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Historia 33445 — capítulo 6

Es viernes 29 de Octubre. No ha pasado nada muy extraordinario, pero no por eso, fue menos aburrido. Se me han pasado tan rápido los días que es difícil tener noción del tiempo cuando no te aburres, lo peor es que ya me estaba acostumbrando. Odiaba tener aún la incertidumbre de que todo esto podía acabar de la nada.

El primer entrenamiento de Quidditch, fue hace unas semanas y resultó ser maravilloso, el equipo me recibió con una gran bienvenida organizada por James y Sirius. A sí, después del accidente con James, Sirius se ha comportado de manera muy diferente con migo. Me extrañaba demasiado el cambio de actitud y todavía me seguía dando vueltas la conversación que tuvimos la primera vez que anduvimos en escoba. Por que hubo más veces, eso sí, estábamos acompañados de James.

Hace unos días anunciaron un baile, específicamente de Halloween. Es lo peor que se le pudo ocurrir a Dumbledore o lo mejor, dependiendo de donde se le mire. Pero para mí ha sido terrible tener que encontrar pareja, digamos que mi fama de "rara" no se ha desvanecido por completo. Pensé en ir con Remus, pero Danielle me ganó y se lo pidió anticipadamente. Ahí me quedé sin opciones. Las chicas me ayudan, pero les resultó tan fácil. Otra cosa…Lily irá con James. Nadie se lo podía creer, exceptuándonos a mí y a Danielle. Potter tomó esta oportunidad para comenzar una relación pacífica con Lily. De pronto me sentí feliz por ellos.

—¿ Te vas a quedar aquí a caso?—Me preguntó Lily entrando a la habitación. Yo recién estaba despertando—No te veo muy buena cara—.

La miré estupefacta. Estaba lo bastante segura de que el baile no me afectaba tanto como para tener "mala cara".

—¿Por qué lo dices?— Inquirí apoyándome en la almohada con el codo.

—Por que estas ojerosa, pálida y ,—Dijo tocándome la frente —con un poco de fiebre—.

—No me siento mal— Aclaré tocándome la frente tratando de encontrar alguna parte donde Lily haya sentido la fiebre—Me siento perfectamente—.

—¡Más vale que te sientas mal, por que Mcgonagall está ensañada en hablar con tigo por tu bajo rendimiento!—Gritó Lily tan rápido que casi se atraganta.

—¡¿Qué?!—Dije más sorprendida de lo que esperaba—Es imposible… yo he, no sólo creo que …

—… Tú sabes que es cierto—Me interrumpió una voz que venía entrando, era Remus.

— No, por supuesto que no— Dije contraatacando — No puedo estar peor que los otros años ¡Imposible! Sé que no me he esforzado del todo, pero sólo es en Transformaciones, Pero ¿Cómo tanto así para que Mcgonagall quiera hablar con migo?—Inquirí.

—Kate, si te quieres ahorrar esa conversación—Dijo pacíficamente Lily—y que por tanto no puedas ir al baile…

—No quiero ir al baile—La interrumpí.

—Como sea — Espetó Lily. Luego me miró con los ojos abiertos como platos —¡¿Qué?!¿Cómo que no quieres?—.

Suspiré.

—Es un capricho—Interfirió Remus —Sólo eso, te mueres de ganas de ir—.

—No me muero de ganas, Remus—Le dije ácidamente—pero no tengo pareja y no voy a conseguir una, ahora.—.

—¡Levántate!—Chilló Lily, que de pronto la encontrémás eufórica de lo normal. Quizás no estoy enterada de algo—¡Ya basta! ¡Estás de lo mejor, hoy mismo quiero que te consigas pareja!— Continuó.

—¡Pero si se supone que estoy enferma!— Me quejé.

—¿Qué más da?—Terció Lily destapándome y obligándome a salir de la cama—No creo que Mcgonagall te castigue o algo por el estilo, aparte nunca estuviste enferma, así que ¡Rápido! Aún estamos a tiempo, ¡Vamos, a bañarte!

—Ya—Dije algo sorprendida con el cambio repentino de Lily.

Mientras me bañaba empecé a cavilar. Tengo una teoría del porque Lily está tan extasiada y afanada en ayudarme en encontrar pareja. Se siente en deuda con migo. Lily ya está al tanto de que yo fui la que instó a James a acercarse a ella. Es la única conclusión posible.

Al terminar de asearme me reuní con Danielle, Remus y Lily en la sala común y nos dirigimos al gran salón. Quedaban veinte minutos para el desayuno, así que alcanzábamos a comer algo. Nos sentamos junto a James y Sirius. Desayuné rápidamente sin poner mucha atención a lo que hablaban los chicos. Cuando todos empezaron a pararse los imité tomando el último sorbo de leche. Íbamos en filita india, ya que era dificultoso salir de a montones, Lily de las primeras seguida por James, Remus, Danielle, Sirius y yo.

—Señorita Fortman — Dijo una voz atrás mío—¿No estaba enferma?—.

Me di vueltayvi el semblante serio de la profesora Mcgonagall. Sentí como la sangre me bajaba.

—Es que en la mañana—Dije nerviosa, ante la mirada inquisidora de Mcgonagall—en la mañana, muy mañana, me sentía mal, pero ya me encuentro mejor—Espeté volteándome deseando que nada me detuviera, pero como era obvio en estos casos una mano me detuvo.

—Necesito hablar con usted en mi despacho, en seguida—Dijo en su tan conocido tono severo.

—Bueno— Acepté exhalando un suspiro.

—No se preocupe Señorita, ya hablé con el profesor Slughorn quien felizmente aceptó— Dijo malinterpretando mi suspiro— En diez minutos más la espero en mi despacho, Buenos días—.

—Buenos días— Dije con una voz casi inaudible, me di vuelta y todos me miraban con caras distintas. De pronto me sentí rebelde, aunque, de hecho no tenga nada de eso. Pero el que algún profesor te lleve a su oficina te hace merecedora de una reputación de estudiante "problema". Era realmente estúpido estar orgullosa por eso.

—Es mejor que te vayas en seguida—Me sugirió Lily dándome el paso, yo acepté.

Empecé a imaginarme la conversación. No sería nada serio, a lo mejor un " Quiero que te superes en transformaciones" ó " ¿Por qué crees que no estas rindiendo bien?" cosas así. Y espero que así lo sea. Caminé dificultosamente entre los estudiantes que se dirigían a sus clases. Subí las últimas escaleras y de pronto me encontré con el despacho de Mcgonagall, frente a frente, lo miré por unos segundos y suspiré. Toqué la puerta una sola vez y al segundo escuche su inconfundible voz diciendo pase. Entré y ella se encontraba en su escritorio sentada derechamente y con los ojos fijados en mí.

—Me encanta su puntualidad, Señorita Fortman—Dijo y le respondí con un gracias, pero creo que no fui escuchada—Tome asiento—.

Me senté rápidamente. Pretendía hacer caso a todo lo que ella dijera.

—Muy bien, necesito hablar con usted por dos cosas—Espetó subiéndose los lentes que se le caían hacia la punta de la nariz—Primero como supongo yo ya le habrán dicho, sobre su rendimiento y segundo, sobre su madre—.

—¿Mi madre?— Pregunté exaltada.

—Perdón— Dijo—Me refiero a su madrastra, la Señora Elizabeth Madley ¿Verdad?—.

Asentí extrañada.

—Lo primero es lo primero—Terció—Quiero felicitarte, Kate, por que años anteriores tu rendimiento en mi clase era desastroso, pero este año noté un cambio en ti, con el cual me siento muy orgullosa, quizás se deba a las juntas o no sé, pero realmente te encuentro cambiada con respecto a otros años—.

—Gracias—Dije sorprendida y con una leve sonrisa.

— La verdad, yo no llamo exactamente para eso a mis estudiantes. Lo de los estudios era para que tus amigos no sospecharan de lo que tengo que decirte, pero de todas formas, quería que supieras lo anterior.— Dijo con los labios fruncidos, pero en los ojos se veía amabilidad.

—Muchas gracias, profesora— Le dije educadamente— pero no entendí lo que dijo sobre mi madrastra—.

—Muy bien—Dijo sacando un pequeño pergamino—Tu madrastra me ha mandado una carta ayer por la noche, no sé si quieres que te cuente o …

—… Quiero leerla—La interrumpí y arrepintiéndome al mismo tiempo, pero sin embargo Mcgonagall tranquilamente me la pasó.

La miré y distinguí la atrofiada letra de mi madrastra.

Profesora Mcgonagall:

Esperando que se encuentre en perfectas condiciones, me dirijo a usted por la

siguiente razón. Sabiendo que usted es la jefa de la casa Gryffindor de Hogwarts

y profesora de mi hijastra, Katherine Fortman, quiero saber si es posible

cambiarla a la casa más prestigiosa de las que se encuentran en Hogwarts, me refiero a Slytherin, bueno sin desmerecer a Gryffindor, claro, pero Katherine se ha mostrado

muy inclinada a lo que es el estereotipo Slytherin y no ha disimulado el querer estar allí, por favor, Profesora Mcgonagall, pido una respuesta rápida.

Mis mas cordiales saludos.

Elizabeth Fortman.

PD: Pero no se lo haga saber Kate, quiero que sea una sorpresa.

Casi me reí con lo último. Casi. Porque la verdad era rabia lo que más me embargaba en este momento. Miré a la profesora Mcgonagall que me observaba con curiosidad. Traté de controlarme y que las lágrimas se mantuvieran guardadas hasta algún momento en que no se vea tan humillante.

— La verdad— Espetó Mcgonagall— Es imposible cambiarte de casa, sobre todo el último año. Sin insultar, claro, te digo que es absolutamente absurdo—.

Asentí.

— Sin embargo— Continuó— Necesito escuchar de ti una respuesta—.

—Yo amo estar en Gryffindor — Susurré. Mcgonagall asintió.

— Le enviaré la respuesta a tu madrastra, ahora puedes retirarte— Dijo— Hasta luego—.

Salí disparada del despacho. Casi corriendo por los pasillos desolados. Pero no era mi intención llamar la atención, sólo caminaba a paso rápido. Sentía mis facciones tensas y un hormigueo en mis manos. Quería golpear a alguien. Y no soy una persona violenta en absoluto, pero me causaba placer el imaginar a mi misma golpeando a mi madrastra. ¿Cómo podía ser capaz ella de hacer eso?, me pregunté en mi fuero interno.¡Tengo furia!. ¿Porqué se tiene que entrometer en mi vida?. Entré a la sala común de Gryffindor y me senté en uno de los sofás. Me tranquilicé un poco y empecé a ordenar mis ideas. No me explicaba como en estos siete años no haya hecho esto antes. Aquí hay gato encerrado definitivamente. Y estoy segura que Rachel y Úrsula tienen que ver en esto. Apacigüe mi enojo, y lo primero que hice fue dirigirme al aula de pociones, ya que aún no había terminado la hora, y casualmente nos tocaba con los Slytherin.

—Permiso—Dije abriendo la puerta, el profesor al mirarme me hizo señas para que pasara y buscara algún grupo, ya que intentaban hacer un poción. Estaba lleno de humo por todas partes, pero alcancé a divisaruna gran melena pelirroja, era Lily.

—¡Kate!—Dijo Remus al verme—Pensamos que ibas a volver más tarde—.

—Me incluyo—Dije buscando con la mirada a las gemelas quienes justamente se encontraban haciendo lo mismo.

—Bueno y ¿Qué pasó?- Preguntó Potter.

— Mcgonagall… me felicitó— Dije con una sonrisa fingida.

—¿Mcgonagall te felicitó?—Preguntó Lily extrañada. Me encogí de hombros.

—Bueno, no me parece nada de raro—Agregó Black, lo miré con una risa sarcástica.

Cuando tocaron la campana miré automáticamente a los Slytherin, principalmente a las gemelas que tenían un asunto pendiente con migo. Cuando se estaban acercando a la puerta empecé a apurar el paso , los chicos me siguieron sin saber lo que iba a hacer.

— Hey, ¡ Rachel, Úrsula!— Grité, y todos los Slys se voltearon.

—Kate ¿ Qué haces?—Dijo Black tomándome del brazo, pero el no entendía nada, me zafé de el y me dirigí donde estaban mis queridas hermanastras. Luego, me sentí ajena a mi misma. No era propio de mi enfrentar los problemas de esa manera. Para mí simplemente lo que estaba haciendo era llamar la atención. Claro si lo veía de otra perspectiva. Pero es que nunca me había sentido tan llena de rabia como ahora lo estaba, quizás más que lo del accidente de James. Me sentía egocéntrica pensando así, pero no podía cambiarlo.

—¿ Qué pretenden…— Empecé, pero luego reformulé la pregunta—mejor dicho ¡¿Para que?!

—¡Ándate de aquí, niñita!- Me gritó Lestrange con la varita en la mano, pero sin apuntarme—Si no quieres que te demos tu merecido—

—¡Cállate tú , Lestrange!—Le grité—si no quieres que mejor yo te dé tu merecido—.

Bellatrix con lo alterada que es, se iba a tirar encima mío y yo me hice para atrás instintivamente, sin embargo Lucius la afirmó. Luego me miró con rudeza. Desvié la vista y capté que se había formado un circulo alrededor del conflicto. Definitivamente me estaba odiando a mi misma.

—No te metas con migo—Dijo Bellatrix soltándose y volviendo hacia atrás.

—No sé a que te refieres, Kate—Interfirió Úrsula, tratando de calmar el ambiente con su vocecita de mosca muerta.

—No te hagas la tonta, sabes perfectamente a lo que me refiero—Espeté ácidamente.

—No es algo, con lo que se conversa en un pasillo, querida—Dijo Rachel, tan altanera como siempre.

—Es que tratándose de ustedes—Dije sarcástica, las gemelas me miraron ácidamente.

—Como quieras—Dijo Rachel tomándome de la mano y llevándome consigo.

—¡Un momento!—Gritó Black tomándome del hombro— ¿Me puedes explicar lo que…

— Black— Lo interrumpí tratando de sonar pasiva— Por favor—.

Sirius me soltó escandalizado con la incertidumbre en sus ojos. Miré a Lily tratando de buscar ayuda. Ella asintió con la cabeza y le dijo algo a Remus en el oído. Acto seguido tomó a Sirius de los hombros y lo llevó en dirección contraria a la mía.

Mis hermanastras me llevaron a la torre de Slytherin. De pronto el miedo me empezó a embargar al ver la situación. Era una Gryffindor en la torre de Slytherin. Irónico, humillante y sobre todo, aterrador.

—Muy bien, ahora comienza—Dijo Rachel con una sonrisa de satisfacción.

—No hablaré si se encuentran estos aquí— Murmuré tratando de parecer segura de mi misma, a pesar de que estaba muerta de miedo.

—Perdón, niñita, pero todos somos uno sólo—Me espetó Bellatrix, tan entrometida como siempre, sin embargo miré a Rachel y a Úrsula quienes convencieron a los demás para que se fueran.

—Queremos escucharte—Espetó Úrsula petulante. Nos encontrábamos al lado de la entrada a su sala común. Las dos mantenían una pose altanera mirándome con cautela.

— Quiero saber el porque de la carta… de su "linda" madre— Les espeté.

—¡No te atrevas a ofender a mi madre!—Dijo Rachel apuntándome.

—Cree en mí , no soy tan estupida como para hacer eso frente a los cobardes de Slytherin—Dije.

—La verdad—Dijo Úrsula—le dijimos que te estabas juntando con "Sangres sucias" lo que es totalmente IM-PER-DO-NA-BLE en nuestra familia, por si no lo recuerdas, somos sangre pura—.

Me reí con sarcasmo.

—Que les importa a ustedes lo que yo haga con mi vida— Las desafié.

— Antes no mucho, pero ahora sí— Dijo Rachel frunciendo los labios—.

— Explícate—.

—Estas manchando a nuestra familia, la estas desprestigiando—Dijo Rachel—Luciusya nos ha dicho, la vergüenza que significa para él, lo que tu estas haciendo con tu vida.¡Imaginate como lo es para nosotras!

—¡No me importa!—Chillé—Y mucho menos la opinión de Malfoy—.

—Debería importante—Dijo Úrsula—pertenece a una de las familias más prestigiosas del mundo mágico—.

— Aparte de eso— Interfirió Rachel acercándose— va a ocurrir algo, no sé cuando, y es necesario que tu pertenezcas a Slytherin, no tanto por ti, sino, por nuestra familia—.

Enarqué una ceja. No me gusto para nada lo que dijo.

— Sería una vergüenza que llegara ese día y tu seas una Gryffindor— Comentó Úrsula. La trivialidad de su comentario me relajo en el nerviosismo que me había invadido antes.

      Resoplé, en tanto podía sentir las miradas inquisidoras y cargadas de odio que me dirigían los Slytherin que pasaban por mi lado. Preferí dar por zanjado el tema y dejé a las gemelas. Empecé a caminar hacia la planta baja cuando algo me interrumpio.

— Así que…¿Tienes familia en Slytherin?—Dijo una voz detrás de mi, la cual pude reconocer al instante.

—Sirius— Dije dando vuelta—¡ Cómo puedes ser tan entrometido! —.

— Lo siento— Se disculpó. Lo miré con curiosidad. — ¿Qué haces aquí?— Dije ocultando una sonrisa. La verdad me parecía cómico que él, precisamente, se encuentre en esta torre.

—Tenía que vigilar que no te hicieran nada, más que mal allí que hay parientes míos—.

—Como también los hay míos, Black, no tienes excusa—Dije. Él enarcó su preciosa ceja.

— Pero no lo sabía— Rebatió.

— ¿Normalmente eres tan protector?— Pregunté con curiosidad. El me miró incómodo.

—No quería que te pasara nada—Dijo de pronto y empezó a caminar, apartándose de mi vista. Lo seguí. Pude sentir el alivio que emanábamos al salir esa torre. De pronto sentí como se relajaban todos mis músculos.

—Gracias, Black— Agradecí de corazón.

—De nada—Dijo algo tajante— Bueno…si me das permiso alguien me espera— Continuó guiñándome un ojo. Sentí a mi corazón dar un vuelco.

Al sentarme en el sofá de la sala común, aparecieron Lily, Danielle y Remus. En pocas palabras, me taparon en preguntas. Las cuales respondí de a poco sin omitir detalles. Eran de mi absoluta confianza.

Al día siguiente, sorprendentemente desperté de las primeras. Era Sábado. Imposiblemente estaba escasa de sueño. Me dirigí al baño y me estiré. Tenía los músculos agarrotados. Luego me empecé a mirar en el espejo ¿Qué tengo de raro?, pensé. ¿Soy muy pálida?. Que se yo, me encuentro normal. No me explico el porque de no tener pareja para el baile. Al parecer esto me estaba afectando más de lo que pensaba. Me di una ducha larga, dejé que el agua cayera libremente sobre mi cuerpo. Me cepillé los dientes, y mientras lo hacía con el cabello, Lily me interrumpió.

—¡¿Ya vas a salir?!—Gritó.

—Estoy a punto—Dije con desgano. Me vestí con un jeans y chaqueta larga caoba. Salíy Lily se encontraba parada al frente con los labios fruncidos, me dio miedo saludarla así que solo seguí mi camino. Pude ver a Danielle que se encontraba medio despertándose, entonces fue ahí cuando me di cuenta que no despertaban de buen humor, porque Danielle me vio y se tapo nuevamente con sus frazadas y siguió durmiendo. Preferí bajar en seguida a la sala común donde no había mucha gente pero pude ver a Remus y a James.

—¿Kate?—Preguntó James cuando me vio.

—¿Esperabas que fuera Lily?—Pregunté sentándome a su lado.

—Bueno, sí— Dijo algo desconcertado.

—Yo también—Agregó Remus—Lily siempre es la primera en bajar.

—Y bueno supongo que siempre será así- Dije recordando el estado de humor de Lily en las mañanas— Porque jamás pienso despertarme de las primeras de nuevo—.

—Como digas—Dijo James pasándose la mano por su cabello, cosa que odio. Luego su rostro se crispó como si acabara de recordar algo—¿Vas a Hogsmeade con nosotros?—.

—¿Hogsmeade?—.

—Sí, después del desayuno hay una salida legal a Hogsmeade—Explicó el morocho— Ya sabes, por lo del baile, trajes y todo eso—.

—Ah— Emane— No creo que vaya—.

—¿Sigues con eso? No importa que no tengas pareja, en el mismo baile te consigues una—Espetó Remus, lo hacía parecer tan fácil.

—Sólo iré a Hosgmeade para no quedarme aquí aburrida—Espeté y dándome cuenta que Lily ya venía bajando las escaleras, con su mejor cara. Luego esperamos a Danielle y Sirius. No había caído en la cuenta aún que se nos estaba haciendo habitual estar en compañía de los merodeadores. No me oponía.

Bajamos al desayuno, y me devoré todo. Había un ambiente realmente agradable entre todo Hogwarts. Pronto sería el fabuloso Baile de Haloween. El tiempo se pasó muy rápido y después de abastecernos lo suficiente fuimos a disfrutar en los jardines de Hogwarts, a pesar del frío, todos se encontraban muy felices para deprimirse con algo como eso. Cuando ya estábamos en Hogsmeade era impresionante ver la cantidad de adolescentes locos que corrían por conseguir un traje, bueno en las mismas circunstancias se encontraban Lily y Danielle.

—¿Qué disfraz elegirán?—Pregunté.

—¿Disfraz?—Preguntaron al unísono estupefactas.

—Sí—Dije levantando una ceja—¿Disfraz?, ¿Baile?, ¿Halloween?— Continué para ver si caían en la cuenta.

—Eso es para los de primero hasta tercero—Dijo Lily escondiendo una sonrisa. Me ruboricé. —Nuestro baile será con trajes de gala—.

— Entiendo—Dije— Ahora, búsquenlos— Insté.

—¿ Y tú?- Preguntó Danielle estupefacta.

—No iré—.

—¡¿Cómo?!—Gritó Lily.

—No tengo pareja, querida—Espeté.

—Sí, tienes—Dijo decidida.

—No, no tengo— Tercié poniendo énfasis en las dos últimas palabras.

—¿Y Sirius?—Dijo Danielle, y Lily se dio vuelta automáticamente hacia donde estaba ella, Danielle sólo reía inocentemente.

—¡Sirius!—Grité—Estás loca—.

—Él irá con tigo— Espetó Lily con una cara de pura inocencia.

—Vamos, no inventes— Espeté caminando a las Tres escobas—Ni siquiera me ha invitado—.

—Es que nosotras le dijimos que no tenías pareja, y bueno como el tampoco tenía, por que ya sabes antes de la fiesta puede decirle a cualquier mujer que vaya con él y ésta va, así que el dijo que aceptaba ir con tigo y…—.

—… y parece como si yo estuviera muy necesitada por encontrar pareja de baile, como si no tuviera personalidad para decirle —Le interrumpí respirando y contando hasta diez—¡ No podrían haber elegido otra persona!

—Discúlpanos— Suplicó Danielle bajando la cabeza, lo que me dio tristeza y rabia a la vez, por que hacía eso para que me ablandara, pero aún así mis amigas se preocuparon, lo que no está del todo mal.

—Díganle a Sirius que no voy a ir—Dije sentándome en una de las mesas, ya que habíamos entrado a las tres escobas, las chicas se miraron rendidas.

—Está bien— Aceptó Lily.

Nos tomamos un chocolate caliente y luego nos dirigimos a lo que sería un universo paralelo para mí. Trajes de Gala. Lily se compró un vestido blanco. Parecía un vestido de dama antigua, sin embargo, el color y la textura era muy contemporánea. El corsé tenía pequeños bordados negros en la parte superior. Y la falda unas rosas bordadas al lado izquierdo. Era hermoso. Danielle rebuscó demasiado para mi gusto. Primero encontraba uno que le gustaba y se lo echaba encima, después encontraba otro y así sucesivamente, sacando cuentas se probó como diez vestidos y eligió uno que vio después de los diez que se había probado. Mis pies pedían a gritos un lugar para descansar. Hay que aceptar, que después de todo, su elección fue correcta. Era un vestido de color púrpura ceñido al cuerpo y que al final terminaba en una abertura a un lado.

Volvimos al castillo, exhaustas. Me tumbé en mi cama y de ahí no desperté hasta la mañana siguiente, seguía con la misma ropa y con unas frazadas encima que seguramente Lily y Danielle se habrán preocupado de poner. Y ya es 31 de Octubre.Me desperté bastante tarde, de hecho, me desperté a almorzar. Fui directo a la ducha y después corriendo fui al gran salón. Ubiqué sin dificultad el particular pelo de Lily y llegue sin problemas. Almorcé bastante rápido, todo me decía que este sería un día agitador. Las miradas, los ruidos. Todo. Al terminar nos dirigimos a la sala común. Había como un "Prebaile-fiesta", o yo le puse así, por que el ambiente estaba, digamos fuera de lo normal, por que tampoco estaba tan encendido, habían algunas personas bebiendo, charlando, riendo y mas que una bailando.Nos quedamos ahí un rato, o bueno, quizás una o dos horas, y subimos a nuestra habitación. ¡Lily tenía los nervios de punta!. A cada milésima de segundo decía que su traje no había sido buena elección, y se calmaba con mis frases tranquilizadoras como : A potter le gustas.

Danielle se notaba más calmada, sabía que lo suyo era buena elección, después de todo lo que hizo, la asesino si se pone a reclamar.

—Ya es hora ¿No?—Dijo Danielle, cuando faltaban cerca de tres horas para que comenzara el baile, yo la miré sorprendida—Kate no pongas esa cara,cuando se trata de bailes Lily se demora Mínimo hora y media y yo también, y tu bueno no sé—.

—Yo no iré—Dije—Pero igual me daré una ducha, pero no se preocupen eso lo haré cuando ya hayan acabado—.

—¡Yo empiezo!—Gritó Lily corriendo al baño. Se escuchaban pequeños grititos de Lily adentro del baño, cosas caerse y más de algún improperio. Danielle se comía las uñas. Lily ya llevaba cuarenta y cinco minutos en el baño. De pronto sale Lily con su vestido Blanco. Se veía radiante.

—¡Ayúdenme con el cabello!—Gritó mirándome—¡Tú, Kate!—.

—¿Yo?—Dije casi riéndome.¿Ayudar a peinar?, pensé. Es completamente imposible, aún así, Lily me obligó. Con un poco de magia pude lograr un resultado casi inimaginable, o sea una persona, que no fuera yo,podría hacerlo, pero era inimaginable que yo hubiera hecho esa cosa. Era un tomate de trenzas delgadas bien apegado al cuero cabelludo, que le dejaban caer unos rebeldes cabellos rizados sueltos, se veía excelente.

—¿Soy yo?—Preguntó la pelirroja mirándose al espejo.

—¿Eres tú?—Preguntó Danielle saliendo del baño mirando sorprendida a Lily.

—Y tú ¿Eres tú?—Pregunté mirando a Danielle. Reímos. Había que tener un momento de relajación en tanto ajetreo. En tanto, Danielle estaba casi irreconocible. Es una chica de Rizos bien formados, pero esta vez se alisó el pelo y se veía muy diferente y bien a la vez.

Los tiempos fueron bien calculados. Aún quedaba media hora para el baile. Y la ocupe para decirle lo bien que se veían, que todo estaba puesto en su lugar, etc. Y había llegado la hora de irse. Lamentablemente me entraron unas ganas enormes de ir con ellas. Pero ahora era imposible. Las chicas se despidieron algo tristonas, pero las tranquilicé. Yo estaré bien aquí.

Una vez que las chicas se fueron , me dirigí al baño para darme una ducha, fue larga, sí y la disfruté mucho, ya que no estaba Lily apurándome para Salir del baño. Cuando terminé sequé mi pelo y salí a la pieza envuelta con la toalla.

—¡¿Qué haces aquí?!—Chillé tomando con más fuerza mi toalla.

—Nadie deja plantado a Sirius Black—Dijo. Odiaba cuando hablaba en tercera persona. Reí con sarcasmo.

—Nunca te dejé plantado— Murmuré.

—¿Y que es lo que acabas de hacer?— Preguntó parándose, yo automáticamente di un paso hacia atrás.

—Nunca me pediste que fuéramos juntos al baile y no estoy en condiciones de hablar con tigo ahora— Espeté cabizbaja. No quería cruzarme con esos ojos.

—¿Por qué?—Dijo acercándose considerablemente. No le contesté. —Muy bien— Continuó enfadado y saliendo con un portazo detrás suyo. Así que las chicas no le dijeron que yo no había aceptado, pensé. Ya debo imaginar como se siente Sirius, que una chica lo abandone o algo debe suponer un golpe muy duro para su orgullo. ¡Por dios que estoy haciendo!.

Decidida me dirigí a mi baúl con pertenencias. Adentro había una pequeña notita que rezaba : Sabíamos que ibas a ir. Esto te servirá.De pronto quise abrazar a Lily y Danielle. Saqué un hermoso vestido azulado de estilo vaporoso. Que era muy ceñido, pero desde la cintura caía como una cascada. Me lo puse con rapidez. No estaba acostumbrada a tanto escote, pero de todas formas me sentía cómoda. Luego saqué unos zapatos de taco a juego. Mi perdición. Pero lo haré. En seguida me dirigí al baño para ver si tenía algún arreglo. Entre lo que encontré en el baño- maquillaje de las chicas- fue una sombra azul oscuro. Primero me delineé los ojos y luego me la puse con delicadeza sin abusar de ella. Luego un poco de brillo en los labios y eso sería. No tengo más arreglo. Me tomé el pelo en una media coleta, dejando cabellos sueltos a los lados. Los ricé. Ya estaba lista.

Cuando me dirigí a la puerta me llamó la atención algo encima de la cama. Era una rosa. La había traído Sirius. La tomé con más cuidado del esperado y sentí mi corazón disparar. Salí de la habitación con rapidez y me encontré con él. Se encontraba ahí, sentado, cabizbajo, con la corbata suelta, despeinado. Se veía tremendamente Sexy. Me acerqué lentamente, al parecer aún no se percataba de mi presencia.

—Sirius—Dije casi en un susurro, el me miró y se paró al instante—Lo siento—.

Me miraba boquiabierto.

— Gracias por la rosa— Dije incomoda. Luego el sonrió y me miró de pies a cabeza. Me ruboricé— Intenté hacer algo con migo, pero realmente es imposible tener buenos resultados—.

— ¿Bromeas?— Dijo ofendido. Luego bajó la mirada y me miró con dureza— Pensé que no querías venir conmigo—.

— De hecho— Le aclaré— No quería ir, simplemente, no por ti. Debes sentirte importante, tu lograste el cambio—.

Sirius se acercó con cautela. No apartaba los ojos de mí. Luego acarició mi brazo derecho hasta llegar a la mano. La tomó con cuidado y me quitó la rosa en unos segundos. Fue como una corriente eléctrica. Su mirada era ansiosa, pero la desvió de mí para mirar la rosa que tenía en sus manos. Luego le cortó el tallo. Di un respingo. Sirius me miró instintivamente y sonrió, de pronto colocó la hermosa flor en mi cabello. Estaba embelesada.

— ¿Eso me faltaba para estar hermosa?— Bromee.

— No— Afirmó. Luego tragó saliva y como si realmente le costara dijo:— Ahora estas más hermosa—.

Me ruboricé.

— Ahora falta que seas más hermoso tú— Le espeté. Y tomé su corbata y se la arreglé. Me miraba con el rostro contraído y una mirada impredecible. Era imposible saber lo que pensaba. No lo conocía. El tampoco a mí, sin embargo, pareciera como si me hiciera  de siempre. Me daba la impresión de que fui estudiada.

No me explicaba como podíamos estar en esta situación. No podía creer que iba a ir con Sirius Black a el baile de Haloween. No hallaba el momento en que habíamos llegado a esto.

—¿Vamos ya?— Dijo susurrando en mi oído. Asentí. Quería explicaciones y ahora.


Hola !! espero que les haya gustado este capitulo ^^. Espero que dejen sus comentarioos !!

muchas gracias a todas mis lectoras ! de verdad estoy agradecida besoooooooooos