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Historia 33445 — capítulo 12

Estaba acostada en mi pieza pensando. Era sábado y no había mucho por hacer.

Eso sí, me encontraba intranquila. La verdad, no tenía certeza si llorar o reírme. Le había confesado a las chicas lo que había ocurrido con Sirius y la verdad es que no se inmutaron. Ya lo habían dado por hecho con anterioridad y pensaban que ya faltaba poco para que estuviéramos oficialmente juntos. Y lo peor, es que les causaba gracias que las tres estuviéramos con los merodeadores, pero había una diferencia. Sirius Black, era diferente. Con eso bastaba. La verdad que la palabra "oficial" me asustaba un poco, en el fondo tenía miedo de lo que llegara a ocurrir si estaba con él. Sirius no soportaría tener todas las chicas a su alcance y tener a sólo una, a no ser claro, que la ame. Algo que veo bastante lejano en mi caso. Sé que Sirius Black es un mujeriego y yo no creo ser precisamente la persona que lo haga cambiar de un día para otro.

Estábamos ya a finales de Enero, y la verdad, es que yo misma me estaba escapando de Sirius Black, el cada vez que me veía me sonreía de manera automática, pero yo no sabía como reaccionar. Llegué a pensar que no sirvo para las relaciones amorosas, por primera vez que tengo una aventura - ¡Y vaya que aventura!- y no la sé aprovechar. Pero es que el miedo me invade y no tenía ganas de sufrir. Sabía que era demasiado tarde, ya le quería. Era por eso que me alejaba, no soportaría verlo con otras chicas mientras él es indiferente a lo que yo siento. No lo culpaba, para nada, era yo la extraña aquí.

— Sabes no te entiendo— Me dijo en el pasillo un viernes después de clases— Pensé que teníamos algo.

Lo miré con asombro.Me negaba a creer que Sirius Black siguiera insistiendo.

— Creo que debemos darnos un tiempo — Fue la única porquería que pude decir. Él casi se rió.

— ¿Un tiempo? Ni siquiera hemos empezado una relación, Kate— Espetó como burla. Lo miré nerviosa y, como siempre, me escape. Nadie me entendía, Remus sobre todo. No lograba comprender porque evadía de esa forma a Sirius, mi amigo me aseguraba que me él quería. Yo me dije, por su puesto, eso decía aquel trozo de papel que lo tenía guardado en mi baúl: "Perdóname por quererte" . El problema, era de hecho, yo.

— Me pregunto si realmente lo que quieres evitar es ver a Sirius — Dijo Lily sacándome de mis pensamientos. Me sorprendí y la miré confusa.

— ¡ Vamos el hombre se ha comportado bastante decente estas semanas! — Me dijo Lily como regaño—: Aquí hay algo más, no lo estás evadiendo por que es simplemente un mujeriego.

— Remus me ha dicho que nunca le había durado tanto la castidad — Espetó Danielle sonriendo.

—No lo sé, chicas — Murmuré. Lily , sin embargo, ya había sacado sus conclusiones.

— Yo creo que tienes miedo de amarlo — Soltó. Yo abrí los ojos como platos— Es bastante obvio, no existen excusas de alejarte de él de esa manera. Por lo tanto, estoy segura que te alejas de él para evitar ese sentimiento.

La miré petrificada.

— ¡Eso es! — Chilló Danielle— ¡Vamos, Kate, dale una oportunidad al amor!

— Con Sirius Black no se puede hablar de amor — Solté. Mis amigas tuvieron una mirada cómplice y siguieron cada una con lo suyo. Yo decidí, por lo tanto, que era un buen momento de respirar aire puro. Por suerte no me encontré con ningunos de los merodeadores en mi salida a los patios de Hogwarts, lo que significó un gran alivio.Cuando volví a la sala común noté un pequeño cartel que rezaba : ¡Mañana salida a Hogsmeade! De 13:30 hrs. hasta 18:30 hrs. Danielle estaría feliz, pensé.

Y el día se pasó sin más, agradecí mil veces que Sirius no se haya aparecido. Pero a la noche después de la cena las chicas querían ir a la sala común para estar cada una con sus respectivos novios. Y preferí no bajar, seguramente allí si que lo vería. Por lo tanto sólo me limite a terminar algunos deberes pendientes tendida en la cama de Lily.Y sin darme cuenta empecé a dormitar.

Soñé que era el día de San Valentín y que yo me encontraba triste porque no me había llegado ninguna carta y ningún chocolate, mientras mis amigas se rebalsaban de todos esos regalos. En el sueño me sentí sumamente desdichada que pensé realmente que era una pesadilla, hasta que por su puesto, apareció Sirius Black por la puerta y supe que era exactamente lo contrario.

— Vine a entregarte tu regalo de San Valentín — Susurró, y aquella voz no podía sentirse más perfecta— Espero que no me rechaces.

— No— Le dije sonriente e iba a sentarme en la cama para observarlo de mejor manera, hasta que un estruendo me sorprendió. Desperté asustada y bastante agitada.

— Perdón — Dijo una voz que al principio no supe de donde provenía, pero luego me apareció la fuente de ese sonido al frente mío—: Creí que aquellos cuadernos te estaban molestando, por eso te los saque. ¡Pero mira que soy estupido!

Dijo mirando el suelo, allí se encontraban todos mis libros botados. No sé porque me dio la impresión de que lo había hecho a propósito.

— ¿Qué estás haciendo aquí? —Le pregunté cortante.

— Bueno, la verdad no es tan agradable estar abajo y que todos tus amigos estén con sus novias y que uno se encuentre solo de por vida— Murmuró.

— Bueno tienes varias posibilidades para no estar solo — Solté aludiendo a la cantidad de chicas que estaban detrás de él.

— Por eso estoy aquí — Dijo Sirius Black — Ya que necesito sólo una posibilidad.

— Sirius, por favor — Le dije. El me miró ansioso y luego se sentó en la orilla de la cama.

— ¡Por favor, qué! No puedo entenderte, Kate — Espetó — He tratado, no sabes como, de sacar conclusiones de porque estás así con migo. Pero siempre quedo en nada.

Lo miré con nerviosismo.

— ¿De qué tienes miedo? — Espetó con su voz aterciopelada y acercándose a mi rostro.

Pero yo no podía responder. Sentía que me faltaba el aire y unos mareos horribles amenazaban con volverse cada vez más intensos. Pensaba en cualquier momento que me iba a poner a vomitar y eso, si que iba a ser vergonzoso.

— No me hagas hablar — Le rogué, tenía miedo de abrir la boca y que lo que saliera no fuera precisamente sonido.

— Necesito que me digas la verdad, si no me quieres, perfecto, pero dímelo — Soltó. Yo lo miré con angustia. La verdad es que de a poco estaba entendiendo todo— ¿Acaso no soy suficiente?

Lo mire anonada y tomándome el pecho tratando, de manera infructuosa, de apaciguar mi respiración ¿ Cómo preguntaba eso? ¡Él superaba todas mis expectativas!, pensé.

— Sirius, por favor no me digas eso — Le dije conteniéndome. Entonces el me miró con preocupación.

— ¿Qué te ocurre?

— No me siento demasiado bien — Leconfesé. Aunque ya era bastante obvioEntonces sentí que todo dentro de mí me daba vueltas. Con desesperación le pedí permiso a Sirius y corrí como nunca al baño.No vomité, de hecho, el estar por completo aislada de él me relajó. Al fin y al cabo, sólo era un mareo.

— ¿Kate, estás bien? — Preguntó preocupado al otro lado de la puerta. Le respondí vagamente que sí y me mojé la nuca con agua fría. — Quizás debería llevarte donde Madame Pomfrey.

— ¡No! — Chillé, esto sin duda no era una enfermedad. O quizás sí, por el lado que se viera.

— Le avisaré a tus amigas — Espetó con enfado y pude sentir como le daba un portazo a la pobre puerta de la habitación.

Me apoyé en la pared y me deslicé hasta que quedé sentada en el suelo. El contacto con la baldosa helada me hizo bastante bien, por lo que me quede allí estirada. Entonces caí en la cuenta de lo que en verdad había ocurrido. Sin querer, empecé a llorar con impotencia. Me sentía verdaderamente estúpida.

Sirius Black, por más que lo evité, ya formaba parte de mí misma. Lo amaba, aunque me doliera reconocerlo. ¡Por dios, si que lo amaba! No había explicación para semejante reacción por mi parte. Me sentía ridícula. ¿Por qué tenía que ser él?... Aunque la verdad ahora se me hacía imposible pensar en otro candidato que ocupara su lugar. Sin duda, esto no era bueno. Sirius no me tomaría en serio…!Nadie! Él estar escapando de una persona no se presta precisamente a la interpretación de que lo ames.

— ¡¿Kate?!— Chilló Lily al otro lado de la habitación golpeando la puerta— ¡Responde, Kate!

— Estoy bien — Mentí con debilidad. Mi voz se había tornado algo extraña y en un principio no la había reconocido.

— Pues no te oyes bien — Dijo Lily— ¡Por favor ábreme la puerta!

Traté con todas mis fuerzas de pararme y no pude. Sólo me quede sentada y apoyada en la misma pared contigua a la puerta.

— Lily salgo en seguida — Le tranquilice — Creo que necesito una ducha.

— ¡No en ese estado! — Me advirtió. Con mis últimas energías logré pararme y mantenerme en pie. Abrí la puerta con lentitud y Lily entró de sopetón —: ¿Qué ha ocurrido?

— Me sentí algo mareada — Le dije sentándome en la taza del baño. Ella me tocó la frente y luego me observó detenidamente.

— Creo que lo mejor que te viene ahora, es un gran descanso — Me sugirió. Yo asentí, estaba completamente de acuerdo.

Al día siguiente me sentí peor. Quizás no físicamente, pero animosamente estaba mal. Lily y Danielle se rehusaron a ir a Hogsmeade, pero había visto a Danielle tan entusiasmada que les dije que me sentiría mucho peor si no iban y no me traían algo. Al fin y al cabo las convencí y Lily me dejó una sarta de indicaciones y precauciones antes de irse, lo que me puso feliz. Ahí se notaba una verdadera preocupación.

Pero la verdad es que no le hice caso en todas, sobre todo en la que decía quedarse en cama durante todo un día. Yo sabía de que se trataba esta enfermedad y la verdad, es que eso no ayudaba del todo.

Me aseé y me puse ropa abrigada, sabía que la mayoría había ido a Hogsmeade por lo que el castillo estaría vacío. Así que decidí empezar a caminar tranquilamente por los pasillos observando detenidamente cada cuadro y cuando había ventanas veía el sombrío paisaje, viendo los quietos árboles, la poca calidez.

Era bastante extraño el castillo en este estado. El sonido del silencio transformaba este lugar, estaba tan acostumbrada a los murmullos, a los gritos que el silencio en esta oportunidad se tornaba delicioso. Sin embargo, fue interrumpido.

—¡Hey!— Escuché llamar. Tenía la rara sensación de que se dirigía a mí. Era una voz masculina, poco conocida. Traté de recorrer con la mirada mi alrededor pero no había nadie.

— ¡Hola!— Dijo de pronto una voz a mis espaldas. Yo pegué un respingo—: Disculpa, no quería asustarte.

— Claro— Espeté sarcástica dándome la vuelta.

—Discúlpame, en serio—Se disculpo y lo hizo tan sinceramente que me llegó a conmover.

—¿Qué quieres?—Le pregunté poco cortés. Su cara me era conocida. Era un chico alto, de pelo castaño y ojos café oscuro. La tez era tan blanca como la nieve. Muy guapo.

— No lo sé, hablar— Espetó con una seducción bastante sobreactuada.

—Piérdete—Le interrumpí y empecé a caminar para el lado contrario. Recordaba su nombre, se trataba de Nikolai, un Gryffindor con el que coincidía en muy pocas clases.

—¡Hey!—Me llamó nuevamente tomando mi codo— Solamente me pareció extraño que una "chica" no esté como loca en una tienda en Hogsmeade y que simplemente se encuentre aquí.

—A mi no me parece extraño — Le contradecí. Luego me di cuenta de que estaba siendo bastante poco amable, así que le agregue una sonrisa. De la nada se le relajó el rostro.

—Dime Nik— Se presentó. No pude evitar mirarlo recelosa.

—Kate— Le respondí.

—¡OH, eso ya lo sabía! — Murmuró, yo lo miré confusa. Y seguí caminando, el me seguía—Entonces, ¿Qué quieres hacer?— Preguntó.

—Nada, por ahora— Le espeté con una sonrisa. Me causaba gracia que fuera tan entusiasta.

—Y bueno ¿Cómo encuentras séptimo?

— Fácil — Le mentí. Entonces el me observó con precaución.

— ¿Estás aburrida verdad? — Inquirió. Abrí los ojos como platos.

Me limité a encogerme de hombros. Y seguí caminando, la verdad es que quería que esto terminara y rápido. Hubiera preferido quedarme en mi alcoba.

— ¿Y qué tal Sirius Black? — Preguntó. Esta vez si que me detuve y lo miré con escepticismo. No podía creer que existiera una persona que dijera las cosas tan de frente.

—¿Por qué?—Dije sonrojándome. Y no lo podía evitar, claramente Nikolai se dio cuenta y sonrió picarón. Yo definitivamente ya estaba molesta. Lo único que quería era una excusa para alejarme de ese chico.

— Los rumores corren rápido — Murmuró. Ya habíamos llegado al vestíbulo y sentí un hormigueo en mis manos, quería golpearlo. Lo miré y a él se le deformó el rostro, no se si fue evidente o no, pero el sonrió de manera estúpida.

— ¡Kate! — Llamó una voz a lo lejos, y… ¡Ay no!. No podía tratarse sino de Sirius Black —: Necesito conversar con tigo— Espetó de forma cortante.

Nikolai me miró alarmado y me dieron unas ganas inmensas de reír. Sólo me encogí de hombros.

— Bueno, los dejaré solos ¡Adiós, Kate!! Fue una grata conversación! — Chilló y lo miré incrédula. Ni siquiera habíamos entablado una conversación interesante.

— ¿Qué ocurre? — Le pregunté a Sirius tratando de controlar mis emociones.

— ¿Por qué estabas con él? — Inquirió molesto. Me dio la grata impresión de que estaba celoso.

— Era un chico agradable — Mentí, mientras seguía caminando hacia las escaleras. Sirius me seguía con cautela. —: ¿Y tú que haces aquí?

— Bueno yo… Sólo estaba— Titubeó. Lo miré confundida, él nunca tartamudeaba. — Bueno, no tenía ganas de ir a Hogsmeade.

Abrí la boca para gesticular palabra, pero entonces una voz chillona que llamaba a Sirius me interrumpió. Provenía de una chica de Ravenclaw de reputación bastante mala y que lo miraba de forma sugerente. El alma se me cayó a los pies y me dieron unas ganas horribles de morir en seguida.

— ¡Vamos, Sirius! No querrás perdértelo — Chilló la muy…Me dio un asco horrible. Pero la verdad es que el asco pasaba a segundo plano. Me sentía engañada, pisoteada, usada. Me quería morir, sentía que la tristeza se iba albergando en cada espacio, en cada célula de mi cuerpo y que se multiplicaba a mil por segundo. Miré a Sirius y este me observó con angustia, o más bien una expresión indescriptible. Me daba la impresión de que su rostro se crispaba en una mueca de dolor. Pero era imposible, lo más factible era que sintiera lástima de mi. Me dieron ganas de derrumbarme y rodar por la escalera.

— Te están llamando — Le recordé casi con despecho. El abrió la boca para gesticular palabra, pero ni un leve sonido salió de ella. Sólo se limito a asentir, ni una sola explicación. De pronto me sentí estúpida esperando una. Esta situación la debería haber previsto de hace mucho tiempo.

— Permiso— Le dije molesta mientras volteaba y subía a paso rápido la escalera. Cuando estuve fuera de su vista corrí hacia la sala común con impotencia. Esto era una tragedia. Cuando por fin me daba cuenta que le amaba, él decideno darle más vueltas al asunto e irse con la primera mujer que le dirige una mirada insinuadora.

Cuando llegué a la sala común me eché en mi cama y comencé a llorar con intensidad. Tenía que hacerlo ahora, antes que llegaran Lily y Danielle, la verdad no tenía ganas de dar explicaciones. Por eso, me desahogue y la almohada fue la más perjudicada. Tenía tanta angustia de lo que pasaría en el futuro, de lo que sufriría en el futuro. Por que lo sabía, esto era sólo el comienzo. Y lo peor, Sirius Black era el culpable de todo y no podía odiarlo. Lo más inconcebible era que lo quería y con mucha más intensidad.

Al llegar Lily y Danielle, me hice la dormida, así que ellas bajaron a cenar con tranquilidad, mientras tanto,entraba al baño para darme una ducha. Al terminar, quise evitarme algunas conversaciones por lo que decidí que era hora de dormir, por lo menos eso me tranquilizaría por algunas horas.

Al día siguiente traté de hacerme la fuerte para que nadie notara lo que me ocurría, por lo que me levante me duché y me puse ropa. Las chicas me esperaban en la sala común, cuando me vieron sonrieron y se acercaron.

— Te ves mucho mejor— Dijo Lily saludándome con un abrazo— Ayer nos tenías preocupada.

— No fue nada — Mentí.— Mucho estrés acumulado — Bromeé.

Las chicas se miraron cómplices. Pero lo dejé pasar, si ellas querían sacar sus conclusiones, que lo hicieran por ellas mismas y sin informarme. Aunque sabía que eran bastantes acertadas, Lily por ejemplo,supo en seguida por que yo evitaba a Sirius. Lo más increíble es que ni siquiera yo me lo había pensado.

El día entero se baso en deberes, y sobre todo, estudiar para un examen de Transformaciones, la materia que más me costaba. Gracias a dios, tuve todo el día ocupado. Cuando llegó la hora de la cena, las tres nos dirigimos al gran salón. Estábamos muertas de hambre, de hecho, en un dos por tres nuestros platos estaban completamente vacíos. Por mi parte, decidí irme antes a la habitación. Uno, por que Remus y James, como suponía yo, querían estar a solas con sus respectivas novias y dos, por que necesitaba otro repaso de Transformaciones. La idea, no era dejar tiempo libre.

Al llegar a la puerta de la sala común, dije la contraseña y entré. Estaba absolutamente vacía, así que me dirigí con rapidez a mi habitación. Al abrir la puerta una ráfaga de viento hizo que me despeinara completamente y que al entrar, la puerta se cerrara de portazo. Me saqué la chaqueta y la dejé con cuidado sobre mi cama, cerré la ventana y rebusqué en mi baúl los materiales necesarios para el examen de transformaciones, pero en eso una voz me descoloco.

—¿Kate?—Llamó Sirius, mientras golpeaba la puerta con los nudillos. Esperé que el alma me volviera al cuerpo, porque sin quererlo aquella voz causaba mucho más que mariposas en mi estómago. Cerré el baúl con delicadeza y a puntillas comencé a caminar al baño.

—¿Kate?, Sé que estás ahí— Espetó con voz suplicante— Estaba en mi cuarto…

—Dónde estoy revolcándome con alguna chica—Me mofé en mi mente.

— Y supe que necesito hablar con tigo, no lo tolero — Explicó. De pronto, a pesar de todas mis fuerzas, empecé a flaquear mi decisión de esconderme de él. Estaba fuera de lugar, por poco me desplomo en el suelo. Sin pensarlo dos veces, fui hacía la puerta y agarré la manilla. Pero sólo llegue hasta ese instante, por que me arrepentí en último momento. Estaba siendo masoquista, sabía que si lo veía o si tan sólo lo escuchara, yo no iba a terminar bien. Siempre que su imagen aparecía en mi mente, algo que ya se estaba haciendo bastante constante, un sentimiento deprimente me carcomía, por eso lo evitaba cada vez que podía. Fue una estupidez lo que pasó con el, sin embargo, ha sido el único de mi historial amoroso que me hizo sentir lo que sentí. Debe ser el encanto merodeador, no otra cosa. No me explicaba como una voz, una persona, puede hacer que afloren tantos sentimientos de una vez. Es totalmente incomprensible. Quizás si lo que predominara fuera la tristeza, me sentiría mucho mejor, porque lamentablemente si se encontraba, pero era otro sentimiento mucho mayor el que ocupaba prioridad en mi corazón. Me senté en la cama de Danielle para ponerme una almohada en la cabeza, y así evitar su voz, pero ésta rechinó como si fuera hecha para eso.

— ¡Estás allí adentro! — Chilló—Voy a derribar la puerta.

Mis ojos se abrieron como platos por la sorpresa. Eso no era bueno. Empecé a dar una ojeada a la habitación para buscar algún escondite a prueba de merodeador. De las posibilidades:debajo de la cama, el closet, el baño. Todos previsibles. Entonces una idea maravillosa se me cruzó por la mente. La ventana. En silencio y con rapidez busqué mi escoba, abrí la ventana y la deje caer para que levitara un poco más abajo. Sirius mientras tanto, forzaba la manilla infructuosamente. Esto es una locura, me dije. Pero de todas formas pase mis piernas por el alfeizar y me senté en él. Era el momento de saltar.

—¡Kate!—Gritó Sirius mientras venía desenfrenadamente corriendo hacía mi, yo quedé estupefacta, sin saber que hacer realmente. Si desafiar al destino lanzándome desde esta altura, o simplemente volvía a la pieza a la triste realidad. 50 y 50, las dos tenían las mismas posibilidades de hacerme sufrir, pero mientras pensaba esto Sirius ya había cruzado la puerta para tomarme de la cintura y sacarme de la ventana— ¡¿ Estás loca?!

Me sentó en la cama y quedé petrificada. No podía articular ninguna palabra. Sentía que él me tocaba la cara, los brazos para saber si me encontraba bien. Yo tenía la vista perdida, mirando hacia el frente, en realidad mirando hacia la madera del camarote de Danielle, que no me había percatado hasta ahora que tenía pequeños grabados hechos por mis amigas años anteriores. Pero Sirius interrumpió mi visual y despabilé.

Cuando lo miré tragué saliva exageradamente y me percaté que mi corazón latía a mil por hora.

—¡Reacciona, Kate!—Me gritó Black mientras me zamarreaba, lo que me sirvió ya que después de eso me paré con fuerza, olvidándome absolutamente que esto era un camarote, dándome un fuerte y soberano golpe en la cabeza.

—¡Ay!—Grité desplomándome de nuevo en la cama. En un principio creí ver todo negro, pero sólo era mi impresión porque los ojos de Sirius me sacaron de mi trance. Noté que me miraba preocupado. Instintivamente miré la ventana y me di cuenta que lo que había hecho fue una estupidez tremenda.

— ¿Cómo te encuentras? — Me preguntó. Hasta ese momento no me había dado cuenta que teníamos las manos entrelazadas.

— Bien — Mentí, ya que no me podía encontrar bien si precisamente él se encontraba con migo.

—¿Por qué estabas en la ventana—Me preguntó receloso y luego una chispa de angustia apareció en sus ojos— ¿Querías suicidarte?

— Sólo quería volar— Espeté. El me miró como si yo fuera un niño de 8 años que imita a superman—En escoba, estupido— Le aclaré.

—¿No te ibas a suicidar?—Preguntó un poco más relajado.

—¡Por supuesto que no!— Le tranquilicé, mientras sentí un pequeño tirón desde mi cabeza.

—¡Oh, por merlín, Kate!— Espetó soltándome y sentándose a mi lado, para luego volver a tomar mis manos—Nunca había tenido tanto miedo en mi vida.

— Claro— Dije de manera sarcástica. El me miró incomodo. —Y bien, ya que entraste, por que no me dices lo que tenías que decirme y te vas.

El asintió.

— Necesito darte una explicación — Murmuró, yo lo miré perpleja— Verás ayer…

— No quiero saberlo— Le interrumpí— No me interesa, Black. En lo más mínimo.

El asintió como si lo entendiera perfectamente.

— Por su puesto— Espetó mientras me soltaba. — Sí, la verdad no tendría porque interesarte. La verdad, ya lo suponía. Habías estado muy extraña, y aunque me cueste adivinar que piensas, era muy obvio que simplemente no sentías nada por mi.

Lo miré con angustia, si de verdad hubiera sido eso no estoy segura si hubiera sido la misma reacción. Tenía unas enormes ganas de decirle que lo amaba que podíamos intentarlo, pero entonces se me veía aquella imagen de la tipa de Ravenclaw.

— Por su puesto, y si por ningún lado hay interés— Le espeté—Es mejor cortar de raíz.

Asintió.

— Sólo te pediría que evites acercarte a mí— Le pedí. El abrió los ojos como platos. La verdadera razón era porque no quería seguir sufriendo al verlo tan cerca y tan imposible. — Nikolai me informó que habían algunos rumores de nosotros y es mejor evitarlos.

Era la excusa perfecta, me dije en mi fuero interno.

— Nikolai— Murmuró— ¿Tienes algo con él?

— Es un tipo agradable— Mentí. Sirius apretó los dientes y me sentí confundida.

— Kate, me voy— Soltó de forma tajante—No te diré "nos vemos". Ya que, tengo que evitar verte.

Asentí de manera fría. Sirius me miró apenado y giro rápidamente para salir, sin despedirse. Supe, entonces, que ese era definitivamente el fin de nuestra corta aventura. Quise llorar y tirarme por la ventana, sin escoba. No asimilaba , de cualquier forma, el dolor que sentía en este minuto. Me empecé a acostar con lentitud en la cama y cuando hube apoyado la cabeza en la almohada sentí un intenso dolor de cabeza. Pronto recordé que el dolor era producto del golpe que me había dado. Quizás, tenía algún daño cerebral, quizás una hemorragia. El sueño se empezó a hacer presente, y recordé, que no era recomendable dormir después de un golpe en la cabeza, puede suceder que ese sueño sea para siempre. Preferí que era lo mejor, y sin mucho esfuerzo ya estaba comenzando a dormitar. En ese minuto, no era conciente de la estupidez que estaba haciendo, pero no tenía ganas ni fuerzas. Sirius Black me las había robado.

Hola chicas !!! Siento tanto la tardanza pero el colegio me ha quitado el tiempo, pruebas coeficientes dos... !Horrible!. En fin, este capítulo es algo triste ¿No?, bueno, les doi el aviso que desde este capitulo la historia cambiará un poco, es decir, no un poco, sino de perspectiva. Es fácil suponer de quien se trata. !Espero que sigan leyendo! Por qué se empezaran a aclarar muchas cosas...

Bueno besitos !, dejen comentarios!!!Y disculpen la tardanza.