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Historia 33445 — capítulo 8
Era el primer fin de semana de Noviembre. Y todo había cambiado por completo. Con Lily hablábamos a escondidas ya que Danielle, tan obstinada, aún no se decidía por perdonarme, pero sí lo hizo con Remus. Eso me hacía preguntarme una cosa, ¿ Lupin le habrá dicho toda la verdad?. Ha sido una semana horrible. No tanto por la soledad, de hecho, no me dolía, quizás tenía el consuelo de saber que esto se iba a pasar pronto. Lo que sí fue horrible...los deberes. El no disponer de Lily para alguna pregunta me hacía sentir angustia y temía que todos los resultados fueran desastrosos. Tenía que mejorar mi seguridad en ese aspecto. Sirius por su lado, estaba igual que siempre, odiaba la manera tan seductora que tenía para decir las cosas, pero más odiaba el efecto que tenían en mí. Trataba de ser indiferente, aunque costara.
Me quería ir a lavar la cara. Ya me había bañado y estaba con el uniforme de Quidditch, pero era tanto el nerviosismo que comenzaba a sudar. De pronto se abre la puerta de golpe y entra James llegó gritando.
—¡Kate, vamos!—Dijo—¡Hoy es el gran día!—.
—Sí, un rato más—Supliqué. Me aterraba el hecho de que hoy jugáramos el primer partido para la copa de Quidditch.
—Kate, practiquemos un poco antes, y solo come algo ligero no quiero ver sustancias volando en el campo— Me sugirió.
—Bajo en seguida— Le dije convencida— Y la verdad, no creo que coma algo—.
—Te espero aquí, o si no nunca bajaras—Yo le respondí con una mueca y entré al baño. Me miré al espejo apoyada en el lavamanos, respiré de forma exagerada cinco veces, me lavé la cara y salí.James tomó de mi brazo y me llevó a la sala común, todos los del equipo se encontraban allí. Sirius me saludó con una sonrisa y nos dirigimos al desayuno. Sentía que en cualquier segundo me iba a desmayar, de hecho, trataba de poner toda mi concentración en cada paso que daba. Cuando llegamos al gran salón la mesa de Gryffindor nos recibió con un aplauso, el ambiente estaba bastante entusiasta, llevaban banderines y guirnaldas doradas y escarlatas. Eso me hizo sentir peor, la sola idea de decepcionarlos me perturbada.
Todo el equipo se sentó al medio de la mesa. Todos empezaron a comer y a beber cosas ligeras, yo mientras tanto, apoyaba mis codos y me tomaba la cabeza con ambas manos. Cuando ya estaba a punto de hiperventilar sentí un peñisco en mi espalda. Me voltee con rapidez. Era Lily quien estaba arrodillada a mis espaldas y me miraba con una sonrisa. — Amiga, mucha suerte — Me deseo tomándome las manos — Lo harás bien, estoy segura—. — Creo que me desmayaré— Le confesé mientras me agachaba para abrazarla. — Tranquila— Me dijo mientras me alejaba y me miraba con amabilidad— Sólo ten cuidado, ya sabes como son esos Slytherins — Me advirtió.
Asentí.
— Ahora iré a las graderías para obtener un puesto aceptable. ¡Suerte!.—. Espetó con una sonrisa de oreja a oreja. Cuando la vi atravesar la puerta del gran salón resoplé. Me dieron ganas de ir a las graderías con ella y no estar aquí incontrolablemente ansiosa.
James se paró de la mesa con elegancia, el equipo se apresuró para seguirle el paso. Al llegar a los camarines pensé que iba a ser mi fin.
—¡Chicos, quiero que lo pongan todo en el campo, debemos ganarle a Slytherin, es mi último año y no me iré sin la copa!—Dijo James.
—¡No nos iremos sin la copa!—Gritó Sirius. Alentando.
—Muy bien— Habló James— ya saben sus posiciones, como lo hemos ensayado siempre y ya saben, cuidado con los Slytherins —.
Escuchamos el llamado del equipo de Gryffindor y salimos,todos los gritos y vitoreo casi no los escuchaba, estaba en mi burbuja completamente nerviosa. No era tanto eso, era más miedo. Miedo a perder. No podía creer que iba a jugar por la copa de Quidditch.
James se acercó a Sirius y le susurró unas palabras al oído, me sorprendió que éste me mirara instintivamente. Podía suponer quien era el tema de conversación.
Aparté la mirada para observar las graderías que se encontraban repletas, había tanto ajetreo que se me hacía imposible poder entender los gritos alentadores y canciones. Slytherin en tanto, se hallaba más callado… eso, a veces, es sinónimo de peligro. Luego me sentí acosada de miradas, no todos estaban al tanto de que yo sería la nueva guardiana.
—Suerte —Me deseó Black dándome palmadas en la espalda mientras se elevaba a su posición. Yo apenas era conciente de que estaba parada en medio del campo. Decidí ponerme en mi posición de guardiana antes de que dieran las indicaciones, estaba demasiado ansiosa como para seguir allí, de hecho, me sentía más segura y confiada en la escoba que en mis propios pies. Entonces sonó el silbato y pude divisar como James volaba persiguiendo algo invisible para mí, entonces ahora me di cuenta que lo único que me tenía que preocupar era la Quaffle. Trataba en su mayoría de no mirar a los otros jugadores para no desconcentrarme. El nerviosismo lo dejé de lado. Sentía los chillidos de las graderías, por eso, no podía escuchar al animador lo que me angustiaba porque no podía estar al tanto de lo que pasaba. Entonces vi que el equipo contrario se acercaba a los arcos con la Quaffle en la mano. Miré atentamente todos sus movimientos y me aferré con fuerza a la escoba con las piernas, las manos las tenía libres. Cuando atrapé la primera Quaffle no podía creerlo. En un par de segundo dejé que mi instinto me guiara y no fui conciente de mi jugada hasta que tuve la Quaffle en mis manos. Los de mi equipo pasaron unas cuantas veces al lado mío y me gritaban cosas como "!Buen trabajo!" . Esto si era el paraíso.
Volaba para un aro y para otro, incluso reía por que solo habían alcanzado a introducir una Quaffle y mi equipo ya llevaba 4 introducidas. Unas cuantas veces los Slytherin pasaban por mi lado y me hacían perder el equilibrio, intentaba poner toda mi fuerza en mis manos y piernas. Me posicione en el aro del medio, así podía tener una vista más amplia de lo que pasaba, fue ahí cuando vi una Quaffle muy difícil de agarrar. Era imposible. Tendría que dar vuelta la escoba, pero eso no lo había practicado. Sólo en unos segundos ya estarían los Slytherin anotando puntaje por aquella Quaffle introducida. Preferí guiarme por mis instintos, sólo era una Quaffle. Me agarré muy fuerte del mango de mi escoba en mi mano derecha y mi pie del mismo lado y mis otras extremidades las mantuve extendidas por debajo de la escoba. Logré atajar la Quaffle con mi mano izquierda. Los gritos de Gryffindor aumentaron considerablemente.
Cuando no había peligro estuve atenta al partido, y claro también que no introdujeran la Quaffle. Aunque la verdad, todo dependía de James. Lo que mi hizo preguntarme donde estaba. Entonces veo a Sirius en el otro extremo del campo que me sonríe y yo hice lo mismo. Repentinamente las facciones del ojigris se deforman hasta una mueca de terror. En sus ojos había miedo. No lo comprendía.
—¡Cuidado, Kate!—Dijo volando hacia donde estaba yo. Lo miré escéptica. Entonces escuché una bomba. Y el ruido me daba la sensación de que se me iban areventar los oídos. Empecé a ver borroso. Y traté de tomarme la cabeza con las manos.Luego sentí un liquido caliente caer por ellas, las vi, y era un liquido rojo. Fue ahí cuando sentí dolor. Un dolor que se extendía por todo mi cráneo y me hacía temblar. Era insoportable. Como si me estuvieran aplastando la cabeza con una fuerza descomunal y estuviera a punto de estallar. Luego vino el hormigueo en mis manos y piernas. No tenía control sobre ellas y me desvanecí. Lo primero que sentí fue que me elevaba , pero pronto todo fue absolutamente negro.
Cuidado, Kate. Unas palabras. Una voz, que como un susurro resonaban en mi mente sin saber de donde exactamente provenía. Interminablemente. Era entonces una rutina. Una rutina aterradora, por cierto. Quizás, en toda la oscuridad, esa voz me daba algo de alegría, o paz, mejor dicho. Sólo habría que esperar el vacío, nuevamente. Así era todo el tiempo. Veía la nada. Pero hoy fue diferente, la negrura fue interrumpida por una débil luz.Eso me hacía sentir algo tranquila, pero no escuchaba la voz, ahora erareemplazada por el silencio. Prefería la oscuridad, sin embargo, la luz se hacía cada vez más presente.
—Crees que Flitwick nos regañará por esto—.
—No me importa realmente, nos entenderá—.
—Por otro lado, Lily hablará con él y le explicará—.
—Bueno y ahora que estamos aquí…¿Qué hacemos?—.
—Acompañarla—.
Sentí aquellas voces tan lejanas, en medio de este progreso. Por qué siera un progreso. Las lograba escuchar y distinguir, sin embargo, no tenía la energía suficiente para poder preguntar quienes eran. Aunque lo quisiera. El ver los rayos de luz me hacía sentir levemente feliz. Por lo menos ya tenía la certeza de que alguien me estaba acompañando. De oscuridad ya no sé podía hablar, esto era luminosidad con todas sus letras. Tres siluetas alrededor mío no dejaban que esa luz pasara. Eso me hacía sentir intranquila. Entonces empecé a sentir el dolor. Era insoportable, casi inquebrantable. Sentía mi cabeza palpitar y que si no fuera por algo desconocido ya hubiera explotado. Empecé a recordar. Estaba arriba de la escoba y mis manos estaban cubiertas de sangre, luego caí. ¿Estaría en medio del campo de Quidditch?. Me sentí nerviosa, todas las miradas estarían expectantes a mi reacción, pero yo sentía que no había alguna. Quizás estaba muerta. Las tres siluetas siguen ahí, dos de ellas se van un poco más lejos y una se queda al frente mío. Posiblemente sean Ángeles. Más luz empezó a entrar por mis ojos yla extraña silueta se acercó considerablemente hacía mí.
—Qué…—Dije débilmente despegando mis labios. Tenía la garganta reseca y mi energía era completamente nula.
—¡¿Kate?!—Dijo una voz—¡Chicos miren, Kate ,despertó!—.
Las dos siluetas que tiempo antes se habían alejado volvieron de nuevo al lugar donde se encontraban.
—¿Kate? ¿Estás bien?—.
—¿Cómo te encuentras?
—Yo—Empecé a hablar ,pero las palabras me salían muy lentamente. De hecho, aún no sabía que iba a decir.
—No hables mucho—.
—Sí, Poppy dijo que necesitabas descansar—.
Abrí los ojos completamente. No estaba en el cielo. Ahora si podía distinguir bien las siluetas que me estaban acompañando, era Danielle , Remus y Sirius y yo me encontraba en una camilla de la enfermería. Eso me alivio.
—¿Poppy?—Pregunté con un poco más energía que antes, aunque mi voz estaba irreconocible, grave y muy ronca— ¿Por qué estoy acá?—.
—¿No lo recuerdas?—Preguntó Black.
—Si lo recordara, no te estaría preguntando—Dije, Black miró desconcertado a Remus.
—Sí, lo afirmo ya se recuperó—Espetó Sirius mirándome ácidamente—Bien por ti Fortman—.
Entonces lo recordé. Mis manos con sangre, el campo de Quidditch el dolor… Mi delirio.
—OH, no—Dije pasándome la mano por mi cara—¿Perdimos?—Le pregunté a Sirius.
—¡¿Estás loca?!—Gritó felizmente—Antes de que el Slytherin atentará contra ti, James ya había cogido la Snitch—.
—¿Ganamos? —.
—¡Sí!—Dijo—y no sólo por él, estuviste maravillosa como guardián—Agregó olvidando la respuesta que le había dado antes.
—Lo dices por que solo estoy acá en un estado deprimente—Espeté haciéndome la desinteresada.
—¿Estás loca?—Dijo Danielle—¡Lo hiciste genial!—.
La mire escéptica. ¿ Acaso era Danielle la que me estaba hablando?, Me pregunté.Luego vi a Remus que me traía un vaso con agua. Necesitaba explicaciones, el día de ayer con Danielle no nos hablábamos. Me senté y los oídos me pitaban. Sentí que el mundo se dio media vuelta. Entonces sentí unos brazos que me sujetaban con fuerza.
— ¡Eh! ¡Cuidado!— Me advirtió Sirius, quien me tomaba con fuerza. Resoplé. El dolor volvía. Me tomé el agua en segundos. Estaba deshidratada.
— ¿Te diste cuenta que hiciste un Starfish and Stick notable?,— Me preguntó Black mientras se sentaba a mi lado. Sujetándome.— no creí que pudieras—.
—Un ¿Qué?— Pregunté.
—Una súper jugada que te mandaste para poder alcanzar laQuaffle—.
—¿Yo realmente hice…esa cosa?— Pregunté desconfiada.
—Sí y lo hiciste genial, y hubiéramos terminado muy bien si no hubiera sido por ese Slytherin que golpeó la bludger hacía ti—Dijo Black mirando ácidamente hacia algún lugar imaginario.
—¿Quién fue?—Pregunté, iría a cobrar venganza cuando me sintiera mejor.
—Fue… un momento ¿Para que quieres saber?—Preguntó Black extrañado.
—Quiero saber quien se ensaño con migo…— Dije y para después darle su merecido.
—¿Venganza, Kate?—Preguntó Black con una sonrisa malévola— Te recuerdo que tu fuiste quien nos convenció la otra vez para no cobrar venganza con los Slytherin, pero no me negaría en ayudar a crear una…
—No busco venganza, Black— Mentí.
—Pero yo la buscaré por ti, Fortman—Dijo mirándome ácidamente.
—Puedo defenderme sola, Black—Le aseguré—no necesito a alguien que me proteja—.
—¿Segura?—Preguntó él—Si no fuera por mi, quizás ya no estarías con vida ahora—.
—Sirius, ya hay que dejarla descansar—Intervino Remus, Danielle miraba nerviosa nuestra conversación.
—¿De qué estás hablando?—Pregunté haciéndome a un lado.
—Qué yo fui quien voló hacia ti cuando estabas cayendo—Dijo—yo fui quien te salvo la vida, Kate—Concluyó. Entonces sentí unas inmensas ganas de llorar y el dolor volvía a estar presente. Le estaba agradecida. De hecho, mucho más que eso. Pero la obstinación se me estaba haciendo una amiga muy familiar y me daba una cobardía atroz decirle gracias. Y no era exactamente por el hecho de ser obstinada, más bien, por que no quería que el ya me tuviera como rendida a sus pies.
—Nunca te he pedido que lo hicieras—Fue lo que dije y el soltó una risa irónica— Aunque, gracias—.
—¿Preferías morir a que te salvara yo?—Preguntó—¡Por merlín que eres orgullosa!—.
—!Qué orgullo!— Le dije—No es una cosa de orgullo, no era tu obligación Black—
—No, no era mi obligación—Dijo mientras abría la puerta. Entonces me miró con el rostro contraído —.ahora me arrepiento de haberte salvado la vida, Kate—.
—¡Muy bien!— Chillé. Entonces con una intensidad abrumadora el dolor hizo su visita nuevamente.
—Creo que no debiste hablar así a Sirius— Opinó Danielle. La miré casi con rabia.
— Lo sé— Admití. Pero no quería explicarles la razón del porque. Por eso evadí el tema—: Prefiere verme muerta.
Luego recordé que tenía un tema pendiente con ella, pero no sabía como sacar el tema a flote. Estuvimos varios minutos en silencio, hasta que me decidí. — Así que ahora me hablan— Murmuré. Ambos me miraron con ansiedad. — Eso significa que estoy disculpada ¿No?—.
— No hay nada que disculpar— Espetó Remus. — ¿Entonces?— Inquirí. — Es mejor que lo hablemos cuando estés mejor— Sugirió Danielle. — ¿Lo prometen? — Pregunté. Ambos asintieron.
—Jamás hubiera preferido verte muerta— Dijo Remus volviendo al tema anterior— sólo lo dijo de orgulloso, vamos Kate hasta tu lo sabes—.
Asentí. Mi cabeza palpitaba con frenesí
—Poppy dice que en dos días te dará de alta—Me informó Danielle.
—Pero si me siento perfecto—.Mentí.
Se encogieron de hombros.
—Mañana te vendremos a ver de nuevo— Me espetó Remus. Quien se despidió seguido de Danielle. Cuando atravesaron la puerta, me tendí nuevamente en mi camilla, yo era la única que se encontraba en la enfermería, era todo tan aburrido hasta ganas de estudiar me daban, pero no podía tenía un dolor de cabeza enorme y por esa razón no podía dormir, era nefasto. Miré hacia el techo y empecé a pensar, realmente me comporté como una estupida, ¿Fue orgullo?, en realidad no lo sé. Siento miedo . Hay veces en las que me pregunto que es el miedo, y no logro conseguir respuestas, pero ahora solo digo que siento miedo de decirle a Sirius Black la verdad. Quería abrazarlo, darle infinitas gracias por haberme salvado. Pero entonces el lo tomaría como si estuviera regalada a sus manos. Lo peor de todo es que sí le estaba tomando cariño, más del necesario.
—¿Señorita Fortman se encuentra despierta?—Preguntó Poppy al entrar.
Asentí.
—¿Te sientes mejor?—Inquirió .
—Me siento perfecto, lista para salir de acá—Mentí con una sonrisa.
—Pues tendrás que esperar dos días más, niña—Dijo con delicadeza, algo demasiado extraño de ella—ya que la bludger golpeó muy fuerte contra tu cabeza, estuviste casi cuatro días sin despertar—.
—¿cuatro días?—Pregunté sorprendida.
—Sí—Dijo—Todos estaban muy preocupados por ti, y ya le han dado una lección al Señor Black—.
—¿Black?—Pregunté extrañada.
—Si, lo que hizo el no fue solo un juego de Quidditch— Espetó—todo el mundo lo sabe—.
—Un momento—Dije—¿Sirius Black?—.
—Jaja ¡No!, por supuesto que no, el fue quien te salvo, querida— Me espetó como sacándomelo en cara, como si supiera perfectamente lo que había ocurrido anteriormente— Fue Régulus Black, su hermano—.
—Me puede explicar eso que dijo antes de que " no fue solo un juego de Quidditch"— Inquirí.
—Querida—Dijo mientras preparaba un medicamento a mi lado— En el juego de Quidditch los golpeadores batean la bludger, quizás si a algún jugador en específico, pero en el cuarto de este señor se encontró un pergamino escrito de puño y letra de Lucius Malfoy que decía "Quiero que la bludger llegue directamente a Fortman, ya sabes las consecuencias"… o algo así—.
—¿Malfoy?—.
—Sí, querida, claramente ambos también tuvieron su lección—.
Me vinieron unas ganas terrible de arrancarle la cabeza a aquel rubio platinado.
—Madame Pomfrey— La llamé—¿Cree usted que tenga posibilidades de irme ya de aquí?—.
—Lo siento, Kate, pero tendrás que descansar— Dijo— Iré a avisarle a la profesora Mcgonagall que despertaste para que luego ella le avise a Dumbledore—.
—Muy bien— Asentí con una sonrisa falsa y pensando que mientras ella iba a hacer eso yo tendría oportunidad de escaparme de la enfermería e ir a decirle unas cuantas cosas a ese Malfoy y volver antes de que Poppy se enterara—Yo dormiré un rato—.
—Perfecto—Dijo—Hasta más tarde—.
Esperé que atravesara por completo la puerta para poner mi plan en marcha, tomé mi ropa que se encontraba en la punta de la camilla y me vestí rápidamente luchando con el dolor de cabeza que sentía. Ya vestida abrí minuciosamente la puerta de roble y bajé las escaleras ubicadas a la izquierda del pasillo. Hasta el momento estaba desolado, no era común que hubiera mucha gente caminando por la planta baja. El pasillo estaba a oscuras y cada vez que pasaba alguien me escondía tras una armadura o simplemente me daba vuelta para que no notaran que era yo. La oscuridad era un recurso a mi favor. Empecé a caminar de espaldas esperando que un grupo de chicos de Ravenclaw pasara, fue entonces cuando choqué.
—Fíjate por donde caminas—Dijo una voz que reconocí al instante.
—Disculpa—Dije tapando mi cara.
—Fortman— Murmuró.
—¿Quién es Fortman?—Dije poniendo mis voz mas aguda.
Sirius exhaló un suspiro, luego sacó de su bolsillo el mapa merodeador. Me destapé el rostro.
—¿Qué haces aquí?—Dijo tomándome del brazo y llevándome al extremo más oscuro del pasillo.
—Nada que te importe realmente—Dije soltándome de él.
—Todavía no te dan de alta, Poppy dijo…—.
—Poppy se equivoco—Aseguré.
—Poppy nunca se equivoca— Terció— Te arrancaste—.
—¿Y? —Dije indiferente y notando que ese maldito dolor de cabeza se hacía presente nuevamente.
—Te ves mal—Dijo tocándome la frente—lo mejor es que regreses—.
—No te importa en lo absoluto, no te hagas el interesado—.
—En realidad sí, tienes razón— Admitió. Yo fruncí los labios.— No me importa realmente, ¡Vamos anda, tienes el camino libre! —.
—Gracias Black—Dije irónicamente y seguí mi camino, pero me encontré desorientada, veía dobley sentía mis piernas temblar. Pero no me iba a doblegar ni a humillarme. Seguí caminandoy me toqué la cabeza con las manos, me la estaba, por decirlo así "Afirmando" ya que se movía de un lado para otro, cerré mis ojos con la esperanza de que al volver a abrirlostodo estuviera mejor. Fue peor. No sentía mis piernas y veía todo darse vueltas. Esperé sentir el duro aterrizaje al piso del pasillo. Entonces vi el techo, pero unas manos me sujetaban por la espalda. Luego me recostó.
—¿Quién tiene la razón ahora, Fortman?—Pregunto Sirius con una sonrisa—Deja lo que tengas que hacer para después—.
—Black—Dije suspirando—No necesito… que me des consejos, sé lo que hago… ¿Bien?—.
—¡Oh claro!—Dijo sarcásticamente—se nota que lo que haces es muy inteligente—.
—Bueno si tanto te importa lo que haga—Dije—anda a decirle a Poppy lo que estoy haciendo, de seguro esta… de seguro estarás feliz si…
—¿Kate?—Interrumpió. Entonces todo se volvió negro nuevamente.
Desperté despistada en la camilla en la que antes estaba. Todo había sido un sueño, no había salido realmente de la enfermería. Luego, la esperanza se desvaneció cuando vi a Black recostado en la camilla de al lado. No fue un sueño.
—No sabes cuanto te lo agradezco— Le dije sarcásticamente, recordando lo ocurrido.
—No seas tan terca— Me advirtió. Iba a rebatir pero me vi interrumpida por el crujido que hacía la puerta al abrirse. Logré reconocer a mis hermanastras, a Bellatrix, a Malfoy y un hombre idéntico a Sirius, pero sin esa mirada misteriosa de él, era Régulus.
—¡¿Qué hacen aquí?!—Gritó Sirius con furia, luego mirando a su hermano—y tú sobre todo—.
—Dumbledore dijo que tenía que pedirle disculpas a esta traidora a la sangre—Dijo Régulus mirándome despectivamente junto a mis lindas hermanastras.
—No necesito tu disculpa—Dije—Realmente me da lo mismo—.
—Kate, Kate—Dijo Bellatrix acercándose, Sirius automáticamente le tapo el paso y ella levanto una ceja desafiante—querida Kate, ¿ Tú crees que venimos acá para que Régulus te pidiera disculpa por que el quiere? Si no fuera por el maldito Dumbledore, creedme ni siquiera te imagines que lo hacemos—.
—No te acerques a ella— Terció Sirius.
—¿Tu protegida?—Preguntó Bellatrix sarcásticamente.
Nos mantuvimos en silencio. Luego mire a las gemelas.
— Nosotras también venimos por que tu padre dijo que quería saber como te encontrabas—Dijo Úrsula—pero te ves bien, así que Vamonos—.
—¿Tú la ves bien?— Le preguntó Sirius, yo lo miré ofendida—¿Tú crees que está bien? ¡Una bludger golpeó su cabeza y ha estado más de cuatro días sin despertar ¿Crees que eso es estar bien?—.
—Sirius, me encuentro bien—Dije mirándolo para que se diera cuenta que me hacía peor que ellas estuvieran aquí—Bueno ahora que lo saben, lárguense—.
— No es un placer estar acá—Dijo Bellatrix juntándose con mis hermanas —Andate con cuidado Kate—.
Entonces salieron de la estancia. Sirius me miró con angustia.
— No sabes como mi autocontrol se está ejerciendo en este momento— Me espetó. Lo miré con cara de pregunta—: Quiero matarlos con mis propias manos—.
Quedépasmada. Él se acercó y se sentó en la punta de mi camilla. Nos manteníamos en silencio.Un silencio que quería evitar, por sobre todas las cosas. Y más aún cuando estaba cerca de él. Es que el mutismo que me provocaba me hacía pensar. ¿ A qué se debía?.
— ¿Te duele aún la cabeza?— Me preguntó. — Algo— Le dije, aunque no exactamente por el golpe de la bludger. Él me provocaba dolor de cabeza— Sirius— Susurré.
— ¿Qué?—.
— Lo siento— Le espeté— es decir, tienes razón.
Tragué saliva. El me miraba impaciente.
— Me salvaste la vida— Murmuré cabizbaja— Te lo agradezco, en serio—. — Lo sé— Murmuró. Entonces sentí su mirada apegarse a mi ser. Lo miré, pero no entendía. No podía creer porque me miraba de esa forma. Era angustia. Siempre me miraba con angustia. ¿Qué podría significar yo, para que me mirara de esa forma?. Sin duda sería todo más fácil si se lo pudiera preguntar. A veces, prefería aquellas miradas inquisidoras de antes que las de angustia del presente. Sin embargo, siempre se resumían en una palabra. Era un soporífero. Cómo una droga que no te sacia nunca… Una maldición en voz baja de aquel hombre me sonsacó de mis pensamientos. ¿ Era acaso posible saber que estaría pensando?. — Nos vemos mañana— Me terció. Dejándome descolocada como siempre lo hacía. Atravesó la puerta de roble con elegancia. Sentí dolor. Me hundí en la camilla y sin darme cuenta, me quedé dormida.
Cuando me dieron de alta ,vino lo catastrófico. Deberes. En todas las asignaturas habían deberes, no podía creerlo. Lily - tan buena amiga- me ayudó en todo lo que necesitaba. Los profesores a la semana siguiente de mi accidente me trataban con especial cuidado, creían que el estar una semana era muy grave. Por eso nunca hubo apuro.
La relación Lily- James está cada vez mejor y más concreta. Aunque no se demuestran mucho cariño en público, Lily nos ha contado que eso no es sinónimo de " no ha pasado nada". Se besaron. Al menos Lily ahora tiene una linda historia de amor que contar. De Danielle…después de todome dijo que estaba enamorada de él desde que lo conoció y opino que se ven muy bien juntos. Veo mucho entusiasmo por parte de de ambos, más del habitual en una pareja. Luego me explicó que no me hablaba por miedo a que la rechazara, se sentía tremendamente culpable por lo que me había dicho. La tranquilicé lo suficiente y seguimos igual que siempre.
Queda una semana exactamente para que se termine el mes de Noviembrey hoy es Lunes, me levanté después de Lily que bajó en seguida para aprovechar minutos a solas con James. Al bajar los vi muy cariñosos, les dediqué una sonrisa y salí de la sala común. Me dirigí en seguida al aula de transformaciones, no tenía apetito, así que decidí ocupar ese tiempo en algo que valiera la pena. Los últimos deberes pendientes.
La hora se me pasó bastante rápido.Con Lily nos dirigimos a runas, mientras Danielle salía a los jardines con Remus. Al finalizar las clases,más bien, mis clases, ya que Lily aún le quedaban estudios muggles, deambulé por el castillo. No era más que un intento de engañar al tiempo. Pero me encontré con Danielle que andaba raramente sola, se notaba un poco nerviosa. Creí haberme salvado del aburrimiento.
—Estoy bien—Dijo cuando llegué a su lado, no sé si mi cara demostraba mucho lo que iba a preguntar o es que realmente mi amiga está metida en algo extraño.
—No te he preguntado nada—Le aclaré.
—Sí, bueno eh… ¿Vamos?— Murmuró casi irritada.
—¿Dónde?—.
—A la sala común , por supuesto—Espetó con una sonrisa.
—¿Y Remus?—Pregunté, Danielle me miró un rato como procesando la pregunta o bien… inventando algo para responder, como la vi en aprietos proseguí—: Lo he visto muy enfermo—.
—Bueno siempre cuando hay lu…— Entonces me miró alarmada, luego continuó—: Siempre cuando es lunes, eso, cuando es lunes se pone tenso, se estresa tu sabes como es el—.
—Sí, pero no creo que sólo sea estrés— Opiné.
—No sé— Me evadió nerviosa.
—Vamos a la sala común, quizás esté allá—.
—Sí, es lo más seguro— Espetó.
Partimos rumbo a la sala común donde se encontraba James y Sirius, de Remus ni el menor rastro. Nos dirigimos hacia donde estaban y nos sentamos. Danielle se notaba angustiada.
—Nunca le había dado de esa forma—Dijo Danielle de repente, todos la miraron sorprendida y yo sin saber por qué opté por mirar hacia otro lado, de pronto me pude percatar que todas las miradas se dirigían hacia a mí, luego Danielle agregó en un murmullo—No, no lo sabe—.
—No es el momento— Espetó Sirius. Tajante.
—¿Entonces cuando?—Preguntó Danielle casi al borde de la histeria.
—Ahora no—Dijo Sirius casi en un gruñido. Entonces capté que en ese minuto yo estaba estorbando.
—Me voy—Dije, todos me miraron extrañados— a buscar a Lily a su clase.—
Asintieron. La verdad… era una completa mentira. Lo que menos quería era que alguien me viera la cara. Caminé por el castillo, ya estaba anocheciendo. Pero nada era tan importante como el saber donde se encontraba Remus ahora. Porque debíaestar en alguna parte. Empecé a pensar mientras recorría y caí en la cuenta de que debía encontrarse en enfermería por su estado. Aunque no eranhoras para ir a visitar a alguien a la enfermería, prefería ir allá a conversar con Remus de lo que está pasando, que estar en otra situación incomoda en la sala común.
Sigilosa llegué hasta esa gran puerta de roble. La golpeé. Al parecer nada adentro se inmuto en venir a abrir, por eso lo hice yo. En efecto, no había nada. Absolutamente nada.
Es día jueves y de Remus no hay rastro. Nadie sabe donde anda, como se encuentra y a nadie parece preocuparle su ausencia. Esto era extraño. Todos los chicos andan inusualmente extraños. Es como si compensaran la ausencia de Remus, sintiéndose estresados y bastante irritados.
Me terminé de bañar y me vestí tranquilamente, Lily y Danielle ya se habían bajado así que me demoré un poco con todo ese trámite. Al llegar a la sala común vi a los chicos en un rincón, me dirigí hacía allá y alguien, no sé quien de los cuatro, emitió una tos falsa, todos pararon en seguida de conversar y me miraron con una sonrisa. Fue como si me hubieran atravesado con una espada en el corazón. Me sentí triste. — Ya veo— Murmuré.Entonces me fui. Sola. Nuevamente.
En pociones nos hicieron hacer pareja y por otra parte me senté lo más alejada posible de James, Sirius, Lily y Danielle, casi al otro extremo del salón. Me estaba autoexiliando.
—Kate— Dijo una chica que se encontraba detrás de mí, yo me volteéy la vi —¿Puedo ser contigo? Es que…
—Sí—La interrumpí. Era Alice. Mi "antigua" amiga.
—Fantástico—Dijo cambiándose al puesto que estaba a mi lado. Estuvimos unos segundos en silencio. — Hace bastante que no hablábamos — Comenté.
— Si— Dijo con una sonrisa. Aquella chica no era una mala persona. La comprendía por haberse alejado de mí.
—Bien ¿Comencemos? Yo ordeno aquí el caldero y tu vas por los materiales—Sugerí poniéndome en marcha. Ella asintió con la cabeza y fue en busca de los materiales, un minuto se demoró en llegar con una sonrisa de satisfacción.
—Ya los tengo—Dijo poniéndolo encima de la mesa—Ahora ¿que hay que hacer? Sinceramente no puse atención—.
La miré con los ojos como platos. Yo tampoco sabía.
— ¿Por qué no le preguntas a Lily? — Sugirió. — No quiero ir a molestar— Espeté. Alice captó mi mensaje. — Espera un momento— Me dijo. Entonces se paró y fue donde un chico, a quien jamás había visto en mi vida, y luego regresó con una sonrisa— Ya sé —. Al parecer se dio cuenta de mi estado de ánimo y fue ella quien preparó casi toda la poción. Entre toda la hora me hablaba sobre su novio Frank Longbottom. Estaba completamente enamorada.
Al terminar la clase le di las gracias y salí disparada hacia la sala común. Menos mal que pociones era la última clase, no hubiera podido resistir otra. Fue ahí cuando mi estomago sonó. Tenía hambre. Me dirigí al gran salón y cené. Estaba sola, claro, sin embargo, no fue como la última vez que cené sola. Ahora los Gryffindor que estaban a mi alrededor me hablaban. Cuando estaba por terminar me percaté que ninguno de mis amigos se encontraba, me pareció extraño… Pensé que habría llegado Remus y lo habrían ido haber, me paré en seguida y corrí a la sala común con la esperanza de que se encontraran… pero no, la sala estaba completamente vacía. Me dirigí a mi habitación con la intención de acostarme, pero no tenía sueño, estaba sola allí tendida en la cama de Lily. Quise un poco de aire fresco, por eso me paré y abrí la ventana de par en par, de pronto vila hermosa luna llena y me dije, es mejor estar sola disfrutando de buena vista que estar sola y viendo solo colores escarlata y dorado. Me puse el anorak plomo encima del uniforme. No quería perder tiempo cambiándome de ropa.
Caminé sigilosamente entre los pasillos de la primera planta para que nadie se percatara. Entonces atravesé la puerta y me encontré con los invernaderos. Ahí doble a la derecha, no se podía apreciar del todo la hermosa luna en ese lugar. Mientras caminaba divisé la huerta de vegetales que hace mucho tiempo no visitaba-Tampoco lo iba a hacer- y detrás de ella, el bosque prohibido. A la luz de la luna se veía más apocalíptico que de costumbre. Entonces me encontré con el lago. Perfecto. Me senté al frente de él, el reflejo de la luna en sus aguas era aún más hermoso que el cielo. Estaba hipnotizada. Traté de tomar una foto mental de este momento, pero un ruido me desconcentró. Venía de mis espaldas. Quedé petrificada… Sólo tiene que ser el viento, pensé. Entonces me vinieron unas ganas enormes de volver a mi habitación. Luego mi corazón se paralizó, sentía una respiración atrás de mí. No era humana. Preferí darme vuelta para no estar divagando. Cuando lo vi, me decepcioné. Esperaba cualquier cosa, menos eso. Era un perro. Un gran perro. Era de color negro y no se veía salvaje.
— Así que eras tú— Murmuré. El can se acercó despacio, como si esperara una mala reacción de mí. Yo estiré la mano, y me sorprendió que el perro no se haya inmutado. Siguió con sigilo hasta mi lado. Cuando se hubo sentado le acaricié la espalda. El pelo era suave y sedoso, como ningún perro que haya visto.Cuando paré de hacerle cariño, se voltio como pidiendo más, fue ahí cuando me di cuenta de sus ojos. Yo los habíavisto. Pero antes de sacar conclusiones sentí un aullido fuerte y desgarrador. El perro reaccionó más deprisa que yo y se paro en sus cuatro patas.Yo aún estaba petrificada.¿ De qué era ese aullido?, me pregunté.Entonces sentí un tirón en mis brazos, era el perro, quien me estaba mordiendo el anorak, atrayéndome hacia el. Luego paró. — ¿Qué sucede?— Pregunté en voz alta. Me sentía estúpida hablándole a un perro, pero fue peor, porque el can me empezó a ladrar. Lo miré anonada, al parecer quería decirme algo. Corrió en dirección a los invernaderos y se detuvo. Quería que le siguiera. Pero estaba absorta, no había reacción alguna en mi cuerpo. Para colmo, oí otro aullido, pero aún más fuerte que el anterior. Se me puso la piel de gallina. Entonces el perro desapareció en el bosque prohibido. La angustia se empezó a apoderar de mí. — Tranquila— me decía a mi misma. Pero era imposible. Luego apareció una silueta. Provenía del bosque prohibido. Ahora sí, que sentía miedo. Como nunca antes. Esperé la muerte. Pero entonces, era todo lo contrario.
— ¡¿Qué haces aquí?!— Me preguntó con brusquedad mientras me tomaba del brazo.Era Sirius. Tenía la camisa abierta y los pantalones cayéndosele. — ¿Qué haces tú aquí? — Le pregunté, entonces me acordé de algo— ¿Escuchaste al aullido?.
—¡Claro que lo escuche!—Gritó con los ojos desenfrenados. Entonces me vino a la mente un recuerdo.— ¡Ahora vete!
—¿Y tú?—Le pregunté cabizbaja.
—Yo me sé cuidar solo—Dijo presumiendo.
—Siendo humano ¿Verdad?— Pregunté con ironía. El bajó la cabeza y tragó saliva.
—Te diste cuenta— Murmuró— Debí suponerlo—.
—¡ Y yo creyendo que era un pobre perro inocente!— Chillé. Entonces sentí algunos crujidos provenientes del bosque, y el movimiento de árboles. Traté de pensar que solamente era el viento.
—Kate creo que no te puedo explicar ahora— Terció con la respiración entrecortada y con los ojos desorbitados.
— ¿Qué?— Susurré.
—Kate… ¿Corres rápido?— Preguntó en voz baja mientras me tomaba la cara con ambas manos. Me miraba con miedo. Entonces se me deformó el rostro. Sentí una respiración brusca detrás de mi espalda. No sabía lo que era, pero sí, que era algo malo. Lo único que se me ocurrió hacer fue abrazar a Sirius—¡Corre yo lo distraigo!—.
En dos segundos miré para atrás y una enorme y fea bestia peluda se encontraba mirándome con los ojos insaciables. Sentí como adrenalina aumentaba en cantidades inmensurables. Empecé a correr como nunca en mi vida lo había hecho. Me interné en el bosque prohibido. Vi a Sirius transformándose en un canino y me dio remordimiento no ir a ayudarlo, *tenía que ir,*pensé. Con la varita, mis manos, con lo que sea. Me di vuelta, pero me agarraron del brazo antes de poder dar un paso.
—Ni se te ocurra— Me gritó James—¡Vamos!—.
—¡¿Qué?!— Chillé— ¡Como te quieres ir y dejar a Sirius solo, peleando allá! ¿Te has vuelto loco? ¿Quieres que se muera?—.
—Pensé que ese era tu sueño— Espetó casi riéndose. ¿Cómo podía ser que esto le causara gracia?. —Tiene que ver con lo que me han estado ocultando ¿Cierto?— Pregunté jadeando.
Asintió. Luego su rostro se transformó en una mueca.
—¡Corre!— Me gritó con fuerza. Anduve unos cuantos metros y miré hacia atrás.
Vi un lobo que era detenido por un perro y un ciervo. ¿Me estaré volviendo loca?, llegué a pensar. Quizás es un pesadilla.
Un aullido me descolocó. Más cerca. Más real. Más doloroso. Por qué vi sus ojos. Entonces sentí que nada valía la pena. Me daba lo mismo si el licántropo se me tiraba encima y me despedazaba. Todo se detuvo. Los minutos no marchaban y yo solo miraba esos ojos que denotaban tristeza… una tristeza que hasta yo sentía. Remus. Cuando creí que todo se me venía abajo vi un perro lanzársele. No me enteré de nada más.
Hola ! Espero que les guste este capitulo y me dejen sus comentarios, que son los que dan vida a esta historia ! Gracias a todas besssoooos !