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Historia 32398 — capítulo 3

Capitulo 3: La Isla del Encuentro

-Will, ¿Por qué hay agua en el avión? Que feo, van a mojarse mis zapatos…-le hablaba Danna.

El joven se dio vuelta y miró a sus hermanas. Estaba pálido. Muerto de miedo.

-Chicas, por favor, quédense quietas, no se muevan, esperen que voy a buscar una cosa-el chico se encaminó temblando a un compartimiento donde había un bote inflable, posiblemente no era para más de dos personas pero haría el intento, tal vez en pocos momentos alguien iría a rescatarlos. Se acercó a la puerta y la abrió-. Hermanitas, no se que ha pasado, pero el avión tuvo un problema y cayó al mar. Los pilotos murieron, lo único que nos queda es montar este bote y esperar que alguien nos salve.

-¡¿Cómo que los pilotos murieron?! ¡Ay, no por favor, moriremos, no quiero morir! ¿Por qué nos tiene que pasar a nosotros? ¡Que vida tan miserable!

-¡Cállate Danna! No seas idiota, no nos vamos a morir, sólo infla el bote-Will le tendió el pequeño cuadrado de lona para que lo hiciera.

-¿Qué vamos a hacer? Tengo miedo, Will, no quiero que nos congelemos como en Titanic…

-¡Que no vamos a morir les he dicho! Ven Lissa, ¿recuerdas cuando nadábamos en la pileta de casa? Bueno… esto es parecido-Will tenía mucho más miedo del que aparentaba, pero tenía que guardar la calma, si todavía estaban vivos eso era una buena señal.

¡BUM! El sonido de la lona explotando era muy familiar para Will, pero jamás pensó que llegaría a ser tan terrorífico.

-¡Uy! Se pinchó con ese pedazo de metal que sale de la puerta ¿es malo?-le preguntó ingenuamente Danna.

Will casi se muere. Lo único que tenían era ese bote, el avión se hundiría en cuanto las olas llenaran el compartimiento de agua, la roca con la que habían chocado con suerte podía caber una persona allí, no tendrían a donde quedarse ¿Qué harían?

-Yo vi una isla-dijo Dennise viendo la solución-cuando la pasamos comenzó la turbulencia.

-¿En serió? Eso quiere decir que hay tierra cerca. No hay nada que hacer, habrá que nadar como podamos hasta encontrarla. ¿Dónde está la isla?

-Para allá-dijo la chica señalando la cola del avión.

-Bien, vamos a hacer como hacemos en casa y tú subirás a mi cabeza mientras yo nado ¿Quieres Lissa?

-Bueno, Will, después quiero jugar al tiburón.

-Jeje, sí, jugaremos al tiburón. Vamos, salten al agua.

-Will ¿acaso estás loco? ¡Este vestido costó 400 dólares!-dijo Danna horrorizada.

-¡Y este avión 400 mil! TIRATE AL AGUA.

-No podré nadar con esta ropa necesito mi traje de baño, espera que lo busque con las maletas.

-¡Las maletas están nadando con los atunes! ¡Metete como sea!

Dennise se arrancó todo el tul y la mayor parte del vestido acampanado para poder nadar tranquila.

-Me alegra que seas más inteligente que tu hermana, Dennise-Will suspiró y se arrojó al agua. Estaba helada, pero tenía más miedo que frió. Se aferró fuertemente a la roca con la que chocaron, por suerte la marea iba hacia donde se supone que estaba la isla.

Dennise fue la siguiente, que tuvo que mover muy rápido los pies para poder llegar hasta la roca.

-¡Está muy fría, Will!

-¡Lo sé, lo sé, si nadamos rápido no nos vamos a dar cuenta! ¡Vamos Danna! ¿Qué esperas?

-¡Oh, Will, perdí mi celular!

-¡Lo sé, estaban en las maletas, metete al agua, rápido, antes que se hunda el avión!

-Pero debe estar fría…

-¡TIRATE!-Will estaba furioso. Danna era la mejor nadadora de la familia, pero a la vez era la más cobarde. Sin embargo, se metió y llegó sin problemas hasta la roca tiritando.

-Mu-muero de fri-fri-frió…

-Tómense de esta tabla y no se separen por favor-dijo Will pasándoles un cuadrado grande y hueco de plástico que les servía a todos de apoyo-Ahora, pataleemos hasta la isla, como si de eso dependieran nuestras vidas…

-Y de eso dependen ¿o no?-Will castigó a Danna con un golpe para que dejara de decir estupideces.

Ródick pertenencia a la casa Estigia. El colegio Atenghá tenía más de 10 casas con nombres de Ninfas marinas, ya que al haber tantos alumnos no había tantos nombres de fundadores o directores como para ponerles a las casas, entonces decidieron esos. La casa de Ródick era la más fanática, competitiva y despiadada del colegio. Vendría a ser como una especie de Slyhterin en Hogwarts, salvo que todas las casas estaban en contra de los Muggles. Eran los de esa casa los que siempre buscaban pleitos, los que causaban problemas y los que hacían estremecer a las otras casas. Pero Ródick Cánepan era un misterio. Era un justiciero, un llanero solitario en el colegio. Él sólo quería estar tranquilo, descansar todo el día y hacer lo menos que pudiera. Pero cuando pasaba por el Hall y veía un alumno que estaba molestando a otro, no escatimaba esfuerzos para darle su merecido al granuja. Nadie lo molestaba a él, el que lo hiciera sabía que se debía atener a una golpiza que lo dejaría internado en el hospital el año completo. Ya había pasado, por eso le temían tanto. Además, el chico tenía un lema, cuando seas más fuerte que yo, le podrás pegar a cualquier persona del colegio. Ese lema jamás fue roto, los pocos que se animaron a desafiarlo, para que los dejara molestar a los débiles tranquilos, tuvieron su merecido castigo físico, y además, académico, por que todos los profesores estaban a favor de Ródick y sabían que jamás golpeaba a alguien que no se lo mereciera. Además, el chico era el más atractivo del instituto, no solo por su belleza externa, si no también por que era el chico más difícil de todos, las chicas lo buscaban, pero él las rechazaba. Según las lenguas él ya había tenido mil romances, y les había dado sexo a más de 30 muchachas del colegio. Pero nada más lejos de la verdad, Ródick no tenía ganas de renegar con mujeres, con sus necesidades, sus histeriqueos y algún desafortunado embarazo, entonces, no le daba cabida a ninguna y listo. Él se sentía como una persona normal, sólo quería que nadie lo molestara, pero en el colegio seguía siendo una intocable leyenda.

Ted había sido uno de los chicos que había probado la fuerza de Ródick, y por eso no le caía muy bien estar viajando con él en el bote que usaban para ir hasta el colegio. Por que después de haber recorrido el 75% del viaje, cuatro alumnos se metían en un bote y desde allí iban hasta el colegio, en una ruta mágica que el botecito navegaba sin detenerse. Ted era un chico muy bueno, pero no le gustaba que lo molestaran ni a él ni mucho menos a Victoire. Y él día en que los molestaron a los dos, Ted estalló. Empezó a repartir piñas para todos lados, entonces lo agarraron entre dos y le empezaron a pegar en los riñones. Ródick pasaba por ahí y lo ayudó, pero Ted estaba tan cegado por el enojo y por la vergüenza de que tuviera que venir otro a ayudarlo que lo empujó y lo hizo caer. Ródick lo miró confundido, se paró frente a él y chocó su cabeza con la de Ted con tal violencia que lo tiró para atrás al joven Lupin. Después lo levantó y lo arrastró por un pasillo completo llevándolo de los pelos de la nariz. Ahora cada vez que Ted lo ve le agarran ganas de estornudar. Ted pertenecía a Perseis, una casa que siempre acogía a muchachos tranquilos, listos, y de buen corazón como Ted. Desde que ese colegió empezó a dictar clases, tanto Harry como los Weasley y muchísima gente más se entristecieron, después de todo toda su familia había ido a Hogwarts y ahora no podían hacerlo por culpa de los humanos. Pero no quedaba otra los chicos tenían que educarse.

Victoire era una chica muy popular en el colegio, por su gran belleza y su simpatía. Pero ella no quería la amistad de nadie más que de Ted. Le gustaba, no podía negarlo, era tan bueno, tan dulce, tan apuesto y maduro, que la volvía loca, pero a la vez le atemorizaba tanto hablar de ese tema con Ted, por que seguramente que él sabía muchas cosas sobre el amor, pero ella no sabía nada y no quería quedar como una bebita diciendo idioteces que a Ted le parecieran inmaduras. Sin embargo, su amistad cada vez se hacia más grande y cada vez le daba más miedo el rechazo de Ted y que a la vez perdiera su amistad. Ródick no le caía mal, pero ese halo de misterio que ocultaba siempre le dio mala espina, como si su mayor secreto fuera algo de vital importancia para todos. Ella estaba en Calipso, una de las mejores casas, muy similar a Gryffindor en el hecho que se juzgaba a sus alumnos por su valentía y su sinceridad, y además por que era la casa más ganadora de los torneos de Quidditch.

La última chica… ¿Quién era la última chica?

-Oye ¿Quién eres? Nunca te había visto en el colegio-le preguntó Victoire a la muchacha que había entrado última en el barco. Era morocha y tenía cierta melancolía en sus ojos, sus facciones eran serías y nunca sonreía, su cuerpo era delgado, con pechos y caderas muy desarrollados para la edad que debía tener.

-Eso es cierto, antes no ibas a Atenghá ¿Cómo es tu nombre?-preguntó seriamente Ródick.

-Es mi primer año en el colegio. Y mi nombre no les interesa-terminó cortante la chica.

Nadie dijo más nada, Ted y Victoire se miraron sorprendidos y Ródick la miró con desaprobación. No era raro que la gente fuera a Atengha a la edad que no debía ir. Muchas veces se enviaban las cartas para los que empezaban primer año, pero los cupos quedaban ocupados por que no bastaba el lugar para todos los alumnos, entonces tenían que esperar al año siguiente, y al otro, y así hasta que alguna vez pudieran empezar. Esa muchacha tenía quince años, o sea que debería ir a quinto y recién empezaba primero. A Ródick le sucedió lo mismo, el tuvo que perder un año para poder empezar. Ted y Victoire entraron en el año que debían hacerlo por que eran conocidos de Harry Potter.

El bote debía recorrer un espacio bastante considerable, eran por lo menos tres días de viaje, y cada uno tenía una mochila con alimentos que le daban en el barco. El barco a la vez llevaba el equipaje de los muchachos hasta una base del colegio que luego se sumergía en submarino hasta la fortificación. En pocas palabras, era un lío terrible eso de ir al colegio, por eso la mayoría no volvía a su casa en las vacaciones de invierno. Lo malo era que a veces te tocaba el bote con el muchacho que odiabas, como le sucedió a Ted, y tenías que dormir, y convivir tres días con él. Casi siempre los grupos de cuatro se armaban solos, los amigos se ponían de acuerdo para viajar juntos y no había problema. Pero había gente como Ródick que no tenía amigos y le daba igual viajar con cualquiera, o como Ted y Victoire que siempre estaban juntos y no querían estar con nadie más, o la chica nueva. Entonces se formaba un extraño bote de gente solitaria que a veces no era lo mejor. Ródick al caer la noche dormía a sus anchas. Victoire pudo conciliar el sueño luego de muy poco tiempo. La chica nueva también se durmió rápido pero alerta por lo que pudieran hacerle los otros. Pero Ted… el no lograba dormir, tenía muchas ganas de empujar a Ródick para que cayera al mar y se ahogara, no confiaba en él para nada, y menos confiaba aun en la chica nueva.

Aunque quiso quedarse despierto hasta que Victoire despertara, no pudo hacerlo y poco a poco fue cayendo presa del sueño. Cuando logró entredormirse Ródick lo despertó.

-Oye, muchacho…

-¡No me toques! ¡Ni te atrevas a hacer nada!

-¿Qué dices? Oye, no seas idiota, no voy a hacerte nada, pero, por si no te diste cuenta, tu amiga cayó al mar y ahora está pidiendo auxilio…

Ted miró hacia el mar y vio como las olas arrastraban a Victoire mientras gritaba y hacía lo posible por mantenerse en la superficie.

-¡Victoire!-aulló con furia Ted. Eso le pasaba por quedarse dormido-¡La empujaste maldito!

-¡Yo no hice nada! Estaba en el agua cuando desperté-se defendió el chico.

Ted miró a la chica nueva. La chica le devolvió la mirada con enojo. El chico, viendo que no le quedaba otra, se arrojó al océano a buscarla.

-¡Espera! El bote sigue su curso, no los esperará-intentó hacerlo entender Ródick.

-No me importa-lo ignoró Ted nadando y dejándose arrastrar por las olas hasta Victoire. Los dos se abrazaron cuando se encontraron e intentaron nadar hacia el bote, pero las olas se lo impedían, además Victoire no sabía nadar y todo el peso quedaba sobre Ted.

-¡Que idiotas!-Ródick se arrojó al océano y se transformó en delfín. Nadó velozmente hacia ellos-¡Agárrense de mí y volvamos al bote!

Victoire no lo dudó ni un segundo y se aferró al delfín, pero Ted lo pensó muy bien antes de hacerlo, aunque no le quedaba otra. Ródick con los dos muchachos aferrados a él intentó volver al bote, pero cuando estaban llegando la figura de una ola enorme los envolvió, tirándoles encima al bote y a la muchacha.

Después de mucho luchar contra la corriente, Ródick pudo juntar a los tres chicos, pero el bote no volvió a verse.

-¡Estúpidos! ¡Por su culpa perdimos el bote! Si se hubieran quedado a hacer peso la ola nunca nos hubiera tirado. Están locos, ustedes están completamente locos-renegó la chica nueva.

-¡Basta! Ahora no queda otra, voy a nadar hasta tierra, después seguramente el colegio, al ver que no llegamos nos va a venir a buscar-Ródick terminó con la discusión y al ver que el océano había calmado un poco, nadó hacia el oeste, que era hacia donde los arrastraban las olas para ver si encontraba tierra. Entre Ted y la otra chica tuvieron que ayudar a Victoire que se había desmayado cuando se le cayó la chica encima.

Luego de muchas leguas, luego de que Ted tragara varios litros de agua salada, luego de un discurso completo de la chica nueva sobre que eran unos tarados y luego de que Victoire siguiera desmayada, pudieron divisar un montículo de tierra y rápidamente el delfín los llevó hasta allí.

Los muchachos se pusieron muy contentos al poder pisar tierra firme y se acostaron a reponer fuerzas en la costa.

-Uff, oigan… ¿ustedes no eran tres? ¿Dónde está la chica rubia?-le preguntó Ródick a Ted.

Los tres muchachos que habían logrado llegar la buscaron por el lugar y no la encontraron.

-¡No! ¡Perdimos a Victoire!-sufrió Ted desesperados, ella siempre se metía en problemas, pero nunca de tal envergadura.

-Tú la perdiste, te dije que te aferraras bien a ella ¿no te diste cuenta? Era lo único que tenías que hacer ¿acaso pensabas que yo los iba a estar cuidando además de estar nadando como 30 kilómetros?-Ródick odiaba que le echaran la culpa de lo pasaba si no era el culpable.

-¿Puedes ir a buscarla?

-¿Qué? ¿Qué parte de que estuve nadando como 30 kilómetros no entendiste? ¡Estoy muerto de cansancio! ¡No pude dormir y estoy de mal humor! Si se perdió en el agua la marea la traerá hasta la isla y mañana la encontraremos, y si no, no sirve de nada que la busquemos ya está muerta.

-Eso, él tiene razón-dijo la chica nueva que empezaba a pensar que Ródick era una persona muy centrada y con los pies en la tierra, no como ese otro par de idiotas.

-Tu cállate-le sentenció Ródick señalándole con el dedo.

La chica se quedó muda, nunca nadie la había tratado así, y menos una persona con la que ella estaba de acuerdo e intentaba hacerse su amiga. A nadie le convenía tenerla de enemiga, todos querían que fuera su amiga pero muy pocos lo lograban. Sin embargo ese muchacho, parecía importarle nada lo que le convenía.

-¿No puedes convertirte en algún pájaro y buscarla por los alrededores?

-¿Acaso crees que puedo convertirme en un zoológico? ¡Apenas sí pude transformarme en un delfín con branquias! No, no puedo transformarme en otra cosa. Quédate tranquilo, mañana aparecerá, y será el día donde los tres vamos a insultarla por tarada-el chico terminó la conversación y se acostó en la arena, sin cuidado, como si no le importara la naturaleza de la isla.

La chica nueva, viendo de quien convenía hacerse amiga, se acostó lo más cerca del joven que pudo, por cualquier cosa que los atacara.

Ted subió a los árboles para tener un panorama de donde podía estar. Caminó por el borde de la playa usando Lumos para ver si veía algo. Después de no encontrar nada cayó exhausto cerca de los otros dos, culpándose de lo sucedido.


Espero que les haya gustado, es un poco largo el capítulo, pero no podía cortarlo, lo siento, los proximos seran más cortos, prometo. Suerte para todos, espero que sigan leyendo!!