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Historia 31721 — capítulo 4

— ¡Rápido Hermione! —exclamó Ron, mirando a Malfoy de manera amenazadora—. ¡¡Corre!!

Pero yo no me moví. ¿Qué creyó? ¿Qué me estaba salvando de algo? Por su cara de valentía y la manera en que enarbolaba la varita hacia Draco, yo diría que sí. Harry también estaba allí y también parecía querer rescatarme de algo.

Fue cuando miré a Draco y noté que parecía querer zafarse de aquella situación. Claro, ¿quién no? Yo en aquel momento quería desaparecer de la faz de la tierra. En lugar de eso contemplaba a mi enemigo con quien casi me había besado y a mis mejores amigos, quienes me habían descubierto.

Pero había algo muy raro allí: Al parecer, ellos no se habían dado cuenta de que se trataba de algo así como… una cita. Parecía que creían que Malfoy había querido atacarme.

Antes de que continúe contándoles ésta historia, quiero que tengan algunos factores en cuenta, para que no me juzguen de una manera poco correcta: Harry y Ron son mis mejores amigos desde que entré en Hogwarts, siempre me protegieron y ayudaron en todo, jamás fueron o en todo caso ser despectivos conmigo (sobre todo Harry) y por eso sería muy tonta de mi parte perder ésta amistad con ellos porque de repente Malfoy quiere ser bueno conmigo después de seis años de insultos y malos tratos, ¿me explico?

No estaba muy segura de hacerlo, pero entonces vi que Harry comenzaba a poner cara de sospecha y Draco me hizo un gesto como si supiera exactamente en lo que yo estaba pensando y quisiera decirme mentalmente "hazlo…"

Entonces Harry declaró una sentencia:

—Hermione… ¿Qué haces aquí con Malfoy?

¿Cómo explicarlo? Se me heló la sangre. Y mucho más cuando Ron me miró algo extrañado, como si ya no creyera que en realidad Draco me había querido atacar y me estuviera acusando y no lo sé… Merlín, estaba tan asustada. Volví a mirar a Draco y me sorprendí: Me miraba con asco.

Absurdamente sentí ganas de echarme a llorar.

—Vaya, vaya —dijo, con desprecio. Bajé la cabeza afligida ¿cómo pude creer que había cambiado en algo? Tan sólo su tono burlón lo indicaba todo—. La comadreja Weasley y el gran "oh" Elegido Potter ¿Qué hacen aquí?

Harry y Ron cambiaron de postura y miraron acusadoramente a Malfoy. Tal parece que hoy ambos tenían muchas ganas de permanecer acusadores ante alguien porque eso estaban haciendo. Noté que Ron parecía querer echarse sobre él y molerlo a golpes.

—Suelta Malfoy —gruñó Harry—. ¿Qué hacías con Hermione?

Miré a Draco suplicante, rogando telepáticamente que no fuera a decir nada que comprometiera mi amistad con ellos. Pero él no me miraba.

—Tranquilo Potter —replicó él, altanero. Movió el cabello hacia atrás, arrancando destellos de luna plateada—. Tan sólo caminaba por aquí y quise molestar a Granger un rato.

Me reí por dentro. Sentí una gratitud y una oleada de cariño enorme hacia él. Lo habría besado de no haber estado ante mis amigos. Oh, gracias Draco, me has salvado de una buena…

—No me la trago —le espetó Harry, furioso. Sentí un nuevo escalofrío recorrerme—. Los he visto: intentabas besarla.

Esta vez puedo jurar que casi me desmayo. Harry permaneció con su expresión de odio. Ron palideció de golpe y avanzó unos pasos para golpear al rubio, pero yo avancé cuan rápido pude y lo atrapé por ambos brazos, mientras él se quejaba y despotricaba.

Pero Draco permaneció inalterable. Tan tranquilo. Con sus sonrisa perfecta y altanera. Él tan perfecto y altanero.

—No quise besarla —aseguró. Harry y Ron se tranquilizaron. Yo suspiré aliviada y contemplé a Draco, esperando el resto. Pude percibir que su declaración no había terminado allí—. No en serio.

Todo quedó en un silencio sepulcral. Esperaba ansiosamente que alguno de los chicos realizara la pregunta que yo tanto me hacía interiormente y que me estaba carcomiendo por dentro. Al fin Ron la hizo:

— ¿Qué quieres decir con eso?

Malfoy rió con sarcasmo. Me encogí un poco.

—Pues es verdad, estuve a punto de juntar mis labios con los de ella —admitió él—. Pero no es que me guste, tranquilos. Sólo no sabía a quién molestar y la sangre sucia me pareció una buena opción. Me aburrí de los insultos y decidí tratar con ella de otro modo. Molestarla… de otra forma.

Me miró a los ojos con ironía y yo entendí de qué otra forma: rompiendo mi corazón.

Puede ser que lo hubiera dicho para hacernos zafar, yo qué sé… Pero Merlín, sonó tan real… tan sincero… tan coherente. Me atrevo a decir que es lo único que encaja y tiene sentido aquí ésta noche.

Me sonrió burlonamente y yo me sentí tan pequeña, tan minimizada… Supe que Ron y Harry iban a golpearlo o a hechizarlo o quien sabe. Pero si no lo hicieron, fue porque yo me eché a llorar en ese momento y ellos tuvieron que contenerme y luego de mirar a Malfoy y soltarle algunos insultos, llevarme hacia dentro.

Otro error: esas lágrimas eran un claro factor de que Malfoy me había lastimado y que para ellos yo debía sentir algo por él. Y eso no pasó desapercibido para ninguno.

Antes de dejarme guiar por ellos, mi mirada se cruzó con la de Malfoy. Lo miré y no pude evitar transmitirle todo el dolor y el odio que sentía en aquel momento. Su mirada ya no era tan altanera. Por una fracción de segundo estuvo tan disminuido como yo.

Esta vez sí, me dejé llevar hasta la sala común. Luego, sin decir una palabra, fui hasta el cuarto y me acosté con sigilo. Mañana no iré a clases, no bajaré a comer ni hablaré con nadie. Si tengo suerte, mañana ni siquiera despertaré, con tal de olvidar lo de esta noche.

Sólo eso me hizo seguir llorando.

Sigo caminando hacia la sala común de Slytherin. No puedo creer lo que pasó. No puede ser que la comadreja y el elegido hayan arruinado todo. Y no puedo dejar de pensar en la expresión de Hermione cuando expliqué todo. Cuando dije aquella mentira… para salvarnos a ambos.

Tan sólo espero que no crea realmente que todo fue un juego.

Porque no lo es…