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Historia 34213 — capítulo 7
Aquella había sin duda la peor semana en la vida de LB después de la desafortunada semana del Espíritu dos años atrás cuando sin querer, mientras desfilaba, una de las majorettes le golpeó con la varita en la cabeza, cayó al suelo y media orquesta le pasó por encima. Un brazo roto y ocho puntos en la frente lo confirmaron durante más de mes y medio.
Ahora lo recordaba y se reía, pero tardaría mucho en reírse de todas las penalidades que había tenido que soportar aquella semana para organizar la fiesta de cumpleaños de de su hermana pequeña. No había pasado ni un sólo día del lunes al viernes en el que no hubiera ocurrido algo malo y LB se encargaba de registrar en su agenda cada imprevisto para poder tener constancia de lo duro que había sido para poder dar algo de pena a sus padres, esa era la única forma que tendría de sacar algo de dinero para todo aquello.
LUNES
-El idiota de Leslie ha intentado anularme la reserva del local porque Mike estaba invitado. Al menos he podido solucionarlo... CREO
Se me cayeron las llaves en el contenedor de basura cuando fui a sacar las bolsas y tuve que meterme dentro para recuperarlas... apestaré durante días.
-Cosas por hacer:
1-Ir al banco a sacar dinero.
2-Comprar regalo.
3-Convencer a Vera de que salga con Leslie Martin.
4-Recoger invitaciones en la imprenta.
MARTES
-Los de la imprenta no me hacen las invitaciones, ¡no pillan encargos por menos de 50 personas!¿Qué hago ahora?
Me puse tan nerviosa que Vera casi me ahoga tirándome un vaso de agua por toda la cara ¡se me metió por la nariz!
-Cosas por hacer:
1-Comprar regalo.
2-Convencer a Vera de que salga con Martin.
3-Llamar a todos los invitados.
MIÉRCOLES
-Llamadas realizadas: 23
-Confirmaciones: 0
¿Es que Kitty ya no tiene amigos?
-No sé que comprarle... todo es demasiado caro, o infantil, o estúpido...
-Cosas por hacer:
1-Comprar regalo.
2-Hacer que Vera no me odie por haberle pedido que saliera con Martin.
3-Comprar los adornos, revisar la lista de música de Lucke.
4-Pedir 4 citas para el viernes en la peluquería.
JUEVES
-Un error en el pedido de la tienda donde encargué los adornos ha hecho que tenga un excedente de 112 gorros de fiesta con matasuegras incluidos ¿y qué se supone que voy a hacer con todo esto?
-Cosas por hacer:
1-Comprar regalo ¡YA!
2-Reservar restaurante para el sábado que viene para Vera y Martin.
3-¡ENCONTRAR A LUCKE!
VIERNES
-Peluquería a las 15:30.
-Fiesta en la casa de los Romano.
¡CREO QUE HE ENCONTRADO UN BUEN REGALO!
-Cosas por hacer:
1-Buscar música de verad.
2-Ir al banco a echar mano de mi fondo universitario para pagar el puñetero regalo de Kitty.
3-Ayudar a Anna con la tarta.
¿Qué más podía salir mal? Antes del cumpleaños,claro ¿Qué más podía torcerse aquel viernes? Se suponía que todo lo que quedaba por arreglar lo dejaría para el sábado por la mañana y si se arruinaba siempre podía montar un puesto vendiendo gorros de fiesta porque como ya no se podría pagar la universidad...
Pero había cosas que LB no apuntaba en su agenda, cosas que ocurrían en su casa y debía soportar, casi todo a causa de las continuas discusiones que provocaba su hermana pequeña. Aquel mediodía no iba a ser una excepción.
-Hoy a las tres y media tenemos cita en la peluquería ¿no, LB?- preguntó su madre mientras servía ensalada.
-Sí, pedí cita para las tres y para Vera.
-Yo no voy- bufó Kitty, apartando la patata de su ensalada, tenía demasiadas calorías y había empezado una dieta.-Agnes me ha reservado cita en una peluquería del centro para la sesión de fotos de mañana.
-Te he dicho que no vas a ir- dijo enfurecida su madre.
-¡ES INJUSTO!-gritó enfadada-¡¿POR QUÉ NO?! Quiero hacerlo, es mi vida.
-De eso nada, mientras no tengas los dieciocho, nos perteneces- dijo su padre tranquilo, arrancándole una sonrisa a LB.
-No te rías, estúpida- le dijo Kitty a su hermana.
-¡No le hables así a tu hermana!- la regañó su madre.
-Explícame por qué no puedo ir ¿eh? Es un fotógrafo importante y podría terminar trabajando para él de forma habitual- trató de explicar la niña, a ver si con algo de diálogo podía convencer a sus padres.
-¿Y eso te lo ha dicho Agnes?- preguntó LB con cierto retintín.
-Cállate maldita lesb...
-¡KITTY!-Exclamó su madre, perdiendo la paciencia.- Ya te vale.- Kitty se levantó de la mesa de mala manera y su padre fue tras ella, sujetándole del brazo.
-Te estás pasando. No es que no- la niña trató de soltarse, pero su padre la sujetaba con firmeza, muy enfadado.- No deberíamos dejarte salir siquiera por tu cumpleaños.
-¿Qué?
-¡La fiesta de cumpleaños que te está organizando tu hermana y que no te mereces!
-¡PAPÁ!- exclamó LB, que manera de meter la pata. Kitty pareció calmarse y su padre la soltó, pero al final la primera en encerrarse en su cuarto fue LB, acababan de fastidiarle toda una semana de esfuerzos.
VIERNES
-Papá me ha jodido la sorpresa... lo que me faltaba.
-Cosas por hacer:
4-Enterrarme viva...
Perfecto, ahora Kitty tendría que fingir sorpresa al entrar en Martin's y con lo mal que se comportaba últimamente ni se esforzaría en hacerlo. Llamaron a la puerta de su cuarto, pero LB había cerrado.
-Cariño- musitó su padre, al otro lado de la puerta- lo siento mucho, no tenía que haberte fastidiado la sorpresa.
-Ya da igual, era lo último que podía pasar hoy.
-¿Hay algo que pueda hacer?
-¿Tienes una máquina del tiempo?- preguntó la chica irónicamente.
-No... pero puedo extenderte un cheque para sufragar gastos y para el regalo de tu hermana. Te has esforzado mucho y yo lo he fastidiado, además de que Kitty no parece estar colaborando mucho- se escuchó un portazo más estruendoso de los normal, la oveja negra se había marchado. LB abrió la puerta, el cheque la animaría un poco.- Cómprale un iPod o una de esas cosas que os gustan a los jóvenes y cómprate un vestido bonito para la fiesta de esta noche- le dijo su padre mientras buscaba la chequera en el mueble de la entrada.
-No me pongo vestidos desde los ocho años, papá.
-Tú ya me entiendes.
VIERNES
-Comprar iPod antes de la fiesta.
-Cosas por hacer:
5-Desenterrarme y cobrar el cheque de papá.
Dicen que no hay mal que por bien no venga, quizás LB se estuviera ganando las alas sin saberlo. Tras la comida y una rápida parada para compras, LB y su madre se dirigieron a la peluquería. Delante las esperaba Vera, con su madre y, para variar, parecían enfurruñadas. Siempre peleando. La señora Cortez se quedó con la vez de Kitty en la peluquería, ya que ella la había despreciado como hacía con todo lo que no viniera de Agnes Harris.
-¿Y tu padre le dijo lo de la fiesta?- preguntó Vera, aún sin poder creérselo mientras a ambas chicas les lavaban el pelo dos peluqueras de origen asiático con uñas de porcelana de medio metro.
-Sí, se le escapó y ahora Kitty sabe lo de mañana. Pero al menos me ha dado dinero para intentar arreglarlo.
-Que suerte, mi madre cree que la mejor forma de arreglar SUS errores es hablando... y el diálogo no pagará eso vaqueros tan monos que vi en una tienda en el centro comercial.
-Puedo hacerte un préstame- ofreció LB.
-¿Interés fijo o variable?
-Tan y como están las cosas diría que fijo, pero por ser tú no te cobraré gastos por demora.
-¡Ah! Pues muchas gracias- Vera rió y negó.- Nah, da igual, esperaré a las rebajas...
-¿Y por las notas?
-No creo que mis notas le hagan mucha gracia a mis padres, seguro que cateo álgebra...
Desgraciadamente los finales estaban a la vuelta de la esquina, un mes escaso los separaba de sufrir el terrible tormento de los exámenes estandarizados, precedidos por la semana libre de clases y seguidos de un perfecto u odioso verano, todo dependiendo de sus notas. ¿Y quién iba a suspender todo si no se aplicaba? Pues Kitty, pero a ella parecía darle igual.
Los invitados comenzaron a llegar a casa de los Romano. Anna se había puesto un vestido y le había prometido a su padre fingir una sonrisa durante toda la fiesta, el problema era que no sabía por cuanto tiempo podría mantener dicha promesa...
Las primeras caras amigas en llegar fueron las de Lucke y Rory, que llegaba accidentado con un brazo en cabestrillo.
-¿Qué te ha pasado?- preguntó Anna, mientras colgaba los abrigos de los padres de los chicos, la estúpida de Harper la había renegado a ser las chica del ropero.
-Menuda clase de deportes te has perdido hoy, Anna- exclamó Lucke.
-¿Y eso?
-Este idiota- dijo, señalando a Rory, que lo miraba con rabia contenida.- Que no sabe trepar por la cuerda.
-¡EH!-Se quejó el susodicho accidentado.- No es nada tan malo, seguro que hay un montón de cosas que vosotros no podéis hacer.
-Sí- dijo Anna.- No puedo creer que no subas por la cuerda. - Y eso ya era algo.
Poco a poco la casa se fue llenando de desconocidos que venían a ver la nueva vida que se estaba pegando Racher Harper, la nueva noviecita del padre de Anna. Se había vestido como un ama de casa de los años setenta, con falda almidonada, blusa blanca y perlas. Era enfermizo verla pasar de un lado a otro con copas de cóctel y canapés.
-Miradla, paseándose por MI casa como si todo estoy fuera suyo- nadie sabía qué decirle a Anna. Parecía estar pasándolo mal y lo peor estaba por llegar.
Primero apareció Mike, que venía con su prima y dos de sus hermanos. Su padre se había quedado en casa descansando y su madre trabajaba. La situación no se volvió tensa entre ellos porque ambos tenían asuntos más graves por los que preocuparse. En el caso de Anna era que los Stonem estaban a punto de llegar, hijo violador y prima indeseable incluidos y, de regalo en el paquete, Kitty Fargas, con un nuevo corte de pelo que dejo boquiabierta a su hermana y mayor y, sobre todo, a sus padres.
Con flequillo, peinado hacia un lado, el pelo mucho más corto y teñido de un tono de rubio tirando a platino, se presentó con un vestido rosa ultra-corto, zapatos de tacón y una ridícula diadema fucsia. Parecía tomarse muy enserio eso de vestirse como las modelos...
-¿Pero qué llevas puesto y qué te has puesto en el pelo?- le preguntó su madre, tratando de mantener el sosiego.
-Me apetecía un cambio de look, la ropa me la ha regalado Agnes- como casi todo lo que llevaba puesto. Agnes decía que debía vestirse según las tendencias si quería llegar a ser alguien (y si quería salir con ella a la calle, claro).
Y mientras LB estaba demasiado ocupada tratando de volver a encarriar a su hermana en la senda del bien, Vera trataba de fingir una buena relación con su madre y su padrastro y Lucke seguía riéndose de Rory, Rachel Harpes intentaba que su relación con Anna mejorara. Le pidió que la siguiera a la cocina para echarle una mano con los canapés de queso y caviar y para preparar más ponche de granadina para los invitados. Annan o dijo nada, sólo la siguió bajo la atenta mirada de su padre, que parecía feliz pensando que su hija aceptaba al fin a su nueva pareja.
-¿Te lo estás pasando bien?- Anna se encogió de hombros mientras abría una bolsa de panecillos.-¡Oh! Vamos, no está tan mal, podemos pones algo de música ¿quieres?¿Qué te gusta?
-Me da igual- intentaba no hablar mucho para no hacer comentarios desafortunados, pero le estaba doliendo el tener que morderse tanto la lengua.
Los chicos entraron en la cocina, dispuestos a llevarse unas cervezas de la nevera, pensando nadie se enteraría, pero se dieron con un canto en los dientes cuando se encontraron allí con Anna y su profesora de biología.
-Chicos, hola- saludó la mujer. Casi enseguida entró LB, que acababa de discutir con Kitty en un baño mientras la pequeña de las dos se retocaba el maquillaje, psicodélico a la par que ridículo.- LB ¿Estás bien?
LB se quedó boquiabierta ¿Harper le había llamado por su nombre? Siempre le decía señorita Fargasy casi siempre añadía luego quiere cerrar su bocaza y atender a la explicación, el cambio daba miedo.
-Sí...claro.
-Le estaba diciendo a Anna que podíamos poner un poco de música si esto os resultaba aburrido o podría prepararos algo de comer menos serio que el caviar iraní con queso suizo, pero es que Desmond- que era el padre de Anna, más conocido por los chicos como el señor Romano- le encantan.
Anna no dijo nada, observaba a través de la puerta entreabierta de la cocina a Xander, que no le quitaba los ojos de encima y que no se cortaba nada e haber ido a su casa y estar allí haciéndose el chico bueno tras lo que había pasado.
-No es necesario, señorita Harper- respondieron los chicos, que podrían sobrevivir a una noche cenando comida de diseño.
-¡Oh! Por favor- exclamó la mujer con una gran sonrisa.- No estamos en el instituto, estamos en mi casa, así que llamadme Rachel.
-¿Disculpa?- el tono amenazador de Anna hizo que la sonrisa se borrara de la cara de Rachel.- ¿Qué estamos dónde?- LB sujetó la mano de Anna, apretando ligeramente, por debajo de la encimera, tratando de decirle sin palabras que se calmada, pero Anna no quiso hacerlo.- Puede que hayas embaucado a mi padre y puede que te hayas mudado a vivir aquí cambiando a tu gusto las cosas de mi madre sin tener ningún derecho, pero esta no es y nunca será tu casa ¿me entiendes? Es MÍA.
Otra más que necesitaría una máquina del tiempo para salir de aquel lío...
El señor Romano se había quedado frío en la puerta de la cocina. Había ido a ver si todo iba bien porque Rachel y Anna se retrasaban con los aperitivos y se había encontrado con esa situación y para colmo de males, Anna había alzado un pelín la voz, de modo que casi todos los presentes había escuchado su discurso sobre la propiedad.
-Vete ahora mismo a tu cuarto- pidió su padre, tratando de mantener la calma para evitar una escena delante de sus amigos.
-Claro, antes de que Anna estropee la fiesta la encerramos en su cuarto, así no nos molesta- dijo ella enfadada, yendo hacia donde estaba su padre..- ¿Qué crees que diría mamá sobre esto?¿Qué crees que diría si supiera que esta... puta se está apoderando de todo lo que es nuestro y que nos está separando y...?
-Anna- Desmond la agarró por el brazo cuando pasó a su lado y apretó para sujetarla, muy enfadado por lo que su hija acababa de decir. Rachel se mantenía en silencio, visiblemente afectada y avergonzada.- No quiero que vuelvas a hablar así de Rachel ¿me has entendido? Ahora esta casa es ta suya como nuestra, te guste o no...
-¡PERO...!
-Nada de peros. No vuelvas a mencionar a tu madre para decirme lo que debo o no debo hacer y ahora vete a tu cuarto y no salgas hasta que todo el mundo se haya ido... luego tendremos una larga conversación.
Genial, una conversación, que divertido.
Anna pasó cabizbaja entre los invitados, que no dejaban de cuchichear, y corrió a su cuarto en cuanto los perdió de vista a todos. Sus amigos, incluida Vera, que pasó de su madre para ir tras Anna, la siguieron para que no se sintiera sola tras aquella patada.
-¡Hey! Anita- musitó LB abrazándola.- No llores- pidió, desconsolada y apenada por verla así.
-Es tan injusto... ¿por qué me hace esto?¿por qué con ella?- Aunque era obvio que ni se había molestado en tratar de aceptar a Harper, todos iban a apoyarla en aquel momento.
LB sabía lo que eran los problemas familiares por su hermana; Mike lo sabía por su padre, que estaba muy enfermo de los riñones; Vera lo sabía por las constantes discusiones con su madre y el abandono de su padre (aunque ella sí se llevaba bien con su padrastro) y los demás tenían sus madre y sus menos en casa con sus padres o sus hermanos, primos y tíos...
No habían pasado ni diez minutos desde el numerito de la cocina cuando llamaron a la puerta del cuarto de Anna. Ella supuso que sería su padre o, en el peor de los casos, Rachel, que iría para intentar hacerse su amiga, como hacía siempre, y así seguir quedando bien antes su padre, pero no... fue mucho más sorprendente. Era Xander Stonem, que entró en el cuarto bajo la atenta mirada de los presentes, dejando la puerta abierta para tener una vía de escape por si las cosas se ponían feas.
-Anna ¿estás bien?- preguntó, manteniendo las distancias.
-Tío ¿por qué no te largas?- bufó Mike.
-¿Y tú por qué no te callas?- le respondió.- Esto no es asunto tuyo...
-Ni tuyo- le cortó Anna.- No eres bien recibido en esta casa, no por mi, al menos.
-Vamos, Anna, hablemos...
-¿Hablar?¿Quieres que hablemos?¿De qué, Xander?¿De cómo piensas cumplir tus amenazas?- porque ella no se olvidaba de cómo la había tratado por rechazarle.
-No, no... olvida eso, o hablaba en serio...
-Ya está bien- exclamó LB, notando lo nerviosa que se ponía su amiga. Le temblaban las manos y estaba a punto de echarse a llorar de nuevo.- Márchate.
Y si eran pocos, se unieron a la fiesta las dos que faltaban.
Al ver como su primo se marchaba de la tan poco entretenida fiesta, Agnes le había seguido por la casa para curiosear. Por supuesto, tras ella, había ido Kitty, y había encontrado a Xander en el cuarto de la niña de la casa, era el momento perfecto para hacer las presentaciones... y para algo peor.
-Primo, estabas aquí- dijo con cierto aire de superioridad, entrando en la habitación, mirando todo de arriba a abajo con desprecio. Kitty se mantuvo más discreta, en un segundo plano y sin decir nada.- Esto el un rollo, deberíamos irnos por ahí.
-Sí, eso, Xander, márchate y llevate a tu casquivana contigo- bufó Mike, enfadado.
-¡Oye, no la insultes!- saltó Xander, en defensa de su prima, que lo sujetó por el brazo.
-Tranquilo, no te rebajes a su nivel, no ves que no tiene modales... Tú debes de ser Anna- dijo, acerándose a la chica, que estaba sentada a los pies de su cama, junto a LB. Agnes la miró y se arrodilló frente a ella para poder quedarle a la altura de los ojos para hablar.- No sé que ves en ella, es tan... corriente.
-¡Cierra la boca, zorra!- le gritó LB, logrando sacarle poco más que una presuntuosa sonrisa. LB miró a su hermana, que seguía sin decir nada.
-Liberty Bell ¿tratando de seducir a chicas indefensas?¿No te llega con Danielle que le quieres quitar la novia a mi primo?- se burló.- Mira, Anita... quizás Xander vea algo en ti, quizás tus amigos vean algo en ti, pero tanto tú como yo sabemos que el mundos ería un lugar mejor si te abrieras las muñecas con una cuchilla.- No podría decir quien de los presentes se quedó más sorprendido con lo que Agnes acababa de decir pero, sorprendentemente, la primera en reaccionar fue Kitty.
-Agnes, vámonos.- Exclamó, nerviosa.
-Pero si acabamos de llegar- contestó la chica, poniéndose otra vez de pie, sin apartar la vista del rostro de Anna, descompuesto por sus palabras. Quería quedarse a regodearse, pero Kitty no le dejó.
-Venga, te has pasado, será mejor que nos marchemos.
-Vale, como tú digas- Agnes se dio media vuelta y chasqueó los dedos. Automáticamente Xander la siguió. Cuando estuvieron fuera del cuarto Kitty miró a su hermana y a Anna, todos la observaban a ella.
-Lo siento- dijo con un hilo de voz, saliendo de la habitación.
-¡Kitty!¡KITTY!- gritó LB, incrédula, yendo hacia la puerta.-Voy a desgraciar a esa zorra de Harris...- y Mike parecía dispuesto a salir detrás para ir a por Stonem, pero...
-¡NO!- Anna negó, ya había armado bastante revuelo ella solita como para crear más peleas.- Volved abajo y no montéis jaleo.
-Pero...
-Nada de peros, Vera. Necesito estar sola...
Trataron de convencer a Anna de que en ese momento lo peor que podía hacer era aislarse, pero como no era más que una cabezota, no dio resultado, así que todos regresaron a la fiesta. Vera volvió a fingir, LB tuvo que aguantarse las ganas de demacrar a Agnes y de agarrar a su hermana de su pelo teñido y llevarla a casa para encerrarla en el garaje. Lucke le sirvió de apoyo moral a Vera con sus madre, aunque poco tardó en ponerse a hablar con el padrastro de la chica de deportes, dejándola indefensa. Mike pareció desaparecer, seguía en la casa, pero no se veía capaz de estar en la misma habitación que Stonem sin ir a por él. Y Rory... bueno, el tenía muy claro lo que quería hacer.
Se acercó a LB, que estaba con sus padres, el señor Romano y un par de profesores del instituto de cursos inferiores que Harper había invitado, y le pidió que lo acompañara. LB dudó, pero cualquier cosa era menos que quedarse allí, soportando las miradas de reojo del padre de Anna, que parecía no poder con el sentimiento de culpa. Rory se la llevó a al cocina, ella se sentó en una silla y el sacó un par de sodas de la nevera con el brazo bueno.
-Que asco de fiesta ¿eh?
-Seh...- coincidió LB.- ¡Hey! Ya me han contado lo de esta mañana en deportes- ella no había ido, no le apetecía hacer ejercicio a segunda hora de la mañana.- Mister escándalo público no trepa por la cuerda.
-Sí lo hago, pero... tuve un accidente- mentira, lo que tenía era vértigo, por eso no quería subir, aunque tuviera fuerza. LB rió y negó.
-Claro, seguro, yo te creo- dijo con ironía.
-Hablemos de ti... no te ponías un vestido desde... ¿cuándo? ¿Los ocho años?- mierda, tenía que haber pasado del vestido y haber ido en pantalones ¡maldito dinero de su padre!
-¿Y te parece que yo estoy rara? Mira a Kitty... no me lo puedo creer ¿qué hago mal?¿qué hacemos mal?- y, sobre todo ¿qué era lo que Agnes le metía en la cabeza para que se comportara como lo hacía?
Rory se sentó al lado de LB, pasando su brazo no-lesionado sobre sus hombros y tratando de animarla un poco.
-Venga, no es su culpa... ya verás como se le pasa, es una cría, todos hacíamos idioteces a su edad- un par de años antes, porque no eran tan mayores.
-¿Cómo quemar contenedores?
-Por ejemplo y ahora lo estoy pagando caro... mañana me espera una mañana horrible- esperaba que sus padres, sobre todo su madre, no quisieran ser de los últimos en marcharse de la fiesta o llegarían a casa para desayunar.- Anímate, LB y piensa un poco más ti...- aquello comenzaba a ser casi tan incómodo como confuso y ella ni se atrevía a mirar a Rory.
-¿Por qué haces esto?
-¿Por qué hago el qué?
-Yo no te gusto...- ella seguía convencida de que había sido una broma, de hecho rezaba a seis dioses diferentes para que lo fuera, a ver si había suerte y alguno hacía caso.
-Claro que sí. Eres preciosa, divertida, inteligente y muchísimo mejor persona que todas esas chicas huecas con las que...
-¿Con las que sueles salir?- terminó LB, aunque ese no era el final que Rory había preparado para su discurso de conquista.
Ambos se quedaron en silencio y Rory pensó que era el mejor momento para intentarlo, para atacar y lograr conseguir un beso de LB y estuvo a punto de conseguirlo, pero ninguno de los seis Dioses estuvo por las labor de colaborar, porque justo en ese momento Kitty entró en la cocina.
-Claro, señorita Harper, yo se la llevo- dijo alzando la voz mientras entraba, mirando a la profesora que le había pedido un favor. Al darse media vuelta vio a su hermana demasiado acaramelada con el chico que le gustaba, una imagen muy poco agradable. Enseguida LB tomó distancias, pero el daño estaba hecho.
-Kitty, no...- mejor no decir "no es lo que parece", eso sólo empeoraría las cosas.
-Por mi no os cortéis- dijo Kitty, llena de rabia.- Sólo venía a por la salsera- Harper se había dejado sobre la encimera...
Kitty salió de la cocina, salsera en mano, conteniendo las lágrimas, pero visiblemente enfadada. LB quiso ir detrás, pero al llegar a la puerta de la cocina se paró, si iba a hablar con ella armarían un buen número y era lo que menos falta hacía en aquel momento.
VIERNES
Y yo que creía que nada podía ir peor...
-Cosas por hacer:
6-Tratar de arreglar un montón de vidas destrozadas...