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Harry Potter y la Celda de Merlín — capítulo 7
Volver a hacer pociones
Harry llego rápidamente a la sala común tiro la mochila al suelo y se lanzo sobre uno de los sillones. Exhaló un profundo suspiro antes de volver a tomar la mochila y sacar de ella los materiales para la tarea de adivinación.
Se acerco a una mesa cerca de la chimenea, extendió un pedazo largo de pergamino, abrió el libro de adivinación y mojo la pluma en tinta negra.
Leyó el primer capitulo viendo que le podría servir:
La bola de Cristal y sus propiedades:
El cristal de tan poderosa herramienta para la adivinación del futuro proviene de las cuevas oscuras y húmedas en donde se encierran dragones hembra en pleno periodo de fecundación, ya que suelen calentar los huevos con su fuego en cuanto nacen...
–Vaya, lo mismo que dijo Ktrin –Murmuro Harry para si mismo. Siguió leyendo:
... El cristal sacado de estas cuevas, tienen que ser en noches de luna llena, ya que por una extraña razón albergan una mágica energía en su interior. La neblina o nubes que se conserva dentro del cristal es producto de la humedad y el calor que las ronda durante siglos. Es muy difícil encontrar verdaderos videntes que conozcan los reales secretos de este poderoso mineral, además, hay muy pocas cuevas que lo albergan y estas se encuentran en Rumania y China, donde se conoce hasta le momento el paradero de los dragones.
Harry anotaba rápidamente cada línea y cada párrafo de todo lo que le sirviera, siendo en realidad, casi todo el primer capitulo del grueso libro.
Al rato se abrió la puerta del cuadro y entraron Ron con Hermione, los dos se sentaron a un lado de Harry y lo imitaron haciendo la tarea de adivinación, Ron sonrió por lo bajo...
–¿de que te ríes? –Le pregunto Hermione mientras recorría con su dedo las líneas de un grueso párrafo.
–Solamente recuerdo como Ktrin hizo callar a Parvati y Lavender –Dijo riendo.
–Ha, eso... –Hermione tampoco evito dibujar una sonrisa divertida–. Bueno, si quieres saber mi opinión yo le encuentro toda la razón. Creo que este año adivinación será mucho mas interesante que antes.
–Y hablando de cosas interesantes –Murmuro Harry acercándose a ellos–. ¿qué opinan del huevo de Avalon?
–que lo que sea que viva dentro de eso terminara destruyendo la casa de Hagrid –Dijo Ron escribiendo rápidamente a la vez que miraba de reojo la tarea de Hermione.
–¡No digas eso! –Le reprocho la jovencita–. No, no creo... ¿recuerdan el año anterior cuando Lupin nos hablo de los guardianes cuidadores de Avalon? Dijo que era una leyenda muy importante... ¡ya se!
–Nosotros también –Dijo Ron sin levantar la mirada–. A la biblioteca.
–Muy gracioso –Dijo Hermione con sarcasmo.
–Para que veas que te conozco –Sonrió Ron justo en el momento que Hermione soltó su pergamino que se enrollo rápidamente.
–Si, y yo también te conozco Ronald Wesley. Has la tarea por ti solo. –Dijo guardando el rollo en la mochila–. Bien, iré a la biblioteca, buscare información para ayudar a Hagrid con el huevo... ¿vienen?
–No, gracias –Dijo Harry que se había quedado mirando a Ron divertido–. Voy a terminar esto no quiero quedarme atrasado.
Hermione asintió con la cabeza para luego mirar a Ron.
–He... no, ve tu, yo ayudare a Harry con la tarea.
Hermione esta vez negó con la cabeza como diciendo “nunca aprenderá” y salió rápidamente de la sala común. Ron y Harry se quedaron solos.
–He... Harry, ¿puedo preguntarte algo?
–Si, claro... ¿qué cosa? –Dijo este sin levantar la mirada de su trabajo. Ron se acerco y hablo muy despacio.
–¿Harry... cuales son tus intenciones con mi hermana?
A Harry se le corrió la pluma y paso a llevar el frasco de tinta con el codo que le mancho todo el pergamino, levanto la mirada azorado y con la cara roja.
–¡Pero... que!.. ¡Oh, rayos! –Dijo levantándose rápidamente y sacudiéndose la tinta que le había caído sobre la túnica y reparando su trabajo con un hechizo limpiador. Luego miro a Ron con las mejillas aun coloradas–. ¿qué quisiste decir con eso?
–No, nada... creo que ya se la respuesta –Dijo Ron con una risita.
–¡Oh, cállate! –Le reprocho Harry divertido y avergonzado a la vez mientras le lanzaba el resto de tinta que quedaba en el frasco manchando la túnica de Ron.
–¡Pero... hey! –Grito este–. ¡Ah, no! ¡Harry, esto significa Guerra!
Ambos al igual que niños se empezaron a arrojar lo primero que encontraban a su paso, hasta los cojines y los libros, pero la diversión no duro mucho, ya que desde afuera de la sala común un grito de chica llego hasta sus oídos.
–¿Qué paso? –Pregunto Ron quitándose tres cojines de encima.
–No lo se –Dijo Harry liberándose de un libro que tenia en la cabeza–vamos a ver.
Apenas salieron de la sala común vieron frente a ellos a una aterrada Ginny que tenia todos los libros revueltos en el suelo. Ron se acerco a ella rápidamente.
–¡Ginny! –Le grito–. ¿Qué paso? ¿Tu gritaste?
–Un... un hombre... –Jadeo asustada.
–¿qué?
–Ahí –Dijo señalando una armadura un poco mas lejos del retrato de la señora gorda–. Había algo que se movió...y... luego era un hombre...
–Pero Ginny –Sonrió Ron con voz de obviedad–. Tu mejor que nadie sabes que las armaduras están hechizadas.
–¡No era eso! –Le grito la chica con los ojos temblorosos y llorosos–. Te digo que vi a un hombre... ¡pregúntale al cuadro! Ella tal vez lo vio.
Harry que estaba detrás de Ron miro a la señor gorda y esta tenia una extraña mirada en su rostro.
–¿Vio algo? –Le pregunto.
–La señorita tiene razón –dijo–. Pero... era extraño... era un hombre y luego no... salió corriendo.
–¿Un hombre que después no era hombre? –Pregunto Harry extrañado.
–Venia hacia aquí... pero se topo con la señorita y ahí se transformo en algo pequeño y salió corriendo. Creo que estaba dentro de la armadura...
Harry miro extrañado a Ron y a Ginny. Los dos estaban como Harry, ¿quién era ese hombre? Pero a Harry le extraño aun mas que la señora gorda no estuviera tan asustada, aunque igual estaba algo mas pálida de lo normal.
–¿y... Cómo era ese hombre? –Pregunto finalmente Harry.
–Era bajo... y gordo... y...
–tenia una mano plateada –Termino Ginny aferrándose al pecho de Ron.
–¡Petegrew! –Gritaron Ron y Harry a la vez.
–Hay que avisarle a Dumbledore –Dijo rápidamente Harry.
–Yo voy contigo –Dijo Ron soltando a Ginny, pero esta se aferro de su brazo.
–Voy con ustedes, no me quiero quedar sola.
Harry la miro con mucha lastima, luego le sonrió.
–Claro –Dijo este gentilmente, Ron movió la cabeza de un lado a otro.
Los tres comenzaron a correr rápidamente hacia la gárgola de piedra que era la entrada al despacho de Dumbledore. Pero mientras corrían, en su carrera a Harry se le lleno la cabeza de preguntas y respuestas que para el, eran muy validas.
–Si Petegrew esta aquí –Dijo para si mismo–. Es porque Voldemort lo envió a buscar el huevo... estoy seguro que ese huevo contiene algo importante, algo que era lógico lo tendría Dumbledore... pero... ¿qué tendrá?... ¿un huevo proveniente de Avalon y que contiene uno de los guardianes?... ¿qué poderes poseen?... ¡Rayos Hermione date prisa!
No tardaron en llegar al despacho de Dumbledore. Se detuvieron en seco frente a la gárgola, los tres con falta de aire, fue entonces cuando Harry se dio cuenta de un pequeño detalle.
–La contraseña... ¡no se me la contraseña!
Ron se tiro al suelo sentándose en el piso y apoyándose contra la muralla, Ginny lo imito. Estuvieron al menos diez minutos escuchando como Harry inventaba raras mezclas de palabras para que la gárgola se abriera.
–Vamos Harry –Le dijo Ron–. Ya perdimos diez minutos, además... no la sabes y tengo hambre... vamos a cenar, veras a Dumbledore en el gran comedor. Petegrew ya debe de estar lejos.
–¡No! ¡hay que seguir intentándolo! .... eh... Duende cojo... musarañas con chocolate...
–Harry, has buscado casi mil palabras, no se va a abrir –Le dijo Ginny levantándose y ayudando a Ron también–. Es como si buscaras las mas difícil de las combinaciones, ni que fuera: “Grifo tuerto”
Fue por arte de magia. Ginny se hecho hacia atrás y Harry sonrió feliz (¡Guau!) Ron miro a su hermana como si se tratara de un espécimen raro, pero luego sus rostros de sorpresa cambiaron, por la gárgola iba bajando Dumbledore.
–Te lo dije –Le murmuro Ron–. No “podrían” adivinarla.
–Ah, jóvenes –Les sonrió Dumbledore–. Iba al gran comedor, me muero de hambre... ¿pasa algo? –Agrego cuando vio la expresión asustada de los tres.
–Profesor –Dijo Harry tomando aire–. Hay... un espía de Voldemort aquí, en el colegio.
El semblante de Dumbledore se ensombreció y miro a los tres chicos por sobre sus lentes de media luna.
–Vengan a mi despacho...
Nuevamente subieron por las escaleras de caracol que daban a despacho de Dumbledore, ni Ron, ni Ginny habían estado antes ahí, y se sorprendieron mucho cuando vieron tal lugar y a Fewkes en una percha dormitando. Ese si lo recordaban.
–Siéntense por favor –Les indico Dumbledore mientras el tomaba el propio–. ¿podrías repetir lo que me dijiste Harry?
–Petegrew profesor –Le sudaban las manos de los nervios–. Ginny y la señora gorda del retrato lo vieron, dicen que primero vieron algo pequeño y luego a un hombre...
–Si, y tenia una mano plateada –Corroboro Ginny que no tenia idea de quien era ese tal Petegrew.
–Ya veo... esto es delicado... hay un espía de Voldemort aquí en el castillo y es obvio que anda tras el huevo perdido... tendré que decirle a Hagrid que lo mantenga muy oculto, Voldemort jamas sospecharía de el...
Harry se hundió un poco en su asiento mientras que Ron jugueteaba con sus manos sin saber que hacer, Ginny sin embargo estaba mirando como Fewkes dormitaba tranquilamente.
–Avisare a los profesores –Continuo Dumbledore–. Les diré que luego de la cena arreglen el gran comedor para los estudiantes, nadie ira a sus salas comunes hoy y pediré al señor Filch que me traiga el cuadro de la señora Gorda para registrarlo... ¿notaron algo extraño en ella?
–No, para nada –Dijo Ron.
–¡Si! –Dijo entonces Harry, su amigo lo miro.
–¿qué paso? –Le pregunto Dumbledore.
–Estaba extraña, no parecía asustada por lo que había pasado, ni siquiera parecía inmutarse, eso si, estaba algo pálida... la única que se asusto y que nos advirtió que ahí estaba Petegrew fue Ginny.
–Ya veo... –Dijo Dumbledore esta vez clavando sus profundos ojos azules en Ginny–. Señorita Virginia necesito que venga conmigo y con la profesora Mcgonagal que es la jefa de su casa después de la cena, esto hay que tratarlo con cuidado... me temo, que, ahora todos los alumnos corren peligro.
–Señor –Se apresuro a decir Harry sin aguantarse las ganas de preguntar–. ¿Qué es lo que contiene ese huevo.
–Una criatura asombrosa...–Dijo Dumbledore volviendo a mirar a Harry– otorgara dos deseos al que lo posea, eso si, no mata, ni revive a nadie... –dijo luego, al ver la expresión en el rostro de Harry–. Lo siento, pero no todo se consigue del modo mas fácil Harry... De todas maneras este huevo, o mas bien, la criatura que habita en el, es tan fuerte y poderosa que si cae en malas manos es capaz de hacer cosas horribles... Nadie sabe que criatura esta por salir de ahí... pero si se sabe, que es de la generación de la mascota de Merlín.
–¿La mascota? –Dijo Ron asombrado.
–Si señor Wesley, la mascota. –Dijo Dumbledore con una sonrisa–. Bien, les quiero pedir que guarden el secreto, nadie mas debe saber de esto...a no ser que quieran comunicárselo a la señorita Granger que es su amiga y se que guardara tan bien el secreto como yo mismo. –Sonrió Dumbledore–. Bien,.. ha, y una cosa mas... Harry... recuerda que Peter Petegrew te debe la vida... ahora que les parece si bajamos a cenar, de verdad que tengo hambre.
Ron parecía agradecido por el comentario, sin embargo Harry y Ginny se quedaron mirando, era verdad que el tenia una deuda con colagusano, pero... a que se refería con que recordase eso, de que le serviría....
Pasada la cena y llegada la noche, a todos los alumnos se les aviso del peligro que corrían en sus salas comunes. Al único que parecía divertirle esto era a Malfoy que, en cuanto las luces se hubieron apagado y todo el colegio quedo en sombras con una fuerte tormenta azotando las ventanas, empezó a mascullar historias entre sus compañeros, y era que no, ya que desde que Carpentier se había ido, el había vuelto a ser el héroe de Slitherin. Harry, Ron y Hermione estaban en sus bolsas de dormir tratando, al igual que todos, de escuchar las historias que Malfoy contaba casi en un hilo de voz. Muchos llegaron a saltar cuando Malfoy dijo algo como: “entonces, el señor de las tinieblas atacara y dejara a los mas débiles bajo su poder...” y luego, sin una pizca de vergüenza ni de que dijera el resto del colegio, grito: ¡”Y aniquilara a los sangre sucia y a cuanto Muggle se le ponga por delante”!
Ron hizo ademan de levantarse pero Harry lo sujeto de la manga del pijama. Hermione sin embargo permanecía con la cara enterrada entre sus brazos haciéndose la dormida. Ron se percato de ello y se volvió a ella moviéndola con cuidado.
–Oye –Le murmuro–. ¿qué te pasa?
No hubo respuesta...
–Hermi –Volvió a murmurar mientras la sacudía–. Oye, ¿estas dormida o te haces?
–Ron –Le dijo Harry–. Déjala que duerma, estará cansada...
–Me extraña, generalmente se acuesta tarde...
–¿cómo lo sabes? –Le pregunto Harry con una risita, a Ron se le subieron los colores pero como estaba oscuro nadie lo podía notar.
–¿Qué estará hablando Dumbledore con Ginny? –Dijo como para tratar de cambiar el tema, lo que resulto una amarga sacudida en el estomago de Harry–. Vamos, ya vendrá... a mi lo que me interesa es lo que le estará diciendo.
Sin embargo, aunque no fuera nada grave lo que Dumbledore hablase con Ginny, Hermione quien aun tenia la cabeza enterrada entre sus brazos meditaba con su semblante muy serio algo que sin dudas le preocupaba.
A la mañana siguiente todos se levantaron muy aturdidos. Fue un gran desorden el querer ocupar las duchas y el querer cambiarse de túnicas, porque habían dormido con ellas. Todo el colegio estaba tratando de bañarse lo antes posible y de cambiarse rápidamente para llegar temprano a su clase, y para los sextos de Griffindor tenia que ser así... a la primera hora de la mañana les tocaba pociones.
Cuando, Harry, Ron y Hermione estaban listos tuvieron que salir corriendo, poco menos que tropezando con todo lo que tenían al paso con tal de llegar a tiempo a las mazmorras.
Fue una suerte el ser casi unos de los primeros en llegar, en el aula ya había algunos Slitherins, y Malfoy estaba entre ellos.
–Vaya, miren quien esta aquí, ¡Cabeza rajada!
–No lo escuches –Le dijo Hermione–. Quiere provocarte para que Snape te quite puntos.
–¡Pero si es Granger! –Grito Pansy Parkinson–. Pense que ya no admitían a los de baja calidad en estas clases.
–No les hagan caso –Les dijo Hermione a Harry y a Ron–. Como que no existen.
–Parece que los sangre sucia, los pobres y los huérfanos no tienen oídos ¿verdad? –Comento un chico que tenia cara de troll.
–No Ron –Dijo con calma Hermione jalándolo de la túnica–. Déjalos, espera que sigan y ya verán –Hermione les guiño un ojo, Harry se miro con Ron y asintieron con una sonrisa.
–¡Eh vamos! –Grito Malfoy–. ¡Ahora se hacen los importantes! ¿Qué, se te acabo el repertorio Potter? ¿Te comió la lengua el “ratón”?
Harry, Ron y Hermione se miraron, los tres le lanzaron a Malfoy una mirada suspicaz y de duda. Ron noto que Hermione escribía muy rápido en un papel.
–¿qué haces?
–Algo que aprovecho ahora que soy Prefecta–Dijo Hermione sin parar de escribir.
–¿A que te refieres?
–Los prefectos tenemos un cierto derecho ante los profesores, no muy importante claro, pero nos deben hacer caso. Estoy escribiendo el comportamiento de Siltherin en esta clase para mostrárselo a Snape en cuanto termine la hora.
–¿qué estas loca? –Le dijo Ron–. No te hará caso.
–Soy Prefecta y estoy en mi derecho. Cuando se nos hacen prefectos firmamos un acta de compromiso de no inventar acusaciones, aquí todo el colegio sabe que yo soy muy correcta y que no miento, razón por la que Snape me deberá creer y le podré quitar puntos a Slitherin.
–Pero también todo el colegio sabe que los Griffindors con Slitherins nunca se han llevado bien, y nosotros somos los mas conocidos ¿recuerdas?
–Ya cállense que llego Snape –Les dijo Harry que se volteo rápidamente para que no lo vieran hablando.
–Vaya, veo que este año tengo mas alumnado que el año anterior –Dijo Snape con una horrible mueca–. Claro, como ahora mis clases son obligatorias.
Todos los Slitherins se rieron ante el “chiste” de Snape. Pero este para incomodidad de los Griffindors siguió hablando.
–Saquen todos los materiales pedidos para pociones. Hoy prepararemos una pócima de sueño. Les recomiendo que quien se junte con Longbottom probablemente no despierte –dijo Snape con la voz fría, Neville se encogió en su asiento.
Harry se levanto de su asiento una vez que Snape se dio vuelta, y se puso a un lado de Neville para dejar que Ron fuera con Hermione. Le puso una mano en el hombro en señal de confianza y le sonrió, Neville se sintió mas tranquilo.
Era insoportable volver a hacer clases con Snape, no había cambiado en nada. Ni siquiera aunque el curso anterior haya sido prácticamente torturado por Voldemort.
La clase fue tranquila pero incomoda. Harry hacia todo lo posible por ayudar a Neville con la poción, y este le estaba muy agradecido.
–¡Potter, Longbottom! –Bramo Snape, para luego acercarse a su caldero–. Pruébela –Le dijo a Harry.
Harry le sonrió a Ron y a Hermione, como asegurándoles de que la pócima estaba buena, y sin temor se sirvió un poco de poción que Snape le había servido en un vaso.
Inmediatamente ingerida la poción, Harry cayo al suelo plenamente dormido. Snape puso una mueca y miro a la clase.
–Buen intento Longbottom, que Potter lo haya ayudado no implica que su torpeza se este superando. –Miro el reloj que estaba en la pared–. La pócima esta hecha para que dure treinta segundos, si pasados los diez últimos no despierta, Griffindor perderá diez puntos, cosa que temo muy probable.
Todos los Slitherins se rieron. Pero las carcajadas se apagaron al instante cuando vieron a Harry levantarse y sobándose la cabeza.
–¡Diez puntos menos para Griffindor! –Bramo nuevamente Snape.
Todos los Griffindor se quejaron. Neville tembló cuando escucho el grito tan cerca de el. Sin embargo, Harry fue el que se defendió.
–¿por qué? –pregunto. Snape lo volteo a mirar con rabia.
–¿Por qué? –Repitió Snape mirándolo con odio intenso–. ¿por qué ayudaste a Longbottom!
–Era un trabajo en parejas –Se quejo Harry.
–Pero todos sabemos que Longbottom es un cabeza hueca y no lo podría haber hecho solo.–Dijo Snape tan fuerte que se llego a escuchar hasta fuera del aula.
–Cualquiera diría que quiere verme muerto –Dijo Harry finalmente, Snape aumento su aire de rabia, pero esta vez su mirada estaba extraña, como de miedo–. Si, lo que escucho. Pareciese que deseara que cualquiera fuera con Neville para que uno terminara accidentado ¿no?
Acababa de poner el dedo en la yaga. Neville miro a Harry resentido, y Harry lo miro con sorpresa.
–Neville... yo... no...
–Si piensas que soy tan idiota, entonces no debiste ser conmigo Harry –Dijo Neville con la voz ronca. Se escuchaban los murmullos divertidos de Slitherin mientras miraban la escena.
–Neville, no, escucha, yo no...
–No, si entiendo perfectamente. –Dijo Neville obviamente aguantando las ganas de llorar–. Se que soy propenso a accidentes, que no hago nada bien, pero deberían entender que también soy humano, y que como cualquier humano cometo errores. Si ustedes creen que mis trabajos, inclusive una simple poción para dormir podría matarte Harry, entonces no debiste ser conmigo, no debiste...
–¡Veinte puntos menos para Griffindor y esto se acaba! –Grito Snape–. Esto no es un duelo de magos, y no lo será, esta es mi clase y exijo que se respete como tal, ¡diez puntos mas para los que se ríen! Y ahora todos se van ¡SALGAN!
Todos salieron en silencio, Harry trato de hablar con Neville pero este no lo escuchaba. Ron y Hermione trataron de ayudar a Harry, pero este solo se limitaba a lamentarse lo tonto que había sido.
Aunque la culpa se la echaba a Snape por lo de criticar siempre al pobre de Neville. Ahora Harry tenia que arreglárselas para disculparse con el, y hacerle entender que no era su intención ofenderlo de ese modo.
Subieron a la sala común para buscar sus cosas de Cuidado de Criaturas mágicas, y ahí encontraron a Ginny. Esta los miro de un modo extraño y no respondió a la dulce y forzada sonrisa que le ofrecía Harry.
–¿Por qué le hiciste eso a Neville? –Le pregunto ariscamente.
–¿qué? –Jadeo Harry–. Pero..pero...
–¡Pero nada! – le grito Ginny a Harry–. Como pudiste, nunca imagine algo así del famoso Harry Potter.
–Supongo que ahora todo el colegio debe odiarme.–Dijo Harry tirando la mochila al suelo y con los ojos cristalinos– ¡Es que nunca puedo hacer nada bien!
–¿Harry donde vas? –Dijo Hermione.
–a donde no le arruine la vida a nadie –Y se fue cerrando la puerta fuertemente en el cuarto de los chicos.
–Vaya... Harry –Dijo Ron quien miro a Ginny de reojo–. ¿estarás contenta verdad?
–Yo... no quise... no quise... –Musito Ginny con los ojos llorosos.
–Ya tiene suficiente con haber pasado hace pocos meses tantas cosas graves, como ahora haber metido la pata sin querer. –Le dijo Ron de forma tranquila pero enojada a Ginny quien estaba siendo apoyada por Hermione–. Todos pensamos lo mismo con respecto a Neville, y también sabemos que Harry no le haría daño a una mosca. Lo que dijo fue para desquitarse con Snape, y termino perdiendo. Y ahora tu, tu Virginia le sales con esto, tu que eres la chica que el...
–¿qué el que...? –Pregunto Ginny con la voz quebrada y esperanzada.
–¡Ah, olvídalo! Voy a verlo, dile a Hagrid que no iremos a su clase, cuéntale las razones, el entenderá.
–Pero Ron... –Dijo Hermione.
–Discúlpame Hermi, pero ahora es cuando necesita mas que nunca a un amigo –Ron miro a Ginny de reojo–. Tal vez si tuviera una chica de confianza que lo entendiera debería ir ella en mi lugar, pero como NO TIENE iré a ayudarlo.
–Ron –Dijo Hermione de modo de advertencia al ver que a Ginny le comenzaban a caer lagrimas.
–Voy a ver a mi amigo –Dijo, y se fue a paso rápido por las escaleras.
Volver a hacer pociones
Harry llego rápidamente a la sala común tiro la mochila al suelo y se lanzo sobre uno de los sillones. Exhaló un profundo suspiro antes de volver a tomar la mochila y sacar de ella los materiales para la tarea de adivinación.
Se acerco a una mesa cerca de la chimenea, extendió un pedazo largo de pergamino, abrió el libro de adivinación y mojo la pluma en tinta negra.
Leyó el primer capitulo viendo que le podría servir:
La bola de Cristal y sus propiedades:
El cristal de tan poderosa herramienta para la adivinación del futuro proviene de las cuevas oscuras y húmedas en donde se encierran dragones hembra en pleno periodo de fecundación, ya que suelen calentar los huevos con su fuego en cuanto nacen...
–Vaya, lo mismo que dijo Ktrin –Murmuro Harry para si mismo. Siguió leyendo:
... El cristal sacado de estas cuevas, tienen que ser en noches de luna llena, ya que por una extraña razón albergan una mágica energía en su interior. La neblina o nubes que se conserva dentro del cristal es producto de la humedad y el calor que las ronda durante siglos. Es muy difícil encontrar verdaderos videntes que conozcan los reales secretos de este poderoso mineral, además, hay muy pocas cuevas que lo albergan y estas se encuentran en Rumania y China, donde se conoce hasta le momento el paradero de los dragones.
Harry anotaba rápidamente cada línea y cada párrafo de todo lo que le sirviera, siendo en realidad, casi todo el primer capitulo del grueso libro.
Al rato se abrió la puerta del cuadro y entraron Ron con Hermione, los dos se sentaron a un lado de Harry y lo imitaron haciendo la tarea de adivinación, Ron sonrió por lo bajo...
–¿de que te ríes? –Le pregunto Hermione mientras recorría con su dedo las líneas de un grueso párrafo.
–Solamente recuerdo como Ktrin hizo callar a Parvati y Lavender –Dijo riendo.
–Ha, eso... –Hermione tampoco evito dibujar una sonrisa divertida–. Bueno, si quieres saber mi opinión yo le encuentro toda la razón. Creo que este año adivinación será mucho mas interesante que antes.
–Y hablando de cosas interesantes –Murmuro Harry acercándose a ellos–. ¿qué opinan del huevo de Avalon?
–que lo que sea que viva dentro de eso terminara destruyendo la casa de Hagrid –Dijo Ron escribiendo rápidamente a la vez que miraba de reojo la tarea de Hermione.
–¡No digas eso! –Le reprocho la jovencita–. No, no creo... ¿recuerdan el año anterior cuando Lupin nos hablo de los guardianes cuidadores de Avalon? Dijo que era una leyenda muy importante... ¡ya se!
–Nosotros también –Dijo Ron sin levantar la mirada–. A la biblioteca.
–Muy gracioso –Dijo Hermione con sarcasmo.
–Para que veas que te conozco –Sonrió Ron justo en el momento que Hermione soltó su pergamino que se enrollo rápidamente.
–Si, y yo también te conozco Ronald Wesley. Has la tarea por ti solo. –Dijo guardando el rollo en la mochila–. Bien, iré a la biblioteca, buscare información para ayudar a Hagrid con el huevo... ¿vienen?
–No, gracias –Dijo Harry que se había quedado mirando a Ron divertido–. Voy a terminar esto no quiero quedarme atrasado.
Hermione asintió con la cabeza para luego mirar a Ron.
–He... no, ve tu, yo ayudare a Harry con la tarea.
Hermione esta vez negó con la cabeza como diciendo “nunca aprenderá” y salió rápidamente de la sala común. Ron y Harry se quedaron solos.
–He... Harry, ¿puedo preguntarte algo?
–Si, claro... ¿qué cosa? –Dijo este sin levantar la mirada de su trabajo. Ron se acerco y hablo muy despacio.
–¿Harry... cuales son tus intenciones con mi hermana?
A Harry se le corrió la pluma y paso a llevar el frasco de tinta con el codo que le mancho todo el pergamino, levanto la mirada azorado y con la cara roja.
–¡Pero... que!.. ¡Oh, rayos! –Dijo levantándose rápidamente y sacudiéndose la tinta que le había caído sobre la túnica y reparando su trabajo con un hechizo limpiador. Luego miro a Ron con las mejillas aun coloradas–. ¿qué quisiste decir con eso?
–No, nada... creo que ya se la respuesta –Dijo Ron con una risita.
–¡Oh, cállate! –Le reprocho Harry divertido y avergonzado a la vez mientras le lanzaba el resto de tinta que quedaba en el frasco manchando la túnica de Ron.
–¡Pero... hey! –Grito este–. ¡Ah, no! ¡Harry, esto significa Guerra!
Ambos al igual que niños se empezaron a arrojar lo primero que encontraban a su paso, hasta los cojines y los libros, pero la diversión no duro mucho, ya que desde afuera de la sala común un grito de chica llego hasta sus oídos.
–¿Qué paso? –Pregunto Ron quitándose tres cojines de encima.
–No lo se –Dijo Harry liberándose de un libro que tenia en la cabeza–vamos a ver.
Apenas salieron de la sala común vieron frente a ellos a una aterrada Ginny que tenia todos los libros revueltos en el suelo. Ron se acerco a ella rápidamente.
–¡Ginny! –Le grito–. ¿Qué paso? ¿Tu gritaste?
–Un... un hombre... –Jadeo asustada.
–¿qué?
–Ahí –Dijo señalando una armadura un poco mas lejos del retrato de la señora gorda–. Había algo que se movió...y... luego era un hombre...
–Pero Ginny –Sonrió Ron con voz de obviedad–. Tu mejor que nadie sabes que las armaduras están hechizadas.
–¡No era eso! –Le grito la chica con los ojos temblorosos y llorosos–. Te digo que vi a un hombre... ¡pregúntale al cuadro! Ella tal vez lo vio.
Harry que estaba detrás de Ron miro a la señor gorda y esta tenia una extraña mirada en su rostro.
–¿Vio algo? –Le pregunto.
–La señorita tiene razón –dijo–. Pero... era extraño... era un hombre y luego no... salió corriendo.
–¿Un hombre que después no era hombre? –Pregunto Harry extrañado.
–Venia hacia aquí... pero se topo con la señorita y ahí se transformo en algo pequeño y salió corriendo. Creo que estaba dentro de la armadura...
Harry miro extrañado a Ron y a Ginny. Los dos estaban como Harry, ¿quién era ese hombre? Pero a Harry le extraño aun mas que la señora gorda no estuviera tan asustada, aunque igual estaba algo mas pálida de lo normal.
–¿y... Cómo era ese hombre? –Pregunto finalmente Harry.
–Era bajo... y gordo... y...
–tenia una mano plateada –Termino Ginny aferrándose al pecho de Ron.
–¡Petegrew! –Gritaron Ron y Harry a la vez.
–Hay que avisarle a Dumbledore –Dijo rápidamente Harry.
–Yo voy contigo –Dijo Ron soltando a Ginny, pero esta se aferro de su brazo.
–Voy con ustedes, no me quiero quedar sola.
Harry la miro con mucha lastima, luego le sonrió.
–Claro –Dijo este gentilmente, Ron movió la cabeza de un lado a otro.
Los tres comenzaron a correr rápidamente hacia la gárgola de piedra que era la entrada al despacho de Dumbledore. Pero mientras corrían, en su carrera a Harry se le lleno la cabeza de preguntas y respuestas que para el, eran muy validas.
–Si Petegrew esta aquí –Dijo para si mismo–. Es porque Voldemort lo envió a buscar el huevo... estoy seguro que ese huevo contiene algo importante, algo que era lógico lo tendría Dumbledore... pero... ¿qué tendrá?... ¿un huevo proveniente de Avalon y que contiene uno de los guardianes?... ¿qué poderes poseen?... ¡Rayos Hermione date prisa!
No tardaron en llegar al despacho de Dumbledore. Se detuvieron en seco frente a la gárgola, los tres con falta de aire, fue entonces cuando Harry se dio cuenta de un pequeño detalle.
–La contraseña... ¡no se me la contraseña!
Ron se tiro al suelo sentándose en el piso y apoyándose contra la muralla, Ginny lo imito. Estuvieron al menos diez minutos escuchando como Harry inventaba raras mezclas de palabras para que la gárgola se abriera.
–Vamos Harry –Le dijo Ron–. Ya perdimos diez minutos, además... no la sabes y tengo hambre... vamos a cenar, veras a Dumbledore en el gran comedor. Petegrew ya debe de estar lejos.
–¡No! ¡hay que seguir intentándolo! .... eh... Duende cojo... musarañas con chocolate...
–Harry, has buscado casi mil palabras, no se va a abrir –Le dijo Ginny levantándose y ayudando a Ron también–. Es como si buscaras las mas difícil de las combinaciones, ni que fuera: “Grifo tuerto”
Fue por arte de magia. Ginny se hecho hacia atrás y Harry sonrió feliz (¡Guau!) Ron miro a su hermana como si se tratara de un espécimen raro, pero luego sus rostros de sorpresa cambiaron, por la gárgola iba bajando Dumbledore.
–Te lo dije –Le murmuro Ron–. No “podrían” adivinarla.
–Ah, jóvenes –Les sonrió Dumbledore–. Iba al gran comedor, me muero de hambre... ¿pasa algo? –Agrego cuando vio la expresión asustada de los tres.
–Profesor –Dijo Harry tomando aire–. Hay... un espía de Voldemort aquí, en el colegio.
El semblante de Dumbledore se ensombreció y miro a los tres chicos por sobre sus lentes de media luna.
–Vengan a mi despacho...
Nuevamente subieron por las escaleras de caracol que daban a despacho de Dumbledore, ni Ron, ni Ginny habían estado antes ahí, y se sorprendieron mucho cuando vieron tal lugar y a Fewkes en una percha dormitando. Ese si lo recordaban.
–Siéntense por favor –Les indico Dumbledore mientras el tomaba el propio–. ¿podrías repetir lo que me dijiste Harry?
–Petegrew profesor –Le sudaban las manos de los nervios–. Ginny y la señora gorda del retrato lo vieron, dicen que primero vieron algo pequeño y luego a un hombre...
–Si, y tenia una mano plateada –Corroboro Ginny que no tenia idea de quien era ese tal Petegrew.
–Ya veo... esto es delicado... hay un espía de Voldemort aquí en el castillo y es obvio que anda tras el huevo perdido... tendré que decirle a Hagrid que lo mantenga muy oculto, Voldemort jamas sospecharía de el...
Harry se hundió un poco en su asiento mientras que Ron jugueteaba con sus manos sin saber que hacer, Ginny sin embargo estaba mirando como Fewkes dormitaba tranquilamente.
–Avisare a los profesores –Continuo Dumbledore–. Les diré que luego de la cena arreglen el gran comedor para los estudiantes, nadie ira a sus salas comunes hoy y pediré al señor Filch que me traiga el cuadro de la señora Gorda para registrarlo... ¿notaron algo extraño en ella?
–No, para nada –Dijo Ron.
–¡Si! –Dijo entonces Harry, su amigo lo miro.
–¿qué paso? –Le pregunto Dumbledore.
–Estaba extraña, no parecía asustada por lo que había pasado, ni siquiera parecía inmutarse, eso si, estaba algo pálida... la única que se asusto y que nos advirtió que ahí estaba Petegrew fue Ginny.
–Ya veo... –Dijo Dumbledore esta vez clavando sus profundos ojos azules en Ginny–. Señorita Virginia necesito que venga conmigo y con la profesora Mcgonagal que es la jefa de su casa después de la cena, esto hay que tratarlo con cuidado... me temo, que, ahora todos los alumnos corren peligro.
–Señor –Se apresuro a decir Harry sin aguantarse las ganas de preguntar–. ¿Qué es lo que contiene ese huevo.
–Una criatura asombrosa...–Dijo Dumbledore volviendo a mirar a Harry– otorgara dos deseos al que lo posea, eso si, no mata, ni revive a nadie... –dijo luego, al ver la expresión en el rostro de Harry–. Lo siento, pero no todo se consigue del modo mas fácil Harry... De todas maneras este huevo, o mas bien, la criatura que habita en el, es tan fuerte y poderosa que si cae en malas manos es capaz de hacer cosas horribles... Nadie sabe que criatura esta por salir de ahí... pero si se sabe, que es de la generación de la mascota de Merlín.
–¿La mascota? –Dijo Ron asombrado.
–Si señor Wesley, la mascota. –Dijo Dumbledore con una sonrisa–. Bien, les quiero pedir que guarden el secreto, nadie mas debe saber de esto...a no ser que quieran comunicárselo a la señorita Granger que es su amiga y se que guardara tan bien el secreto como yo mismo. –Sonrió Dumbledore–. Bien,.. ha, y una cosa mas... Harry... recuerda que Peter Petegrew te debe la vida... ahora que les parece si bajamos a cenar, de verdad que tengo hambre.
Ron parecía agradecido por el comentario, sin embargo Harry y Ginny se quedaron mirando, era verdad que el tenia una deuda con colagusano, pero... a que se refería con que recordase eso, de que le serviría....
Pasada la cena y llegada la noche, a todos los alumnos se les aviso del peligro que corrían en sus salas comunes. Al único que parecía divertirle esto era a Malfoy que, en cuanto las luces se hubieron apagado y todo el colegio quedo en sombras con una fuerte tormenta azotando las ventanas, empezó a mascullar historias entre sus compañeros, y era que no, ya que desde que Carpentier se había ido, el había vuelto a ser el héroe de Slitherin. Harry, Ron y Hermione estaban en sus bolsas de dormir tratando, al igual que todos, de escuchar las historias que Malfoy contaba casi en un hilo de voz. Muchos llegaron a saltar cuando Malfoy dijo algo como: “entonces, el señor de las tinieblas atacara y dejara a los mas débiles bajo su poder...” y luego, sin una pizca de vergüenza ni de que dijera el resto del colegio, grito: ¡”Y aniquilara a los sangre sucia y a cuanto Muggle se le ponga por delante”!
Ron hizo ademan de levantarse pero Harry lo sujeto de la manga del pijama. Hermione sin embargo permanecía con la cara enterrada entre sus brazos haciéndose la dormida. Ron se percato de ello y se volvió a ella moviéndola con cuidado.
–Oye –Le murmuro–. ¿qué te pasa?
No hubo respuesta...
–Hermi –Volvió a murmurar mientras la sacudía–. Oye, ¿estas dormida o te haces?
–Ron –Le dijo Harry–. Déjala que duerma, estará cansada...
–Me extraña, generalmente se acuesta tarde...
–¿cómo lo sabes? –Le pregunto Harry con una risita, a Ron se le subieron los colores pero como estaba oscuro nadie lo podía notar.
–¿Qué estará hablando Dumbledore con Ginny? –Dijo como para tratar de cambiar el tema, lo que resulto una amarga sacudida en el estomago de Harry–. Vamos, ya vendrá... a mi lo que me interesa es lo que le estará diciendo.
Sin embargo, aunque no fuera nada grave lo que Dumbledore hablase con Ginny, Hermione quien aun tenia la cabeza enterrada entre sus brazos meditaba con su semblante muy serio algo que sin dudas le preocupaba.
A la mañana siguiente todos se levantaron muy aturdidos. Fue un gran desorden el querer ocupar las duchas y el querer cambiarse de túnicas, porque habían dormido con ellas. Todo el colegio estaba tratando de bañarse lo antes posible y de cambiarse rápidamente para llegar temprano a su clase, y para los sextos de Griffindor tenia que ser así... a la primera hora de la mañana les tocaba pociones.
Cuando, Harry, Ron y Hermione estaban listos tuvieron que salir corriendo, poco menos que tropezando con todo lo que tenían al paso con tal de llegar a tiempo a las mazmorras.
Fue una suerte el ser casi unos de los primeros en llegar, en el aula ya había algunos Slitherins, y Malfoy estaba entre ellos.
–Vaya, miren quien esta aquí, ¡Cabeza rajada!
–No lo escuches –Le dijo Hermione–. Quiere provocarte para que Snape te quite puntos.
–¡Pero si es Granger! –Grito Pansy Parkinson–. Pense que ya no admitían a los de baja calidad en estas clases.
–No les hagan caso –Les dijo Hermione a Harry y a Ron–. Como que no existen.
–Parece que los sangre sucia, los pobres y los huérfanos no tienen oídos ¿verdad? –Comento un chico que tenia cara de troll.
–No Ron –Dijo con calma Hermione jalándolo de la túnica–. Déjalos, espera que sigan y ya verán –Hermione les guiño un ojo, Harry se miro con Ron y asintieron con una sonrisa.
–¡Eh vamos! –Grito Malfoy–. ¡Ahora se hacen los importantes! ¿Qué, se te acabo el repertorio Potter? ¿Te comió la lengua el “ratón”?
Harry, Ron y Hermione se miraron, los tres le lanzaron a Malfoy una mirada suspicaz y de duda. Ron noto que Hermione escribía muy rápido en un papel.
–¿qué haces?
–Algo que aprovecho ahora que soy Prefecta–Dijo Hermione sin parar de escribir.
–¿A que te refieres?
–Los prefectos tenemos un cierto derecho ante los profesores, no muy importante claro, pero nos deben hacer caso. Estoy escribiendo el comportamiento de Siltherin en esta clase para mostrárselo a Snape en cuanto termine la hora.
–¿qué estas loca? –Le dijo Ron–. No te hará caso.
–Soy Prefecta y estoy en mi derecho. Cuando se nos hacen prefectos firmamos un acta de compromiso de no inventar acusaciones, aquí todo el colegio sabe que yo soy muy correcta y que no miento, razón por la que Snape me deberá creer y le podré quitar puntos a Slitherin.
–Pero también todo el colegio sabe que los Griffindors con Slitherins nunca se han llevado bien, y nosotros somos los mas conocidos ¿recuerdas?
–Ya cállense que llego Snape –Les dijo Harry que se volteo rápidamente para que no lo vieran hablando.
–Vaya, veo que este año tengo mas alumnado que el año anterior –Dijo Snape con una horrible mueca–. Claro, como ahora mis clases son obligatorias.
Todos los Slitherins se rieron ante el “chiste” de Snape. Pero este para incomodidad de los Griffindors siguió hablando.
–Saquen todos los materiales pedidos para pociones. Hoy prepararemos una pócima de sueño. Les recomiendo que quien se junte con Longbottom probablemente no despierte –dijo Snape con la voz fría, Neville se encogió en su asiento.
Harry se levanto de su asiento una vez que Snape se dio vuelta, y se puso a un lado de Neville para dejar que Ron fuera con Hermione. Le puso una mano en el hombro en señal de confianza y le sonrió, Neville se sintió mas tranquilo.
Era insoportable volver a hacer clases con Snape, no había cambiado en nada. Ni siquiera aunque el curso anterior haya sido prácticamente torturado por Voldemort.
La clase fue tranquila pero incomoda. Harry hacia todo lo posible por ayudar a Neville con la poción, y este le estaba muy agradecido.
–¡Potter, Longbottom! –Bramo Snape, para luego acercarse a su caldero–. Pruébela –Le dijo a Harry.
Harry le sonrió a Ron y a Hermione, como asegurándoles de que la pócima estaba buena, y sin temor se sirvió un poco de poción que Snape le había servido en un vaso.
Inmediatamente ingerida la poción, Harry cayo al suelo plenamente dormido. Snape puso una mueca y miro a la clase.
–Buen intento Longbottom, que Potter lo haya ayudado no implica que su torpeza se este superando. –Miro el reloj que estaba en la pared–. La pócima esta hecha para que dure treinta segundos, si pasados los diez últimos no despierta, Griffindor perderá diez puntos, cosa que temo muy probable.
Todos los Slitherins se rieron. Pero las carcajadas se apagaron al instante cuando vieron a Harry levantarse y sobándose la cabeza.
–¡Diez puntos menos para Griffindor! –Bramo nuevamente Snape.
Todos los Griffindor se quejaron. Neville tembló cuando escucho el grito tan cerca de el. Sin embargo, Harry fue el que se defendió.
–¿por qué? –pregunto. Snape lo volteo a mirar con rabia.
–¿Por qué? –Repitió Snape mirándolo con odio intenso–. ¿por qué ayudaste a Longbottom!
–Era un trabajo en parejas –Se quejo Harry.
–Pero todos sabemos que Longbottom es un cabeza hueca y no lo podría haber hecho solo.–Dijo Snape tan fuerte que se llego a escuchar hasta fuera del aula.
–Cualquiera diría que quiere verme muerto –Dijo Harry finalmente, Snape aumento su aire de rabia, pero esta vez su mirada estaba extraña, como de miedo–. Si, lo que escucho. Pareciese que deseara que cualquiera fuera con Neville para que uno terminara accidentado ¿no?
Acababa de poner el dedo en la yaga. Neville miro a Harry resentido, y Harry lo miro con sorpresa.
–Neville... yo... no...
–Si piensas que soy tan idiota, entonces no debiste ser conmigo Harry –Dijo Neville con la voz ronca. Se escuchaban los murmullos divertidos de Slitherin mientras miraban la escena.
–Neville, no, escucha, yo no...
–No, si entiendo perfectamente. –Dijo Neville obviamente aguantando las ganas de llorar–. Se que soy propenso a accidentes, que no hago nada bien, pero deberían entender que también soy humano, y que como cualquier humano cometo errores. Si ustedes creen que mis trabajos, inclusive una simple poción para dormir podría matarte Harry, entonces no debiste ser conmigo, no debiste...
–¡Veinte puntos menos para Griffindor y esto se acaba! –Grito Snape–. Esto no es un duelo de magos, y no lo será, esta es mi clase y exijo que se respete como tal, ¡diez puntos mas para los que se ríen! Y ahora todos se van ¡SALGAN!
Todos salieron en silencio, Harry trato de hablar con Neville pero este no lo escuchaba. Ron y Hermione trataron de ayudar a Harry, pero este solo se limitaba a lamentarse lo tonto que había sido.
Aunque la culpa se la echaba a Snape por lo de criticar siempre al pobre de Neville. Ahora Harry tenia que arreglárselas para disculparse con el, y hacerle entender que no era su intención ofenderlo de ese modo.
Subieron a la sala común para buscar sus cosas de Cuidado de Criaturas mágicas, y ahí encontraron a Ginny. Esta los miro de un modo extraño y no respondió a la dulce y forzada sonrisa que le ofrecía Harry.
–¿Por qué le hiciste eso a Neville? –Le pregunto ariscamente.
–¿qué? –Jadeo Harry–. Pero..pero...
–¡Pero nada! – le grito Ginny a Harry–. Como pudiste, nunca imagine algo así del famoso Harry Potter.
–Supongo que ahora todo el colegio debe odiarme.–Dijo Harry tirando la mochila al suelo y con los ojos cristalinos– ¡Es que nunca puedo hacer nada bien!
–¿Harry donde vas? –Dijo Hermione.
–a donde no le arruine la vida a nadie –Y se fue cerrando la puerta fuertemente en el cuarto de los chicos.
–Vaya... Harry –Dijo Ron quien miro a Ginny de reojo–. ¿estarás contenta verdad?
–Yo... no quise... no quise... –Musito Ginny con los ojos llorosos.
–Ya tiene suficiente con haber pasado hace pocos meses tantas cosas graves, como ahora haber metido la pata sin querer. –Le dijo Ron de forma tranquila pero enojada a Ginny quien estaba siendo apoyada por Hermione–. Todos pensamos lo mismo con respecto a Neville, y también sabemos que Harry no le haría daño a una mosca. Lo que dijo fue para desquitarse con Snape, y termino perdiendo. Y ahora tu, tu Virginia le sales con esto, tu que eres la chica que el...
–¿qué el que...? –Pregunto Ginny con la voz quebrada y esperanzada.
–¡Ah, olvídalo! Voy a verlo, dile a Hagrid que no iremos a su clase, cuéntale las razones, el entenderá.
–Pero Ron... –Dijo Hermione.
–Discúlpame Hermi, pero ahora es cuando necesita mas que nunca a un amigo –Ron miro a Ginny de reojo–. Tal vez si tuviera una chica de confianza que lo entendiera debería ir ella en mi lugar, pero como NO TIENE iré a ayudarlo.
–Ron –Dijo Hermione de modo de advertencia al ver que a Ginny le comenzaban a caer lagrimas.
–Voy a ver a mi amigo –Dijo, y se fue a paso rápido por las escaleras.