← Historia 31558 · de
Historia 31558 — capítulo 3
LAS VACACIONES DE VERANO EN MI CASA
Riiiiingggg!!
¡Maldito despertador! No lo puedo culpar yo lo había programado para que, sonase.
Bueno, quien iba a decir que, ya han pasado cinco años desde que Albus y yo nos hicimos amigos de Scorpius.
Para que negar, somos inseparables, los veranos los solemos pasar en casa de Albus y algunos simplemente quedamos algún día para salir.
Pero este año toca que nos quedemos todo el verano en mi casa, cuando se lo dije a mis padres a mi madre le pareció bien, pero, a mi padre casi le da un patatús.
La verdad es que los tres hemos cambiado mucho físicamente, yo ahora mido 1.60 y tengo curvas bien definidas, Albus mide 1.70 y esta muy fuerte y Scorpius mide 1.72 y también esta muy fuerte. Todas las chicas me envidian y no las culpo mucho, es que para ellas yo soy una chica con morro que, esta siempre con los chicos más codiciados del colegio, pero ellos no hacen caso a eso ni si quiera han tenido aún novia.
Haber que me pongo, la verdad es que no se que ponerme, los chicos se suelen quejar de que, siempre tardo mucho y yo les digo que tampoco tardo tanto pero ellos me llevan la contraria, tampoco digo yo que tarde poco pero es que tengo que arreglarme.
Bueno me voy a poner esta falda negra con una camiseta blanca y después unas converse negras.
Mientras estoy bajando las escaleras escucho ruido en las habitaciones de los de quinto, más bien dicho en la habitación de Scorpius y Albus.
-¿Qué pasa chicos?-pregunté, a saber que estarán haciendo.
-Es que no hay manera de que Scorpius despierte-me dijo Albus por el tono frustrado de su voz me di cuenta de que llevaba rato intentando despertarle.
-Haber déjame a mi-dije.
Me acerque a la cama de Scorpius y me quedé muda, nunca me había parecido tan guapo. El pelo rubio le caía por la cara pálida y se le veía el torso muy bien trabajado porque la sabana la tenía por la cintura.
-Despierta Scorpius-le dije mientras le acariciaba la cara.
De repente despierta y al verme se sonroja.
-¿Qué haces aquí Rose?-me dijo aún sonrojado, me reí para mis adentros.
-Es que dentro de una hora y media sale el tren que nos llevara a mi casa y tienes que, prepararte para irnos- y con eso me di la vuelta para salir de mi habitación e ir a desayunar.
¡Que guapo que es Scorpius! Pero que estoy diciendo es mi amigo y punto- me regañaba a mi misma, no puedo pensar esas cosas de mi amigo, porque eso es lo que es mi amigo y nada más.
En cuanto entro en el Gran Comedor varias chicas me miran más mal que de costumbre.
Me siento a desayunar pero las miradas no cesan, tampoco cesan cuando entran Scorpius y Albus, que cuando se sientan a mi lado se incrementan más.
-¿Por qué te miran así?-dijo Albus con furia, no le gustaba nada que las chicas me mirasen así.
-Porque están celosas-me limité a responder, este asunto de las chicas me traía sin cuidado.
-¿De que?-dijo ingenuamente Scorpius, hay que ver que ingenuo es para algunas cosas.
-Porque todo el mundo sabe ya que pasamos las vacaciones de verano juntos.
-¿No te habrán dicho nada, no?-me pregunto Scorpius que, miraba a las chicas como queriendo matarlas con la mirada y es que a ninguno de los dos le gustaba que me miraran así.
-No, no tranquilo-dije.
Desayunábamos tranquilos mientras que yo, me regañaba interiormente por pensar cosas de mi amigo.
Al final nos subimos en el tren escarlata, y busquemos un compartimiento, cuando encontremos uno nos sentemos a hablar de quidich, ese año habíamos ganado la copa de quidich, Albus jugaba de buscador y Scorpius y yo de cazadores.
Al final lleguemos a la estación de King Cross, donde nos esperaban mis padres y mis tíos que venían a buscar a Lily, la hermana pequeña de Albus.
-¡Papá!-exclamé saludándolo con un abrazo.
-Hola Rose-dijo devolviéndole el saludo-Albus, Scorpius, venga que nos espera Hermione en casa.
Y así me despedí hasta el curso siguiente de King Cross, y nos dirigimos al coche.