había sentado sobre un tronco cubierto de musgo. Perdía mi mirada en la lejanía. Cuando unos pensamientos me sacaran de mi ensoñación.
Jacob Black estaba cerca y estaba consternado. No entendía algo, se repetía que todo era imposible.
Me ah hecho el encargado de los anillos…ella me odia, completamente. Lo mire, se acercaba y de pronto se dio cuenta de mi presencia.
-Tu -. Se puso en forma defensiva y lista para atacarme, pero yo puse una mano frente a mí.
-Vengo en son de paz, lobito-. Cerré los ojos y pase una mano por mi cabello-. No tengo ganas de pelear, evitémonos un desgaste físico, ¿quieres?
-¿Cómo esperas que confié en una sanguijuela como…?-. No termino la frase porque mi mano estaba en su boca. Era alto pero no quitaba que yo podía hacerlo callar.
-Cuida tu vocabulario, niño. No creo que quieras perder la lengua-. Mis ojos mostraban rabia. Me parte de él y le di la espalda.
-¿Qué no sabes que no debes darle la espalda a un lobo?-. Escuche como su ropa se desgarraba. Abrí los ojos y luego sonreí abiertamente.
-¿Qué? Me atacaras, vamos pequeñajo, solo y sin tu manada no eres nada-. Me miraba mostrando sus afilados colmillos.
Cuando te mate llevare tus restos a Sam Y después los meteré a la pocilga de un cerdo, para que estés donde perteneces. Me enfurecí.
Paso junto a mí intentando morder mi cuello. Lo esquive y golpee su estomago que estaba descubierto. Cayó al suelo chillando de dolor.
-¿Quién matara a quien?-. Lo sujete del cuello. Y el violeta se volvió un violeta encendido. Comencé a ahorcarlo poco a poco. Pero algo me detuvo, estuve a punto de romper su cuello. Si lo mataba ahora, estaría en problemas, peor si lo mataba después, todo estaría bien. Lo solté y baje la mirada.- Lárgate…
¿Qué? ¿Te rindes?. Se bufo y soltó un gruñido para atacarme de nuevo. Mi mirada seguía fija en el suelo.
-¡¿Qué estas sordo o qué?! ¡¡Lárgate!!-. Mi grito fue más fuerte de lo que pretendía. El se alejo de mí sin antes lanzarme una mirada furibunda. Caí al suelo de rodillas. Un recuerdo me golpeaba la mente. Los ojos rojos. Mis padres. Gritos. Me lleve una mano a los oídos y grite. Grite tan fuerte que estuve segura de que me podían escuchar a kilómetros de distancia. Los temblores llegaron a mí y los gritos seguían. Solo podía ver dolor, el rosto de ellos, contraído y pálido. Ellos habían muerto…. ¿Cómo podía ver yo esto? Yo no los había visto morir. Pronto mis gritos cesaron y caí al suelo inconsciente…
Cuando logre despertar, estaba lloviendo, bueno comenzaba a llover. Abrí los ojos y me voltee para ver el oscuro cielo que se alzaba sobre mí. No sabía por qué había comenzado a gritar, pero de algo estaba segura, al ver los ojos del chico, mi piel se puso china. Mi corazón dio un vuelco y me sentí como si fuera una….una asesina. Hice una mueca de solo pensar la palabra. La lluvia era más fuerte, pero no me movía de allí, necesitaba seguir sintiendo el agua fría caer en mi rostro. ¿Por qué Heidi me había encontrado y ofrecido su cuidado? ¿Marco había visto lo que podría llegar a ser, y decidió por eso mandar a Heidi a cazar a mis pares? Creo que debí haber muerto aquella noche fría en ese callejón. Las lágrimas pronto se confundieron con las gotas de lluvia. ¿En verdad me estaba volviendo un mounstro?
No, tú no eres ningún mounstro. Una voz dentro de mi cabeza respondió. ¿Debía creerle? Esa voz dijo que sí, que yo no había hecho nada monstruoso. Pero casi mataba a aquel chico. Pero no lo hiciste. Eso te diferencia de un mounstro, no has hecho nada monstruoso.
La mentira que crecía en mi cabeza, tal vez para defender mi propia existencia. Instinto de supervivencia. Hacía que siguiera deseando moverme.
Estaba cubierta de lodo cuando Salí del bosque. No quería correr, prefería moverme en silencio. La vida era una sinfonía agridulce. Aquella canción em gustaba mucho, no podía dejar de tararearla cuando entre al edifico y el intendente me lanzo una mirada envenenada.
Disfrutan ensuciando, porque no tiene que limpiarlo…. El comentario no me hirió ni un poco, había creado mi propia burbuja de tranquilidad y fantasía, evitando el dolor del que acaba de ser objeto. Sonreía cuando entre a la casa. No vi las cartas que descansaban sobre la mesa. Mucho menos note la presencia de alguien dentro de mi casa, no me preocupaba. Hasta que…
Un a mano fuerte me sujeto del hombro. Por mero reflejo tome la mano y la doble hasta dejar en el suelo al personaje. Emmett Cullen estaba sorprendido de mi fuerza, y me miraba asombrado.
-¿Qué quieres, Emmett?-. Emmett se levanto con rapidez, sin importarle la razón de por qué yo sabía su nombre.
-Te reto. Tú me quitaste a mi presa, quiero la revancha….