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Luchando por un amor imposible — capítulo 31
No había día en que la abuela no se emocionase de ver a sus nietos juntos, por eso, su 57 cumpleaños era especial. A un día de Halloween, sus agujas confeccionaban los disfraces de sus nietos encima de la mesita del salón. Quería disfrazar a los pelirrojos de calabaza y al resto de gatos. Con Ted lo tenía muy fácil, ya que él iría de lo que en ese momento se le ocurriese. Aunque fuera tan lejano como el ahijado de dos de sus hijos políticos, era curioso el modo en que ese niño de diez años ya era como de la familia. Ella siempre intentaba que el y Victoire, de ocho, fueran amigos, pero la verdad era que entre ellos había una profunda barrera de indiferencia por parte de ambos.
- ¡Mamá, necesitamos más comida! - decía George con su hijo, recién nacido, Fred, en brazos. Se burlaba así de las chicas, cuyos últimos embarazos las hacían necesitar: Ginny, salado; Fleur, fruta con chocolate, y Hermione dulces sin cremas.
- ¡Madre mía! - Ron se sentó junto a George y Angelina sin dejar de mirar a Hermione - Se me quita el hambre sólo de verlas.
- No recuerdo que ninguna estuviese así con los otros y yo tampoco, ¿verdad, George? - comentó Angelina.
- A ti te daba por no parar de gritarme en todo el día - se rio George - Y si no lo sigues haciendo es por miedo a despertar a Fred y no nos deje dormir.
George y Angelina no habían dejado de estar en contacto tras la batalla de Hogwarts. Ella, amiga de los gemelos y cazadora del equipo de Gryfindor, tras la pérdida de Fred, se aferró al George, haciéndo que los sentimientos entre ambos aflorasen, lo que los llevó a casarse en secreto un año atrás, nueve meses más tarde tuvieron a Freddie.
- ¡No exajeres! - Harry se les unió con su calco, Albus, y la hija de Ron gateando al lado - Dejan de gritar cuando te vas a trabajar - los cuatro se rieron, pero Harry añadió en un susurro:- Ni palabra a Ginny.
Ron Recogió a Rose del suelo y Angelina a Al. Por fin, Audrey, Percy y las niñas, Molly y Lucy, llegaron. Molly corrió a jugar con Dominique y Lucy buscó a Victoire, hallándola junto al, abuelo Arthur.
- Por eso yo no me caso - Charlie trajo una bandeja llena de carne para ofrecerles al pequeño grupo, venía acompañado por la pequeña y rubia Gabrielle de 3 años, quien obedecía la rigurosa orden de llevar con cuidado las servilletas - Vivo en libertad sin que nadie me mandonee.
- Sí, bella vida, pero será mamá quien siempre te de órdenes a ti.
Al margen de ofenderse, Charlie cogió la bandeja con una mano y con la otra sacó la varita para escribirse en su propia piel "amor de madre". Las carcajadas se extendieron entre broma y broma hasta la hora de comer.
Más tarde, los niños estaban jugando juntos en el césped junto a la casa bien vigilados por su abuelo, que contaba historias gastaba alguna broma o hacía alguna cosilla. Angelina, Harry, Ron y George competían desde sus escobas contra Charlie, Bill, Audrey y Ted, de lo que, al principio, Charlie se había quejado, pero al ver que el niño no era malo, sólo se quejó de que el otro equipo lo tenía fácil porque ya habían jugado juntos en Hogwarts. Las tres embarazadas, Molly y Percy fingían interesarse por el partido que se sucedía encima de sus cabezas entre risas y quejas, aunque realmente estaban hablando de cosas vanales.
- ¡James, baja a Rose inmediatamente! - Se percató Ginny de que su hijo había hecho levitar a la hija de Hermione y ambas se levantaron para coger a sus hijos.
Por la llamada de atención de la pelirroja, los jugadores frenaron el vuelo para mirar lo sucedido. Al comprobar que no era nada, Ron se abalanzó a por la Quaffle sin percatarse de la inmovilidad instantánea que sacudió de golpe a su Familia.
- Abu, tía Hermione se ha hecho pipí encima- dijo Lucy mirando a su abuelo.
Todos observaban a Hermione, cuyos pantalones se estaban mojando. Ron paralizado en pleno vuelo, fue el último de los jugadores en bajar, per según lo hizo llevó a su mujer a San Mungo, pues ella no quería otro parto en casa. Era el momento. Su segunda hija venía en camino.
- ¡Ron! ¡Relájate! - Gritó Hermione extasiada por las contracciones y por el ataque de nervios de su marido - Ya lo hemos hecho antes.
- Sí... sí, tienes razón - pero sus nervios seguían a flor de piel.
Ya en la sala de partos Hermione apretaba la mano de Ron con mucha fuerza, pero él ya estaba tranquilo. De pronto el médico empezó a parecer preocupado y a pedir herramientas que Ron no entendía. Notaba a Hermione mareándose, quejarse demasiado del dolor. Trató de soltarla para averiguar qué sucedía, ella no se dejó. Unos minutos después el desconcertado padre notó cómo Hermione le soltaba la mano. ¿Ya está? ¿Ya nació? Alzó la vista en busca de su segunda hija, pero ni rastro. El médico ordenó a la madre que empujara. Al ver que no lo hacía, Ron la miró. Hermione yacía desmayada en la camilla. Urgentemente se lo dijo al médico. Éste dejó su trabajo en manos de la enfermera mientras él comprobaba que la mujer estuviese bien. Todo estaba pasando muy deprisa y Ron no entendía nada. La enfermera lo hizo salir de la sala a regañadientes. Él no quería. ¿Que pasaba? ¿Acaso su hija no estaba sana? ¿Acaso su mujer había enfermado? Nadie respondía a sus preguntas, simplemente le pedían que esperase.
Cuando lograron sacarlo de allí, llegó a la sala de espera donde Harry y su madre esperaban con Rose. Dieron un Brinco al verlo salir con la indumentaria esterilizada que le habían dado. Su cara de susto y sus ganas de entrar advirtieron a los visitantes de que algo sucedía. Al ver a Rose, la cogió rápidamente para abrazarla. El miedo lo corroía. ¿Y si acaba solo con ella? ¿Y si Hermione... o Sophie...? No era capaz de imaginar eso. No podía. Harry y Molly trataron de consolarlo, de hacer que pensase en otra cosa.
- ¡Maldita sea! ¿Por qué no estará aquí Fleur para que me diga que está pasando? - Notó como su madre lo miraba - ¡¿Qué?! ¡Aun le quedan dos meses para dar a luz! ¡Podría estar trabajando!
Ron, deshecho, vio pasar el tiempo, veces muy lento, porque no salía nadie con ninguna noticia, y otras muy rápido, porque no era normal tanta espera. Recurría a lo único que podía y era maldecir que su cuñada, la que trabajaba en el hospital, no pudiese estar allí para colarle un poco de información que le infundiese calma.
Se ponía de pie y daba vueltas, pegaba puñetazon a la pared, se sentaba de nuevo... Molly los dejó solos a él y a Harry para llevar a su nieta a la madriguera, pues no quería que viese así a Ron, y la dejó al cuidado de la familia que aguardaba a la espera de poder ir a ver a Hermione. Todos se preocuparon con las noticias que traía la señora. Así que Ginny muy asustada por su amiga decidió ir con su madre al Hospital.
- Gin, ¿Qué haces aquí?
- ¿Alguna novedad? - ignorando la pregunta de su marido, vio a Ron atacado de los nervios.
Sin saber por qué, Ron tuvo la necesidad de abrazar a su hermana.
Media hora más tarde, estaban los cuatro sentados Ginny se apoyaba en Harry y Ron no dejaba de mover la rodilla con la mano de su madre acariciándole la espalada. Finalmente, una enfermera salió de la sala. Ron perdido en sus pensamientos no se percató hasta no ver a su familia mirando boquiabiertos. Se puso en pie inmediatamente y se fijó en el pequeño bulto que sostenía a mujer. Sophie...- pensó con un suspiró de calma. Se quedó paralizado, embobado viendo a la niña. Harry le dio un pequeño empujón para que se acercara a la sonriente enfermera.
- ¡Hey! ¡Esto no es mío! - Ron frenó en secó al ver al pequeño bebé que sostenía la enfermera. Ésta, torció su expresión - ¡¿Dónde está mi hija? ¿Dónde está mi mujer?!
- Tranquilícese - Dijo la enfermera observando la cicatriz de Harry que se acercaba a entender el repentino rechazo de Ron - Su mujer está bien, la han llevado a que descanse en observación. Y, respecto al niño, sí, el doctor me dijo, que ustedes tenían entendido que sería niña, pero no ha sido así, como puede observar - le tendió el niño a Ron que, aun extasiado, lo sostuvo. Molly y Ginny por fin lo vieron. Después de todo, el bebé, fuese lo que fuese, estaba bien. Harry, reconfortado por dentro besó a Ginny en la cabeza, mientras ella lo rodeaba con un brazo sin dejar de mirar a padre e hijo. Molly sonreía emocionada mirando a su nuevo nieto.
- ¿Podemos ver a Hermione?
- Sí, acompáñenme, por favor - la mujer cogió al bebé y guió a la familia - Aquí - los dejó pasar antes que ella.
- ¡Hermione! - susurraron a modo de grito Harry, Ron y Ginny a la vez. Ron se arrodillo junto a ella, le acarició la frente y la agarró de la mano.
- Hola... - susurró ella en una sonrisa.
- ¡Qué susto me has dado! - la beso aliviado en la mano que tenía agarrada - ¿Cómo te encuentras?
- Deseando conocer a Sophie.
Ron y Ginny rieron.
- Tendrás que esperar otros nueve meses para eso - Bromeó Harry.
Hermione se sobrebresaltó y se intentó levantar de la camilla, pero, no sólo se mareó, sino que Ron se lo impidió. La enfermera se acercó y le entregó al pequeño. Ella quedó embobada.
- Tendréis que buscar otro nombre - comentó Molly.
- Alan - sugirió Ginny.
- Pete - propuso Molly
- Roland - pensó Ronald
Pero Hermione tenía otro en mente, uno que se le ocurrió nada más mirarlo a los ojos.
- Hugo... - dijo en un susurro.
Ron meditó.
- Hugo.