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Luchando por un amor imposible — capítulo 29
Sólo una imagen, solo un instante, un simple segundo, una simple palabra.
-¿Qué?¿Encuentras algún otro fallo o quieres salir ya?
La joven se sobresalta y ve a su padrino con túnica de gala a través del espejo.
- Hay que tirar este espejo, Harry, creo que está diseñado para que quién se mire se odie.
- Tranquila, estás muy bien...
-
¡¿Muy bien?! ¡Eso se dice cuando vas a conocer a los padres de tu pareja, no cuando vas a casarte!
-
Hermione, mírame, ¡estate quieta con el vestido! - Harry la agarró por los hombros y la inmovilizó-. Estás perfecta.
Ella se removió un poco. Finalmente desistió y se sentó en la que probablemente sería la única butaca que quedaba dentro de la casa de los Weasley. Harry se quedó de pié junto al espejo unos segundos más, luego se acuclilló frente a su amiga esperando una reacción por su parte.
-
Ron entenderá que hoy no sea el día. No estoy preparada... - miraba sus rodillas cubiertas por una fina capa de seda gaseosa y blanca.
-
¿Pero tú te oyes? ¿Hablamos del mismo Ron? Tía, estás tremenda con ese vestido y cuando veas la cara de bobo cayéndosele la baba que se le queda a él al verte, me creerás - la vio sonreír - ¿ves? ¡Si hasta sabes cómo es esa cara!
La puerta se abrió.
- ¡Ey! ¿Cómo va todo? - Los miró a ambos - ¡Vaya! Viniendo de ver a mi hermano, tú estás como cualquier día de tranquila.
- ¡Pues cómo debe estar él entonces! - los tres rieron algo nerviosos.
Harry dejó que Hermione se colocara los pendientes y se acercó a Ginny.
- Cielo - le susurró al oído sin que la novia lo oyera-, ¿Sabes si ha venido?
Ginny lo miró con profundidad y negó con la cabeza.
-
Está bien, es hora de empezar - dijo Harry enérgico aunque decepcionado por su prima, quien se sobresaltó.
-
¿Ya? No estoy lista. Además falta... mmm... ¡falta Luna! No puedo casarme sin mis dos damas de...
-
Luna está detrás de la puerta, le dije que se quedara ahí porque no paraba de decir "personalmente, creo que estos vestidos blablablá" - se burló Ginny interrumpiéndola.
'Toctoctoc'. Los tres quedaron mirando hacia la puerta esperando que algo sucediese. Esta se abrió y a menos de un metrodel suelo apareció una cabeza de pelos verde limón. El pequeño Ted Lupinavisaba que el novio ya esperaba en el altar. Tras él, Luna intervino.
-
Hermione, creo que ese vestido te queda bastante bien he de decir, y junto a Harry así de elegante será una entrada espectacular, pero un niño morfomago no es lo más apropiado para una boda. En el centésimo vigésimo séptimo ejemplar del Quisquilloso...
-
Luna, no, ahora no lo digas - Ginny la calló, sabía que estaba poniendo más nerviosa a su futura cuñada. Vestían, tanto ella como Luna, vestidos color naranja que degradaba en amarillo en algunas zonas. A pesar del cuarto mes de embarazo de Ginny, a ambas les sentaba espléndidamente.
Colocaron el suave velo a la chica antes de salir. Caía por sus hombros descubiertos por aquel traje palabra de honor delicadamente. Su ramo de rosas blancas luchaban por ser más hermosas, pero no podían ganar a ese vestido bordado desde abajo con suaves trazos y empedrado brillantemente en el escote.
Hermione estaba atacada; no paraba de pensar en Draco y si vendría, en lo extraño que era pasar de odiar a alguien a que ese alguien fuera fundamental en los momentos más importantes de tu vida. Pero no, hoy no. Se lo debía a Ron, después de toda su vida sintiéndose en segundo plano, justo hoy no lo iba a hacer sentir igual.
-
"*Nunca creí que una novia dejase de pensar en sí misma para pensar en hacer sentir bien a otro en el día de su boda" -*Harry interrumpió sus pensamientos sobresaltándola.
-
"¡Harry! ¿Qué haces en mi cabeza?"
-
¿Te encuentras bien? Te has puesto pálida de repente - Comentó Luna.
Harry sacudió la cabeza, miró a su prima y la abrazó. Ginny y Luna se prepararon, ya era el momento de salir y ellas iban primero.
Entre el revuelo de los invitados estaban casi todos sus antiguos compañeros de Griffindor, quienes quedaban delEjército de Dumbledore al completo, los señores Granger, los señores Tonks,Kingsley, algunos de sus antiguos profesores, una masa pelirroja que envolvía todo, Gabrielle, Fleur y la pequeña Victoire, etc. Junto al flan, de nombre Ron Weasley, su madre, como orgullosa madrina, miraba a su pequeño cargada de emoción.
Ron se habría ido unas cuantas veces por miedo de que ella se echase atrás, pero sus nervios le impedían moverse. Estaba allí de pie, delante de todos aquellos que lo miraban y cuchicheaban, temiendo no haberse puesto los pantalones o seguir con las zapatillas de dormir en vez de vestir los lustrosos zapatos negros con herretes y ojales plateados que George le había regalado a juego con la túnica plateada y camisa negra que su padre le escogió para la boda. Aunque lo peor era que Hermione no aparecía y temía que ese fuera el titular de la ceremonia. Maldijo el momento en el que Harry se convirtiera en padrino,pues lo necesitaba ahora junto a él para que lo calmase.
De pronto, una música melodiosa calló sus pensamientos y el bullicio de los invitados. El pequeño Teddy caminó hacia el altar dejando caer pétalos de rosa blancos en aquella alfombra roja. A pesar de lo adorable de ser un niño de seis años con una pequeña túnica también blanca y que cada paso que daba estuviera marcado por un acorde, a nadie se le escapaba el continuo cambio de colores del pelo del niño por el camino.
Lo siguieron las damas de honor cuyos cabellos se recogían en una flor amarilla al lateral a juego con sus vestidos. Luna iba como en otro planeta y era extraño verla tan armonizada con la ceremonia, por ello, muchos de sus antiguos compañeros la miraron boquiabiertos e incrédulos. Tras de ella, Ginny contenía la risa al ver a su hermano plantado en el altar que temblaba como nunca. Buscó a George entre en público y compartieron la misma mirada burlona.
Una pequeña ovación comenzó a crecer en la última fila, todos se pusieron en pie y ahí estaba ella. Las bien conocidas notas nupciales comenzaron a sonar en el momento en el que Ron por fin cruzó su mirada con la de Hermione. Harry y ella avanzaron poco a poco. Ron no paraba de asombrarse de lo guapísima que estaba la chica y curiosamente eso lo calmó.
Por fin era el día, su mejor amigo la entregaría al amor de su vida ¿Por qué había estado tan nerviosa? No pudo evitar mirar alrededor buscando a Draco, a pesar de saber que no lo encontraría. En su lugar halló el famoso rostro de Viktor Krum, que la miraba como cuando estuvo en el Torneo de los Tres Magos, y lo primero que pensó fue que a Ron no le gustaría, pero recordó que Lavender también habría estado en otras circunstancias, así que lo dejó estar. No dejó de sonreír, pero el paseo se le estaba haciendo eterno. Cuando Harry por fin paró, la besó en la mejilla y dio la mano al novio cuya cara de bobo había predicho anteriormente. Harry se situó junto a las damas de honor besando tiernamente a su esposa en los labios y guiñándole un ojo a su ahijado que lo miraba desde el lado del novio, junto con la señora Weasley.
Ron cedió su mano a Hermione como ayuda para que subiera el escalón. Ninguno de los dos dejó de mirarse a los ojos ni de sonreír.
- Estás...mos aquí - dijo él balbuceando de felicidad mientras todos los observaban atentos.
-¿Llevas mucho esperando? - Bromeó ella.
- Más de diez años - logró responder firme.
A Hermione le dio un vuelco el corazón dejando caer mariposas en su estómago. Consiguió no llorar y ambos dieron paso a la ceremonia...
*Vestido de novia descrito (imagen editada): http://i51.tinypic.com/oarygn.jpg