← Harry Potter y la Celda de Merlín · de
Harry Potter y la Celda de Merlín — capítulo 6
Los nuevos profesores
Al día siguiente todo era mucho barullo en la sala común de Griffindor. Alumnos de primero se desperezaban para comenzar su primer día de clases, mientras que Harry y Ron bajaban casi despiertos para dirigirse al gran comedor a desayunar.
Cuando bajaron y atravesaron la puerta que daba al gran comedor, se escucho un gritito agudo que provenía de Ron, Harry noto que justamente frente ellos venia Hermione seguida por Ginny. Ron le sonrió a Hermione de la mejor manera que pudo pero esta solo volteo a mirarlo indiferente y sin saludar a ninguno de los dos les entrego su horario. Harry igual estaba algo molesto por lo de la noche anterior, era cierto que el con Ginny no tenia nada y le molestaba bastante que ella se enojara con el siendo que no tenían nada que ver el uno con el otro. Sin embargo esa mañana fue un poco mas amigable que la noche anterior y los saludo a ambos de manera amistosa aunque al parecer le costo un poco hacer el esfuerzo, ya que, Fleur los miraba desde el otro lado de la mesa de los profesores con una sonrisa. Ron no quiso darle en el gusto a Hermione para que se disculpara así que sin vergüenza saludo a Fleur. Hermione paso a la rápida a un lado de el y lo paso a llevar con su brazo, Ginny fulmino a su hermano con una mirada asesina, al tiempo que le sonría a Harry para darle a entender que no estaba enojada con el. Aun así Harry se sentía extrañamente indecidido.
Ron miro como Hermione se alejaba con su hermana. Ambos, Harry y el se quedaron mirando desconcertados.
–He... vamos a desayunar... me muero de hambre.
Harry asintió en silencio, pero seguía sintiéndose extraño.
Cuando llegaron a la mesa miraron por primera vez sus horarios, Ron lanzo un gemido agudo y Harry lo miro extrañado sonriéndole.
–¡Mira! Tenemos Herbologia las dos primeras horas, y luego defensa contra las artes oscuras, y... ¡vaya! Nos toca con Ktrin después de almuerzo, tendremos que dejar la clase de la profesora Vector, yo quiero ver como mi hermana hace las clases –Harry sonrió, pero la mirada de Ron decía otra cosa–. ¿Qué pasa?
–Harry... mira... –Dijo Ron apuntando con su dedo el día martes por la noche y el jueves en la tarde.
–¿Qué? –Grito Harry–. ¡Pociones! De nuevo, pero... el curso anterior era opcional.
–Si... no sé que habrá pasado, y mira, con Slitherin... esto es una pesadilla...
–Al menos ve el lado bueno... –Suspiro Harry resignado–. Hoy tendremos clases bastante entretenidas...
–Si, con Hermione sin hablarme... –Dijo Ron con la voz apagada.
–No tendrías que haberla molestado con Fleur, ahora ella es nuestra profesora...
–Si, pero... –Ron sonrió por lo bajo–. No me puedes negar que se ve muy linda cuando se enoja...
Harry le sonrió a Ron y movió la cabeza de un lado a otro como diciendo “es un caso perdido”.
Sonó la campana que señalaba el inicio de clases, Harry y Ron tomaron sus cosas y se dirigieron cada uno con una tostada en la boca corriendo hacia los invernaderos.
Fue una larga carrera, solo por la simple razón de un desagradable encuentro con Malfoy y... Pansy Parkinson.
–Vaya, Wesley y Potter... ¿Qué se te perdió la novia Wesley? –Le dijo Malfoy con un leve resentimiento en la voz que para su suerte Pansy capto.
–Y si se le perdió Draco, no es de tu incumbencia –Le dijo la chica tomándolo fuertemente por el brazo. A Harry le brillaron los ojos.
–Cuídate Malfoy –Le dijo con malicia–. No vaya a ser que tu “novia” se entere de tu pequeño secreto.
Ron y Harry se fueron corriendo y riéndose a lo lindo dejando a Malfoy atrás con una Pansy completamente incrédula que lo miro como si acabara de decirle un insulto.
Para cuando llegaron al invernadero siete, (donde suponían era, ya que habían muchos alumnos de Griffindor y Hufflepuf de sexto año) ya era casi la hora. Ron logro captar a Hermione con la mirada que estaba delante de una larga fila. Esta lo miro y le corrió la cara ariscamente. Harry para calmar un poco los ánimos que embargaban a Ron le dio a entender que siempre que se peleaban al rato se reconciliaban así que solo tenían que esperar.
–Lo único que tal vez arruine el plan... –Dijo–. Es que... ahora ella es mi novia...
La clase fue muy interesante menos para Ron, y Harry sospechaba que también para Hermione que se la pasaba suspirando cada vez que miraba a su novio y que volvía la cara roja de vergüenza al notar que Harry lo había notado.
–Tienen que perdonarse –Suspiro para si mismo resignado.
La profesora Sprout les enseño una clase que encanto sobretodo a las chicas y que, para algunos de los chicos, fue un espanto. Habían unas rosas, o al menos eso parecían cuando se dieron cuenta de que se trataban de una clase de pequeña planta carnívora con una muy picaresca cualidad y también dolorosa.
–Estas son Clirantes –Explico la profesora–. Se utilizan sobretodo para levantar a una persona de las enfermedades voluntarias, es decir que solamente se sanan si tienen las ganas suficientes como para seguir viviendo.
“La única manera de utilizarlos es haciendo que la flor beba la sangre suficiente a la vez que le inyecta un poderoso veneno amoroso. Esto, antiguamente era como un juego entre las mujeres que querían conseguir el amor del hombre que deseaban. Pero ahora es una medicina bastante peculiar y muy importante en el mundo mágico medico, ya que, el veneno amoroso le da al paciente la energía suficiente como para amarse a si mismo y amar su vida para salvarse de la enfermedad minutos antes de la muerte. Supongo que pasaran algunos brebajes con esta planta en clases de Pociones.”
Para cuando termino la clase, a Harry se le helo la espina dorsal al escuchar lo que cuchicheaban las chicas de lo que, según ellas harían con esa planta y a quien enamorarían. Se asusto sobretodo cuando una chica muy bonita de Hufflepuf lo indico a el con la mirada y que fue seguida de muchas risitas encantadoras de sus acompañantes. Harry trago saliva muy fuerte, tanto que le llego a doler el nudo que se le había hecho en la garganta.
Reviso su horario, las dos primeras horas de la mañana ya habían pasado muy rápido y ahora les tocaban dos fantásticas horas con Fleur. Harry suspiro, esperaba que Ron y Hermione no se fueran a pelear por los celos de la chica. Entonces miro hacia ambos lados, esperaba encontrarse con Ron, pero no estaba, y tampoco estaba Hermione. Ser rió por lo bajo y siguió su camino hacia el castillo por la explanada, fue entonces cuando sintió algo muy pesado en uno de sus hombros.
–¡Hagrid! –Grito Harry contento.
–Hola Harry –sonrió Hagrid–. Esperaba que me vinieras a visitar hoy.
–Tratare. Después de la clase con Key tengo una hora libre.
–Genial, entonces te podré mostrar algo –Le dijo Hagrid en un susurro para que nadie mas lo oyera–. Y también trae a Ron y Hermione contigo, claro... si no están muy ocupados.
Harry le sonrió a Hagrid, dudaba que si sus amigos se hubieran reconciliado lo podrían ir a ver, pero sabia que si era algo importante Hermione obligaría a Ron a que fuera.
Harry miro su reloj, se estaba atrasando, se despidió rápidamente de Hagrid y se fue a saltos gigantes brincando los escalones para llegar mas rápido al aula de Fleur. Pero se detuvo en seco cuando un grito lo hizo helarse. Venia de una de las aulas vacías mas próximas, Harry se asusto, se apoyo en la puerta y puso su oreja para escuchar. Habían risas... ¿risas? Harry se incorporo, tomo el pomo de la puerta, y la abrió...
Su mochila cayo al suelo, y se quedo con la boca abierta, ahí estaban Ron y Hermione. Ron abrazaba a Hermione de la cintura mientras esta colgaba sujetándose del cuello de Ron.
¡PUM!
Hermione estaba en el suelo, y Ron parecía un tomate mas que rojo. Harry balbuceó algo que no logro entender ni siquiera el mismo, estaba avergonzado...
–Lo... yo... disculpen – Dijo. Y cerro la puerta rápidamente recogiendo su mochila estando seguro que tenia la cara mas roja que la de Ron.
Se fue corriendo rápidamente pasando la puerta que daba a las clases de defensa contra las artes oscuras. Parpadeo miro hacia atrás y entro. Se sentó al final, aun estaba avergonzado por lo que había visto y tenia poco menos que el corazón en la mano. Seamus y Dean se sentaron cerca de Harry. Como ya todos habían previsto ni Ron ni Hermione se presentaron los diez primeros minutos. Fleur ya había empezado las clases y de modo muy amistoso.
–Hola –Saludo blandiendo su pelo–. Estoy muy contenta de volveglos a ver. Espego que las clases sean de su agado, ya que debido a los pegcanses de los años anteguiogues segan mucho mas pesadas y tgabajaguemos al cien pog ciento ¿esta clago?
Toda la clase asintió con la cabeza, otros, sin embargo estaban muy ocupados mirando a Fleur como para moverla. Parvati, que andaba con Seamus estuvo a punto de quebrarle la nariz, mientras que Lavender tenia sus propios problemas con Dean, aunque este hacia lo posible por mirar mas a su novia que a su atractiva profesora.
–¡Hagui! –Grito contenta Fleur–. ¿Me haguias el favog de seg mi modelo paga la clase de hoy?
Harry sintió todas las miradas habidas y por haber que estaban en el aula. Sonrojado fue hacia Fleur que lo sentó en un taburete.
–Bien, hoy como pgimega clase haguemos un sencillo conjugo paga multiplicagse. Si, tal vez esto lo deveguian veg en la clase de encantamientos, sin embaggo nosotgos veguemos lo básico.
Harry estuvo un buen rato contemplando los siete Harrys que salían de el al momento de multiplicarse. Al parecer a Fleur no le dejaba de hacer gracia, inclusive hizo tal comentario que paso de ser de un buen momento a un... mal momento...
–Me aggada esto –Dijo Fleur sacudiendo su melena plateada–. Tag vez cuando logues haceglo pog ti mismo pogdgas pgestagme una duplica, lo único lamentable es que nada es tan bueno como lo oguiginal y que duga poco tiempo...
Había veces en que ansiaba que Ron y Hermione estuvieran junto a el. La vergüenza era muy grande como para ocultarla, inclusive sentía las miradas asesinas de algunos chicos de la clase.
Fleur los despidió a todos, especialmente a Harry con un coqueto guiño, cosa que no ayudo a la situación.
Para cuando salió del aula, azorado y tan rojo como podía estar, recién se vino a preguntar porque los tortolitos de sus amigos no habían aparecido en clase, claro que tampoco era necesario preguntarse, tal vez Hermione no aparecería para ninguna de aquellas clases, podría arreglárselas siendo prefecto, inclusive si quería mantener vigilado a Ron cuando se tratara de su atrevida profesora.
Fueron dos horas bastante agotadoras por no decir vergonzosas, no tardo en que fuera medio día para que todos fueran a almorzar.
Ahí, recién Harry se encontró con sus amigos, con la pequeña diferencia de que fue un poco difícil iniciar la conversación. Ron y Hermione se sonrojaban apenas Harry les dirigía la palabra, y a el también le costaba un poco. En cuanto le contó a Ginny lo que había pasado, esta no tardo en tirar una carcajada, cosa que a Harry no le hizo mucha gracia.
–Hagrid nos invito esta tarde –Les dijo a sus amigos una vez que se hubieron calmado.
–¿Para que? –Pregunto Ron mientras miraba el horario a la vez que le daba una mordida a un muslo de pollo.
–¡Ron! –Le dijo Hermione–. ¿Qué ya no te interesa ir a visitar a Hagrid?
–Si, si me interesa, lo decía porque generalmente nos invita cuando tiene algo importante que decirnos...
–No siempre –Le dijo Hermione–. Aunque... ahora que lo dices... Harry, te dijo para que quería que fuéramos.
Harry miro hacia los dos lados de la larga mesa de Griffindor y luego hacia atrás donde se encontraba Malfoy a quien miro con asco.
–Si, me dijo que tenia algo importante que mostrarnos.
Los cuatro se quedaron mirando, no había que olvidar que ahora Ginny formaba parte del grupo, cosa que por un lado era bastante alivio para Hermione que no tenia que lidiar sola con dos hombres, aparte de que ahora tenia una amiga mas cercana. Se escucho una tos, Harry volteo a ver a Ron que se había atorado con jugo.
–¿Estas bien? –Le pregunto a la vez que le golpeaba la espalda.
–Harry nos toca adivinación –Dijo tragando normalmente y jadeando.
–Es verdad –Sonrió Harry–. Hermione, ¿vendrás con nosotros o te inscribirás en aritmancia nuevamente?
–Creo que por este año, no. –Dijo ella sonriente mientras terminaba su almuerzo–. Creo que Ktrin será una excelente profesora y enseñara la verdadera forma de la adivinación.
–Es una pena que no tenga clases con ustedes –Dijo Ginny–. A mi me toca mañana adivinación, ahora tengo pociones.
–Suerte Ginny –Le dijo Ron en un tono de pésame.
–Y que lo digas, este año Snape estará insoportable –Dijo la pelirroja tomando su mochila–. Bueno, nos vemos después, hasta pronto.
–¡Nos vemos! –Dijeron los tres.
Ron y Hermione se quedaron mirando a la vez que ordenaban sus cosas para subir a adivinación. Cerca de las una, la campana sonaría por todo el castillo anunciando el inicio de la segunda jornada de clases. Pero Harry, que ya tenia todas sus cosas guardadas, se quedo con el tenedor en su mano con un pedazo de carne mientras veía a la pelirroja alejarse, era increíble como el poco tiempo hacia cambiar a una persona.
El año anterior Ginny tenia el pelo un poco mas debajo de los hombros con dos trenzas doradas y sus ojos pintados, lo mismo pasaba con casi todas las chicas del colegio, mas bien sus compañeras cercanas. Pero Ginny, aunque ya no parecía una chica que aparentara representar mas de su edad, ahora estaba muy diferente al curso anterior: Tenia su pelo muy largo hasta la cintura, liso y brillante. Sus ojos esmeraldas brillaban sin necesidad de tener pintura en ellos, y su figura, bueno... Harry se sonrojo al pensar como se vería con otra tenida que no fuera la túnica.
Diez minutos mas tardes sonó la campana, Harry y sus amigos fueron rápidamente al aula de Ktrin al otro lado de la puerta del techo, justamente donde daba clases la profesora Trelanwney. Esta vez, el aula era distinta: La chimenea estaba prendida ya que afuera nevaba y las cortinas estaban corridas para que entrara luz, no abundaba el fuerte olor a incienso y a encierro que siempre solía tener el aula, aunque seguían estando las mismas mesas redondas con cojines. Harry, Ron y Hermione aprovecharon de sentarse en los lugares donde se instalaban siempre Parvati y Lavender para poder estar mas cerca de Ktrin. Luego de unos minutos el aula se lleno con alumnos de quinto de Griffindor, Parvati y Lavender estaban algo desilusionadas ya que su idola no les haría clases, pero no sabían lo que les esperaba. Ktrin entro apenas el aula se lleno, traía una túnica azulina y los labios pintados de rojo con una débil coleta en su pelo que se lo dejaba casi suelto.
–Hola –Saludo contenta. Era extraño para ella hacerle clases a alumnos que tuvieran casi su edad–. Bueno, esta es mi primera clase practica, así que espero nos podamos entender bien.
Toda la clase sonrió, y luego ella le sonrió a sus amigos y a su hermano.
–Bien, hoy empezaremos con algo que ya saben, la adivinación de la bola. ¿Alguien me puede decir sus propiedades?
Nadie respondió, todos se miraron extrañados ante la pregunta, fue entonces cuando la mano de Parvati se levanto en el aire.
–¿Si Parvati?
–Nunca pasamos eso –Dijo algo recelosa–. Es decir, la profesora Trelanwney nos enseño a conectarnos con nuestro ojo interior y a entender la neblina que la bola posee.
Ktrin parpadeo, luego miro a Harry alternativamente.
–Lo lamento, pero no creo entender –Dijo Ktrin–. Uno no lee la bola así como así, supuse que eso lo sabrían, para saber leerla tienen que saber sus propiedades, como utilizarla, como entender esa “neblina” a la que le llaman que en realidad es agua evaporada... ¿Nadie sabe nada? –Pregunto finalmente Ktrin sorprendida–. ¡Me impresionan! Es decir, esto tendrían que saberlo... y... ¿qué saben de la lectura del té?
Ron le comento a Ktrin lo que había sucedió con lo del Grimm en tercero, Ktrin grito exaltada.
–¿eso les dijo? Pero... ¡Por dios! Así no se lee el té... ¿y...
–A mi me predijo la muerte como diez veces... –Dijo Harry.
–¿qué... ? –Jadeo Ktrin.
–Pero la profesora le acertó a la muerte de mi conejo, y la taza de Neville se quebró cuando la profesora le había predicho...
–¡Silencio! Déjenme explicares algo, lo que la profesora hacía, cosa que produjo su expulsión momentáneamente, era eso, exactamente eso... Es decir, si tu le dices a alguien que tenga cuidado con romper un jarrón va a estar tan pendiente de no romperlo que lo va a romper, y Neville, disculpa que lo diga, es propenso a accidentes. Si tu sabias que el conejo corría peligro lo pudiste haber puesto a salvo; Inclusive, esta mujer aprovechaba las circunstancias y las fechas para lograr algún propósito adivinatorio, y eso es ilegal. Ahora lo que si fue cierto fueron sus trances que solamente conseguía cuando Harry estaba cerca, y eso era porque la energía de Harry es muy fuerte, podría haber pasado con cualquiera que tuviera esa cantidad de fuerza a su alrededor.
Harry se sonrojo al tiempo en que Ron le pegaba en las costillas y Ktrin tiraba un suspiro recostándose en su asiento.
–Esto será difícil, el examen que se hace en séptimo para entrar a los institutos y las universidades abarcan todos los ramos incluyendo los astrológicos que son mas imprecisos. Por eso mismo, si no saben nada de nada de adivinación desde tercero, este primer semestre será muy pesado, ya que repasaremos todos esos ramos de los que perdieron tres años. –La clase entera jadeo. Hermione fue la única que acepto la idea, le gustaba ver como Parvati y Lavender se molestaban con el hecho de que Ktrin les dijera que no habían aprendido nada en los últimos tres años, cuando las profesora les decía que tenían cabeza para la adivinación.
–Bien, hablaremos sobre la bola y les pediré que anoten por favor... –Dijo mirando a Ron que se había acomodado para dormir sobre la mesa, Hermione le pego un codazo–. ¿Listos? Bien,... la bola de cristal, veamos... El material de la bola de cristal proviene del barro húmedo y que se encierra en cuevas oscuras, generalmente el vidrio de la bola se encuentra incrustado como los minerales en aquellas cuevas donde habitan dragones. Expertos en crear bolas logran confirmar que el vapor que de ellas emerge, es la humedad del barro y la oscuridad de la cueva con el calor de las fauces de un dragón hembra, ya que mantiene a los huevos con el calor del fuego. Ahora, su lectura comprende de los años del poderoso mago Merlin. Merlin no solo tenia la sabiduría de la creación de la magia, sino que también tenia grandes conocimientos de la meditación y la concentración. Es muy difícil poder entender la bola ya que hay que estudiar sobre ella y por sobre todo aprender a concentrarse. Ojo, pocos logran esto, así que no se confíen de que todos lo conseguirán. Por eso mismo, la próxima clase los ayudare a entrar en trance por medio de una pequeña meditación, la primera vez es la mas difícil, y será así hasta que aprendan a concentrarse completamente, esto los ayudara inclusive a estudiar y a poner atención en clases. Espero que estén anotando...
Inmediatamente muchas plumas sobre pergaminos empezaron a moverse a gran velocidad, la de Hermione sobretodo, que parecía muy interesada en el tema, mas aun si era verdadero lo que Ktrin decia y no un fraude.
Cuando termino la clase, Ktrin les había dejado deberes para el Lunes siguiente: pergamino y medio con toda la información necesaria de la lectura de la bola de cristal y sus propiedades.
–esta si que fue una clase de adivinación ¿no creen? –Pregunto Hermione entusiasmada.
–Si, es primera vez que no te predicen la muerte –Le dijo Ron con una risita a Harry a la vez que miraba el rollo de pergamino que tenia en sus manos–. ¡Pero ya ni empezamos el curso y nos envían deberes!
–Yo lo encuentro justo, después de todo no han aprendido nada de adivinación.
–Hermione –Le dijo Ron mirándola de reojo
–¿Qué?
–Déjanos vivir por favor –Dijo con un tono de resignación.
Hermione pareció ofenderse pero luego sonrió al sentir el brazo de Ron en su espalda.
–¿No te enojes si?
Harry apresuro el paso, cuando se detuvo en seco. No le gustaba interrumpir aquellos momentos pero recién había recordado algo:
–He... ¿vamos a ver a Hagrid o no?
Ron y Hermione lanzaron una mirada repentina, recién habían recordado que Hagrid tenia algo importante que mostrarles.
–Si, tienes razón –Dijo Hermione–. Pero... ¿Y Ginny?
–Es verdad hay que ir a buscarla –Corroboro Ron cuando se ponía a un lado de Harry.
–Yo iré –Dijo Hermione, entonces Ron se coloco a su lado.
–¿Por qué no nos adelantamos nosotros? –Le dijo–. Harry podría ir a buscar a Ginny, ¿no?
–¿Qué? –Jadeo–. ¿por qué yo?
–Porque tengo que hablar con Hermi Harry –Le dijo Ron en un tono de obviedad, Hermione se sonrojo.
–¿qué tienes...
–¿vamonos? Te esperamos Harry, nos veremos en la cabaña de Hagrid.
–Pero... pero...
Ya era tarde, Ron y Hermione se habían alejado a prisa del lugar donde Harry se encontraba. Y que para empeorar las cosas, Harry tendría que ir a buscar a Ginny a las mazmorras, donde estaba en clase de pociones.
Camino rápido por el pasillo que daba directamente hacia la escalera de las mazmorras. Se detuvo frente a la puerta que daba a la clase del profesor Snape y aguardo a que los alumnos salieran. Sentía que tenia la cara roja ¿por qué tenia que ponerse rojo? Había pensado dejar el lugar y dejarle una nota a Ginny, pero cuando lo iba a hacer...
–Y recuerden dos pergaminos ¡Dos! Con la explicación completa de la poción del sueño, ¡Para el Viernes! –Oyó Harry que le gritaba Snape a los alumnos que en ese momento salían del aula.
Todos quedaron mirando a Harry mientras salían a la vez que hablaban mal de Snape. Harry noto que Marine Shuklowy, la compañera de Ginny salía del aula junto con un Colin Creevey.
–¡Hola Harry! –Lo saludo la chica mientras que Colin le tomaba la mano y se la sacudía rápidamente.
–¡Hola! –Lo saludo Colin alegremente mientras Harry se batía ante el brusco movimiento del saludo.
–Hola Colin... –Saludo Harry mirando por detrás de Marine para ver si Ginny venia, la cual en ese momento iba saliendo del aula con el ceño fruncido.
–¡Ah, Ginny! –Grito. Pero para su mala suerte, justo en ese momento...
–¡Potter! –Bramo Snape–. ¿Qué hace aquí? No tendría que estar aprovechando su hora libre en lugar de andar vagando por los pasillos...
–Yo... yo... –Harry sentía que tenia la cara roja, y Marine con Colin lo miraban asustados, Snape aun estaba ahí clavándole sus fríos ojos negros–. Yo vine a buscar a... Ginny señor....
–Ya veo –En la cara de Snape se surco una horrible sonrisa–. Así que Potter viene a buscar a su noviecita a clases, ¿qué cree que no puede cuidarse sola?
–¡Ella no es mi novia! –Grito Harry azorado, Ginny también se había puesto colorada.
–Entonces no hay motivos para que la venga a buscar... me temo que por andar vagando nuevamente perderá puntos para su casa, ¡Diez puntos menos para Griffindor! Hasta que no tenga una buena razón para andar por estos lugares...
–Pero... pero...
–¿Quieres perder mas puntos Potter? –Bramo nuevamente Snape–. ¿y ustedes que hacen aquí?
Marine y Colin salieron corriendo en dirección a las escaleras en cuanto Snape les dirigió la palabra, y Harry aprovecho la oportunidad para jalar a Ginny de un brazo y correr escaleras arriba. Después de todo, a pesar de que había pasado un año sin Snape, este seguía odiándolo como siempre...
Cuando llegaron hasta el vestíbulo, Harry se sujeto a una pared para calmar el dolor en uno de los costados bajo sus costillas. Ginny boto su mochila al suelo cayendo de rodillas para tomar aire...
–¿Qué... que pasa? –Pregunto tomando aire.
–Hagrid... ¿recuerdas?
–Ah... –Respiro Ginny levantándose sin fuerzas–. ¿Y Ron con Hermione?
–Dijeron que se habían adelantado... –Murmuro jadeando y sonrojándose al recordar que ellos lo habían enviado a buscar a la pelirroja–. Es mejor que nos apuremos, nos deben estar esperando...
Ambos salieron del castillo un poco mas relajados, caminaron por la explanada nevada hasta la casa de Hagrid que parecía un pastel bañado de Glasé. Llegaron congelados a la puerta y tocaron rápidamente. Hagrid les abrió con una sonrisa detrás de su abundante y espesa barba negra, miro hacia todos lados antes de dejarlos pasar. Harry y Ginny se sacaron las capas y las capuchas esparciendo nieve en el suelo de la casa. Estaba cálida y acogedora, Ron y Hermione estaban sentados en la pequeña mesa de madera esperándolos con una sonrisa. Fang, el perro jabalinero se le lanzo a Harry derribándolo y dejándolo en el suelo a la vez que le lamía las orejas. Hagrid lo tomo por el collar y se lo quito de encima.
–Bien –Dijo dándole la mano para ayudarlo a levantarse–. Creo que están todos... y todas –Dijo mirando sonriente a Ginny.
–¿qué nos querías decir Hagrid? –Pregunto entusiasmada Hermione.
–Ah, eso –Hagrid camino apresuradamente rodeando su pequeña casa para cerrar las cortinas.
–¿Qué sucede? –Pregunto Harry mirándose con Ron que estaba tan intrigado como el.
–Esto... –Hagrid parecía gozoso de alegría. Saco de un costado de la casa lo que parecía una jaula dorada, y en su interior había un...
–¿Huevo? –Dejo escapar desconcertado Ron.
–No es cualquier huevo Ron... –Dijo Hagrid con un murmullo misterioso...
–¡Por Dios! –Grito Hermione–. Hagrid, es... es él...
–Es el huevo traído de Avalon –Termino Hagrid–. Así es, Dumbledore lo recibió hace una semana, me lo encargo para su cuidado, dijo que era muy importante mantenerlo protegido en esta jaula que es impenetrable con cualquier llave. Solamente la criatura en su interior podrá abrirla...
–¿Y cuando nacerá? –Pregunto Ginny examinando el cabello plateado que cubría al huevo.
–No lo sé. Pero descuiden, tu hermana Harry, Ktrin, también quiere verlo, esta muy interesada, así que les avisare a los cinco y a Dumbledore cuando este a punto de abrirse. Ahora creo que es mejor que se vayan, no me gustaría que los pillaran aquí.
Los cuatro se pusieron sus capas y las capuchas sobre sus cabezas, se despidieron de Hagrid y de Fang y salieron de la casa. Ninguno se dijo nada hasta que entraron al castillo, donde, en el Vestíbulo se había acumulado gente.
–Oh, no... ¿qué habrá pasado esta vez? – Gimió Ron con voz cansina.
Harry y Ron quienes eran los mas altos se asomaron a mirar para ver que era lo que sucedía, y como siempre un gran cartel estaba puesto en un aparador, Harry leyó en voz alta:
–Horarios de deportes para los alumnos de primero a séptimo curso:
Primero: Slitherin con Rawenclaw, los Lunes a las seis.
Segundo: Hufflepuf con Griffindor, los Martes a las siete.
Tercero: Rawenclaw con Hufflepuf, los Miércoles a las cuatro.
Cuarto: Slitherin con Griffindor, los Jueves a las cinco.
Quinto: Hufflepuf con Slitherin, los Viernes a las cuatro treinta.
Sexto y Séptimo: Rawenclaw, Slitherin, Hufflepuf y Griffindor a las nueve, Los días Sábados.
–¿Los Sábados? –Jadeo nuevamente Ron–. Pero... pero... ¿desde cuando nos dejan hasta tan tarde los sábados? Nos quieren matar o que...
–Ron, cálmate... piensa, será divertido –Le dijo Hermione sonriente.
–Si, para terminar agotados todos los fines de semana.
–Pero son sexto y séptimo, yo no estaré con ustedes –Dijo Ginny cruzándose de brazos y poniendo una mueca divertida, Harry se volteo para verla y le sonrió. Esta se sonrojo al instante.
–Te iremos a ver cuando estés en practica ¿si? –Le dijo Harry guiñándole un ojo. Ginny se sonrojo mas y negó rápidamente con la cabeza.
–¿qué estas loco? ¿Cómo van a ir para verme hacer el ridículo? ¡No, ni lo sueñes!
–Esta bien, era una idea...
–¡Mala idea! –dijo Ginny, y se fue rápidamente hacia el lado contrario por el que llegaron. Ron paso un brazo por detrás de los hombros de Harry.
–¿te gusta hacerla enojar no? –Masculló divertido, Harry se sonrojo– Te lo dije, se ven muy lindas cuando se enojan...
Harry se sintió muy presionado, así que se fue por el mismo camino que Ginny, esta vez desviando para donde quedaba la sala común, Ron abrazo a Hermione.
–No me caería mal tener un cuñado que sepa controlar a Ginny –Dijo Ron con una risa, Hermione le sonrió respondiéndole el abrazo. Ambos siguieron por el mismo camino que Harry...
Sin embargo, muy, muy cerca de ellos, detrás de una gruesa y oxidada armadura, un feo y viejo ratón al que le faltaba un dedo, observaba todo desde su escondite.