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Historia 33468 — capítulo 5
12 de enero
23:25 Haciendo… nada, por el simple placer de no hacer nada.
14 de enero
09:35 Estoy súper dormida.
09:45 En serio, me duermo.
09:50 ¿Soy yo, o de repente el profesor se ha puesto a hablar a cámara lenta?
11:24 Ego, ego, súper-ego y mega ultra ego. Soy un genio.
12:25 En clase. Lo siento, pero en ese momento no podía decirte porqué estoy tan convencida de que soy un auténtico genio.
Soy la mejor de las celestinas que pueda haber sobre la faz de la tierra. Lo tengo, quiero decir… la tengo.
15:37 En casa. Lo siento, al profesor le ha dado por cambiar una clase puramente teórica por una clase práctica y… no he podido explicarte porqué tengo los humos tan rematadamente subidos.
15:56 Y sigo teniéndolos. La tengo, la he encontrado, es la mejor.
Aunque tal vez debería contrastar con otras y... No.
La he encontrado. Tengo la chica perfecta para Remus.
Sé que parece increíble que la haya encontrado sin siquiera proponérmelo y en tan poco tiempo pero... lo he hecho, llámalo hado, llámalo iluminación divina, llámalo inspiración, llámalo casualidad... pero lo he hecho. La he encontrado.
Lo sé, soy repetitiva.
20:45 Hora de cenar. Al menos debería haber hecho la cena. Pero... ¿para quién voy a hacer la cena si el responsable de James todavía no se ha presentado cuando me dijo que estaría aquí a las siete en punto?
21:12 Furiosa no es la palabra... histérica. Porque he hecho la cena en quince minutos, y el señor todavía no ha llegado.
21:20 Bien, tu ganas. Te contaré cómo conocí a la futura esposa de Remus Lupin. Porque lo será, porque lo digo yo.
Estaba de camino a clase, sola, porque James en un abuso de confianza me dijo que no iría a clase y se quedaría haciendo otras cosas mientras yo era tan amable de pasarle los apuntes... lo sé, tiene mucho morro. En cuanto venga le mato.
Sigo. Iba a clase tranquilísima, pensando en lo bonita que es la vida, y lo horribles que son las clases cuando, literalmente, me cae encima alguien. Sí. Me cayó encima tirándome al suelo con un estruendo terrorífico una chica.
Y te preguntarás… ¿una chica? Sí, una chica. Sé que hubiera sido mucho más emocionante por no decir divertido que hubiera sido un chico, pero… si hubiera sido así ahora mismo estaría pensando que…. Uy… sí, si hubiera sido un chico… hubiera estado mucho mejor… Un segundo, me merezco que James no llegue a casa a estas horas por pensar eso.
Decía… (últimamente estoy más distraída que nunca) la chica era de lo más mona. Guapa no, es decir… no era una belleza ingeniosa de las que le gustan a Sirius, ni era una súper intelectual rarita… en las que, por mi experiencia, suele fijarse Remus.
Porque… sí, Remus solo se fija en auténticas rarezas intelectuales, y va siendo hora de que se entere que la conexión no tiene porqué ser exclusivamente psicológica. Estaba…Joanne, creo que se llamaba así, hija de muggles, inteligente, de Revenclaw, obviamente… la conocimos en primero, era… ¿porqué no decirlo? Fea. Remus se pasaba horas en la biblioteca consultando libros hasta que, pobrecito, se dio cuenta de que a la chica solo le interesaba para que le hiciera los deberes. Creo que esa experiencia contribuyó un montón en el carácter de Remus.
Y luego estaba una chica morena de Gryffindor a la que se le daba bastante bien la adivinación. Debió de ser en sexto…Un auténtica pánfila si me preguntas a mí. Pero a Lupin le pareció... interesante. Se las daba de sabihonda misteriosa era una creída egocéntrica estúpida, créeme, conozco a la gente enseguida.
(Irónico que digas eso tú, Lily, viendo tu historial con James… ¡oh! Ese imbécil mentiroso, en cuanto llegue…. Furiosa, furiosa… ¡Furiosa!)
¡Oh! Claro… y también estaba Diane… Diane es la mejor apuesta que ha tenido Lupin en mucho tiempo, era amiga mía, bueno, nuestra, inteligente, guapa, era, ¿cómo lo diría?... Mediterránea, claro, por eso terminó yéndose a Grecia y echándose novio allí sin que Remus moviera un dedo. Si es que ya digo yo que el chico necesita un empujón.
¿Por dónde iba? Sí… la chica, pelo cortito, nariz … normalita aunque más bien pequeña, cara redonda… en fin, monísima, se levantó de encima de mí lo más rápido que pudo…
- Perdón, perdón, no sabes cuánto lo siento…
Toso, recuerdo cómo se respira y la chica me ayuda a levantarme.
-Nada…
-
Lo siento, de verdad… un encantamiento de camuflaje que me ha salido muy mal, lo siento, en serio, si llego a saber que…- y siguió así como tres minutos seguidos, mientras yo la examinaba detenidamente, sonreía, iba a comprar, me hacía la manicura… (He sido irónica y exagerada con el paso del tiempo y la charla de la pobre chica, por si no lo has entendido).
-
Lily Evans.- y le tendí la mano cortándole el rollo completamente.
-
Yo soy… Alice.- dijo todavía muy sobresaltada… y eso que ya debían de haber pasado como veinte minutos…
Mientras yo me quedaba pensando en que era realmente extraño que la tal Alice, aparentemente, no tuviera apellido, ella seguía hablando sin darse cuenta de que yo no le prestaba ninguna clase de atención.
Sabes, ahora que lo pienso, la escena era bastante ñoña y típica, pero es que estaba muy reflexiva. Así que nos quedamos en silencio durante, al menos tres minutos enteros, hasta que, como buena inglesa que soy, se me ocurrió…
-
¿Quieres un te?
-
De hecho… - entrecerró los ojos y miró por la ventana como si intentara recordar algo muy importante- debería de irme a clase… creo que llego tarde.
Me llevé la mano a la frente con mi expresión "mierda… esto no puede pasarme a mí".
- Yo sí llego tarde, perdona pero… te importaría...
Y me fui, lo sé, lo sé… debería haberle dicho algo más, pero… ¿Qué querías? "Oye, te parece que te presente a un amigo con el que quiero emparejarte? ¿Y si hacemos un te y te planeo una cita? ¿a que me elegirás de dama de honor cuando tu y Remus os caséis? ¿ te interesan los hombres lobo intelectuales, guapa?
"¿Qué tal si nos vemos por ahí?"… esa era una buena respuesta…. Mierda.
Llaman a la puerta… es James, siempre da golpecitos en el pomo de la puerta con los dedos cuando tiene que llamar porque se ha dejado las llaves dentro. Le haré esperar un poquito… solo por el placer de hacerle esperar un poquito… que se aguante.
Tendré que esconderte bien porque cuando le haya matado, no quiero que te utilicen de prueba contra mí.
15 de enero
02:25 Sí, son las dos y media de la mañana, no podía dormir y he venido a la cocina a hacerme una tila y me he dado cuenta, divina cuenta de que:
Sigo sin poder dormir
Me acabo de tomar la última tila
Ya no escondo el diario dónde solía hacerlo porque… no lo sé, ahora mismo no tengo ganas de pensar.
¿Para cuando vas a dejar las enumeraciones?
James es imbécil. Lo sé, soy consciente de que es la… enésima vez que lo digo, y… a penas hace quince días que te escribo.
Verás, bienvenido a mi día a día: hoy quiero a James, mañana le odio, si mañana me quiere, seguiré odiándole, pero si decide odiarme, le querré hasta que me quiera y entonces... vuelta a empezar. Pero… estamos bien y eso… (Lily pone los ojos en blanco).
16 de enero
09:56 Clase. Lo sé, no te dije nada sobre lo que le dije a James anteayer por la noche, pero es que he estado muy liada con… sinceramente, con nada, no sé qué narices hago dándole excusas a un diario.
Pero aún así, te lo contaré. La secuencia es sencilla, así que por mí como si te da igual y no quieres prestar mucha atención y pasar de mí como de… ¡Dios!... ¡Cómo estoy!
Lo siento… es que son los días previos a esos días del mes en que sientes la gracia de ser mujer y no estar embarazada… aunque estoy muy cabreada porque creo que estoy siendo víctima de un embarazo psicológico… porque … tiene que ser psicológico. ¡Dios! Me voy a saltar clase y me iré directamente al San Mungos. ¡NO!
10:30 He pedido consulta urgentísima hace… media… ¿una hora? Y sigo aquí, en la sala de espera, blanca, impoluta…
10:36 No puede ser… ¡psicológico! ¡psicológico! ¡psicológico!
10:38 Tiene que ser psicológico… porque… porque… porque soy MUY buena haciendo pociones. Y es una auténtico razonamiento causa-consecuencia, ¿vale?
11:01 Me estaba empezando a poner absolutamente histérica y a gritar para que me pasaran directamente delante de la lista cuando… justo delante de mí, se coloca… la futura señora Lupin. En esos momentos, dejé el diario en mi bolso, y comencé a frotarme las manos al más puro estilo malo de película antigua.
Ella, muy mona, me sonríe y me saluda con la cabeza, mientras tanto yo seguía allí frotándome las manos y elaborando un plan que no seguí. Me puse en pie y me senté a su lado, porque era un sitio que acababa de quedar libre y "me hacía ilusión leer la revista que la señora de al lado acababa de dejar".
En cuanto vi el titular "tú y tu futuro bebé, vínculos mágicos" la tiré casi temblando al suelo, como si aquello fuera lo más asqueroso del mundo. Lo sé, soy patética, pero sigo absolutamente trastornada.
Cuando, al fin reuní fuerzas para preguntarle a qué venía a San Mungo's, lo sé, pregunta inoportuna en esa sección del edificio, pasó la doctora y le dijo muy amablemente que ya podía pasar.
Maldita doctora.
11:29 Tomándome una copa de ginebra.
11:31 Porque sí.
11:35 Porque puedo hacerlo.
11:38 Porque soy la embarazada psicológica más divertida de San Mungo's.
11:43 Porque sí, es un embarazo psicológico.
11:48 Y mientras me tomo un baso de ginebra que dudo mucho que me termine, porque me parecía una idea súper romántica y divertida tomármelo a estas horas de la mañana, pero se me han pasado las ganas… te contaré lo de James, ayer a las doce de la noche.
Llega, le abro la puerta, me va a dar un beso, cual marido cumplidor, que no es, y le planto:
- ¿Con qué bombón hijo de una vanshee estabas a estas horas?
Él me mira, sonríe, cierra la puerta, se quita la chaqueta, suspira…
-
Con Sirius.
-
Oh…
Y ya está. Y tan tranquilo… y tan condenadamente tranquilo…
Con un baso de ginebra en la mano, y tras el susto que me acabo de pegar… preferiría restarle importancia, ¿sabes? Me parece… un detalle… inútil…
¡Pero no quita que me diera mucha rabia en su momento! ¿vale?
En fin… hoy le he preguntado que estuvieron haciendo hasta tan tarde, y … Sirius me ha insinuado que es algo un tanto ilegal, por lo que no me lo dirá… al menos de momento. ¡Les odio cuando hacen eso!
17 de enero
21:25 Es lo más triste que he hecho en la vida, después de ir a ver al director a su despacho porque me parecía de lo más extraño y peligroso que la profesora de transformaciones transformara una pobre ratita en un cáliz, pero lo estoy haciendo: estoy espiando a James.
No es que no me fíe de él. Estoy curada de espantos, y no me sorprendería ni de que se dedicara a hacer ballet en sus ratos libres, aunque me sentiría un tanto incómoda con el hecho, pero aún así, estoy siguiéndole a través de la mitad de Londres, y creo saber hacia dónde va.
21:30 Lo que yo pensaba, se ha encerrado en casa de Sirius. Estoy intentando decidirme entre hacerles una visita sorpresa o irme a casa.
21:35 Si me aparezco en su casa… pidiendo un vasito de azúcar… ¿parecerá raro?
21:40 Agente número 1236 decidida a entrar en la zona cero, alias: apartamento de Sirius Black.
18 de enero
10.08 En clase. Bien, la cosa fue más o menos así.
Entro en el edificio, subo los cuatro pisos de escaleras porque no tenía ganas de hacer ruido al aparecerme… lo sé, soy una espía fantástica, llego a la condenada puerta y llamo al timbre. Me quedo expectante, se oyen voces, mi corazón va cada vez más rápido, de oye un sonido metálico, un chasqueo muy extraño y… Sirius abre la puerta como el que da la bienvenida a un circo entero. Sonriendo infantilmente, despeinado y con la cara pintada. Sí, pintada… de un marrón oscuro… más bien negro. Aunque la sonrisa no duró mucho.
- ¡Oh!... Eres tú Lily…
Todavía me pregunto a qué venía tanta desilusión.
- Si fuera un mortífago estarías muerto. Lo sabes ¿verdad?
Me llevo la mano a la cara y me toco la mejilla… justo dónde él tenía una especie de marca negra asquerosa.
-
¿Qué? - me mira confundido.
-
¿Qué es eso?
Se pasa la mano por la mejilla y se limpia sin dar explicaciones. Este hombre me crispa los nervios.
- ¡James! - y Sirius se aparta de la puerta y me deja pasar.
De lo que se extrae mi primera conclusión: Si realmente tuvieran algo que ocultar… no dejarían pasar a la agente 1236 tan rápido.
El apartamento de Sirius es… la mitad del nuestro. Tiene un montón de fotografías nuestras en las paredes del comedor. Es exageradamente desordenado pero… muy auténtico. Tiene un viejo sofá rojo y una chimenea improvisada que sospecho mucho que es obra de su barita. Pero es… increíblemente guay.
El tema es que James salió del dormitorio de Sirius cerrando la puerta tras de sí.
- ¿ Qué haces aquí?
Lo más divertido es que hasta ese preciso instante no me había planteado ese tema. Agente 1236: Misión fallida.
- Me…- me gustaría decir que esa no es la excusa que uso siempre en situaciones como esta… pero lo es- aburría. ¿Qué estabais haciendo? ¿Puedo ayudaros?
Pude advertir las miradas cómplices e inevitables.
-
Nada.
-
Revisábamos apuntes. - James cree que soy tonta.
Terminamos abriendo el improvisado mueble bar de Sirius, todo ello muy incómodo, forzado. Y al salir del apartamento…
-
Lily… No te aburrías, ¿verdad?
-
No repasabais apuntes ¿verdad?
Sí, lo nuestro es una relación transparente, libre de secretos, engaños y chiquilladas.