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Luchando por un amor imposible — capítulo 23
Por fin el ansiado día de la boda llegó. Pleno junio y un suave calor acariciando las sedosas telas de los vestidos y las almidonadas túnicas de gala. Vendría Ginny a la ceremonia, y sería dama de honor junto a la prima de Audrey. Esto había sido comunicado en la reunión en la Madriguera a la que ni Hermione ni Ron asistieron. Como padrino, el padre de la novia y la madrina sería la señora Weasley.
Una hilera de sillas ocupaba la zona izquierda del jardín de los Lewis colmadas por cabezas pelirrojas, mientras que por la otra zona, se encontraba la familia de ella.
- Pues no la veo Harry, seguramente llegará con la novia - respondía Hermione a Harry antes de la boda-. Relájate, ya aparecerá.
- Para ti es fácil decirlo, no llevas sin ver a Ron meses. No se cómo la dejé volver a ir después de la reunión.
- Ya vendrá, tranquilo, has caso a Hermione.
Sentados ya en sus asientos en segunda fila, Ron y Harry lucían sus túnicas de gala. Hermione, por su parte llevaba un vestido que mezclaba muchas tonalidades de azul, un escote palabra de honor por las rodillas. La tía Muriel ya había comunicado a varias chicas algunos defectos, pronto le diría lo huesudas que eran sus rodillas.
Comenzó la boda y Percy, agarrado al brazo de su madre, aguardó con nervios la llegada de Audrey en el altar. Pronto llegó una parafernalia nupcial llena de luces que danzaban armoniosamente dibujando una alfombra blanca entre ambas hileras de sillas. Ana Kira (la prima de Audrey) y Ginny caminaron rociando pétalos rojos a su paso que al rosar a aquella alfombra de luces se convertían en mariposas blancas que volaban hacia la puerta por donde entraron. Ambas chicas vestían unos vestidos rojos ceñidos que parecían evaporarse en la caída por encima de las rodillas. Tenían el pelo recogido en un lustroso peinado que dejaba mechones sueltos. Finalmente la novia apareció tras las mariposas, que la rodearon, y mientras andaba iban agarrando la cola del blanco vestido.
Tras una hora aproximadamente, la ceremonia concluyó en un beso tímido por parte de los recién casados. La parafernalia ceremonial desapareció dando paso a las seis grandes mesas y una más pequeña del banquete.
Ron, Harry y Hermione, Charley, Angelina y George, Bill, Fleur y Victoire, los Tonks y Teddy se reunieron en una mesa. La Pequeña presidía a las demás; estaba ocupada por las damas de honor, el viudo señor Lewis, los novios, y Arthur y Molly Weasley.
- Harry, aun no has ido a hablar con ella, ¿A qué esperas?
- Estoy nervioso, Ron, muy nervioso.
- Tío, la vas a saludar después de mucho tiempo, ¡ni que le fueras a pedir que se case contigo…! - Ron miró la expresión acobardada de su amigo, que lo miraba con la afirmación escrita en su miedo-. ¡¿Le vas a pedir q…?! - Harry le tapó la boca con la mano.
- Sí… ¡Sí! O eso pretendo… - soltó al pelirrojo-. Pero es que ni siquiera me ha mirado hoy y llevamos dos meses sin vernos. ¿Tú crees que se puede haber enfriado la cosa?
Completamente inexpresivo, Ron esquivó la pregunta añadiendo:
- Tengo que hablar con Hermione - nadie en la mesa prestaba atención a la conversación de los dos chicos, ni siquiera Hermione, sentada al otro lado de Ron.
Estaba enfrascada en su conversación con Angelina hasta que Ron le susurró algo al oído. Sin más, dio un respingo y miró primero a Ron. Ante el gélido rostro de él, observó a Harry, hizo ademán de hablar un par de veces y después de pensarlo bien formuló un adelante con la boca y sonrió a su primo. Harry se sintió más aliviado y sonrió a su vez, pero antes de levantarse miró a Ron, éste miraba al frente con la mirada perdida. Harry dudó, aun así se puso en pie. En ese instante las miradas de Harry y Ginny se cruzaron, pero Ron tiró de él hasta sentarlo.
- Más te vale que te diga que sí, cuñado - tras esas palabras Ron lo abrazó y Harry se quedó confuso unos segundos y luego lo abrazó también. Hermione los miró con cariño y frotó el brazo de Harry a modo de ánimo. Cuando los chicos se separaron, Hermione apoyó la barbilla en el hombro de Ron y lo rodeo con los brazos.
- Bien hecho, Ron - le susurró Hermione.
- Pensé que si yo lo tuviera a él de mala leche cuando te lo pida a ti, estaría mucho más nervioso que si lo tuviera de mi parte - le acarició las manos que tenía en su pecho y la miró como pudo de reojo.
- Em… - ella se puso roja, pero decidió tontear un rato-. ¿Ah, sí? ¿Te vas a poner nervioso?
Ron se rió, separó las manos de Hermione de su cuerpo y se giró para mirarla de frente. Cogió sus manos y las besó.
- No se suele dar el caso de que un fan que pide matrimonio a su ídolo reciba un sí. Si no me pusiera nervioso sería realmente estúpido.
Ginny saltó a su cuello. Harry la agarró en el aire a tiempo de darle una vuelta. Cuando la dejó en el suelo, se miraron a los ojos y la besó. Notó la persistente mirada de la señora Weasley sobre la nuca. Él la agarraba de la cintura. Ella apoyaba sus manos en los antebrazos de él. Mantuvieron las frentes apoyadas la una con la otra.
- ¡Oh, Harry! ¡No sabes cuánto te he echado de menos!
- Y yo a ti, Gin, no te haces una idea - la estrechó con más fuerza-. Estás preciosa.
- En tal caso, se lo pedirías a Darla y no a mí - dijo Hermione ofendida.
- ¿Quién ha hablado de que mi ídolo sea Darla? - la chica se ruborizó.
- Ron, ¿todo esto significa que algún día me lo pedirás? - las palabras se le atropellaron en la boca.
- Gin, amor, quiero pedirte algo…, bueno, decirte…, bueno…, pedirte… sí, sí, pedirte.
- Harry, me estás asustando - se le notaba en la cara-. Dime que no es lo que estoy pensando, dime que no me vas a pedir tiempo.
- De hecho… sí, te voy a pedir tiempo…
- Puede que sí, puede que no… pero si te lo pidiera ahora sería extremadamente predecible, ¿no crees, Hermione?
Ginny lo soltó dolida mirándolo a los ojos, al no poder sostener la mirada se giró dándole la espalda, lo que permitió a Harry hincar una rodilla en el suelo y sacar el anillo.
- … es lo único que te pido, tiempo…
- ¡Sí, lo sé, ya te entendí! Y no puedo creer que me hagas esto delante de mi… - se volteó para mirarlo y, con sorpresa, lo encontró más abajo de la altura esperada.
- Todo el tiempo que nos quede; para siempre. Es lo único que te pido, que te cases conmigo - milagrosamente, Harry dijo todo aquello sin trabarse y con seguridad. No estaba planeado así, pero ya lo había dicho. Conforme más miradas lo atravesaban, más colorado se ponía.
Ginny aplazaba el tiempo de responder; calculaba las posibilidades que había de que sólo fuera un sueño o de que lo hubiera malinterpretado. No veía más allá de Harry arrodillado en el suelo, aun así intuía las siluetas de Ron y Hermione sentados, mirándola con expectación.
Articuló un "sí, claro" con los labios y, tras ponerle el anillo, se levantó y se besaron como nunca. El estruendo de vítores rompió el silencio, y una marea de pelirrojos, junto a Fleur y Hermione los rodearon en poco menos de tres segundos. Lo único que Harry llegó a oír claramente entre tanto barullo, fue el "¡Lo sabía!" emitido por su mejor amigo.