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Historia 31474 — capítulo 4
Al día siguiente, Miércoles, Harry y hermione se levantaron temprano, sobre las seis, para ir a visitar a ginny a la enfermería. El sol, aún no se había alzado sobre los jardines de Hogwarts. Cuando harry se levantó, se encontró que hermione, estaba sentada frente al fuego, mirándolo atentamente, con las manos aguantándose la cabeza, y con la mirada ensimismada. Harry, se acercó a ella, preocupada, arrastrando los pies. La notaba baja de ánimos, y con tremendas ganas de llorar. Compadecido, se sentó a su lado, sin que ella se inmutase, y le pasó el brazo por sus hombros atrayéndola hacia sí para reconfortarla. Antes de que harry hablara, hermione le dijo: -No he podido dormir en toda la noche. -dijo en voz baja. -Llevo aquí desde las tres de la madrugada. -Deberías haberme buscado, yo también estaba despierto. -dijo harry. -¿Estás mejor? Hermione, negó con la cabeza. Era obvio que aún recordaba lo que había pasado en el bosque, y que eso, al igual que a harry, le había dolido muchísimo. Harry, le propuso ir a la enfermería para darle primero la noticia a ginny, a lo que hermione, respondió: -Vale. -dijo hermione. -Aunque sé que cuando ginny empiece a llorar, yo también lo haré, te prevengo. -dijo forzando una sonrisa. -Y yo estaré ahí para animaros a las dos. -dijo harry sonriendo, aguantando las lágrimas. Harry, ayudó a hermione a levantarse, y juntos, salieron empujando el hueco del retrato. Sin decirse apenas nada, harry y hermione, comenzaron a bajar las escaleras, con harry abrazando a hermione fuertemente. No quería separarse de ella. Tenía la sensación estúpida de que si se separaba de ella, también la perdería. Y no deseaba por nada del mundo que eso ocurriera, pues ella, era lo único que le quedaba ahora en el mundo, aparte de los Weasley. Aunque se enfadarían al pensar que por haber echo de detectives, su barón menor, había sido asesinado... -¿Qué hacen levantados a tan temprana hora de la mañana? -preguntó una voz, sacándolo de sus pensamientos. Harry, con un brinco, se dio la vuelta, y se encontró con el rostro soñoliento de la profesora McGonagall. La profesora, los miró frunciendo el entrecejo, y les volvió a hacer la pregunta. -Íbamos a ver a Ginny, profesora. -respondió hermione. -¿Y vuestro amigo Ronald no viene con ustedes? -les preguntó, cuarteándolos con la mirada. -El está... está dormido. -dijo hermion deseando que lo que acababa de decir, fuera cierto. -No lo hemos querido despertar. -Bueno, de acuerdo. -aceptó la profesora. -Pero volved de inmediato a vuestra sala común. -les ordenó. -No le molestéis demasiado. -Si, profesora. -contestó harry. Se dieron media vuelta y siguieron caminando. Harry se sorprendió al ver que estaban en la cuarta planta, ¿tanto habían descendido? Así que bajaron en silencio la última planta que les quedaba, y recorrieron el pasillo que contenía una estatua de Gregory el Pelota, donde al final, se encontraba la enfermería. Llamaron a la puerta con los nudillos, y tras explicarle a la señora Pomfrey a quién habían ido a visitar, los dejó entrar. Para sorpresa de harry, ginny, estaba despierta y, al igual que ellos, tenía grandes ojeras. Parecía que tampoco había dormido nada. Sonrió al verlos llegar hasta su cama, y les dijo: -¿Qué tal os fue? -les preguntó. -Ginny tenemos algo que decirte. -dijo harry, mientras hermion se asomaba a la ventana. -Es algo muy doloroso, y espero que... que no te derrumbes ahora. -esa frase le salió con cierto esfuerzo, pues luchaba por no derrumbarse él -No entiendo... -dijo ginny extrañada. -¿Qué ha pasado? ¿Dónde está mi hermano ron? -preguntó al ver que no estaba allí. -A eso venimos. -dijo hermione alejándose de la ventana ara acercarse a ella. Ginny le miró a los ojos. -Tu hermano, ron, en el bosque... Bueno, un mortífago intentó, intentó matarme y él, él... -ginny creyó comprender cuando dijo eso. -él se interpuso entre una maldición me lanzó y yo, y ahora está... está... está muerto, ginny. Tu hermano ha muerto. Ginny miró a harry. Harry le verificó su historia, asintiendo, y ginny, soltó una lágrima por sus mejillas rosadas. Su hermano muerto... ron... No era cierto, no podía creerlo... Sin previo aviso, empezó a llorar vivamente, poniéndose las manos en la cara, y agachándose en la cama. Harry se acercó hacia ella, y la abrazó. Ginny le correspondió al abrazo, y se descargó en su hombro. Harry notaba que su camisa se estaba mojando, pero no le importó. Solo le importaba que ginny estaba destrozada. Hermione también abrazó a harry y comenzó a llorar. Así estuvieron los tres hasta que la señora Pomfrey, al verlos, les dio una poción tranquilizante a los tres. Harry se le bebió, al igual que hermion, y cuando Ginny se bebió su poción tranquilizante, se recostó en la cama, triste, y se quedo dormida casi de inmediato. Cuando se quedó dormida, la señora pomfrey los echó de allí, y ellos, decidieron que, como eran las siete, mejor irse a ver al profesor Dumbledore para contarle lo sucedido. -Ve tu. -dijo hermione cuando se lo preguntó harry. -No tengo fuerzas de contarlo otra vez, te espero en el gran comedor. -De acuerdo. -dijo harry. -Luego nos vemos, ten cuidado, cariño. -le dio en beso, y luego, se dirigió al despacho de la profesora McGonagall. Harry, inseguro de que McGonagall le fuera a dar la contraseña, aporreó la puerta de su despacho, y cuando escuchó la voz de la profesora cediéndole paso, abrió la puerta para entrar. La profesora estaba allí, aunque no sola. Aparte de ella, estaba el profesor Dumbledore, hablando con ella. Le miraron cuando cerró la puerta tras él, y harry, les miró. El profesor dambledore, le preguntó: -¿Qué hace levantado tan temprano, Potter? -Quería hablar con usted, profesor. Vine para pedirle la contraseña de su despacho a la profesora McGonagall, pero como está aquí... -explicó harry encogiéndose de hombros. -¿Y por qué quería verme? -le preguntó el director. Harry se acercó hacia ellos, y cogió aire. Les explicó que todo lo que les había pasado en el bosque, al menos la parte que harry sabía, pues no sabía que le había pasado a hermione. Le levó casi tres cuartos de hora relatar lo ocurrido allí, y cuando terminó, observó los rostros de Dumbledore y McGonagall. Pudo observar un breve destello de furia en los ojos de Dumbledore. Entonces, éste dijo: -¿Cómo se os ocurrió adentraros solo en el bosque? ¡Está prohibido! Era la primera vez que harry, había visto a Dumbledore enfadarse. Una chispa de indignamiento (N/A: ¿existe esa palabra?)y decepción, brillaba en sus ojos. Harry bajó el cabeza apenado. Dumbledore tenía toda la razón del mundo, pero querían salvar a ginny... -Tendríais que habérnoslo dicho anoche, cuando regresasteis. -dijo McGonagall. Harry la miró. -Mandaremos a Hagrid a buscar el cuerpo del señor Weasley, y nos encargaremos de llamar a los señores Weasley. Tendrán que responder la señorita Granger y usted ante ellos. No es nuestra responsabilidad. Deberían haber tenido un eje de conciencia. Puede retirarse. Harry asintió, y triste, salió del despacho de la profesora McGonagall. Arrastrando los pies, fue lentamente bajando pisos para llegar al gran comedor, a contarle a hermione lo que le habían dicho. Responder ante los Weasley... harry era plenamente consciente de la gravedad del asunto. Harry sabía perfectamente que la familia Weasley, jamás les perdonarían, ni a él ni a hermione. Harry, se había dado cuenta, de que aquella vez, por jugar a los detectives, iban a perder la amistad de todos los Weasley, y lo que más le dolía a harry, era que después de que le habían tratado como un hijo y le habían dado todo el afecto que los Durslay no pudieron darle, les había fallado. Las lágrimas le brotaron apenas entraron en el gran comedor. Solo hermione, y ahora harry, se encontraban en él. El sol, sin darse cuenta, había empezado a ascender, señalando que iba a hacer un día perfecto, o contrario a los sentimientos de los dos amigos. Hermione le miró, y cuando logró tranquilizarlo, lo que le llevó diez minutos o un cuarto de hora, harry, le explicó todo lo que se habían dicho en el despacho, y harry le confesó los sentimientos que sentía respecto a los Weasley, y hermione, comprendió perfectamente la situación en la que se encontraban. Pero a fin de cómo estaban las cosas, hermione tuvo una palabra de consuelo, para los dos: -Bueno tar... tardarán un día en venir. -dijo levantándose le cabeza. -Aún tenemos tiempo de pensar qué les diremos. Podemos suavizar la situación. -¡No, hermione! -exclamó harry indignado. -¡No nos perdonarán, y los comprendo! Por el amor de dios, ¡ron ha muerto! Hermione lo comprendía, y al verlo tan afectado, decidió ser ella la que hablara con los Weasley. Harry ya había hablado con Dumbledore, y eso también era difícil. Ahora, le tocaba a ella la parte difícil... La puerta del gran comedor se abrió de golpe, dejando entrar a muchos alumnos de Howarts, obviamente, y a algunos profesores, todos soñolientos. Fueron cogiendo sitios en las mesas. -Vamos, harry, no nos pueden ver así. -dijo hermione al ver que seamus y Dean se acercaban. Harry asintió, y se secó las lágrimas al tiempo que Dean y Seamus, se sentaban a su lado. Dean, fue el primero que hizo la pregunta que harry, esperaba oír muy a menudo a partir de ese día: -¿Dónde está ron? No lo vimos anoche, y no está con vosotros... -Muerto. -dijo hermione, soltando de una vez. De todas formas, tarde o temprano, se iban a enterar. -¡¿Qué?! -gritó Seamus escupiendo el zumo que estaba bebiendo en ese instante. Harry se secó el zumo que le había echado encima seamus, y luego, simplemente le dijo que ron, había sido asesinado en la noche. No quería entrar en detalles, bastante había tenido ya con Dumbledore, como para tener que volver a repetirle otra vez la historia a todo el colegio, porque todo Gryffindor se había puesto en pie para escucharlos. Cuando terminaron de desayunar, los dos chicos, se levantaron, y fueron juntos a su clase de defensa contra las artes oscuras. El profesor Moody, esa vez, llevó a la clase un bicho que Harry y hermione, no habían visto en la vida. En el centro del aula, había una gran pecera, y dentro de ella, había algo semejante a un pulpo, aunque harry no había visto nada más diferente al pulpo jamás. Era como la cabeza de un triceratops, pero con muchas patas, como el pulpo. En vez de cuernos, le salían dos tentáculos de la cabeza, haciendo que pareciera más fiero aún. El profesor Moody, les explicó lo siguiente: -Este animal tan fantástico, se llama Kraken todos los mares, especialmente los del Norte, y aparece a menudo en las crónicas de los navegantes antiguos. Infunde un terror extremo. Por suerte para la navegación, éste animal raramente se deja ver, aunque algunos indicios delatan su proximidad a los mas veteranos entre los marineros. Algunos sostienen que las niñas de sus enormes ojos, rojos como el fuego, pueden verse desde la superficie, dando la impresión de que hay un voraz incendio bajo las aguas. Otros saben que esta ahí, cuando encuentran un bajío, que no figura en ningún mapa, con gran cantidad de peces alrededor. Esto sucede por las costumbres alimenticias del Kraken, que según parece, come incesantemente durante muchos meses seguidos, y luego durante muchos meses también, se libera de los productos de la digestión. Estos excrementos, que exhalan un agradable olor, van formando una suerte de islotes flotantes alrededor del monstruo. Gran cantidad de peces son atraídos hacia esa nueva pradera flotante, que, además, es comestible. Cuando ha logrado atraer suficiente cantidad de peces, el Kraken comienza a alimentarse de ellos, y el ciclo vuelve a empezar. Harry, había observado que hermione, había estado toda la clase indiferente, y por primera vez no había estado prestando atención a la clase. La muerte de ron tendría que haberle afectado muchísimo. Sin embargo, cuando salieron de defensa y se dirigían hacia historia de la magia, se cruzaron con el ser más despreciable del universo: Draco se abría paso por entre la multitud de estudiantes hacia donde harry y hermione se encontraban. Cuando llegó hacia ellos, junto con Crabbe Y Goile paró, haciendo una mueca burlona: -¿Es cierto que el Weasley pecoso ha muerto? -dijo sonriendo maléficamente. -Vete de aquí, malfoy, y déjanos en paz, te lo advierto. -dijo harry ignorándole. -¿Quién lo mató? Quisiera agradecérselo enviándole flores. -dijo malfoy simulando cara de angelito. Sin embargo, antes de que pudiera reaccionar, hermione había saltado sobre malfoy al oír el último comentario. Hermione, olvidándose de los miles de ojos que le observaban, le atacó, sin usar la varita, solamente los puños y su fuerza. Harry contemplaba la escena atónito. Pero cuando vio que malfoy intentaba contraatacar, levantó a hermione, y se interpuso entre él y su novia. Levantó la varita amenazante. -No le pongas un dedo encima, te prevengo. -dijo harry furioso. Malfoy, que tenía un ojo morado y el labio inferior sangrando, echó una última mirada a hermione, y se fue, frecuentado por sus dos gorilas guardaespaldas, echando chispas. Harry se volvió hacia hermione, y le dijo: -No deberías haber echo eso. -ante la mirada indignada de hermione, añadió: -sé que lo merecía, pero no debes enfrentarte a malfoy, es una sanguijuela, y no dudará en vengarse. -Me da igual. -dijo hermione desviando la mirada. -Pues a mí no. -dijo dándole un beso. El resto de la mañana, las clases continuaron igual de aburridas, ya que sus mentes, no estaban tan centradas como de costumbres. La de hermione, se iba hacia el bosque, y hacia qué le dirían a los señores Weasley, y la de harry, se iba hacia el espectacular evento que había echo hermione al darle aquella paliza a malfoy. Sonrió victorioso al recordarlo. Harry y hermion, decidieron ir después de comer, ya que por las tardes no habría más clases, ir a visitar a hagrid, ya que él fue quien recogió el cuerpo de ron. Llamaron a la puerta, y tras unos breves ladridos, harry abrió y les dejó pasar. Se sentaron en el sofá, que estaba junto al fuego, y hagrid se sentó en una silla frente a los dos novios. Hagrid, triste, les pidió que les contara lo que pasó en el bosque, algo que harry, ya esperaba. Aquella vez, le contó la historia algo más resumida, ya que no tenía ganas de contarla con pelos y señales, aparte de que quería terminar con eso lo más antes posible. Cuando terminó, hagrid les miró entristecido, u simplemente dijo: -¿Cómo se os ocurrió? Chicos, es... -empezó hagrid. -Un momento... -dijo hermione abriendo los ojos. Había estado tan entristecida y afectada por la muerte de ron, que aparte de haberse olvidado del envenenamiento de ginny, se había olvidado de otra persona, otra persona que se había encontrado en el bosque, la había llevado hasta el coche, y súbitamente, había desaparecido. ¿Y si había visto al agresor escondida? ¿Y si tenía pruebas concluyentes para averiguar quién era el agresor? Se había olvidado por completo de ella, y eso había sido un grave error. -Ha.. harry. Me acabo de acordar de... de algo. -dijo aferrándole el brazo. -Ayer, cuando estábamos en el bosque, me encontré con rosa Lovegood, que me levó hasta el coche azul, y luego se desvaneció. ¿Y si vio al agresor? Harry se levantó de golpe, y tras mirar a hermion, ambos salieron corriendo en busca de rosa para hablar con ella. Tardaron menos de cinco minutos en cruzar casi todo el jardín y entrar en Hogwarts, un récord para ellos. Hermione se paró para pensar. Si era una Ravenclaw, ¿Dónde estaría? No tenían clase, claro, ¿pero dónde estaba la sala común de Ravenclaw? Decidieron probar primero buscando por todo el castillo de abajo hacia arriba, pero cuando llegaron a la tercera planta, como iban corriendo, se chocaron contra alguien sin darse cuenta. Una voz mandona les dijo: -Tengan más cuidado. ¡Ah, potter, Granger! Quería hablar con ustedes. Al escuchar esa frase, miraron para ver con quién se habían chocado, y vieron el rostro duro de la profesora McGonagall, que los miraba impacientes. Harry y hermione se levantados de inmediato, sonrosados y muy avergonzados. -Los señores Weasley y sus hijos, están en mi despacho. Os he estado buscando. -Estábamos con... hagrid. -se disculpó hermione. -Vamos, entren ya. Están impacientes. Aún no saben nada de lo ocurrido, pero yo intentaré suavizar la situación. -dijo sonriendo. Siguieron a la profesora a través del pasillo, y cuando entraron en el despacho, vieron al señor y la señora Weasley hablando nerviosos, y a Fred, George, Charlie y Bill, observando a su alrededor, recordando, obviamente, viejos tiempos, porque algunos, tenían cara de nostalgia. Aunque harry creyó ver un brillo de complicidad en fred y george tenían miradas cómplices. Quizás acabarían de realizar una de las suyas. En cuanto vieron a harry y hermione entrar en el despacho, les miraron, intrigados. -¿Qué ha pasado, harry? -preguntó la señora Weasley. -La profesora McGonagall Dice que tienes algo que contarnos sobre ron, ¿Qué ha hecho? -Verá, señora Weasley. -dijo hermione anticipándose a harry. -Seguramente sabrá ya lo de ginny -éstos asintieron. -pues... resulta que harry, ron y yo fuimos al bosque para encontrar al agresor. Allí, nos separamos, y a mí me atacó un mortífago. Estaba a punto de matarme con un hechizo, pero de pronto... de pronto... -no podía segur, tenía los ojos llenos de lágrimas. -De pronto -continuó harry, con la versión que ella le había contado cientos de veces. -salió ron en su ayuda, y recibió él el impacto del hechizo. -¡Santo dios! -exclamó el señor Weasley. -¿Está en la enfermería, está bien? -No, señor Weasley. -respondió harry. -Ron... ha muerto. Harry observó la reacción de la familia Weasley. La señora Weasley, se llevo la mano al pecho, y comenzó a llorar amargamente, en el hombro de su marido. El señor Weasley, lloraba, pero silenciosamente. Fred y George, se dejaron caer al unísono sobre unas sillas que había detrás, con las manos en la cabeza, y Bill y Charlie, Miraban a harry inexpresivos. -Se... señores Weasley, nosotros... -empezó harry. -¡Por vuestra culpa.... por vuestra culpa...! -dijo la señora Weasley mirándolos. -¡No deberías haberos internado en el bosque! ¡Ron ahora estaría vivo si no lo hubieseis echo! -Señora Weasley, lo sentimos mucho. -dijo hermione. -De veras. -Iros de aquí. -dijo Fred levantándose. Se acercó a ellos. -Luego os veo. -le susurró. Harry y hermione, salieron corriendo del despacho de McGonagall. Como él esperaba, estaban muy furiosos y entristecidos, pero lo que no esperaban es que fred se mostrara como siempre con ellos. Expectantes, decidieron esperarlo en la sala común. Harry, se sentó junto al fuego, y hermione lo imitó, apoyándose en él. Harry, la besó tiernamente, durante un buen rato, y hermione también lo hizo. Cuando finalmente se separaron, se miraron unos instantes, y se sonrieron. Luego, volvieron a mirar al fuego. "Luego os veo", había dicho fred. Quizás tenían una esperanza de que no se enojaran con ellos, al menos los gemelos. Estaban pensando en cómo reaccionaría george, cuando la puerta se abrió, y entró uno de los gemelos. Aunque harry no sabía quién de los dos era. -Soy Fred. -dijo leyéndole el pensamiento. Automáticamente, el otro gemelo, entró detrás de él. -y Éste george, ya deberíais haber aprendido a distinguirnos. -dijo con una breve sonrisa. Fred y George se sentaron con ellos, y durante unos instantes, nadie dijo nada. El primero que habló, fue harry, que muy apenado, le preguntó a uno de los gemelos: -¿Cómo están el resto? -Mira, no te voy a mentir. -dijo Fred. -Están muy tristes y enfadados con vosotros, y no es para menos. Nosotros también deberíamos estarlos. -¿Y no lo estáis? -le preguntó hermione bajando la cabeza. Fred y george se miraron, y se sonrieron. George le contestó: -Ron podría haber ido al bosque aunque vosotros no le hubieseis dicho nada. -respondió george. -No estamos enfadados. Nosotros también fuimos al bosque, aunque fuimos más listos, y en vez de ir por la noche, como me contó hagrid, fuimos a la hora de la comida, donde no podría haber nadie en el bosque. Ni siquiera mortífagos, no son tan tontos como para adentrarse de día y arriesgarse a que se vean. -Bueno... en eso tienes razón. -coincidió harry con él. -¿Encontrasteis algo? -preguntó fred. -Poca cosa. -dijo hermione. Harry la miró, no le había dicho que encontrase algo. -Encontré un poco de sangre y un pelo negro oscuro. -sacó un tarro con algo de sangre, y el pelo, en otro bote aparte. -Aunque no sé si podremos descubrir quién fue con solo esto. -¡Por supuesto que si! -exclamó fred. Le miraron. -Hay una poción, que la usan los policías magos, que refleja de quién es la sangre, al igual que con el cabello. -¿Sabéis hacerla? -preguntó harry incorporándose. -Si, pero tarda al menos seis meses, es muy complicada. -dijo George. -Entonces haremos lo siguiente. -dijo hermione. -Vosotros os ponéis con la poción. Si os hace falta ingredientes, le robáis a Snape. Mientras, nosotros dos nos ocuparemos de rosa. -¿Rosa? -preguntó Fred. -¿Rosa Lovegood? -Si. -contestó hermione mirándolo. -Me la encontré en el bosque, y cuando me llevó al lugar donde atacaron a ginny había desaparecido. Cuando tengáis la poción me avisáis, ¿vale? -dijo hermione levantándose.
Espero que les alla gustado... perdon por no subirlo antes es que estaba con algunos problemas.. Comenten un besoo