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Historia 33445 — capítulo 2
Los gritos de mi madrastra imposiblemente me despiertan de nuevo, no me cabe en la cabeza el que su voz tenga tal alcance como para poder penetrar por estos tremendos murallones, pero de pronto pensé que era bastante bueno. Prefería despertar con los gritos dirigidos a mis hermanastras, que los que seguramente me hubieran llegado después por parte de ella si no despertaba. Me restregué los ojos con las manos yme senté en la cama. Tenía un fuerte dolor de cabeza, no pude dormir en la mayoría de la noche, toda mi atención se centraba únicamente en que hoy iría a Hogwarts.
Me dispuse ir a abrir las cortinas de mi ventana, para que algo de luz solar alumbrara mi habitación, pero un feroz portazo me detuvo.
—¡ Katherine despierta inmediata…!—. Se interrumpió Elizabeth Madley, mi madrastra — A veo que te despertaste antes, bueno espero que tengas listas tus cosas para dirigirte a Hogwarts, por que en una hora más el coche partirá a la estación…Repito Kate una hora más y te quiero ver lista abajo ¿Bien?
—Bien—.Respondí inmediatamente sin mucho ánimo.
Vivo en el Valle de Godric, en una mansión antiquísimay oscura. Perteneció a la familia de mi madre y después que mis abuelos fallecieron, esta mansión paso a formar parte de mi vida. Prácticamente desde que nací estoy viviendo, o sobreviviendo, en esta morada. Pero sin duda alguna, mi existencia se hizo más difícil al morir mi madre. Falleció cuando tenía 11 años, poco antes de entrar a Hogwarts, no sé exactamente las causas de su muerte, pero puedo asegurar que fue un alivio para ella dejar esta vida. Su matrimonio con mi padre fue por conveniencia, ambas familias eran de dinero y lo que es peor aún, sangre pura. La familia de mi madre, era absolutamente clasista y seguidora de Slytherin. Todos los pertenecientes a esta estirpe fueron enviados a esa casa, excepto mi madre. Era una Gryffindor y con orgullo. Mis abuelos, obviamente, estaban consternados ante semejante hecho, por lo que no dudaron en arreglar inmediatamente la situación y le lavaron el cerebro. Mi madre daba por hecho que ir a Gryffindor fue un error después de eso. Aunque eso solo lo decía para aparentar. Estoy segura. Pero eso sirvió, para que años después, fuera casada con mi padre por conveniencia.
Poco tiempo después de que sucumbiera, muy poco para mí, mi padre encontró otra mujer con la cual compartir sus días. Elizabeth Madley, mi peor pesadilla y traía consigo dos gemelas insoportables, arpías y podría llenar miles de pergaminos con insultos para ellas. Desde que llegaron he estado sometida a todo tipo de desprecios, estuvo a punto de tomar la decisión de no enviarme a Hogwarts, ya que según su punto de vista yo no tenía el intelecto suficiente para lograr permanecer allí más de dos meses.
La estación del tren con todos los niños sonriendo, corriendo era exactamente como me lo imaginaba en ese momento. Once años tenía y ya estaba satisfecha solo con eso.
—Aún pienso que Kate debería quedarse en casa —.Opinó Rachel —Nos va a importunar todo el viaje.
—Creo que eso ya es un tema conversado —.Sentenció mi padre y me puso la mano en el hombro. Vaya, que reconfortante.
A la hora de entrar al expreso mi padre me miraba con cautela. Yo asentí con la cabeza en forma de despido y me interné en el pasillo del tren. Encontré un compartimiento vacío que luego se hubo llenado de las voces de mis hermanastras. Ambas se sentaron enfrente de mí mirándome. Quería salirde allí.
—Hola, me llamo Remus ¿Puedo sentarme con ustedes?— Interrumpió de pronto en la escena un chico de pelo castaño y ojos color miel.
—¿Qué no ves que está ocupado?—.Dijo Rachel, una de las gemelas. La intranquilidad en los ojos del niño se hizo evidente. De pronto pareció indefenso.
—Cállate Rachel, claro que te puedes sentar acá, no hay problema—.Espeté ese chico me daba buena espina.
—Espera que se entere mamá- Dijo Ursula con un dedo acusador.
Remus pasó con cautela y se sentó a mi lado, yo le sonreía para infundirle seguridad. Quizás no tendría otra opción, pensé. Todos los compartimientos ya deben estar repletos. Traté de entablar una conversación, pero no se me ocurría como.
— ¿Vas a primero?—. Me preguntó el castaño cabizbajo, cortándome el hilo de mis pensamientos.
— Eh, sí —. Dije desconcertada. No pensaba que el ibaa dar el primer paso.
—¿Son hermanas?—Preguntó medio confuso.
—No—Dije yo —ellas son hermanastras mías, como puedes ver son gemelas.
El me miró extrañado y luego me sonrió. La verdad es que es increíble el parecido que tengo con las gemelas. Tenemos el pelo negro liso, tez blanca, casi la misma estatura. Pero nuestros ojos son diferentes. Los de ellas son negros, profundamente negros. Quizás se sintió más tranquilo al saber que no éramos hermanas, yotambién repelería a alguien que tenga que ver con ellas. Luego de que conversara un poco con Remus, me di cuenta de que era un niño bastante tranquilo y algo tímido. Aunque la conversación era fluida, a veces daba la impresión de que se esforzaba mucho. Cuando le dije mis apellidos se sintió un poco decepcionado. Sabía el tipo de familia del que provenía.
—No te culpo si después de esto no te quieres juntar con migo—Le dije, el me miró con los ojos como platos.
—No, no es eso—Negó—lo que pasa, es que eres la única con la que he conversado y no soy muy sociable y bueno, yo temo que te vayas a Slytherin.
—¿Crees que iré a Slytherin? —.
—Sí —Afirmó seguro, aunque después tomó una expresión confusa —. Aunque me enredas, normalmente los Slytherin no se comportan de esa manera.
—¿Y tú donde crees que iras?—. Le pregunté.
—A cualquiera, menos a Slytherin—.
Y quedé en Gryffindor. Me acuerdo lo feliz que estaba, me acuerdo lo feliz que estaba Remus. No podíamos creerlo. Mis serpientes, es decir, mis hermanastras estaban más sorprendidas aún. Era que no. Mi familia no se lo tomó nada bien, pero como mantenía un bajo perfil, no era algo que realmente les afectaba como familia.
El primer año de Hogwarts ha sido el que más me ha gustado, estuve casi siempre con Remus, hubo buenos momentos de infancia, de esos que no se olvidan. Hasta que en segundo se fue con James Potter, Sirius Black, Peter Pettigrew y formaron "Los Merodeadores". Nunca más me enteré de Remus Lupin. Jamás pensé que llegaría a formar una amistad con James y Sirius. Con Peter si, de hecho, hasta yo conversaba con el. Pero luego, Lupin desapareció de mi vida. Solo sabía de el por que los merodeadores eran muy populares, pero nunca más fuimos amigos.
Y así ha sido hasta ahora séptimo año. Siempre en alguna casa de Hogwarts hay algún raro o rara. Bueno, yo soy la de Gryffindor. De hecho, desde segundo me junte con Alice. Era una amistad bastante superficial, solo era para tener a alguien con quien conversar. En sexto, eso sí, creo que Alice se dio cuenta de que no le servía nada para su popularidad juntarse con migo. Fue el fin de mi vida social.
Me duché, me vestí y baje con mi baúl, por suerte, antes que mis hermanastras, si hubiera sido al revés me hubieran dado el sermón de la historia, como años anteriores ya lo habían hecho. Mi madrastra me hizo formarme como gendarme, mientras llegaban las otras dos, pero cuando ya se estaba haciendo muy tarde, le pegó un par de gritos y las gemelas bajaron en seguida.
—Bueno ahora que ya están todas — Dijo con una voz imponente y una mirada despectiva — Les digo lo mismo que los años anteriores y que jamás me cansaré de repetir, sobre todo a ti Kate —Me dijo acercándose —No quiero que causen problemas en el colegio, quiero que se comporten como buenas Slyther… como buenas niñas que son —Dijo, algo incomoda.— ¿Bien?.
—¡Bien!—. Dijimos las tres al unísono y partimos al coche que esperaba a la salida de la mansión.
Al estar a fuera, Rachel me tomó del brazo.
—No creas que me iré al lado tuyo, Kate.— Dijo gesticulando cada palabra como si de eso dependiera su vida.
—¿De qué estás hablando? —Le pregunté yo desafiante y soltándome a la vez.
—¿De verdad quieres soportar un viaje con nosotras?— Preguntó Rachel, Manipulándome. La miré con odio.
—¿Cuál es la oferta?—Dije, negociando.
—Te vas en el autobús noctámbulo y nosotras no te molestaremos más en las clases que nos toquen con tigo—.Terció, era una oferta tentadora sin duda alguna. Desde toda la vida que ellas y su "grupito" me han hecho burlas que he tenido que soportar.
—Hecho—Acepté y estrechamos las manos —Pero ustedes llevan mi baúl y mis pertenencias.
—Está bien—dijo Úrsula y entraron al auto, que partió al instante.
El autobús aparecería en cualquier momento, sólo tendría que esperar unos cuantos minutos. Deje atrás la mansión para que no se percataran de mi presencia. Caminé por la vereda esperando al autobús, pero ni rastro. Empecé a observar la pequeña plaza que se encontraba enfrente mío. Habían unos pequeños arbustos que la rodeaban y al centro una lagunilla con un roble en uno de los extremos. A veces, me gustaba estar allí. Sobre todo cuando hacía sol y disfrutar del viento en época de verano en esa plaza era lo máximo.A cada minuto pasaba un auto diferente y hubo varios donde me percate de caras conocidas, eran alumnos pero de otras casa. Claro hubo uno que me hizo pensar si mi decisión fue correcta o no. Era el auto de Potter, James y Sirius Black estaban en ese coche. Traté de cubrirme la cara, con la capucha de mi capa, no quería que me vieran allí, pero no dio resultado y el coche se detuvo al lado mío. James se asomó por la ventana.
—¿Eres Fortman?— Dijo achicando los ojos, como si eso le sirviera para mirar mejor.
—Sí—. Afirme cuando me di cuenta que no daba resultado seguir escondida.
—¿Qué haces aquí?—.Preguntó Black, casi gritando por el otro lado.
—Eh, bueno…espero el autobús noctámbulo— Dije mirando el piso. Casi con vergüenza.
— Puedo asegurar, que de todos los años que he pasado por esta calle, que jamás te había visto aquí ¿Dónde vives?—.
Abrí los ojos como platos ante su pregunta, empecé a sudar. No era fácil decir " Ja, James, ¿Ves esa gran mansión tétrica y oscura que está a unos pasos más allá? Bueno ahí vivo". Luego el sacaría sus conclusiones. Respiré profundo y entorné los ojos. Luego usé está herramienta para decirle donde vivía. Con mis ojos apunté a la mansión Fortman Madley. Él, para sorpresa mía asintió con la cabeza, y luego añadió:
—¿Quieres que te llevemos a la estación?—.
Estaba sorprendida, nunca me había llevado con James, habíamos hablado un par de veces cuando me presenté a las pruebas de Quidditch, pero nunca más.
—Está bien—.Dije yo y mi gran bocota. Potter tranquilamente se bajo y me hizo entrar al auto. Nunca pensé que me iría en medio de James y Sirius.
—James ¿Estas loco? —. Dijo Black por atrás de mi cabeza, disimulando, claro- Imaginate como quedará nuestra reputación.
—Tranquilo amigo, es una gryffindor tenemos que ser solidarios- Dijo James, confundido.
Ellos siguieron con la conversación en el trayecto y yo algo estaba incómoda. Traté de pensar en otra cosa. Como en que el auto era bastante bonito, estaba forrado en cuero color natural, muy espacioso, si yo quería podría tener las piernas estiradas, pero no era de buena educación. Los susurros continuaba, así que definitivamente decidí intervenir.
—Tranquilos solo déjenme afuera de la estación, no tenemos por que entrar juntos—Dije para que no se hicieran más problemas — aparte tengo que recoger unas cosas antes de entrar—.
—Me parece perfecto—Dijo Black sonriente.
Todo el trayecto fue en su mayoría en silencio. A veces era interrumpido cuando James ofrecía golosinas o cuando Sirius se las pedía. Me sentía algo incomoda cuando percibía que Black o Potter me estaban mirando. Aunque nunca quise verificarlo, podía darme cuenta perfectamente cuando me miraba. La sangre se me iba a la cabeza.
—Bien, hemos llegado—Informó James mientras se bajaba y yo le seguía. Al estar afuera del coche lo mire a los ojos y no lo encontré tan mordaz como siempre.
—Gracias por traerme- Le dije, el asintió y fui en busca de mis pertenencias.
Me dirigí a mis hermanas, que esperaban en la entrada de la estación. El auto seguía allí con el chofer leyendo el profeta.
—Hola—dije mientras sacaba mis cosas de la parte trasera—¿Cómo estuvo el viaje?—.
—Vete al infierno—.Me maldijo Rachel. Yo le sonreí despreciativamente y llegue a la estación.
Caminé dificultosamente entre la multitud, guardé mis cosas en el tren y empecé la búsqueda de compartimientos vacíos, que difícil era esto. Estaban la mayoría llenos, y había algunos donde había dos o tres personas que te decían idioteces y por eso, ni te daban ganas de irte con ellos. Encontré uno, casi al final, estaba vació, solo para mí, me acomodé al lado de la ventana, el tren estaría por partir. Era nostálgico ver la cara de los padres cuando se despedían de sus hijos que iban por primera vez a Hogwarts. Quisiera que hubiera sido así. Que no hubiera dado por que no fuera solo una mirada, quizás un abrazo para infundirte valor. Ni pensarlo. Con la familia que yo tengo, eso sería una especie de insulto. De pronto la puerta del compartimiento se abre y me saca de mis pensamientos. Para mi mala fortuna se trataba de Remus. Lo miré unos segundos analizando que hacía allí, y rogando por favor que no trajera consigo a los demás merodeadores.
—¿Está vació?—.Preguntó una voz de mujer, seguramente estaba detrás de él.
—Eh, no —Dijo el mirándome, perturbado —Hola Kate—.
—Hola—Respondí tajante y volví mi mirada hacia las afueras, el tren ya había partido y la masa de gente ahora era remplazada por la niebla que cubría todo el paisaje.
—¿Nos podemos sentar aquí?—Preguntó una chica castaña que venía con el, la había visto en algunas clases que me tocaban con ella. Se llamaba Danielle y a simple vista parecía una chica bastante simpática y atractiva. Su pelo rizado la hacían parecer juguetona y contrastaba con sus ojos color marrón claro —Los compartimientos están absolutamente repletos— Continuó.
—Claro—Le respondí mirándola de reojo.
Danielle se sentó a mi lado, mientras tanto Remus y otra chica Lily Evans, se sentaron al frente. Todo eso lo pude ver por el reflejo de la ventana que a ese minuto ya se estaba empañando por el calor humano. Pude percibir la mirada que Lily me dirigía, parecía más bien como si me estuviera haciendo un escáner físico que una simple mirada.
—No sé como te puedes juntar con Potter y Black, Remus—Dijo Lily tocándose las sienes. Agradecí que mi quitara de encima esa inquisidora mirada— Los dos son tan insoportables—.
—Le encuentro toda la razón a Lily, esos dos son tal para cual, tú eres diferente, deberías empezar a rehacer tu vida—Espetó Danielle estirándose para luego pegar un bostezo.
—Chicas, son mis amigos y han hechos cosas que me han ayudado, siempre—Dijo Remus. Cuando pronunció la última palabra lo miré instintivamente, estaba observándome—¿Tu que opinas, Kate?—.
No podía descifrar que expresión tenía en ese momento. Quería responderle, no quería callar. Pero no sabía como.
—Tu sabes lo que opino — Dije bajando la mirada mientras el emitía una sonrisa de suficiencia.
—Creo que iremos al baño a retocarnos un…poco—Espetó Lily un poco nerviosa- ¿Danielle?—.
—Si, claro—Dijo algo sorprendida y salieron del compartimiento. Yo les rogaba con la mirada que no se fueran, pero desaparecieron y aparte la vista para mirar hacia fuera. El silencio reinó unos cuantos minutos hasta que Remus se sentó a mi lado y fue inevitable no mirarlo. Traté infructuosamente de contenerme, pero fue imposible. Unas pequeñas lagrimas recorrían mis mejillas. De pronto sus brazos me rodearon con fuerza y me sorprendí. Remus no eran de las personas que expresaban cariño así como así , ó quizás haya cambiado en el transcurso de estos años.
—Kate ¿Por qué eres así?—Preguntó de la nada, yo estaba demasiado acongojada como para responderle. Era una costumbre tan humillante llorar por todo. Trataba de ser fuerte, pero la verdad es que era todo lo contrario. Me sentía tan débil, tan niña que llego a ser insoportable. No pude aguantar más y me paré de un salto y me puse en el otro extremo del compartimiento.
—Kate—Dijo Remus en un susurro, levantándose y tomándome del brazo.
—Suéltame, Lupin —Dije Tratando de zafarme de el, pero fue peor el solo hizo mas fuerza.
—¿Por qué cambiaste tanto?—Dijo el mirándome fijamente a los ojos, yo desvié la mirada y bajé cabeza, pero el me tomo del mentón —Responde.
—¿Qué quieres que te diga, Lupin?... de seguro estas esperando que te diga algo- Espeté mordaz- No he cambiado, sigo igual que siempre, tu eres el que ha cambiado aquí.
Suspiré.
—Elegiste un camino equivocado…— Soltó Remus bajando la mirada.
—No creo que esta conversación dé para más, Remus—Dije dispuesta a irme de ahí.
—Yo creo que esta conversación la deberíamos haber tenido hace muchos años y si tengo la oportunidad ahora, no la perderé—Dijo tajante, pero antes de nada, me salvaron unos pasos que se escuchaban en el pasillo de afuera. De pronto una sombra se pone al frente del compartimiento donde estábamos. Remus me soltó.
— ¿Remus?— Pregunta la sombra, luego abre el compartimiento. Era Sirius— Por fin te encuentro—. De pronto reparo en mí y me miro confuso— ¿Tú? ¿De nuevo?
— Yo ya me estaba yendo —Mentí. Sirius me miró cauteloso.
— Yo solo vengo a buscar a Remus— Aclaró— pero al parecer está ocupado.
— Creo que te estas confundiendo, en serio— Le dije tratando de sonar, no tan irritada.
—Sí, claro. Remus, te veo más tarde. Estamos en cinco compartimientos más al fondo — Espetó, luego me dirigió una mirada que no supe identificar. De pronto empecé a hiperventilar y me tuve que sentar para no colapsar.
— ¿Qué te pasa? — Preguntó Remus mientras se arrodillaba y me tomaba las manos.
—Remus, ya no se puede—Dije poniendo esfuerzo que se lograra entender. Él exhaló un suspiró.
—Yo creo que sí…—Dijo. Y luego como si le costara un mundo logró articular palabra.—Kate, te extraño.
Sentí como mi corazón se paró en seco y luego empezó a latir, no sin esfuerzo. Definitivamente no estaba acostumbrada a este nuevo Remus. Tenía los ojos llorosos luego sentí sus brazos rodearme, y apretarme tan fuerte que me sentía protegida como nunca antes, estuvimos así unos segundos, hasta que se escucharon unos pasos. Me despegué de su lado, lo miré a los ojos y se fue.
Me quedé sentada allí mismo. Sin reaccionar hasta que llegaron Lily y Danielle que me sacaron de mi ensimismamiento. Me miraron un poco extrañadas.
—¿Remus no estaba contigo?—Preguntó la castaña.
—No—Respondí yo—creo quese encontró con sus amigos "Los merodeadores", ya saben —.Dije tratando de sonar convincente.
—Sí… ya sabemos—Dijo Lily—Como los detesto, el único más pasable de esos, es Remus, no sé como puede juntarse con ellos.
—Ni yo —Dije, sorprendida de poder entablar una conversación con dos desconocidas. Bueno, no tandesconocidas — pero lo importante es que Remus no es igual a ellos—.
—Tienes razón—Espetó Danielle, que luego me sonrió—¿Te quieres sentar con nosotras en el banquete?—.
Me aclaré lagarganta y bastante estupefacta le respondí:
—Claro —.
—Perfecto—.Dijo Lily con una sonrisa amable.
En el banquete nos sentamos las tres, estábamos hablando de "Los merodeadores" y hablando estupideces de ellos, nos reíamos mucho, y claro, había gente que nos miraba sorprendida. Yo ahora no estaba sola, y eso me hacía sentir bien, creo que este año no será como los otros. Todo se me pasó más rápido de lo normal, será por que años anteriores me sentaba sola o con algún conocido con el que apenas hablaba, y ahora, claro estaba con dos chicas demasiado geniales, Lily y Danielle. Tenemos temas en común, compartimos bastantes cosas y ellas me confesaron, que se sentían muy sorprendidas con migo, ya que pensaban que yo era una total antisocial.
Al terminar el banquete, las chicas dijeron que me fuera con ellas a su habitación, cosa ya media complicada, por que en su habitación no habían camas disponibles, pero me prometieron que iban a hablar con las chicas de su cuarto y proponerles un cambio, me parece una idea excelente, ya que con mis compañeras de pieza, ni si quiera un "Hola" compartimos.
Llegamos a la sala común y estaba vacía, cosa rara después de un banquete, pero si habían algunas personas que pasaban de vez en cuando cerca de la chimenea. Lily y Danielle decidieron irse a acostar temprano, ya que mañana sería el primer día y aseguran que nos llenaran de tareas, en cambio yo decidí quedarme en el calor del fuego, no soy muy apegada a cumplir horarios y menos aún, tener hábitos de estudio, así que me senté frente al calor de la chimenea, y comencé a leer "El profeta", se encontraba tirado allí, así que no encontré otra cosa mejor que hacer. No había nada que llamara realmente la atención. De la nada siento ruido que provenía de a fuera de la sala común, se oían gritos, y gente celebrando. Deje el diario a un lado y en un segundo se abre el retrato de la dama gorda yyo como estaba tan concentrada escuchando los ruidos que provenían de afuera, no me percaté que parte de ese ruido iba entrando a la sala común. Me asusté.
Debí haberlo supuesto, Pensé, todos esos adolescentes, gritando, bebiendo, tenían una sola razón, los merodeadores, quizás que habrán hecho ahora para que la gente los vitoree de esa manera. Vi que mi tranquilo momento de calor junto al fuego se daba por acabado y no quería ser parte de esta celebración, ya que tampoco sabía de qué se trataba, así que decidí ir a mi cuarto. Mientras trataba de cruzar la masa de gente, cosa muy dificultosa ya que todos se encontraban saltando, gritando, moviendo, etc. me costó un mundo lograr llegar a una parte, ni si quiera mi habitación, que estuviera vacía. Me acomodé el cabello y seguí con mi travesía, pero algo se interpuso en mi camino y ese algo, fue Remus Lupin. Me tomó de la cintura y me puso en su hombro en cosa de segundos, yo me di cuenta de esto cuando ya estuve un par de minutos arriba de el, ya que fue muy rápido, y en eso reaccioné y empecé a pegar gritos para que me soltara y a hacer fuerza con los brazos, pero era imposible, no sé de donde saca tanta potencia.
—Kate, tenemos que conversar —Dijo Remus cuando, por fin, me dejo tranquila y pisando suelo.
—¡¿Qué te crees para tomarme de esa manera?!—Dije pegándole una cachetada.
—Era la única forma de sacarte de ahí- Espetó Lupin tocándose la mejilla—Lo siento, si te molesto—.
—¿Te dolió?- Le pregunté algo preocupada, el asintió. Iba a pedirle una disculpa pero luego recordé lo que había hecho.—¡Hey! Y si me molesto lo que hiciste, por otra parte ya conversamos, creo que el tema se da por terminado.
—¿Eso crees?—.
—Sí—Dije rotundamente—.así que con permiso—.di vuelta dispuesta a irme, pero me detuvo con cuidado.
—Kate, quiero conversar de verdad con tigo—.Dijo el mirándome a los ojos, y eso lo detesto, que me miren a los ojos y por está razón, miré al suelo.
—No, Remus, por favor ya no—.Dije mirando hacia la multitud.
—No te entiendo, Kate—.Terció Remus de repente.
—Remus, está bien, tendremos nuestra conversación tranquilamente, pero no creo que este sea el momento ni el lugar para hacerlo—le informé.
—¿De verdad?—Dijo Remus con una sonrisa—Entonces, ¿Cuándo? Tú dime y yo ahí estaré—.
—Mañana…—le dije—después de clases tu ubícame ¿Ya?—.
—Perfecto… ¿Puedo decidir yo el lugar?—.
—Hey, Remus es solo una conversación— Le tranquilicé, pero con su cara me convenció— Esta bien , elige un lugar—.
—.Muy bien… Buenas noches—Dijo con una sonrisa..
— También para ti— Dije escabulléndome entre la gentey llegando por fin a las escaleras que llevaban a mi habitación.
Hola !! Bueno, espero que si leen este fic dejen sus comentarios y sugerencias Por favor. De verdad, quiero sentir que escribirlo valió la pena. ^^
Les prometo que pasando este capitulo la cosa se pone mas interesante jajaja, muchos besos lectores =D