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Historia 34213 — capítulo 2

La casa de los Lisbon era impresionante. Sumando los metros cuadrados de todas las casa de los del grupo no llegaban ni a rellenar la primera planta. La gente se concentraba en la gran terraza con piscina exterior y algunos tortolitos o amago de tórtolos estaban en la piscina interior climatizada o en el jacuzzi. Vera llevaba ya diez minutos en la fiesta, no había querido esperar a los demás para subir, y ya estaba rodeada de nuevos amigos. Eso no pareció hacerle demasiada gracia a Lucke...

-¿Dónde está esa perra con nombre de gatita?- preguntó LB enfadada, buscando a su hermana pequeña con la mirada. Rory había llegado solo y nadie sabía donde estaba Kitty, seguro que había llegado demasiado pronto.

-Déjala- la paró Anna- si no fuera por ella no estarías aquí. Pásatelo bien y procura que Lucke no muerda a los chicos alrededor de Vera ¿vale?- LB sonrió.

-¿Cuándo se le declarará de una vez?

-Nunca... tiene miedo de que le diga que no.-Dijo Anna encogiéndose de hombros.

-Pero si Vera les dice que sí a todos.- Las chicas se miraron y sonrieron y enseguida Anna desvió la mirada hacia la mesa de las bebidas. LB le agarró el brazo y la miró con el ceño fruncido.- Con cuidado ¿vale? No debes mezclar la medicación con alcohol...

-Lo sé mamá, me moderaré.

-¿Promesa?

-Promesa- insistió Anna antes de ir a por algo de beber. LB se mezcló entre la multitud de gente guapa de la fiesta y Lucke y Rory se quedaron cerca de la piscina, tomándose unas cervezas.

El panorama era excelente. Una noche calurosa, buena música y chicas guapas por doquier, los Lisbon sólo se relacionaban con gente así y si ellos tenía invitación era porque Kitty Fargas había entrado en el grupo de animadoras y eso le aseguraba estar allí y poder llevarse amigos con ella.

-Mírala- le dijo Lucke a Rory sin apartar la vista de Vera, que coqueteaba con uno de los hermanos Lisbon.

-Lucke, tío, hay millones de chicas en el mundo, de hecho no descartarían que gran parte de ellas estuvieran en esta fiesta con lo grande que es la casa- dijo sonriendo.- Olvídate de Vera...

-Olvídate tú de Vera- le espetó Lucke.

-A mí me la trae fresca Vera, tú eres el obseso...

Otra invitada fundamental a las fiestas de los Lisbon era Katrina, encargada oficial del instituto de los cotilleos (aunque más de la mitad de las veces sus chismes eran inventados o poco contrastados). Se paseaba por la fiesta, copa en mano, sin perder de vista a todas las personas importantes y a otras menos importantes pero interesantes en aquella situación, como la recientemente intocable Anna Romano, a la que nadie le daba problemas desde la muerte de su madre.

Anna no se separaba de la mesa de las bebidas, ya había probado casi todo lo que había, y estaba decidida a seguir probando. Desde que su madre había muerto solía beber cada fin de viernes, cada fin de semana, en cada fiesta o incluso en su casa cuando su padre la dejaba sola. No era la primera vez que el exceso de alcohol reaccionaba mal con las pastillas que le había recetado su psiquiatra y LB tenía que llevarla al hospital.

-¿Te lo pasas bien?- preguntó una voz a su espalda. La chica se dio media vuelta y sonrió sin ganas.

-Alexander...- musitó, nerviosa.

-¿Qué tomas?

-Ponche... aunque no está muy allá- era de lo peor que había bebido desde que había llegado.-Oye, no le digas esto a tu padre ¿vale?- el hecho de que el hijo de su psiquiatra la viera beber la tenía intranquila.

-Descuida, no hablo con mi padre de sus pacientes, de hecho- dijo acercándose a Anna y quitándole el vaso de ponche- no hablamos de nada. Te prepararé algo mejor, este ponche es asqueroso.

Para ser un niño bien, íntimo de los Lisbon, miembro del más caro club de campo de la ciudad, hijo de la abogada fiscal del distrito y de una prestigioso (y caro) psiquiatra, Alexander Stonem, Xander, parecía muy puesto en el tema de los cócteles y en cómo prepararlos con estilo. Sirvió dos copas y le pasó una a Anna, que la probó algo enrojecida, y no sólo porque se le estuviera subiendo el alcohol a la cabeza, si no porque Xander no le quitaba los ojos de encima.

-Está muy bueno- musitó sorprendida.

-Gracias, voy al gimnasio ¿a qué el cóctel tampoco está mal? Se llama San Francisco- bromeó el chico, guiñándole un ojo.

-Muy gracioso, Stonem.

-Oye, Anna, ¿qué te parece si preparo otro par de copas y nos vamos a la piscina?-sugirió Xander sin ningún tipo de reparo.

-Me parece... interesante.

Es lo que tienen las fiestas nocturnas...

Las fiestas nocturnas en piscinas...

Las fiestas nocturnas en piscinas donde corre el alcohol... y la falta de sentido común.

Tras otro par de san franciscos, Anna ya no controlaba sus impulsos más primarios y Xander no hacía demasiado por detenerla, lo que dejó a LB y Lucke con la boca más que abierta.

-La madre que me... ¿esa es Anna?- preguntó LB cigarro en mano aburrida como una ostra al lado de Lucke, que se había quedado solo después de que Rory se fuera tras un grupo de animadoras.

-¿Sé más precisa? Hay una docena de morenas en la piscina.

-La que está borracha y jalándose a Xander Stonem.

-¡Ay, va la ostia!- exclamó Lucke, con los ojos abiertos como platos.-Hay que separarlos ¡ya!

-Bueno, tampoco es para ir allí para meterse en medio- a ojos de LB era algo exagerado ir hasta allí a meterse en medio.

-No, si no es por ellos- dijo señalando la puerta de la terraza.- Es que acaba de llegar Mike.

Y todo el mundo sabía que Xander y Mike no se podía ver, no podían estar en el mismo cuarto sin atacarse mutuamente, y quien no lo supiera se enteraría al día siguiente, porque Katrina ya estaba en primera fila para ver el espectáculo.

LB y Lucke se pusieron en camino para evitar la tragedia. El cometido del chico era llevarse a Mike lejos de la piscina y lejos de Stonem y el de trabajo de LB era sacar a Anna del agua y matarla... o sacarla de la fiesta, tanto daba.

-Mike ¿qué haces aquí? - por desgracia a Lucke se le daba mal mentir, engañar, disimular y todo aquello que implicara no ser sincero.- Hace una noche terrible y esta fiesta es un asco, ¿por qué no vamos dentro?

Por encima, la gente de la fiesta, ajena a lo que estaba ocurriendo, no parecía poner de su parte para ayudar, porque en cuando Lucke dijo que la fiesta era un asco, alguien se lanzó desde el trampolín de la piscina tras gritar que aquella era la mejor fiesta de su vida.

-Eso no es lo que opina el resto- dijo Mike riendo- venga, me ha costado mucho venir, ahora no vamos a irnos.

-Insisto en que nos marchemos ahora.

-Y yo insisto en quedarnos.

Y mientras a LB no le iba mucho mejor, y eso que ella no tenía ningún tipo de vergüenza o pudor para meterse en medio de una romántica y babosa pareja. Se arrodilló en el borde de la piscina, al lado de los tórtolos y golpeó suavemente el hombro de Anna.

-Márchate LB- bufó la chica entre beso y beso. Xander prefirió ignorarla.

-No, Anna, venga tenemos que irnos.

-Lb, márchate, estamos ocupados- musitó Alexander.

-Yo no quiero, estoy bien aquí- LB la agarró del brazo y trató de tirar de ella, pero Anna se resistió.- Joder ¡suéltame LB!- gritó Anna, enfadada, llamando la atención de TODOS en la piscina.

-¿Estás borracha?- mira que la había avisado, y ella como si nada.

-Sí- contestó Anna, como si aquello no tuviera nada de malo. LB volvió a tirar de ella y el desastre no se hizo esperar. Xander agarró a LB del brazo y la tiró al agua. Estallaron las risas, pero eso no era lo preocupante en ese momento, el número que habían armado tratando de evitar que Mike viera a Anna con el niño bien no había evitado la tragedia, a Mike le hervía la sangre.

-¡Xander Stonem, te voy a matar!- gritó LB saltándole encima para tratar de ahogarlo.

Anna sintió como la agarraban de nuevo por ambos brazos y la sacaban de la piscina con esfuerzo. Era Vera, podía haber sido Lucke, pero el trataba de sujetar a Mike, que intentaba lanzarse al agua a echarle una mano a LB.

-Tío para, piénsatelo dos veces.

-No hay nada que pensar, le voy a partir la cara a ese imbécil.- Parecía muy decidido y Lucke no podría retenerlo mucho tiempo. Por suerte apareció Rory, casi de la nada, que había bajado desde el cuarto en donde estaba al escuchar el escándalo. Tras él apareció Kitty, poniéndose la camiseta.

-¿Kitty Fargas?- preguntó Lucke con ánimo de reprenderle, era más pequeña que ellos.

-Bueno- trató de defenderse Rory mientras sujetaba a Mike- es animadora.

No pudieron retenerlo, a pesar de ser dos. Mike era más alto y más fuerte y estaba demasiado enfadado.

LB salió pingando de la piscina, ignorando todas las lindezasque le gritaba Xander Stonem, preocupara más por su ropa y por Anna que por otra cosa. Mientras Vera trataba de retener a la chica, que estaba contrariada y que no lograba caer en la cuenta de que Mike estaba allí. Cuando se lazó a la piscina, literalmente sobre Xander y comenzaron a pelearse, todo quedó más claro.

-¿Pero no se suponía que no iba a venir?- preguntó Vera, a gritos, tratando de retener a Anna, que se revolvía entre sus brazos, tratando de tirarse al agua para separarlos.- Lucke, que no la doy sujetado.

Rory agarró a Anna y Vera fue a asegurarse de que LB estaba bien. Le habían hecho otra herida a juego con la de las compras de la tarde pero en el otro lado de la cara... marcas de guerra. Finalmente lograron separar a los chicos, pero ya corrían las manchas de sangre por el agua de la piscina y lo peor estaba al caer. Para los chicos estaba claro, Xander había emborrachado a Anna para lograr enrollarse con ella, pero a los Lisbon eso no les importaba, les importaba que les hubieran fastidiado la fiesta. ¿Lo peor? Lo pagaron con quienes creían que tenía la culpa: Kitty Fargas.

-¡Tú, niñata!- gritó Sophie Lisbon, la única chica de la familia.- ¡TODO ESTO ES CULPA TUYA!

-¿Cómo?- preguntó Kitty contrariada. Ahora el centro de atención ya no estaba en la piscina, estaba sobre ellas dos.

-Ñañañaña- se burló Sophie- Te invito a MI fiesta a TI que no vales nada, te doy invitaciones ¡y ocurre esto! Olvídate de volver a pisar MI casa.- Kitty seguía sin comprender, ella había subido a un cuarto con Rory y al bajar todo estaba mal, pero no había tenido nada que ver. LB volvió la vista a Sophie y vio que la 'niñata' de la que Lisbon hablaba era SU hermana.- ¡FUERA!- gritó empujando a Kitty ¿Reacción de LB? Mala, muy mala.

-¡Eh! Tú, putón- gritó, librándose de Vera y yendo hacia Sophie- ¡NO TOQUES A MI HERMANA PEQUEÑA!

¿Y quién dijo que las hippies pacifistas no sabían pegar? Porque para ser bajita y flacucha le hizo bastante pupa a Sophie. La pelea se había trasladado fuera del agua y los chicos de la fiesta parecían muy dispuestos a ver a dos chicas mojadas tirándose de los pelos. Por suerte a LB sí que podían sujetarla y sacarla de allí sin esfuerzo.

Lucke sacó a LB, Rory a Kitty, Vera tiró como pudo de Anna y tres chicos enromes lanzaron a Mike por la puerta directo a darse con los dientes en el asfalto, o casi.

-¿Por qué nunca podré salir de una fiesta andando?- bufó Mike poniéndose de pie. Todos se le quedaron mirando, todos menos Anna, que se miraba los pies, muy poco despejada.

-Bien ¡Muy bien! Muy sutil, Mike- gritó LB.

-Le dijo la sartén al cazo.- Le recriminó Mike.- Habló la chica a la que tiraron a la piscina, la que se lanzó sobre el niñato y la que se peleó con una Lisbon.

-¡No es a mí a quien le sangra la cara!- gritó LB.

-Bu... bueno- intervino Vera sujetando a duras penas a Anna.- Técnicamente sí te sangra- se señaló la mejilla, la segunda herida de guerra...

-¡Así no me ayudas, Vera!

-Pues me callo.

-Joder, Mike ¿a qué a venido esto?¿Qué más te da lo que haga Xander?- preguntó LB.

-Yo no me iría por ese camino...- canturreó Lucke, tratando de ser escuchado pero sin meterse en medio de la pelea.

-¡CÁLLATE LUCKE!-gritaron LB y Mike a la vez. Luego Mike continuó con la discusión, tratando de justificarse.- Ha emborrachado a Anna, se estaba aprovechando de ella ¡tú lo sabes!

-No me ha emborrachado ¡ya estaba borracha!- dijo finalmente Anna.- Y creo que esto es ridículo, sólo fue un baño y unos cuantos San Franciscos ¿los habéis probado alguna vez?- vocalizaba con dificultad, cosa de haber bebida demás.

-¿Sólo un baño? Seh...un baño del amor- dijo Lucke.

-Sí, ¿verdad?- y Vera escogió un mal momento para reírle la gracia.

-Deberíamos irnos- sugirió Kitty entre tanta tensión. LB estuvo a punto de ponerse a gritarle, pero lo dejaría para otro momento.

-Sí ¡nos vamos!- exclamó LB- Tú y yo a casa, allí me explicarás cómo es posible que consiguieras las invitaciones- le dijo a Kitty.- Vera ¿puede dormir Anna esta noche en tu casa?

-Claro.

-Genial, llévatela. Tú- dijo señalando a Mike- ¿qué tal una terapia de control de la ira?

-¿Me recomiendas la tuya, LB?- se burló, enfadado.

-Tienes gracia porque sólo yo voy al loquero- dijo Anna, riendo como una idiota.

-Vera, marchaos anda... que asco de noche- bufó LB agarrando a su hermana.

El grupo se disolvió, cada uno por su lado. Lucke se fue con Rory, sólo ellos dos se habían dado cuenta de que el segundo había estado de algún modo, con Kitty... si LB se enteraba podía haber muchos problemas, más de los que había ya, así que lo mejor sería mantenerlo en secreto.

Por otro lado se fue Mike, quien estaba convencido de que no tenía que haber puesto un pie en aquella fiesta, no para ver lo que vio o para haber terminado metido en aquel lío. Y después estaban Vera y Anna, la segunda en traje de baño y ambas descalzas y mojadas, caminando a oscuras por la calle, lentamente, agotadas.

-Buena se ha armado esta noche¿verdad?- preguntó Vera. La otra chica rió por lo bajo y se encogió de hombros, negando con la cabeza.

-Seh... y ha sido por mi culpa.- Era la única que se había dado un baño, pero había logrado que todos se mojaran y en más formas que el sentido literal.

-No digas eso, mira... no es que Xander nos caiga muy bien a todos pero tía, joder, es tu vida haz lo que quieras y si Mike está celoso, es su problema.

-Espera, espera, espera ¿qué? ¿Mike está celoso?¿Por qué?

-Porque él también quiere ser una niño rico pedante y estúpido ¿por qué va a ser, Anita? Le gustas... entérate ya.- Eso dejó a Anna más confundida y aturdida de lo que estaba, incluso se le revolvía el estómago ¡se mareaba!¡IBA A VOMITAR! Y vomitó...

Pero no por la noticia en sí, los san francisco no le habían sentado nada bien. Lo mejor sería dormir y dejar todo aquel asunto para después de la resaca.