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Nadie como tú — capítulo 27
POV Gab
Lo que Sirius decía tenía que ser una mentira, mi hija no podía estar con Voldemort, no podía; sentí las lágrimas ganar de nuevo, como iba a superar que ahora mi pequeña estuviera con la persona que más odiaba. La persona que me había quitado a mi mejor amiga y a mi pequeño ciervo idiota.
-¿Eso quiere decir que Rach ahora está contra nosotros? - pregunto Tonks que observaba atentamente la reacción de mi marido.
-Eso es lo que parece - contesto Dumbledore tranquilamente - Harry sufrirá ante esta nueva acción de Rach.
-No es el único que sufre - replico Sirius que desde ese día en Azkaban su mirada se había tornado fría.
-Lo sé Sirius - concedió Dumbledore sin perder su tranquilidad - pero te lo advertí antes de que naciera.
-¿Advertir qué? - pregunte con la nariz ligeramente arrugada.
-Rach es un peligro para el mundo mágico - sus ojos azules se clavaron en los míos - le dije a Sirius que una pequeña niña traería el terror al mundo.
-¿Está hablando de que esa pequeña niña es Rach? - mi voz sonó un tanto temblorosa.
-¿Cuántas mujeres embarazadas conociste que su feto hiciera magia? - eso era cierto, ninguna mujer que yo conociera su bebé hizo magia antes de nacer - y después cuando nació siendo una recién nacida hiciera que todas las luces de San Mungo se apagaran.
-Nadie - conteste en un susurro.
-Una de las mejores adivinas predijo su nacimiento, Voldemort la deseo desde antes de siquiera ser concebida, sabía que era un peligro, pero Sirius me hizo dudar y deje que siguiera creciendo y ahora aquí están las consecuencias de que ella naciera.
-¿Pensaba matarla? - la voz de Remus se escucho ronca, un silencio respondió la pregunta.
-Es bajo - susurro Tonks - jamás pensé escuchar eso de alguien como usted.
-Me importaba el bienestar del mundo mágico - su voz seguía pasible - pero ahora no me importa más que el bienestar de Rach.
Mi hija era el nuevo trofeo de Voldemort, comenzaba a entender el miedo de Dumbledore, era mi hija y la amaba más que a nada en este mundo, pero si ella iba a ser la causante del dolor del resto del mundo, habría aceptado las medidas que Dumbledore hubiera creído convenientes.
-¿Por qué jamás lo supe? - el nudo en mi garganta no me dejaba hablar - hubiéramos evitado todo esto, si yo hubiera sabido lo que ese pequeño ser traería.
-¿Hubieras aceptado que muriera? - pregunto Sirius con la nariz arrugada.
-Si era para evitar esto… - en ese momento ya no pude evitar los sollozos.
-Pensé que una madre da todo por sus hijos - me espetó, su voz era fría.
-La amo más que a mi vida y daría todo por ella - conteste sintiendo la sequedad en mi garganta - pero esto no es solo por mí y mi sentimiento de madre, era por el bien del mundo mágico y por el de ella.
-Fui egoísta - levante mi mirada y allí estaba con algunas pequeñas gotas rodando por sus mejillas - pero no puedo evitarlo cuando se trata de mis hijos, no pude y nunca podre poner a todos antes que a Rach, simplemente me es imposible y ahora que está con Voldemort ese sentimiento es mayor.
-Ella va a estar bien - comento Dumbledore con una media sonrisa - tiene muy buenos valores y dudo que vaya contra ellos.
-¿Y si no es así? - mi voz tembló.
-Entonces, Harry sabrá qué hacer -contesto simplemente - bueno ahora me retiro.
Después de eso se levanto con la elegancia característica de Dumbledore y despareció, observe al resto, Remus tenía el entrecejo fruncido, Tonks no sabía que decir o que mirar, Vanesa observaba a Remus y Sirius me abrazo por la espalda.
[……………………………………………]
POV Rach
-¿De verdad vamos a vivir aquí? - pregunte en voz baja al ver un edificio demasiado viejo y que olía raro.
-Fue lo mejor que pude conseguir - su voz era indiferente como siempre, me comenzaba a acostumbrar al nuevo Cedric.
No dije nada, entre al edificio y él me guió escaleras arriba, cuando llegamos al tercer piso me guió hacia la derecha y pude ver una puerta sucia al igual que las paredes, esto iba a ser difícil muy difícil.
-Esto solo será por poco tiempo - repuso caminando detrás de mí.
-No está mal - conteste tratando de sonar convincente.
-Sé que la princesa desearía algo mejor - dijo de manera irónica - pero por ahora es lo único.
-Ya dije que no importa - le espete, antes de caminar y revisar todo el departamento.
No era muy grande, solo tenía una pequeña cocina y otra habitación que servía de sala y comedor, de hecho solo había un viejo sillón y una mesa vieja con dos sillas, un baño que tendría que compartir con él y dos habitaciones.
-Rach - llamo en un susurro, que pensé que lo había imaginado -te llego esto - mientras sentía su respiración en mi cuello y un pedazo de pergamino.
-Gracias - conteste tomando el pergamino.
Después de esto desapareció como si de un fantasma se tratase, tome el pergamino y vi que era la caligrafía de Dumbledore.
Querida Rach:
Necesito hablar contigo, nos vemos en Hogsmade a las 6:00pm y espero que recuerdes que nadie debe seguirte, creo que querrás saber que fue lo que realmente paso en el Ministerio y un poco más sobre el interés de Voldemort en ti.
El reloj marcaba las 3:30pm, faltaban dos horas y media, camine hacia las habitaciones y ver cuál sería la mía, abrí la puerta que estaba a mi izquierda. Y allí estaba mi tortura sin camisa, jamás lo había visto así, abdomen bien trabajado, al igual que sus brazos, me quede como idiota viendo su marcado abdomen.
-¿Necesitas algo?- cuando escuche su voz, fue como deje de ver su marcado cuerpo.
-Solo venía a decirte que voy a salir - conteste tratando de sonar indiferente.
-¿Puedo saber a donde vas?
-No creo que te importe - replique girando para salir de la habitación.
-Espera - me detuve y sentí como caminaba hacía mi y se detenía como a dos pasos de distancia - quiero saber quien es Cedric y que fue para ti - me ordeno, esto de que ahora fuera frío y arrogante lo odiaba - por favor - sonreí al escuchar esas últimas palabras, quería decir que muy en el fondo estaba el hombre del que me había enamorado.
-No es algo que te im…
-Yo te diré si me importa o no - me giró y me acorralo contra la pared - dime que es para ti ese tal Cedric.
-Lo amo - susurre, mi cerebro no fue consciente de lo que dije - y sin temor a equivocarme te puedo decir que es el amor de mi vida.
-Quiero saber como se conocieron y porque terminaron - su mirada era tierna y su voz fue suave, al ver la duda en mi mirada - te ayudara a sanar un poco lo que llevas dentro.
-¿Pero me puedes soltar? - le pedí en voz baja, soltó mis muñecas y camino hacia la pequeña ventana que había en la habitación - su nombre es Cedric Diggory, lo conocí hace tres años, cuando mi madre me cambio a Hogwarts, toda mi vida era perfecta en mi antiguo colegio, pero tenían que ofrecerle empleo de profesora - suspire - creí que mi vida sería un verdadero fastidio.
Me empeñe en ver todo lo malo de Hogwarts, pero esa misma noche que llegue conocí a Ginny Weasley, la cual se convirtió en mi mejor amiga, junto con Luna Lovegood; por esa razón yo conocí el significado de una biblioteca - sonreí, ya que antes de que las conociera, yo jamás había entrado en una biblioteca - una noche después de haber terminado mi trabajo, le pedí a la bibliotecaria que si me prestaba un anuario del año en que mis padres iban a Hogwarts, quería verlo sin que nadie me molestara y conociendo a mis dos amigas, al ver que no había libros, se iban a sentar conmigo.
Por esa razón coloque un muro de libros, para que creyeran que estudiaba, pero había tomado libros de Herbología de años superiores sin darme cuenta, bueno me senté y abrí el anuario, cuando alguien me dijo "¿Te molesta que me lleve este?" estaba apunto de gritarle que si estaba en mi mesa era porque lo necesitaba, cuando levante la mirada y vi los ojos verdes que me quitaronla respiración y lo único que pude fue asentir. Desde ese día no hubo día que no soñara con él o que la verlo no suspirara o mis piernas temblaran.
-¿Y él que sentía por ti?
-A pesar de ser uno de los chicos más populares era tímido, siempre que me veía había una sonrisa tierna en sus labios - sonreí al recordar aquello - supuse que era porque era la hermana pequeña de uno de sus amigos, pero en cuarto, comenzó a confundirme, ya que cuando estábamos solos que fueron pocas, porque él evitaba a toda costa estar conmigo, bueno siempre que estábamos solos, terminaba besándome y diciéndome que lo nuestro no podía funcionar.
-¿Jugaba contigo? - su voz parecía irritada.
-Lo mismo pensé yo, hasta el día del baile que me dijo que me amaba, pero que era demasiado cobarde como para gritarlo - él sonrió de manera amarga, pero no deje que dijera algo - despuésde eso no volvimos a estar solos. Pero cuando termino el curso, entre a San Mungo como estado grave y allí fue cuando él acepto y se lo dijo a todo mundo que me amaba.
-Vaya necesito sentirte perdida, para poder aceptarlo - comento de manera irónica - ¿Cómo puedes amarlo?
-Es el hombre que a pesar de saber que no iba a ganar, se enfrento para salvarme - conteste firmemente.
-¿Murió? - que responderle que no y que estaba frente a mí sin saber quien era, mala idea y lo sabía, entonces decirle que sí.
-No lo sé - conteste, esto de que mi mente no pensara bien las respuestas era malo - al principio pensé que sí, pero ahora algo me hace creer que él sigue aquí.
-¿Por qué lo crees? - no podía seguir contestando sus preguntas o iba a terminar diciéndole la verdad y aun no era momento.
-Dejemos esto - susurre, al ver que iba a replicar - yo no pregunto por tu vida y entiende que aunque no parezca me duele hablar de él.
-Muy bien - acepto de mala gana.
Salí de su habitación y entre a la que me había dejado, lo necesitaba más de lo que imaginaba y estando tan cerca, no sabía como podía soportar no correr a abrazarlo y besarlo. Suspiré tratando de pensar que iba hacer viviendo con él.
-¿Tienes hambre? - me sorprendí, ya que no lo había escuchado entrar, al ver mi rostro de confusión - prometo que no serán ratas o algo parecido.
-Entonces acepto - conteste con una débil sonrisa y levantándome.
Sin decir nada camino hacia el comedor, en la mesa había una caja que sobre está decía pizza, me acerque como si fuera una trampa, él me vio como extraña, pero jamás había visto una caja así, en esta venía masa circular con queso, salsa de jitomate, jamón y pedazos de piña; tome un pedazo, ya que estaban cortadas, le di una mordida con cierta desconfianza, pero realmente estaba deliciosa.
Comimos en silencio, ya que el nuevo Cedric o mejor dicho Daniel le gustaba el silencio, lo observe de reojo y note como pasaba su mano por su barba, aun la tenía, según él porque así le gustaba, pero yo le había dicho que le sentaba muy bien.
Observe el reloj y ¿Cómo podía pasar el tiempo tan rápido cuando estaba con él? Me levante al ver que marcaba las 5:00pm, podría esperar hasta las 5:50pm, pero esperaba comprar un poco de comida y algunas cosas, para que ese departamento se viera con un poco más de vida.
-Nos vemos después - me despedí, mientras tomaba mi chamarra.
No contesto, pero supuse que si había escuchado, en cuanto salí del departamento desaparecí y llegue a Hogsmade, camine por las pequeñas calles, escuchaba pequeños murmullos, pero no preste atención, entre a una pequeña tienda y compre unas cuantas telas de colores un poco más vivos, que darían un poco de color al departamento. Después de eso camine hacia la casa de los gritos, recordé como había conocido a papá y como Hogwarts había cambiado mi vida, sentí un ardor en el brazo izquierdo, me levante un poco la manga y note que se tornaba negra.
-Está furioso - gire a ver de quien era aquella voz y frente a mi estaba Severus Snape.
-Lo suponía - conteste con indiferencia.
-Lo encontraste ¿cierto? - ¿Qué quería decir con que lo encontré?
-¿A qué te refieres?
-Diste con el señor Diggory - contesto con simpleza.
-¿Sabías que estaba vivo? - había confiado en él, le había tomado cariño y él todo ese tiempo había sabido que Cedric estaba vivo.
-No es culpa de Severus - detrás de él estaba Dumbledore - él simplemente cumplía órdenes.
-¿Entonces esto fue tu idea?
-Antes de que te alteres - repuso tranquilamente - contéstame algo - lo observe sin entender - ¿hubieras aceptado ser mortífaga si no hubieras creído la muerte de Cedric?
-Lo dudo - conteste secamente.
-Rach - susurro con una débil sonrisa - sabía que si él no estaba de acuerdo en que te hicieras pasar por una mortífaga tú no lo ibas a aceptar - tal vez tenía razón.
-Muy bien - acepte con desgana - pero ¿tenías que mentirme de esa forma para que yo aceptara tu plan de entrar al estúpido grupo de Voldemort?
-El dolor de perderlo te dio más fuerza - contesto con una sonrisa, me volví un maldito zombi cuando él no estuvo a mi lado, pero no quise decírselo - mande a Cedric a Azkaban porque era el lugar en donde ningún mortífago o el mismo Voldemort lo encontrarían. Y le hice un pequeño hechizo a su memoria cambiando su nombre, y su pasado, pero a pesar de eso, no pude modificar su corazón y cuando supe que te habían enviado a Azkaban, supe que tu tiempo con los mortífagos se había acabado.
-No solo para eso me enviaste a hablar - replique y Dumbledore me miro atentamente - ¿Qué mas tengo que saber?
[……………………………………………………………]
POV Cedric
Ya había anochecido y ella aun no llegaba, esto me estaba preocupando, era algo que no entendía, pero sino estaba a mi lado, comenzaba a desesperarme por verla, ni siquiera sabía que significaba para mí, pero la necesitaba. El reloj estaba a punto de marcar las 10:00 y ella seguía sin llegar, le iba a dar quince minutos más sino saldría a buscarla.
Me senté en el único sillón de la sala a esperar a que llegara, el tiempo se me estaba haciendo eterno y mis manos no dejaban de temblar, iba a morir si esa puerta no se abría ya. Y como si el cielo hubiera escuchado mi suplica la puerta se abrió, pero lo que vi hizo que mi corazón se detuviera, venía con el cabello un tanto alborotado y a pesar de la oscuridad note que lloraba .
-¿Estás bien? - pareció que apenas notaba mi presencia, ya que levanto la mirada y se limpió las lágrimas y trato de sonreír.
-Solo me duele la cabeza, me iré a la cama - contesto caminando hacia su habitación.
-Hablar te ayudara - jamás me había gustado escuchar a las personas, pero con ella era diferente.
-¿De qué me sirve hablar con alguien que ni siquiera me conoce? - me espetó, me dolió pero ella tenía razón no la conocía.
No dije nada, observe como su mirada se volvía cristalina y a los pocos segundos la sala se lleno de sollozos, la necesidad de querer abrazarla le estaba ganando a mi raciocinio de que no éramos nada, ¿entrar a mi habitación y dejarla llorar o abrazarla y olvidarme de todo esto que no éramos nada? Maldita confusión, no sabía que hacer y ella seguía a la mitad de la sala tratando de controlar sus sollozos.
-Soy un monstruo - susurro, interviniendo en mi lucha interna.
-No lo eres - la contradije, pero sin moverme de mi lugar.
-Mi nacimiento no debió ocurrir - esto si era de preocuparse, ¿Cómo que no debió de haber nacido?
-No digas tonterías - le espete secamente.
-Soy un peligro - mientras se acercaba a mí, sentí una descarga recorrer mi columna, pero en vez de abrazarme se sentó en el sillón y se abrazo las rodillas - deberías alejarte de mí.
-Tú eres la que está conmigo - lo dije sin pensar.
-Lo siento - su voz era amortiguada por sus rodillas, porque había escondido su rostro entre ellas - pero pensé que junto a ti, iba a encontrar a Cedric.
Otra vez regresábamos con el ex, aun no lo conocía y ya lo odiaba, la hizo más infeliz que feliz, ¿Qué tenía ese tipo para que ella lo amara?
-Te pareces tanto a él - susurro, mientras me veía detalladamente - físicamente, porque en su forma de ser son un tanto opuestos.
-¿Fue por eso que me sacaste de Azkaban?
-Te lo dije ese día - contesto con una débil sonrisa - tu mirada me recuerda a él.
-Estoy hastiado de que solo exista Cedric en tu vida - no iba a ocultar más esto que sentía por ella -y de que te la pases llorando por ese idiota, que te hizo sufrir.
-¿Te importó? - esa pregunta no era la primera vez que me la hacía, pero ¿Cuándo fue la primera vez que me la hizo?
-Nadie dijo que… - me calle, ya que está noche si le diría lo que sentí por ella desde que la vi en Azkaban - no te voy a mentir, me importas más de lo que desearía.
-Entonces por favor recuérdame - me suplico, mientras se levantaba, tomó mis manos y las entrelazo con las mías - por favor Cedric, has un esfuerzo.
-Las lágrimas te afectan el cerebro - replique sin soltarme de sus manos - tal vez tenga un parecido con el imbécil ese, pero no soy él.
-Cierra los ojos - me pidió, la vi dudoso - solo hazlo.
-Muy bien - dije con cierta irritación y cerré los ojos.
-No pienses en nada, solo las personas que yo mencione - asentí levemente - Owen Black - ¿Quién demonios era ese tipo? Pero cuando escuche su nombre un chico de cabello castaño y quebrado y ojos avellana apareció en mi mente - los gemelos Weasley - dos chicos altos y de cabello pelirrojo y pecosos aparecieron ante mí, con una sonrisa tonta - Thomas - un chico de cabello negro y quebrado y ojos azules ocupo mi mente - Amos Diggory - un hombre de rostro rubicundo (como rojo) y barba escasa de color castaño al igual que sus ojos - Elladora Diggory - una mujer de cabello rubio y rizado y los ojos verdes como los míos me sonreía de manera maternal - Cho Chang - al mencionar aquello se sintió la tensión de su voz.
-No - conteste, ya que simplemente al escuchar ese nombre no venía nada a mi mente.
-Rachel Black - ante aquel nombre, los ojos grises que me quitaban el aliento, sus labios, sus manos; fueron como flashes sobre todas la veces que sus labios habían estado sobre los míos, las sonrisas que me dedicaba, las lágrimas con ese hermoso vestido plateado, su abrazos.
Me quede en silencio, lo recordaba todo, ella era Rachel Black, mi Rach, y ¿Cómo pude olvidarla? Abrí los ojos lentamente y allí estaba ella con una débil sonrisa y los ojos rojos e hinchados.
-Lo siento - susurre, mientras besaba sus mejillas para limpiar sus lágrimas.
-¿Me recuerdas?
-Claro - conteste besando su nariz - recuerdo todo.
-Cedric - se abalanzo sobre mi y los dos terminamos en el piso - lo siento - trato de levantarse, pero la tomé de la cintura.
-Te Amo - susurre y levante un poco mi rostro para poder besarla.
espero ke sea de su agrado y ke xfavor comente ^^
capitulo dedicado a:
Gabriela Black
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