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Historia 32660 — capítulo 6

Tú Y Tus Amigos…

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Muy bien, Lily Evans, no desesperes. Lo de anoche fue una simple desviación del plan original, ¡Pero Nada Más! El haberte quedado a dormir junto a Potter… Otra simple desviación. ¡Nada que no se pueda arreglar!

Tomé todas mis ropas rápidamente, incluso el short que tuve que tomarlo con los dedos de mi pie derecho para no despertar al dormilón de Potter, pero no había forma de vestirme junto a él sin que lo despertara. Calculé que sería muy temprano para que hubiese un alma en la Sala Común, así que no había nada que perder.

Tomé una sábana y la enrollé alrededor de mi cuerpo con cuidado. Ahora sólo tenía que cruzar la habitación de los chicos a toda prisa sin hacer el menor ruido y estaría en libertad… De esto valía mi integridad física y moral de por vida.

Ni bien di unos cinco pasos en dirección a la puerta, una luz proveniente del baño me iluminó como si estuviese en medio de un escenario.

-¡Arriba, chicos! Si nos damos prisa quizás podamos llegar al desayuno…--dijo Remus totalmente vestido, saliendo del baño. Pero se detuvo en el marco de la puerta al verme en medio de su habitación, desnuda y con el pijama en las manos. Claramente no esperaba algo así…

-¡Deja de fastidiar, Lupin!--refunfuñó Sirius--Al diablo el desayuno y las clases, ¿verdad, James?

Así que me viré para observar al mejor amigo de Potter, que en ese momento levantaba la mirada para encontrarse con James. Sólo que desvió sus ojos un poco de la cama de su amigo y se encontró conmigo.

¡Genial! Ya debería empezar a cavar mi propia tumba…

Un silbido arrollador proveniente de los labios de Black hizo eco en toda la habitación, despertando a un tercer Merodeador. Los pequeños ojos de Peter aumentaron el doble de su tamaño al encontrarse conmigo en semejante estado.

Estuve tentada a dejar viuda a mi amiga en el momento en que una sonrisa gamberra cruzó el rostro de Black. Pero sabía que eso no sería lo peor de todo…

-¿Lily…?--empezó Remus, pero su amiguito lo interrumpió.

-¡EVANS!--gritó Black, poniéndose de pie fuera de su cama. Imbécil o no, había que reconocer el cuerpo de Adonis que tiene, en especial cuando tiene la indecencia de dormir sólo con la parte inferior del pijama--¡Eres una…! ¿Así que para esto nos pusiste toque de queda anoche?

Cualquiera que viese la expresión de Sirius juraría que acababan de condecorarlo con la Orden de Merlín Primera Clase. O mínimo, que acababa de acostarme con él y no con su mejor amigo.

-¿Qué crees que haría el viejo Dumby si se enterara que andas usando tus poderes de prefecta perfecta para visitar en medio de la noche a los alumnos incautos y violarlos?--¡Listo! Se ganó otra de mis miradas asesinas. Si tan sólo le afectaran en algo… Creo que Lauren no podría molestarse si sólo aturdo a su noviecito.

-Yo digo que le quitarían la insignia de Prefecta y Premio Anual--se aventuró Pettigrew, poniendo a prueba mi limitada paciencia.

-Yo digo que gracias a ti las siglas PA empezarían a significar…

-¡Ya basta, Sirius!--lo calló Remus nuevamente, a pesar de que todos entendimos muy bien cómo terminaría esa frase--Y no me hagas tener que repetirlo.

Remus lanzó una vista hacia la cama de James que, a pesar de no tener los hechizos que había puesto anoche, tenía los doseles casi del todo corridos. Estaba a punto de decir algo, cuando Remus me sorprendió al hacer un movimiento con su varita. Enseguida, Sirius y Peter estaban ataviados con el uniforme escolar. Tendré que aprender ese hechizo para ayudar a Chelsea en las mañanas.

-Preferiría que no me hicieran perder el desayuno--volvió a hablar Remus serenamente, tomando sus cosas de camino a la puerta--Sirius, Peter…

-¡Pero…!--había empezado Black con un puchero.

-Canuto, preferiría llevarte al comedor que a la enfermería--y me dirigió una mirada significativa, deteniéndose unos segundos más en mi varita.

Y así los chicos siguieron a Remus hacia la puerta de la habitación. ¡Qué sorpresa! Yo que pensaba todos estos años que Potter y Black eran los líderes de la pandilla.

-¡Vamos a necesitar un hechizo de restricción para que no vuelvas a violar a James!--¡Maldito! ¿Cómo se le ocurre gritar eso ni bien puso un pie fuera del cuarto?

Una risa a mi espalda llamó mi atención…

-Tenía planeado un despertar menos agitado y más íntimo--me dijo tranquilamente James, sentándose sobre su cama y corriendo el dosel para que pudiese verlo. Aunque intentó, no pudo evitar tener una sonrisa sobre el rostro--Pero supongo que te lo mereces por querer escapar de mí sin despedirte.

¿Cómo se atrevía a ser tan encantador y tan molesto a esta hora de la mañana? Bueno, ese es un misterio que tendré que responder después. Ahora lo importante es salir de este embrollo lo más rápido que pueda.

Dejé caer la sábana y mi varita al suelo y comencé a vestirme frente a él.

-¡Esto de verdad tiene que ser un sueño! No es posible que seas tan perfecta y tan audaz en…--me encargué de frenar su cháchara con una mirada rápida--Está bien, lo siento. No es un sueño… Ahora que acordamos que no es un sueño, ¿te gustaría que te ayudara a vestirte, princesa?

-¡Ok, Potter, detente allí! Vamos a aclarar esto de una vez por todas--él parecía encantado con el tono de la conversación. Incluso apoyó su barbilla sobre el hueco de su mano y me sonrió de una forma molesta--Esto…--hice un gesto exagerado con las manos, señalándonos a él y a mí--…no va a repetirse nunca.

-Nunca digas nunca--canturreó.

-¡No estoy de humor para tus tonterías, Potter! Estoy hablando en serio--crucé mis brazos, ya totalmente vestida--Esto que ocurrió fue simplemente…

-¿Un revolcón de una noche?--me preguntó con una ceja levantada.

-…Un error que no volveré a cometer jamás--dije firmemente.

-Pues lamento decirte algo, pelirroja--me dijo, ahora él tomando un tono serio--Tú nunca serás para mí un error… Y te respeto demasiado para dejar que sólo seas un revolcón de una noche…--yo abrí levemente la boca, sorprendida por la intensidad de sus palabras--Pero si regresas esta noche, puedo asegurarte que…

-¡No-Te-Soporto!--modulé para que comprendiera. ¿Cómo pude pensar que hablaba en serio? ¡Es un cretino, igual que Black!--¡Y esto se acabó!

-¿Estás terminando conmigo?--me preguntó ahora fingiendo un puchero.

-¡Vete al diablo, Potter!--y salí de allí tan pronto como pude. Estar cerca de Potter no me hacía bien… Pero, ¿por qué me costaba tanto abandonar esa habitación?