Tituladas 16.2% · 32,298 de 199,415 descubiertas
Rescatado 61.5% · 57,949 de 94,296 páginas identificadas · 57,939/58,568 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 34213 · de

Historia 34213 — capítulo 3

Anna se despertó al medio día en el sofá del cuarto de Vera. Llevaba puesta una camiseta blanca talla gigante sobre su traje de baño y tenía moretones en el brazo izquierdo y un terrible dolor de cabeza. Vera la observaba sentada sobre su cama, fumando un cigarrillo.

-Buenos días, Bella Durmiente- saludó en voz baja. Anna fingió sollozar mientras se erguía para poder sentarse.

-Mi cabeza...

-¿Te duele?

-Va a explotar.

-Me podré un chubasquero- bromeó Vera, que abrió el cajón de su mesilla y sacó un bote de pastillas y se lo lanzó a Anna.- Tómate un par, te ayudarán con la resaca.

-Gracias- dijo la chica, agarrando el bote al vuelo- por todo.

-Para eso están las amigas- aseguró guiñándole un ojo.- ¿Cómo vas de memoria?

-Pues- se miró de arriba abajo y pasó los dedos por el pelo- creo que vomité, tengo restos de mi cena en el pelo.- Vera rió.

-¿Algo más?- Anna negó.

-No desde la piscina- así que la conversación sobre Mike Shapiro se había borrado de su mente.- ¿Qué hora es?

-Las once y media. Date una ducha, te prepararé comida de resaca.- Anna sonrió y asintió mientras se levantaba pesadamente hacia el baño, sabía de sobra donde estaba.-¡Y llama a tu padre!-gritó, aunque Anna ya no le escuchaba.- Seguro que se está preguntando donde estás...- añadió en un susurró, levantándose de la cama.

Tras un buen desayuno de resaca cortesía de Vera, Anna se volvió a casa andando. Era casi la una del mediodía, con un poco de suerte, su padre no estaría en casa y si estaba, tendría que enfrentarse a una buena bronca por haber pasado toda la noche fuera. De todos modos, si no le había llamado todavía, no podía estar demasiado molesto.

El móvil sonó y Anna dudó si contestar o no, pero al mirar quien llamaba vio que no era su padre.

-¿Xander?

-¿Anna?- efectivamente era Xander Stonem, el mismo de la piscina, el mismo que había sacado de sus casillas a Mike, aunque Anna recordaba esa parte muy borrosa.- Sí, soy yo...

-Em...hola- ¿qué se suponía que debía decir?- Esto...¿estás bien?

-¡Sí!¡Sí!- contestó él enseguida.- ¿Qué tal tú? Estaba preocupado.

-Tranquilo, estoy bien... camino de casa.

-¿A la una?

-Dormí en casa de Vera- se justificó enseguida, sonriendo, él también rió.

-Oye... quería comentarte una cosa. Mi prima Agnes viene a la ciudad, se quedará un tiempo y conoce a mucha gente por aquí, así que le van a dar una fiesta de bienvenida, me preguntaba si... querrías venir conmigo...

-¿Contigo?¿A una fiesta...?

-Sí, es el viernes... pero si no quieres- ahora Anna tenía un dilema. Sabía que a sus amigos no les gustaría, sobre todo a LB, pero no tenía razones para decirle que no a Xander, él era el único que la trataba como una chica normal.

-No, no, claro que quiero. Iré...

Sólo Xander sabía la que se les venía encima. Agnes era la hija de la hermana de su madre. Era inteligente y muy guapa y se había criado en el mismo ambiente que su primo Alexander. Lo que muy poca gente sabía, y diciendo poca me refiero a cuatro personas contadas, era que Agnes y Xander no eran sólo primos, si no que eran hermanastros. El padre del chico era también el padre de Agnes, aunque era algo que en las altas esferas se escondía bajo la alfombra.

-¿A qué no sabes quién me ha llamado?- le preguntó Vera a LB en cuanto descolgó el teléfono sin darle tiempo ni a saludar.

-¿Leonardo Dicaprio?

-Ja...ja...ja. Te llamo para mantenerte al día de lo que ocurre en esta ciudad y tú como si nada ¿qué te pasa?

-Nada, he discutido con Kitty, acaba de irse con sus amiguitas animadoras con carteras de Chanel.- Como las odiaba.

-¿Te dio explicaciones por lo de ayer?

-¿Por las invitaciones? Que va, me dijo que ella, a diferencia de mi, sabía elegir a sus amigos ¡Y!- lo más importante venía ahora- ¿Sabes que estuvo con Rory?

-Sí- dijo Vera sin poder evitar reírse.

-Genial, todo el mundo lo sabe menos yo... y eso que es mi hermana. Da igual, déjalo ¿qué querías decirme?

-¿Te acuerdas de Agnes Harris?

-No.

-Sí, mujer LB, la prima de Stonem, la que nos empujaba a los charcos de barro y nos llamaba pobretones.

-La mini-pécora... ya me acuerdo- La habían conocido cuando eran unos críos y había demostrado ser mala como la peste. Luego se había marchado a su mansión de los Hamptons y no habían vuelto a verla.

-Viene de visita, llega mañana por la mañana.

-¿Estás segura?- LB abrió los ojos y hasta hizo amago de levantarse de la cama, porque sí, seguía metida en cama.

-Información de primera, quien me ha llamado a sido Katrina y a ella se lo ha dicho la prima de la vecina del jardinero de Xander Stonem, que escuchó como se lo decían a su padre, el loquero, por teléfono.

-¿Quién?

-Nada. El caso es que le van a dar una fiesta.

-¿Quieres que Kitty te consiga invitaciones?

-No, pero si era la fiesta de la prima de Xander, él estará invitado y es probable que llame a cierta morena borrachina...

-¿Crees que invitará a Anna?

-No, a Angelina Jolie...

Y mientras Vera y LB, que eran mucho más intuitivas de lo que muchos podían pensar, incluido sus propio amigos, buscaban la manera de liar a Anna el día de la fiesta para evitar que fuera (en el caso de que alguien la invitara), ella llegaba de nuevo a casa, tratando de rellenar las lagunas de la noche anterior. Su padre no estaba en casa, para variar, y al ir a la nevera a buscar algo de beber, vio una nota pegada en la nevera.

"Esta noche ceno fuera, no me esperes. Besos, papá"

Perfecto, su padre también había salido la noche anterior y aún no había llegado a casa, luego eran los adolescentes quienes se comportaban de modo irresponsable. Con un zumo y su iPod, Anna se puso un pijama he hizo lo que había siempre que comenzaba a deprimirse tras un día de fiesta, reflexionar ¿y donde? En la bañera del cuarto de baño de su casa. Era una bañera amplia y situada bajo una ventana, se metía allí (obvio sin llenarla) con la ventana abierta para que corriera la brisa y trataba de poner en orden sus ideas, desde la muerte de su madre, había días que se pasaba horas allí metida... era deprimente.

Pasaron un par de horas, su móvil marcaba casi las cuatro de la tarde cuando Anna escuchó la puerta de la casa cerrarse, pasados unos segundos la puerta de uno de los cuartos se cerró y no escuchó nada más. Podía no haber estado en casa que su padre no se habría dado ni cuenta.

Aunque no recordara muchas de las cosas que habían ocurrido la noche anterior, estaba muy segura de que tenía que llamar a sus amigos para disculparse. La primera a quien llamó fue a LB pero siendo domingo por la tarde, post-fiesta y teniendo tarifa plana de teléfono, estaría hablando con Vera por teléfono desde hacía horas y por eso no daba señal. El siguiente número era el de Mike, pero tampoco contestó.

El móvil de Mike sonó y él se dio cuenta, pero no estaba en situación de contestar. A pesar de que no había bebido y de que no había llegado demasiado tarde de la fiesta, no había pegado ojo en toda la noche pensando en lo ocurrido y se había quedado dormido por la mañana ¿consecuencia? Su jefe, mejor dicho, el estúpido del hijo de su jefe, había llamado a su casa para pedir explicaciones de por qué Mike no había ido a trabajar y había sido su padre, Larry, más conocido en el barrio como el señor Shapiro, quien descolgara el teléfono.

-¿Sabes lo que me costó conseguirte ese trabajo?- preguntó Larry.

-Lo sé, lo siento, me dormí...- trató de disculparse su hijo.

-¡Normal si te vas todas las noches de fiesta con los drogadictos de tus amigos! ¡No te he educado para esto!

-Mis amigos no son unos drogatas ¡que te jodan!- Larry, que por fin se había levantado de la cama en días y aún se sentía cansado, no soportó la impertinencia de su hijo y le pegó una bofetada.

-Nunca más vuelvas a hablarme así, Mike ¿me has entendido? He hecho todo lo que he podido por esta familia y por ti hasta que mi cuerpo no ha podido más ¿es mucho pedir un poco de respeto?- Mike no dijo nada, pensó en hacerlo, pero no quería ganarse otra bofetada.

Volvió a sonar el móvil. Mike sabía que era Anna porque para ella tenía un tono diferente de móvil que para el resto de los contactos. Larry miró el teléfono y pensó en descolgar, pero Mike se lo guardó en el bolsillo antes de que pudiera hacerlo, gesto que a su padre no le gustó nada. La melodía dejó de sonar.

-¿Quién es?

-¿Qué?

-¡¿Que quién te está llamando?!

-Nadie- mintió- sólo es Anna...

-¿Anna Romano? Contesta y pregúntale como es no tener a uno de tus padres contigo, porque si seguís dándome estos disgustos no duraré mucho.- Y dicho esto, Larry se puso su chaqueta y fue hacia la puerta.

-¿A dónde vas?- preguntó Mike, preocupado, su padre no estaba en condiciones de salir.

-A dar una vuelta...- farfulló y antes de que su hijo pudiera replicar, se fue dando un portazo.

Mike miró su teléfono, en efecto, tenía dos llamadas perdidas de Anna, quizás necesitara algo así que le devolvió la llamada, pero no contestó, estaba comunicando. Quizás estuviera hablando con Vera, con LB, o con... ¿Kitty?

-¿Diga?- preguntó Kitty al descolgar, ella no tenía el número de Anna.

-¿Kitty? Soy Anna ¿estás en casa?

-No, he salido, estoy...- estaba arrastrándose para lograr el perdón de Sophie Lisbon- con alguien ¿qué quieres?

-He estado llamando a tu hermana pero no contesta.

-Bueno, estará por ahí fumando drogas o bebiendo alcohol- Anna escuchó risitas de fondo y pudo suponer donde y con quienes estaba Kitty.

-¿Puedes decirle que me llame cuando vuelvas a casa?- pidió, ignorando la creciente estupidez de la pequeña de los Fargas.

-Claro, sin problemas... Chaíto.- ¿Chaíto? ¿Qué clase de despedida era Chaito?

Kitty dejó a Anna con la palabra en la boca y con serias dudas de que fuera a darle su mensaje a LB.

-¿Quién era, Kitt?- preguntó Sophie. ¿Dónde estaban? En un brunche, tomando té, como si fueran londinenses. Realmente Kitty Fargas no podía permitirse pagar un brunche y tenía que fingir que no tenía hambre, o que estaba a dieta... era muy frustrante para ella.

-Era... nadie, en realidad, sólo una de las estúpidas amigas de mi hermana.

-¿No sería Anna Romano, verdad?- preguntó Hayley, una de las chicas del séquito de Sophie Lisbon.- ¿Qué puede ver Alexander Stonem en ella? ¡Pero si es paciente de su padre!

-Dime, Kitty- interrumpió Sophie.- ¿Qué sabes del tema? Ya que eres hermana de sus amigas...

-Bueno... su madre murió y la metieron en terapia.- No sabía mucho más, aunque no creía que hubiera mucho más que saber.

-¿Sabéis quién va a terapia?- dijo de repente Hazel.- Rose Mary Carver. Resulta que su madre tenía una aventura con el jardinero y cuando su padre lo averiguó le dio una paliza y ella lo vio todo y ahora se siente súper traumatizada.- A Kitty le parecía algo espantoso, por eso se sorprendió tanto cuando todas las chicas se echaron a reír.

-Bueno, yo también tendría un lío un su jardinero ¿le habéis visto?- dijo Sophie.

-Pero So ¡si es pobre!

-No me voy a casar con él, idiota.- Las tres volvieron a reír y Kitty no quiso desentonar, así que también rió.-¿Seguro que no quieres nada, Kitty? Yo invito, para que veas que no te guardo ningún tipo de rencor.

-¿De verdad? Gracias...- aunque ni siquiera había sido culpa suya. Sophie le pasó la carta y llamó al camarero mientras Kitty elegía.- No sé... todo tiene buena pinta.

-Entonces yo pediré por ti, por cierto, me encanta esa boina francesa que llevas ¿es de Prada?- ¿Prada? Más bien del mercadillo, pero si Lisbon pensaba que era de marca, ella no se lo negaría. Sophie pidió para Kitty lo mismo que estaba comiendo ella y pagó la cuenta de los cuatro brunches, ciento veinte dólares de nada.

-Muchas gracias- agradeció de nuevo Kitty.

-Descuida, la próxima vez pagas tú y estamos en paz¿sí?- Kitty tragó saliva ya sintió, forzando una sonrisa. Ella no podía permitirse gastarse ese dinero en una merienda de te y pastitas.

Sonó el teléfono móvil de Sophie Lisbon y enseguida contestó, haciéndose la interesante antes sus amigas. Los domingos solía haber mucho cotilleos circulando vía teléfono móvil, blog o facebook después de las fiestas de los sábados, pero en ese caso, quien llamaba a Sophie no buscaba compartir información privilegiada... o quizás sí.

-¡Aló!- saludó Sophie.

-So, soy Xander.

-¡Xander!- exclamó, bien alto, para que todo el mundo en el brunche se enterara de que quien la llamaba era Xander Stonem.- Dime ¿qué puedo hacer por ti?

-¿Has organizado lo de mañana?-preguntó.

-Por supuesto, ¿por quién me tienes? Agnnie tendrá un magnifico recibimiento que la hará olvidar el jet lag y la terrible comida del avión.

-Perfecto ¿y lo del viernes?

-Está casi a punto- Sophie era la encargada de organizar la fiesta de bienvenida de Agnes Harris y también su recibimiento y guía por la ciudad.-¿Necesitas algo más?

-No, todo está bien- So escuchó el sonido del timbre de fondo.- Te dejo, llaman a la puerta y el mayordomo tiene el día libre.

-De acuerdo, chaíto- se despidió ella.

Xander colgó y fue a abrir la puerta. El mayordomo libraba los domingos, su padre estaba trabajando y su madre se ahogaba entre tequila y chocolate mientras leía revistas de moda en el salón, así que sólo quedaba él para abrir la puerta.... y menuda sorpresa se llevó.

-¿¿Agnes??

-Vaya, por la cara que pones cualquiera diría que no te alegras de verme- dijo la chica, cargada con parte de su equipaje y ataviada con ropa cara y elegante, pero muy incómoda para haber viajado con ella en avión.

-No, no... pero no te esperaba hasta mañana.

-Claro, lo que sea ¿nadie va a venir a por mis maletas?

-Es domingo, Agnes, el mayordomo libra...- así que también tendría que hacerlo él.

-¿También libran tus modales? Dale un abrazo a tu prima hermanastra- eso último tuvo que decirlo en voz baja, su tía madrastras se estaba emborrachando no muy lejos de ellos. Xander abrazó a Agnes, tenían un relación bastante buena.- El resto de mi equipaje llegará mañana.

-¿Pero cuánto tienes pensado quedarte?

-No lo sé, pero no me voy a arriesgar a no tener qué ponerme.- El chico dejó las maletas en el amplio recibidor mientras su prima miraba alrededor, emocionada.. Y bueno ¿a qué hora es mi fiesta de bienvenida?

-Verás... em... digamos que tu fiesta no será hoy.

-¿Es mañana?

-No exactamente... es... el viernes.- Agnes miró a su primo disgustada y en parte ofendida, no se esperaba aquella falta de cordialidad por su parte.

-Genial, una fiesta de bienvenida que se celebra cinco días después de que llegue. Sabía que eras lento pillando las cosas, pero no tanto...

-Esto no son los Hamptons, Agnes, aquí no estamos de vacaciones permanentes. Hay clases, exámenes, responsabilidades... pero de todos modos mañana Sophie Lisbon te llevará de compras, a comer y a hacer lo que te apetezca- la había convencido sin esfuerzo para que se saltara las clases para hacerle la pelota a Agnes.

-¿Sophie Lisbon?¿Exámenes?¿Responsabilidades?¿Pero qué te ha pasado?- preguntó aún más disgustada.- Antes eras divertido pero ya veo que te has vuelto un muermo...

-O tú estás demasiado ociosa, Agnes. No te esperábamos, así que tu cuarto aún no está listo...

-Vale, perfecto, el colmo de la desorganización- exclamó la chica.- Llego pronto para evitar a los cotillas, las chicas que se matan por mi amistad y babosos y me encuentro que no tengo ni cuarto, ni mayordomo, ni fiesta... Xander, te estás oxidando, los Stonem no somo así- aunque técnicamente, y de cara a la galería, no eran de la misma sangre, bajo la alfombra y en un círculo muy reducido, las cosas eran diferentes.- En esta ciudad no conocen a los Stonem, no han visto nada todavía...

-Acabas de llegar y ya estás planeando algo... Agnes, por Dios, date un par de horas por lo menos.

-Tienes razón- dijo la chica enseguida- voy a ducharme y a lavarme un uso horario y un trasbordo mientras me preparas un cuarto, después de dormir todo se verá mucho mejor.