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Luchando por un amor imposible — capítulo 22

Pudo pasar una eternidad mientras los rostros de Hermione y Crystal unidos por la mirada buscaban que sólo fuera un sueño, y así habría sido de no ser porque ambos acompañantes, Draco y Ron, las atrajeron de su trance. Las chicas se acercaron y al unísono preguntaron:

   - ¿Qué haces tú aquí?

     Muchos magos, principalmente brujas curiosas, redujeron su estridente barullo para atender a la escena que en el Caldero Chorreante ocurría. Como una mente sola y sin pronunciarse palabra, Ron agarró a Hermione por los hombros a sus espaldas y Draco a Crystal y se desaparecieron sembrando la duda cotilla en todas las brujas chismosas que llenaban la famosa taberna de Tom.

   - ¡Eres bruja! ¡Fuiste a Hogwarts, no a un internado! - Crystal encajaba hilos en voz alta en medio del salón del nº12 de Grimmauld Place mientras Hermione aun estaba confusa sentada en el sillón-. ¡Tía, es total!

   - Más o menos… pero si tú no eres bruja, ¿qué hacías con Draco? ¿Cómo lo conociste? - dejó de preguntarle a la chica y le preguntó directamente a su hermano, de pie y apoyado en el marco de la puerta con las manos en los bolsillos-: Sabes que es muggle, ¿no?

Él asintió con la cabeza y miró a Crystal;

   - La conocí una de las veces que Weasley…

   - Especifica, ¿qué Weasley? - Preguntó Ron medio sentado detrás de Hermione en el espaldar del sillón.

   - Fred. Me mandó a que le comprara unas cosas muggles para el bar.

   - Nos conocimos en Picadilly street, el otoño del 98, casi, casi por navidades. Solíamos coincidir por la calle donde viven mis tíos…

   - Y así hasta ahora que estamos juntos desde hace cosa de un año - concluyó Draco.

   - Vosotros debéis ser muy amigos, ¡menuda compenetración! - señaló a los dos chicos-. La forma en que sin hablar nos trajisteis aquí… aunque… a lo mejor es cosa de magia antes de que ninguno de los dos pudiera contradecirla, añadió-: Yo aun no entiendo mucho de magia, Draco me lo contó hace unas 5,6 semanas. Confieso que creí que estaba loco y lo iba a dejar por friki, pero ¡Guau! Éste mundo es alucinante… - suspiró. Su alegría y elocuencia no impidieron que Hermione pensase en sus cosas.

   - Draco, ¿le has hablado de Harry?

Antes de que pudiera ofrecer respuesta, Crystal respondía por él:

   - ¡Cierto! Entonces el que iba el otro día contigo era él, ¡era Harry Potter! ¡Lo sabía! Lo preguntas por eso, ¿no?

   - Sí… o más bien por como lo miraste, Harry se quedó mosqueado.

     Se hizo tarde mientras Hermione entraba en más confianza y se reían ambas de lo sucedido. Ron debía ir a trabajar, así que Draco se quedó merodeando por la casa mientras ellas hablaban. En ningún momento habían nombrado nada del lazo que unía al rubio mago y a la bruja.

   - Amor, tienes clase mañana - le recordó Draco bien entrada la noche.

     Hermione esbozó una sonrisa, jamás había oido a Draco Malfoy decir algo con tanta dulzura, claro que ya no era Malfoy.

   - ¡Ay, tía! Es cierto, pues nada, nos escribimos o nos llamamos o lo que sea que hagas tú - se rió y se levantó, le dio un buen morreo a Draco y se fue por la puerta en dirección a su coche.

     Hermione lo observaba todo con incredulidad. Nada más oir el motor del coche de su amiga, se movió sigilosamente para situarse tras Draco y asustarlo para quitarle la carita de bobo enamorado.

   - Me parece muy mal que lleves un año con una chica y no se lo cuentes a tu hermanita predilecta.

La miró con advertencia torciendo la expresión.

   - ¡Venga ya, Draco! ¿Una muggle? O no eres tú o es una trampa, porque si no… ¡Cómo has cambiado! - siguió al mago hasta la cocina.

     Draco volteó y la miró muy cerca, tanto que ella cambió su expresión divertida por una de víctima.

   - Sí, Hermione, he cambiado y si no lo ves tú, que antes eras escoria para mí y ahora como dices eres mi "hermana predilecta", entonces es que antes era la bruja Teresa de Calcuta.

   - A ver, estás enfadado, ¿por qué? - ambos se sentaron en un taburete cada uno.

   - No lo sé. Me costó mucho decidirme a estar con ella, a enamorarme, a decirle lo de la magia, a intentar traerla a ese mundo para que lo conociese un poco, al menos sólo el Callejón Diagón… algo.

   - Por favor, ¡no me digas que ya no la quieres! ¿Has visto lo feliz que está? Siempre habla por los codos, pero también sabe callar cuando debe, no se lo tengas en cuenta porque…

Draco negó con la cabeza.

   - No la quiero dejar Hermione, ¿no me has oído? Estoy enamorado de ella. El problema es que temo que al haberla introducido en este mundo le pase algo, no sé, ahí afuera aun hay mortífagos que saben que ya no soy fiel. ¿Y si la hirieran para dañarme a mí?

   - Draco… - Hermione estaba emocionada-. Te veo y no te reconozco, no sólo estás pensando el bien de otra persona, sino que ese alguien no es sangre limpia, ni siquiera posee una sola gota de sangre mágica. Te puedo jurar que el orgullo que siento por ti en este instante no tiene cavidad en mi ser - lo abrazó.

   - Por orgullo propio no podía ser peor persona que mi hermana, así que tuve que ponerme las pilas, porque eres la mejor - sonrió y compartió el abrazo.

     Puede que alguna vez se hubiesen abrazado, pero nunca antes con ese cariño, esa compenetración que sólo se consigue de alguien muy cercano, era el primer abrazo de hermanos entre Hermione Granger y Draco Malfoy… quiero decir, Hermione y Draco Black…