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Historia 33074 — capítulo 8
Esta bien. Ni en un millón de años estaría lista para aquellas palabras, y menos si provenían de Adam. Era…tan extraño que él fuera así conmigo.
Sin embargo, no tuve tiempo de reaccionar ya que pasados unos segundos, me encontré a mi misma transitando los pasillos del hospital con Adam. No íbamos de la mano ya que eso sería muy extraño, pero caminábamos muy cerca el uno del otro, rozando nuestros brazos.
Era toda una experimentación luego de 2 años de no verlo. A decir verdad, creía que era todo producto de mi loca imaginación la cual no plantaba bandera y prefería continuar sufriendo antes que caer en la cuenta de que Adam no había regresado. Que loco es cuando uno no sabe si diferencia la realidad del sueño. Peor aún es despertar creyendo que todo había sido de verdad y darse cuenta de cuan equivocado estaba. Cosa que ya me había sucedido en varias ocasiones.
En unos minutos llegamos a la habitación de Samy.
Miré a mi acompañante, quien me sonrió ligeramente y tocó la puerta. Acto seguido, mi hermano respondió al llamado y atendió, con cara de felicidad. En sus brazos tenía a la pequeña Maggie que dormía plácidamente.
-Al fin encontraste a este intento de pediatra! Pensé que se había perdido por el hospital-dijo abrazándome mi hermano
-Estaba en el comedor, Roger, tampoco era tan lejos-reí tomando a mi pequeña sobrina, que abrió sus hermosos ojos y me miró. Era hermosa.-Nada que ver contigo, hermano. Es la hija de Sam sin lugar a dudas =P
-Ya quisieras ¬¬.
-No, Lizzie tiene toda la razón del mundo y lo sabes Roger-comentó mi cuñada desde la cama-Es IDENTICA a mí.
-No te creo. Tu que opinas Addie?-dijo mi hermano mirando a Adam, a la vez que yo también me volteaba, sonriendo sorprendida.
-Tu eres "Addie"?
-Si ¬¬. Gracias por el apodo nuevamente, Roger. Por eso, y solo por eso, la niña es idéntica a Samantha.
-Ves? Hasta tu mejor amigo lo reconoce!
-No es verdad!-Roger se volteó, dirigiéndose a la cama para "discutir" con mi cuñada, por lo que aproveché a dirigirme únicamente a Adam.
-Dime que no te hiciste homosexual por favor-reí
-No tengo idea porque tu hermano me llama "Addie". Estaba feliz anoche. Decía cualquier cosa. Parecía…borracho.
-Si, eso parece ahora también-volteé a ver a Roger que seguía discutiendo medio en broma con Sam-Pobre Maggie-le acaricié su cabecita al voltearme y mirar al hombre de mis sueños-Pensé que bromeaba al nombrar al tal "Addie".
-No, era yo. Creí que descubrirías que era yo y que la sorpresa se arruinaría-sonrió de lado.
-Hey! Qué tanto cuchichean ustedes dos!?-ordenó saber Roger parándose a mi lado
-Contábamos las cosas en parecido que tiene Maggie a ti y son…cuántas Adam?
-Espera…era…ah cierto! Ninguna. Debe ser hija del lechero o del cartero.
Sam y yo nos empezamos a reír mientras mi hermano intentaba golpear a Adam que me usaba de escudo, sujetándome de los brazos. Claro que yo no le servía de mucho ya que me movía a causa de la risa.
Adam se las haría pasar negras a mi hermano con Maggie.
A la hora, yo me estaba yendo del hospital. Me había encontrado con Evan en la puerta ya que estaba fumando y lo saludé alegremente, preguntando por su madre. Luego, caminé algunas calles hasta la parada del autobús que en 15 minutos, me llevó a casa.
Aún vivía con mis padres, ya que no había tomado la desición de irme a vivir sola. Si soy sincera, me aterra la idea de estar completamente sola. Además, mis padres vivían viajando, así que no había mucha diferencia. Yo cuidaba la casa a la vez que conservaba mi cuarto y comía la comida de mi madre. Ah si, y a veces tenía que recibir a mi hermano porque…no se xD temía que fuera con algún hombre o algo así. Estaba paranoico con eso.
Me tiré en el sillón a descansar un poco. Me quité los zapatos y recosté la cabeza en uno de los almohadones, dejando que mi mente comenzara a divagar por donde quisiera. Lugar preferido? Creo que ya lo saben.
Sin embargo, mi relajamiento no duró mucho tiempo ya que el teléfono comenzó a sonar. Cerré los ojos con fuerza, deseando que el ruido se fuera aunque no ocurrió. De muy mala gana me levanté y atendí.
-Hola?-dije malhumorada
-Cielo, que voz tienes! Estabas durmiendo?
-Hola, ma. No, estaba en eso. Dónde están?
-En el aeropuerto. Tu padre esta buscando el equipaje.
-Ya regresaron?-pregunté sorprendida y abriendo grande los ojos
-Lizzie no me iba a quedar en Italia mientras mi primera nieta conoce el mundo. Tu padre llamó y pidió los pasajes de emergencia ayer así que aquí nos tienes! Escucha, no tengo mucho tiempo porque no tengo muchas monedas y este teléfono parece tragárselas.
-Estás en un público?
-El celular de tu padre no tiene batería ¬¬ olvidó cargarlo. No se porque lo tiene, realmente. Bien, iremos al hospital a ver a Maggie y luego iremos a casa o veremos con Roger que hacemos, te parece?
-Claro. Yo ya estuve con ellos ayer y hoy-contesté bostezando.
-Bien, duerme un poco. Te llamaremos luego, Liz. Te amo
-Y yo a ustedes ma. Avísenme que hacen luego. Adiós.
Colgué mientras bostezaba nuevamente y caminé hacia el sillón. Estaba por llegar cuando el teléfono sonó nuevamente. Quería matar al que llamaba.
Con menos ganas que antes, atendí. Era Alicia, mi tía adoptiva y mejor amiga de mi madre, que preguntaba por mis padres. Le conté lo que mi madre me había dicho hacía minutos y le di la dirección del hospital para que visite a mi hermano. Muy agradecida, ella colgó, dejando que yo me dirigiera a mi amado sillón.
De todas formas, no crean que pude llegar a apoyar mi cabeza en el almohadón, ya que el maldito aparato del diablo sonó por tercera vez, y yo estaba enojándome.
Caminé (aunque en realidad golpeaba el piso con mis pisadas) y atendí el teléfono de golpe, contestando de mala manera.
-Si? ¬¬
-Si quieres puedo llamarte luego, Lizzie-tragué saliva a la vez que mi corazón comenzaba a latir rápidamente.
-No, no, esta bien-contesté rápidamente-Solo estaba descansando un rato.
-Entiendo.
-No estás trabajando?-pregunté, tranquilizándome ya que el shock se estaba yendo de mi sistema.
-No, solo acompañé a tu hermano a ver a Samantha.
-Ya veo…-silencio
-Quién era él?-preguntó repentinamente luego de varios segundos callado
-Perdón? De quién hablas?
-El chico en el hospital.
-Chico en el…?-pensé y solo pude ubicar a uno-Hablas de Evan?
-No se su nombre.
-Es al único que ubico en el hospital…-murmuré-Es…un conocido-en realidad no sabía que era ya que apenas habíamos hablado y no se si lo volvería a ver en mi vida
-Ah. Bien, debo irme.
-Oh, claro-respondí, con el corazón en la mano pensando que no oiría su voz hasta nuevo aviso. No quería que cortara el teléfono jamás-Trabajo?
-Un almuerzo.
-Oh, ya veo.
-Tu qué vas a hacer?
-Yo?-me sorprendí por el interés-Creo que me quedaré en mi casa.
-No irás al hospital?
-No creo-contesté extrañada por la pregunta-Mis padres van en camino y quizás luego comamos juntos, no lo sé. Pero no volveré al hospital por hoy, por qué?-quizás sea tonto, pero quién no se ilusiona con pensar que el otro quiere vernos? Qué disimuladamente esta poniendo lo que siente en palabras y que quiere tenernos cerca, oírnos hablar, oír nuestra respiración, ya saben, esas cosas?
-Ó sea que te quedarás encerrada el resto del día?-preguntó haciendo caso omiso a mi respuesta.
-Supongo que sí. No tengo planeado mi día, en realidad.
-Bien, debo irme ó llegaré tarde. Adiós Elizabeth-colgó
Me quedé con el teléfono en la mano unos segundos, aún sorprendida por la…conversación? Parecía que yo hablaba un idioma y el otro! Bueno, al menos así era Adam. No se porque me sorprendía en realidad.
Caminé al sofá nuevamente y me recosté, apoyando mi cabeza en el almohadón. Sin embargo, no pude dormirme. Intenté quitar la conversación, su voz, absolutamente todo de mi cabeza pero no tuve éxito. Todo seguía fresco en mi mente, imborrable.
Luego de 15 minutos, la situación me pareció estúpida y sin sentido, por lo que me levanté, me duché y me cambie de ropa. Finalmente agarré un bolso y puse mi billetera dentro, y luego, me marché con destino desconocido.
Lo bueno de mi casa, era que se encontraba a pocas cuadras del centro de la ciudad, y cerca de la playa, específicamente cerca del muelle al que me encantaba ir. Así que, sin pensarlo mucho, me dirigí a este último lugar, donde me gustaba refugiarme de la gente que conocía y de la que no, también. Poca gente iba allí. Es más, casi nadie iba. No era un lugar secreto, solo que no tenía el mismo atractivo que tenía el centro.
Dejé la civilización atrás y empecé a caminar en arena, dejando que mis pies se hundieran en ella, a pesar de las zapatillas que tenía y de que iban a ensuciarse completamente. La misma estaba fría, y se sentía bien tenerla en mis pies, al menos un rato.
Caminé hasta el muelle, en el cual había un pequeño café. Solía meterme allí cuando no quería hacer nada más que tomar algo y escuchar como viejos pescadores se reunían a contar anécdotas y chistes, de los cuales terminaba riendo disimuladamente, al igual que la camarera. Era un buen lugar para distenderse un rato.
De todas formas, hoy no era de esos días. Hoy solo quería sentarme en el muelle a sentir el viento sobre mí y disfrutarlo. Quería pensar y a la vez no. Quería estar conmigo misma un rato. Hacer algo por mí. Quería alejar a Adam de mí, ahora que estaba más cerca que nunca.
Quería olvidarme del mundo que me rodeaba.
-No quieres pasar cariño?-preguntó la camarera del café, que se me había acercado sin hacer ruido. Me volteé y la miré, mientras sonreía.
Ya habían pasado 3 horas desde que había dejado mi casa y mi estómago empezaba a molestarse por no darle comida, por lo que acepté y pasé al negocio, pidiendo una hamburguesa y una gaseosa, algo rápido. Me senté en una mesa al lado de un gran ventanal y miré el paisaje, la playa y la gente que se acercaba. En general, eran parejitas huyendo del gentío y buscando donde estar solos.
Mejor desviar la mirada a eso.
La camarera, llamada Daisy, me acercó mi almuerzo sonriendo y se marchó a atender a los pescadores que había entrado. Todos reían ante lo que uno contaba. Todos estaban rojos y con ojos llorosos, quizás de la risa. Daisy les sonrió y los dirigió a la mesa más grande, ya preparada para ellos.
Pagué la cuenta luego de darle el último mordisco a mi comida y me marché. En la playa a no había nadie ya que el clima estaba nublado, y sin embargo allí me senté. Un poco alejada del agua así no correría riesgo de mojarme, realmente no tenía ganas de llegar empapada y hecha una milanesa a casa.
Recosté la cabeza sobre mi cartera y cerré los ojos, pensando en millones de cosas a la vez y así, despacito, me dormí.
Me desperté al sentir como el frío calaba mis huesos. Había refrescado y anochecido mientras estaba dormida. Cuánto tiempo había pasado? Ni idea. Ya debía ser más de las 7 y yo todavía no estaba en mi casa.
Abrí la cartera para buscar mi celular pero no lo encontré. Busqué una, dos, tres veces y no lo encontré. Finalmente lo comprendí.
-Demonios!-murmuré mientras me tapaba los ojos con las manos. Lo había olvidado… ¡otra vez!
Me levanté rápidamente y empecé a correr en dirección a casa, deseando que nadie hubiera llamado por terror a no haber contestado. Iban a matarme por ser tan olvidadiza, lo presentía.
Cuando estaba a una cuadra, ví un auto en la puerta de mi hogar. Nunca lo había visto en mi vida y me extrañó. Quizás era un taxi, quizás el auto de algún amigo de mis padres. Quien sabe? Me acerqué lentamente y ví el mismo de cerca. No me era familiar, para nada. No tenía nada que lo hiciera familiar. Qué hacía allí entonces?
-La pregunta, creo yo, era dónde estabas.
Me volteé rápidamente y ví a Adam sentado en el escalón que formaba un pequeño pórtico. Tenía ambas manos en los bolsillos de su buzo canguro y la capucha en la cabeza. Se veía hermoso a pesar de que su cara apenas se asomaba.
-Qué haces ahí?
-Tenía que verte todo el día encerrada en tu casa. Parece algo prácticamente imposible y, no me equivoqué-sonrió
-Me quedé dormida-sonreí y me acerqué a él, sentándome a su lado. No podía dejar de sentirme extraña. Qué hacía realmente allí?
-En dónde?
-La playa-suspiré-No pensé que era tan tarde-pase mis manos por mi cara y mi cabello, peinándolo un poco. Necesitaba una ducha urgentemente.
-Tu hermano me llamó-lo miré, con los ojos muy abiertos y dejando mi cabello en segundo plano
-Qué? Y…qué pasó?-pregunté
-Decía que estaba intentando ubicarte y que no podía. Tus padres también llamaron por lo que me dijo, pero tampoco te pudieron ubicar-se desperezó-así que me mandó a buscarte-miré al suelo
-Demonios…-suspiré-van a matarme…
-Más o menos. Le dije que probablemente estabas dormida y que no ibas a escuchar el teléfono
-Por qué les dijiste eso?-pregunté curiosa, mirándolo nuevamente mientras una estúpida sonrisita se asomaba en mi cara.
-Es lo que me dijiste que hacías cuando llamé, recuerdas? Así que, técnicamente, no le mentí-se sacó la capucha y me sonrió-Aunque, claro, me preguntó como era que sabía eso, a lo que tuve que responderle que te había cruzado en el centro al mediodía cuando ibas a comprar comida para almorzar, y me contaste eso. Ahí si le mentí, pero no fue tan grave, verdad?
-Creo que no…-lo miré a los ojos y él a mí, y ahí fue cuando caí en la cuenta.
Estaba sentada con Adam en la puerta de mi casa, y estábamos solos. Completamente solos. Y no lo digo porque mis padres no estaban, sino porque no había nadie en la calle. La única fuente de luz era el farol que mamá había puesto en la puerta que iluminaba bastante, aunque aún podía ver sombras en la cara de Adam.
Me puse nerviosa al pensar en eso, sumado a que él estaba allí y que había ido a verme. Y, aunque el fuera lo suficientemente cortado y yo lo suficientemente tímida para que nada sucediera, allí estábamos. Solos.
Primero: perdón por la tardanza, no hay inspiración! xD jajaja es horrible, pero no me podía sentar porque nada salía!
Segundo: disculpen si hay errores de ortografia o cosas asi, esto hoy en la madrugada xD cuando no podía dormir! Asi cualquier cosa puede salir =) sobretodo cando escucho jesse Mccartney a las 3 de la mañana xD
Tercero: disfrutenlo! Espero que les guste y estoy escribiendo más. Después tengo que agarrar el otro que tengo menos inspiración que con este...
Ah y felices 3 años a mi espalda! jajajaja lo celebro todos los años xD jajajaja
Besotes enormes!
Maru