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Historia 33445 — capítulo 4

Era sábado y me di el lujo de levantarme a mi aire, me salté el desayuno y no me sentí mal por ello. Bajé del camarote y me aovillé al lado de la cama deDanielle. Lily, que por supuesto sí se había levantando temprano, nos trajo a Danielle y a mí un poco de comida. Lo suficiente para mantenernos en pie hasta la hora del almuerzo. Mientras comíamos Lily aprovechó la instancia para repasar transformaciones tendida en su cama. Hasta el momento el único sonido que interrumpía el silencio, era el pasar de las hojas del libro de Lily.

—No entiendo porque haces esto —. Soltó Danielle mientras se echaba un pedazo de torta a la boca. Lily y yo la miramos perplejas.

—¿A qué te refieres? — .Preguntó la pelirroja con curiosidad.

—Es qué —,Se interrumpió a sí misma mientras tragaba—¿Quién más que tú nos traería comida? Es decir, somos unas flojas y sigues siendo nuestra amiga—.

Lily sonrió y continuó leyendo el libro, que por cierto era horriblemente enorme. Yo, mientras tanto me preparaba para ir a tomarme una ducha. Me vestí con unos jeans no tan ajustados, un poleron borgoña y zapatillas del mismo color. Después de que terminara le tocó el turno a Danielle y luego de eso nos dirigimos a la sala común que se encontraba casi vacía, sólo Sirius y un nuevo ligue la ocupaban como si fuera un motel.

¡Que asco!,pensé al instante. Me pregunto como las mujeres pueden caer tan fácilmente. Es por eso que Black las deja al minuto, solo las quiere para satisfacer sus necesidades momentáneas para luego, irse con otra. Y ellas lo saben. La chica con la que se estaba revolcando el sillón, nos miró con malicia. Como si estuviéramos envidiosas de su situación. Si, claro. Le devolví la mirada, para aclararle que eso es lo último que quiero en el mundo.

Para despejar nuestra mente salimos a las afueras del castillo. El cielo estaba encapotado, todo cubierto de ese color grisáceo tan normal por estos días. Nos dirigimos al lago para sentarnos y conversar. Se encontraba de un color gris oscuro yen el se formaban pequeñas olas por el viento que corría. El sonido del agua le daba al ambiente un aspecto abrumador, sin embargo, me encantaba. Éramos las únicas que se encontraban en las afueras del castillo, no a muchos se les ocurría salir cuando estaba muy fresco. Pero eso era lo que estábamos buscando. Un lugar solitario. Nos sentamos tranquilamente en el pasto, para poder sentir ese viento tan exquisito rozar nuestras caras, como introducción a nuestras interminables charlas.

—Chicas —, Dijo Lily para captar nuestra atención, mientras se recostaba en el paso— Les tengo que contar algo—.

Danielle y yo nos acomodamos aún más para poder escucharla.

— Somos toda oídos —. Le dije con una sonrisa.

— Bien, ustedes son de mi completa confianza — ,Espetó, volviendo a la posición en que se encontraba anteriormente — Chicas me gusta alguien—. Terció.

La miré estupefacta. Tenía un leve presentimiento de saber a quién se refería. Pero eso no era lo que me tenía sorprendida, era la aptitud de Lily, normalmente ella se reserva ese tipo de conversaciones.

—¡Ay! — .Dijo tapándose la cara con ambas manos. Estaba roja como un tomate.

— ¿Nos quieres contar o no?— .Inquirió Danielle.

—La verdad—,Empezó a decir—Es que sí quiero contarles, pero no quiero que me juzguen—.

—No soy quien para juzgarte. Soy tu amiga y puedes confiar en mí —. Le espeté. Luego Danielle asintió. Pensaba lo mismo.

—Me pasa algo con —, Lily tomó un leve respiro, y luego como si fuera un horrible secreto, lo dijo: James —.

— ¿Potter? — . Preguntó Danielle tan efusiva como siempre. Lo más seguro es que no le diera créditos a sus oídos. Aunque era bastante obvio.

—Sí — . Asintió Lily cabizbaja — ¿No se habían dado cuenta? — .Preguntó con un deje de esperanza.

— En realidad— ,Empecé a decir — no se te nota, para nada. De hecho, todo lo contrario, todo el mundo piensa que lo odias. Pero, amiga sé que nos conocemos hace muy poco, pero noto esas miradas de reojo, noto cuando te ruborizas y te brillan los ojos tan solo cuando lo nombran. Pero te aseguro que eso lo notamos solo Danielle y yo, porque te conocemos —. Le tranquilicé. Lily pareció satisfecha con la respuesta.

—¿Recuerdan lo que pasó en la cena ayer?—. Preguntó.

Llevé mi vista al cielo, no como un intento de evadir la pregunta, más bien para acordarme.Se me vinieron a la mente dos cosas. Una, que sería la nueva guardiana del equipo de Quidditch y dos, que Potter haya dicho lo que dijo sobre Lily. Definitivamente mi amiga se refería a lo último.

—Fueron lindas palabras ¿No crees? — .Le comenté retomando la conversación.

—¡Hermosas!—. Espetó. Le brillaron los ojos —fueron unas hermosas palabras, pero no creo que sean verdaderas—.

—¿Y cómo lo vas a saber si no le preguntas?—. Sugirió Danielle—.Si quieres mi opinión, yo creo que James las dijo de corazón, sus ojos decían exactamente lo mismo que su boca y los ojos no mienten—.

—¡Jamás le preguntaré! —.Dijo Lily elevando un poco la voz— Para él sería como entregarme a sus brazos para que haga lo que quiera con migo.

— No creo que sea así—Opiné—Yo creo que tu eres diferente para ély si le preguntas y sus intenciones son nefastas, tu sólo vete y sé como siempre con él. ¿Y si pasa lo contrario? No pierdes nada —.

Lily quedó pensativa durante un momento. Se tocaba la sien con los dedos, mientras el viento revoloteaba su cabello llevándolo a diversas direcciones. Se sentía el rozar de la corriente en nuestros cuerpos, me estaban dando escalofríos.

— Gracias —. Soltó Lily con una gran sonrisa. Danielle también sonrió mientras se aferraba las piernas con los brazos. De pronto sentí una gota que me caía en la mejilla. Asustada me la saqué y mire hacia el cielo. Llovería en un par de segundos.

— Creo que es hora de entrar — Sugirió Danielle, quién se veía bastante desconforme con el día.

Al anochecer el ambiente en la sala común estaba bastante prendido. Las mesas se encontraban pegadas a las paredes de la sala y casi no había espacio por donde circular. Estaba atestado de estudiantes. La música de fondo estaba lo suficientemente tranquila, era una suave melodía de guitarra, acompañada por un bajo y una batería, que indicaba que esto recién estaba comenzando. Tengo que reconocer que no estaba nada de mal. Decidimos quedarnos a disfrutar en la sala común. Danielle estaba lo bastante dispuesta ,pero a Lily la noté algo incomoda. El sonido de las voces de los estudiantes y la música hacían casi imposible la comunicación. Esta situación benefició a Lily, ya que en un par de segundos se despidió de nosotras y subió las escaleras que dan a la habitación de las chicas. La música se detuvo unos segundos mientras sentí un codazo en mi estomago.

— ¿Qué pasa? — Le pregunté sorprendida a Danielle.

— Es lo más obvio que Lily se fue para no ver a James con alguna chica—.Soltó sin pelos en la lengua. Abrí los ojos como platos. No lo había pensado.

— Tiene sentido — Dije, más para mi misma que para Danielle — ¿Y que podemos hacer? —. Pregunté, yo no hallaba respuesta alguna.

— Tienes que hablar con James —.

— ¿Tengo?—. Inquirí.

— Sí — .Afirmó — Verás, con James no nos llevamos muy bien, fui yo la mayoría de las veces quién ayudó a Lily a alejarse de él—.

Se reanudo la música, esta vez un poco más rápida.

— Entiendo —. Asentí con la cabeza. Era bastante obvio. James no prestaría mucha atención a Danielle, por lo que yo era la responsable de arreglar las cosas. Sé que no me corresponde, pero Lily no puede dejar de disfrutar solo por la incertidumbre. Aunque solo sean suposiciones de Danielle, acertadas según yo, creo que no pierdo nada ayudándole un poco a ambos. Sin más preámbulos empecé a buscar a James. Era bastante difícil entre tanta gente, aunque el fuera lo suficientemente distinguido. Muchos se molestaron mientras yo pasaba, así que me tuve que quedar quieta unos minutos observando una por una las caras de los que se encontraban bailando. No estaba. Opté por mirar las butacas que se encontraban en los extremos de la pista de baile, solo algunas personas la ocupaban para charlar, una de ella era Remus. Me dirigí hacia allá con mas tranquilidad que antes.

— Hola— Saludé con una sonrisa, era más un saludo para Remus que para Peter Pettigrew, que se encontraba con el.

— Hola— Respondió Lupin con tranquilidad. Peter asintió con la cabeza en forma de saludo — ¿Quieres sentarte? — Preguntó cortés.

— No, gracias— .Dije casi gritando, pues se había subido el volumen de la canción— Busco a James ¿Lo has visto?

— La última ves que lo vi, fue para la cena —. Dijo Remus, luego miró a Peter buscando ayuda. El negó con la cabeza— Si no lo encuentras, opta por Sirius —. Sugirió — El sabrá ayudarte —.

Asentí escabulléndome entre la gente. Todo de nuevo, por lo menos ahora Black ayudaba a que las probabilidades de encontrar a James incrementaran. Era tedioso estar dentro de esa masa de gente, se movían en conjunto como si antes ya hubieran ensayado el baile de aquella canción, yo era la única fuera de lugar. Aparece de una vez Potter, pensé. Era posible que no estuviera aquí, pero James jamás se pierde las fiestas de la sala común, de hecho siempre se le ve como anfitrión. Definitivamente era una misión imposible, si James no se hallaba aquí, simplemente tendría que dejarlo para otra ocasión. Aunque sería difícil estando Lily presente. Empecé a observar las caras una por una, nuevamente, hasta que vi el último de mis recursos. Sirius Black. Se encontraba en una de las sillas amontonadas cerca de la escalera al dormitorio de los chicos con una chica encima y besándose. Al parecer era la misma con la que se encontraba en la sala común después del desayuno. Cuando llegué hasta allí, espere un poco para ver si se percataban de mi presencia. No dio resultado. Le toqué el hombro a Black e hizo caso omiso.

—Black—.Dije repetidas veces — ¡¿Me puedes escuchar, por favor?! —. Grité cuando perdí la paciencia.

—¡¿Qué quieres?!—Gritó levantando la cabeza, pero sin verme—¿No ves que estoy ocupado?—.

—Si, si lo noté Black—Dije Poniendo los ojos en blanco—Pero tu eres mi única opción—.Le espeté. Black se tocó las sienes con ambas manos y le dijo algo en el oído a esa chica de sexto, ella se paró y me miró despectivamente. Nos dejó solos.

—Bien ¿Qué quieres?—.Me preguntó con brusquedad.

—No era necesario que le dijeras a esa niña que se fuera de aquí, Black—Repuse-—¿Dónde está James?—.

—¿Para eso no más requerías de mí?—.Me preguntó abriendo los ojos.

—¿Tú crees que te voy a necesitar para algo más que eso? —.Le pregunté, el me miró fijamente a los ojos.

—Todas algún día caen, Kate-—.Espetó tranquilamente, yo me reí con sarcasmo —.¿Para que lo necesitas? ¿Para lo de mañana?

—No, sólo necesito hablar con él—.Dije, tratando de sonar lo más casual posible —¿Me vas a decir o no?

Me miró con recelo.

—Un momento —.Dijo sacando algo de su bolsillo, era un pergamino. Estaba algo roñoso y doblado en tres partes. Sirius tomó la punta del pergamino para que quedara completamente estirado. Luego tomó su varita y dijo unas palabras, de pronto empiezan a aparecer en el pergamino líneas finas dibujadas por un lápiz invisible. Me costó unos segundos darme cuenta que se trataba de unmapa de Hogwarts— James…James ¿Dónde estará metido este?

—¿De qué se trata?—.Inquirí.

—Es un mapa que te dice donde están las personas—Me miró averiguando mi expresión- ayúdame a buscar a James —.

Empecé a revisar el mapa con Black, era algo confuso en un principio. Hasta los rincones mas recónditos de Hogwarts estaban en este mapa. Traté de ubicar la sala común de Gryffindor, pero luego divisé un par de huellas que me llamaron la atención. Se trataba de Úrsula Fortman, estaba caminando por la planta baja de Hogwarts. En un segundo mi vista se dirigió al lugar al que se dirigía. La entrada del gran salón. No me reconforte en absoluto cuando vi el par de huellas de James, de hecho me estremecí. Al lado de Potter, habían otras huellas, que indicaban que Lucius Malfoy, Narcisa Black, Bellatrix Lestrange y Rachel Fortman se encontraban a su alrededor. Esto no significaba nada bueno.

—¿Lo viste?— Me preguntó Sirius con impaciencia. Yo solo lo miré estupefacta. No sabía que hacer, si decirle lo que vi para que se armara un alboroto de los grandes o ir solo yo.Lo más cuerdo era que fuera el y buscara a alguien más para que lo ayudara. Pero ahí había parte de mi familia, no quería estar externa a esto.

—Acompáñame—.Dije repentinamente tomando de su brazo, el me miró sorprendido soltándose de mí.Suspiré, no me quedaba otra alternativa. Mi rostro me delataba. Le mostré el lugar donde se encontraba James y Black rápidamente salió de la sala común seguido de mí.

—¡No vengas, Fortman!—. Gritaba mientras bajaba las escaleras a una velocidad increíble, se me haciaimposible poder alcanzarlo.

—¡Claro que tengo que ir!- Grité cuando estaba un poco más cerca de el.

Sirius no entendía. Lo más seguro es que piense que ando en busca de problemas o de algún tipo de reconocimiento por parte de él. No era esa la verdad. Mis hermanastras estaban allí con gente repudiable y lo más probable es que no estén conversando de lo mejor. Quería y necesitaba detenerlas.

Las antorchas alumbraban lo suficiente como para poder ver a Sirius mientras corría y desaparecía mientras doblaba por los pasillos. Lo podía seguir con facilidad, aunque varios metros más atrás. A la velocidad que iba, los cuadros y las armaduras me parecían casi espectros. Trataba de no pensarlo e ir pendiente de Black. Mi respiración agitada indicaba mi mal estado físico, mi corazón lo sentía en mi cuello a punto de estallar. Nunca había sentido tan largo y corto a la vez el camino de la sala común al gran salón. Cuando por fin alcancé a Sirius, éste se encontraba detenido en la oscuridad de las escaleras. Estaba apegado a la pared mirando cautelosamente hacia la puerta de entrada a Hogwarts. Me puse en la misma posición que el. Sirius me dirigió una mirada que no pude descifrar, era algo parecido a la ansiedad y rabia. Luego empezó a encaminarse al vestíbulo pero lo detuve.

—¿Qué crees que estás hacien…—.No alcanzó a terminar la oración ya que le tapé la boca.

—No haremos una gran entrada como las tuyas—Susurré. Lo dije con brusquedad para que el se diera cuenta de que se trataba de algo serio. Lo mejor era crear un plan. Ellos nos ganaban en número, no podíamos entrar así como así—tendremos que ser silenciosos y amenazarlos por detrás ¿Me entiendes?—.

Sirius tensó los labios y me dirigió una mirada que me congeló.

—Es mi amigo Kate, no quiero que sea demasiado tarde— Dijo Soltándose de mi mano. Ignorándome por completo. Maldito Black ¿No puede tomar las cosas con sensatez?, Pensé en mi fuero interno. Sirius bajó el último peldaño y apareció en el vestíbulo del castillo. Las armaduras que se encontraban allí ayudaban a que aún no se percataran de la presencia de el. Yo todo lo observaba tratando de pasar desapercibida, entonces Bellatrix se da vuelta y da cuenta de la presencia de Black.

—Ah primito, así que viniste a su rescate—. La escuché decir, era una voz ácida y chillona.

—¡Muérete!— Le respondió Black. Apuntándola con la varita. Bellatrix lanzó el primer hechizo a Black. El corazón se me congeló al pensar de que hechizo podría tratarse. Sin embargo, Sirius lo supo contraatacar. Black, empezó a caminar de lado hacia la puerta del gran salón, los otros cinco se encontraban formando una medialuna con las caras hacia la puerta mientras lo observaban. James se encontraba desmayado.*-Si es que estaba desmayado-*en el fondo de toda la escena. Sirius ya había llegado hasta allí, sin embargo, no se había dado tiempo para mirarlo. Sólo lo protegía con su cuerpo. Tardé unos minutos en decidirme. Iba a intervenir. No podíadejar a Sirius solo. Saqué mi varita cuidadosamente y aparecí allí. Eran cinco contra uno.

Me acerqué con sigilo, para poder atacar a alguno de los cinco por la espalda. Pero cuando Black me vio no pudo ser mas evidente y abrió los ojos como platos lo que hizo que los cinco slytherin me miraran a mí. Arruino por completo mi plan.

—¡Expelliarmus!— Grité cuando la varita de Malfoy me señalaba. Pude observar a James con más claridad. Tenía leves magulladuras en la cara y los lentes rotos un poco más debajo de los ojos. Sirius se encontraba aún en posición defensiva delante de él.

—¡¿Qué haces aquí, Kate?!— Me gritó Rachel.

—Ustedes cinco, son unos malditos…—.

—…Cuidado con lo que vas a decir, querida—Me interrumpió Bellatrix, amenazándome por la espalda y poniendo su varita en mi cuello. Se había acercado con sigilo mientras yo había estado observando la escena. Empecé a sentir que la adrenalina del momento me empezaba a traicionar. Mi corazón latía a mil por hora y mi respiración entrecortada daba a conocer mi nerviosismo.

—¡Déjala en paz!—.Gritó Black—Ella no tiene nada que ver en esto—.

—¡Ay, déjala en paz!—. Imitó Bellatrix burlonamente. Rachel y Úrsula se rieron mientras me miraban despectivamente. Sirius me miraba con ansiedad, se estaban complicando las cosas. Yo estaba complicando las cosas. Vine para ayudar, no para ser amedrentada. Decidida puse mi pie hacia atrás y lo acomode en el tobillo de Bellatrix, en un segundo lo empuje hacia delante y Lestrange se cayó.

—¡Expelliarmus!—.Gritó de pronto Black, para detener a Lucius que me iba a derrumbar con un hechizo. Yo me acerqué a su lado.

—¡Desmaius!—. Le grité a Bellatrix que se estaba incorporando.

—¡Bien hecho, Kate!—.Me dijo Sirius dándome palmadas en la espalda. Nunca había visto a Black tan extasiado o por lo menos nunca tan cerca de mí. El hechizo para Bellatrix no duró mucho y Lucius me miraba fijamente sin desviar ni por un segundo la vista. Le dije en el oído a Sirius que se encargara, para yo poder ir ver a James, el asintió.

Lo observé unos segundos. Luego me di cuenta de que Potter no respiraba. Mi corazón desbocado, de pronto se detuvo. El tiempo se me hizo eterno y sentí lejano el conflicto que ocurría a mi lado. Luego empecé a imaginar como le diría a Black que James había muerto. Cómo le diría que su mejor amigo había muerto. De pronto, me acordé de Lily y la vista seme hizo borrosa. Tenía los ojos anegados en lágrimas. No quería mirar a Black, seguro se daría cuenta de mi expresión y bajaría las defensas. Le saqué con cuidado los lentes a Jamesy traté de tomarlo con mis brazos para ponerlo en una postura menos deplorable.Luego la rabia me invadió.

—¡No sean cobardes!—Grité con James en mis brazos. Sirius me miró estupefacto luego sus ojos se posaron en los míos y entendió lo que sucedía. No me lo esperaba de el. Lo tomó con calma.—Ustedes son unos malditos cobardes…—.

—¡Cállate!—Me gritó Rachel nerviosa.

—¡¿Qué pretenden?!—Chillé nuevamente y con más fuerza. Estaba descontrolada. No entendía como personas se sentían satisfechos de matar a una persona. La rabia me consumía de a poco y tenía ganas de matarlos uno por uno. Trataba de contenerme y no volverme tan cobarde. Lucius me buscaba con la mirada, hasta que yo los posé en los de él. Mis ojos aún seguían llenos de lágrimas. Tenía tanta impotencia de pertenecer a la familia en que pertenecían esas cobardes. Malfoy bajó la cabeza.

—Mucho por hoy, chicos—Dijo de repente el rubio platinado, mirándome a los ojos y marchando a quien sabe donde, los demás lo siguieron. Mucho por hoy, pensé. Han matado una persona y dicen que es mucho por hoy. Malditos asesinos…

—Nos volveremos a ver…—Interrumpiendo mis pensamientos, Bellatrix hablo mientras se escabullía en la oscuridad. Luego de unos minutos todos ya había desaparecido.

Sirius se dio vuelta y tomó a james con mas facilidad que yo. Luego confirmó lo que yo le había comunicado con la mirada. No sé como nos entendimos. O quizás el ya lo había pensado. Black se puso a un lado de Potter y yo me arrodillada en el otro. Sirius trataba de contenerse. La respiración alterada y entrecortada lo delataba. Quería llorar.Yo ya lo estaba haciendo desde que me di cuenta de lo sucedido. La entrada al gran salón ahora me parecía diminuta y sin valor alguno. Todo me parecía odioso. Yo solo tenía ganas de apretarle el cuello a esos Slytherin. Luego un golpe seco me sonsaco de mis pensamientos, era Sirius que se había apoyado en la pared tomándose las rodillas con los brazos y sollozando. No sabía que hacer. Si decirle algunas palabras de consolación o simplemente guardar silencio. Pensé en ir a su lado para que sintiera apoyo, pero temía que no quisiera recibirlo. Por lo menos de mi parte.

Me encontraba temblando por la conmoción y luego me di cuenta que yo también necesitaba un apoyo. Arrastrándome llegue hasta donde se encontraba Black y le toqué la mano. El levantó la cabeza y me miró. Por dios esos ojos me hicieron sentir más menuda de lo que me sentía. Sin embargo en un par de segundos me tuvo aferrada a su mirada y luego a sus brazos.

—No… puedo… creer—Trataba de decir Sirius mientras sollozaba. Lo más extraño, es que sentía como si el me estuviera tranquilizando. El me tenía aferrada a sus brazos. Siendo, que yo debería haber sido. Sin embargo, me encontraba con mis brazos a mis lados y con el rostro apoyado en el hombro de Black.

—Yo tampoco— Le respondí, tratando de guardar la compostura. No era mi idea hacer sentir peor a Black.

Luego de que estuviéramos así ,casi diez minutos y sin decir palabra alguna. Me alejé para mirar a James. El hizo lo mismo. Lo observaba y a pesar de estar en esas condiciones, se veía tan magnífico como siempre. Observe su cara y opté por ponerle los lentes. Sirius asintió y me dejó ponérselos, pero al momento de hacerlo quedé petrificada.

—¿Qué pasa?—Preguntó consternado y luego lo miró—¡Por merlín! ¡Está moviendo los ojos!—.

La felicidad me invadió en cosa de segundos. Y lo miré, las pupilas de sus ojos se movían debajo de sus parpados. Estaba soñando.

—MOR—susurré.

—¿Qué? -Preguntó Black extrañado. La expresión de su rostro había cambiado radicalmente. La felicidad la expedía por todo su cuerpo.

—Movimiento ocular rápido—Le expliqué. Y eso lo sabía por que alguna vez había leído un libro muggle solo para fastidiar a mi padre. Sirius se mordió el labio, luego me miró— James está soñando— Le dije con una sonrisa. Sirius me la devolvió y sus ojos brillaban. Sentí que la alegría se multiplicaba por millones. No entendía como se podía pasar de la tristeza a la alegría en cuestión de segundos.

—Su corazón late —Me informó, tenía una expresión extraña en su rostro. Estaba pensando.

—Hechizo durmiente—Concluí. Sirius me miró maravillado. Yo me cohibí y bajé la vista —Está soñando, no respira y su corazón late— Le dije para que no se percatara.

—Exacto—Arguyó, mientras levantaba a James con rapidez—Debemos llevarlo a la enfermería.

Camino a la enfermería James tuvo unas pequeñas reacciones. Cosa que nos dejaba aún más tranquilos a Sirius y a mí.En su mayoría era Black quien llevaba a Potter, yo sólo le sostenía un brazo, aunque pareciera que a Black no se hacía problema. Ni siquiera mostraba esfuerzo demás.

Al llegar, la señora Pomfrey justo se encontraba abriendo aquella puerta de roble. Y al oír nuestros pasos se volteó.

—¡Popy!—Gritó Sirius al ver a la señora Pomfrey—¡James!

—Por dios! ¿Pero que le hicieron a este chico?—Chilló exaltada.

—Fueron los de…—. Intenté responder pero Sirius me interrumpió.

—!No importa, sólo haga algo!—Gritó Black, yo lo miraba pasmada—¡Ahora!

Pomfrey lo miró disgustada. No le gustaba que le impusieran ordenes, pero lamentablemente era inevitable. Entonces abrió la puerta por completo y Sirius tendió a James en una camilla.

—¡Ahora se van!—Espetó Pomfrey cerrando las puertas.

Sirius respiró aliviado. Su amigo se mejoraría. Pero luego su cara sufrió una transformación y en cosa de segundos se agarró la cabeza con las manos y empezó a caminar, de pronto paró en frente de una pared y la golpea, yo pegué un pequeño respingo.

—¿Por qué no le dijiste a Pomfrey que fueron los de Slytherin?—Pregunté, curiosa.

—Por qué me vengaré…—Dijo sentándose en el suelo y apoyándose en la pared—me voy a vengar ¿Sabes?— Espetó. Pude ver la malicia en sus ojos.

—¿Para qué?—Pregunté sentándome a su lado—No te vuelvas como ellos. Eso solo hará que agrandes tu ira y además ponerte en peligro—.

—¿Desde cuando te ha importado si estoy en peligro o no?—Me preguntó elevando el tono de voz. Yo bajé la mirada.

—Yo sólo te digo, tú sabes si me haces caso o no—Murmuré dispuesta a irme.

—Lo siento—Intervino—Tu no tienes la culpa de esto—.

Estuvimos un rato en silencio. Solo se sentían los utensilios que la señora Pomfrey ocupaba para sanar a James.

—Kate —Dijo repentinamente Black—Gracias—.

—¿Por qué?—Pregunté. El me miró como si fuera bastante obvio. Sin embargo, continué:— No tienes que agradecer nada. Yo siempre me quedé por voluntad propia—.

—Lo sé. Es solo que si no hubiera sido por ti, quizás hubiera sido demasiado tarde —Dijo—¿Por qué lo buscabas?—.

—Necesitaba hablar un pequeño tema con el—Dije algo incomoda. Luego me acordé de algo más importante que eso:— ¡Remus!—.

—¡No puede ser ¡ Tenemos que avisarle!—Espetó Black parándose, yo le detuve.

—Es preferible que vaya yo —Le sugerí—Si James se despierta de seguro querrá verte a ti, no a mí—.

Exhaló un suspiró.

—Anda con cuidado, estaré vigilando éste mapa—Dijo sacándoselo del bolsillo.

Sonreí. Me paré y empecé a caminar rápidamentea la sala común. Me sentía extraña al saber que Sirius me vigilaba desde el otro extremo del castillo. Al llegar dije la contraseña y me extrañe que todavía estuviera llena la sala común. Luego calculé que solo habrían pasado dos horas desde el suceso. Pero era extraño de todas formas el cambio de ambiente, estuve a punto de ser testigo de una muerte y ellos no estarían enterados de nada. Empecé a buscar a Remus entre la multitud pero el me encontró primero.

—¿Dónde estabas?—Preguntó. Yo no pude responder —¿Qué pasa Kate?—

Lo lleve fuera de la sala común. Luego, me entraron ganas de llorar. Cuando estaba cerca de Remus me era fácil ser yo misma y aparte, me sentía muy niña a su lado. Pero increíblemente me aguanté.

—Tenemos que ir a la enfermería—Le dije tratando de que no se percatara de mi nudo en la garganta. El semblante perfecto de Remus se deformó—¡Por favor! No te alteres ante esta noticia, necesito que mantengas la calma—.

Remus asintió. Mientras íbamos caminando a la enfermería le conté lo acontecido.

—¿Sólo fue un hechizo durmiente?—Preguntó incapaz de creer que los de Slytherin no hicieran más que aquello.

—No lo sé, pero por lo menos ese fue el que identificamos con Sirius—Le expliqué. Él asintió.

—Danielle te andaba buscando—Me dijo. Luego su cara tomó una expresión aturdida. Yo suspiré.

—Creo que tu puedes llegar solo a la enfermería—Le sugerí—es mejor que vuelva a la sala común. De seguro que Pomfrey solo dejara entrar a dos personas y es mejor que seas tu con Sirius—.

—Con los Slytherin así como están, prefiero ir a dejarte a la sala común y volver—Me dijo. Yo le sonreí.

—Descuida—Le tranquilicé—Sirius me "Vigila"—.

El asintió con una sonrisa. Sabía a lo que me refería. Me beso en la mejilla y luego seguimos nuestro camino. El a la enfermería y yo a la sala común. Mi energía se estaba volviendo cada vez más nula, por lo que al llegar opte por ir a la cama. En cosa de segundos ya estaba visitando los sueños.


Muchiiiiiiiiiiiiiisimas gracias por sus comentarios ! sin ustedes yo no soy nada ^^. Besooos, espero que hayan disfrutado el capi =D!