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Historia 32329 — capítulo 2

Tin ton tin rein tin ton tin rein

PUMM-

¡Uyyy, este si fue un golpe duro!- ya eran las 5 de la mañana, tenia que apurarme sino llegaría tarde a la universidad. Salí corriendo al baño, apenas si me di una ducha de algunos minutos, Salí corriendo al armario y me dedique a la tarea que me quitaba mas de media hora, me probé al menos 5 mudas, pero terminé decidiéndome por un jeans ajustado en los tobillos y con corte a la cadera, unos vans rosa de corte bajo que no alcanzaban los tobillos, y una franela rosa, con una sweater negro encima. Coji la mochila, las llaves y baje a desayunar.

Buenos día padre- dije sentándome a su lado y cogiendo el cereal y la leche.

Buenos días Gabriela- dijo sin siquiera bajar su vista del periódico. Como todas las mañanas, era más importante el periódico.

¡Sabes, estoy pensando hacerme un tatuaje con el nombre de cada uno de mis novios, creo que será genial tener toda la espalda llena de nombres! ¿no te parece?- lo dije de la mejor manera y sonriendo con autosuficiencia sabia que efecto tendría lo dicho.

¿QUEeEeEEEEE?—dijo gritando tumbando el periódico y poniéndose de piel lo más rápido que su cuerpo le permitió, porque ya estaba rechoncho.

Lo que oistes, ¿qué te parece?- mientras me llevaba una cucharada de cereal a la boca.

TU NO LO HARAS, CUANTOS NOVIOS HAS TENIDO, no no no no te lo permitiré, aunque tenga que encerrarte en tu habitación por un mes, NO LO HARAS- si que me encantaba verlo así, seguía peleando pero ya no lo escuchaba simplemente lo veía caminando de un lado a otro, escupiendo saliva como un maniático. Al terminar mi cereal, me paré agarre mi mochila y salí dejándolo todavía alterado.

Jeje- no pude evitar reprimir una risita, para mi mal escucho nana.

MARIA GABRIELA, hasta cuando lo harás, sabes que tu padre no esta para estos arranques de niñerías tuyas, lo que vas a provocar es que cada vez venga menos a la casa y por tanto menos lo tengas a tu lado- me dijo acercándose y sí que se veía furiosa. Nana era la única que en mi niñez me dio amor, me corregía lo suficiente como para ser "una señorita de sociedad" pero sus logros se fueron al retrete cuando comencé a asistir al bachillerato y vi que esa ideología era de la prehistoria, por tanto deje de vestir con vestidos, y chales, para vestir con jeans y deportivos, cosa que aun le molesta y me recuerda a cada 2 por 3

Nana, sabes que no lo hago apropósito, te prometo que lo dejare de hacer el día que él en vez de estar enfrascado en el periódico, me de los buenos días con una sonrisa aunque sea hipócrita, pero por Dios soy su hija y jamás me ha sonreído a menos que este en una de sus cenas familiares de la compañía y no tenga cámaras cercas.-le dije dándole un beso y aproximándome a la puerta principal.

Un día de esto no lo tendrás y te acordaras de mi- me dijo antes de desaparecerme al garaje. Pero sin embargo, no pude evitar sonreír, ella tenia razón siempre la tenia, pero no lo podía evitar odiaba que la gente me tratara como un fantasma y mucho más que no me viera a la cara cuando le hablaba, eso me decía dos cosas, una que no tenia confianza en él mismo, o en el caso de mi padre, se creía mejor que todos.

Me dirigí a mi camioneta, era lo único material que amaba de mi vida, creo que la gente al verme pensaría que tendría un carro pequeño y lo mas coqueto posible, pero yo no era así, me gustaban las camionetas y mientras mas rusticas mejor pero tenían que tener un equilibrio entre elegantes y rusticas, y si había una así era la que tenia al frente de mi, una Tahoe gris, mi camioneta fue el único motivo por el cual pase todo un mes suplicándole a mis padres, un mes antes de mis 18, recurrí a tácticas, les dejaba fotos en sus agendas, carros y hasta en su cama y baño, con tal de que me captaran el mensaje, pase un mes sin fastidiar ni contestarle mal a nadie, le rogue a nana que recomendara la camioneta como mi regalo de cumpleaños, y a pesar que sólo hiba a cumplir 18 años y para manejar una camioneta se necesitaba tener 21 años, ser hija de uno de los mayores empresarios de todo el mundo fue de gran ayuda de conseguir mi licencia de 4ta.

El camino a la universidad no era muy lejos, ya que vivíamos en la ciudad, pero en una de las zonas de alcurnia, que quedaba ubicada en un elevado de terreno y por tanto se veía muchos ángulos de la ciudad, cosa que me fascinaba, cuando no tenia nada que hacer eso era lo Mio, observar sólo eso.

Busque estacionamiento lo más rápido que pude pues ya sólo me quedaba 3 minutos para las 7, esta era la parte más estresante del día, o por lo menos la más importantes, a pesar que me gustaba la ciudad, la mía estaba al borde del colapso, demasiados carros y pocos puestos de estacionamiento. Cuando me fije de la hora solo me quedaba 1 minuto, así que opte por la opción B, dejarle la camioneta a chepito (el vigilante que adoraba a mi hermano por sus propinas, y por tanto a toda mi familia). Corrí lo mas que pude, y no pude evitar sonreír cuando me acorde de la falda gitana que me había puesto como 3era opción esa mañana, sí que me hubiese visto linda corriendo en tacones y con una falda que con el mínimo de viento se agitaba.

Me faltaba poco, abrí la puerta y me senté justo cuando entraba el profesor Coello, que se dedicaba a enseñar Neurociencias, pero que sólo lo hacia como un hobby ya que era uno de los cirujanos plásticos más reconocidos de la ciudad y para poder hacer cita con él las personas tenían que esperar al menos 6 meses. Sólo para una cita, y como un año completo para operarse.

Sonreí por mi suerte, y vi a mis lados a mis compañeros y amigos sonriendo ante tal desfachatez mía. Les devolví la sonrisa y me dispuse a sacar mi cuaderno, lapicero y libro, para anotar todo. Digamos que no fue una de las mejores clases que he tenido pero fue bastante interesante que me sobresalte como vi que el profesor se despedía y salía del aula.

-¿por qué llegaste tarde esta mañana?, casi pierdes toda la mañana si no hubieses llegado justo a tiempo- me voltee y vi a Charigan mi mejor amiga, era Libanesa, y aunque su vida era muy similar a la mía, por eso de sus costumbres y ser ella la primera chica que asistía a la universidad de su familia y no usaba la ropa tradicional, era la chica más simpática y consiente de todos nosotros, siempre nos ponía un paro cuando sabía que nos pasábamos en las travesuras.

-Me entretuve molestando a papá- le conteste guardando todo y saliendo viendo que ya nos estábamos quedando atrás y nos dirigimos al cafetín

-¡que raro en ti!, Gabriela sé que no es el mejor del mundo, pero ¿cuando dejaras de ser tan infantil?

-Simplemente nunca, ya te lo he dicho.

-¿Qué le hiciste hoy?

-le pedí su opinión sobre tatuarme todos los nombres de los novios que he tenido, que qué le parecía tener toda mi espalda llena de nombres, obvio, que se puso furioso en menos de 1 segundo-

-Pero tú no has tenido ningún novio

-lo sé, pero él no o si- dije sonriendo

-si que te pasas- me dijo cuando nos sentábamos en la misma mesa de los chicos, eran mínimo 7 todos amigos míos y de Chary, algunos estaban en años anteriores y otros estudiando en nuestro mismo año.

-hola chicos, que cuentan- le dijo Chary robándole una papa frita a Jimmy, chico chiquito, pero lo que le faltaba de tamaño lo tenia en personalidad e inteligencia, era carismático y era en el grupo el chico modelo, como le decía Arturo la niña niño, por ser todo lo que él le dejaba a las mujeres.

-Estábamos hablando que haremos en las vacaciones, que piensan ustedes que podríamos hacer-dijo mirando directamente a Chary que se acercaba a conseguir otra pata de su plato

  • gueno, po iams i a dia no es paece?

  • Chary por el amor de dios no seas puerca- ella tragó como pudo y volvio hablar

-que podríamos ir a la india, ayer dieron un documental en national geographic que era el país mas pobre y con mas casos de dengue, no se podríamos visitarlos y hacer un poco de caridad, además ayudaría mucho a nuestro curriculum cuando nos graduáramos, podríamos ser cualquier postgrado con una facilidad sorprendente- dijo con una voz de sabiduría como si lo hubiese maquinado todo un mes planeándolo y viendo el momento adecuado para decirlo

-¿Como lo haces?-le pregunto Daniel, chico alto el mas rebelde y la razón por la que todos escalamos, esa es su pasión, no la nuestra, pero lo apoyamos acompañándolo porque si no lo hiciéramos igual él se iría sólo y si le pasaba algo no nos lo perdonaríamos, si algo le pasaba.

-¿cómo hago qué?

-¿cómo haces, todo eso, es decir, me refiero, a lograr estudiar, hacer todo lo que nosotros hacemos como actividades extracurriculares, y aparte planear lo que haremos de ellas y de por sí sacarle provecho?

-no lo sé, un don, soy organizada a diferencia de ti, deberias ponerlo en practica de vez en cuando y por favor empieza por tu habitación- todos empezaron a reír, recordando la vez que lo acompañamos a hacer la maleta para un viaje de ultimo momento y cuando entramos salimos corriendo buscando aire puro.

-EY, cada uno de mis cosas, las cajas de pizzas y las medias tiradas tienen una historia, no ofendas mi pasado- dijo Daniel entre divertido y ofendido

-bueno yo que ti aprendería a respetar a la madre naturaleza, tu habitación nos llevara a la perdición de esta- dijo Carlos, blanco con ojos miel, cabello alborotado, con una personalidad de las mejores pero con el defecto de ser muy nervioso a todo.

-oye ¿donde esta tato?- pregunte viendo quien de los chicos faltaba, frente a mi estaba Daniel, Jimmy, Carlos, jorge, enrique, francisco, Joan y Chary. Tato era José Luis pero le decíamos así por cariño

-no lo sé, esta mañana se comporto extraño, salio corriendo cuando recibió un mensaje de texto antes de que tu llegaras.- tato, era un chico alto, blanco ojos verdes, y que a pesar de haber entrado por hacer intercambio entre países, sabia hablar muy bien el castellano, además de ser mas suelto ahora ya que Daniel y Joan se habían encargado de ello, todos decían que cuando no estudiaba se dedicaba a protegerme, cosa que no dudaba, era lindo hasta la medula espinal conmigo, pero a veces sentía que era súper protector y eso me cansaba me hacía que recordara a mi madre con sus aires de "tú sólo eres una niña, no puedes defenderte sola", aunque cuando no estaba con él, me ponía triste, no sabía exactamente el porque pero creo que me enamore de su presencia, sus mañas, sus miradas a todos lados como si estuviera pendiente de que algo en el ambiente cambiara, sus abrazos, todo él hasta su perfume, lo extrañaba cuando no lo tenía cerca.

Me levante de la mesa y me dispuse a caminar-EY ¿a donde vas que no invitas?-

-Voy al carro a buscar el celular que lo deje en la guantera y así llamar a tato a ver si todo esta bien- le dije volteándome a mirarlos

-OK pero no tardes, tenemos que pasar por el hospital antes de clase

-esta bien- camine lo más rápido que pude, pase saludando a chepito y dándole la propina por estacionarme la camioneta, me dirigí a donde me indico y busque en la guantera mi celular, marque el numero que pocas veces tenia necesidad de marcar ya que siempre lo tenia a un lado-

Pinn….pin…..pin….pin….pin….el número que usted marco en este momento no se encuentra disponible inténtelo mas tarde o deje un mensaje después del tono….tinnnnn

-Hola tato soy Ela (así me dicen mis amigos, así resumen mi nombre: GabriELA), estoy preocupada, los chicos me dijeron que tuviste que irte esta mañana por una emergencia, te llamaba para ver si todo estaba bien o si necesitabas mi ayuda, por favor llámame cuando puedas.

Me quede sentada un raro, y solo me decidí regresar cuando mis tripas empezaron a rugir exigiendo alimento.

-¿Qué te dijo?- me pregunto Joan cuando me vio acercarme

-No pude hablar con él me salió la contestadora, oye no me esperaron para comer, ¿que las tripas se los estaba comiendo vivos?-dije pidiendole al camarero una papas, con pollo y ensalada para almorzar.

-gaby sabes que hombre con hambre no piensa- dijo Jimmy

-y sin hambre tampoco- dijo Chary muerta de la risa

-Chary no te aconsejo que empecemos la guerra de mujeres vs. Hombres, te recuerdo que ellos son 7 y nosotras solo 2 y además no esta tato para defendernos

  • hazle caso a tu amiga niña bobita- dijo Joan señalandome

Tuvimos las dos horas libres comiendo y aprovechando al maximo lo que nos quedaba para ir al hospital necesitabamos ver como evolucionaban los pacientes que nos habían asignado la profesora de psiquiatria. Cada uno tomo un camino diferente, francisco, jorge y enrique fueron a la maternidad ya que como ellos hiban un año por debajo al resto tenian tareas diferentes, Chary fue a la habitación 108 acomodandose su bata, Daniel y Joan, a la 210 y 209 respectivamente, Jimmy a la 34 C y yo subi al ultimo piso a la habitación 368.

Cuando entre tuve que frenarme pues era la primera vez que veia la habiatacion así, las luces apagadas, y cortinas corridas, lo que le daba un apecto terriblemente aterrador, y no es que yo fuera de esas chicas que le tenian miedo a la oscuridad sino que simplemente me incomodaba no ver a donde hiba, prendi las luces y camine hacia Camila, mi paciente, señora de 40 años que sólo hablaba de sus gatos y en lo mal que la cuidaba su familia. Dormia, menos mal, me sentia triste por no haber visto a tato ese dia como para sentirme desdichada escuchando a una señora hablar de sus gatos, la examine y pude ver que su pulso se volvia regular, primera señal de mejoria, y el simple hecho de estar durmiendo, decia que ya no tenia insomnio, segunda señal, anote todo en la carpeta que estaba a los pies de su cama, y me dispuse a salir, esa habia sido la mas facil de toda la semana.

Cuando caminaba por el corredor senti que alguien me observaba así que me voltie como si fuera lo ma normal del mundo, no habia nadie, menos mal, odiaba que me observaran en silencio, cuando me volvi para seguir mi camino, senti nuevamente la mirada y ya sin disimular ni nada me voltie la mas rapido que pude.

-ayyyyy Diosssss, que susto me has dado, necesitas algo- pregunte viendo a un muchacho de piel palida justo detrás de mi, viendome como si su vida dependiera de ello, tenia una sonrisa algo macabara en su cara, tenia ojos grises, y cabello amarillo muy bien peinado, pero a pesar de que su vestimenta era algo rara, con capa y todo se veia muy formal, lo unico que dañaba su traje era esa sonrisa y esa mirada.

  • te pasa algo, te sientes bien?- le pregunte cuando ví que se me acercaba, retrocedí un paso- si necesitas a alguien puedo ayudarte a buscarla, ay me escuchas?

-perfectamente Suyana, sólo que me siento muy honrado de ser yo quien te vea por primera vez.- dijo haciendo una reverencia, ahora sí que no entendía nada, sabia que tenia que tratar con pacientes de psiquiatría, pero jamás con gente tan perturbada

-en que habitación estas puedo ayudarte a encontrarla, seguro estas perdido, ven acompáñame- le dije tomándole el brazo y guiándolo a los ascensores, de seguro alguna enfermera sabia quien era y a que habitación pertenecía.

-lo siento, sé que debes pensar que soy uno de esos locos pero no, soy un discípulo de tu padre, mi amo, sólo vine, a darte un recado: "aléjate de los muggles, tienes 1 hora para venir a mi"- y sin mas desapareció sin siquiera dar un paso.

Me quede helada en mi lugar, maquinando otra vez lo que había dicho el chico, como me había llamado, su cara, vestimenta y lo que dijo de mi padre, esto si que era el colmo, sé que la broma de la mañana lo alteró pero de allí a jugar pesado conmigo era una cosa totalmente diferente, y además como desapareció, como habían logrado hacer eso. Miré a todos lados buscando algo que me dijera que todo fue un engaño, pero no encontré nada, ningún dispositivo que me dijera que fue un holograma o algo de esas cosas moderna,a si que sin pensarlo me monte en el ascensor y salí corriendo a mi carro, porque si alguien me podía explicar algo ese era mi padre, ya que el chico me dio un recado extraño que él me había enviado.

Marque el teléfono mientras salía a la autopista.

Pinn….pin…..pin….pin….pin….aló Ela, donde estas tenemos 4 minutos esperándote ya vamos a entrar y tu nada que apareces

-Chary, no voy a entrar a clases, estoy en la autopista camino al trabajo de papá, me paso algo raro en el hospital con un chico que por lo que me dijo fue enviado por mi él, y necesito que me de explicaciones porque fue un episodio que jamás en mi vida había presenciado, fue algo anormal e inusual.

-Ey cálmate, pero que dices no te entiendo

-Chari hablamos luego, nos vemos a las 5 en el Sambil para cuadrar el viaje quiero salir a mas tardar el martes de la semana entrante.

-esta bien, yo busco una escusa para ti

-OK, pero no utilices la del estómago, tuve que aguantar mucho burla por eso de que supuestamente tenia que visitar mil veces el baño por favor

-Esta bien, chao.

habían pasado 15 minutos desde mi encuentro con el chico rubio, cuando ya me encintraba estacionandome cerca de los ascensores y dandoles buenas tardes a un empleado.

Subi al ultimo piso (oficina de mi padre) y me acerque a la recepcionista.

-hola marta, ¿se encuentra mi padre?

-Señorita Williamson, que bueno tenerla aquí de nuevo, la ultima vez que la ví tendria unos trece, su padre esta ahora en una junta pero falta poco podria hacerte un espacio sólo le queda 30 minutos a la junta.

-o lo siento no pienso esperar tanto- le dije dirigiendome a la sala de junta, ignorando por completa a marta que me seguia corriendo y pidiendome que no entrara

Me acerque a la puerta y la abria, marta atrás casi llorando por no poder evitar que entrara, vi a mi padre al frente de todos, cuando ellos se fijaron en mi

-lamento interrumpir, pero es una emergencia, padre, ¿puedo hablar contigo?

-qué ya te tatuastes la espalda? Y no te cupieron todos los nombres.- me pregunto con indiferencia sin siquiera verme a la cara

-crees que por un tatuaje vendria hasta aquí, claro que no, de verdad necesito hablar contigo algo que no entiendo y que me acaba de pasar, necesito tu comprensión por favor.- dije haciendo pucheros de niña "no rompo un plato"

Mi padre sólo le dirigió una mirada a su segundo a mando para que captara que debían salir de allí, al momento de que el último desfilaba a mi lado algunos saludando y otros simplemente ignorándome, entre y cerré la puerta.

-necesito hablar contigo sobre el chico que enviaste esta tarde a asustarme, que bajo has caído eh?-

-no entiendo de que hablas no envíe a nadie, no pierdo mi tiempo en ridiculeces como ti Gabriela

-en serio porque el chico me dejo un recado de tu parte, me dijo: "aléjate de los muggles, tienes 1 hora para venir a mi"