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Historia 32437 — capítulo 5
Ya estaban lejos de sus familias, y por cada metro que avanzaban, más cerca de Hogwarts. Era un sueño hecho realidad, o al menos eso era según Teddy. No paraba de hablar con sus acompañantes en su cubículo en el cual se encontraban . Lily decidió cerrar la ventana, ya que hacía frío a pesar del sol, porque estaba entrando mucho viento debido a la velocidad del Expreso. Luego de esto se sentó y le ofreció unos caramelos superácidos a Ted, que le había obsequiado Ron en secreto. Este aceptó uno, lo tomó y se lo metió en la boca. La cara del joven lo decía todo: "super-ácidos".
Hugo, que se encontraba con ellos en el mismo compartimento, sacó de su bolsillo una hoja del Profeta que había arrancado antes de partir. Era un informe que hablaba sobre los Chuddley Cannons, además de una entrevista exclusiva con el capitán del equipo. Evidentemente, Ron le había contagiado el fanatismo del Quidditch a su hijo.
-¿No era más fácil traerte todo el periódico? -le preguntó Lily mientras intentaba ver por encima de la hoja las imágenes que tenía.
-No. Porque mi padre se hubiese enojado ya que él quería leer esta entrevista. Si fuera a casa, y viera que el diario desapareció de la mesa sería sospechoso. En cambio, si el informe no vino, podría ser un error de la editorial.- le contestó. Hablaban de cualquier tema con tal de distraerse y olvidarse de que el tiempo existía. El viaje tardaría unas cuantas horas, motivo por el cual deberían ser muy pacientes.
De pronto, un anciano con un gorro puntiagudo y una bufanda toda deshilachada golpeó la puerta del compartimento en donde estaba el trío. La niña del grupo al ver que llevaba un carrito lleno de golosinas, abrió la puerta y lo saludó. Después de esto, tomó unos cuantos paquetes de grageas Berty Bott y cerró la puerta.
-¿Acaso piensas que estoy regalando golosinas? Son 30 knuts.- gruñó el viejo mientras ponía la mano sobre el vidrio como intentando entrar. Lily le lanzó una mirada a Hugo, y luego a Teddy.
-¿Alguno de ustedes trajo algo de dinero?- los interrogó a ambos. Al ver que ellos negaron con la cabeza, decidió devolverles las cajas con grageas al vendedor de dulces con una bronca muy grande. - ¿ Y ahora qué? No tenemos dinero, y no podré probar ni una maldita golosina.
En un instante, los tres callaron, sentían la aproximación de alguien más. ¡Tac! ¡Tac! El ruido de unos pasos. Como si un zapato golpeara fuerte sobre el piso del tren. Ted asomó su cabeza por la pequeña ventana de su compartimento, y pudo ver a Neville Longbottom que se estaba acercando a ellos. Con la mano les hizo un gesto de tranquilidad a sus amigos y corrió saludarlo.
-Hola Neville. Nos hiciste asustar. Pensamos que eras algún extraño que quería molestarnos ¿Cómo te encuentras?- le dijo mientras apoyaba la mano en su hombro.
-Muy bien Ted. Gracias por venir a saludarme. Estás muy bien educado. Claro que teniendo un padre como Potter... - pero de repente, Neville corrió de su lugar al jovencito, y se metió junto a él en el cubículo donde estaban viajando. Una sombra negra, parecida a la de una mujer, se vió pasar por el pasillo del Expreso, que luego desapareció. - Ella es profesora de Hogwarts. Se podría decir que es también la Vicedirectora. Y... no me gustaría que me vea hablando con tanta confianza con alguien que será mi alumno. Ya sabes, estoy hace dos años aquí. No me gustaría que tengan un mal concepto de mi por "favoritismo de estudiantes". - todos rieron tímidamente, y le hicieron lugar al profesor para que se sentara junto a ellos.
-Mis padres te mandan saludos, Neville. Dicen que tengas suerte en este año en Hogwarts como profesor de Herbología.- comentó Hugo.
- Gracias, en serio. Luego les escribiré, para mantenernos en contacto. Cambiando de tema... acabo de verte - señaló a Lily - devolviéndole al hombre de las golosinas, unas cuantas cajas de Bertie Bott. Me imagino que fue porque no te alcanzó el dinero. A mi siempre me pasaba, y me sentía tan fastidiado como tú ahora. Así que, tomen.- les entregó una caja de grageas y una rana de chocolate a cada uno.- Que las disfruten. Y ahora debo irme al vagón de Hufflepuff, a controlar de que todo esté en orden. Si llega a pasar algo, avísenme.
-Graffias. Fuennfa cun fosofros.- le dijo Ted con la boca llena de chocolate. Lily lo vió y la primera reacción que tuvo, fue escupir todas las grageas que tenía en la boca, de la manera en que la que se había tentado de la risa.
La sombra oscura con silueta femenina se vió pasar otra vez. Esta vez se dirigía hacia la izquierda. Ella siempre circulaba por el vagón de los alumnos de primer curso. La figura negra, se aproximó al cubículo donde estaban Teddy, Hugo y Lily. Y la puerta se abrió. Lily al ver esto, no pudo evitar dar un grito tan fuerte, que casi hacían caer a la profesora de espaldas.
La mujer enfadada se dirigió hacia ella: - ¿Te divierte gritar? Odio a la gente desatada de locura. Será mejor que te tranquilices, sino no llegarás a Hogwarts. - lanzó una risita macabra - ¿Tu nombre?
-Lily...
-¿Podrías explicarme por qué semejante grito?- mientras anotaba el nombre de la pequeña en una libreta toda arrugada.
- Es que... - no le podía decir la verdad. Si le decía que fue porque se asustó al ver su silueta, se enojaría con mucha razón con ella - Soy... ¡Aracnofóbica! Eso.. y vi una ¿Araña? Si, si, una araña... posada sobre.. mi pierna. Y.. por eso.. grité - suspiró mientras con un ojo observaba la cara de la profesora.
La señora siguió anotando cosas en el papel. Levantó la cabeza y dijo:- ¿Con que Aracnofóbica? Jeje, que bien. No me gusta la gente que toma el pelo a los mayores. ¿Su apellido?
-Po..Potter- contestó incómoda.
-¿Potter? Que bien. Al llegar, mantendré informada a la DIrectora de lo ocurrido. Una alumna deshatada como una arpía... - estas fueron sus últimas palabras mientras se alejaba al vagón de Slytherin.
-Vieja maldita. No nos puede dar semejante susto. Si Minerva, llega a decirme algo...- Teddy le tapó la boca con la mano, intentando callarla. Ella tragó sus palabras. Después de veinte minutos de puro silencio, cerró los ojos quedándose plácidamente dormida, al igual que Ted, y Hugo.
El sonido aturdidor proveniente de la locomotora del tren los despertó. Habían llegado a Hogwarts. Estaban en los exteriores, dónde los esperaba un hombre joven, de cabellera negra, ningún pelo estaba en su lugar correcto, tenía todo el pelo revuelto. Lily se dirigió hacia él a escuchar "¡Aquí los alumnos de primer curso!". Ted y Hugo lo siguieron. Este último casi se cae, del sueño que tenía. Mientras habían comenzado a ingresar al colegio en una fila, alguien le toca el hombro a Lily. Era Albus Severus, acompañado de un joven muy apuesto. Pelo rubio, ojos color miel, mediana estatura, rasgos delicados.
-Soy Scorpius Malfoy.- se presentó ante Lily. No sabía si tenderle la mano o darle un beso en la mejilla. De los nervios, chocaron sus cabezas y luego le hizo una sonrisita tímida.
-Yo Lily. Y él es Teddy, y él Hugo.- señalando a los otros dos. - ¿Ansioso por empezar?
-Muy ansioso y también muchos nervios. Esto de las casas, las clases...
- A mi me pasa lo mismo- pero de pronto dejó de hablar al ver que su hermano, Albus, tenía un animal igual que Chester en el bolsillo derecho de la túnica. - ¿Cómo conseguiste a tu rata inmunda nuevamente?- le preguntó.
-La profesora Lisette. La encontró entrando al vagón, y preguntó compartimento por compartimento de quién era hasta que llegó a las manos del dueño. Gracias a Dios... Me cayó muy bien, aunque su aspecto es algo espelusnante.
*-¿Cómo dijiste que se llama? -*lo interrumpió.
- Lisette. ¿Pasó algo?
-No nada. Otra pregunta ¿Sabes por casualidad si ella no es la actual Vicedirectora de Hogwarts?
-Si, algo me dijo de eso. Creo que es ella... ¿Por qué?
-Para estarme segura. Evidentemente no pensamos lo mismo de esa serpiente arrugada.
-¿Por qué tanta violencia?
Pero ella no le respondió y decidió entrar al Gran Comedor. Donde montones de alumnos y profesores, estaban dándoles la bienvenida.
-No le hagan caso.- dijeron Ted y Hugo a Scorpius y Albus.- Son cosas de mujeres.
-Cambiando de tema ¿Dónde está mi hermano?- preguntó Albus Severus a Teddy.
-Ni la más mínima idea. Se debe haber hecho amigos nuevos. Mamá siempre dice, que consigue amigos tan rápido como Hogwarts, consigue alumnos. - contestó Ted riendo mientras comenzaba a ingresar por la puerta donde lo esperaba un gran banquete y una gran celebración.