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Historia 34213 — capítulo 4

Sophie Lisbon arrastraba a Kitty por las calles a primera hora de la mañana, era lunes y aunque debían estar en clase, Sophie tenía otros planes.

-¿A dónde vamos, Sophie? Las clases empiezan dentro de cinco minutos.

-¿Las clases?- repitió Sophie burlona.- Te voy a presentar a alguien muy importante, venir conmigo es un privilegio real, así que cierra la boca y camina- Kitty no supo que decir, su primer pensamiento fue darse la vuelta e ir a clase, pero sabía que Sophie se enfadaría con ella, así que no dijo nada y continuó caminando.

A esas horas de la mañana, la gente del círculo en el que se movían los Lisbon y los Stonem estaban pendientes de la llegada de Agnes Harris, pero muy poco sabían que ella había llegado la tarde anterior. Sophie era la encargada de la recepción y la organización de la tardía fiesta de bienvenida y había decidido llevarse con ella a Kitty de aprendiz sin saber que esa sería su perdición.

-¡Agnes!- exclamó So exagerada al ver a Agnes. Se acercó a ella para darle un fuerte abrazo, pero la chica ni se inmutó, es más, hasta pareció disgustada de que Sophie se tomara tantas libertadas.- Estaba deseando verte ¿cómo estás? ¿Has adelgazado? Me encanta la ropa que llevas.

-Sí, sí, sí... claro, Sophie ¿quién es esta?

-Esta es Kitty Fargas, una... amiga- la presentó Sophie. Agnes caminó alrededor de Kitty,mirándola de arriba a abajo, examinando lo que llevaba puesto, su postura, su peinado... todo.

-Así que Kitty ¿cómo Hello Kitty?

-Pues...- no supo que decir, no utilizaban la broma de Hello Kitty desde el jardín de infancia.

-Eres muy guapa y alta ¿has pensado en ser modelo?- a Kitty se le iluminaron los ojos, pero Sophie pareció disgustarse.- Tu buen físico compensa tu total falta de estilo y ese peinado... ¿qué edad tienes?

-Quince- Sophie prefirió responder por ella para que Agnes no se olvidara de que ella también estaba allí.

-Cumplo dieciséis dentro de doce días.- Aclaró Kitty.

-¿De verdad? Pues parece que tienes trece con ese peinado de niña buena y esa camisa de abuelita.- ¿Agnes se iba a dedicar a insultarla todo el día? Porque prefería soportar las clases a los insultos.- Sophie.

-Dime, Agnes.

-Traenos un par de cafés, Kitty y yo vamos a charlar.

Verdaderamente Agnes había visto potencial en Kitty, aunque veía a leguas que no tenía capacidad económica para poder vestir con el estilo que ella misma creía tener o para llevar la vida que ella llevaba. Ese fue el comienzo de la decadencia de Kitty Fargas como persona y todo por cortesía de una Stonem incubierta.

Mientras, Vera y LB se las habían estado ingeniando durante la semana para que, cuando llegara el viernes, Anna no tuviera oportunidad de ir a la fiesta. A esas alturas, ya era oficial que estaba invitada a la fiesta, pero ella lo seguía negando y tenía una excusa bastante convincente.

-Ya os lo he dicho- le repitió a sus amigas el viernes al mediodía en la cafetería del colegio.- Mi padre me castigó, normal.. con lo tarde que llegué el domingo pasado.

-Dile que te vas al cine con nosotras, seguro que te dice que sí- insistió LB, poco convencida.

-Prefiero no tentar a mi suerte. Id vosotras, pasadlo bien.

-Nah, si tú no vienes no es lo mismo- dijo Vera.- Creo que iré a ver a Luke, lleva un par de días desaparecido, ayer le llamé y su madre me dijo que estaba con gripe. - Anna y LB intercambiaron miradas y sonrisitas, cosa que molestó mucho a Vera.- ¿qué pasa?

-Nada- dijeron ambas enseguida.- Sólo que... es un bonito gesto que te intereses por su salud- continuó LB.- ¿Vas a jugar a los médicos con él para que se le pase?- Pareció que Vera no había pillado el chiste porque fue la única que no rió.

-¿Luke? Por favor... Luke es.... es Luke.

-Tú le gustas- dijo Anna.

-Bueno, y tú le gustas a Mike- respondió ella, enfadada. LB enseguida le dio un codazo a Vera, por bocazas, se suponía que aunque era evidente para todos, nadie debía decirlo.

-Eso no es cierto... yo no le gusto...

-Nah, deja a Vera con sus películas ¡Mira! Gelatina verde- LB trató de relajar el ambiente, siempre le tocaba a ella.

-Sí, mis películas... oye, LB ¿qué es de Kitty? Hoy no la he visto por aquí.-Vera puso de su parte para cambiar de tema, al menos ya no estaban hablando de ella.

-Ni hoy, ni ayer, ni el lunes... y el martes se saltó la última clase. Está con Agnes.

-¿Agnes? ¿Agnes la prima de Xander?- preguntó Anna, sacando la cartera para pagar su comida.

-Sí, la reina de la fiesta de esta noche a la que ni estamos invitadas ni tú vas a ir ¿no?- LB y Vera tenían la mala suerte de haber conocido a Agnes hacía ya tiempo, pero Anna nunca la había visto en persona.- Podríamos ir a Martin's- allí estaría Mike y el momento sería aún más tenso.

270 invitados y un presupuesto de 250.000 dólares salidos del bolsillo de las padre de Xander Stonem era el recuento final a escasas horas de la fiesta de bienvenida que, finalmente, no se celebraría en la casa de los Lisbon porque se les había quedado pequeña.

No sólo casi trescientas personas estaba invitadas, si no que habían tenido que montar un escenario para que Lifehouse tocaran a gusto, porque si, les habían contratado para tocar en la fiesta, preparar una zona de playa artificial con arena y hogueras para que Agnes se sitiera como en las fiestas de verano de los Hamptons y, por supuesto, se necesitaba espacio para el bufette con la fuente de dos metros de altura de chocolate fundido. Esos eran tan sólo algunos de los caprichos de Agnes que no le habían gustado demasiado a su tío.

-Llevas aquí menos de una semana y ya me has costado un cuarto de millón de dólares con tu maldita fiesta ¿cómo puede ser, Agnes?- preguntó William, más conocido como doctor Stonem.

-Lifehouse tocarán en la fiesta, el escenario, la iluminación y todas esas cosas son caras. Luego esta la playa artificial, las bebidas y la comida, somos muchos... el alquiler del club del hotel, mi vestido para esta noche, el traje de baño...- y la lista seguía y Agnes no parecía inmutarse o arrepentirse.

-¡Es una barbaridad! Xander ¿cómo has podido permitirlo?

-Bueno... yo...

-Cuando el vino el verano pasado su fiesta costó 180.000 dólares y salieron de mi bolsillo, sólo quería devolverme el detalle.

-Haberle comprado una pulserita de Cartier, mil... dos mil dólares, pero una pueril fiesta sin sentido... ¡No lo voy a permitir! No permitiré que me cuestes un cuarto de millón a la semana.

-Eso puedo arreglarlo- dijo Agnes, sin deponer.- Ya tenía esto previsto, me iré antes de la cena.

Y sin decir nada más, Agnes se levantó y recorrió la mansión de los Stonem hasta llegar al cuarto de invitados, seguida de cerca por Xander.

-Agnes, espera- pidió el chico.- ¿A dónde vas a ir?

-Ya le dije a tu padre que había previsto algo así, es más, me extraña que no me haya echado antes. Alquilé un loft divino en el centro, te encantará. Mandaré a alguien a recoger mis cosas... no permitiré que nadie me arruine esta noche.- No se había gastado gran parte de ese presupuesto en estar perfecta para aquella noche para que su tío se la fastidiara echándola, era una imprevisto fácil de solventar.- ¿Qué hay de ti? Esa chica de la que me hablaste... Anna ¿vendrá?

-Sí, la llamé después de comer pero...

-¿Pero?

-No les gusto a sus amigas, no quieren que vaya a la fiesta... conmigo.

-Bah, amigas ¿de qué sirven? Yo nunca he tenido una y mírame, 270 personas se mueren por verme hoy. Por cierto ¿te has encargado de que Lisbon no aparezca?- Tras organizar la fiesta, Xander se ocuparía de que le surgiera un imprevisto insalvable y no pudiera presentarse.

-Sí, claro, por cierto... he estado repasando la lista de invitados y he visto que has añadido un nombre a última hora, Kitty Fargas.

-Sí, Hello Kitty, será divertido.

-¿Por qué?

-¿La has visto? Parece una monjita... ya me encargaré yo de que deje de serlo. Le he conseguido una prueba en una agencia de modelos.

-¿Kitty Fargas, modelo?

-Con los arreglos adecuados sí. Déjamelo a mi, no lo hago porque quiera lanzar su carrera, es algo más como... un pasatiempo, como un experimento sociológico. Y tú ya sabes lo mucho que me gusta experimentar.

-Agnes, no te pases- pidió Xander.

-No seas aburrido, venga, ve a vestirte, nos vemos en mi fiesta.

La gente comenzó a llegar a las nueve y media. Anna sabía que iba a meterse en un buen lío por ir a aquella fiesta, pero no tenía ninguna razón para no ir. De hecho ¿por qué lo había ocultado? ¿Sólo porque LB se llevaba mal con cualquier ser en el planeta que llevara una pizca de ADN Stonem? De todos modos, al día siguiente, el domingo como muy tarde, todos sabrían que ella había estado allí, había docenas de Katrinas que se encargarían de propagar los chismes pertinentes.

Xander, por su parte, esperaba nervioso. A él le traía sin cuidado que al día siguiente se hablara de su fiesta, es más, lo prefería. Aquella noche tenía un plan muy especial para Anna y estaba seguro de que se iba a hacer realidad.

Por otro lado estaba Kitty, siguiendo los consejos de Agnes, llegaría a la fiesta tarde, cuando todo el mundo estuviera dentro, de modo que todos le vieran llegar. Una vez allí la buscaría y sería su mano derecha aquella noche, a falta de una oportunamente desaparecida Sophie Lisbon. Sin embargo, el atuendo para la fiesta de Kitty no gustó en su casa. El vestido... demasiado caro, el peinado, demasiado elaborado, los zapatos... demasiado altos.

-¿A dónde vas?- preguntó su padre.

-A una fiesta, para la prima de un chico del instituto.- Kitty prefirió no dar muchos detalles.

-De eso nada, jovencita. Nos han llamado del colegio- LB observaba la escena mientras cenaba ante de marcharse al cine con una nueva vecina.- Has faltado a varias clases esta semana ¿dónde te has metido?

-Pues... por ahí, de compras, tomando cafés.

-¿Tomando cafés?- la madre de las chicas no daba crédito.-¿Y ese vestido? Parece caro.

-¿Un regalito de Agnes?- preguntó LB.

-¿Quién es Agnes?- a sus padres no les sonaba el nombre de ser una amiga del colegio y,si hacía a su hija pequeña perder clase, no podía ser una buena influencia.

-Una amiga... hoy le hacen una fiesta y ella me regaló el vestido, pero era suyo y ya no se lo ponía- mintió, el vestido lo habían comprado el jueves en una boutique y el precio había sido desorbitado.- Papá, castígame mañana, por favor, pero no hoy. Me he pasado dos horas y media en la peluquería y tengo muchas ganas de ir.

-¿Dos horas y media de peluquería?Pero Kitty, tú siempre te peinas en casa, siempre me pides ayuda- y su madre se sentía herida por eso.

-No soy un bebé mamá, no necesito que me hagas trenzas, ya no tengo diez años.- Exclamó Kitty.

-¡No! Tienes quince- respondió su padre, alzando la voz.- Y no te voy a dejar salir así de casa, sin habernos avisado y sin saber a qué clase de fiesta vas. Ve a tu cuarto.

-¡Pero papá!

-A tu habitación, ahora.

-Ya has oído, barbie gatita, a tu habitación- añadió LB con malicia.

Kitty salió corriendo escaleras arriba y dio un buen portazo al encerrarse en su cuarto. LB rió, satisfecha, no le gustaba Agnes y no quería que su hermana pequeña se juntara con ella, además, que la hubiera castigado siempre era causa de felicidad para ella, podía restregarle su libertad por las narices mientras estaba recluida en casa.

-¿Qué plan tienes, Liberty Bell?- preguntó su padre.

-Voy a ir al cine.

-¿Con Anna y Vera?- para su madre eran dos chicas excelentes y el cine era un plan muy sano.

-No, a Vera le surgió una especie de cena familiar de última hora y Anna está en esa estúpida fiesta, cree que no lo sabemos, pero sí.

-¿Entonces con quién vas?

-Con Danielle.

-¿Quién es Danielle?- aquello parecía una interrogatorio en plan poli malo y poli peor, y ella no iba a hacer nada malo, no aquella noche al menos.

-La nueva vecina, viven en el quinto piso, su familia se mudó hace un par de semanas, es maja.

-¿La chica rubia de polo corto?

-Sí, esa...

El interrogatorio terminó pronto, sus padres le preguntaron por la película, los horarios y los planes posteriores, eran unos pesados, sobre todo tratándose de Kitty. Tras unos cinco minutos más, LB subió a su cuarto a por su bolso de piel, aquel por el que había tenido que luchar en las rebajas... había merecido la pena. Su puerta estaba ante la del cuarto de su hermana pequeña y no pdo resistirse a entrar. Al abrir la puerta, sin haber llamado para que la molestia fuera mayor, se encontró una escena muy peculiar. Kitty trataba de escaparse por la escalera de incendios.

-¿Qué haces?- aunque era evidente, LB quiso escuchar la patética excusa de su hermana.

-Na... nada, gimnasia, estiramientos...

-Yo creo que intentas escaparte por la ventana ¿Tantas ganas tienes de ir a esa fiesta?

-Sí, vamos LB, es mi oportunidad de que las animadoras dejen de verme como la enana novata. Agnes dice que...

-Me da igual lo que Agnes diga. No me gusta que faltes a clase- la regañó, como buena hermana mayor.

-Hablas como papá, venga...LB, por favor, cúbreme, sólo por esta vez.

Y la muy idiota de LB, cubrió a su hermana pequeña al salir, de modo que sus padres no sospecharan que se había escapado, o al menos eso intentó, pero una vez fuera de casa y en el cine, ya era problema de Kitty llegar antes de que sus padres se levantaran al día siguiente para no meterse en un lío aún mayor.

Ya en el hotel, a las diez, Anna llegó en un taxi. Su padre tenía trabajo que hacer y no había podido llevarla y, por supuesto, ella como loca que era, no podía sacarse la licencia de conducir. Xander la esperaba en la puerta del hotel, con ropa informal.

-Te dije que podía pasar a buscarte...- la regañó él, al recibirla en la puerta con un beso que ella no se esperaba.

-No tiene importancia, de verdad... no quería molestarte.

-No es molestia, Anna, ya lo sabes. Venga, entremos.

El espectáculo que habían montado en honor Agnes Harris era tan exagerado, tan estrafalario que resultaba emocionalmente decadente y muy triste. Una llamada desesperada de atención ¿de verdad era necesaria una playa falsa bordeando la piscina o una fuente de chocolate de dos metros de alto?

-¿Sabes quiénes tocarán en la fiesta?- preguntó Xander, haciéndose el interesante.

-No, ¿quienes?

-Lifehouse, me ha costado conseguirlos, pero estarán aquí.

-¿De verdad? Me encantan Lifehouse- dijo Anna emocionada mientras entraban, viendo de lejos a la que parecía ser... ¿Kitty?

-Lo sé- por eso los había contratado a ellos y no a un Dj como su prima hubiese preferido.- Ven, tomemos una copa.

Efectivamente, la que llegaba de lejos, descalza y casi corriendo era Kitty. A escasos metros de la puerta se puso los zapatos de tacón, se atusó un poco el pelo, el vestido y caminó con perfecto equilibrio hasta la puerta de entrada, donde un par de porteros grandes como armarios vigilaban que nadie se colara en la fiesta.

-¿Nombre?- preguntó uno de ellos a Kitty cuando se acercó a la entrada.

-Kitty Fargas, Agnes me agregó a la lista esta mañana- su invitación había estado en el aire hasta aquella mañana ¿la excusa de Agnes? Que el aforo era limitado, pero ahora que Sophie Lisbon no había podido ir, quedaba una invitación libre.

-Fargas... Fargas... de acuerdo, pase señorita y disfrute de la fiesta.

-Gracias- respondió emocionada y con una gran sonrisa por lo bien que la habían tratado.

A Kitty toda la decoración, la playa, la fuente, los focos... absolutamente todo le fascinó. En las fiestas más interesantes a las que había asistido hasta hacía poco sólo había habido payasos y globos, pero aquello era muchísimo mejor con diferencia.

-Hello Kitty!- gritó Agnes yendo hacia ella con una despampanante vestido de Dolce&Gabanna y unos zapatos de tacón imposibles.- Has venido.

-Claro, no podía perderme tu fiesta.

-Obvio que no, tome- dijo dándole una copa.- Vamos- insistió, al ver que Kitty dudaba.- No me digas que no bebes.

-Claro que sí- dijo tras titubear un instante. Una copa no le haría daño.

-Muy bien ¿Sabes qué? He estado hablando con un amigo fotógrafo que trabaja en una agencia y te he conseguido una prueba.

-¿De verdad? Claro, aunque te hará falta un cambio de imagen.

-Sí, lo que sea.

Kitty había soñado con mil cosas en su vida. Había comenzado con los típicos sueños de niña pequeña, ser profesora, veterinaria o abogada, pero a medida que creció se dio cuenta de lo mucho que le gustaba bailar y entrar a las animadoras había sido algo muy grande para ella. Muchas veces había pensado en ser modelo, en ponerse toda aquella ropa, desfilar, aparecer en portadas de revistas... pero jamás había creído de verdad que aquello podía hacerse realidad, no hasta que había aparecido Agnes, claro.

En menos de hora y media el número de invitados a la fiesta se había reducido de 270 a 236 invitados a causa del alcohol. La gente no parecía saber beber pero eso no era nada que Agnes le importara realmente. Ella se paseaba entre la gente, bailaba en el escenario al ritmo de la música del mini concierto de Lifehouse, bebía cócteles y se dejaba mimar por los chicos guapos, seguida de cerca por su séquito encabezado por Kitty Fargas.

Mientras, y tras un plato de fresas con chocolate y tres copas, Xander guiaba a Anna al playa artificial, cerca de las hogueras. Anna sabía de sobra que su perdición era el alcohol, sabía que no debía beber y sabía que si lo hacía las cosas con Xander Stonem sólo podían terminar de una manera, pero aún así... siempre caía en la misma enredadera. De ese modo había terminado de nuevo entre los brazos de su supuesto príncipe azul, entre cojines de plumas y sobre una esterilla de bambú, al lado de una de las hogueras. Entre beso y beso, a penas si tiempo para respirar, Anna intentaba pensar en lo que estaba haciendo, sin embargo, Xander parecía cada vez más excitado y menos dispuesto a aflojar y eso le resultaba incómodo así que, cuando tuvo la primera oportunidad se poner aire entre los dos, la aprovechó.

-Llevamos aquí ya un buen rato y aún no he podido conocer a tu prima- fue lo primero que se le ocurrió decir.

-Agnes es una chica ocupada, pero en cuanto pueda te la presentaré... le he hablado de ti y está deseando conocerte- falso, a Agnes no le iba ni le venía la existencia de Anna, pero podía fingir interés si su primo se lo pedía, era una gran actriz.

-Estaría bien... es su fiesta y ni siquiera la he visto todavía ¿Sabías que Kitty venía?

-Sí, Agnes la invitó- respondió Xander antes de acercarse a Anna para besar suavemente su cuello. Sus manos se deslizaron esquivas bajo la camiseta de ella y la hizo sentir terriblemente incómoda, así que le agarró de las muñecas e intentó apartarle.- ¿Qué pasa?

-Creo que deberías aflojar un poco.

-Lo siento... es difícil moderarse con una chica como tú- Anna sonrió, avergonzada y, sin casi dejarle tiempo para respirar, trató de bersarla de nuevo y, de nuevo, ella le apartó.- Anna... no, venga yo... te quiero- dijo casi sin pensar. Aquello sobrepasó los límites de ella, ¿la quería?¿A qué venía eso?- Mira, tengo reservado un cuarto arriba, en el hotel, qué te parece si subimos un rato, allí estaremos mucho más cómodos.- Claro, ahora encajaba, por eso la quería... para acostarse con ella, muy poco sutil.

-Creo que me marcho.

-¿Qué? No, Anna, venga, no seas así.- Trató de quitarse a Xander de encima, pero él la agarró del brazo, enfadado.

-Me haces daño.

-Anna, no puedes dejarme así.

-¿Qué? Quítate de encima, ahora- finalmente se lo quitó de encima de un empujó y caminó apresurada hacia la salida. No tenía a nadie que pudiera recogerla, vivía lejos y su plan era que Xander la llevara a casa, así que no tenía dinero para otro taxi.

Vera y LB estaban en el cine, o eso pensaba ella, Luke estaba enfermo y Rory tenía la moto en el taller. Sólo le quedaba una opción y no le resultaba muy cómodo pero ¿qué hacer si no? Sacó su móvil del bolsillo del pantalón y no le quedó otra opción que llamar a...

-¿Mike?

-¿Anna?¿Qué pasa, es tarde?¿Estás bien?-preguntó preocupado. Al día siguiente entraba temprano a trabajar y ya se había acostado.

-Sí... no... he venido a una fiesta y ha habido un problema... ¿crees que podrías venir a buscarme?- esperaba un no, esperaba tener que inventar excusas, pero...

-¿Dónde estás?

Mike no titubeó, comenzó a vestirse aún antes de que colgar el teléfono y salió corriendo de casa, tratando de no despertar a nadie, se montó en el coche de su padre, el que ahora usaban él y su madre y aceleró para llegar cuanto antes a la fiesta. Anna casi se había escondido para que Xander no la encontrara, de modo que no vio llegar a Mike que corrió hacia la entrada, donde lo pararon los porteros.

-Nombre.

-Mike Shapiro- dijo intentando colarse entre ellos sin éxito.

-Lo siento, no estás en la lista.

-Que le den a tu mierda de lista, tengo que pasar- de nuevo tuvieron que retenerle y empujarle para alejarle de la puerta, Todo el barullo alertó a Anna, que corrió hacia la puerta justo antes de que comenzara la pelea.

-Mike ¡Mike! Estoy aquí.- Gritó desde lejos. El chico apartó a todos a su paso hasta llegar junto a Anna y la abrazó instintivamente.

-¿Estás bien?

-Sí, claro... sólo... lo siento, no tenía a quien llamar.

-Tranquila ¿seguro que estás bien?¿No te habrá hecho nada ese idiota de Xander?- que, por cierto, rondaba por allí.

-No, venga, vámonos- dijo agarrándolo del brazo y tirando con prisas.

-Anna, ¿qué...?- al girarse vio a Stonem acercarse y quiso ir hacia él para darle una paliza, pero de nuevo ella le paró.

-Ahora vengo- Mike la sujetó, pero ella se soltó.- Hablaré un momento con él, será lo mejor. No tardaré.

-Te espero en el coche.

Mike, muy a su pesar, se metió en el coche de su padre a esperar, contemplando como Xander trataba de camelarse a Anna, como si ella quisiera... ¿por qué le había llamado si no?

-¿Por qué le llamas a él?- preguntó Xander enfadado.

-No tenía quien me llevara a casa y es mi amigo...

-Yo te llevaré, tengo el coche en el aparcamiento.- Anna negó con la cabeza.- Siento lo de antes, de verdad, venga, yo te llevo- dijo agarrándola de la mano. Ella se soltó enseguida.

-Ya te he dicho que no, Stonem.

-Genial, muy bien... ¡tú te lo pierdes! Vete con el idiota de tu amigo y atente a las consecuencias.

-¿Me estás amenazando?

-Sí y tienes suerte, por no suelo avisar.- Y dicho esto, se dio media vuelta y se metió de nuevo en la fiesta. Anna corrió hacia el coche, subió y se puso el cinturón de seguridad sin decir nada.

-Arranca.- Pidió mirando al frente.

-¿Qué te ha dicho?

-Nada, arranca, por favor.

-Anna, Xander no te deja en paz, deberías pensar en...

-¡Joder, Mike, arranca el coche me bajo y voy a pie!- de ser cualquier otra persona la hubiera invitadoa bajarse de su coche e irse a la mierda, pero era Anna y todos sus mecanismos de autodefensa no servían de nada con ella.

Mike arrancó el coche y ninguno de los dos dijo ni una sola palabra durante el trayecto. Fue un viaje corto pero tenso y Anna sólo dijo gracias y musitó un lo sientoantes de bajarse del coche y meterse en su casa con prisas. Él no dijo nada, quiso hacerlo, pero no pudo, sólo continuó su camino hacia casa, quizás al día siguiente todo se viera mejor.

Mientras, en la fiesta, las cosas no iban mucho mejor. Xander buscó a su prima para decirle que se iba, pero Agnes estaba demasiado ocupada sacándose fotos ante el objetivo de uno de los varios fotógrafos que había contratado para hacerle un buen álbum de la fiesta. Junto a ella posaba Kitty, que parecía prepararse para la sesión que le habían preparado.

-Agnes, me voy...- dijo el chico de pasada, enfadado. Su prima fue tras él y le agarró del brazo, tirando de él y obligándole a girarse.

-¿Por qué? Quédate ¡Es una fiesta estupenda!- al menos para ella, que no hacía más que beber y divertirse.

-Estás borracha...

-Sí ¿y qué? Venga ¿qué te ha pasado?

-Anna se ha ido, la muy zorra me ha rechazado ¡a mí no me rechaza nadie!- dijo muy enfadado.

-Ya, ya... pasa de ella, hay un montón de chicas en la fiesta, elige a la que quieras y llévala a uno de los cuartos reservados.

-No.

-Venga, idiota ¿qué tal Kitty?

-¿Una Fargas? Tengo dignidad, Agnes- dijo mirándola con desprecio desde lejos.

-Ya, pero le molestaría un montón a su hermana mayor ¿no me dijiste que la odiabas?- Xander se lo pensó un instante, aunque sólo fuera por hacer daño a LB, pero desistió, Kitty no era su tipo.

-Paso, me voy a casa.

-Como quieras, aburrido- dijo sin darle demasiada importancia.- ¡Kitty!¡OTRA RONDA PARA TODOS!

Haciendo recuento, la fiesta fue divertida para Agnes (a pesar de haber tenido que marcharse de la casa de sus tíos) y para la gente que no se acercó demasiado a ella pero... Xander se iba a casa con un rechazo a sus espaldas, Anna regresaba con miedo por la amenaza, Mike, a pesar de no haber estado en la fiesta, no tenía un buen saber de boca, se había quedado con las ganas de enfrentar a Stonem ¿Y Sophie Lisbon, qué había sido realmente de ella? De camino a la fiesta Xander se había encargado de que un control policial la parara y la metiera toda la noche en la comisaría y todo porque no fuera a la fiesta.

¿Y la peor parte quién se la llevó? La ganadora fue Kitty Fargas, aunque compartió parte de la bronca con su hermana por haberla cubierto. Llegó demasiado tarde a casa, ya había amanecido y cuando quiso volver a colarse en su habitación por la escalera de incendios, su madre la esperaba en sentada en la cama.

La castigaron a ella por mentir, por escaparse, por desobedecer y por faltar a clase, dos meses de castigo con posibilidad de reducción de condena por buen comportamiento. LB tuvo una pena más leve, dos fines de semana sin salir.

-¿Ha valido la pena?

-¿Qué?- Kitty no entendió la pregunta de su madre.

-Si ha valido la pena hacer todo esto sólo por ir a una estúpida fiesta... nos has decepcionado Kitty, me has decepcionado mucho.