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Alas blancas — capítulo 23

La chica es de vital importancia Artorius…-comentaba ella detrás de aquella figura alta y corpulenta. -Es apenas una niña…-dijo él con preocupación. -Es nuestra guerrera-reafirmó la pequeña mujer. -¡Pero no es su guerra!-exclamó él-¡Es nuestra! Suficiente daño le hemos hecho…-el hombre la miró con ojos desesperados. -No tenemos otra opción…-la mujer lo miró fijamente.  Paloma miraba con ojos melancólicos la práctica del equipo de básquetbol, por una parte estaba su novio, Alex era un chico ejemplar, maravilloso, romántico y sensible; y por otra parte estaba Jacob, él era… ¿Qué era él? Paso de ser su amigo a algo más y después a solo una mancha borrosa en sus recuerdos, apenas visible, apenas audible, apenas tangible… -Paloma…-Alma, una chica morena y de tez canela la miraba con preocupación-¿Vamos a practicar?-Paloma miró al resto del equipo de porristas y tragó saliva. -Sí… ¿ya terminaron de calentar?-mirando a todas las chicas que asentían-bien… He pensado en una nueva rutina…-Paloma se puso al frente y puso a reproducir la música en una grabadora-Cinco, seis, siete y ocho-Paloma puso los primeros pasos, las elevaciones y los movimientos gimnásticos-¡Vamos chicas ustedes pueden!-exclamó la chica mirando a su equipo haciendo una pirámide. -¡Paloma basta!-Janeth, una chica de estatura baja y rasgos orientales, pedían un descanso urgente. -Bien, pueden descansar cinco minutos…-la chica fijó sus ojos azules en la cancha, la practica había acabado. -¿Paloma podemos hablar?-La voz de Jacob la sacó de sus pensamientos melancólicos. -¡Ah!… ¡Sí!... Claro Jacob-Paloma trató de recuperase de la impresión-¿Sobre qué?-ambos chicos caminaron por el pasto recién cortado. -Paloma…-Jacob suspiró, "No podemos seguir siendo amigos" -¿De qué estás hablando?-Paloma sentía un nudo en la garganta. -Paloma yo…-"Siento que ya te perdí". -Pero Jacob, tú no me has perdido… -Tienes razón…-"¿Quieres salir ya de mi cabeza?" -No puedo, no hasta que me digas ¿Por qué estas pensando en esto? -yo jamás te perdí, porque jamás fuiste… jamás fuiste mía-Jacob suspiró hondo y el nudo en la garganta de Paloma se incrementó. -¿Qué?-Paloma se le quebraba la voz. -Ya no podremos recuperar lo que se perdió sobre la marcha…-Jacob desvió la mirada "Esto no es por ti… Sólo perdóname". -¿Entonces por quién es?-Paloma respiraba entrecortadamente-¿Es por Daniela?-a Paloma le faltaba el aire. -"Perdón"-pensó el chico y se dio media vuelta, comenzado a caminar, por un camino distinto al de ella.  Paloma dejó la práctica de animadoras y salió corriendo para buscar a Alex, lo encontró unos metros antes del estacionamiento, él la miró con ojos de preocupación. -Princesa ¿Qué pasa?-Alex la estrechó entre sus brazos, mientras Paloma sollozaba. -¡Lo odio!-dijo ella entre dientes-¡Lo detesto!-Alex la apretó a su pecho y se dirigieron al auto. Alex no dijo nada más, mientras conducía por la ciudad, estaba rígido y apretaba el volante con ambas manos, mientras Paloma sollozaba por lo bajo, encontraron la carretera que los llevaba al Ajusco. Alex se estacionó en un paraje y miro a su novia con preocupación.  -¿Qué ocurrió?-"Algún imbécil le hizo algo…" En esos momentos no podía cerrar su mente para nadie. -Jacob… Me dijo que…-Paloma comenzó a llorar de nuevo. -"No se supone que ella no quería nada con él ya…"-pensó el muchacho-¿Qué cosa te dijo? -Que ya no podíamos recuperar lo perdido…-Paloma dejó caer un par de lagrimones. -"Pero Paloma ¿Por qué te pones así por él…?" Mi princesa, él no quiso decir eso…-"Él no tiene porque hacerla sentir así"-Son amigos, los mejores… Las cosas se arreglaran-Alex sonrió pero en su mente había otra cosa "Pero si se atreve a hacerte llorar lo mataré". -Sólo abrázame…-Paloma se sintió protegida dentro de los brazos de su novio, no cabía duda, Alex la amaba y ella aceptaría ese amor.  Pasaron varios días en los que Paloma no dejo de pensar en Jacob ¿Por qué tenía que dolerle tanto? ¿Por qué no podía sacárselo de su cabeza? ¿Por qué seguía amándolo con más intensidad que al principio? En definitiva Paloma tenía una patológica fijación por estar al lado de Alex mientras amaba a Jacob. Pero eso ahora no importaba, pues ella estaba junto a alguien que la amaba y no la abandonaría.  Una chica se encontraba completamente dormida, Paola avanzaba sigilosamente hacia ella con algo en las manos, la chica era exactamente la misma cada noche. Se sentó a la orilla de su cama le acarició dulcemente la cabeza y la miro por un instante con todo el amor que ella pudiera expresar. Le quitó lentamente la sabana y la contempló otro segundo más, para después dejar caer con toda su fuerza lo que tenía en la mano sobre el pecho de la chica, sentía salir de su delicado cuerpo algo cálido, levantó el brazo y miró su mano, Paloma había atravesado el corazón de la chica y lo que tenía en la mano era un cuchillo. De su boca salió un grito aterrado, quería soltar el cuchillo pero algo se lo impedía, quería correr e huir de ahí, pero su cuerpo no lo aceptaba.  -¡Paloma! ¡Paloma despierta!-Isa forcejeaba con su prima, tratando de despertarla, Paloma solo pataleaba y agitaba los brazos. -¡No! ¡No!-exclamaba entre sueños la chica. -¡Paloma!-Isa la tomó de las muñecas y Paloma despertó con la respiración agitada, y bañada en sudor frío-¿Estás bien?-Paloma sólo asintió con su cabeza-Ven, te prepararé un té-Isa y Paloma bajaron a la cocina, Paloma se dejó caer sobre una silla y recargó la cabeza sobre la mesa, mientras Isa tomaba agua en un taza y la metía al microondas.   -Estoy bien, lo juro-Paloma había tenido el mismo sueño desde hace varias noches, y claro que no estaba bien, pero no quería preocupar a nadie. -Tú siempre tan fuerte…-dijo Isa sonriendo y acercándole el té-Desde que llegaste aquí has sido fuerte, primero lo de tus padres, separarte de tu hermano, caer en coma, afrontar un destino que no has querido… ¿Por qué no sólo admites que necesitas ayuda por una vez en tu vida? -Tal vez por la sana convivencia con mi hermano…-Raúl siempre la había tratado de una forma ruda y sin ningún tipo de consideración, no era que su hermano fuera un tirano, sólo que siempre la impulsaba a hacer las cosas ella sola. -Pero no siempre podrás ser fuerte…-Isa la tomó de la mano, Paloma no sabía por qué, pero eso la estaba comenzando a incomodar. -Pero eso es lo que yo tengo que hacer…-Paloma dejó el té a la mitad y salió de la cocina, subió las escaleras corriendo y cerró la puerta de su habitación de un portazo.  La chica se sentía tan mal, quería desgarrarse toda la piel, y abrirse lentamente las venas, quería huir de todos y de todo, de Jacob y su rechazo, de Mapy y su insistencia, de su tía y su presión, de Isa y su comprensión y de Alex y su compasión.  Paloma comenzó a arrojar todo a su paso, a ahogar sus gritos, hasta que quedó tendida en el suelo, aforrándose a una sabana color púrpura; cerró los ojos y se aferró más a la sabana.  Pero una presencia extraña la observaba, la acechaba y Paloma la sintió, estaba en una esquina, esperando a que ella permaneciera lo suficientemente quieta para atacarla, Paloma fue más rápida y le arrojo un cepillo, pero la presencia desapareció.  Paloma prendió la luz, para verificar que no había nada y de pronto algo o alguien la tomó del cuello, y sintió una punzada en su corazón, no sentía los pies sobre el suelo y se sentía desfallecer, cuando se miró al espejo, ella estaba suspendida en el aire y quien la sostenía era una figura de un hombre de unos treinta años.  Isa abrió la puerta de sorpresa y la cosa que tenía sostenida a Paloma había desaparecido. Isa corrió a ver si su prima estaba bien y llamó a tía Amelia. -¿Cariñito?...-Paloma oía la voz de tía Amelia muy lejos pero quería alcanzarla-¿Cariño?-Paloma abrió los ojos y parpadeo varias veces antes de que su vista se aclarara-¿Estás bien bonita?-su tía la miraba con ojos de preocupación. -Sí… Eso creo…-Paloma sentía que la cabeza le iba a explotar, se restregó los ojos con ambas manos-¿Qué… qué me pasó?-todo estaba confuso para Paloma en ese momento. -No lo sabemos… Pero creemos que posiblemente fue un fantasma…-aseguró tía Amelia. -¿Un fantasma? ¿Qué, no se supone que los fantasmas no hacen daño?- -No todas las personas son buenas, por lo que no todos los fantasmas son buenos…-aclaró Isa-Hay algunos que tienen tanto rencor y tanta ira que pueden dañar a las personas. -¿Y por qué querría dañarme a mí?-preguntó Paloma tratando de levantarse. -No te levantes cariñito-tía Amelia la obligó a acostarse-Aun no sabemos nada… Pero sea lo que sea lo solucionaremos…-la anciana arropó a Paloma y la besó en la frente-Ahora duerme. Al día siguiente era uno de los partidos más importantes para la temporada del campeonato escolar y los chicos de la escuela de Paloma jugarían esa semifinal. Todos estaban muy emocionados, las porristas estaban casi listas y Paloma no podía sacarse de la mente esa criatura que la había atacado, por alguna extraña razón ese "hombre" se le hacía tan familiar, pero no sabía de dónde. -Paloma te vemos en la cancha-dijo una chica miembro del equipo de porristas. -Claro, salgo en un segundo…-Paloma terminó de amarrarse sus tenis y tomó sus pompones, cuando de pronto volvió a sentir esa presencia que la asechaba. Paloma volteó para todos lados, con los sentidos alerta, se escuchaban ruidos de los casilleros, pero no se veía a nadie, la chica daba vueltas sobre sí misma para sorprender a la cosa que la perseguía. Pero no lo logró, Paloma fue golpeada fuertemente en el hombro y recargada sobre los casilleros. Al principio, por lo aturdida que estaba no pudo ver a su atacante, pero poco a poco su vista se le fue aclarando a medida que el dolor en su pecho se aceleraba. Sentía que iba a morir, pero en un segundo antes de reconocer por completo a su atacante, dejó de sentir dolor y se dejó caer sobre el suelo. En la puerta se encontraba Jacob, con la respiración agitada y la mirada de rencor sobre el espacio vacío que antes había sido ocupado por el atacante de Paloma. Cuando la chica recuperó el aliento, se levantó y siguió a Jacob, tenía que pedir muchas explicaciones. -Espera-ordenó Paloma-¿Cómo fue que lo derrotaste? ¿Qué era esa cosa? ¿Cómo sabias que estaba ahí?- -Sólo agradécemelo y olvídalo-Paloma se quedó helada por el tono frío de Jacob. -Pero… No me lo dices, lo leeré en tu mente-aseguró Paloma. -No te atrevas a entrar en mi mente ¿oíste?-Jacob la tomó de las muñecas la miró amenazantemente. -¿Qué ocurre Jacob?-Paloma quería llorar en ese momento. -¡Nada! ¡No ocurre nada!-dijo Jacob soltándola bruscamente-Ya te lo dije ¡Sal de mi maldita mente!-Paloma no pudo evitarlo y soltó un par de lagrimas, Jacob la dejó sola y el siguió caminado por el largo pasillo. -¿Pasó algo princesa?-La voz de Alex sonó en sus oídos como una trompeta. -¡Él, de nuevo!-Paloma se desmoronó en sus brazos-¡No permitas que me vuelva a hacer daño!-suplicó la chica.  Paloma estaba en un jardín lleno de flores y sonriente con una persona a la cual no podía verle el rostro.  -¿Eres feliz mi dulce dama? -Claro que lo soy. -¿Qué estarías dispuesta a darme a cambio de toda esta felicidad? -Lo que sea, lo que tú me pidas. -¿Lo que sea? Entonces ¡dame tu alma!