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Historia 33074 — capítulo 4

-Y la gracia de todo esto es…? Internarme en el pabellón de la gente con problemas mentales?

-No. Hablar.

-Es chistoso que justamente la persona más conversadora del lugar diga eso.-dije irónica. De que querría hablar Adam?

-Sí, bueno. Lo que sea…el punto del encierro era saber a que se debía tu interpretación de muñeca de porcelana. No creo que haya sido la presión.

-Crees que quería ponerme pálida adrede?

-No, tonta. Me refiero que a que se debe

-No me digas tonta-ya me estaba haciendo enojar-y no se a que se debe. Esta naciendo mi sobrino, quizá eso tenga alguna ligera repercusión en mí.

Odiaba cuando Adam lograba sacar lo peor de mí. Es decir…me odiaba todo el tiempo que estaba con el.

-Claro, sí. Sabes? Creo conocerte un poco más que eso.

-No lo sé. Si me conoces, dime el porque.

-Por qué eres tan cabeza dura?-dijo poniendo ambas manos en su cara, tapando sus ojos.

A dónde quería llegar con esto? Dos años sin hablarme y ahora se preocupaba porque estaba pálida y me creía una mentirosa? A qué estaba jugando? Encima, yo cabeza dura? Quién habrá sido mi mentor entonces?

Sin darme cuenta se me llenaron los ojos de lágrimas, mezcla de tristeza y de ira contenida. Tan poco le importaba? Por qué me hacía eso?

Mis pensamientos se vieron interrumpidos por Erica, que abrió la puerta sin ningún tipo de esfuerzo y nos vio a ambos allí parados, sin hablarnos. Su expresión fue de confusión y de culpa, ya que pensaba que había interrumpido algo.

Yo la miré inmediatamente.

-No tenía llave?-pregunté

-No.-evidentemente mi mirada era extraña por lo que añadió-solo la abrí…

-Tenías que empujarla, Elizabeth.-dijo Adam, interrumpiéndola y haciendo que ambas lo miráramos.

Es que era todo un complot para hacerme sentir una estúpida?

-Ya veo.-dije con la voz cargada de ira.

Salí de la sala dejando atrás a Adam y a Erica, que me miraban con la duda dibujada en sus caras.

Caminé rápido al principio, pero luego disminuí la marcha al ver que me había alejado de ellos dos. Estaba llorando, porque me sentía una idiota. Porque sabía que Adam era una maldita sombra y, sin embargo, lo seguía como si fuera algún tipo de ángel.

Dos años! dos años para que fuera tan…Adam!

Me metí en una habitación que vi con la puerta abierta y sin nadie y me encerré. Luego me senté al lado de la ventana, que se encontraba justo frente a la puerta de madera, y lloré con más fuerza.

No sintieron aquellas monstruosas ganas de dejar todo atrás? De dejar de sentir aunque sea un rato? De que aquella dolorosa fuerza que les quiere sacar algo del pecho pare? Que sea más fácil respirar?

No quisieron dejar de amar?

Supongo que a todos nos pasa alguna vez.

Lloré con más ganas al recordar el sonrojo de Erica, la manera en que él le había hablado, la frialdad con la que me había tratado y su indiferencia.

Mi pecho era un torbellino de sentimientos que no podía manejar y no se cuanto tiempo más me iba a dominar. No podía con ellos. Eran demasiados. Eran…mucho. No los soportaba.

No me dejaban respirar con facilidad. Es que había alguna forma de que aquella presión se fuera? tendría que romper algo? por qué el llanto se juntaba en mi garganta impidiendo el paso del oxígeno, haciéndome sentir desesperada de no poder respirar?

Era como sentir una jaula sobre mí.

De pronto, sentí una mano en mi cabeza.

Estaba fría. Inusualmente fría. Pero a la vez era como que transmitía cierto calor.

No sabía quien podría haberme encontrado pero deje que su mano rozara mi cabello. Parecía que no se animaba a pasar de allí.

Quizás no era siquiera alguien conocido. Quizás era un paciente que venía a su alcoba y me encontraba llorando. Una completa extraña llorando bajo la ventana.

Que imagen consoladora.

Pensé en que tonta quedaría, si alguna enfermera me veía y le decía algo a Erica o a Adam. Quedaría como una completa tonta. Pero, ya no había quedado como una idiota? Cayendo en aquel juego de la sala de enfermeras…

Ciertamente era una tonta de quien era fácil reírse.

Pero luego, sentí como aquella persona que me había pasado la mano por el cabello, se arrodillaba frente a mí para arroparme con sus brazos, dejándome llorar en su hombro. Yo deje que lo hiciera, después de todo no estaba de humor para andar pidiendo perdón o algo parecido. No es que fuera mi mejor momento.

Pero, algo extraño sucedió. Algo que hizo que mi corazón estallara en latidos desesperados…

En cuanto estuve pegada al cuerpo de mi acompañante, pude oler su aroma. Un aroma…familiar. Un tanto particular…

Abrí los ojos y ví como la bata blanca secaba todas mis lágrimas.

Estaba agitado, quizás de buscarme.

Quizás había corrido, quizás no.

Pero estaba allí.

Abrazándome.

-Creí haber cerrado la puerta-dije intentando parecer dura, seria, mientras mis lágrimas continuaban cayendo

-Cierto. Solo la cerraste-dijo serio.

-Es que no puedes dejarme en paz?-dije sollozando, mientras mi tristeza iba consumiéndome.

Adam no contestó sino que continuó pasando su mano por mi cabello, quizás creyendo que así me sentiría mejor. Cuando en verdad, su sola presencia tenía doble efecto en mí.

Cuanto que puede generar una simple presencia en el lugar indicado en el momento indicado. Tristeza, felicidad, emoción…quien sabe?

En este caso, me reconfortaba la sola presencia de Adam. Hacía meses añoraba aquel momento en que estuviera tan cerca de él nuevamente. Hacía dos años que no lo veía y el que me estuviera abrazando y que me hubiera seguido era más que demasiado.

Pero por otro lado…quién me aseguraba que esto no acababa allí? Qué yo volvería a casa y que mi vida volvería a ser la misma que la que llevaba hace dos años? Tenía alguna garantía de que él estaría de alguna u otra forma conmigo?

Era…bueno estar así? O debería soltarme e ir a casa?

Sam entendería. Roger…era otra historia diferente.

Mis lágrimas continuaron cayendo un rato más y aún así Adam no se movía e su posición. Pensé que quizá sentía algún tipo de culpabilidad (y es que la tenía =P que sufra!! bueno ta bien las dejo con el fic xDD) de mi estado y, aunque realmente estuviera llorando por él, no deseaba verlo allí.

Verlo mal no estaba entre mis prioridades y no lo estaría jamás. Aunque miles de veces hubiera deseado que millones de camiones le pasaran por arriba, o que un rayo cayera justamente sobre el, o que tuviera un día de verdadera mala suerte en que le sucediera de todo (y muchas otras cosas que no pueden ser mencionadas), no era de verdad. Es decir…quién quiere ver a aquel que ama realmente sufrir? Sería lindo imaginar que se sienten al igual que nosotros pero, realmente queremos verlos así? Tan…desarmados?

Cuando finalmente me calmé, Adam me soltó. Se quedó enfrente de mí, mirando fijamente, mientras yo trataba de esquivarle la mirada. Debía tener los ojos realmente hinchados y rojos, algo no muy fácil de disimular, aún a la luz de una simple ventana.

-Mejor?-preguntó

Yo solo asentí lentamente. No quería mirarlo.

-Elizabeth-dolió cuando lo dijo de esa manera-hey…-dijo tratando de llamar mi atención.

-Qué?

-Puedes mirarme?

Negué con la cabeza.

-Puedes contarme por qué llorabas?

Negué nuevamente, con un profundo dolor en el pecho.

-No confías en mí?

Que acaso no podía preguntar otra cosa?

-No es eso-articulé. Tenía que saberlo, no era tan tonto.

-Entonces? Por qué pareces un zombie todo el tiempo?- Todo el tiempo? Lo mire directamente a sus hermosos ojos sin importarme los míos ya.

-A qué te refieres con..."todo el tiempo"?-inquirí-solo...nos hemos visto hoy…

-Tú me has visto solo hoy

-A qué te refieres?-pregunté temerosa.

-Que no es la primera vez que te veo en lo que va de dos años, Elizabeth.-Lo miré, atontada. Qué él me había...que?-Te he visto en casa de Roger algunas veces.

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Lo prometido es deuda ! =)

y aca estoy jajaja ahora tengo que actualizar la otra caraamba! Un poco de pacienciia jajaja

Espero les guste gente =)