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Historia 33445 — capítulo 5
Ya sabía que era de día. Primero porque la luz del día hacía que mis parpados tomaran un color anaranjado cuando miraba hacia el frente sin abrir los ojos y segundo, porque sentía pasos y bastante ajetreo a mi alrededor. A pesar de que no estaba acostumbrada a tanto ruido por la mañana, no quise despertar por completo. Quizás seguiría así algunos minutos más, pero entonces sentí unos pasos escandalosos que se dirigían justamente hasta esta habitación. Abrí los ojos con suma lentitud, cuando de pronto entra Lily echa una furia, seguida de Danielle con expresión nerviosa. Aún media grogui, las chicas adivinaron mi expresión de contrariedad.
—¿Qué pasó?— PreguntóLily mientras se sentaba en su cama, tenía una expresión alterada. Luego me miro y casi con rabia chilló:—¡¿Qué pasó?!—.
—¿Qué pasó de que, Lily?—Le dije restregándome los ojos. Danielle me miró con ansiedad.
—¡Con Potter!— Me aclaró la pelirroja. Y por fin, pude recordarlo. Se me hacía imposible creer que solo la noche pasada había sido la que tomo lugar el "pequeño" accidente de James.
—Tranquila —Le dije mientras gateaba al otro extremo de la cama — Todo saldrá bien—.
—¿A qué te refieres?—Dijo Lily con esperanza. Pero luego su expresión se endureció:— ¿Se cayó de la escoba? ¿Se emborracho hasta vomitar? ¡¿Qué?! ¿Puedes explicármelo? —.
—¿No saben?— Pregunté extrañada mientras bajaba de la cama.
—No, la señora Pomfrey no nos ha querido contar nada— Me explicó Danielle.
—Entiendo —Dije sentándome en la cama que estaba al frente a ellas y buscando una almohada para poner encima de mis piernas, entonces empecé a explicar lo ocurrido—Ayer estábamos en la fiesta y quise buscar a James para hablar— Danielle levantó la vista con expresión asustada— … De Quidditch. Sí, eso exactamente. — Sonreí incomoda— como no encontraba a Potter, recurrí aBlack y sacó un mapa extraño donde se podía ver donde estaban las personas de Hogwarts—.
Lily y Danielle intercambiaron una mirada fugaz.
— Lo conocemos— Me explicó Danielle — Remus lo ha ocupado muchas veces—.
Asentí.
—Entonces vi a James en ese mapa — Continué—. con unos Slytherin— Espeté. Sabía que con eso entenderían lo que ya había pasado. No eran necesarios los detalles escabrosos.Lily me miró y luego se le llenaron los ojos de lagrimas. Empezó a llorar desconsoladamente. Danielle la abrazó y me miró apenada. Yo traté de sonreírle para que no notara que yo también estaba apunto de llorar. Ver a Lily así me causaba mucha tristeza. Preferí salir de la escena e ir a tomar una ducha, ellas son amigas hace bastantes años, yo ahí sobraba de cierto modo. Mientras me bañaba me preguntaba por que Lily reaccionaba de esa manera. Es decir, le gusta Potter, pero pareciera que no era solo eso. Quizás le amaba.
Luego de asearme completamente salí del baño, las chicas no se encontraban en la habitación, seguramente ya habían bajado. Decidí hacer lo mismo. La sala común estaba vacía, completamente vacía, pero lo prefería antes que estar en el desayuno con todas las caras largas de los estudiantes de Gryffindor, seguramente ya se habrían enterado el asunto de James.
Al encaminarme al gran salón, me pude dar cuenta de que estaba en lo cierto. El ambiente era deprimente, pero eso me hizo tomar conciencia de que James era querido por muchos y cuando digo muchos, me refiero a hombres, no digo que sean homosexuales o algo, pero James a pesar de ser arrogante y egocéntrico, era buena persona y no tan sólo tenía gran arrastre femenino, por la parte masculina no se quedaba atrás, muchos de ellos lo idolatraban y lo miraban como un ejemplo a seguir.
Me senté sola, como hace bastante tiempo no lo hacía, pero noté que muchos de los Gryffindor me miraban. Eso me inhibía y deseaba haberme quedado en la Sala común, hasta la comida me sabía mal.
—Tú estuviste en el accidente de James ¿Verdad?—Me preguntó un chicode pelo rubio y pecas ligeramente visibles que se sentaba al frente mío. Lo miré y tragué con cuidado el pan tostado.
—¿Accidente?—.
—Sí, su accidente, creo que se cayó de la escalera o de la escoba, bueno eso dijeron los Slys—Dijo tímidamente,me reí un poco con la versión inventada de los cobardes Slytherin.
—Bueno, si estuve allí— Respondí y di, al mismo tiempo, por zanjado el tema. No iba a decir nada más así que bajé la cabeza y ellos creo que así lo entendieron porque no preguntaron más. Me tomé la leche rápidamente y me paré, le eché un último vistazo a la mesa de Gryffindor, Lily y Danielle no se encontraban. Seguí mi camino, pero algo me detuvo.
—Supongo que no le dijiste a ese chico la verdad— Me preguntó Black tan inquisidor como siempre.
—No—Le tranquilicé soltándome—¿Por qué?—.
—Ya sabes… venganza, Kate—Dijo mirando ácidamente hacia la mesa de los Slytherin, yo bajé la cabeza en signo de rendición ,ya no se podía más con ese Black.
—¿Cómo está James?—Pregunté para no seguir con el tema de la "Venganza". Al mirarme le chispearon los ojos.
—¿Por qué no lo ves tu misma?—Me pregunto el moreno tomándome del brazo—Después de todo, gracias a ti encontramos a James —.
Lo miré con suspicacia pero dejé que me llevara. Cuando ya estábamos cerca de la enfermeríaun montón de gente, sobre todo mujeres, se encontraban allí, formando una especie de fila para entrar a ver a James. Cuando iba pasando con Sirius, la mayoría de ellas se voltio a vernos. En la entrada se encontraba Madame Pomfrey y al ver a Sirius y a mí, nos dejó pasar en seguida. James se encontraba en la última camilla, la más alejada de la puerta y estaba despierto comiendo chocolate dejados por sus admiradoras.
—¡Canuto! ¡Kate!—Dijo con intenciones de pararse, pero lo detuve a tiempo.
—¿No crees que es un poco apresurado?—.
—¡Apresurado!... lo único que quiero es salir de acá—Dijo acomodándose nuevamente—me siento de maravilla—.
—Fueron tres cruciatus amigo—Espetó Black sentándose en la punta de la camilla—Realmente esos son unos malditos—.
— ¿Cruciatus? — Pregunté alarmada.
— Sí. Tres cruciatus y un hechizo durmiente es el diagnostico de Popy—.Respondió Black.
— ¿ Y cual será el castigo de las serpientes? — Pregunté con esperanza.
— Al parecer uno bastante severo— Me aclaró James—, pero nosotros también le daremos su merecido— Terció con una sonrisa maliciosa.
—¿Así que tu también estas de acuerdo con la venganza?—Pregunté cruzándome de brazos.
Asintió. Luego su expresión se volvió adorable.
—Kate— Me llamó con una mirada inocente — Te quiero decir gracias, sin ti a lo mejor no estaría aquí conversando con ustedes.—
James me tendió la mano, mientras que su cara seguía aún con esa expresión de pura inocencia. Yo se la tendí, no lo iba a dejar con la mano estirada, pero el con la fuerza que tiene tomo de mi mano he hizo fuerza y me abrazó. Quedé perpleja.
—Y a todo esto ¿de que querías conversar con migo?— Preguntó mientras me apartaba. Iba a decirle, pero de mi boca solo salió un suspiro al recordar que Black seguía ahí. Lo miré incomoda con la intención de que se diera cuenta de que era un tema que tenía que hablar solo con James. Black me miró y en seguida comprendió, se dio media vuelta y fue hasta la puerta.
—Bueno, James—Dije sentándome en la camilla de al lado—seré directa y concreta ¿Bien?—.
—Perfecto, me gustan así—.Dijo Guiñándome un ojo, me pude dar cuenta como endurecí mi rostro. Me disguste.
—Escucha— Le espeté tratando de no sonar tan agresiva — tu quieres a Lily, pero no te atreves a enfrentarlo por que sabes que te rechaza y eso puede dañar gravemente tu orgullo.—
Me miró unos segundos formando una o con sus labios. Luego empezó a rascarse la cabeza incomodo. Exhale un suspiro para continuar.
—Lily te quiere y no puede aceptarlo por que tu eres un total mujeriego y se muere por decirte, pero piensa que tu lo primero que vas a hacer es solo jugar con ella y después divulgar por todo Hogwarts lo que lograste —.
—Bueno— Dijo cabizbajo —No se lo digas—.
— Lo siento, pero no te prometo nada — Le espeté — En estos momentos estoy traicionando la confianza de Lily, pero es que era inevitable. Teníamos que hacer algo—.
—Desde hace tiempo que me viene cautivando con su belleza y su carácter…— Terció con una voz soñadora—pero siempre lo he aceptado—.
Lo miré con reproche.
—Está bien, tienes razón— Aceptó— pero ¿De verdad me quiere?—.
—Sí y estoy segura que me va a matar cuando se entere de lo que hice—Dije—pero no podía seguir así, los dos se quieren y no se atreven a aceptarlo—.
—Lo sé—Dijo observando el tejado—Pero yo jamás trataría a Lily de esa manera, ella es especial… la amo—.
Quedé boquiabierta, y el advirtió mi expresión. Nunca imaginé que esto se tratara de amor, aunque no era muy difícil la verdad. Quizás es que nunca me esperé de James decir una cosa así. El ama a Lily, de pronto sentí queno tenía nada más que hacer aquí. Miré a Black y el en seguida supo que ya había acabado. Se dirigió hasta acá.
— Creo que es hora de irme — Tercié. Luego me acerqué a James y lo abracé y con un susurro le dije :— Ya sabes lo que tienes que hacer—.
Black miró cauteloso. Yo le sonreí. Realmente no había nada turbio en que preocuparse. Me despedí con la mano.
—Adiós—Dijeron los dos al unísono mientras me iba y noté como Black se acercaba a James, seguramente para preguntar sobre la conversación. Salí de la enfermería y vi como todas esa chicas que se encontraban allí, añoraban con ver a James, algunas me miraban y susurraban cosas como "Que privilegiada es", me reí por dentro, de verdad ese par de chicos causaba algo más que admiradoras por todo el colegio. Caminé hacia la Sala común donde se encontraban Lily, Danielle y Remus, sentados en el sofá.
—¡Kate!—Gritó Danielle, haciéndome un hueco entre Lily y ella—No te vimos en el desayuno—.
—No bajé a desayunar—Mentí para no hacerlas sentir mal—.
—A con razón ¿Dónde estabas?—Pregunto Lily.
— En la enfermería — Informé. No era necesario mentir en eso. Vi como se oscurecía la penetrante mirada de Lily.
— ¿Cómo está James?— Preguntó Remus, a pesar de que ya sabía.
— Perfectamente, de hecho, lo único que quiere es salir de la enfermería — Les dije. Lily no pudo evitar sonreír. Eso me hizo sentir estupendamente bien.
Luego del almuerzo nos dirigimos a los jardines de Hogwarts. Estaban extrañamente repletos, a pesar de que el viento estaba bastante helado. Los cuatro nos sentamos en una de las bancas que pudimos encontrar vacías. Charlamos bastante y muy animadamente, el tiempo no nos opacaba nuestro entusiasmo. Remus, en tanto, se veía algo irritado y ojeroso. Veía el esfuerzo que tenía al mantenerse quieto, pude captar que andaba sumamente ansioso. Mientras conversábamos y trataba de sonsacarle información a Lupin para tener algún indicio de que le estaba pasando, yo recorría con mi vista todos los espacios cercanos, cuando de pronto, en el pasillo que daba a los jardines viene el grupito de Slytherin. Traté de ocultar el odio que emanaba hacia ellos. Estaban los cinco, Bellatrix Lestrange, Lucius Malfoy, Narcisa Black y Rachel y Ursula Fortman. Luego pude darme cuenta de que tenían otro acompañante, ya que tomo de la cintura a Bellatrix y esta respondió con una sonrisa chillona. La verdad ni idea como se llamaba aquel hombre. El grupito pasó como si fueran los amos del mundo dirigiéndole miradas despectivas a quien se le cruzara por el camino. Inmediatamente una de esas miradas se fijó en la mía, era la de Lucius Malfoy. Su rostro se crispó, hasta transformarse en una mueca de odio y resentimiento. Y no era tanto eso, era su mirada, que de todas formas no era penetrante, pero si maliciosa.Quise responderle con una asesina - si es que no la tenía ya- pero Remus me había tocado el brazo. Lo miré y el abrió los ojos como platos.
— Vaya— Murmuró para sí— Quizás todavía no me has contado todo lo que paso —. Dijo refiriéndoseal accidente de James.
— No tiene que ver con eso— Dije sonando bastante fría. Me extrañé de mi misma.
— ¿Con qué tiene que ver?— Preguntó adquiriendo el mismo tono.
— Quizás esa no sea la pregunta— Le dije, y para mi misma me decía; Sería más preciso preguntar "¿Con quién?".
Remus me miró disgustado, pero lo dejé pasar. El también, ya que prefirió mirar a Lily y Danielle, que estaban tan ensimismadas en su tema que no se dieron cuenta.
— Necesito ir al baño— Murmuré mientras me paraba.
— Te acompañamos — Soltó Lily. Me di cuenta del sacrificio en sus ojos.
— No es necesario— Le tranquilicé. Las chicas sonrieron mientras que le dirigí una mirada rápida a Remus para después dar media vuelta y volver a la sala común.
Traté de que la angustia no me embargara completamente, hasta por lo menos haber llegado a la sala común. Mantuve la compostura todo el camino, con el rostro endurecido y pasos firmes.Pero al llegar fue inevitable echarme en la cama y comenzar a llorar. Recién ahora me venía el peso de todo lo acontecido.No me cabía en la cabeza que todo esto me esté sucediendo a mí, precisamente. Cuando mi vida se basaba normalmente en leer libros en mi antigua pieza, ahora pareciera que todo se había vuelto lo contrario. Era todo demasiado adrenalinico para mí. Es más, es como si todos los acontecimientos que no me pasaron en los seis años anteriores, estén pasando ahora con una rapidez extenuante. Quizás soy exagerada, pero todavía no me adapto a este ritmo de vida.De pronto se me vino a la mente Malfoy. Oh, ese desquiciado Malfoy.Sólo de acordarme de su mirada llena de malicia me hacía sentir ínfima, y más que eso, me hacía estar asustada.Me rehusaba a creer que el tendría ese poder sobre mí. Quizás me pilló mal parada y por eso me siento tan angustiada por su culpa, por que su odio, la verdad tendría que no importarme. O por lo menos tenía que lograr que no me importara.
Suspiré.
Me sentía triste. Quizás de no poder ser yo misma muchas veces y de que se formen una mala imagen de mí. Por ejemplo, hace unos minutos con Remus. No se debe ni imaginar el porque de mis respuestas, debe estar pensando que soy una idiota. Pero también estoy triste, porque nuevamente estoy asustada. Entre lagrimas empecé a quedarme dormida. Hasta que, sin darme cuenta, Morfeo ya se había apoderado de mí.
Era la cena de cumpleaños de mi padre. Cómo siempre, era festejada en una gran mesa de manteles verdes y llena de Slytherin, claro, exceptuándome. Aunque, podría evitarla, de hecho, ya lo estaba haciendo. Me encontraba en mi pieza mirando el techo, aún con el vestido de fiesta puesto. No iba a bajar. Iba a ser una especie de humillación pública. Ya me imaginaba aquellas miradas que me dirigirán todos ellos. Le estaba fallando a mi padre, pero el lo ha hecho muchas más veces a mí que yo a él. Prefería quedarme en mi pieza, aunque estar en la misma estancia donde se encuentran más de veinte Slytherin reunidos, me hacía sentir repugnancia. Opté por salir.
Bajé para salir por la puerta de la cocina y dirigirme al parque más cercano de ésta mansión. Se encontraba a unos cien metros de distancia. Me quedaría hasta que terminara la cena. Podría soportar el viento, además la luna llena también lo compensaba. Me apoyé en un gran roble dándole la espalda a la mansión.
— Vaya, vaya— Dijo una voz que se me hizo familiar— Miren quien está aquí—.
— Hola— Espeté tajante cuando me di cuenta de que era ese tal rubio platinado, Lucius.
— Me pregunto por que estas aquí — Dijo mientras caminaba para ponerse enfrente de mí.
— Lo mismo digo— Le solté con suspicacia.
— Pero yo pregunté primero— Rebatió. La verdad, es que no se iba a enterar de nada que ya no supiera, pensé.
— No quería estar en esa mansión, *por ahora—*Tercié, el entendió el significado de esas palabras— ¿Y tú? ¿No se supone estarías en la cena?—.
— Sí, pero te vi cuando bajabas las escaleras— Me informó mientras se arrodillaba a unos centímetros de mí— Y no pude resistirme a tan exquisita tentación—.
Lo miré recelosa.De pronto me sentí insegura, no traía mi varita. Estuvimos en silencio unos minutos. Me sentía incomoda con la presencia de él, me miraba como si fuera un objeto comestible.
— Creo que es hora de volver — Sugerí casi con miedo mientras me preparaba para pararme. Pero de pronto vi los ojos de Malfoy más cerca y había maldad, y peor aún, había deseo. Se acerco rápidamente y tomo mi cara con una mano. Apretándomela a tal punto que se me deformaba.Traté de sacármelo de encima, pero mi fuerza era completamente nula. El mientras tanto, con su otra mano me acariciaba el pelo.
— Tú eres un ejemplar extraño— Me dijo — Eres sangre pura, hija de Slytherins… pero destiñes, Gryffindor, eso es lo que lo hace tan placentero—.
Solté un grito ahogado.
— Eres como un placer prohibido— Espetó susurrante en mi oído derecho, de pronto volvió su cara y la puso enfrente de la mía. Su cara estaba completamente transformada— Que no dudare en saciar— Continuó.
— ¡No!— Chillé, pero fue casi inaudible. De pronto me di cuenta de lo seca que estaba mi garganta.
— Oh, por supuesto que sí— Dijo, y con furia se acercó y me besó. Trataba de patalear pero mis piernas estaban sostenidas por las piernas de él. Mis manos estaban a mis costados afirmadas con una furia incontrolable. Estaba perdida.
— ¡Suéltame!— Grité, cuando pude mover mi cabeza. Pero el siguió besándome el cuello, la cara, la boca. Todo de una manera desesperada. Pensé que este iba a ser mi fin y lo supe cuando de pronto empieza a bajarme el vestido.Me desenfrené de una manera inútil y el lo disfrutaba. Entonces, empezó a desabrocharse los pantalones. Y caí en la cuenta de que ya no me sostenía con las manos, sin embargo, estaba tan shockeada que no podía moverme. Pero el don de la sobrevivencia recayó sobre mí y traté de gatear a un costado del árbol, pero él tomó de unos de mis pies y me tiró con fuerza hacia el.
— ¡Suéltame, por favor!— Rogué. Mis ojos estaban anegado en lagrimas y respiraba entrecortadamente. El me miró fijamente y su rostro se endureció. De pronto dirigió la mirada hacia atrás del árbol, hacia la mansión y me miró con desprecio.
— Procura no contarle de esto a nadie— Me amenazó. Luego, se paró y se fue abrochando los pantalones mientras caminaba. Yo me arreglé el vestido y me quedé tendida en los pies de ese árbol. Estaba pasmada, no reaccionaba. Esperé unos minutos para que el viento me tranquilizara y sobre mi corazón tomara un ritmo menos sobrehumano. Luego, me sentí asustada. Ahí comprendí que volvía a tener el sentido común. Estaba espantada.
Desperté unas horas después con la respiración entrecortada. Me tranquilicé al darme cuenta de que estaba en Hogwarts.Había sido sólo una pesadilla, o mejor dicho, el recuerdo de una pesadilla que todavía me pesaba en la mente. Nadie lo sabía. Me daba miedo que se enteraran. Por otra parte, estaba la amenaza de Malfoy, que según yo, está más vigente que nunca. Mi ritmo cardiaco se fue acompasando
—¿Lily?— Preguntó una voz afuera de la habitación— ¿Estás ahí?
— No— Respondí.
—Mira Lily tengo que conver…— Se interrumpió a si mismo Black, que venía entrando— ¿Kate? pensaba que eras Lily—.
—Pues ya ves, no lo soy—Dije sentándome en la cama. Luego comprendí porque Sirius se encontraba acá— Pensé que James iba ser mas creativo al declarársele— Comenté, él entorno los ojos.
— Hoy día entrenaremos — Me recordó, evadiendo la pregunta— De hecho, en una hora más, ya casi es de noche—.
— ¿De noche?— Pregunté extrañada, el asintió. Pensaba que había pasado mucho menos tiempo.— ¿Y qué pasa con James?—Continué.
— ¿Tú crees que sin James no somos nada?— Terció. Me encogí de hombros.— Te veo en una hora más en la sala común, sin escoba— Dijo dando media vuelta y abrió la puerta. Yo ya me estaba acomodando para volver a tenderme en la cama, quepor cierto, era la de Danielle, pero antes de salir, Black volvió a cerrar la puerta.
— ¿Qué te pasa?— Preguntó
—¿Por qué?—Pregunte sorprendida.
— No se debe responder una pregunta, con otra— Dijo sonriendo . Yo solo opte por agachar la cabeza— Tus ojos— Continuó— Están tristes—.
— Tu no puedes saber eso—Solté.
—No, pero tus ojos comunican demasiado, es totalmente evidente—Espetó seriamente. Quizás demasiado, de pronto pensé que podía ser una especie de actuación.
—No pasa nada, solo estoy cansada, ya sabes lo de ayer —Mentí. Aunque el no pareció tragárselo.
—Esta bien— Asintió—Nos vemos más tarde—.
Saqué la conclusión de que aún no me reponía del todo de mi horrible recuerdo. Era esa la única forma de que Black lo haya sabido. Nadie puede saber los sentimientos de otras personas con la mirada, o por lo menos, no la mía.
Bajé a la sala común una hora después. Estaba desierta. Todos estaban en la cena. De pronto me di cuenta del porqué de la hora para practicar. Nadie se daría por aludido. Me senté en uno de los sofás, pero no alcancé a estar ni cinco minutos. Black apareció en el retrato de la dama gorda y me hizo señas para que lo siguiera. El camino hacia las afueras del castillo y yo le seguí. Íbamos completamente en silencio.
Al llegar me miró inquisidoramente, como siempre, me cohibí. El sonrío y gritó:
— ¡Accio escoba! — De pronto su escoba aparece a su lado. Luego me mira desafiante.
— ¡Accio escoba!— Dije, y mi escoba vino por arte de magia a mis brazos.
—¿Bueno y tienes algo para mostrar?—Me preguntó con un deje de aire de superioridad.
—¿Perdón?,Eso yo te lo pregunto a ti, presumido—Dije. El me miró boquiabierto y sonreí mientras me subía a mi escoba. En cosa de segundos ya estaba volando velozmente.
—¡Nadie le dice Presumido a Sirius Black!—Dijo persiguiéndome. Estuvimos así unos segundo y no es por ser arrogante, pero en velocidad no me superaba.
—¿Y?— Pregunté cuando nos detuvimos para descansar—¿Sorprendido?—
—Bueno, a decir verdad, esperaba mucho menos de ti—Dijo—pero no podrás con esta hermosura—Continuo sacando de su bolsillo una pulida snitch dorada, era con la que James presumía cada vez que podía.
Enarqué una ceja. Claro que podría, pensé. Entonces me miró con una sonrisa maliciosa y la soltó. La pequeña snitch salió volando con rapidez, de noche era bastante difícil verla si no se encontraba el reflejo de la luna en ella. Y en unos segundos la perdí de vista. Estábamos los dos en el airesin inmutarnos mucho en saber donde se encontraba la snitch. Él me estaba mirando y yo a él, me tranquilicé al darme cuenta que no era esa típica mirada inquisidora que me dirigía cada vez que podía. Sin embargo, era indescifrable. Cómo todo en él. Luego de unos minutos pude ver una pequeña pelotita con alas a su izquierda. Traté de no ser tan evidente y no prestarle tanta atención. El con solo una vuelta ya la podría haber agarrado. Cómo el no se había dado por aludido, miré sorprendida hacia su derecha, donde no se encontraba la snitch. Él de forma involuntaria voltio y yo rápidamente voléhacia mi objetivo. Tenía la esperanza de que Black tuviera reacciones tardías, pero lamentablemente era todo lo contrario, en un segundo ya estaba unos cuantos metros detrás de mí.
En ocasiones la Snitch se perdía de vista de la nada y eso me desesperaba y me hacía ir aún más veloz. Casi llevábamos media hora. Cuando ya no había rastro de la pelotito tomé la oportunidad de sentir el viento deslizarse en mi cara, era tan placentera la sensación. Pero gracias a eso bajé la velocidad y Sirius me sacó de mi ensimismamiento pasando por mi lado con prontitud. Traté de seguirlo, pero Black tomó una velocidad incontrolable. Entonces, desapareció. Había perdido a la Snitch y a Black de vista. Empecé a dar vueltas, pero no había indicios de que el estuviera cerca. Me mantuve flotando y mirando a la nada unos cuantos segundos.
— ¿Me buscabas, linda?— Preguntó Black. A pesar de que sabía que era el, no pude evitar asustarme. Di una vuelta descontrolada y perdí el equilibrio. De pronto vi la muerte a solo unos pasos de mí, sin embargo, Sirius, con un ágil movimiento se puso a mi lado y me sostuvo.
—¿Estás bien?— Preguntó caballerosamente. Mi corazón casi estallaba. — Sí— Espeté más tranquila— ¿Dónde te habías metido?—. — Estaba buscando uno de mis objetivos— Espetó, luego sacó de su bolsillo una hermosa Snitch—¿Te parece conocido esto?—.
Asentí sonriendo con la envidia en mis ojos.
— Entonces ¿Qué?— Pregunté sin esperanzas— ¿No pasé la prueba?.
Sirius se hizo el pensativo unos minutos, que fueron eternos y luego sonrío. — No necesitamos que seas buscadora— Me tranquilizó— Tienes buena velocidad, y eso es lo que necesitamos—.
— ¿Estoy en el equipo?— Pregunté tratando de esconder mi evidente felicidad.
— Sería un pecado no tenerte— Sentenció. Luego empezó a descender, yo lo imité. Mientras bajábamos me habló.
— El primer partido será con las serpientes— Me informó algo preocupado— Supongo que sabes que los juegos con ellos no son nada, pero nadalimpios—.
— No creo que muera en el primer partido— Bromee. Él me miró alarmado.
— No estoy tan seguro— Dijo— y eso es lo peor de todo—.
No entendí del todo el significado de esas palabras.
Al llegar a tierra firme, me miró de nuevo de esa manera que tanto detestaba. Traté de mantenerme firme, pero se me hacía evidentemente imposible. Evité su mirada.
—¿De qué tienes tanto miedo?—Me preguntó.
— No sé— Dije sinceramente. Suspiró.
— El otro día— Dijo. Luego su expresión se crispó y se volvió confusa— No, la verdad no tiene importancia—.
—¿Qué paso?— Quise saber. — No creo que sea yo el que deba preguntar— Dijo, entornando los ojos. — ¿Quién si no?— Le pregunté. — No sé… ¿Remus?— Me terció mirándome. De nuevo sentí como sus ojos actuaban como armas corto punzantes.
— ¿De que se trata la pregunta, como para que no la puedas hacer tu?— Seguí con el cuestionario. Me ponía ansiosa no saber. — Muy bien, pero no te enojes — Me advirtió poniendo cara de inocencia. Enarqué una ceja y el continuó:— El otro día, ya sabes, cuando paso lo de James, me pude dar cuenta de que algo pasaba con Malfoy— Black se detuvo y me observó. Traté de conservar la misma postura que tenía, pero no lo logré del todo, el achico los ojos— Y en efecto, algo pasa—.
Desvié la vista y empecé a cavilar. Black era muy observador, con tan solo una mirada pudo darse cuenta en segundos que algo pasaba. Luego me cuestioné a mi misma mis suposiciones, quizás si era fácil leer mi mirada.
— Ese día vi el miedo en tus ojos cuando miraste a Malfoy, entonces he estado todos estos días partiéndome la cabeza pensando en que pudo pasar— Dijo— Es que ese miedo que vi, lo pude hasta sentir yo, y la verdad es que eso jamás me ha pasado—.
Tragué saliva.
— No tienes que decirme nada— Espetó— Pero la verdad ahora me siento más ansioso que antes de aprender a conocerte—.
—¿Cómo?— Pregunté. — Como… amiga — Dijo sorprendido.
— No me refería a eso— Le aclaré— ¿Como vas a conocerme?, por que no creo que sea muy interesante, soy igual aquí como en cualquier otra parte—. — ¿Eso crees?— Preguntó desafiante— Pues yo creo que estás equivocada—.
Sentimos unos leves murmullos provenientes del castillo. Luego distinguí la melena roja de mi amiga. Black hizo un ademán de despedirse, pero sólo asintió con la cabeza y se largó. Al llegar Lily y Danielle me sacaron de mi ensimismamiento. — Te pegaste una larga siesta— Me dijo Danielle sonriendo— No te preocupes por ocupar mi cama—. — Lo siento— Me disculpé. — ¿Fueron a la habitación mientras dormía?— Pregunté. Aunque era bastante obvio, temía que se hayan dado cuenta de alguna alteración en mi rostro o algún grito ahogado gracias a esa "pesadilla". Pero al parecer nada de eso había ocurrido. Nos fuimos a la habitación. Yo me di una ducha rápida y nos dormimos. Mañana sería otro día.
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