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Historia 31721 — capítulo 2

—No me atreví a decirlo de esa manera —Draco me tendió una mano para ayudarme a bajar los escalones, que yo rechacé con vehemencia. Él rió por lo bajo. Yo lo miré sorprendida.

— ¿Qué te es tan gracioso? —le pregunté, molesta.

—No es risa de gracia —explicó él, con una sonrisa tierna que yo jamás le había visto—. Es que…te ves tan hermosa cuando haces eso.

—Bueno, ya —me frené en medio de los jardines del castillo. A nuestra derecha se extendía el lago con la luna reflejada sobre su lisa superficie. Más adelante, estaba el bosque, quieto, cubierto de sus majestuosos y enormes árboles. Draco me miró seriamente. Yo fruncí el ceño enojada.

Odio no entender las cosas que pasan a mi alrededor. Será porque estoy acostumbrada a saberlo todo. A ser la más adelantada en mi curso, la más inteligente, la más rápida.

Pero al parecer Draco estaba dispuesto a dar vuelta mi juego y confundirme. Él jamás me invitaría a dar un paseo nocturno por los jardines. Él jamás se me acercaría con esa sonrisa de ternura. Él jamás me hubiera dicho "hermosa". Por eso debe tratarse de una trampa, estoy segura, y me arrepiento completamente de haber aceptado éste paseo.

— ¿Qué? —preguntó él con tranquilidad, casi inocencia.

— ¿Qué quieres? —repliqué yo, muy nerviosa—. ¿Qué te pasa Malfoy? No me vengas con mentiras, no creerás que luego de seis años no me doy una idea sobre cómo eres…

— ¿Qué te preocupa, Hermione?

No quería quedarme helada como me quedé. Pero tuve que contemplar la sorpresa de haber oído mi nombre salir de aquellos labios, casi como si un embrujo los hubiera colocado allí y los hubiera pronunciado otra persona. Porque jamás creí que mi nombre sería pronunciado por aquellos labios con aquella sonrisa tan perfecta.

Lo odio. Quiero demostrárselo, pero por alguna razón no logro fruncir el ceño y torcer las comisuras de mi boca para mostrarme enojada. En lugar de eso lo miró con la boca semiabierta, como embobada. ¡Pero Merlín, no, él no me gusta y no quiero que piense eso! Tan sólo me sorprendió su voz y sus labios formando la palabra "Hermione". Mi nombre. Sonó lindo, sí, pero ¡YA! Estamos hablando de Malfoy, ¿qué me pasa?

—Yo… —farfullé. Estaba tratando de recordar su pregunta. Esas palabras que había pronunciado antes de mi nombre y el vacío blanco que eso me provocó—. No lo sé.

No recordé lo que me había preguntado, pero creo que esa respuesta lo dejó conforme, porque sonrió al lago y comenzó a caminar hacia la orilla. Entre molesta y sorprendida por aquella repentina reacción, lo seguí como si careciera de pensamiento propio ¿La verdad? Por un momento sentí que Malfoy había volado mi sentido común y razón. Quizá por eso lo sigo algo hipnotizada: Perdí la razón momentáneamente.

Malfoy se sentó en la orilla, con un gesto relajado. Estiró las piernas, apoyó los brazos en la arena y echó hacia atrás su cabeza, dejando que su lacio y brillante cabello cayera sobre su cuello. Yo, por mi parte, se senté con las piernas y los brazos cruzados, como si intentara hacerme pequeña y protegerme. Me pregunté en qué mal momento se me había ocurrido cometer la inconciencia de acompañarlo, de aceptar su propuesta.

Más me sorprendió y me di cuenta de que había cometido un error cuando él se me acercó más, dejando nuestras narices a sólo unos centímetros de distancia y me susurró:

—Las verdad… te pedí que vengas porque hoy me di cuenta de que si discuto contigo es porque me encanta me te dirijas a mí de esa manera…

Me quitó el aliento.

¿Le gusto a Draco…?