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Harry Potter y la Celda de Merlín — capítulo 3

Un regalo inolvidable

Harry aun estaba ahí tumbado boca abajo. La música era tan maravillosa que no quería abrir los ojos para saber quien la cantaba, así era suficiente. Entonces recordó porque estaba ahí, no podía perder su tiempo, y abrió los ojos.

Estaba en el lugar más hermoso que Harry podría haber descrito. Era como un enrome jardín, pero tenia colores tan maravillosos que no podía decir cuales eran, no los conocía, solo lo deslumbraba la belleza del lugar. Se puso de pie y recorrió el lugar con la mirada. Estaba maravillado. Luego miro hacia el cielo. No era un cielo común lo que estaba sobre él, parecía como un espejo volátil, hecho agua. A cada instante cambiaba de color, del otro lado del extraño cielo venia la música, y Harry no dudaba que perfectamente podrían haber sido ángeles, porque se veían hermosas siluetas blancas luminosas a cada instante. Camino un poco mas, entonces, por entre los arboles, vio algo, algo que hizo su corazón latiera: Un ciervo. Un ciervo plateado, no sabia describir el color, y tras el ciervo una mujer, una mujer vestida de blanco, esa si que era un ángel, pensaba Harry.

El ciervo y la mujer se acercaron. Al poco rato, estando ya a un paso de Harry, el ciervo tomo forma humana. Un hombre mas alto que la mujer caminaba hacia él, también estaba vestido de blanco, y ambos emanaban una luz brillante.

–¿Mamá? –Dijo mirando a la mujer sin poder creérselo–. Pa... ¿Papá?

Ambos asintieron sonrientes. Cuando ya habían casi llegado a Harry, parecieron atravesar algo que parecía una barrera. Y justo ahí, se materializaron en carne y hueso. Harry tenia la boca abierta, no podía imitar ningún sonido.

–Hola cielo –Dijo Lily Potter.

–Ma... má –No sabia que decir, estaba paralizado.

–Hola hijo –Dijo James Potter con un tono dulce–. Tantos años.

Harry no sabia si lo que hacia era correcto, pero se lanzo hacia sus padres y los abrazo con fuerza.

–No puedo creer que los este viendo. –Dijo con la voz ahogada, parecía apunto de llorar.

–¿Era un resplandor lo que te trajo aquí? –Pregunto su padre.

–Eh... si... Key me lo regalo. –Dijo secándose los ojos disimuladamente.

–Oh... –Dijo Lily–. ¿Esta bien?

–Si esta muy bien... claro que... le faltan algunos de sus poderes –Harry bajo la mirada–. Creo que por mi culpa los perdió. Fui demasiado obstinado.

–No cielo, no fue tu culpa, eso fue algo que quiso afrontar. Podría haberle dejado el trabajo a Dumbledore pero no lo hizo.

–Sí... lo sé –Dijo Harry con voz melancólica.

–¡Vamos Hijo! –Le levanto él animo su padre–. Tenemos solo diez minutos para hablar.

Harry y sus padres se encaminaron por el jardín. Hasta que llegaron a un lugar donde parecía haber mucha gente, solo que estas eran luces.

–Son mas personas. Son almas Harry –Dijo Lily indicando hacia el fondo donde había como un tipo de laguna–. Ahí se encuentran dos personas que quieren conocerte.

Harry camino con sus padres, y llego hasta esas dos personas. Inmediatamente conoció a la mujer, era su abuela: Amanda. Y el otro debía ser su abuelo, ya que se parecía bastante a su padre.

–¡Oh Harry! –Dijo Amanda dando un salto y yendo hacia él.

–¡Hola muchacho! Tus padres nos dijeron que habían sido llamados por un resplandor, así que esperamos a que te trajeran con nosotros. –Dijo el hombre que parecía bastante divertido–. Tenemos muchas cosas que contarte. Sobretodo, si se trata de las cosas que hacemos tu padre y yo aprovechando nuestra habilidad. –El hombre tiro una carcajada, Amanda Potter hizo un gesto de negación con la cabeza.

–deberías ir a buscar a tus padres querida –Le dijo a Lily–. También querrán ver a Harry.

–Ya les dije, pero aun no llegan.

–¿Mis otros abuelos? –Dijo Harry emocionado. Siempre había querido saber como eran sus otros abuelos, mas aun si se trataba de los padres de su madre y de su tía Petunia.

–Si, ya estarán por llegar–Dijo Lily.

Repentinamente desde lo alto del cielo, dos estelas luminosas bajaron, cruzando el tipo de barrera en el que estaban Harry y sus otros abuelos. Básicamente, si esos eran los otros no tenían ningún parecido con tía Petunia.

La mujer tenia el pelo rojizo, como una melena, y unos hermosos ojos verdes. Su abuelo, tenia el cabello claro y los ojos pardos. Era claro que su madre tenia que haber heredado esos ojos. Sin embargo, según Harry, tía Petunia solamente había heredado el cabello de su padre.

–Harry... oh cielos –Dijo la mujer mirando a Harry para luego abrazarlo–. ¡Mi niño! –Grito.

–Eh... hola –Dijo Harry jadeando ya que no podía respirar por el fuerte abrazo de su abuela materna.

–Hola Harry –Dijo su otro abuelo, dándole la mano y sacudiéndosela fuertemente.

–Hola –repitió tontamente.

–Bien creo que tenemos mucho que hablar ¿no? –Dijo James sentándose en el pasto suave y mirando a Harry divertido–. Vaya que día, lleno de emociones.

–Sí –Sonrió Harry. Se extrañaba de que sus propios padres no recordaran su cumpleaños.

–A propósito ¿qué celebraban en la tierra muchacho? –Pregunto su abuelo paterno.

–Ah... bueno... esto... –Harry no sabia si decir que era su cumpleaños, después de todo la idea era que ellos mismos lo recordaran.

–¡Oh cielos! –Dijo Lily–. Harry... ¿cómo olvidarlo? ¡Es claro! Como fui tan fría, no puede ser.

Harry sintió el cálido abrazo de su madre, inmediatamente todos se percataron y pusieron cara de horror. Al poco rato todos saludaban a Harry pidiéndole disculpas.

–hemos estado tan pendiente de tu llegada que nos olvidamos por completo –Dijo su abuela materna con la voz entrecortada.

–Si, ayer todos sabíamos que seria tu cumpleaños, inclusive lo gritamos ¿verdad querida? –Dijo James sin dejar de abrazar a Harry.

–Si, discúlpanos Harry –Dijo su madre dándole un tierno beso en la mejilla.

Pero Harry no le dio mucha importancia al olvido. A cambio de eso estuvo un muy buen rato conversando con toda su familia. Se sentía tan bien, no quería abandonar jamas ese lugar, estaba con sus padres, era lo mejor que podría haber pasado. Paseo con ellos, se rió y lloro, Como querer dejar un lugar así, tendría que estar loco.

Su padre le contó todo lo que había realizado en la tierra cuando estaba en el colegio, y como conquisto a su madre. Las bromas y cosas divertidas que hacían con el grupo de los merodeadores, que también le recordaban mucho a los hermanos Wesley. Lily de vez en cuando le contaba cosas sobre su familia y que Petunia no era tan mala como parecía sino que muy rencorosa, cosa que Harry no entendió.

Tan bien lo había pasado con ellos, sus padres, que no se dio cuenta del tiempo, entonces miro su reloj (el que Ginny le había regalado el año anterior para Navidad) pero este se movía sin sentido, marcaba cualquier numero, no tenia la hora exacta.

–En este mundo no sirve el reloj, no hay tiempo, ni espacio –Le dijo Lily acariciándole el pelo.

–¿Entonces como es que ustedes sabían que hoy seria mi cumpleaños y que ayer lo gritaban?

–Tenemos algo que se llama: escalera al mundo. Por ahí nos transferimos al tiempo terrestre y nos damos cuenta como avanza. Si tu no hubieras venido hoy, lo más probable es que ya haya pasado mucho tiempo en la tierra.

–Ya veo –Dijo Harry con una sonrisa abrazando a su padre. Entonces, sintió que algo lo atraía y se elevaba del piso–. ¡Oh no! ¡El tiempo se me acaba! –Grito.

–No te preocupes, te acompañaremos hasta que despiertes –Dijo su madre sujetándole la mano. Tenia el semblante triste.

Harry alcanzo a despedirse de sus abuelos desde la altura, y se fue con sus padres. Sintió la misma fuerza de antes, se sentía muy tranquilo y relajado. Entonces, su padre le pesco la otra mano.

–Tal vez, algún día nos volvamos a ver hijo –Le dijo con la cara triste.

–Te queremos mucho –Le dijo su madre con blancas perlas que caían por su rostro.

Harry sintió una sacudida . Empezó a dar vueltas rápidamente y luego se detuvo, la música había desaparecido, volvió a sentir que caía, en algo blando pero incomodo. Abrió los ojos rápidamente. Estaba tendido en un sofá de la mansión. Ktrin se percato de que había despertado y fue a verlo.

–¡Harry! –Le dijo contenta–. ¿Cómo te fue?

–Gracias –Le dijo Harry contento a Ktrin abrazándola con los ojos llenos de lagrimas que con todas sus fuerzas evito que salieran–. Pude ver a nuestros padres y a los abuelos.

–¿de veras? –Sonrió ella–. ¡Genial! ¿Y de que hablaron?

–¡Harry! ¡Harry! –Gritaron Ron y los gemelos.

–¿Harry como es? ¿Cómo es el otro mundo? –Gritaron los tres.

–¡RON! –Grito Hermione– ¡Déjalo de molestar esas son cosas personales!

–Pero... pero... –Dijo Ron mientras Hermione lo jalaba por el brazo. Era obvio que no podía irse en su contra. Además Harry parecía triste.

–No te preocupes, no tengo problemas con contar la historia Hermione –Dijo Harry tomando aire.

Todos habían esperado una hora a que Harry despertara. Y una hora mas a que les contara todo lo que había visto y hablado.

–¿tanto hiciste en diez minutos? –Pregunto Ron impresionado–. Vaya.

–Fue un gran regalo Ktrin –Le dijo Sirius–. Le levanto mucho él animo.

–Me alegra saber eso –Dijo ella con una sonrisa. Pero al mismo tiempo se colocaba la mano en un costado de su cintura. Sirius la miro.

–¿qué té pasa?

–Nada... es solo que... –Los ojos de Ktrin se empezaron a humedecer–. También los habría visto si no fuera por esto –Dijo indicando la cicatriz a un costado como si fuera una operación.

Si bien la medicina mágica cura todo tipo de heridas sin dejar rastro, esta no. La daga deja la marca para siempre.

–Ktrin... –Murmuro Sirius con lastima.

–Pero al menos él lo hizo –Se seco los ojos–. Ya era hora.

Todos estaban muy entusiasmados con la historia de Harry y se pusieron a hablar sobre que harían si fueran a un lugar como ese. Pero entonces, sonó la puerta. Ktrin se levanto extrañada, no esperaban a nadie más ¿o sí?

La chica fue a abrir la puerta, puso una cara de impresión cuando vio quien estaba al otro lado.

–Hola Ktrin –Saludo el recién llegado.

–Br... Brian... –musito–. ¿Qué... que haces aquí?

–Pues, vengo a saludar al cumpleañero ¿no? –Sonrió Brian Mclogan–. ¡Hola Harry!

–Hola –Dijo Harry estupefacto, no se esperaba que él llegara a verlo.

–¡feliz cumpleaños! –Dijo Mclogan entregándole otro sobre, pero este era normal–. Espero que te guste, puedes ir acompañado si quieres.

Harry abrió el sobre, adentro había un vale para los juegos mágicos de Hogsmeade, podían ir hasta seis personas.

–Vaya gracias –Dijo Harry.

–Es para que pases un buen rato antes de ir a Hogwarts. Creo que nos veremos de nuevo.

–¿qué? ¿Por qué? –Preguntaron Ron, Hermione, Harry y Ginny, quienes eran los que ahora iban al colegio.

–Bueno... seré el nuevo profesor de deporte mágico. –Dijo con una sonrisa de triunfo–. Si, Wood se fue, así que ahora yo tengo el trabajo –Parecía receloso por el tono de voz que había empleado al referirse a Wood al mismo tiempo que miraba a Ktrin.

–felicidades –Le dijo Ktrin con una sonrisa irónica–. Entonces estaremos juntos de nuevo.

–¿qué? –Pregunto Harry, todos tenían la misma mirada de él.

–Sí. Voy a dar clases de adivinación. Reemplazare a la profesora Trelawney por un tiempo.

–¿Qué? –Volvió a preguntar Harry que parecía tan impresionado como el resto–. ¿A la profesora Trelawney? ¿Por qué? ¿Por qué no me dijiste?

–Ah, es que... se me olvido –Dijo riéndose como una niña, Harry se miro con sus amigos.

–¿qué le paso a la profesora? –Inquirió Ginny.

–Ah, nada, tubo un pequeño receso por no haber sabido a adivinar verdaderamente, a no ser que este en trance, además, ya muchos estaban aburridos de ella ¿no es así hermanito?

Harry se sonrojo, no le gustaba que le dijera así frente a todos.

–¡Ven! Tenia Razón, esa mujer era un fraude –Grito Hermione con aparente satisfacción–. Tuvieron suerte de haber cambiado antes de clase sino...

–Si no nos tocaría con Ktrin, Hermi –Dijo Ron.

–Si, pero hubieran tenido problemas con la profesora. A eso me refría Ron. –Dijo Hermione cruzándose de brazos.

–Ah bueno... si también –Dijo Ron mirando a Harry en busca de apoyo.

–Ah, claro, claro –Dijo este.

–¿No les molesta que me quede verdad? –Pregunto Mclogan de repente inocentemente.

–No, en lo absoluto, quédate –Le dijo Harry.

Ktrin parecía incomoda. Y cada vez que Mclogan le dirigía la palabra, esta se sonrojaba sin saber porque ¿o se molestaba?.

La fiesta siguió hasta el final. Termino muy tarde en la noche después de haber bailado y comido todo. Ktrin los invito a quedarse a pasar la noche en la mansión. Todos tenían una habitación. Harry quiso compartir la suya con Ron ya que tenían mucho de que hablarse y Hermione escogió una habitación para ella y Ginny ya que esas si tenían de que hablar.

Hagrid no se quedo, se fue antes diciendo que iría al caldero chorreante. Ron alzo una ceja, y miro a Harry. Hagrid estaba algo pasado de copas.

Pero así termino el cumpleaños de Harry, que sin duda, había sido el mejor de los mejores, inclusive mejor que cuando supo que era un mago la misma noche de su cumpleaños numero once.