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Historia 34282 — capítulo 3
Apolline y Nigel entraron en la tienda de cd's, Vince Vinilo, y vieron a un tipo mayor tras el mostrador, de unos sesenta años, repasando una hoja de pedidos. Fueron hacia él, observando detenidamente la tienda a cada paso.
-Buenas tardes- saludó Nigel, sacando su placa e identificación.- Soy el detective Cadler, de homicidios y ella es mi colega la doctora Hanson, de la fiscalía, queríamos hacerle unas preguntas.
-Le llamé hoy a primera hora, no sé si se acuerda- añadió Apolline, con una sonrisa amigable. El hombre sonrió y asintió, dejando a un lado su tarea.
-Claro, claro, por supuesto. Llamó en relación a ese chico, el que murió... ¿cómo se llaman? ¿Wayne, no? Sí, creo que sí.
-Sí, Wayne Porter- afirmó Nigel.- Hemos sabido que le alquiló el primer piso durante un tiempo.
-Sí, sí. Lo usaba de almacén, pero un día...
-Mierda, donde se supone que vamos a vernos ahora si tu padre no nos deja ir a tu casa.- Le dijo Wayne a Mary.
-No lo sé...
-Muy bien, B-doll, contábamos con tu casa- bufó Sasha, enfadada. Paul se mantenía apartado, mirando unos cd's.
-Pues tenemos que encontrar un lugar donde reunirnos- musitó Wayne.-Sick Boy ¿y en tu casa?
-No...
-¿Por qué no?
-Porque no y punto ¿vale?- dijo alzando la voz.
-La conversación de los chicos me llamó la atención y les ofrecí el piso.- Terminó de narrar el dependiente.
-Que generoso por su parte- dijo Nigel con cierto escepticismo.
-Verá, a penas le dábamos uso, había reorganizado todo el almacén y así me sacaba un dinero extra. Les cobraba trescientos dólares al mes y siempre me pagaban el día uno.
-No es mucho- dijo Apolline.
-Eran críos, además las facturas corrían de su parte y...
-No tenían contrato ¿no?- el hombre negó a la pregunta de Nigel, nervioso.- Trescientos libres de impuestos cada mes.
-Oiga, el piso está en perfectas condiciones y ellos venían sólo un par de veces por semanas... con lo que le sacaba pagaba el sueldo de mi nieto, el se ocupa de esto los viernes y los fines de semana para que yo pueda descanasar.
-Osea, que no solía estar aquí cuando ellos venían.
-Exacto... a no ser que vinieran por la semana.
-¿Por la semana?- eso no encajaba con las anotaciones de la agenda de Wayne.
-Sí, venía esa chica bajita, Mary se llamaba, con su novio a él llamaban de un modo raro ¿cómo era?- trató de recordar el dependiente.
-¿Sick Boy?- preguntó Apolline.
-Sí, sí era algo así.
-¿Está por aquí su nieto?
-Tiene que estar a punto de llegar, su turno empieza en veinte minutos.
-¿Cree que podríamos hablar con él? Serán sólo un par de preguntas ya que él estaba aquí cuando los chicos venían y pudo ver o notar algo extraño- pidió Nigel.
-Claro, sin problema, aunque quizás se muestre un poco indiferente, ya sabe como son los adolescentes de ahora con su música rock, sus pantalones caídos y sus dvd's- Apolline y Nigel riendo.
-¿Nos dejaría ver el piso?- preguntó la psicóloga.
-Claro- el dependiente sacó unas llaves del primer cajón tras el mostrador y se las entregó a Polly.- Es el 1ºA, cuando el chico murió se llevaron todo lo que habían traído y desde aquellas a penas les veo a no ser que vengan a comprar algo.
Polly y Nigel subieron al primer piso. El edificio era antiguo, había humedad en las paredes de los pasillos, el ascensor no funcionaba y había pintadas en las puertas. El piso por dentro no era gran cosa. Una pequeña cocina americana, salita y cuarto de baño y una habitación. Paredes repintadas y con pintadas y escritos, muebles antiguos, luces que parpadeaban...
-Con el dinero que tienen se podían haber buscado un sitio mejor....- musitó Nigel.
-Eran rebeldes, inconformistas... creía no encajar en el ambiente de un colegio de niños ricos, probablemente para ellos esto sea lo más- dijo Polly, divertida.- Mira...- señaló lo que parecía una macha de sangre seca en la pared y el detective se acercó a examinarla detalladamente.
-Tranquila, es jarabe de maíz rojo.
-¿Jarabe de maíz?
-Sangre falsa... el color y la textura es parecido, pero tiene un olor muy dulce y está seca formando una capa uniforme. La sangre se coagula y se cuartea con el tiempo.
-Vaya...- musitó Polly impresionada.- Tendremos que hablar con los chicos, se lo han llevado casi todo.
-¿Crees que aquí jugaban a ese juego de rol?
-Bueno, si hay sangre falsa por las paredes, es posible que sí.
Polly y Nigel bajaron de nuevo a la tienda y allí les esperaba el dependiente, ajustándose la bufanda sobre el cuello del abrigo y con un gracioso gorro. Tras el mostrador ya estaba su nieto y después de una despidida rápida, por amabilidad, iniciaron la ronda de preguntas.
-Hola, Nigel Cadler, de homicidios y Apolline Hanson, de la fiscalía- se presentó Nigel de nuevo.
-Mike.- Bufó el chico.
-Tu abuelo nos ha dicho que tú solías estar aquí cuando Wayne y sus amigos venían los viernes y domingos- el chico asintió.
-Sí ¿y qué?- Nigel resopló, el chico parecía querer colmar su paciencia.
-Nigel murió, lo sabes ¿verdad?
-Dicen que se suicidó.
-No- intervino Apolline- creemos que le mataron y creemos que fue uno de los chicos con los que venía aquí habitualmente.
-¿Qué?- eso pareció despertar la sorpresa y la curiosidad de Mike.- Vaya yo... no sé qué decir.
-Dinos si alguna vez viste algo raro.
-Verá, un día una de las chicas me invitó a subir...
-Vamos, Mike, no hay nadie en la tienda ahora y es tarde, sube un ratito conmigo.
-Sasha, no puedo...- la chica se acercó a Mike y comenzó a besarle el cuello.- Bueno... quizás podría cerrar un rato antes.- Y así lo hizo. Cerró media hora antes y subió al 1º A con los chicos.
-¿Cómo era aquello por dentro, Mike?- preguntó Nigel.
-Eran raros ¿Sabe? Estaban fumando algo de maría, nada fuera de lo normal, tenían una tele y cosas así, pero se sacaban fotos extrañas.
-¿Fotos extrañas?- Nigel se temió lo peor.
-Sí, era como si... eran muy raros ¿vale? Estaban obsesionados con la muerte y se cubrían de esa mierda roja y hacía como si estuvieran muertos para luego sacarse fotos. A veces se grababan en escenas raras como en las pelis gore.
-¿Pelis gore?- Mike miró a Nigel con desgana.
-Es un género que utiliza la sangre como vehículo de expresión artística, de crítica social o de elemento terrorífico- dijo Apolline.
-Sí, lo que sea. Quieres decir que recreaban muertes ¿no?
-Sí. Mire, ese día sólo estuve allí una hora ¿vale? Me enrollé con Sasha y me piré.
-Así quete piraste ¿eh?- repitió Nigel burlón, odiaba esa forma de hablar en los jóvenes.
-Sí ¿qué pasa?- bufó, señalándole-¿A este qué le pasa?- le preguntó seguidamente a Apolline.
-No escupe el enjuague bucal por las mañanas- se burló Polly.- Gracias por tu ayuda Mike- dijo dándole su tarjeta con su número de móvil.- Si tú o tu abuelo recordáis algo más que pueda sernos útil te agradecería que nos los dijeras.
-Claro- Apolline y Nigel se disponían a marcharse cuando Mike les llamó.
-Verán, había una cosa más.
Mike y Sasha entraron en el cuarto del piso, besándose apasionadamente. De lejos Wayne los observaba, algo confuso y Sasha parecía estar más atenta a eso que a su pareja. Mike cerró la puerta, molesto.
-¿Estoy aquí para esto?- preguntó enfadado.
-¿Qué?
-Parece que sólo le quieres dar celos a ese imbécil.
-No, no...- Mike se tumbó en la cama y vio unos papeles sobre la mesa. Tomó un par de ellos y los leyó.
-¿Qué coño es esto?- Sasha le quitó rápidamente las notas a Mike, que estaba sorprendido y al mismo tiempo preocupado.
-¿Qué decían esas notas, Mike?- preguntó Nigel.
-Eran como despedidas y disculpas. Decían cosas como que no les había quedado otro remedio y que estarían en un lugar mejor.
-Notas de suicidio- musitó Apolline.
-Sí... Sasha dijo que todos las habían escrito, que eran parte del juego y que no me preocupara. Nos enrollamos y me piré.
-Vaya, eso es... interesante- musitó Polly, contrariada. Nigel cada vez estaba más confuso y sorprendido por los aciertos de Apolline.- Bueno, será mejor que nos marchemos, tenemos que ir al hospital.
-Sí, claro, un momento- pidió Nigel.- Mike, ponme un par de cafés para llevar- dijo sacando un billete de cinco dólares de su cartera. El chico fue enseguida a prepararlos.- ¿Y cómo es que venden café en una tienda como esta?
-Fue idea mía- dijo el chico orgulloso.- La gente viene a por un café y sale con un café y un cd o un video juego o un comic.
-Vaya, buen olfato para los negocios.
-Gracias. Son dos dólares.
-Quédate con el cambio. Gracias por tu colaboración.
Nigel y Apolline salieron de Vince Vinilo y se subieron en el coche de Nigel para ir al hospital a ver a Mary. Las revelaciones de Mike y lo poco que habían podido ver en el piso les daban nuevos indicios que apoyaban su teoría. Sin embargo aún había muchos cabos sueltos que, probablemente, Mary pudiera solucionar.
Al llegar al hospital se toparon con una auxiliar en recepción que no era demasiado agradable. Nigel tuvo que sacar la placa para obtener el número de habitación de la chica, la 128. Una vez allí, la escena resultó tan conmovedora como sorprendente. Mary estaba tumbada, medio dormida, y a su lado, sentado en uno de los desgastados sofás, estaba Sick Boy. Nigel golpeó ligeramente la puerta para llamar la atención del chico, que salió del cuarto procurando no hacer ruido.
-Vaya... no esperaba verte por aquí- musitó Nigel de mala gana. El chico bufó y fulminó al detectiva con una mirada de odio para dirigirse luego a Apolline.
-¿Qué quieren ahora?
-Hablar con Mary- dijo la psicóloga- pero parece que no es el momento.
-No está dormida... finge que duerme, cree que no me doy cuenta, pero sé la cara que tiene cuando duerme y no es esa- musitó con cierta nostalgia.- Pregúntenme a mi lo que quieran saber, pero déjenla en paz.
-Eso es muy conmovedor- bufó Nigel- pero no podemos dejar de interrogar a un testigo por tu caballerosidad. Hablaremos con ella cuando finja despertarse.
-Acabamos de estar en Vince Vinilo- informó Apolline.- Sabemos que teníais alquilado el primera piso que os reuníais allí los viernes y domingos.
-Así que no hay vida tras el colegio a no ser que seas animadora ¿eh?- Nigel no pudo evitar provocar al chico, había llegado a detestarlo y destapar una de sus mentiras era muy satisfactorio. Sin embargo a su compañera le pareció una actitud muy mala y le dedicó una mirada severa. Tras eso dirigió la vista al interior del cuarto y vio a Mary mirándoles con los ojos empapados en lágrimas.
-Quedaos aquí, yo hablaré con Mary.
El detective Cadler se llevó a Sick Boy hasta la cafetería del hospital para hablar allí de modo distendido y Apolline se sentó al lado de la cama de Mary. La chica lloraba, aunque trataba de disimular.
-¿Qué ocurre?
-¿Por qué está aquí?- preguntó, negando con la cabeza.
-Ya lo sabes...
-No no usted... él, Paul. Se supone que ya no hay nada y lleva ahí sentado dos horas y ayer vino y vendrá mañana...¿por qué?
-Porque quizás ya sea hora de que dejéis de engañaros a vosotros mismo diciéndoos que no os queréis.- Mary bufó, enfadada ¿Qué sabría ella?- Hemos estado en vuestro piso y hemos hablado con Mike.- Mary tragó saliva, visiblemente incómoda.- Por lo visto compartíais todos una gran afición por la muerte ¿verdad?¿Era un juego de rol?
-No, no... no tuvo nada que ver con lo de Wayne, no lo entendería.
-¡Oh! No subestimes lo que puedo entender o no. Sabemos lo de las notas de suicidio ¿por qué las escribisteis?- Mary no dijo nada, parecía negarse a hablar.- ¿Eran parte del juego?¿De las bromitas fotográficas?
-No eran bromas ¿vale?
-¿Por qué, Mary?- la chica respiró hondo, quizás fuera hora de contarlo.
-Pasó después de la muerte de la madre de Wayne. Se obsesionó más que nunca con el tema de la muerte y el más allá y fue cuando comenzamos a ir en serio con los cortos.
-¿Cortos?¿Como cortos de cine?
-Sí- dijo la chica asintiendo- Wayne quería ser director de cine y le encantaba el gore y las pelis de serie B. Tenía todas las pelis de Quentin Tarantino ¿Sabe?- Apolline sonrió levemente.- Él escribía los guiones y los representábamos. Hacíamos fotos y videos... era divertido. Pero un día, un domingo, Wayne se puso muy raro y comenzó a hablar de que pensaba en suicidarse.
-¿Y qué hicisteis?
-Le dijimos que no lo hiciera, que superaría lo de su madre, pero a mi ya no me hacía caso.
-¿Por qué no?- Mary se secó las lágrimas, que seguía cayendo aunque ella no quisiera.
-El día que su madre murió él me llamó por teléfono y yo no le contesté.
-¿Por qué?
-Estaba con Sick Boy... era la primera vez que él y yo... que... la primera vez que nos acostamos. Estaba tan bien con él que ignoré la llamada de Wayne. Después de eso nada volvió a ser lo mismo durante un tiempo.
-¿Y qué hizo Wayne?
-Aquel día que yo pasé de él, Silke no lo hizo. Sé que esa zorra no deja de decir que fue mi culpa, que estábamos juntos y cosas así, pero no es cierto. Ella era la que estaba colada por él... era mi mejor amigo y nunca me perdondaré el haberle fallado.- Mary se tomó un minuto para respirar y calmarse, se estaba emocionando demasiado y no quería ponerse así y menos delante de la psicóloga de la fiscalía.- Conseguimos sacarle la idea de la cabeza... más o menos.
-¿Cómo?
-Nos dijo que podía ser en cualquier momento, que se le podía ir la olla y se podía tirar a las vías del tren o algo así. Por eso hicimos el pacto.
-¿Pacto?¿Qué pacto?
-Mire, yo sé que no soy muy normal y que no estoy muy bien de la cabeza y por eso hago... estas cosas, pero en ese momento me pareció buena idea. Silke, Sick Boy, Martir y yo hicimos un pacto. Si al terminar último curso seguíamos siendo igual de infelices, los cuatro nos suicidaríamos juntos.
-Suicidio colectivo.
-No iba enserio. Pensé que año y medio se le pasaría lo de su madre y volvería a ser el de siempre.
-De ahí las notas de suicidio.- Mary asintió.-¿Y qué me dices de los videos?¿Los conservas?
-En una caja, en mi armario. No sé- se encogió de hombros, evitando la mirada de Apolline- me recuerdan a las tardes que pasábamos todos juntos.
-Necesitaría verlos.
-¿Qué?
-Y tu agenda del curso pasado también ¿La conservas?
-Sí... Wayne la firmó ¿Me los va a devolver, verdad?
-Los necesitaré por un tiempo...
-Puede hacerles copias.
-Si llegamos a culpar a alguien y vamos a juicio podrían ser pruebas y el juez no admitiría copias.
-Pero... son lo único que conservo de Wayne.
-Cuando todo esto termine yo misma te devolveré esas cintas, te lo prometo.
En ese mismo momento llamaron a la puerta, era el padre de Mary. La presencia del hombre sorprendió e incluso alteró levemente a su hija. El hombre le estrechó la mano a Apolline y dejó su abrigo y su maletín a los pies de la cama.
-¿Le falta mucho para terminar?Mary necesita descansar.
-No, ya hemos acabado.
-Perfecto porque un hombre la busca, está fuera con ese chico- por el tono que utilizó para referirse a Sick Boy, Apolline notó enseguida el poco aprecio que el señor Callison le tenía.
-Sí, es el detective, ya es hora de que nos marchemos. Mucho gusto, señor Callison... Mary.
Cuando salió del cuarto sólo vio a Nigel, Sick Boy se habría ido para no tener que lidiar con el padre de Mary.
-¿Le has sacado algo?
-Sí. Yo iré al colegio a ver si ya tienen las agendas de los chicos, tú ve a casa de Mary, en su armario hay una caja llena de cintas de video, necesito que me la traigas. La agenda estará dentro.
-Espera, espera, espera ¿qué?
-Habla con su padre y que te lleve a casa, tráeme las cintas a esta dirección- dijo dándole la tarjeta con su número de móvil, por detrás había escrito a bolígrafo la dirección de su apartamento.- Es importante, ya te lo explicaré.