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Historia 31721 — capítulo 3
Puede ser que si leen esto, piensen que soy un celoso desenfrenado o que soy una persona insegura. Tengo una sola frase para los que digan esto de mi: Como para no serlo.
Soy el menor de siete hermanos varones. Todos ellos triunfadores de la vida que logran cosas grandiosas. Por ejemplo, uno de mis hermanos va a casarse con una de las mujeres más bellas y poderosas que jamás conocí: Fleur Delacour.
Es una francesa rubia de hermosos ojos azules. Una altura perfecta, un cuerpo perfecto, una risa adorable… Pero créanlo o no, no es ella en quien pienso. En lugar de eso, miro hacia abajo, a los terrenos del castillo.
Son las cuatro de la madrugada. No he podido dormirme, sólo por pensar en ella. La luna llena se refleja en el liso lago y su luz plateada entra por la ventana de mi habitación iluminando cuatro bultos en sus camas. La quinta cama, la mia, está obviamente vacía. Yo estoy sentado en el alfeizar de la ventana.
—Ron… —dijo una voz soñolienta. Yo me volví. Era mi mejor amigo, Harry. Así es, otra razón para ser un tanto inseguro: Mi mejor amigo es el famoso Harry Potter—. ¿Puedes dormirte ya? Eres el único que se queda despierto hasta las cuatro.
Oh no, no soy el único.
—No soy el único —repliqué, diciendo lo que pensaba—. Y si no concuerdas dime ya qué haces tú a estas horas.
—Ya, haz lo que quieras.
Se volvió tapándose con la frazada toda la cabeza. Yo sé lo que le pasa, conozco la razón de que no pueda dormir: Podría ser que le pase lo mismo que me pasa a mí… Pero no lo sé, ¿qué chica le podría gustar a él?
Sin embargo, ese pensamiento no duró mucho en mi cabeza, porque justo entonces vi dos siluetas reflejadas en el jardín, en contraste con la luz de la luna. Entorné los ojos, escrutando en la oscuridad y pude ver a los dos dueños de aquellas sombras. Estaban sentados a orillas del lago, muy juntos. Desde aquella distancia no podía distinguir bien de quienes se trataba, podría haberlo dejado e ido a dormir, pero hay otra cosa sobre mí que deben saber: Soy muy curioso.
Así que me quedé allí, mirando con cuidado, intentando distinguir bien y…
Pude reconocer esa melena rizada incluso desde esta distancia. Entorné más los ojos, intentando convencerme de que no era ella, porque... ¿con qué otra persona querría estar?
—Harry —Llamé.
— ¿Qué quieres, Ron? —preguntó él, con la voz cargada de sueño y cansancio.
— ¿Puedes decirme qué haría Hermione a las cuatro de la mañana fuera de su cama… y del castillo?
Sólo esas palabras surtieron efecto sobre mi amigo, que se levantó conlos ojos muy abiertos y corrió hacia la ventana. Podría haber visto su expresión cuando vio a Hermione fuera con aquella persona. Pareció que el horror lo invadía. Lo miré con desconfianza.
—Peor —farfulló—. ¿Qué haría Hermione con Malfoy?
— ¡¿Qué?!
Observé mejor. Es cierto, era Malfoy. Draco Malfoy, nuestro peor enemigo desde que habíamos entrado en Hogwarts… ¿Qué demonios hacía Hermione con él, que siempre la llamaba sangre sucia? ¿Qué hacía aquella increíble chica con ése inmundo?
Antes de poder reflexionar sobre el tema, me vi bajando las escaleras a toda velocidad con Harry, hacia los jardines. Salimos por la entrada principal (qué raro, Flich olvidando cerrar la puerta principal) y nos escondimos tras unos matorrales, intentando escuchar lo que decía.
No puedo creer lo que Draco Malfoy me ha dicho. Aún estoy pasmada.
— ¿De verdad? —susurré—. ¿Desde cuándo? Siempre creí que te gustaba Pansy Parkinson.
No lo pude evitar. Hice una mueca de asco mientras decía el nombre de aquella asquerosa, maldita, torpe… Lo sé, lo sé, no es la imagen que tienen de mí. Créanme que la odio.
Draco rió por lo bajo al ver mi expresión de asco y yo lo miré sorprendida. A cada segundo me gustaba más y más. Era simplemente… perfecto.
—No creas que voy a decirte "Desde que entraste a Hogwarts" —replicó él, con una sonrisa altanera. Sentí algo muy raro. Una mezcla de odio, confusión y… y… ¿amor?—. Porque no es así. En realidad no me gustas hace tanto, sólo desde el año pasado cuando comencé a notar que no eras la típica sabelotodo que va de empollona, se gana a los profesores y saca todo dieses.
Lo miré, algo ofendida. Lo que había dicho no era muy agradable
— ¡¿Cómo puedes…?!
Iba a decir: "¿Cómo puedes ser tan desagradable?", pero mis palabras quedaron perdidas en el aire cuando él me miró de esa manera. Me miró con seriedad, y con una profundidad que me quitó todo el aliento. Dios estoy segura de que nadie antes me había mirado con tanta intensidad. O quizá sí, pero… estamos hablando de Draco Malfoy, siempre creí que él me odiaba y de pronto… de pronto hace eso, me mira de esa forma ¿Pueden entenderme?
—Pero el año pasado me di cuenta de cuán equivocado estaba —susurró—. El año pasado conocí a la Hermione Granger que había vivido en tantos de mis sueños. Una Hermione capaz de enfrentar eso que molestaba su paso, una chica fuerte y segura, inteligente, vivaz… hermosa.
Nos acercamos más. Quizá yo necesitaba de un chico como él, no podía creer lo increíble que era. Quizá, Draco Malfoy, mi enemigo desde que yo tenía once años, era en realidad el amor que yo buscaba en sueños. No podía asegurarlo en realidad, pero me gustaría intentarlo.
Nuestras bocas estaba muy cerca, pero entonces se oyó un fuerte ruido en los arbustos tras nuestro. Los dos nos volvimos, expectantes, con los corazones acelerados, preguntándonos qué pasaría si viera a una gryffindor y un slytherin juntos. Estabamos preparando mentalmente excusas, muy asustados, inundados en adrenalina, pero…
No había nadie allí.
Los dos suspiramos aliviados, y entendiendo que ambos nos habíamos asustado al mismo punto, soltamos risas ahogadas por lo bajo.
—Por un momento creí que sería alguno de tus gorilas —solté. Me tapé la boca, sorprendida. ¿Qué me pasa? Yo no soy así, no entiendo porqué dije eso. Miré asustada a Draco y entendí que intentaba no reírse de mi comentario. Qué bien, no le había molestado… Pero vi venir su venganza.
—Vamos —dijo con una sonrisa burlona—. Pero si serán la cara rajada y la pobre comadreja.
Oh Dios, ese insulto dolió. No me gusto que hubiera dicho eso de mis dos mejores amigos, pero bien… quizá me lo busqué… Aún así, algo había surgido en mi corazón. Una rara necesidad de discutirle. Quizá eso me impulsó a abrir la boca y seguir el juego.
—Bien, sería mejor eso a que aparezca Pansy con su cara de perro viejo.
Malfoy se tapó la boca, intentando parecer enojado, pero me di cuenta de que ya le costaba contener la risa.
— ¿Cómo está Weasley? —Preguntó, fingiendo preocupación—. ¿Logra comer algo en vacaciones?
Me puse de pie, pero sabía que no me podía enfadar enserio: Draco no se enojaba con lo que yo estaba diciendo, y yo también insultaba a sus amigos. En lugar de eso, decidí atacar por otro lado.
—Claro, ya, tú porque puedes venir a presumir tu "sangre pura" ¿Verdad? Pero sólo eso tienes de grandeza.
Sé que en el fondo le dolió, y luego de habérselo dicho puedo asegurar que me sentí arrepentida. Pero él se repuso enseguida de mi burla. Se puso de pie, dijo algo con una sonrisa encantadora y juguetona (no oí bien qué fue) y de repente me sentí acorralada por sus brazos contra un árbol. Pero ni había terminado de entender que estábamos por besarnos, cuando unos rayos rojos cruzaron el aire y le dieron a Draco en el pecho.
Harry y yo nos quedamos quietos en los arbustos. Mientras oí a Hermione decir algo sobre unos gorilas y a Malfoy sobre comadrejas (Vamos, ¿a quién se le ocurre que podrían estar hablando sobre animales?), no pude evitar preguntarme por qué Harry está tan enojado… ¿Podría ser que a él le guste nuestra mejor amiga? ¿Harry Potter y Hermione Granger? Bien… puedo decir que mucho no me sorprendería, ¿quién no querría estar con el famoso Harry Potter?
No fue hasta que entendí que Hermione y Malfoy peleaban, cuando dejé de pensar en ello. De modo que no era una cita, Malfoy como siempre no podía dejar de molestar. Y no tarde mucho en deducir lo que había pasado:
Hermione había salido a dar una vuelta (pensando en las tareas, los exámenes y alguna nueva idea para la PEDDO), cansada de caminar se había sentado en la orilla del lago, había aparecido Malfoy, había comenzado a molestarla y ahora se peleaban.
De repente, Hermione se puso de pie y dijo:
—Claro, ya, tú porque puedes venir a presumir tu "sangre pura" ¿Verdad? Pero sólo eso tienes de grandeza.
Miré a Harry sorprendido y él sonrió. Era obvio que le encantaba oír a Hermione decir lo que él hacia tanto tiempo pensaba. Yo, por mi parte, contemplaba el asombro de oír a mi amiga decir tal cosa, cuando conociéndola tanto sabía que ella no era así.
Pero la voz de Malfoy me sacó de mis pensamientos. Él también se puso de pie y con un tono extraño le dijo:
—Ya verás…
Y la arrinconó contra un árbol. Harry y yo saltamos a la vez, entendiendo que él no lo dudaría y que estaba por atacarla. Ambos lanzamos dos expelliarmus, dirigidos al pecho de nuestro enemigo y nos quedamos quietos en el césped, observando la cara de confución de Malfoy y la expresión horrorizada de Hermione, volviéndose hacia nosotros...