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Nadie como tú — capítulo 29
POV Rach
Sentí su beso sobre mi frente y luego otro en mi nariz, abrí lentamente los ojos y sentí sus manos acariciar mi cabello, esto sería un despertar perfecto, claro si estuviera con mis padres lo sería aun más.
-Ya desperté - susurre girando para quedar frente a Ced que tenía una sonrisa un tanto amarga - ¿pasa algo?
-Llego esta mañana - mientras me entregaba un pedazo de pergamino.
Lamento informarte que Dumbledore murió anoche. Espero que lo tomes con calma, ya que él quería que lo tomaras tranquilamente, además de que te lo dio a entender ese día en Hogsmade. De nuevo te repito lo que él te dijo, no te, mejor dicho no se acerquen a sus familias, porque el Señor Tenebroso te está buscando, entre más alejados estén, mayor será la seguridad para sus familias.
Firma:
Severus Snape
-Voldemort lo logro - susurre mientras me levantaba, había quitado del camino al mago más poderoso y ahora solo quedaba Harry - tenemos que regresar a Londres - le dije cuando preparaba el desayuno.
-Snape no lo cree seguro - contesto serenamente.
-Dumbledore era lo único que lo detenía para no matar a Harry - replique y él tomo mi rostro con delicadeza.
-Rach - susurro - Harry no es el débil que tú ves, él aunque lo dudes es muy fuerte y más si tiene a Ron y a Hermione a su lado, así que no te preocupes que él estaría bien, al menos hasta que de verdad la guerra comience.
-¿Estás seguro? - si algo le pasaba me iba a sentir culpable y me iba a doler.
-Completamente - comento dejando un casto beso en mis labios - además es El Elegido.
-Tonto - murmure besándolo.
[Tres meses después]
POV Cedric
Estaba demasiado ansioso, había preparado la cena hoy era su cumpleaños y tenía preparado lo mejor que pude el departamento, había pedido que me dejaran salir temprano del Ministerio de Irlanda, claro que trabajábamos, sino como nos íbamos a mantener, bueno ella estudiaba, gracias a Snape dejaron que presentara sus EXTASIS y ahora estudiaba para sanadora.
Puse dos velas en la pequeña mesa y una rosa roja en el lugar donde ella se debía sentar, revise de nuevo que la cena estuviera perfecta, me observe de nuevo en el espejo y vi que el traje estaba perfectamente colocado, suspire antes de ver el reloj, faltaban cinco minutos para que ella llegara.
Entre a la recamara a buscar su regalo, estaba más nervioso que antes de un partido de quidditch, tome una cajita de terciopelo azul y la metí en la bolsa de mi pantalón.
-Ya llegué - camine hacia la sala-comedor y allí estaba con una débil sonrisa - ¿Por qué tan elegante?
-Porque es una ocasión importante - la tome de la mano y la guie hacia la mesa y la ayude a sentarse.
-Ced me hubieras dicho y me habría comprado una túnica de gala - me reprocho, mientras yo le servía un poco de whisky.
-Así estás perfecta - era una diosa con lo que llevara puesta, ahora llevaba un pantalón de mezclilla y una blusa sin mangas café que combinaban con sus tenis y su cabello de nuevo largo (a los hombros) lo llevaba en una coleta - ¿tienes hambre?
-Si te esmeraste para hacer la cena, me muero por probarla - contesto con una débil sonrisa.
Roce sus labios antes de ir por la cena que era spaghetti, que fue lo único que aprende hacer perfecto con mi madre, ya que solo ayudaba en la cocina cuando me castigaban, serví un poco en su plato, mientras ella me observaba atentamente, después serví un poco en el mío y comenzamos a cenar.
-Realmente delicioso - repuso con una sonrisa tierna.
-Feliz cumpleaños - le susurre inclinándome sobre la mesa para poder besarla.
-Es un delicioso cumpleaños - dijo entre el beso, tenía que darle el regalo ya, antes de que se me fuera la voz.
-Cásate conmigo - mientras tomaba su mano izquierda con algo de torpeza y le mostraba la pequeña caja con el anillo de compromiso, no era nada del otro mundo, pero era con todo mi amor.
-Ced…yo…
-Rach por favor - mi voz suplico y ella clavo su mirada en la mía y me hinque - te pido con el corazón en la mano que aceptes ser mi esposa y si lo haces te prometo que te haré la mujer más feliz del mundo.
-Ced ya no tienes que hacer nada - mientras acariciaba mi mejilla - porque el simple hecho de que estés a mi lado soy la mujer más feliz que pueda existir.
-¿Entonces? - mis ojos brillaron y ella se inclino un poco y cuando nuestras narices rozaron.
-Si - sentí como su respuesta chocaba con mi nariz - sí, Cedric quiero ser tu esposa.
Devore sus labios ante aquella respuesta, poco a poco sentí ese fuego crecer dentro de mí, pero esta vez no lo detendría, dejaría que saliera, porque ahora no era mi novia, ahora era mi prometida, la bese con cierta desesperación y escuche su pequeño gemido, eso quería decir que lo deseaba.
No sé como, pero ya estábamos en mi habitación, estaba sobre ella en cuatro patas y solo en ropa interior, su respiración era agitada y tenía un pequeño sonrojo, era hermosa, como poder soportar esto, pero tenía que estar seguro que ella estaba allí porque lo quería.
-¿Estás segura? - pregunte mientras besaba su mejilla.
-Completamente - contesto con una débil sonrisa besando mi torso.
Ante aquello perdí de nuevo la razón y solo me deje llevar por lo que en ese momento sentía (ya lo demás queda en su imaginación ^^)
Sentí los rayos del sol en mi rostro con cierta pereza abrí un ojo y vi al más hermoso ángel recostado en mi pecho, se veía tan indefensa, tan tranquila, era perfecta no había otra palabra, su respiración era tranquila y me relajaba. Sonreí al ver que la mano que tenía sobre mi pecho estaba el símbolo de que pronto sería mi esposa.
[Siete meses después]
POV Sirius
-Gab - repuse al ver que caminaba de un lado a otro en la sala - Harry está bien, al igual que Ron y Hermione.
-¿No sé cómo puedes estar tan tranquilo? - comento con cierto nerviosismo.
-Sabe que en esta guerra se debe pensar con la cabeza fría y con el cerebro y no con el corazón - contesto Vane que entraba un tanto agitada y suponía que por el embarazo de casi ocho meses.
-¿Qué haces aquí? - pregunto mi castaña con una ceja levantada.
-Te dije que era mala idea darles las llaves - comente con una débil sonrisa.
-Es la primera vez que las utilizamos - replico Remus tranquilamente, y abrazaba a su esposa por la espalda y acariciaba el abultado vientre.
-Debería cerrar la puerta - aquella voz, hizo que girara y observara a la persona que menos creía ver en ese momento, su mirada de nuevo brillaba y esa sonrisa tierna e inocente que me recordaba a Gab de nuevo estaba.
-Rach - Gab se abalanzo sobre nuestra pequeña y no pudo controlar el llanto - pensé que no iba a volver a verte.
-No me creías tan mal hija como para no volver a ver a mis padres ¿cierto? - mientras dejaba que su madre le besara las mejillas y la frente.
-La pequeña Rach ha vuelto - susurro Vane que con esto del embarazo también lloraba - ¡oh! Solo ven y dale un abrazo a tu tía - se soltó de su madre y abrazo a mi rubia amiga.
-Veo que no soy la única que da sorpresas - repuso mi muñeca con una débil sonrisa, observo a Remus y sus ojos se tornaron cristalinos - te extrañe tanto.
-Cariño - lunático la abrazo y beso su frente - no tienes ni idea de lo que yo te he extrañado a ti y lo preocupado que he estado por ti.
-Soy una muy mala bruja - se espeto y se separo de mi amigo y giro su vista a mí - lo siento - y se abrazo a mí con fuerza - de verdad lo siento papá - sentí su pequeño cuerpo temblar por los sollozos.
-Ya no importa - comente besando su cabello - lo que importa es que estás aquí muñeca, eso es lo importante ahora.
Se abrazo con más fuerza a mí y yo solo acaricie su cabello, Gab veía eso con los ojos acuosos, al igual que Vane, mientras Remus la veía con una sonrisa orgullosa, mientras yo le daba esporádicos besos en su cabello.
-Tienes muchas cosas que decirnos - comento mi esposa, tomando de los hombros a nuestra hija - ¿Cómo donde has estado todo este tiempo?
-Estuve en Irlanda - contesto con simpleza y con una débil sonrisa y limpiando sus mejillas con su mano izquierda.
-¿Te casas? - pregunto Vane observando su mano, baje la mirada y estaba un pequeño anillo con un pequeño diamante, sentí que mis piernas fallaban, mi muñeca no podía casarse, aun era una niña - sabía que pronto pasaría lo de Cedric.
-De hecho él no murió - susurro mordiendo su labio inferior, eso quería decir que estaba nerviosa -y con quien me caso es con él.
-Pero lo vi…
-Eso nos hizo creer Dumbledore - interrumpió a Remus - lo supe poco después de encontrar a papá en Azkaban.
Gab la interrogo sobre todo eso y nos explico que Dumbledore el día que había entrado a hablar con ella en San Mungo, le había pedido que se uniera a Voldemort, para tener a alguien dentro de sus seguidores y después cuando supo que Cedric estaba vivo, lo saco de Azkaban y no regreso con Voldemort, así que todo un año estuvo viviendo en Irlanda.
Pero mi mente no estaba en lo que nos explicaba, estaba en lo de su compromiso, había perdió dos años de Colegio, además de que tenía 17años, como para pensar en matrimonio, eso era ilógico, era una niña, aun le faltaba mucho por vivir, como para que se atara a un idiota, que si mal no recordaba era uno de esos chicos cara bonita que se acuestan con cualquiera, claro que conocía a la perfección a los de su especie.
Pero si la hacía sufrir lo mataba, ¿Cómo era posible que mi pequeña se fijara en patán como lo que sería ese tal Cedric? En verdad esperaba que ese imbécil no hiciera sufrir a mi muñeca, porque el día que lo hiciera ese día dejaría de existir.
-Tengo que irme - susurro observando una pequeña moneda.
-Pero ¿A dónde vas? - pregunto Gab con el entrecejo fruncido.
-No creo que tarden en saber - comento con una débil sonrisa - nos vemos.
Y después de esto desapareció, sin contestar la pregunta de su madre, todos teníamos la vista en la puerta, por donde había desaparecido, solté un suspiro esperando que no estuviera en nada malo.
bueno si me tarde lo siento, pero he estado un poco ocupada con los examenes, espero ke les guste el cap.
Gaby prometo ke pronto pondre tus ideas, pero este cap ya lo tenía, así ke decidí subirlo, para no hacerlos esperar más, pero enserio lo pondre xq me encanto n.n
Capitulo dedicado a:
Gabriela Black
Brisa