Tituladas 17.2% · 34,339 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.7% · 90,801 de 95,911 páginas identificadas · 90,162/90,522 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 32660 · de

Historia 32660 — capítulo 9

En Bandeja De Plata

//////////////////**

Di una última inspiración antes de entrar a esa habitación que me atormentaba todas las noches desde que cometí el error de entregarme a Potter por voluntad propia. ¿En qué demonios estaba pensando?

Y ahí estaba la endemoniada habitación… desolada. No había nadie. Sólo estaban las desordenadas camas de esos chicos, y la inmaculada cama de Remus, siempre ordenada.

¿Y si Black me había engañado para humillarme un poquito más?

-Imbécil…--murmuré sin poder evitarlo. Me di media vuelta, dispuesta a salir de allí lo antes posible cuando un ruido llamó mi atención.

Un sonido ahogado, como si estuviese lejos, pero lo suficientemente cerca… Una luz cegadora, logrando un terrible contraste en medio de esa terrible oscuridad… Y un maldito olor que me heló la sangre y me paralizó donde estaba.

Es que… ¿¡desde cuándo podía identificar el olor de ése Merodeador en particular!?

Me di media vuelta, ya que no tenía sentido alargar lo inevitable y allí estaba… James Potter. ¿Había alguna extraña maldición que no me permitía verlo en esa habitación sin el torso descubierto? ¿Y cómo se supone que vaya a decirle todo con esas miles de gotas recorriendo su piel y su mirada cristalina observándome através de sus lentes con ese gesto de genuina sorpresa que tanto me enternecía?

-Lily…--dijo como temiendo romper algún tipo de ilusión.

Sacudí la cabeza un par de veces. No me mataría intentar mantener la concentración en algún lugar lejos de su perfecto cuerpo.

-Potter… necesitamos hablar.

Y ahora me miraba… ¿asustado? Una arruga de preocupación se grabó en medio de sus cejas y su respiración se agitó un poco. ¿Qué pensaba que iba a decirle?

-Tú dirás…--me dijo secamente, aunque lo conocía lo suficiente (¿ah, sí? ¿Y eso desde cuándo, Evans?)… ejem, lo conocía lo suficiente para saber que intentaba esconder su preocupación.

-¿No piensas vestirte?

-Eres tú la que vino a mi habitación a "hablar conmigo"…--incluso fingió las comillas en el aire con sus dedos--Y si no puedes esperarte a mañana para decir lo que sea que vayas a decir, entonces no veo el problema de que esté en toalla. Así que…--suspiró, como si lo que acababa de decir le hubiese costado más que haber atrapado la snitch en 10 segundos--Tú dirás.

Suspiré otra vez. Era obvio que no pensaba ponerme las cosas fáciles. Pero, ¿por qué sentía como si me estuviese acusando por algo? Las preguntas se arremolinaban en mi cabeza y, si no me apresuraba, terminaría soltando alguna de ellas. Y eso no me apetecía para nada.

-¿¡Acaso te hice algo de lo que no estoy al tanto!?

¡Demasiado tarde! ¡Estúpido carácter heredado de mi madre! Y por supuesto, esa pregunta tenía que salirme en ese tonito de reproche que mamá usaba conmigo cuando decidía hacer "magia involuntaria" con Petunia. ¿Qué derecho tenía yo a reclamarle nada a él?

-Lily…--se aclaró la garganta con brusquedad--Evans…--corrigió lentamente--¿Qué es lo que quieres ahora?

Ahora… Era obvio que sus reclamos enmudecidos no eran infundados. Después de todo fui yo la que entré a escondidas a su habitación para acostarme con él, después de 7 años de continuos y humillantes rechazos. Sólo para después seguir rechazándolo, ignorándolo y diciéndole que lo pasó fue sólo un polvo de una noche.

-Lo siento…--se me quebró la voz. Era obvio que de entre todas mis ideas, esta era definitivamente la peor.

Me di media vuelta. Si no salía de ese sitio, si no me alejaba de él lo antes posible, empezaría a llorar como una magdalena. Y entonces James Potter estaría completamente convencido de que yo estaba loca.

Pero no me dejó ir. No estaba dispuesto a dejarme huir de nuevo. Eso es lo que pude leer en sus ojos, antes de que las lágrimas me enceguecieran.

-Lloras…--fue una triste afirmación. Estábamos frente a frente, su mano sujetando mi brazo con delicadeza y unos centímetros dolorosos separándonos.

-Soy humana, Potter--dije molesta. No con él, sino conmigo misma. Pero claro, esa voz pastosa me arruinó totalmente el efecto y terminé aún más molesta.

-¿Lloras por… mí? ¿O por ti?--me preguntó angustiado. Sereno, pero con desasosiego en el rostro--¿Te…? ¿Te disculpas por lo que pasó?

-Me disculpo por todo, Potter--dije llorando. Y él me dejó llorar sin decir nada más. No se molestó en secarme las lágrimas, ni se molestó en abrazarme. Sin embargo estuvo allí todo el tiempo, sin soltar mi brazo. Siempre con delicadeza. ¿Por qué tenía que ser así conmigo cuando yo había sido una verdadera arpía con él?

-¿Quieres un poco de agua?--me preguntó cuando ya estuve calmada, mientras yo me enjugaba los ojos con brusquedad.

-No me lo merezco…

-Mi papá dice que no hay que negarle agua a nadie. Todos merecemos un poco de agua de vez en cuando…

-No me merezco ese trato de ti… Eres demasiado gentil conmigo--lo acusé de nuevo. Quería que se desquitara, que se molestara y que fuese ese cretino que yo pensaba que era. Ése que se habría contentado con haber tenido relaciones sexuales conmigo y ya.

-Tú te mereces todo, Lily--me dijo simplemente. Yo me desplomé en el suelo, débil, indefensa. Incapaz de seguir escuchando sus palabras dulces. Quería seguir llorando. Ya no me importaba lo que él pensara o dejara de pensar en mí, en especial porque acababa de darme cuenta de que James jamás sería capaz de pensar nada malo de mí.

Pero no llegué a tocar el suelo. ¡Benditos entrenamientos de quidditch! Logrando que ese chico flacucho y pálido que entró conmigo a Hogwarts se convirtiera en un hombre de poderosos reflejos. No sólo evitó que cayera del todo, sino que me elevó en sus brazos y me sentó en su cama.

-Yo que tú no pensaría en tocar ese suelo con algo más que la suela de tus zapatos--me dijo simplemente y se alejó de la cama--Hicimos un trato con los elfos para que olvidaran nuestra habitación en sus rondas de limpieza…

Se rascó la cabeza de forma infantil. Entonces me pregunté a mí misma cómo es que antes encontraba ese gesto tan molesto.

-Ups, los chicos van a molestarse si saben que te dije eso… ¿Podrías guardarme el secreto?

-Si tú eres capaz de tratarme como una humana, no veo porqué no pueda hacerte ese favor--y me encogí de hombros.

-¿Hay algún motivo por el que deba tratarte diferente?

-¿De verdad eres tan inocente o sólo quieres hacerme sentir peor?--me vio sin entender nada de lo que decía--Potter, vine hacia acá de noche para… para…--gesticulé con las manos exageradamente. Ni siquiera sabía cómo describir con palabras lo que pasó esa noche.

-¡Por favor, Lily! No es como si te hubieras llevado esa noche mi castidad--dijo divertido, restándole importancia a todo y relajando la atmósfera--O como si yo no lo hubiese deseado.

Y ahora toda la habitación olía a… ¡No sé! Esas ocho palabras le dieron un tono de romance expectante a este encuentro… Y mi pecho apresado no me permitía respirar… Mi cabeza se nublaba lentamente… Y todo terminó de perder sentido para mí.

-¿Qué demonios estoy haciendo?--susurré para mí misma.

Levanté la vista y ahí estaba él, otra vez preocupado. Y su dulzura logró calmarme.

-Probablemente pienses que estoy loca--él se encogió de hombros en un gesto risueño.

-Es una de las tantas cualidades que he descubierto sobre ti en los últimos meses--dijo sonriente--Eres neurótica y obstinada… Lo cual probablemente espantaría a cualquier hombre del Reino Unido.

-¿Y a ti no te espanta? ¿Ni siquiera te molesta?

Soltó su risa clara. Esa que sólo parecía ser capaz de soltar cuando estaba conmigo.

-De hecho, me encanta.

Bajé la cara, completamente desarmada por sus palabras. Las esperaba, todas y cada una de ellas. Pero su abrumadora sinceridad me desarmaba totalmente, me dejaba expuesta, desnuda frente a él.

Inconscientemente me abracé a mí misma, como si de verdad estuviese desnuda.

-¿Tienes frío?--estuvo junto a mí en un santiamén. Y todo se fue al caño…

-Dime qué piensas de mí--le pedí casi al borde de la desesperación--Vine hasta aquí y literalmente te violé. Aunque lo hayas deseado, eso no cambia el hecho de que vine hasta aquí para usarte… Y tú me… ¡Tú me trataste como si fuera una niña virgen! Me fui decidida a dejar las cosas así y tú me dejaste ir, te portaste como un caballero y has respetado cada una de mis estúpidas decisiones… Algo está mal, James. No puede ser que aceptes todo de esa forma…

-¿Cuándo entenderás, pelirroja tonta, que estoy dispuesto a aceptar todo lo que tú me des voluntariamente?--dijo, acariciando mi cabello y colocando un mechón detrás de mi oreja.

-¿Y si sólo quiero sexo contigo?--pregunté molesta. ¡Algo estaba mal!

-No eres una de esas--lo miré significativamente. Si había sido capaz de usarlo aquella vez, ¿por qué no ser una de esas chicas que sólo quieren sexo?--¡Vamos, Lily! ¿A quién crees que intentas engañar?

No dije nada. No sabía qué decir. ¿De qué estaba hablando?

-No hay que ser un genio para darse cuenta de que te has sentido mal por lo que hiciste. Bueno, por lo que hicimos. Deberías empezar a darte cuenta de que aquellos fuegos artificiales fueron cosa de nosotros dos--¿Fuegos artificiales? ¿De qué demonios estaba hablando?--¡Lo siento! Eso es una tontería mía que…

-¡Quiero saber!--ups, muy desesperada--Lo que significa… quiero saberlo… por fa…--la voz se quedó trabada en mi garganta.

-Significa que estás ciega--me dijo simplemente, intentando restarle importancia a lo que de verdad significaban sus palabras--¿De verdad te perdiste de los fuegos artificiales que se formaron cuando hicimos el amor?

Lily, trata de respirar. Mejor dicho, trata de recordar cómo se respira… ¿Ha dicho "hicimos el amor"? ¿No se supone que esa es una de las frases que sólo dicen las mujeres? ¿Él también cree que…?

-Te has quedado muda--me dijo con dulzura, divirtiéndose con sus propias palabras y con las reacciones que provocaban en mí--¿Ves que eres neurótica? ¡Piensas las cosas una y mil veces y te vuelves loca tú solita!

-¿Y eso te encanta?--volví a acusarlo, esta vez con mi incredulidad.

-¡Claro!--dijo--Es… una faceta que no esperaba ver de ti…--dijo seriamente, pensando cada palabra que salía de su boca--Quizás lo que me encanta es el hecho de que me dejes ver ese lado tuyo que no le muestras a los demás.

Tragué saliva. James parecía tener una habilidad innata para enmudecerme con sus palabras y para robarme el aliento. Es que, ¿cómo podía responderle a eso?

-¿Entonces…?--me preguntó sonriendo, sacándome nuevamente de ese estado de sopor en el que me introducía él mismo--¿Vamos a hacer el amor o no?

Lo golpeé suavemente en el hombro entre risas y él volvió a deleitarme con su risa cálida. Se recostó en su cama, con los brazos tras su cabeza.

-Me gustaría pensar que no viniste esta noche por otra dosis de sexo conmigo--dijo con ese tono de ligereza con el que había aprendido a decirme las cosas importantes--O sólo para decirme un montón de incoherencias adorables…

-¿Me estás tomando el pelo?--dije y sin pensarlo me eché hacia atrás, apoyando el codo sobre la cama y mi cabeza sobre mi mano. Desde esa altura pude observar todos los matices cobrizos y marrones que brillaban en sus ojos a pesar de la falta de luz.

-En realidad, no. Es sólo que…--me miró de una forma difícil de describir. De esa forma que te hace querer saltarle encima y comértelo a besos, pero imagino que no es una buena idea después de todo lo que habíamos vivido hasta ahora--De verdad me estoy devanando el cerebro tratando de imaginar qué es tan importante que te hizo venir a mi cuarto esta noche.

Y ahí iba otra vez: esa abrumadora y desarmante sinceridad.

-Sirius…--saltó de su cama en un santiamén, mirándome preocupado.

-¿Qué te hizo ese sarnoso?--me dijo casi a gritos. Yo lo miraba sin comprender su reacción, que me parecía adorable--¿Te jugó una de sus bromas pesadas? ¿Te sigue molestando por…?

-Me escuchó decir algo…

-¿Y te ha estado molestando con eso?--yo negué con la cabeza antes de que empezara a imaginar peores cosas de su amigo.

-Escúchame--respiré profundamente, preparándome para lo inevitable--Simplemente escuchó algo que debiste escuchar tú en primer lugar y me pidió amablemente--me reí por mi propio eufemismo--…que te lo hiciera saber cuando estuviera preparada.

-¿Qué cosa es eso que yo debí escuchar en primer lugar?--me dijo atemorizado otra vez, pero en un tono que me resultó más bien tranquilizador.

-Que te amo--lo solté sin pensar. Una vez montados sobre el hipogrifo, lo mejor era tratar de disfrutar el paisaje--¿Quieres ser mi novio?

Quizás tomé muy literalmente la frase del hipogrifo.

James parecía que hubiese sido atacado por 10 hechizos aturdidores, seguidos por un buen ejecutado Petrificus Totalus que dejó en su cara todo gesto de asombro y conmoción.

-¿Lily…?--dijo lentamente. Estaba realmente impresionado, pero eso no le daba el derecho a dejarme en semejante pendiente emocional, a punto de caerme al vacío. Acababa de confesarle mis sentimientos, sin ningún rastro de orgullo y él se quedaba allí sin decir nada más--Lily, ¿qué es lo que acabas de decir?

¡Genial! De paso se había quedado sordo o bruto de repente. Sacar la artillería pesada era la mejor política. Así terminaría de entenderlo todo, o quedaría aturdido y traumado de por vida.

-Sé que suena sorprenderte, casi increíble. Pero es así--bajé la cabeza, pero enseguida volví a posar la mirada en él. No podía perderme ninguna de sus reacciones, necesitaba recaudar toda la información sobre él, sobre lo que pensaba de mí--Yo soy la primera en sorprenderse, pero… Creo que lo mejor es explicarlo desde el principio…

-¿Esa noche…?--preguntó con temor.

-No. El beso… Ese bendito beso en el Gran Salón y ese gesto que me atormentó por los siguientes meses… Ese gesto que me sigue atormentando hasta el sol de hoy porque no logro entenderlo del todo… Como si me dejaras vislumbrar un pedacito de tu alma, pero sin explicarme nada… Como si compartiéramos ese gesto como un secreto íntimo…

-¿Gesto?--no parecía entenderme. Así que toqué mis labios con mi mano y bajé el rostro notoriamente, para luego volver a verlo sonreír como sólo él sabía hacerlo--Mi gesto de vergüenza por haber robado un beso de tus labios… Me sentí incapaz de pedirte disculpas, porque es una locura que cometería una y mil veces, aunque sé que no estuvo bien…

-Me trastornaste con ese beso--una vez empezado el vómito verbal de pura honestidad, ya no podía detenerlo--Como nunca nadie lo logró antes… Y en vez de tomar eso como una advertencia decidí tirarme el todo por el todo y terminar todo de una vez.

-¿Terminar…?

-Mi locura, mi obsesión por ti… Y tu capricho conmigo--iba a reprocharme eso último, pero no se lo permití--Eso es lo que creía, que sería el santo remedio a mis males y los tuyos. Pero mi lógica me falló estrepitosamente, porque tú me metiste en este mundo donde no hay lógica que controle los sentimientos… Ya estaba metida hasta el saco y me tomó demasiado darme cuenta de ello.

-¿De que estabas…?

-De que te amo, Potter. Acostúmbrate a oírlo de mis labios de ahora en adelante. De mis labios y de los de nadie más--dije como regañándolo. Sin importar nada, debía dejarle las cosas claras--Porque no pienso recibir un no por respuesta…

Sonrió divertido, tratando claramente de decidir la mejor forma de actuar. Lo cuál me preocupó. Acababa de decirle que lo amo y que quería ser su novia, ¿pero y si él no quería ser mi novio?

-¿Quieres ser mi novio, sí o no, James?--su silencio comenzaba a desesperarme.

-No--dijo simplemente.

Se levantó con rapidez, dejándome estática en ese lugar. Sintiéndome humillada, ultrajada y engañada. No me di cuenta de que buscaba algo en su baúl, hasta que lo vi de pie con una linda cadenita de plata con un dije en forma de corazón en sus manos.

Se agachó frente a su cama, frente a mí, y mirándome fijamente a los ojos me dijo:

-Prometo amarte para siempre si tú prometes seguir amándome mientras viva--puso la cadenita en mis manos, mientras yo trataba de recuperar el habla en vano--¿Prometes ser mía?

Yo parpadeé repetidamente, aún incapaz de decir absolutamente nada. ¿Es que tenía que ser perfecto en todo?

-¿Quieres ser mi novia, Lily Evans?

No dije nada. Simplemente tomé el collar y me lo puse con facilidad, sin permitirle ayudarme. Una acción valía más que mil palabras, y un simple 'Sí' no bastaría para responder esas preguntas tan gloriosas que él me hacía.

-¿Lily…?

-Sí… Pero…--tomé aire profundamente y comencé a golpearlo repetidamente en el hombro--¡No se te ocurre volver a hacerme algo así, bobo! No sabes lo que me costó decirte todo esto para que al final me salieras con ese 'No'…

-¡Hey!--se puso de pie, me tomó ambas manos con firmeza y delicadeza al mismo tiempo, y se lanzó en la cama conmigo debajo de él. Tan gloriosamente como lo recordaba en esa noche que nos marcó--Creo que voy a tener que enseñarte una cosita o dos sobre cómo tratar a tu novio.

-¿Tú vas a enseñarme a mí sobre relaciones? ¡JA! Eso quisiera verlo--rogaba para mis adentros que no se diera cuenta de lo que me hacía sentir con tenerlo en esa posición.

-Claro…--dijo divertido--Para empezar, nada de golpes. En lugar de eso debes mostrar tus quejas con besos y caricias…

-Cero golpes y más besos y caricias…--dije a modo de mantra.

Y dicho esto comenzó a besarme, a acariciarme como ningún otro hombre había hecho jamás. Otra vez venerándome, honorando ese amor que él juraba sentir por mí desde tercer año… Otra vez llevándome a la cima del cielo con la punta de sus dedos, con la delicadeza de sus labios, con la pasión que se escondía bajo cada uno de sus gestos.

Cuando debimos dejar los besos de lado para que nuestros pulmones recuperaran el aliento perdido en tan exquisita labor, yo aproveché para seguir disfrutando de su maravillosa forma de hablarme.

-¿Y segundo?

Él sonrió como un niñito atrapado en medio de una travesura, con esa risa que sólo era mía.

-La verdad es que sólo lo he pensado hasta ese punto--y volvió a besarme.

-¡Eres un caso perdido, Potter!

Y entre besos y caricias seguimos jurándonos amor eterno en esa cama que fue testigo de ese amor tan extrañamente maravilloso… Nos tomamos nuestro tiempo, pues sabía que gracias a cierto pajarito podría disfrutar de MI novio durante toda esa noche… Y para el resto de nuestra vida.

¿THE END……..?

¿Les gustó?tachán ^^ Ahora sólo me resta decirles una pequeña cosita....... xD

Pero primero tienen que tirar sus varitas bien lejos..... ¿Ya lo hicieron? Bien.... Ahora prometan que me van a comentar sin importar nada más.... ¿Listo? Ok, ok, ya pueden leer esto..... ^^

Esto se trata de un fake chapter :P .............. O sea que no es el verdadero siguiente capítulo... Pero es que el comentario de Silviallison_Potter me encantó e inmediatamente me inspiró a hacer esto.... Para ti este capítulo, que aunque falso, se lleva un pedacito (o muchos pedacitos, de hecho) de mí misma..... Para ti, especialmente chica, pero también va para todas....... ¿Me perdonan?