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Harry Potter y la Celda de Merlín — capítulo 4

En el callejón Diagon

Llegando agosto, todos tenían que prepararse para comprar sus nuevos útiles. Harry tenia que comprarse una túnica nueva porque la otra le había empezado a quedar corta. Se puso dé acuerdo con sus amigos para ir el sábado por la mañana. Ktrin también tenia que ir para comprar los materiales de adivinación. Sirius había alquilado un auto del ministerio para ir a dejarlos.

El sábado por la mañana, Harry bajo a desayunar, bajo a desgana pensando que tenia que ir al gallinero, pero no fue así. Repentinamente Sirius salió corriendo de la cocina y se escondió detrás él.

–¿Qué té pasa? –Dijo Harry casi cayéndose al suelo ya que Sirius se agarraba de él por los brazos.

–Ktrin me quiere mandar a China –Dijo con una voz aguda Sirius.

–¿Qué? –Jadeo Harry–. ¿Por qué?... un momento... ¿qué le hiciste?

–¡SIRIUS BLACK! Ven inmediatamente –Se escucho de la cocina, Sirius grito y corrió hacia el segundo piso–. ¿Dónde esta? –Pregunto Ktrin a Harry saliendo de la cocina con un sartén en sus manos.

–He... he...

–Déjamelo, ya vera... ¡SIRIUS!

–¿qué te hizo? –Preguntó al final Harry con la voz asustada.

–¿Qué crees? –Dijo a Harry mientras subía por las escaleras–. No te escondas porque puedo presentirte... ¡VEN aquí inmediatamente!

Harry entro a la cocina aturdido, esperando que Ktrin no cumpliera lo dicho de enviar a Sirius a China, aunque era capas de todo. Cuando entro vio a Lyco y Morgana dormitando cerca de la pared, Harry los miro con soslayo.

–¿qué ustedes nunca despiertan? –Les murmuro yendo hasta un sobre, al parecer carta, abierta sobre el mesón–. Ha...

Harry miro la carta, pero antes miro hacia todos lados para ver si Ktrin no lo veía, ya que, según creía sabia la razón por la cual Ktrin querría enviar a su padrino a la China.

Harry desenvolvió la carta, y la leyó:

Ktrin:

Hola, sé que es extraño que te escriba, pero hace mucho tiempo que no hablábamos.

¿Cómo estas? ¿Cómo están todos por allá?

Me entere de tu verdad y la de Harry, vaya que me sorprendiste, aunque tampoco era extraño, tendría que haberlo adivinado, eres una excelente buscadora aun sin la escoba.

Me gustaría decirte que estoy viajando por América, estoy conociendo todos los equipos que hay para poder aprender un poco mas y postular para el equipo de Irlanda.

Cuando termine el curso, tal vez, o antes, cuando puedas, me gustaría que me visitaras cuando pase por Francia, tal vez podríamos pasar las próximas vacaciones de verano juntos. No creo que a Harry le moleste, tendrá una mansión para el solo.

En todo caso espero tu respuesta. Envíame tu lechuza, ella sabrá encontrarme porque todas las semanas cambio de ubicación.

Cuídate

Saludos a Harry

Oliver Wood.

–Ah, ¿conque eso era? –Rió Harry.

De repente se escucho una explosión. Harry se sobresalto y el perro y la gata se despertaron. Harry corrió rápidamente hacia el segundo piso dejando la carta donde estaba.

Cuando llego, Harry vio una mancha carbonizada en el piso de una de las habitaciones. Ktrin estaba parada frente a la puerta con el sartén chamuscado en sus manos, y con una expresión de evidente odio.

–K... Ktrin...

–¿Qué? –Le grito a Harry–. Ha, perdona... aun estoy algo enojada. ¿Qué pasa? –Le pregunto luego con dulzura.

–He... ¿y Sirius? –Harry tembló un poco. Temía que Ktrin se enojara al escuchar el nombre. Pero no fue así, por lo contrario le sonrió.

–Ah, él esta bien. Le pedí que me trajera toda la información posible de los dragones y de los tigres que me encantan, y si era posible que averiguara algo sobre el clan Hiu.–Dijo saliendo de la habitación contenta.

–¿No me digas que lo mandaste a...?

–¿A China? –Sonrió Ktrin con malicia. Harry trago saliva–. Sí, ahí lo envié. Pero sabrá encontrar el camino de vuelta, los clanes son mágicos. Ahora de que sepa hablar chino no estoy segura. Si no vuelve de aquí a dos horas mas, tendré que ir a buscarlo, se nos hará tarde para llegar al callejón Diagon. Mas aun si no se fue con la varita.

Ktrin bajo con Harry hasta el primer piso. Este la miraba atontado. ¿Lo mando a China solo por leer su carta? Bueno... si... Sirius era capas de todo con tal de tapar a Ktrin con su capa para que nadie la mirara en la calle.

–Eh... ¿qué te hizo? –Pregunto Harry inocentemente disimulando que no sabia nada.

–Me leyó la correspondencia –Dijo Ktrin con los dientes apretados–. ¡Hughhh! Parece mi padre.

–Ah... bueno... ¿Y que paso?

–Oliver me invito a pasar las próximas vacaciones de verano con él a Francia. Pero Sirius la leyó y me prohibió ir a pasar las vacaciones sola con un chico. Mas que nada no fue por su restricción por la que me enoje. Fue porque me leyó la correspondencia sin permiso. De todos modos tal vez vaya.

–¿qué tienes con él? –Le pregunto Harry pícaramente.

–¡Nada! –Grito Ktrin sonrojándose–. Solo somos amigos. Cuando se fue de viaje le pedí que me escribiera. Eso es todo, y dio la casualidad de que me invitara a pasar las vacaciones con él.

Harry noto el rubor en las mejillas de su hermana, y para satisfacción propia, le siguió preguntando.

–¿te gusta Wood verdad?

–¿qué? –Grito Ktrin sonrojándose como nunca–. ¡Pero que dices! Ya te dije que no tenemos nada, solo somos amigos.

–Pero el curso anterior te vi muy cerca de él. –dijo Harry levantando una ceja.

–¡Harry! –Grito Ktrin amenazándolo con su dedo, Harry retrocedió asustado, no midió las consecuencias y se aferro a su varita que tenia en el pantalón, solamente si es que a su hermana se le ocurría enviarlo hasta el polo sur.

–Discúlpame... yo...yo.... –Murmuro Harry asustado.

–No, esta bien –Sonrió Ktrin–. ¿A que hora quedaron tu, Ron, Hermione y Ginny en juntarse?

–Eh... a las diez.

–Son las ocho... Tendré que ir a buscar a Sirius en una hora mas, tiene que llevarnos al callejón.

Ktrin volvió a sonreír con malicia, y Harry retrocedió un poco, aveces le daba miedo.

Cuando dieron las nueve y media (y Ktrin ya había ido en busca de Sirius) Harry tomo su mochila para ir junto con ellos al callejón. Sirius no miraba a Ktrin y mucho menos le dirigía la palabra, no por rencor, sino que por miedo. Pero, lo que mas divertía a Harry era que después de todo, Ktrin se comportara con el del modo mas normal posible.

Sirius manejo. Fue un alivio para Harry haber sabido que su padrino manejaba, de otro modo no se hubiera subido al auto, ya había tenido una experiencia bajo la conducción de un mago en el autobús noctambulo y no había sido agradable.

Llegaron al callejón Diagon a las diez en punto. Harry diviso a toda la familia Wesley y a Hermione en una mesita que daba a la heladería y se acercaron.

–ya era hora, ¿por qué demoraron tanto? –Le pregunto Ron a Harry mientras comía un helado de chocolate.

–Eh... se pude decir que tuvimos un percance con la rabia de Key... –Murmuro Harry con una risita a sus dos amigos.

–¿qué paso? –Pregunto Hermione mientras le daba un bocado a su helado de crema.

–Eh... en pocas palabras... Sirius ya puede hablar en chino.

–¿Lo mando a China? –Jadeo Hermione, pero Harry le tapo la boca con la mano.

–Si, pero no lo grites sino quien sabe donde voy a ir parar , si Ktrin se entera que les dije tal vez me encuentren rodeado de pingüinos.

Ron y los gemelos Wesley que estaban cerca estallaron en una carcajada. Hermione y Ginny con una mirada asesina los hicieron callarse.

Fueron a Gringots, pasaron a buscar un poco de dinero para comprar sus materiales. Harry no sabia que Ktrin tenia una cuenta propia que había heredado de su padrastro Von Blase L’bourbauge, y que era el doble de la fortuna de Harry. Se quedo con la boca abierta cuando vio a la chica sacando dinero de ella.

Cuando empezaron las compras se repartieron en grupo. Ginny necesitaba los libros para quinto año, así que fue con Hermione para que la ayudara, mientras que Harry con Ron fueron hacia las túnicas de Madam Malkin, ambos, tanto Ron como Harry necesitaban túnicas nuevas.

Las cartas las habían recibido hace una semana, y se pusieron a revisarlas, Ron miro extrañado una especificación en cuanto a túnicas , esta decía:

“ Los alumnos a partir de este año necesitaran una túnica de color de la casa correspondiente para las nuevas actividades deportivas que comienzan este año: azul, (Rewenclaw) ; rojo (Griffindor), verde (Slitherin) y amarillo (Hufflepuf).

Atuendo de hombre: pantalón de hilo grueso y polera manga larga y corta, con capa para lluvia.

Mujeres: pantalón de hilo fino y polera manga larga y corta, con capa para lluvia.

Se les indicara su uso en cuanto se entreguen los horarios a sus respectivas casas y las indicaciones del profesor.

–¿Otra túnica? –Dijo Ron extrañado–. ¿No es muy común?

–Es el tipo de uniforme que utilizan los muggles para hacer deporte. –Dijo Harry recordando el buzo estropeado que el usaba de Dudley cuando iba al colegio antes de saber que era un mago–. Mclogan es el nuevo profesor de deportes. Debe haber copiado el atuendo de los mismos muggles. Supongo que la capa fue un extra para que se viera como mas de mago.

Ron y Harry entraron a la tienda, y esperaron a una mujer regordeta que atendía a un chico pequeño, que tal vez entraría al primer curso en Hogwarts.

Una vez que la mujer termino con el niño se acerco a ellos.

–¿Si queridos? ¿En que los pudo ayudar? –Pregunto sonriente la mujer.

–Quisiéramos túnicas para Hogwarts... y la nueva de deportes –Dijo Harry. Para su sorpresa la mujer sonrió.

–Me parece muy bien que por fin el colegio de clases de deportes, sus alumnos se están quedando estancados en la tierra –Sonrió nuevamente pasándole a Harry y Ron muchos paquetes con varias tallas de túnicas–. Así se pondrán mas en forma. Mas aun si son jóvenes como ustedes, van a tener un muy buen físico si hacen mucho deporte, hace bien para la salud.

Ron y Harry se miraron de reojo, ambos estaban un poco sonrojados. Harry no se imaginaba para nada atlético, estaba seguro que no podría superar ni a Wood ni mucho menos a Mclogan. Ron se puso una mano en el estomago, Harry se rió ante la expresión de su amigo.

–Harry, tengo que bajar esto –Dijo con una mueca de burla. Harry estallo en una carcajada.

Luego de un rato los dos salieron de la tienda con una bolsa llena con dos túnicas cada uno, una de deportes y otra común.

A la salida se encontraron con Hermione y Ginny que venían con una gran cantidad de libros en brazos que gentilmente Ron y Harry se ofrecieron a llevar. Se detuvieron especialmente en una tienda a comprar el libro para defensa de artes oscuras, que no era la misma de siempre, dentro había un hombre de aspecto lúgubre que tenia un ojo parchado y pocos dientes. Los miro con soslayo, bajó de un taburete donde ordenaba libros y se apoyo en el aparador de mal modo.

–¿qué quieren? –Bramo.

–He... buscamos el libro de defensa contra las maldiciones numero diez –Murmuro Hermione algo asustada.

–Ah... –Dijo el hombre esbozando una horrible sonrisa–. ¿Hogwarts?

Los cuatro asintieron en silencio.

El hombre fue a la parte de atrás de la tienda y al poco rato volvió con cuatro libros cubiertos de tapa negra y llenos de polvo. Se apresuraron del modo mas rápido posible a salir de la tienda en cuanto pagaron sus libros.

Ktrin había entrado a una tienda aparte donde vendían los libros para los profesores. Habían también algunos padres comprando tal vez, libros para estudios superiores. No hay que olvidar que hay tres universidades mágicas importantes, tal y como los colegios de magia, entre las mas populares están: Clerhood ; Herahyles y Reveland, la mejor tal y como Hogwarts entre los colegios.

Ktrin tenia un gran bolso con muchos libros sobre la adivinación, y algunos mas gruesos con complicados métodos de adivinación con solo leer el iris.

Se trepo en una escalera para poder alcanzar un grueso libro “Como adivinar cuando alguien va a atacar; sueños premonitorios, una guía para su razonamiento” Cuando este se le resbalo de las manos. En su intento por recogerlo, también resbalo de la escalera. Fue su sorpresa el que alguien al parecer estaba listo para recibirla ya que al abrir los ojos se encontró en los brazos de un chico, este también le miraba sonriente, ella parpadeo, esos ojos azules profundo eran inconfundibles.

–¡Brian! –Grito, pero inmediatamente cayo al suelo.

–¿estas bien? –Dijo este ayudándola a levantarse y aguantándose las ganas de reír.

–Muy gracioso... –Le respondió con desgana recogiendo también el libro–. ¿qué haces aquí?

–Compro mi material.

–Pero si tu vas a hacer deporte, ¿para que quieres libros?

–Tengo que pasar anatomía, sino, de que otro modo los alumnos van a saber que parte del cuerpo están ejercitando. –Dijo Mclogan cruzándose de brazos y dándose aire de intelectual.

–Ah... ya veo, vas bien preparado entonces –Sonrió Ktrin.

–¡Claro! Ya vas a ver, seré mejor que Wood el año anterior.

Ktrin parpadeo ofendida, debería haberse dado cuenta de que las intenciones de Mclogan eran solamente para superar a Wood.

En cuanto pagaron los libros ambos salieron de la tienda juntos, solamente porque Mclogan había invitado a Ktrin a comer helados.

Harry los noto de la otra esquina caminando con el chico y sintió un golpe en sus costillas.

–¿tu hermana tiene algo con Mclogan? –Dijo Ron impresionado, luego miro a Harry–. Oye, que raro suena eso. Me refiero a lo de decir “tu hermana” –Rió.

–No lo creo –Dijo Harry levantando los hombros–. No puede tener algo con el, porque Wood ya tiene una reserva para el próximo verano.

Hermione, Ron y Ginny se dieron vuelta mirando a Harry con los ojos abiertos. Inmediatamente se llevo la mano a la boca.

–No le comenten de eso a nadie –Murmuro Harry rogandoles–. Sino quien sabe donde iré a parar.

Sus amigos le sonrieron divertidos, nunca habían visto a Harry con esa cara de espanto frente a una chica, mas aun si se trataba de su propia hermana.

Mientras tanto, Ktrin y Mclogan doblaban una esquina, muy cerca de ellos. Ktrin que en ese momento miraba el suelo, había chocado con el pecho de alguien.

–Discúlpeme, lo siento, de verdad... disculpe... ¡Oliver! –Grito contenta al ver frente a ella a Oliver Wood.

Harry y sus amigos se quedaron de piedra en la otra esquina, ya veían llegar una tormenta, la cara de Mclogan no decía nada bueno.

–Ktrin, que sorpresa encontrarte por aquí –Dijo Wood abrazándola, cosa que produjo que se pusiera roja.

–¡Que sorpresa encontrarte a ti por acá! –Dijo ella muy contenta–. ¿Qué haces aquí no estabas en América?

– Si, pero estoy de paso –Dijo mirando de reojo a Mclogan–. Mclogan... como estas... –Dijo Wood tendiéndole la mano con recelo, Mclogan se la tomo, pero ambos se las apretaron muy fuertes.

Al parecer tanto Ktrin como Harry y sus amigos parecían pensar lo mismo, estaba a punto de desatarse una tormenta, de las peores.

–He... ¿no quieren ir a comer helados? Digo... están my baratos esta temporada.

Ambos miraron a Ktrin con una sonrisa, sin embargo cuando se miraban entre ellos lanzaban chispas.

–Lo siento, no puedo –Dijo Wood, la mirada de Mclogan brillo de una manera muy especial–. Tengo prisa. Me quedare en Inglaterra hasta mañana y tengo cosas que hacer, pero, de todos modos nos veremos el próximo verano ¿no?

–Claro –Sonrió ella contenta.

A Mclogan se le fue el brillo de los ojos y quedo mirando a Wood con un odio intenso.

–Bien, nos vemos entonces –Dijo. He hizo algo que Ktrin no esperaba, la beso en la mejilla, pero muy cerca de la boca.

Wood se fue, dejando a Mclogan con un rencor insoportable y a Ktrin con la cara mas roja que un tomate. Apenas Wood desapareció, Brian se dirigió a Ktrin de un modo asesino.

–¿Dónde vas con el perdón? –Le dijo muy enojado, pero Ktrin parecía en las nubes–. ¡Ktrin!

–¿Ah... que?

–¿dónde te vas con Wood? –Chillo, provocando que media calle se volteara a verlos.

–No te pongas así, me invito a pasar las próximas vacaciones de verano con el. No se que te molesta –Le dijo en un tono tranquilo pero ofendido.

–¿qué tienes con él? –Pregunto de un modo amenazante pero aparentando tranquilidad.

–¡Nada! –Dijo enojada–. Y si tuviera algo con el, no seria de tu incumbencia.

Mclogan lanzo una risa despectiva:

–Muy bonito, ahora resulta que sales con ex capitán de Griffindor y un patético para el deporte acrobático ¿no es así? Que malos gustos tienes.

–Si es así, entonces me temo que jamas podré fijarme en ti –Le respondió astutamente. A Mclogan le subieron los colores.

–¿qué dijiste? –Jadeo.

–Eso. Que si tengo malos gustos, entonces no podré fijarme en ti –Le reprocho Ktrin–. Si te consideras guapo entre las chicas, y mis gustos son malos, dudo que me fije en alguien tan vanidoso como tu.

Ktrin se alejo enfadada. Ya había visto a Harry y sus amigos, por lo que fue donde ellos se encontraban. Mclogan la quedo mirando, pero luego se desvió hacia la otra calle. La gente ya había dejado de mirar.

–Eso fue... –Murmuro Harry.

–No me hables de el Harry –Dijo Ktrin caminando rápidamente por una calle que a Harry le resultaba familiar.

Harry sonrió divertido y la siguieron con sus amigos, pero repentinamente se le borro la sonrisa de la cara al ver que su hermana entraba a “Ollivanders”. Sabia que ella había perdido parte de sus especiales poderes el año anterior por intentar salvarlo, y se sentía culpable. Trato de evitar las miradas de sus amigos. No quería responderle preguntas a nadie.

A los pocos minutos Ktrin salió con una cajita larga bajo el brazo, y le sonrió a Harry que la miraba tristemente.

–No te preocupes –Le murmuro muy cerca para que solo el la escuchara–. Ya quería probar una de estas. –Sonrió guiñándole un ojo.

Harry le devolvió la sonrisa. Su hermana parecía muy tranquila con la varita en mano. Como nunca había usado una, tal vez, hasta incluso, podría sentirse una bruja normal.

Se preguntaba como se hubiera puesto el señor Ollivanders al ver a su hermana, cual habría sido su reacción al ver a otra Potter.

Dieron las cinco. Después de estar casi toda la tarde en el callejón, Ktrin invito a Ron, Hermione y Ginny a pasar el resto del día con ellos en la mansión.

En el camino Harry empezó a ojear sus nuevos libros que al principio siempre le parecían interesantes. Se fijo especialmente en el de defensa contra las artes oscuras. Se preguntaba quien impartiría clases este año. Recordaba la carta de Lupin cuando le dijo que se sorprendería bastante. También se impresiono mucho al recordar que no había visto a Malfoy en el callejón.

Al llegar a la mansión, sus amigos tuvieron el placer de quedarse a cenar. Ktrin cocinaba muy bien, siempre y cuando Sirius no se metiera a la cocina con la intención de ayudar. Harry ya había probado las delicias culinarias de su padrino.

Cuando ya terminaron Harry los invito a su habitación, que era verdaderamente mas grande y mucho mas confortable que la que tenia en la casa de sus tíos.

Ron abrió la boca impresionado, pero Hermione muy dulcemente se la cerro con un beso que dejo a Harry y a Ginny obligados a dar vuelta la cara para no verlos.

La primera y ultima vez que Harry los había visto así, fue en la estación King Kross cuando Ron por fin decidió decirle a Hermione lo que sentía por ella del modo mas indiscreto posible.

Estuvieron hasta tarde hablando de los años anteriores. Ron estallo de la risa cuando Harry les contó sobre lo que había sucedido con los Dursley cuando se enteraron de que su jefe, y la hija de su jefe eran brujos, y que mas aun, la chica “excéntrica” de la que Dudley se había enamorado, ara nada mas y nada menos que su sobrina. Aun no podía olvidar las caras de espanto y asombro cuando Ktrin se les acerco y los saludo amigablemente. Hermione en ese momento (en la habitación de Harry) Tuvo que tirarle una almohada a Ron en la cara para que se callara, hasta que al final termino en el piso.

Cuando ya se hubieron calmado los ánimos, Harry volvió a ojear el libro de defensa contra las artes oscuras, Ron lo miro pensativo:

–¿Qué te pasa?

Harry parpadeo y miro a sus amigos.

–Me pregunto quien será el nuevo profesor este año. –Señalo el libro–. Lupin me contó en una carta que me sorprendería al ver al nuevo profesor.

–nuestro papá tampoco nos dijo nada –Comento Ron mirando a Ginny–. Pero nos dijo lo mismo que Lupin a ti.

–Si. Que nos sorprenderíamos –corroboró Ginny mirando al suelo pensativa.

–Esperemos que dure mas de un año –Comento Hermione que también ojeaba el libro–. Vaya, pasaremos cosas grandiosas.

Cuando ya todo se hubo acabado, y cada uno se fue para su casa. Harry se fue a acostar. Faltaba una semana para Hogwarts y por primera vez, volver ahí seria diferente, tal vez lo disfrutaría mas, sobre todo si para las vacaciones ya tenia un hogar bueno donde volver.