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Harry Potter y la Celda de Merlín — capítulo 8

La invitación y la tregua

Harry estaba encerrado en el cuarto, recostado en la cama boca arriba y se cubría por el dosel que la bordeaba. Ron entro sigilosamente con toda la intención de no ofender nuevamente a Harry con algún comentario mal hecho.

–Hola –Saludo tranquilamente.

–Mmm... –Se escucho decir a Harry, que en realidad no dijo nada.

–No los escuches –Dijo Ron sonriente eligiendo cuidadosamente las palabras–. ¿sabes? Creo que Ginny esta arrepentida.

–¿Por qué tendría que interesarme ella? –Dijo Harry entonces.

–Amigo –Dijo Ron amigablemente pero hablando despacio–. Se lo que sientes por ella, y conozco tan bien a Ginny como para decir lo mismo de ella. Yo le dije unas cuantas verdades ahí afuera, y estaba casi llorando, bueno... estaba llorando...

–¿Qué? –Preguntó Harry con un extraño tono de voz.

–Eso, que esta arrepentida por lo que te hizo, y apuesto a que todos lo estarán si das tus verdaderas razones por lo que dijiste.

–Pero ya viste que nadie me quiere escuchar.

–Oye, –Dijo Ron corriendo la cortina encontrándose con un Harry, con los lentes en las manos y los ojos llorosos–. Somos tres que te apoyan.

Harry sonrió, se sentía mas aliviado ahora que sabia que sus amigos lo apoyaban.

Mientras tanto en la clase de cuidado de las criaturas mágicas, Hermione llego a tiempo para pedirle disculpas a Hagrid a favor de Ron y Harry.

–¿qué ocurrió? –Pregunto detrás de su espesa barba.

–Bueno... –Empezó a decir Hermione pero entonces...

–¡Vaya, la sangre sucia! ¡Sola! –Era Malfoy–. ¿Qué paso? ¿Y Potter? Ah, ya se, se escondió porque sabia que ahora todo el colegio estaría hablando mal de el por la forma en que trato a Longbottom. Pero saben, nunca he estado mas de acuerdo con el.

Nuevamente todos los Slitherins soltaron una carcajada.

–¡Ah! –Dijo gritando mirando alrededor–. ¿Ya botaste a tu novio Granger? –Dijo con un extraño resentimiento en la voz, como de esperanza–. ¿dónde esta que no lo veo? Tal vez quieres nueva compañía ¿no?

Hermione miro con asco a Malfoy al que le habían brillado los ojos de un modo especial, Hagrid tomo el hombro de Hermione y la acerco a el.

–Anda a tu sitio Malfoy, Hermione será mi ayudante en esta clase –Bramo Hagrid de un modo que Malfoy retrocedió hastiado.

–Gracias Hagrid –Dijo Hermione.

–No hay de que, se que si no estas con Ron o Harry te es medio difícil hacer tu trabajo. Ahora ¿qué fue lo que paso con Neville? –Pregunto dándole a Hermione un balde lleno de avena.

Hermione le explico todo lo sucedido en las mazmorras mientras colocaba los baldes cerca de una verja que dividía la explanada: desde la discusión con Snape hasta que Harry se fue a esconder en el cuarto.

–Cielos –Dijo Hagrid luego de que terminaron de colocar los baldes–. Ya imagino como estará el pobre. Dile que no se preocupe que entiendo perfectamente que no fue intencional lo que hizo, que si quiere ayuda puede contar conmigo.

Hermione le sonrió, Hagrid era el único que podría ayudar a Harry en que los demás lo escucharan.

Fue una clase divertida, sencilla y únicamente mágica, como lo había sido en cuarto alguna vez. Hagrid consiguió dos pegazos esplendorosos de color blanco y negro. Hermione se lamentaba el que ahí no estuvieran su amigo y su novio. Aunque se divirtió mucho al ver que el pegazo blanco, la hembra, no quería nada con Malfoy, y este se quejaba diciendo que hablaría con su padre con respecto a como crían a los animales mitológicos.

Solamente tenían que alimentarlos, y tal vez quien consiguiera su confianza podría montarlo, Hermione sabia que Harry seria el único que lo lograría... Lograría... penso...

–¿Hagrid?

–Dime –Dijo con una sonrisa bonachona al ver que todos se entretenían con los pegazos.

–¿Cómo esta el huevo? –Preguntó Hermione en un hilo de voz.

–Ah –Dijo Hagrid con una sonrisa muy especial–. Esta excelente. Ayer lo vimos con Dumbledore, después de lo sucedido con el espía de ya sabes quien.

–¿Y como esta? –Insistió Hermione–¿No le paso nada?

–Esta Perfecto –Dijo Hagrid–. Creo que esta pronto a romperse, se esta empezando a quebrar y hace sonidos extraños.

–¡de verdad! –Chillo Hermione, todos se voltearon a mirarla–. ¿de verdad que los pegazos tienen de tres... a seis... crías? –Dijo con los dientes apretados y en voz alta.

–Eh... si.. claro, de tres a seis –Grito Hagrid para tapar el error de Hermione.

Para cuando la clase termino, Hermione se dirigió rápidamente hacia donde estaban Ron y Harry para contarles lo del huevo y que contaban con el apoyo de Hagrid..

Pero se llevo una sorpresa cuando llego a la sala común, estaba dentro la profesora Mcgonagall, y parecía estar esperando a que todos los alumnos ingresaran.

La chica logro captar a sus amigos en una esquina. Harry parecía tenso, todos le echaban miradas frías, excepto Ginny quien se había desistido, y ahora lo miraba con aparentes ganas de disculparse.

Se acerco a ellos, noto que Harry tenia los ojos un poco hinchados, y que Ron la miraba como diciendo “no preguntes”.

–El huevo esta por romperse –Dijo muy bajo para que solo ellos la escucharan, a la vez que colocaba sus cosas sobre una mesa.

–¿de verdad? –Dijo Ron impresionado–. ¿Para cuando?

–No lo sé... –Dijo Hermione–. Pero luego, eso dijo Hagrid... ¡Ah! Y Harry... Hagrid dice que te apoyará en todo.

Hacía mucho rato que Ron no veía sonreír a Harry, y también era verdad que el único que podría ayudarlo y lo entendería mejor que nadie, seria Hagrid, quien remplazaba a Sirius cuando no estaba, como un padre.

Se escucho que la profesora hacia un gesto para que todos se callaran. Y se subió sobre un taburete para hacerse ver.

–¡Buenas tardes! –Saludo a los alumnos con el semblante serio, pero tenia una sonrisa– La razón de que este aquí, es porque tengo que dar un importante aviso.

Todos los alumnos estaban callados, expectantes a que la profesora dijera ese aviso.

–Es primera vez que se hará algo como esto, y me gustaría que lo tomaran como un tramite intra-escolar. –La profesora Mcgonagall tomo aire y siguió hablando–. Como ustedes saben cada nombre, de cada casa, es a favor de su fundador, en nuestro caso Godric Griffindor.

Por alguna extraña razón Harry se sintió mas incomodo que antes, levanto la mirada y noto que algunos rostros lo observaban, obviamente pensando lo mismo que el.

–Existen cuatro pueblos –Continuo la profesora–. Rowena Stansyon; Salazar Camprish; Helga Wooder; y Godric Valley. En cada uno de estos pueblos nació cada uno de los fundadores, razón por la que llevan los respectivos nombres. Este año, es obligación visitar esos pueblos. Déjeme terminar señorita Patil, en nuestro caso, tenemos una salida reservada para el día catorce, quince y dieciséis de Octubre. Partirán primero los cursos de primero a tercero, Cuarto y quinto, y por ultimo sexto con Séptimo.

Es una salida para aprender sobre nuestros fundadores, sin embargo, durara poco debido al peligro que corremos todos fuera, espero que para ese día lleven su almuerzo, ya que almorzaremos allá.

Harry no supo si se lo imagino o fue verdad que la profesora Mcgonagall lo miro con lastima, aunque, por otro lado, tal vez no seria mala idea visitar el pueblo de sus ancestros.

La profesora respondió preguntas, entre estas la de Parvati que quería saber si habría baile este año, que, para decepción de muchos, y alegría de pocos, no habría.

Harry notó como muchos alumnos de primero y segundo seguían a la profesora hacia fuera de la sala común. Fue entonces cuando Ginny se acerco a Harry, tenia la cara roja y parecía apenada. Harry estaba apoyado en la pared justo donde estaba la ventana empapada de escarcha que había comenzado a caer. Levanto la mirada lentamente y se encontró con la azulina de Ginny.

–¿pasa algo? –Pregunto suspirando.

–Quería... quería pedirte disculpas –Dijo la pelirroja con lastima.

–¿Por qué? Después de todo, en realidad tenían razón, fui un idiota y lo reconozco.

–¡No! Es decir...–Ginny se había puesto roja, y volvió a bajar la mirada–. Snape fue el idiota, no tu... yo también... sé que no serias capaz de hacerle daño a nadie, y fui una tonta si pense que lo harías...yo...

–Ginny... esta bien, no te preocupes... no te disculpes. Ahora debo entendérmelas con Neville, el pobre debe estar pésimo.

–Y lo esta –Dijo la pelirroja triste–. Pero no por lo que dijiste.

Harry parpadeo extrañado.

–¿Ah no?

–No. El quiere disculparse contigo. Entro en razón, y al igual que todos creen que fueron muy tontos al enojarse contigo. Tu no te merecías eso, es decir, el lo sabe, y... bueno, creo que deberías hablar con el.

–Gracias –Dijo sonriéndole a Ginny, esta se sonrojo mas de lo que estaba–. Que haría sin ustedes.

A Ginny solo se le ocurrió sonreír, fue entonces cuando notaron que no había nadie en la sala común. Preguntándose donde estarían Ron y Hermione, Harry se movió hacia un lado con la intención de mirar hacia los cuartos del segundo piso, pero lo único que consiguió fue tropezar con la túnica al hacer un mal movimiento y caer sobre la pelirroja.

Los dos se levantaron inmediatamente sintiendo al corazón latir a mil por hora, la cara roja, y la piel erizada.

A Harry se le habían caído los lentes al hacer ese torpe movimiento, y veía todo de un modo opaco. Se empezó a reír de manera nerviosa y se inclino para recoger los lentes, pero al no ver nada tropezó nuevamente, y cayo de espalda al suelo. Escucho la risa de Ginny que al igual que el parecía nerviosa, y noto, apenas, que la chica le ofrecía la mano para levantarse. Al tomarla, por los nervios y la tensión del momento, Harry estando a punto de ponerse de pie, noto que era Ginny la que ahora tropezaba, y caía sobre su pecho.

Se había olvidado de recoger los lentes y se maldecía a si mismo por no ver bien lo que pasaba frente suyo. Fue entonces cuando el corazón se le acelero de manera alterada, sintió un leve cosquilleo cerca de su barbilla adivinando que seria la respiración de la chica, y sin saber porque lo hacía bajo la cara para encontrarse a un milímetro con el rostro de Ginny.

–¡Harry!

Harry se tambaleo y volvió a caerse acompañado por Ginny. Escucho un “crack” en su espalda y un leve dolor en ella, agregando aun el peso de Ginny encima de el. Sintió que la chica se levantaba de manera rápida y luego que alguien a el lo tomaba del brazo y lo levantaba.

–¿Pero que hacían? –Escucho Harry notando levemente a su amigo Ron.

–¡Nada! –fue lo único que se le ocurrió decir. Hizo un gesto de dolor y se toco la espalda.

–Déjame repararlo –Escucho decir a Hermione, que con un ¡plin! Arreglaba los lentes y se los pasaba a Harry.

–¿Molesta que te interrumpan no? –Le murmuro Ron con una mueca divertida una vez que Harry se puso los lentes. Este corrió la cara sonrojado justo para ver a Ginny frente de el. De no haber sido por Hermione que estaba detrás tal vez se habría caído nuevamente.

Ron no pudo evitar tirar una carcajada, ver así a Harry, que siempre estaba mas pendiente de las aventuras y de meterse en problemas que cualquier otra cosa, era muy extraño.

El día paso muy lento inclusive para Harry quien aun no podía creer lo que le sucedía.

Recordaba como en segundo todos le echaban la culpa porque lo creían el heredero de Slitherin. Ahora era algo similar, sin embargo, el sabia que no era una mala persona y también más que nadie sabia que a la ultima persona a quien lastimaría seria a Neville, por ser propenso a accidentes, y por ser algo “sensible”, por decirlo así. Aunque tenia una larga lista de a quienes nunca les haría algo así, excepto a Malfoy o a algún Slitherin, inclusive a Snape. Pero nunca a sus amigos.

Empezó a vagar por los terrenos del colegio, solo. Le quedaba media hora libre y quería aprovecharla en pensar alguna solución para rehacer su amistad con Neville.

Se apoyó contra un árbol y se quito los lentes mordiendo la pata de uno por ocio.

¿Por qué siempre el era quien producía los problemas aunque no los quería? ¿Por qué... por qué Voldemort no lo mataba de una vez y así dejaba a todos tranquilos?

–Harry –Escucho una voz tras el. No se volteo a mirar, sin embargo una sonrisa se dibujo en su rostro, esa voz la conocía perfectamente, y le traía mucha tranquilidad después de la de Dumbledore.

–Key... –Murmuro–. ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar con los de tercero?

–Si, pero tú estás antes que una clase y de muchas otras cosas –Le dijo su hermana con ternura tomándole su hombro–. Harry... ¿Por qué no hablas con Neville? El entenderá.

–Lo dudo –Dijo con sarcasmo sin voltear a ver a Ktrin.

–Harry –Dijo Ktrin insistentemente–. Yo te conozco... –Hizo una mueca algo escéptica y siguió hablando–: Te pareces mucho a como era la actitud de papá, inclusive también un poco a Sirius... y... por eso mismo te estoy diciendo esto... Neville es un buen muchacho, y hoy lo escuche hablar con Ginny sobre que quería volver a ser tu amigo. Ella lo convenció de que no fue tu intención y que tu también querías hacer las paces.

Harry agacho la cabeza y sonrió para si mismo. Se sonrojo un poco cuando Ktrin lo abrazo por la espalda.

–Estoy orgullosa de que seas mi hermano... mi “hermanito” –Le susurro muy despacio cosa que lo hizo estremecerse–. ¡Ah! Espérate a que tengas novia y ese estremecimiento se volverá mas fuerte de lo que crees. Además te va a gustar sentirlo también–. Dijo Ktrin muy divertida al ver que Harry se ponía mas rojo de lo que debía.

–¿Pero que cosas dices? –Le recrimino soltándose y colocándose los lentes a la vez que se tapaba la cara con la sombra del árbol.

–La verdad –Le dijo Ktrin guiñándole un ojo a la vez que miraba por detrás del hombro de Harry con una sonrisa.

–Harry –Se escucho por el otro lado del árbol.

Harry volteo a mirar y se encontró nada mas y nada menos que con Neville, el chico estaba con la cabeza gacha y movía las manos nerviosamente.

–¿podríamos hablar? –Le dijo.

Harry miro a Ktrin contento, y esta le sonrió a ambos.

–Bueno, yo los dejo para que hablen tranquilos– Les dijo Ktrin tocando el hombro de Harry en señal de despedida–. Adiós –Le dijo a Neville.

Ktrin se alejó rápidamente. Cuando paso por el llano que la conducía hacia la puerta de atrás del castillo, que daba justamente a la sala de profesores, algo o mas bien, alguien, la agarro por el brazo y la jalo hacia detrás de un arbusto.

–Pero que...

–¡hola! –Saludo animadamente la persona que la había jalado.

–¡Brian!

Harry se sentó con Neville en el pasto y se quedaron un rato en silencio.

–Oye –Dijeron los dos al mismo tiempo, luego se rieron.

–Neville –Comenzó entonces Harry–. Yo, bueno... no fue mi intención decir...

–Si sé Harry... Sé que Snape te engrifa y no te culpo, a mi también y creo que a todas las casas les pasa lo mismo. En realidad... –Continuo cuando vio que Harry abría la boca para decir algo–. Siento que fui y que actué como un completo idiota por todo lo que produje que los demás pensaran de ti algo que no eres.

–No Neville –Dijo entonces Harry–. Yo nunca tuve que haber dicho eso... dije lo peor que pude haber dicho... de un amigo.

–Snape fue el culpable, no te culpes –Dijo Neville levantándose sin dejar de sonreír –¿Amigos? –Preguntó.

–¡Amigos! –Dijo Harry chocando su mano con la de Neville.

Al menos las cosas ya se habían aclarado, al menos ya muchas cosas se estaban aclarando... sin embargo, también muchas cosas estaban por descubrirse...

Pasada la media noche, y ya todos dormidos, un ruido se escucho en la casa de Hagrid... y en un lugar, no muy lejano... el fénix negro de Kaplin Kerper cantaba con un sonido muy especial sobre la isla de Avalón... al tiempo, que, en otro lugar...cuatro cetros de colores: azul, amarillo, rojo y verde se iluminaban cerca de un grueso libro con signos muy extraños...