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Historia 33074 — capítulo 7

Antes que nada quiero decir algo: *Perdon!!!!!*tenia que decirlo xDDDD y asi de graaande !!! y mas grande tambien! se que tarde una barbaridad y me disculpo pero al verdad co el colegio no tengo vida jajajajaj es la realidad. Pero bueno ahora tenemos estas vacaciones d eun mes por la gripe asi qe seguire escribiendo y posteando mas seguido, si mi inspiracion me lo permite, mas le vale que si xD

En fin no las distraigo mas, aunqe seguramernte lean el capitulo y dpe lean esto jajajaja la idea era disculparme con todos! Y ahora me falta seguir con el otro. Muchas graciias por seguir leyendo y comentar ! Besote enoorme y espero lo disfruten aunqe quizas no es RE largo, es un intento =)


Desperté. Los rayos de sol que se colaban por la ventana estaban matándome, ya que mi cara estaba dirigida hacía allí. Pensé en voltearme y acabar con aquello durmiéndome nuevamente, pero algo me lo impidió.

Abrí los ojos rápidamente, tratando de rememorar absolutamente todo, asegurándome de que nada había sido un sueño. Toqué mi cabello, mi boca, mis mejillas, mi boca nuevamente, como queriéndome asegurar de que algo seguía allí y no se había extinguido con la oscuridad de la noche. Sonreí, sintiéndome tonta por el simple hecho de pensarlo. Es que algo tan perfecto como el día de ayer no podía ser verdad! Simplemente escapaba de los mejores cuentos y todavía no caía realmente que había besado a Adam nuevamente. Era algo…irreal.

Sin embargo, los recuerdos iban y venían dentro de mi cabeza, haciéndome sonreír como tonta, aún más que antes. Pero, de pronto, hubo una especie de recuerdo, de memoria o sensación que me dejó helada unos segundos, con los ojos muy abiertos.

Era extraño. Era como si alguien me hubiera…besado mientras dormía. Bueno, al menos así se había sentido, como si alguien me hubiese besado en la mejilla y me hubiera corrido el cabello o algo así. Pero, seguramente eran simples sueños. Cosas que no iban mas allá de mi cabeza. Aunque…ya. No era nada. Quizás la emoción del día anterior me había jugado una mala pasada.

Me tranquilicé y miré a mi cuñada, que seguía dormida en su cama. Luego volteé a ver el reloj y marcaba las 8 de la mañana, por lo que ya debía levantarme. Quizás hasta debería llamar a Roger para avisarle que estaba todo bien. Bueno, una cosa a la vez. Me desperecé y me levanté de aquella pequeña cama para dirigirme al baño a arreglarme un poco antes de salir por el desayuno. Mi reflejo demostrada mi largo cabello enmarañado, mis ojos abiertos de par en par por la sorpresa de antes, mi ropa arrugada y ese aspecto de recién levantada que tenía cada mañana desde que tenía conciencia, o al menos altura para mirarme en aquel espejo del baño de casa al que nunca llegaba y Roger siempre bromeaba ¬¬. Es que él era bastante más alto que yo, cosa que siempre uso a su favor. Ja! Hermanos.

Me peiné y me lavé la cara, para luego salir y ver a mi cuñada nuevamente. Estaba durmiendo plácidamente todavía y no quise molestarla, de todas formas ya despertaría cuando mi hermano viniera, que no sería en mucho más. Siempre se levantaba temprano cuando de Sam se trataba, bueno se levantaba cuando fuera que ella lo necesitara xD y eso adoraba de él.

Salí de la pieza y comencé a caminar hacia el comedor para desayunar algo. Era extraño, caminar por allí con todo lo que había sucedido. Debo reconocer que temía encontrarme con Erica por algún pasillo y ni hablar de encontrarme con ella y que Adam nos encontrara. Realmente a ella no la conocía, así que no sabía de que forma podía reaccionar o que podía decir o hacer frente a él. Quizás estaba volviéndome demasiado paranoica, ahora que Adam me había besado. Supongo que tenía miedo de que alguien indeseable lo supiera, léase Roger. Ya, me estaba volviendo loca. Mejor comer algo antes de que me trastornara aún más.

Luego de media hora, encontré el comedor él cual estaba casi vacío, exceptuando a un chico que comía solo en una mesa del fondo. Parecía preocupado, al menos eso delataba su semblante y me pregunté que podría sucederle. Así que, al ser las únicos allí, tome algo para tomar y comer y me acerqué a el.

-Hola-él me miró-se puede?

-Claro-dijo taciturno

Me senté y acomodé mis cosas para comenzar a comer. El chico continuaba mirándome así que, algo incómoda, lo miré.

-Estás solo?

-Algo así. Estoy esperando a mi hermano.

-Entiendo…

-Estas sola?-preguntó con tono monocorde

-También espero a mi hermano. Mi cuñada tuvo familia anoche así que debe estar por venir.

-Oh, mis felicitaciones.

-Gracias-sonreí y él correspondió la sonrisa.

El silencio inundó el lugar mientras yo comenzaba a desayunar y el chico miraba por la ventana. Estaba cómoda allí, en silencio con él aunque no lo conociera. Pocas veces aquello me sucedía pero allí estaba. Callada y desayunando con alguien completamente desconocido. Sonreí disimuladamente ante mis pensamientos y tomé un sorbo del chocolate que me había servido.

-Que hermoso-suspiró. Lo miré y vi que él todavía miraba por la ventana.

Afuera, el paisaje era una mezcla entre gris y azul. Parecía que el molesto sol que me había despertado ya no estaba. De todas formas, la vista era hermosa en verdad.

-Que extraño, hasta hace unos minutos había sol.

-Si, pero se nubló. Estaba pronosticada lluvia.

-Necesito actualizarme-murmuré.

-No viste las noticias anoche?

-Em…no-reí.

-Qué más puedes hacer en un hospital mientras esperas a tu cuñada?

*Déjame pensarlo un segundo. Me encontré con un zombie que supuestamente es mi hermano mayor, me encontré con una enferma psicópata y con el amor de mi vida. Luego me perdí en el hospital, estuve encerrada en sala de enfermeras con ESE alguien especial llamado Adam, luego corrí a un destino desconocido y lloré como nunca antes, luego él me siguió y me reconfortó, luego nos reencontramos con la psicópata por tercera vez en el día y el finalmente me besó. Na…mejor mirar el pronóstico del tiempo a ver si llueve ¬¬-*Te sorprendería.

-Yo no tenía mucho que hacer. Digo, estaba esperando que mi madre saliera del quirófano.

-Oh…ya veo-se me retorció el estómago-No, claro. No hay…mucho en lo que te concentres, supongo…

-No, en realidad no. Creo que el pronóstico es lo único que realmente escuché del noticiero-sonrió melancólico.

-Lo siento.

-Esta bien. Mi madre esta bien. Solo fue una operación, nada más.

-De verdad? Pareces muy triste

-Es que fue un trago amargo-sonrió-Pero ella se esta mejorando. De verdad que sí.

Él sonrió y yo también, luego el chico volteó su mirada a la ventana nuevamente pero yo me lo quedé mirando.

Parecía un poco mayor que yo. Tenía cabello negro y ojos verdes musgo, con un aro en la ceja derecha. Era apuesto realmente.

Aunque, lamento parecer una babosa, Adam es más lindo. =P

Continué desayunando hasta que el teléfono de mi acompañante empezó a sonar, lo que hizo saltar en mi lugar. Había mucho silencio y de repente una canción monocorde de un celular hace saltar a cualquiera. O soy la única?

-Hola?-contestó rápidamente

A la vez, mi propio celular comenzó a sonar.

Lo busqué desesperadamente en mi bolsillo hasta encontrarlo con la pantallita rezando "Roger"

-Buen día-dije con voz cantarina. De donde había salido eso?

-Hey, alguien esta de buen humor. Anota eso Ad-bromeó-Qué tal hermanita? Cómo esta Samy?

-Bien, dormida. Al menos lo estaba cuando me marché. Estoy desayunando.

-La dejaste sola!?

-No es un bebé Roger. Además puede llamar a la enfermera.

-Hace cuanto te fuiste?

-10 minutos? Ni terminé mi desayuno.-dije apesumbrada.-Estas viniendo?

-Si, estamos ya a pocas cuadras. Nos retrasamos en el desayuno.

-"Nos"? Qué vienes con la tía?-reí

-No, tonta, con Addie!

-Quién?-

-Addie!-silencio-Oh vamos, no es tan feo el apodo. Aunque la persona si lo es.

-Gracias a Dios estas en camino a un hospital Roger, así no me acusarás de haberte traído a la rastra.

-Ya veremos cuando llegue. Bueno, estoy por estacionar, ahora subo! No me extrañes!-colgó

Como se notaba que su hija ya había nacido!

Cerré el celular y lo deje sobre la mesa, todavía pensando quien demonios era Addie y por qué venía con mi hermano al hospital. Este chico planeaba volverme loca.

Con razón era amigo de Adam.

El chico que se encontraba sentado conmigo ya había colgado y me miraba, curioso.

-Era mi hermano. Aparentemente viene con una tal "Addie". No se quien podrá ser.

-Una amiga?

-No que yo conozca. Y no es la hermana de mi cuñada tampoco. Quizás perdió la cabeza.

-Quizás. Por cierto, soy Evan-dijo extendiéndome una mano

-Elizabeth, encantada-extendí mi mano también y las estrechamos.

-Como aquella actriz con los ojos que son color violeta, verdad? Es la favorita de mi madre

-No creo tener nada más de Elizabeth Taylor más que su nombre xD. También es la actriz favorita de mi madre, por eso me llamó así. Ojala tuviera sus ojos ¬¬

-Jajaja, creo que había bastante gente que deseaba eso.

Charlamos unos minutos más hasta que ambos decidimos que debíamos irnos. Mi hermano ya debía estar con Sam, o al menos dentro del edificio, y debía encontrarme con él. Sin embargo, al llegar a la puerta de la cafetería me di cuenta de que me había dejado el celular en la mesa. No era la primera vez que lo olvidaba, así que realmente no era extraño en mí.

Me despedí de Evan y volví corriendo a la mesa a agarrar ese infernal aparato. Lo odiaba porque siempre lo olvidaba. Odiaba ser tan olvidadiza también pero más odiaba el celular, porque era lo único que recordaba mamá cada vez que llegaba yo a casa "tienes el celular, verdad?".

Lo agarré y lo puse en mi bolsillo y cuando me disponía a irme, algo llamó mi atención.

Por la ventana podía ver como comenzaban a caer enormes gotas de lluvia y como golpeaban las hojas de las plantas que allí se encontraban. El clima estaba realmente loco. Quizás más loco que cualquier otra cosa.

O quizás no.

Sentí como unos brazos me rodeaban por la cintura y luego, como unos labios me besaban el cuello.

Esto hizo que millones de cosquillas me recorrieran el cuerpo, desde la punta de mis dedos hasta la coronilla, en tan solo un segundo. Era como una helada brisa que había entrado y me había puesto la piel de gallina. Era fascinante.

Respiré despacio, aspirando todo el dulce aroma que había inundado el ambiente. Era su perfume, indudablemente. Él una mezcla de su aroma personal y el mismo perfume que usaba desde que lo conocía, es decir desde hacía muchos años. Era exquisito, en realidad.

Adam apoyó su cabeza en mi hombro y pude sentir su suave cabello en mi piel. Su aroma me llegó aún más fuerte y me embriagó.

Lo había extrañado más de lo pensado. Lo había extrañado aunque no me hubiera dado cuenta. Lo extrañaba y era una realidad, no había vuelta atrás. Así como lo había extrañado aquellos tediosos dos años, lo había extrañado la noche entera en el hospital. Era un horror pensarlo solamente.

-Así que desayunando en la cafetería del hospital? Dicen que la comida es un asco-bromeó

-No la saboreé muy bien.-contesté, aún con la piel de gallina y shockeada por el gesto de Adam. Desde cuando era tan efusivo…conmigo?

-Mejor. Aunque claro, es un mito. Jamás comí aquí.-era impresionante su capacidad de continuar una conversación aún luego de haberme abrazado y besado en un lugar enteramente público. Creo que eso me dejaba aún más atónita-Bien, creo que debemos irnos. Tu hermano debe estar esperándote.

Acto seguido, quitó sus manos de mi cintura y su cabeza de mi hombro, y me volteó quedando frente a frente por primera vez en el día. Se lo veía más descansado, pero exactamente igual de hermoso que el día anterior, quizás aún más. Ya, estaba yo más babosa que antes, eso era seguro.

-Lizzie, estas bien?-preguntó mirándome.

-Claro-sonreí

-Te ves mucho más linda cuando sonríes. No sé porque a veces dejas de hacerlo.

-Es que hay veces que tengo razones para no hacerlo-dije enseguida

-Es una pena que las haya. No deberían existir-sonrió.

Esta bien…eso era como una sobredosis de una droga altamente peligrosa para mi entero metabolismo y mis sistemas de órganos, y encima mi cabeza no dejaba de parlotear estupideces.

Luego, en un segundo Adam me abrazó, susurrándome algo al oído que no olvidaría ni aunque hiciera fuerza con toda mi mente y mi ser. Se me puso la piel de gallina nuevamente y toda la compostura o el shock que antes tenía, se esfumaron en tan solo un momento, casi sin notarse:

-No te imaginas lo que te extrañe y necesite toda la noche entera, Liz. Ni lo imaginas.