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Historia 33074 — capítulo 3

-Erica, estuve buscándote por todo el hospital! Te necesitan en el piso 5-escuché que le decía el chico a Erica-creo que el doctor Sevinsky te necesita con uno de tus pacientes regulares.

Cerré los ojos con más fuerza aún y por un momento desee ser capaz de no escuchar sonido alguno, de no pensar, de no sentir…bueno, deseaba no estar allí realmente. Es decir…sufrí dos años para encontrarme…esto?

-Seguro, ya voy.-oí que le decía Erica, algo nerviosa

Bienpensé*, ella ya se ha olvidado de mi presencia…perfecto para escabullirme dentro de alguna pieza para desaparecer y marcharme cuanto antes de aquí. Samy me entenderá…*

-Elizabeth? Disculpa…Elizabeth?-por todos los cielos y los santos resucitados, por qué se acuerda de mi y de mi maldito nombre!?

-Tengo que marcharme…-murmuré aunque ella no escuchó

-Elizabeth? Estás bien?-ella se acercó a mi y se puso enfrente mío. Yo la miré, aún con los ojos algo desenfocados-Estás pálida!

-Estoy bien…-susurré

-Estás demasiado pálida! Te habrá bajado la presión? Quizás sí…mejor ven conmigo…-dijo agarrando mi brazo para arrastrarme a Dios-sabe-donde.

-Pero…tenías que marcharte-dije en un intento de zafarme de ella, de la situación y poder correr a la salida más cercana. Por favor, que se marche, que se marche, que se marche!!

-Demonios…-se quedó pensativa un momento-Ya sé!-temí ante su repentina idea-Adam, encárgate del paciente mientras yo veo como esta Elizabeth-qué es amiga mía que me llama así? Hay…ya me cae mal por hablarle a…DIJO ADAM????

-No creo que sea posible que eso suceda. El paciente confía plenamente en ti y no se quiere dejar atender a menos que estés presente. Tienes que ir.

-Entonces encárgate de ver que le sucede a Elizabeth, ya que esta terriblemente pálida.

-Es solo falta de pigmento en la piel-repliqué en voz baja-soy blanca de por sí…

-No importa, estás en un hospital. Quizás te haya bajado la presión y no podemos dejarte estar como si nada. Adam, por favor-dijo la chica mientras se marchaba, dejándonos a ambos solos en aquel interminable pasillo.

Ya no quedaban dudas, no quedaba ni una insignificante duda de que aquel a mis espaldas era el mismo Adam que me había quitado el sueño desde que lo vi por primera vez.

El nombre, la voz, hasta la figura y las características que había podido distinguir cuando lo ví caminar hacia nosotras, todo me indicaba que era él. Pero no quería…no podía creerlo…

Creer que Adam estaba allí? Que realmente lo tenía a mis espaldas?

Sabría él a que se enfrentaba si yo me daba la vuelta para mirarlo?

Para qué dilatar más aquel momento? Cerré los ojos nuevamente y me di la vuelta lentamente, pensando cada movimiento. Sabría él que yo estaba allí?

Abrí los ojos…

y allí estaba.

Tan hermoso, despeinado y con esa fuerte apariencia, como la última vez que nos habíamos visto. Vestía una bata de médico, de un blanco solo comparable con una hoja, ya que estaba impecable.

Pero había algo que desencajaba en aquella escena. Era…extraño. Adam…no tenía aquella arrogante expresión en su cara. No tenía aires de suficiencia sobre él, sino que se encontraba mirándome como si mirara a cualquier persona, a cualquier cosa que estuviera frente a él.

Caí en la cuenta de mis pensamientos…

Sentí un dolor punzante acompañado de un gran vacío en mi pecho. Adam me miraba como si fuera cualquier cosa, como si no me reconociera. Qué estaba pasando allí?

-Elizabeth, de verdad que estás blanca. Te sientes bien?-dijo fríamente, como si le hablara a una paciente cualquiera que se ha cruzado en su camino en la mitad de una guardia que él no quería hacer.

-Si-fue lo único que fui capaz de articular, sin dejar que el desosiego y la tristeza me llenaran por completo.

-Ven, quizás sea mejor que comas algo. Hay algunos dulces y cosas por el estilo en sala de enfermeras.

-Creo que…esperaré a Erica-dije recomponiéndome de a poco.

-No creo que vuelva en un rato, pero como quieras. Yo iba camino allí-por qué me hablaba de aquella manera y a ella la trataba tan amigablemente?

-Ah-murmuré

-Dios, eres tan cabeza dura…Sígueme.-dijo revoleando aquellos hermosos ojos y comenzando a caminar hacia la derecha.

No encontré otra alternativa más que seguirlo camino a sala de enfermeras.

En realidad, mis pies se movían por inercia, ya que yo no estaba prestando atención al camino que recorría. Estaba sumida en mi propia laguna de preguntas de la cual no podía salir y de la cual Adam no iba a sacarme.

Estaba tan frío…creo que igualaba el clima de la noche del casamiento de mi hermano con Sam. Tan gélido…

Recuperé mi conciencia al chocarme con su espalda al seguir caminando mientras él se había parado para abrir la puerta de la sala de enfermeras. El golpe no fue algo agradable, ya que casi caigo al suelo y mi nariz casi termina en lugar de mi ojo derecho, pero fue menos agradable todavía cuando Adam volteó a verme con aquella expresión que parecía que habían abierto un freezer en pleno hospital.

-Quieres pasar?-dijo abriendo la puerta y corriéndose

Yo simplemente asentí y entre a sala, en la cual no había absolutamente nadie, solo nosotros. Adam cerró la puerta y se acercó a una pequeña heladera que tenía un frasco de vidrio encima. Parecía lleno de dulces.

No creo poder explicar la incomodidad de aquel silencio sepulcral que nos rodeaba a ambos. Era algo horrible, si se considera que aquella persona con la que no estas hablando es esa que más te importa en el universo. Aquella…que amas…

Adam se encontraba aún más frío de cómo lo recordaba. Sus movimientos, sus expresiones, su manera de hablar, de mirarme…todo parecía ser hielo puro. Pero por qué aquel cambio?

Ya no sentía mi cuerpo en aquel lugar ya que mi mente me había llevado lejos de allí. Tan lejos que no me era posible distinguir entre Adam y una enfermera. Mi mente solo me decía que aquel no parecía ser ese de quien me había enamorado. Había cambiado. Pero cómo? En dos años y sin motivo a la vista?

Por qué este chico era una maldita caja de Pandora?

-Creo que será mejor que tomes algo. Una gaseosa, tal vez-dijo la voz de Adam sacándome de mi ensimismamiento y trayéndome de vuelta al mundo real.

Estaba con una mano extendida hacía mí, sosteniendo una lata de gaseosa y mirando a la pequeña heladera. Tomé el refresco, cuidando de no rozar su mano. No quería ningún tipo de contacto o mi usual dolor me pasaría factura.

-Gracias-susurré, abriendo la pequeña lata y bebiendo un sorbo. Tenía que sentirme mejor? Porque realmente me sentía igual.

-Mejor?-dijo cerrando el refrigerador y mirándome

-Algo.

-Bien.

Silencio nuevamente.

Adam se sentó en una silla que había por allí y se desperezó. Parecía tan despreocupado…

-Pensé que no volvería a verte hasta dentro de mucho-dijo acomodándose en el asiento. Lo mire, perpleja.

Como si dos años no lo fueran, verdad?

*-*Enserio?-dije tomando otro sorbo

-Si. Pero no sabía que Samantha iba a elegir este hospital para que nazca su primogénito.

-Ah-me limité a contestar.

Sentí su mirada en mí nuevamente pero la esquivé. Esto dolería más tarde.

-Estas cambiada.

-Pasaron dos años-dije con una nota de pesar. Dos años…

-Cierto. Qué tal tus padres?

ME esta preguntando por mis padres? Alguien agarreme antes de que lo ahorque.

-Están bien. Viajan mucho.

-Algo así había dicho Roger. Dónde están ahora?

-En algún rincón de Italia.

-Que vida.

Esta era su idea de romper el hielo o de tener una conversación normal? Realmente era pésimo…a dónde quería llegar?

-Supongo-dije mientras continuaba tomando mi gaseosa.

Para ser sincera, siquiera me entendía a mi misma. Estaba allí, luego de dos largos y tediosos años y yo le contestaba como si fuera alguien que me cayera realmente mal. Qué estaba haciendo? No podía dejar las cosas así…

-Así que, medico?

-Pediatra.

-Lo dices enserio?

-De verdad.

-Desde cuando te gustan los niños?

-Desde siempre. Que no me hayas prestado atención de diferente.

Yo? No haberle prestado atención? Jaja, con ese chiste puede irle a otro, no a mí.

-No recuerdo haber escuchado nada de eso.

-Roger lo sabía. Prometió traerme a su futuro hijo para que sea mi paciente.

-Vaya

-Qué? No crees que sea capaz?-sonrió por primera vez en toda la charla. Por dios…

-No, para nada. Jamás diría eso.-dije algo nerviosa-Sabes donde esta Sam?-dije evadiendo el tema

-No creo que haya salido todavía, Elizabeth.

-Al menos yo no soy la única que no escucha.

-Que quieres decir?

-Nunca me gusto que me llamaras Elizabeth, Adam.-sonreí, triste-Una idiotez, si te lo pones a pensar seriamente.

Él me miró perplejo mientras yo dejaba la latita de gaseosa sobre una mesada vacía.

-Creo que me voy. Mi familia esta abajo.- tenía que salir de allí.

-Te acompaño

-No-dije rápidamente, contra los latidos acelerados de mi corazón-iré sola.

-Vamos, tengo que ir abajo de todas formas.-dijo levantándose de la silla y acomodándola

-Prefiero ir sola, Adam, de verdad-repliqué.

-Ya, es solo el trayecto al hall. Luego te dejaré sola.

-Por qué insistes tanto? Hasta hace 10 minutos estabas tan lejos mío como el pasillo te lo permitía

-Solo intento ser cordial

-No lo intentes. No tienes que jugar al doctor bueno conmigo-sonreí con falsa gracia y caminé a la puerta.

-Esta cerrada, Elizabeth.

-Para eso hicieron los picaportes Adam

-Y también las llaves.

CUANDO CERRÓ LA PUERTA CON LLAVE??

-Ajá, si-dije, intentando recuperar la compostura-Ya, me voy.

Me acerqué a la puerta y tire del picaporte, pero este no cedía. Tire de él nuevamente, dos, tres, cuatro, cinco veces y aún no abría.

Había realmente cerrado con llave.

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Espero de todo coraazon que les guste el capitulo nuevo! Escribi bastante pero si lo pongo todo de una despues no me queda que postear en momentos de no inspiracion xDD

Disculpen la tardaaanza! Es una terrible falta de respeto pero bueno =( jajajaja es lo que puedo hacer

besote enooooooorme y espero sus comentarios =)))