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Historia 32660 — capítulo 10
A Medianoche…
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Era un poco molesto tener que tocar la puerta de mi propia habitación, pero no pensaba ser testigo de otras de las "reuniones" de Lauren y su novio. Ni de broma soportaría verlos en la misma posición... Digo, situación...
-¡Chicas!--dije apenas entré en mi habitación. Chelsea y Lauren estaban sobre mi cama, hablando tranquilamente. ¡Cómo si no tuviesen ningún tipo de preocupación, mientras yo me devanaba los sesos!
-¿Qué decidiste?--me preguntó Laur.
-Que tu novio es un cretino--ella sonrió, como si hubiese sido un simple chiste.
-Sirius sólo quiere que le digas la verdad a James… Que se hagan novios, se casen y tengan 7 hijos… Tres cazadores, dos bateadores…--empezó a contar con los dedos.
-¿De verdad piensas jugar con eso?--le eché una mirada dura, pero con ella esas cosas no funcionan--Pues de verdad que me alegro mucho que mis desgracias les entretengan tanto…
-Lily… ¿qué es lo peor que podría pasar?
¡Maldita sea Lauren y su mente súper dotada para decirme las palabras correctas! O incorrectas, depende de cómo se quieran ver.
-No quiero…--pero no pude completar la frase. Me agobiaba un temor horrible. Uno que ni siquiera era capaz de confesar.
-No va a pasar--me dijo Chelsea, mirándome fijamente. Sus ojos me atraparon, aunque de reojo pude ver que Lauren también la miraba fijamente sin comprender--Lily, aunque ocurriera, podrás pasar el resto de tu vida tranquila porque lo intentaste. Si yo estuviera en tu lugar…
Asentí. Asentí tan fuertemente que me dolió un poco el cuello. Pero Chelsea tenía razón. Más allá de todo eso, las palabras de Chelsea me llegaron a lo más hondo. Tenía que hacer algo o ella terminaría sufriendo el doble: por ella y Remus, y por mí y James.
Me puse de pie y caminé hacia la habitación de los chicos con resolución… Resolución, dicho sea de paso, que se fue disolviendo a medida que me acercaba a esa misma puerta que me perseguía en sueños.
Mi mano estaba ya a escasos centímetros del pomo de esa puerta. SU puerta. Rocé la frialdad del metal como si estuviese acariciando SU piel y un miedo terrible se apoderó de mí. Estaba a punto de ir en contra de todo lo que había gritado en 7 años. Estaba a punto confesar lo inconfesable. Y lo que más me aterraba, estaba a punto de desatar a ese Potter molesto y petulante, ese que había desaparecido aquella noche entre los doseles de SU cama.
Me detuve de inmediato, paralizada por el miedo. No había forma que yo repitiera aquello que Black me escuchó decir aquel fatídico día. Sin importar las palabras de Chelsea o las de Lauren, no estaba dispuesta a dañar ese recuerdo maravilloso de mi noche con James. ¡Antes juraría que me habían hechizado! Que algún bromista estúpido me había dado de beber alguna poción que me hacía decir incoherencias. Podría incluso decirle que estaba bajo la maldición Imperius.
Cualquier cosa que me ayude a librarme de mis problemas con ese molesto Black. ¡Sí, acabaría con esa parte del problema! Ya estaba a punto de regresar sobre mis pasos, cuando una voz ronca hizo eco en mi mente…
"¿Sabes? No eres la única que sabe preparar un poco de Poción de la Verdad"
Otra vez me quedé fría en el lugar. No era el Veritaserum lo que me preocupaba. En realidad sí, pero el Veritaserum preparado por Black realmente me mortificaba. En sexto tuvimos que preparar un poco y el profesor Slughorn, molesto por la constante cháchara de Black al fondo de la clase, le dio a probar su propia poción.
Era la visión de Black gritando sus secretos a mitad del almuerzo en el Gran Salón lo que me dejó sin aliento. Podía verlo claramente gritando monótonamente cómo hechizó a la Señora Norris en venganza por algo que había hecho Filch. La forma cómo gritaba, confesando todas las fechorías de los Merodeadores, tratando inútilmente de evitarlo. Hasta que, justo cuando iba a confesar algo que sucedió la última luna llena, Remus realizó un "Silencius" que lo mantuvo enmudecido por 3 días. Todo un récord para Black y su lengua inquieta.
¡No podía permitir algo así! Jamás. Ni en mis pesadillas. ¡Sobre-mi-cadáver! Preferiría mil veces morir en silencio frente a los Merodeadores que sufrir públicamente semejante humillación.
Tomé el pomo con resolución, di una última exhalación y empecé a girarlo. Entonces algo me paralizó el corazón, que había estado latiendo desbocado en mi pecho. Una risa que reconocería entre un millón. Una risa que hasta un sordo sería capaz de escuchar. La risa de Sirius Orión Black.
Mi sentencia de muerte estaba echada. Y fue en ese momento, al borde de la muerte de mi último pedacito de dignidad, que mi voz sonó fuerte y clara.
¿Qué demonios estoy haciendo?
Lo vi claramente… Yo entrando a esa habitación que apesta a testosterona hasta en el rincón más oscuro… Soportando a Potter volverser Potter, pavoneándose cuando le dijera que necesitaba hablar a solas con él… El chistecito tonto de Black y su risa atronadora, seguida por las risas de los demás… Excepto Remus. Remus no se reiría de mí. Remus incluso me defendería.
¿Y luego qué? Con Veritaserum o sin él, no podía llegara a ese punto. Así que di media vuelta y bajé hasta la Sala Común antes de cambiar de opinión, otra vez. Me senté en una esquina, donde podría ver a los Merodeadores salir de la Torre de Gryffindor y entonces subiría hasta la habitación de Potter. Lo que sucediera allí quedaría entre él y yo y, al menos por esa noche, no soportaría las burlas de Black.
Así que esperé. Esperé y esperé sentada. Tomé un libro y lo hojeé distraídamente… ¿A quién quiero engañar? No puedo concentrarme en leer nada y Peter Pan no es precisamente mi mejor opción.
Entonces ayudé a un par de chicos de tercero que no lograban realizar un hechizo… ¡Qué irónico que les esté enseñando precisamente el "Silencius". ¡Esto sí que debe ayudarme a distraerme de mis problemas! :S
Quité 5 puntos a un chico de primero que entró por el agujero del retrato con una bolsa de artículos de Zonko que estaban prohibidos en el Castillo… ¿Es que acaso no sabe que los únicos capaces de semejante hazaña son los…? Aggggghhhh, ¡mejor no completar esa frase!
Mandé a los más pequeños a dormir cuando ya se hizo muy tarde. Y entre una cosa y otra, pronto se hizo poco más de medianoche. Estaba empezando a perder las esperanzas en mi plan, cuando unas voces me pusieron en alerta.
-¡Maldición, Peter! No hagas ruido o McGonagall aparecerá frentenuestras narices…--la inconfundible voz de Black.
-No podría. Ni aunque Peter empezara a gritar a todo pulmón que quiere acostarse con ella. Porque No-Se Puede-Aparecer-En Hogwarts!… ¿Nunca lo han entendido después del billón de veces que se los he repetido?--ese sarcasmo seco tenía que ser de Remus.
Y luego silencio y las manos rápidas de Black escondiendo algo que no llegué a ver. Un silencio corto por la sorpresa. Un silencio que yo alargué al no saber exactamente qué decir.
-Evans…--la voz de Black me hizo reaccionar.
-Diez puntos menos para Gryffindor si no te callas…--le miré amenazante, aunque por los nervios no sé si conseguí el efecto deseado--Y serán cincuenta si no se marchan ya sin hacer preguntas.
¡Siete años! ¡Siete años usando el mismo tono de voz de censura amenazante y es la primera vez que consigo algo más de Black que un comentario irónico! Se encogió de hombros y caminó hacia el agujero del retrato, seguido por Remus y Peter.
Ni siquiera me detuve un segundo para asegurarme de que se hubiesen marchado o para inspeccionar aquello que escondía Black. Necesitaba todo el coraje con el que me enfrenté a él para enfrentarme a su amiguito y acabar con esto de una buena vez.
-No está.
Dos simples palabras en boca de Sirius Black y todo mi plan se va directo al caño. Odio que tenga ese poder sobre mí. Odio que me haga cambiar de opinión a su voluntad o que me obligue a hacer cosas en contra de la mía… Odio que lo sepa todo.
-¿Qué has dicho?--me detuve sin virarme. Y al escucharle hablar, supe que él tampoco se había girado.
-Lo que oíste, Evans. James no está en la habitación--le escuché claramente saborear cada palabra.
-¡Pero tú me dijiste…!--me detuve justo allí, pero me escuché más desesperada al hacerlo.
-A diferencia de la difunta Cassandra Trelawney, yo no adivino el futuro, Evans--agradecí a Merlín, Circe y Morgana juntos cuando respondió a mi pregunta no formulada--¿Quién iba a decir que James se caería al fin de la escoba al practicar el triple giro mortal?
James. Caída. Escoba. Giro Mortal. Las palabras poco a poco llegaron hasta mí como algo más que una simple sucesión de sílabas sin sentido.
-¿Y James…?
-James está en la enfermería--era Peter el que hablaba--Justo íbamos para allá…
-¡Están prohibidas las visitas a esta hora!--ahora sí los encaré. ¿Cómo era posible que convirtieran el accidente de James en una travesura más? ¿Y Remus los apoyaba?
-Se lastimó después de la cena… Ya era muy tarde y Madame Pomfrey…
-¡No les des explicaciones, Lunático! Que ella no es la novia de James o la tuya… ¡Ella no es Mills!--Remus se sonrojó y le dirigió una mirada centellante--Así que ahórrate la saliva para que al uses en Ch…
-¡Canuto!--y sea lo que sea que signifique esa palabra, logró que Black se callase. Aunque, en ese tono de voz, cualquier palabra habría funcionado.
-¿Podemos irnos ya, pelirroja?--dijo con tono fastidiado--Discutir no me entretiene tanto como a ti.
-¡Espera!--no sé porqué los detuve, si ya estaban tan cerca del agujero del retrato y yo no sabía qué decirles--¿P-podrías…? ¿Podrías decirle a James…?
-¡No soy tu lechuza, Evans! Si quieres que James sepa algo, ve y díselo tú misma.
Y dicho eso se marchó, con Remus y Peter detrás de él. ¿Por qué no podía sentirme aliviada? No tendría que confesar nada en contra de mis deseos. No vería a James pavonearse por mis palabras, eso debería alegrarme un poco, ¿no? ¿Entonces por qué me siento al borde de las lágrimas con sólo imaginar a James en una de las camas de la enfermería?
Espero que no les moleste el capítulo de transición.... Era necesario!!!! Y espero que disfruten lo que se viene!!!! Saludos!!!