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Historia 32437 — capítulo 4

El cantar de los pájaros se escuchaba, el sol estaba comenzando a salir por encima de una esponjosa nube blanca. Los ojos de Ted se comenzaron a abrir. Se destapó, y tiró la sábana a un costado, hacía demasiado calor como para estar abrigado. Vió que su amigo seguía dormido como un oso durante el invierno, por lo que le dió una sacudida muy fuerte, para que reaccionara. Este miro hacia el techo, luego miró a Teddy y se levantó de la cama, de la cual tanto le costaba despegarse. Pero lo único que lo motivaba era Hogwarts, el lugar con el cual habían soñado todos los pequeños de la familia, su primer día había comenzado, y tenían que darse prisa para llegar puntuales al tren. Los dos salieron de la habitación, y dieron un portazo tan fuerte, que lograron despertar al dormilón de Ron.

  Fueron a la cocina, dónde estaba Arthur tomando un vaso con agua junto a su hijo George. Ted se acercó y dijo:- Hola Arthur. Hola George. - les dió un estrechón de mano a ambos, y este los miró, ya que estaba interesado en saber el motivo de su ausencia en la noche anterior.

  -Hola nieto querido ¿Estás bien?.- saludó a Hugo. - Ayer estuve ausente durante la noche, ya que a George se le descompuso la moto con la cual hace los repartos de Sortilegios Weasley, y tuve que ir yo a buscarlo con mi auto. Tuvimos varios problemas en la vuelta, ya sabes... estaba la policía muggle, y teníamos que disimular sino queríamos que nos llamen la atención los del Ministerio de Magia. Por lo que tuvimos que viajar en el auto por la tierra, sin volar. Eso me cuesta muchísimo...- lanzó un suspiro y sonrió mientras observaba a su esposa que estaba viniendo con un camisón color lila con lunares verdes.

  -Niños, ¿Durmieron bien anoche? Espero que si. - les dijo Molly mientras le daba un beso a Arthur y a George.- Iré a despertar al resto.- Pero antes de terminar de decir esta frase, ya estaban Albus Severus, James, Lily, Rose y Hermione, con todas las valijas y el equipaje, sentados en el borde de la escalera. Hermione parecía tan contenta como los chicos, o incluso más. - Veo que ya tienen apuro, por lo que despertaré a mi Ron, tan rápido como mis pies logren subir las escaleras.

  Hugo y Teddy saludaron al resto, y fueron a su cuarto, a vestirse, ponerse sus túnicas, y agarrar todo lo que tenían que llevar. Una vez que terminaron, fueron con el resto, que estaban todos de pie escuchando las instrucciones de Molly: cosas como "no se suelten...", " vayamos unidos..." , "mantengan la calma" ; y todo ese tipo de precauciones para evitar perderse en la parada del Expreso. Arthur los invitó a detenerse frente a su Ford Anglia. Realizó un encantamiento de aumento de capacidad, con el fin de que todos viajaran cómodamente, sin la necesidad de estar uno encima del otro. Ingresaron uno por uno, el último fue el padre de los Weasley, quién dió un grito de alegría, y comenzó a volar a su vehículo.

  Los niños sacaban la cabeza por la ventanilla, señalaban las casas que se veían como pequeñas hormigas desde semejante altura, mientras se hacían comentarios entre ellos. Molly estaba furiosa, y les ordenaba que dejaran de hacer eso, ya que alguno podía caerse desde allí. Pero tanto orden, no sirvió para nada. Nadie le obedeció. El viaje tardó unos treinta minutos. Al llegar, todos miraron hacia afuera. Estaban en el Andén. Bajaron uno por uno, tomados de la mano, como lo había ordenado la madre, cada uno llevando sus respectivas valijas en un carrito pequeño.

  Albus Severus llevaba a su rata, en una cajita de madera en su mano, pero de repente, esta se le cayó de sus manos, abriéndose la tapa, y pudiéndose escapar el animal. EL joven comenzó a gritar desaforadamente, pero Rose lo empujó para que avanzara.

  -Ya alguien la encontrará y te la devolverá. Quédate tranquilo Albus.- lo intentó tranquilizar ella. Pero no funcionó. Él gritaba cada vez más fuerte. Estaba tan triste, que era capaz de irse a buscar a su rata, pero como estaban unos minutos retrasados, decidió avanzar y olvidarse de Chester hasta llegar al tren.

  -Yo te dije que una lechuza es mejor que un estúpido roedor. Las lechuzas son muy inteligentes, y viven en jaulas. Nunca se escaparían.- burló Lily a su hermano. Pero él la ignoró y decidió agilizar su paso al ver que la plataforma 9 y 3/4 estaba a pocos metros de ellos. Albus señaló el lugar de destino, y todos los siguieron.

  Arthur se paró delante de la columna para ir a la parada del Expreso y explicó los pasos a seguir para poder llegar del otro lado. Todos los escucharon atentamente y lo hicieron a la perfección, aunque algunos al llegar al otro lado se quedaron paralizados mirando el sitio, que casi pierden de vista al grupo.

  El ruido de las vías electrisantes se escuchaban fuertemente. El Expreso de Hogwarts estaba llegando. La bosina del tren se escuchó por todo el lugar. Ted cerró y abrió los ojos tres veces, estaba confundido si lo que estaba pasando era un sueño o no. Tanto Ginny como Harry, y Hermione como Ron, saludaron a sus hijos. A Granger, se le cayó una lágrima de sus ojos. Ron tenía razón, sus hijos estaban creciendo, ya no eran más niños. Todos subieron al Expreso, a excepción de Ted que se quédó al lado de su padrino.

  -Prométe que me escribirás.- dijo Harry a su ahijado.

  -Lo prometo.- le contestó guiñándole un ojo a él. Subió con toda velocidad al Expreso, se colocó en un asiento del lado de la ventanilla, junto a Lily y Hugo. Y saludó a Ginny y a su padrino.  -¡Mándales saludos a Neville de nuestra parte!- gritó Hermione y Ron por la ventanilla.

  El tren comenzó a avanzar. Todos los jóvenes se despedían. Todos estaban alegres, felices y ansiosos. Hogwarts los estaba esperando. Un año distinto y especial estaba comenzando en la vida de cada uno de los chicos. Pero especialmente, en la vida de Teddy.