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Harry Potter y la Celda de Merlín — capítulo 9

Trigork

A la mañana siguiente, los jardines y los alrededores del castillo estaban escarchados por la nieve de la noche anterior. Era el único día que había amanecido con un sol brillante, pero extremadamente helado, y la luminosa resolana de la mañana se reflejaba contra la nieve, y en las ventanas del séptimo piso, donde se encontraba el sexto curso de Griffindor, justamente en una determinada habitación, caía la luz fulminante.

Harry se levanto con la luz del sol dando en la cara y con un fuerte golpe en la cara cuando Ron le lanzo la túnica.

–¿Viste que hora es? –Le dijo mientras se ponía los zapatos–. Nos toca encantamientos y son pasadas las ocho.

–¿qué? –Dijo Harry que parecía recién levantarse y las palabras no llegaban completamente a su cerebro–. ¿Qué paso con los entrenamientos del rocho... a propósito, que es eso?

–¿estas en las nubes no? Por lo que veo aun no despiertas –Le respondió Ron rápidamente guardando los libros en su mochila, que se le caían a cada instante.

–Disculpa –Dijo bostezando–. ¿Me podrías repetir lo que me dijiste? –Le pregunto a Ron mientras se ponía los lentes y se salía de la cama.

–¡Que nos toca encantamientos y que son pasadas las ocho! –Le grito Ron muy cerca de la oreja. Harry que se estaba parando para levantarse se cayo contra el velador–. Lo siento, pero no entendías...

Harry lo miro desde el suelo con los lentes chuecos y con una expresión atontada.

Ambos salieron de la torre muy apresurados, al menos Ron, porque Harry apenas y podía caminar.

No pasaron al gran comedor a comer nada porque no alcanzaban, sin embargo justo cuando llegaban casi pasados a la clase del profesor Flitwick, Hermione los esperaba con unas tostadas en su mesa.

–Gracias, me moría de hambre –Dijo Ron dándole un beso a Hermione en la mejilla y mordiendo su tostada.

–El profesor llego hace un minuto, tuvieron suerte de llegar con el grupo de Rawenclaw.

–Si, tienes razón. –Dijo Ron con la boca llena. Hermione lo miro distraída.

–¿Y Harry? –Pregunto.

–No me hables de el –Dijo Ron con una mueca divertida–. No sabes lo que me costo levantarlo... ¿verdad Harry?

Ron miro hacia el otro lado donde se suponía debía estar Harry, pero este estaba durmiendo sobre la mesa.

–¡HARRY!

Harry salto rápidamente.

–¡Presente! –Grito.

Ron estallo en una carcajada, Hermione le pego un codazo y miro a Harry con el ceño fruncido.

–¿Te pasa algo? –Le pregunto entonces.

–¿Qué...que? –Dijo Harry estirándose. En ese momento el pequeño profesor Flitwick se acomodaba sobre unos libros, en el momento indicado para mirar a Harry hacer ese gesto.

–¿Pasa algo señor Potter? –Pregunto con voz chillona.

Harry parpadeo y miro al profesor quien con sus pequeños brillantes ojos lo tenia fijamente en la mira.

–Eh...

–Anoche se acostó tarde –Dijo entonces Ron, Harry volteo para mirarlo, el profesor levanto una ceja–. Se... se... se quedo conversando con mi hermana.

Harry sintió que su cara se ponía mas que roja. Eso no era cierto, en realidad se había acostado tarde porque había estado toda la noche con Ron tratando de calmar a Pig, que parecía un pito silbante y cantante. Harry quería enviar una carta a Sirius para contarle sobre el huevo, pero Hedwigh estaba en la pajarera y Pig era el único a su alcance. Sin embargo, fue un error despertarla...

Ron sonrió con malicia al ver la expresión de Harry, y Hermione lo interrogaba con la mirada y con una sonrisa para saber si eso era cierto. Por otro lado, sus compañeros murmuraban entre risas, cosas, muy despacio y muy fuerte a la vez. Harry se hundió en su asiento para evitar las miradas y la señalizaciones, y por sobretodo temía, que Parvati y Lavender, las más chismosas, le dijeran algo a Ginny, que no tenia idea de nada de lo que su hermano había dicho.

–Para que aprendas que despertar a Pig a mitad de la noche no es buena idea –Le dijo Ron mirando al profesor y murmurando con los dientes apretados.

–Oh, cállate... –Le dijo de mal humor Harry, que igual estaba divertido por la situación, aunque muy abochornado.

La clase no fue tan amena como otras anteriores. Era primera vez que Harry veía al profesor tan enojado a causa de un error en el hechizo transportador de Seamus, quien mando al pequeño profesor Flitwick cinco pisos mas arriba del aula correspondiente.

Hermione sin embargo, ya había recibido cincuenta puntos por su excelente transportación de su propio pupitre hacia los jardines del colegio, un hechizo muy potente y bien pronunciado, dijo el profesor. Ya que Hermione había dicho “Transportus” ; No como Seamus que había dicho “Transportarus”

Cuando salieron del aula, y Hermione se regocijaba de felicidad por la cantidad de puntos que había ganado, se dirigieron hacia una nueva clase de adivinación seguida por aritmancia.

El aula de Ktrin, como siempre estaba muy iluminada y reconfortante a la pequeña llama que emanaba la chimenea. Porque, de verdad el día estaba muy helado.

Harry, Ron y Hermione se sentaron muy cerca de la mesa de Ktrin, ésta se demoro un poco en llegar. Cuando entró por la puerta del piso, miro a todos los alumnos con una sonrisa nerviosa, o al menos, eso le pareció a Harry. Se sentó frente a ellos y pestañeo unas cuantas veces, parecía muy distraída. Además, tenia la cara levemente brillante, lo que decía a la perfección que estaba transpirando. Aunque no había razón para que en un día como ese alguien estuviera en esas condiciones.

–Buenos días –Dijo con una dulce sonrisa, pero con un hilo de voz–. Quiero decir... ¡Buenos días!

Ktrin subió un poco el tono, ya que muchos tuvieron que poner su oído para escucharla mejor. Harry se miro con sus amigos y luego volteo a verla a ella.

–Deben disculpar mi retraso –Volvió a decir sonriente–. Tenia cosas que hacer.

Nadie dijo nada, Ktrin miro hacia todos lados en busca de apoyo, se fijo en Harry.

–Creo... creo que les deje una tarea pendiente ¿no? –Dijo levantándose y empujando sin querer un vaso que estaba sobre su mesa, que al caer se quebró instantáneamente–. Cielos... –Dijo con pesadumbre viendo el vaso quebrado, pero que con un movimiento de su dedo lo volvió a la normalidad– Bien... Les había dicho que me investigaran sobre la bola de cristal, ¿alguien la hizo?

Muy pocos levantaron sus manos, entre estas, las del trío dinámico a quien Ktrin les sonrió alegremente. Parvati y Lavender estaban al final de aula mirando a la chica con recelo, obviamente aun estaban molestas por lo de la sustitución.

Cuando cada uno leyó su informe, Ktrin agradecida tomo los pergaminos y les colocó nota. Luego se digno a mirar a cada uno de sus alumnos con una sonrisa.

–los trabajos están muy buenos, a excepción de quienes no me los entregaron –Miro a Parvati y Lavender–. Quienes no lo hayan hecho no podrán estudiar la bola de cristal y no pasaran el ramo, yo les recomiendo que lo hagan, de otro modo no pasaran el ultimo examen para entrar a las universidades, esto creo que se los dije en nuestra primera clase, bien, se los repito. Adivinación no es un arte exacta pero no por eso deja de ser importante, y la bola de cristal para los brujos es importante.

Hizo una pausa y saco una bola de cristal de debajo de la mesa grande y brillante.

–quienes hicieron el trabajo y ya conocen sus propiedades, sabrán como empezar a leerla, y como comprender bien la simbolización de la humedad que en la bola se encuentra. –Ktrin hizo aparecer, esta vez con su varita, una fuente grande con agua–. Ordenados, les pediré que se laven las manos antes de tocar la bola de cristal. Esto es para que sus energías no se queden pregnadas en ella, y también para que el contacto sea mas puro, por decirlo así. Pónganse en fila y en orden por favor pasen a la fuente de ahí, irán por uno, y yo seré quien les preguntara lo que verán de mi suerte. Yo no comprenderé lo que ustedes vean pues en ese momento son ustedes dueños de la energía de la bola, sin embargo terminado el trance, la bola volverá a corresponder a su dueño.

Dean fue el primero en pasar, se acerco a la fuente, se lavo las manos y se acerco a la bola frente a Ktrin.

–Bien Dean –Ktrin miro a toda la clase alrededor de ellos–. Silencio por favor...

Dean, tu trabajo me gusto bastante, así que supongo que habrás aprendido sobre la bola. –Susurró Ktrin muy bajito–. Bien, Dean.... coloca las manos sobre ella y concéntrate solamente en mi voz y en la respuesta que me darás a mi pregunta...

Toda la clase estaba sumida en un silencio repentino y nervioso. Dean coloco sus manos húmedas en la bola y cerro los ojos.

–Bien... Dean... quiero que me digas... ¿Cuánto duraré dándoles estas clases?... mas bien... ¿Dentro de cuanto tiempo volverá la profesora Trelanwey?

Dean frunció el ceño aun con los ojos cerrados, y los abrió solamente para ver la niebla de la bola. El liquido gaseoso se reflejaba en sus ojos claros igual que un remolino que se agrandaba y achicaba. Abrió la boca, y murmuro muy despacio, pero seguro:

–Aun te... queda tiempo... –Dijo finalmente–. Nos acompañaras un tiempo mas Ktrin... La profesora volverá mas tarde...

–Excelente –Dijo Ktrin contenta–. ¡Gracias De...

–Pero... –Prosiguió Dean, sin quitar los ojos de la bola–. Veo... sombras... en un futuro... habrán... tres sombras... no, cuatro... y... no lo sé, no entiendo esto... Aquí aparece un niño muy extraño... y otro... –Dean se estremeció y su rostro se puso blanco–. Escucho un llanto... el de ese niño y parece que es pequeño... y hay... un... no sé que es... un monstruo, algo grande... y una canción muy extraña... veo luces... cuatro luces brillantes y de varios colores... Y también... veo... veo... –Dean separo las manos rápidamente de la bola y cayó al suelo sujetándose la cabeza–. ¡No! –Gritó.

–¿qué pasó, que te sucede? – Le preguntaba Hermione a Dean que aun estaba en el suelo.

–Vi... vi... –Los ojos de Dean, que ahora estaban húmedos se fijaron en Ktrin aterrorizados–. Vi... sangre... mucha sangre... y... un... no sé... las sombras desaprecian... escuche una risa fría y aguda... ¡algo horrible!

Ktrin se asusto un poco, pero no por lo que Dean le había dicho, sino que por el estado del chico. Mandó a Parvati y a Seamus con Ron a que acompañaran a Dean hasta la enfermería. Ktrin abrió un poco las ventanas para que entrara aire, aunque todos se congelaron. Dejo que se despabilara un poco, cerro la ventana, guardó la bola de cristal y se paso la manga por la frente.

–¿te sientes bien? –Le pregunto Harry acercándose.

–Si, no te preocupes –Dijo Ktrin con una vaga sonrisa.

–Te veo mal... –Le respondió éste a modo de reproche.

–Estoy bien... es solo que... desde anoche que estoy así... no se porque... ando sudorosa y cansada... nunca me había pasado antes.

–Tal vez estas nerviosa –Le dijo Harry mientras guardaba sus cosas en su mochila, recordando lo que Dean le había dicho–. ¿crees en lo que Dean te dijo?

–¡Por su puesto! –Dijo Ktrin–. Claro que lo creo, el trabajo de Dean fue el mejor de todos, no es que lo diga por el tuyo que también estuvo muy bueno, pero entre el de él y el de Hermione estuvieron las notas mas altas, y me pareció sensato pedirle a él que hiciera la primera lectura.

–¿y que piensas de.... bueno... lo que dijo? –Pregunto Harry nervioso–. No me vas a negar que se oía raro...

–Si... –Dijo Ktrin pensativa apoyándose contra su mano–. Vio sombras, un monstruo, niños... creo que Dean se fue mas hacia el lados de los recuerdos y de las fantasías que de la redacción del futuro... pero... al menos lo que al principio dijo me convenció bastante.

–¿qué cosa?

–Que seguiría por un tiempo más –Sonrió Ktrin satisfecha.

–¿Y la risa aguda? –Le murmuro Harry–. ¿Y si vio a Voldemort?

–Eso me preocupó un poco, eso y lo de la sangre... tal vez vio asesinatos o cosas así que no debería haber visto... creo que se expandió mucho. –Dijo Ktrin mirando a su alrededor notando que no había nadie–. ¿No piensan irse? –Les preguntó con una sonrisa a el y a Hermione que aun estaban en el aula escuchando a Ktrin y pensando en lo que Dean había dicho–. Ahora tengo con cuarto, así que si no les molesta, y para que no le moleste a la profesora Sinistra, creo que seria bueno que ya se fueran yendo.

Hermione y Harry se miraron y levantaron los hombros con una incógnita a la vez que miraban a Ktrin suspicasmente. Se despidieron de ella y bajaron por la escalera de plata.

Ktrin se dirigió hacia una ventana y miró la casa de Hagrid, estaba escarchada completamente, parecía un pan de pascua. Apoyo su frente contra el vidrio de la ventana y cerro los ojos. Repentinamente una extraña canción invadió sus oídos, era maravillosa, hermosa, armoniosa, que luego se fue apagando... Se separo asustada de la ventana y volvió a mirar a la casa de Hagrid entornando sus castaños ojos. Se sonrió para si misma cuando recordó que el huevo estaba por abrirse, con lo curiosa que era estaba dispuesta a ir a ver a la cría, fuese a la hora que fuese.

Sin embargo, al momento de que ese pensamiento embargo su mente, también la invadió el recuerdo de la tarde anterior, cuando había dejado a Harry con Neville para que hablaran...

–¡Brian! –Grito impresionada.

–escúchame, tengo que hablar contigo. –Dijo este en un susurro muy misterioso.

–Yo no tengo nada de que hablar contigo –Dijo quitándose la mano de Mclogan de su brazo–. Tengo clases ahora.

–Si, yo también, pero escúchame... –Dijo este muy bajo para que ella no lo escuchara–. Mira, muy pocos profesores saben que el huevo traído de Avalón esta aquí, yo era uno de esos, y por casualidad ayer escuche a Hermione con Hagrid hablando de él. Pero escúchame –Le insistió a Ktrin que daba media vuelta para irse–. ¡Escucha! Tengo información que te puede servir.

Ktrin pestañeo extrañada y se quedo para escuchar al chico.

–Mi abuelo conoció a esos guardianes protectores de la isla de Avalón antes que desaparecieran. Mi padre, ya sabes, Marlon Mclogan, lo mato para hacer mas fácil la tarea de Voldemort. –Mclogan hizo un gesto de dolor y de culpa, Ktrin trato de evitar hacer una mirada de lastima–. Bien, tengo entendido, si no me equivoco –prosiguió Mclogan–, que si ese huevo es el heredero de la mascota fiel de Merlín y del rey Arturo, algo me dice que ese animal o lo que sea que este dentro del huevo, debe tener algún amo también ¿no crees?

–No te entiendo ¿cómo así?

–¿Qué me dirías si te digo que mi hipótesis es que cerca, muy cerca, esta la reencarnación de Merlín?

–¿QUÉ? –Exclamo Ktrin divertida–. Pero eso es imposible, todos saben que Merlín se levantará de su tumba el día en que el rey Arturo Regrese.

–¿Y que tal si el rey Arturo se reencarnó en alguna persona? Por lógica Merlin debería volver a ayudar a su rey ¿no crees?

–¿Cómo? –Pregunto Ktrin masticando la información.

–es muy sencillo... yo creo, que ese huevo, que lo mas probable tenga al heredero de la mascota de Merlin, tal vez por obra del destino vino a parar a Hogwarts a ayudar a su amo, y si la reencarnación de Merlin esta viva, eso quiere decir que la de Arturo también.

–Es una locura –Dijo Ktrin algo pasmada e incrédula.

–¿qué cosa? ¿qué Merlin este reencarnado, o que Arturo vuelva a la vida?

–No. Es una locura las fantasías que a ti se te ocurren –Dijo Ktrin algo molesta–. Todos saben que Merlin estaba en un grado demasiado alto como para volver a la vida.

–¡No esta muerto! –Chillo Mclogan–. Recuerda que Morgana lo encarceló en la cueva de hielo.

–Si, pero era un ser humano y un ser humano no sobrevive a mil grados bajo cero.

–Te estas contradiciendo –Sonrió Mclogan.

–¿Qué?

–Dices que Merlín estaba demasiado alto como para volver a la vida, entonces ¿ por que no sobrevivió a la cueva de hielo?

–Porque... –Ktrin abrió la boca, pero por ella no salió ninguna palabra.

–¿Vez? Te lo dije, ¿No crees que mi hipótesis esta muy buena?

–¿Y que pasaría si fuera cierto? Quiero decir, ¿Qué sacas con que eso sea cierto?

–Merlin fue el mayor mago de todos los tiempos, Si vuelve acabará con la maldad del mundo mágico.

–¿Y si esa reencarnación como dices, es un bebe?

–Entonces... –Esta vez fue Mclogan el que no dijo nada, Ktrin se rió por lo bajo.

–No vuelvas a imaginar mas cosas –Le dijo Ktrin divertida–. Te esta afectando pensar.

–Muy graciosa –Dijo Mclogan con una burla.

–Bien, si era eso lo que me querías decir, ahora tengo que irme –Ktrin salió detrás del arbusto, pero Mclogan la jalo por la capucha que colgaba de esta.

–¿Qué estas loco? ¿Qué pasa?

–Prométeme, que cuando el huevo se haya abierto me lo dirás –Le dijo poniendo cara de suplica.

–¿Qué? No puedo, le hice una promesa a Hagrid. Además, los profesores que no lo saben tendrán que saberlo igual.

–hablaré con Dumbledore –Dijo entonces Mclogan.

–¿para que te de permiso? –Dijo Ktrin incrédula.

–¡Claro! ¿Para que mas si no? El y yo tenemos una mutua confianza.

–Ah... si... –Dijo Ktrin mirando a la puerta–. Bien, has lo que quieras, yo me tengo que ir a clases.

–Oye.

–¿QUÉ?

–¿me avisas si?

Ktrin hizo un gesto de hartarse y se fue a paso rápido por la puerta que conducía hacia la sala de profesores, para buscar las cosas de su próxima clase.

Volvió al mundo real cuando los alumnos de cuarto año entraron al aula. Ktrin se separo de la ventana y los recibió con una de sus típicas sonrisas. Se sentó en su mesa y se fijo en un punto nulo...

“¿Habrá reencarnado Merlín? ¿Habrá sido solo una fantasía de Brian? ¿Pertenecerá ese huevo a su amo, es decir, Merlin segundo?... Pensaba Ktrin...

Harry y Hermione llegaron al aula de Aritmancia encontrándose con Ron en el pasillo, este venia algo pálido.

–¿qué te pasa? –Le pregunto Harry.

–Dean –Dijo este mientras entraba con sus amigos al aula–. Estaba como paranoico, hablaba de sangre y muertes, y sombras e insistía que un niño estaba llorando, y que había otro que era muy extraño.

–Pobre –Dijo Hermione–. Parece que Dean de verdad le pega a la adivinación, debe ser una de las pocas personas que tienen percepciones como esa.

–A mi me preocupa Key –Dijo Harry instalándose en su sitio.

–Debe estar cansada –Dijo Hermione–. Piensa que no deja de hacer clases hasta tarde y debe preparar la del día siguiente. No debe estar acostumbrada a eso. El curso anterior era una vez al mes que nos daba clases. Hay que comprenderla.

–Puede ser... –Dijo Harry quien puso un claro semblante de preocupación.

La tarde ya estaba muy entrada y parte de la nieve se había derretido provocando graves accidentes a quienes resbalaban producto del deshielo sobre el pasto.

Harry, Ron y Hermione cuando estaban almorzando ya pasado el medio día, Dumbledore, Ktrin, la profesora Mcgonagall, y ellos tres con Ginny recibieron una carta de Hagrid que les anunciaba el nacimiento de la criatura al interior del huevo.

Todos los llamados estaban a las ocho en punto reunidos en la casa de Hagrid quien tenia al huevo sobre un grueso cojín. Este, el ultimo día había crecido mucho, como que se había hinchado, y estaba de un color amarillento mas tirado a rojo. Estaban impresionados, nunca habían visto un huevo así. Dumbledore lo inspecciono de cerca acercando su curvada nariz, sus ojos destellaban detrás de sus lentes de media luna.

Ktrin, según creían todos, era la mas emocionada, sin embargo, minutos antes de que el huevo se rompiera, Dumbledore se dirigió hacia ella.

–Me olvide por completo –Dijo mirándola.

–¿pasa algo? –Pregunto esta sin quitar los ojos del huevo.

–Brian debería estar aquí –Sonrió Dumbledore–. ¿podrías ir a buscarlo?

–¿Yo? –Dijo algo molesta–. Que vaya Harry.

–¿Y por que yo? Tu eres su amiga.

–¡Yo no soy nada de el!

–Por favor Ktrin –Le dijo Dumbledore.

Ktrin hizo una mueca de resignación que se mezclaba con enojo. Corrió hacia el interior del castillo y fue hasta el segundo piso donde se encontraba la habitación de Mclogan. Estaba tan enojada que no toco la puerta, la abrió de golpe y los libros que se había llevado consigo cayeron al suelo.

Se quedo con la boca abierta y las mejillas levemente sonrojadas de la vergüenza, se tapo la cara con una de las manos mientras recogía los libros con la otra, a la vez que Brian se colocaba la camisa rápidamente que NO llevaba puesta.

–Lo... lo... yo no quería... yo solo... –Ktrin se levanto nerviosamente, tropezó con su túnica al levantarse, y no se atrevió tampoco a levantar la mirada, se dirigió hacia la puerta y antes de cerrarla le dijo muy rápido–. Eluevoesfaboraprirse...

Salió rápidamente y cerró la puerta tras ella, quedo frente a frente a una pared y sin saber porque, le sonrió pícaramente a su propia sombra a la vez que lanzaba una mirada muy especial hacia atrás de ella, a la puerta mas bien.

Cuando todos estuvieron reunidos alrededor del huevo gigante, un silencio sepulcral se apodero de ellos y del ambiente. Apenas se escuchaba aullar a los hombres lobo, el viento soplaba vagamente. Parecía que todo ser vivo estaba pendiente del nacimiento de la criatura de Avalón.

–La naturaleza sabe de esto –Dijo Dumbledore en un susurro–. Están todos esperando a que nazca el guardián sobreviviente de la isla mágica.

Se escuchó un grito asustado, todos voltearon a ver a Hagrid quien miraba con detenimiento al huevo que se estaba hinchando rápidamente. Hermione tomo fuertemente el brazo de Ron, mientras que Ginny se ocultaba tras la profesora Mcgonagall. Dumbledore, Harry, Brian y Ktrin eran los mas interesados con ver que era lo que había en su interior.

Cada vez se hinchaba mas y mas... parecía una bomba a punto de explotar. El viento soplaba contra la pequeña casa de madera, los arboles se sacudían, y en Avalón el fénix negro cantaba fuertemente volando por encima de la isla.

El huevo comenzó a quebrajarse por la superficie. Ktrin estaba muy emocionada y Brian estaba igual, pareciese como si cada uno hubiera hecho una apuesta. Aunque Ktrin aun se sonrojaba por la vergüenza cuando lo veía a la cara, y este se ría burlonamente.

Sin embargo, no había tiempo para burlas, el huevo por entre sus rajaduras había empezado a expulsar luz, una luz blanca y destellante. Y de repente esta luz invadió toda la casa de Hagrid atravesando e iluminando toda la explanada a su alrededor.

Todos los presentes estaban en el suelo algo asustados y atemorizados, con un fuerte dolor en los ojos. Ktrin se despejo el pelo de la cara y fue la primera en asomarse a ver que había sucedido. Todos la siguieron. Abrieron muchos los ojos cuando vieron la cría del huevo sobre la mesa de Hagrid... que... no parecía tan cría...

Sobre la mesa de Hagrid, había una especie de dragón del porte de un canguro pequeño. Su piel era verdosa muy clara con toques de negro, sus ojos eran de color amarillos que tenían las pupilas como la de un gato. Un simple y delgado colmillo se dejaba ver por un costado de su delgado, largo y fino hocico. En cierto modo era gracioso verlo. Tenia una larga cola que terminaba con la forma de un ancla. Tenia cara como la de un niño divertido e inocente y en su cabeza un largo cabello plateado. Tenia un gran estomago que sobresalía por entre sus patas. Poseía dos pequeñas alas de color negro, y en su cuello colgaba un collar como de perro con un medallón que poseía cuatro gemas brillantes de color: azul, verde, rojo y amarillo, con un circón negro en el centro.

Ktrin se acerco emocionada, sintió como Brian la tomaba por el brazo y le decía :”cuidado”. Esta se acerco y quedo muy cerca del dragón. Este dio un salto repentino hacia atrás, cosa que produjo que todos saltaran asustados, menos Ktrin. Se acerco mas y noto que el dragonsito la miraba con recelo y algo asustado. Ella estiro su mano con la intención de hacerle cariño.

–Hola –Le murmuro.

Por alguna extraña razón al dragón se le dibujo una mueca a la que interpretaron como sonrisa. Repentinamente el dragón frente a todos empezó a cambiar de color. Su piel se volvió blanco crema, sus ojos mantuvieron el color amarillo, y su cabello platino se volvió mas brillante.

–Buenas noches –Dijo el dragón con una voz infantil y engolada. Ron tiro un grito agudo y se apoyo contra Harry.

–Hola –Le respondió Ktrin–. ¿Quién eres?

–Soy Trigork, el guardián de Avalón.

Todos estaban pasmados ante lo que veían. Parecía salido de un cuento de hadas. Dumbledore fue quien lo invito al mundo en cuanto entendió que la mirada del dragón significaba saber quienes eran ellos.

–Mi nombre es Albus Dumbledore... –Dijo calmadamente–. Es un honor tenerlo con nosotros.

–El honor es mío Gran Albus Dumbledore –Dijo el dragón inclinándose.

–Me permite presentarle a quienes presenciaron su nacimiento en el mundo mágico: Minerva Mcgonagall, profesora de transformaciones en el mejor colegio de magia y hechicería del mundo...Hogwarts...

–Es un placer Madame –Dijo elegantemente Trigork.

–El es Rubeus Hagrid, profesor de cuidado de seres mágicos, el lo crió y cuido en su estancia al interior del huevo.

–Encantado –Dijo Trigork nuevamente inclinándose. Hagrid se sonrojó por debajo de su espesa barba, sin quitar la cara de felicidad por el hecho de tener un dragón a su cuidado. Algo que siempre había deseado.

–Y ellos... bueno, tienen un gran historial en el colegio– Dijo Dumbledore con una sonrisa señalando al trío dinámico, a Ginny y a Mclogan–.... Bien primero a los hermanos Wesley, Ronald y Virginia, hijos de Arthur Wesley quien trabaja para el ministerio de magia... Brian Mclogan, profesor de deportes mágicos; Hermione Granger, prefecto y una de las mejores alumnas –Hermione se sonrojó–.... Harry Potter...

Trigork, ahogo un grito de admiración, se acerco a Harry y le extendió una pata con tres dedos y largas uñas negras.

–Encantado Griffindor –Le dijo Trigork con cautela. Harry no se sintió muy cómodo cuando se lo dijo, y era que, Trigork tenia la habilidad de saber quienes eran las personas por medio de la mente y sus herencias.

–Y ella... –Dijo Dumbledore con una sonrisa–. Es quien mas tenia ganas de conocerlo... la hermana de Harry, Ktrin...

Trigork le extendió su pata, pero algo ocurrió, sus pupilas se dilataron al momento de tomar la mano de Ktrin, y su medallón empezó a brillar rápidamente tocando una extraña melodía. Trigork se alejo de Ktrin a la vez que ella se alejaba de el... ¿qué había sido eso?...

Parecía que nadie mas lo había percatado porque todos los miraban incrédulos...

–Creo, que nuestro pequeño amigo necesita descansar –Dijo Dumbledore con un tono serio–. Hagrid...

–Si, señor –Dijo Hagrid hinchando el pecho con orgullo–. Seria un honor si me permitiera dejarlo a mi cuidado –Le dijo a Trigork, quien rió como un niño pequeño.

–¡Claro! –Dijo contento. Pero luego le dirigió a Ktrin una mirada muy especial–. ¿Le puedo preguntar algo?

Ktrin en eso momento se colocaba la capa para salir, se volteo para ver a Trigork quien se acerco caminando como pato, sus patitas no daban para mas.

–¿Quién es usted? –Le pregunto Trigrok parpadeando rápidamente.

Ktrin se impresionó por la pregunta, pero al ver al dragonsito con esa mirada infantil le entro tal ternura que se hinco para quedar a su altura.

–¿A que te refieres con eso? –Le pregunto con ternura.

–Ella es la segunda poder propio nacida en el mundo –Dijo una voz al lado de Ktrin. Esta frunció el entrecejo y puso una mueca como de enojo. Trigork miro a Brian y a Ktrin a la vez.

–¿Así que es la segunda poder propio después de Albus Dumbledore? –Pregunto mirando a Brian.

–Si, pero... –Mascullo Ktrin.

–Pero no creo que sea bueno hablar de eso ahora –Dijo Brian tomando el hombro de Ktrin quien contorsionaba su semblante con un aire de tristeza.

–¿Pasa algo? –Preguntó Trigork.

–No nada –Dijo dulcemente Ktrin levantándose–. Cosas, de el... –Dijo señalando a Brian.

–Oh –Dijo Trigork notando que por alguna razón algo sucedía con Ktrin. Tenía la leve sospecha que algo sucedería en un muy corto tiempo, y tal como Dean, escucho un llanto y vio a un niño muy extraño, cosa que también lo hacia sentirse mal y algo incomodo.

–Bien... debemos irnos... Buenas noches Trigork, Hagrid –Dijo Ktrin saliendo por la puerta colocándose la capucha de su capa–. Fue un placer haberte conocido.

–El placer es mío señorita... –Dijo Trigork inclinando su cabeza.

Todos salieron de la casa de Hagrid. Muy adelante ya, iban Harry con Ron, Hermione y Ginny, seguidos por la profesora Mcgonagall y Dumbledore. Y al último, Ktrin con Brian, venían muy despacio. Mclogan quedo mirando a la chica que estaba algo triste, Ktrin se sonrojo cuando sintió que Brian le pasaba su brazo por los hombros.

–No quería meter la pata –Dijo este con la voz triste.

–¿Sobre que?

–Sobre tus poderes, no era esa mi intención...

–No te preocupes, ya debe saberlo... –Dijo Ktrin levantando la mirada y chocando con los ojos azules de Brian, que, bajo la clara luz de la luna refulgían mágicamente–. ... Dios...

–¿Qué pasa? –Le murmuro.

–¿Eh? ¿Qué? –Dijo Ktrin batiendo la cabeza distraídamente–. No, nada, nada...

–Ah, quería decirte, que lo que hoy hiciste estuvo mal –Rió Brian como esperando a producir incomodidad en la chica–. ¿Nunca te enseñaron a tocar la puerta?

Ktrin se detuvo en seco y bajo la cara para que Brian no la viera roja, este se acercó a ella para seguirle hablando, pero Ktrin empezó a caminar rápidamente pasándolo a llevar con el codo.

–Muy gracioso... –Dijo abochornada y enojada.

–pero es cierto, es decir, yo... yo tocaría la puerta para entrar a tu dormitorio, aunque no te negaría que verte en...

–¡No digas imbecilidades! –Le grito Ktrin poniéndose frente a el–. ¿Cómo puedes pensar así?

–¡Tu eres la mal pensada! –Rió Brian–. Yo iba a decir que no podría negar verte en las ropas que usabas el curso anterior.

–Si como no... –Dijo Ktrin irónicamente, mientras seguía caminando hacia el castillo.

–Lo digo en serio...

–Además, deberías tener la puerta bloqueada, no sin llave porque cualquiera podría entrar...

–Como tu –Dijo Brian divertido.

–Sigues con eso y te juro que no lo pienso dos veces para enviarte al polo norte ¿Me escuchaste? –Dijo Ktrin amenazadoramente apuntándolo con la varita.

–Ya, esta bien, esta bien... era una broma...

–Ya te había dicho que te hacia mal pensar, sobre todo si haces bromas de tan mal gusto...

–Vamos, no te enojes –Le dijo Brian de un modo tan especial que a Ktrin se le erizaron los pelos de la piel.

–Guarda tu distancia –Dijo Ktrin apartando a Brian que estaba muy cerca de su oído.

–Al menos ya sé como atacarte... –Dijo astutamente .

–¿A que te refieres? –Volteo Ktrin tranquilamente, chocando justamente con sus ojos.

–A esto... –Brian hizo un ademan muy brusco y se acerco al rostro de Ktrin, pero esta se aparto rápidamente dándole un golpe en el estomago. Brian cayó al suelo de rodillas y con un gesto de dolor.

–¡NUNCA VUELVAS A HACER ESO! –Le gritó Ktrin a quien ya se le había caído la capucha y se le notaba la cara muy roja. Le dio una patada a Brian que aun estaba e el suelo y partió rápidamente camino al castillo–. ¡IMBESIL!

Ron y Harry ya estaban acostados. Harry estaba boca arriba mirando al oscuro techo. Escuchaba el ronquido profundo de su amigo que se notaba muy cansado.

Sin embargo, el no podía conciliar el sueño. Pensaba en la visión de Dean, la conducta de Ktrin, lo que Trigork dijo... Habían sido demasiadas cosas por un día...

Tal vez, Hermione tenia razón, Ktrin estaba cansada...

Pero el temía mucho por su hermana, y no sabia porque... Apartando todo lo demás... Tampoco negaba que le era inevitable pensar en Ginny... la pelirroja, aunque había veces que no le gustaba admitirlo, le gustaba cada vez mas... pero tenia la extraña sensación que ella ya no sentía mucho por el...

Se sentía algo idiota... ¿por qué tener dieciséis años era tan difícil? ¿Por qué ese año se le habían acumulado tantos problemas?... Y, además... tampoco podía negar... que estaba empezando a sentir miedo por primera vez en seis años.... de Voldemort, y aun no sabia la razón...

“Que cada uno se guarde el tesoro que lo llevara a su destino... que el niño ayude a descubrir aquel camino... y que por fin mi imagen llegue al fondo de toda desesperación...

Que mi amo y vasallo, regrese... que el día en que el vuelva yo volveré... que ni el hielo ni la maldad me detenga... que su corazón no se ciegue a las penas... que estas líneas valen la pena leer... vuela y canta y que jamas se arruine, que la magia en Eternia nunca termine...”

Bitácora de Merlin, veinticuatro de Junio de mil quinientos sesenta y seis...