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Historia 33074 — capítulo 5
-Qué…? P-Pero…-que quería decir exactamente con que me había visto?
-He ido a casa de Roger algunas veces…siempre de noche.-suspiró- Algunas veces, estabas dormida en el sofá y otras estabas con Samantha en la cocina.-Yo no podía digerir todavía lo que me estaba diciendo.-No…no creía conveniente que nos viéramos…
Realmente me estaba diciendo eso? Había estado yo esperando dos años algo que él podría haber sanado….antes?
-Además…Roger se hubiera dado cuenta…
-De qué?
-Disculpa, pero frente a Roger siempre aparentamos llevarnos mal. Y, que? De pronto voy a querer verte en su casa?
-No nos llevamos mal…
-Frente a él si que lo hacemos. No recuerdas su boda?
-Solo nos llevamos así porque te empeñas en disminuir todo lo que sucedió Adam-ahora realmente estaba dolida. Si no fuera tan…Adam, lo habría visto.
-Disminuirlo?-preguntó perplejo
-No lo niegues ahora. "Soy la hermana de Roger", recuerdas?-lo miré directo a los ojos y el hizo lo mismo. Era algo bastante incómodo pero no por eso era algo feo. No podía negar que disfrutaba viendo sus ojos, sus facciones tan perfectas, su cabello cayéndole con tanta gracia sobre sus ojos, su boca…
Adam continuaba mirándome directamente a los ojos.
-Si, lo recuerdo a diario.-pegué más mi cabeza contra la pared.
-A diario?
-Es más frecuente de lo que piensas. De todas formas, soy Adam, no?
-Qué quiere decir eso exactamente?
-Ni idea. Es lo que siempre me has dicho, recuerdas? -como no recordarlo si vivía definiendo su personalidad como "Adam" ya que no tenía otro nombre.
-Algo así.-sonreí mientras él también sonreía. Era tan hermoso… ¡Basta Lizzie!, esto no cambia nada. Dentro de 5 minutos volverá a ser el mismo infeliz de hace una hora.
-En que piensas?-dijo pasando su mano por mi cabello y acomodándolo detrás de mi oreja. No pude evitar sentirme nerviosa. Mi corazón repentinamente comenzó a latir muy rápido.
-Eh? Ah…es que…quería…qué querías hablar hace rato?
-Cuando?
-En la sala de enfermeras-recordé a Erica y mi estómago se contrajo. Qué serían ellos dos? Dónde estaría ella ahora?
-Nada especial. Solo quería hablar contigo así después no podías decirme "frío" o "desinteresado".
-Ya veo. No te hubieras molestado.- Después de dos años, una conversación no va a cambiar todo el dolor sentido.
-Claro. Si de todas formas no me has dejado terminar-rió. Yo le dediqué una sonrisa algo forzada.
-Aún así, no me has creído, verdad?
-No es eso…-repliqué-Fueron…dos años Adam…
-Tanto te dolió?
-Lo dudas?-los ojos se me llenaban de lágrimas nuevamente y yo no podía controlarlas.
Él no contestó, sino que se limitó a tragar saliva y a frotarse las manos, algo…nervioso, supongo. No estaba cómodo. Y ahora que lo pensaba, yo tampoco lo estaba.
-Adam-el me miró-crees que podrías llevarme donde Sam?
-No creo que haya salido de sala de partos todavía, Liz-dijo sorprendido por la pregunta. Había algo raro en su tono de voz, algo que no pude descifrar.
-Quizás Roger necesite algo de apoyo. Debe estar comiéndose los codos.
-Si tanto insistes en irte de mi lado…-murmuró muy bajito, quizás creyendo que yo no escucharía-Bien, te llevo-dijo algo apesumbrado, levantándose y yendo a la puerta
-Puedo preguntar en el camino. Voy sola, esta bien.-dije levantándome, aún algo shokeada por lo que había murmurado Adam antes.
-Tantas ganas tienes de estar lejos?-se volteó. Yo lo miré bastante sorprendida. Se que he dicho esto varias veces pero…a qué venía la pregunta?
-No quería molestarte. Quizás debías ir a trabajar.
-Estoy de guardia. Si me necesitan solo deben llamarme. Además no sabes ni a donde fuiste. Vamos-dijo volviendo al tono helado que tenía en la sala de enfermeras. Caminó un poco más y abrió la puerta, moviéndose a un costado para que pasara yo primero.
Caminé hacia donde estaba él y lo miré. Adam miraba hacia delante con sus inescrutables ojos grises, ahora con un tinte frío. Lograba atemorizar si se lo proponía. A mi simplemente me dolía, aunque me había acostumbrado un poco. Quizás me estaba resistiendo a creer que esa mirada también estaba dedicada a mí. Quizás…no quería creer que él era así conmigo. Y con Erica parecía tan simpático.
Adam no me miró por lo que yo bajé la vista y continué caminando, sin esperarlo. Supuse que él vendría atrás mío por lo que continué caminando sin mirar atrás.
De pronto, escuché unos pasos a mi derecha y luego me enteré de quien eran.
-Adam! Aquí estas! Como saliste tan rápido no sabía hacia donde habías ido!
Claro. Erica. Que felicidad.
-Que deseas Erica?-dijo él en tono seco. No parecía muy complacido.
-Oh…pensé que quizás querrías tomar un café.
Así que eso era. "Un café…". Ahora comenzaba a entender el manejo de la desaparición de Adam.
Me volteé y vi la escena. Erica miraba a Adam, que a la vez me miraba a mí. Yo le sonreí cínicamente y me di la vuelta. No me quedaría a esperar la estúpida respuesta de Adam. No quería pensar en que le contestaría. De todas formas, que importaba? Yo era la hermana de Roger, verdad? Y lo iba a ser por siempre. Eso no iba a cambiar. Entonces…que sentido tenía quedarme? Era más de lo mismo. Él continuaba mirándome, podía sentir su mirada clavada en mi nuca, y aún así comencé a caminar con dirección desconocida. Prefería perderme a soportar aquella situación. Prefería acabar en cualquier lugar menos allí.
Sin embargo, no pasaron ni cinco minutos que caminé entre pasillo y pasillo, que alguien tiró de mi brazo. Esto hizo que me desestabilizara aunque la persona me sostuvo, dándome la vuelta, quedando frente a frente.
Adam me miraba, dolido. Yo quise mantener una mirada dura, aunque creo que no funcionó del todo bien.
-Tanto te empeñas en correr de mí?
-No. Corro para no ver cosas que no quiero.
-Que? Te hace mal ver como Erica queda como una tonta por segunda vez en dos horas?
-Y por que habría de quedar como una tonta?
-No es bastante evidente el que yo este aquí y ella no?
Ahora que lo decía, era bastante evidente. La había dejado sola de nuevo. Y era la segunda vez. Maldición, tenía razón.
-Me puedes decir que es lo que te pasa?-dijo, aún con esa mirada dolida.
-Creo que te lo he dejado claro
-No, no lo has hecho. Ves? Ese es tu problema! Crees que dejas las cosas claras para los demás cuando no es así! Que tu sola te entiendas esta bien, pero no quiere decir que yo lo haga, Elizabeth!
-Entonces que? Quiere que haga un letrero de neón o algo por el estilo para que te des cuenta? O simplemente explicarlo con palabras basta?
-Quizás podrías explicarlo de alguna otra manera!
-Ah, si? Cuál exactamente? Dime porque quizás me entienda yo sola nuevamente!
Adam me acercó rápidamente, aún sosteniéndome el brazo, quedando mi cara a pocos centímetros de la suya. Él continuaba con aquella cara triste, con aquella mirada perdida, dolida. Yo no podía verlo así, no podía. No soportaba verlo de aquella manera. Así que acerqué mi mano a su mejilla y lo acaricié. Al instante del roce el cerró los ojos como disfrutando del contacto entre mi mano y su cara. Era extraño verlo así. Era…como otro Adam.
-Adam…qué?
Él abrió los ojos nuevamente, centrándolos en los míos. Yo me sonrojé, porque se que lo hice. Sentí el calor sobre mis mejillas, como si quemara. Pero no me importó.
-Solo dime algo.-murmuró acercándose a mi cara. Yo me sonrojé aún más- Realmente me crees tan frío?
-N-no es justo…que lo preguntes aho-ra…
Ah no?-dijo riendo, todavía más cerca. Nuestros labios casi se tocaban. Yo ya no sabía que era lo que pensaba ni lo que decía.- Y por qué?
-Por…esto…No entiendo…que te causa gracia…
-Que estoy alargando algo que hace mucho quería hacer-dijo riendo aún y mirándome fijo. Aún nuestros labios no se tocaban. Entonces, saqué fuerza y conciencia de no se que parte de mí revuelta cabeza y pregunté:
-Puedo saber que estás esperando entonces?
Adam me sonrió como la primera vez que me había besado y se acercó, juntando finalmente nuestros labios.
Quizás no pueda explicar con exactitud como me sentí en aquel momento. Las piernas me temblaban, parecían hechas de gelatina! Mi corazón latía fuertemente, como si quisiera salirse de mi pecho. Mis manos temblaban, al igual que todo mi cuerpo. Adam, quizás dándose cuenta de ello, me sujeto de la cintura y me soltó el brazo, aunque casi ni me di cuenta en el aquel momento.
El beso cada vez se profundizaba más y ninguno quería separarse. Al menos yo no quería por nada del mundo alejarme un centímetro de él. Así que puse mis manos sobre su cabeza, acercándolo aún más.
Pero, de pronto, una voz me sacó de mi ensimismamiento e hizo que abriera los ojos hasta que casi se salieran de sus órbitas.
Por qué esa voz tenía que llegar justo ahora?
-Adam? Elizabeth? Qué…?
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Aca nuevooo caap =)
Espero que les guuste ! y no me puteen jajajaja