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Alas blancas — capítulo 28

Desterrada, traicionada, utilizada, sola y abandonada, estaba en la parte en donde el ojo no ve, justo en el punto de mi vida donde siempre temí llegar, no tenía un hogar, ni una luz de esperanza; solo tenía una ilusión, la ilusión de poder ser normal, hacer cosas que las chicas de mi edad hacen, tener un novio normal, ir al cine, embriagarse en una fiesta y terminar tirada en el baño de la casa de algún amigo.  Y ahora, frente a Alex, mi salvador, tendría esa oportunidad, un nuevo renacer, un comienzo diferente, otra vida, por fin alejada del mundo que siempre detesté, sin nada que se interpusiera entre mi y el mundo normal. Él me miró con orgullo cuando aparecí frente a él, era de noche y sólo alcanzaba a ver muchos árboles alrededor, pero distinguí su mirada, sonreí aliviada, teníamos unos momentos de ventaja antes de que se dieran cuenta de que no estaba, teníamos, entonces que ser muy rápidos. -La encontré…-dije sonriendo mostrándosela, él la tomó entre sus manos, pero de pronto un sentimiento de terror recorrió mi interior, me negué a soltar la vasija. -Son tus poderes hablando… Paloma, tú misma sabes cuan peligrosos pueden ser ¿o no recuerdas a tus padres? Arturo los encontró gracias a ellos-su voz me tranquilizó y deje que la vasija resbalara de mis manos suspirando-Ven…-tomó mi mano y me dejé llevar por el a través de ese extraño lugar-Hemos preparado todo para el ritual-en el centro había una fogata y frente a mí había una especie de cruz de piedra con restos de ataduras.  -Alex… ¿Estás seguro de que es necesario en ritual?-me extrañe mirando aquella cruz de piedra. -No te preocupes…-me tomó de nuevo de la mano y me atrajo hacia él, me besó la frente y eso hizo que confiara plenamente en él, su familia había esperado por generaciones este momento, el sabía lo que hacía. -OK, confío en ti…-dije sonriéndole y dejándome llevar hacia la cruz. -Tus poderes se negaran a salir de tu cuerpo y liberaran mucha energía…-me decía mientras tomaba mi muñeca y la ataba con delicadeza a la cruz-esto es para evitar que te lastimes…-quedamos frente a frente y él me besó en la boca de una forma extraña, no era la forma habitual dulce y protectora, ahora era desmedida y muy apasionada-Ahora sólo necesito abrir un poco tu suéter…-con dedos temblorosos se acercó a los botones de mi suéter-Muy bien todo está listo… Detrás de los arboles salieron hombres encapuchados con una vela negra cada uno, Alex comenzó a susurrar palabras in entendibles frente a mí, mientras los hombres de capucha negra comenzaban una especie de cántico. Mi corazón se aceleró, comencé a sudar frío, me sentía mareada, sentía incluso como mis pupilas se dilataban. El ritmo de los canticos parecía acelerase con mi respiración sentía que mis piernas no soportarían el enorme peso que tenía mi pecho. Cuando vi la vasija me quería resistir a que esa cosa se acercara a mi me retorcía, pero mis ataduras no dejaban que me moviera. En los ojos de Alex ya no vi piedad, solo odio, odio hacia mí, odio a lo que era. -Ahora solo dame una última exhalación princesa…-sentía veneno en cada una de sus palabras ¿Qué estaba pasando? No entendía como era posible que Alex, la única persona en la que confiaba me tratara de esa manera. Traté por todos los medios no respirar, pero no lo logré, cuando di esa exhalación deje ir en ella toda mi vida y con ella la esencia de mi ser: mis poderes; me sentía como un vaso el cual vacían poco a poco, era como si drenaran parte de mi alma hacia esa vasija, los latidos me dolían, sentía como si la sangre no me alcanzara a llegar a todas las partes de mi cuerpo y el aire no fuera suficiente. -Tal vez te sientas un poco débil, mi princesa…-la voz de Alex sonaba lejana y vacía-Eres igual de crédula que tus padres-me tomó con ambas manos el rostro obligándolo a ver a los ojos-El decirte esto ya da igual, de todas maneras estarás muerta en poco tiempo…-sonrió de una forma malévola-¿Quieres que te cuente un secreto princesa? Tu bastardo padre, no tenía idea de lo que era Camila, él sólo se enamoró, cayó rendido a los brazos de una simple mortal, pero yo si lo sabía, lo supe desde el primer momento que la vi, sólo era cuestión de esperar a que llegara el Levita correcto; luego naciste tú, y Artorius prefirió que tuvieras una vida normal antes de alzarte en todo tu poder, pero yo logré que tu madre se separara de él, pero Camila no era tonta, quería que iniciaras como bruja lo más pronto posible para que te defendieras de mí…-él me tomó del cabello, ahora su voz se escuchaba como si estuviera dentro de una cueva muy profunda-Por eso tuve que deshacerme de ellos, sabía que tu hermano era un torpe inmaduro y te enviaría justo al lugar que quería, sólo tenía que ganarme tu confianza y voltearte en contra de Artorius y me trajeras esto…-el señalo la vasija con su mano-… La vasija de Pandora, capaz de encerrar lo que sea, ¿y sabes para que quiero tus poderes? Los quiero para que con ellos liberemos a un Demonio tan poderoso que nadie lo detendrá, será un nuevo comienzo, sin la humanidad y su bondad-Alex soltó mi rostro, pronuncio algo parecido a una despedida, pero mis oídos comenzaron a taparse.  No supe cuanto tiempo estuve colgada de los brazos en esa cruz de piedra, lo siguiente que recuerdo es que alguien comenzaba a llamarme por mi nombre, produciendo un gran eco, de pronto tuve la sensación de poder moverme por mi misma y correr hacia esa voz que me llamaba.  -¿Quién eres?-repetía una y otra vez, sin recibir otra respuesta que el eco de esa voz pronunciando mi nombre. -He tenido muchos nombres Paloma…-contestó esa voz-Y mis poderes van más allá de tu sola comprensión, pero puedes usar el más simple Dios… Paloma, te he llamado para mostrarte algo-mi visión se volvió borrosa y ante mí se revelaba una ciudad destruida, desolada, con cadáveres en las calles y seres horribles que aterrorizaban a todos-Esto es lo que le espera al mundo que conoces si no detienes a Alexander. -¿Detenerlo? Él tiene mis poderes, además ¡tú eres Dios! ¿Por qué no haces algo? -Mi poder está en crear y mantener el equilibrio de vida y muerte, yo no puedo tomar partido, pero tú sí, conviértete en mi mano izquierda, recupera el equilibrio entre la luz y la oscuridad. -Pero… Pero… -Puedes negarte, pero si decides aceptar no habrá marcha atrás… -Yo… No quiero que esto pase-dije si pensarlo, al ver el cadáver de mi hermano. -Esa es tu decisión, entonces-sentí como si cayera de un edificio muy alto y luego un terrible dolor en el pecho me levante del suelo respirando entrecortadamente. Pasé varios segundos tosiendo y tratando de reconocer a las personas que estaban a mi alrededor; el que estaba arrodillado a mi lado era Jacob, estaba pálido y tenía un aspecto de haber estado llorando, frente a mí estaba Matías me sonrió al instante que abrí los ojos, parado a mi derecha estaba Arturo mirando sin poder creer que yo estuviera con vida, a su lado estaba Cathy, la hermana de Arturo. -Lo lograste, Jacob…-dijo Matías abrazándome muy fuerte-La reviviste…-no entendía que hacia ellos ahí, pero me daba gusto. -Matt, la vas a volver a matar asfixiada-dijo Arturo tomando el hombro de Matt-¿Estás bien?-me dijo con voz preocupada. -Alex, se llevó mis poderes en la vasija de Pandora…-fue lo único que podía decir ante esa situación.  -nos preocupaste mucho Maíz…-una sonrisa se escapo de mi rostro al ver la misma sonrisa de Jacob. *Jacob. (24 horas antes) *************************************** Corrí en dirección contraria a donde estaban Paloma y Alex, por fin mi miedo más fuerte se había vuelto realidad, me convertí en un monstruo, y estuve a punto de atacar a la persona más valiosa para mí. Me lamenté al no poder mantenerla a salvo, todos los sacrificios que había hecho, esa noche desaparecieron. No me di cuenta de cuánto había corrido hasta que me detuve a tomar aire, frente a mí estaba Arturo, como esperando a que yo apareciera. -Hola Jacob…-no parecía el mismo hombre amable que conocí en un principio, ahora su voz se escuchaba profunda y severa. -Arturo, será mejor que te vayas de aquí…-sentía que pronto volvería a ser esa horrible bestia y no quería tener una muerte en mi conciencia. -Tenemos que hablar-me miro inmóvil, mientras yo caía al suelo retorciéndome de dolor-Sobre Paloma, sobre lo que te pasa a ti…-Arturo saco una jeringa y la enterró en mi brazo dejándome completamente inconsciente. Desperté atado a una cama sin saber exactamente qué era lo que pasaba, comencé a gritar y por la puerta de aquella habitación cruzó la hermana de Arturo. -Deja de gritar, no servirá de mucho-ella me miro con desdén y luego comenzó a hacer una preparación dentro de otra jeringa-esto es para que te podamos desatar y explicar que está pasando-me decía mientras me aplicaba otra inyección. -¿Qué está pasando?-pregunté con voz cansada-¿Qué tiene que ver Paloma en todo esto? -Paloma está en peligro Jacob, y tú también-Arturo entro a la habitación y se sentó en la orilla de la cama-Hay algo que debes de saber y escucha con mucha atención-me sentía débil y con la boca completamente seca. -¿Tiene que ver con el hecho de que tenga estas horribles transformaciones?-Arturo asintió con la cabeza, ahora no tenía ni idea de quién era el hombre frente a mí, pero sabia en mi interior que él me ayudaría a salvar a Paloma. -Cuando comenzó todo lo que conocemos, la vida, el sol, la luna, absolutamente todo, justo en el inicio de todo, el poder que lo creó estaba convencido en crear algo más, algo que no dependiera de él… -¿Cuándo dices "el poder creador" te refieres a Dios?-interrumpí. -La idea que tienen los humanos de Dios, es mucho más limitada que lo que puedes creer… Pero puedes llamarlo así-Aturo hablaba en tono natural. -Esta fuerza mantiene y provee de equilibrio todas las cosas, es ese pequeño balance entra vida y muerte, pero cuando Dios creó a Lucifer… -Lucifer lo traicionó…-completé su frase. -Exacto, voy a hacer esto más sencillo, imagínate que Dios, para mantener el equilibrio hiciera una apuesta con Lucifer, y el premio fueran todas las almas de la humanidad. -¿Por qué Dios haría algo tan estúpido?-pregunte sonriendo vagamente. -Si no existiera la luz, la oscuridad abarcaría todo, pero si no existiera la oscuridad… -La luz inundaría todo, entonces si todo fuera bondad. -Sería tan destructiva como la maldad…-afirmó Arturo-ero Lucifer no lo entendía de esa manera, comenzó corrompiendo a los hombres, esperando que el pecado se apoderara de ellos, pero Dios había creado al hombre con la capacidad de elegir, fuera el bien o fuera el mal, y también los creó con la capacidad de arrepentirse y perdonar-Arturo volteó la mirada y la fijo en un espejo cercano-Para eso nos creo a nosotros, los Levitas, seres que parecían humanos, pero no lo eran, sabios, fuertes y poderosos que guiarían a la humanidad hacia un mejor destino… -¿Si Dios es poderoso? ¿Por qué no lo hace el mismo? -Él sólo cuida el equilibrio, no toma partido, pero crea seres que lo puedan hacer, volviendo a la historia… yo soy un Levita, fui creado y enviado a la tierra con el propósito de guiar a la humanidad por el camino del bien, pero Alexander también es un Levita... o por lo menos lo fue algún día, él nos traicionó a todos, se dejó corromper y olvidó porque estábamos en la tierra, casi al mismo tiempo fue escrita una profecía, Dios sabia que en algún momento Alexander nos traicionaría y marcó el destino de una fuerza poderosa que bajaría a la tierra, producto del amor entre una fuerza mágica pura y un Levita… -¿Te refieres a Alex? ¿El novio de Paloma? -Camila, la madre de Paloma era la única línea de sangre directa que no se había mezclado con personas que no podían hacer magia, pero cuando la conocí yo no tenía idea de eso… Camila y Josep se volvieron mis amigos, pero yo cometí un error: me enamoré y ella se enamoró de mí, traicionó a su esposo y nació Paloma… -¡Tú eres… Su verdadero padre!-señalé abriendo mucho los ojos. -Sí, Jacob, por decir algo… Cuando Paloma nació yo me separé de ellas porque Alex me advirtió que las encontraría, durante catorce años logré engañarlo, haciéndole pensar que ellas estaban conmigo, pero después las encontró y el asesino a sus padres-ahora todo encajaba perfectamente, pero aún Arturo no me decía que tenía que ver yo en todo esto-Alexander quiere usar los poderes de Paloma para liberar a un Demonio que el mismo Lucifer no podrá controlar, Manon, y lo que libere con ese demonio solo será destrucción y maldad, durante años se pensó que esta guerra era del bien contra el mal, pero es en realidad de los demonios en contra de la humanidad, quieren demostrar cuan débiles son los humanos y convencer de que deben de ser destruidos…-Arturo se levantó de su asiento y me dio la espalda. -Si logramos salvar a Paloma, eso no los detendrá, buscaran la forma de liberar a Manon y luego… Paloma será la única que pueda detener tal maldad, es por eso que se enviaron dos guardianes para cuidarla, uno eres tú y el otro es Matías-sentí como si un hueco en mi estomago se hiciera más profundo con cada latido de mi corazón-La razón por la cual sufres esas transformaciones es porque creemos que Paloma está siendo convencida de liberar a Manon y ustedes se volverán a la maldad sin poder evitarlo, pero puedes elegir salvarla y detener a Alexander…  Esas fueron las doce horas más largas de mi vida, mientras esperaba a que Arturo la encontrara, nunca me imaginaba cuan peligrosa era la situación, el por qué era yo tan poderoso, pero ahora tenía una meta en la vida: protegería a Paloma por sobre todos. -Paloma ha vuelto a huir-escuche por el teléfono que me había dado Arturo, de nuevo el sentimiento de impotencia volvía a mí, pero debía tranquilizarme-Sabemos donde está, ven pronto a mi casa…-Arturo colgó de inmediato el teléfono y posteriormente salí de mi casa hacia la de él. Cuando llegué estaba Matías sentado en el sillón con las manos en el rostro, Cathy preparándose para salir y Arturo con una vieja capa negra en la mano. -Jacob, no tenemos mucho tiempo, tal vez Paloma… -¡No digas eso!-grité, de nuevo me estaba descontrolando. -Vámonos-susurró Arturo y todos nos pusimos en círculo, a nuestro alrededor, se formaron una serie de luces blancas y en un instante estábamos frente a Paloma, que estaba atada a una cruz de piedra. Cathy fue a desatarla, mientras Arturo la sujetaba y la depositaba en el suelo. -Le han quitado sus poderes… Ella está…-la bella mujer se mordió el labio para no continuar la frase, habíamos fallado con nuestra misión de mantenerla con vida, todos lo sabíamos, pero yo me negaba a aceptarlo. -Háganse a un lado…-dije arrodillándome al lado de Paloma y abriendo bruscamente su suéter-Mis poderes hacen canalizar todos los impulsos electromagnéticos hacia un punto especifico, tal vez pueda hacer que su corazón vuelva a latir-me concentré y puse mis manos sobre su pecho. -Descargas eléctricas a su corazón, eso podía funcionar-dijo Matías limpiándose las lagrimas. Un intento tras otro, y Paloma no reaccionaba, pero no podía dejarla ir, no ahora que no pensaba separarme de ella nunca más. -Jacob… Ya es tar…-Arturo me tomó del hombro. -¡No es tarde!-dije haciendo un intento más, Paloma se levanto bruscamente tosiendo y regresando la alegría a todos. -Lo lograste Jacob…-dijo Matías abrazándola muy fuerte-La reviviste…-Matías tenía una fuerza descomunal, por lo que apretó muy fuerte a Paloma haciéndola toser de nuevo. -Matt, la vas a volver a matar asfixiada-dijo Arturo tomando el hombro de Matt-¿Estás bien? -Alex, se llevó mis poderes en la vasija de Pandora… -Nos preocupaste mucho Maíz…-una sonrisa se escapo de mi rostro al ver a mi pequeña Paloma con vida de nuevo. -Debemos de darnos prisa…-Arturo nos interrumpió-Si Alexander llegara de liberar a Manon…-en sus ojos se veía la preocupación. -Yo iré con ustedes-Paloma trató en vano de levantarse. -No, traeremos la vasija y luego recuperaras tus poderes-ordenó Arturo, pero Paloma era demasiado testaruda y no se quedaría quieta. -No necesitamos ir tras Alex para recuperar los poderes de Paloma…-susurré con temor de una reprimenda. -¿De qué hablas Jacob?-me dijeron todos al mismo tiempo. -La vasija de Pandora es capaz de abrirse si la fuerza que contiene así lo desea, todos conocemos los poderes de Paloma, son como si tuvieran voluntad propia, de eso me di cuenta en su iniciación… Además, en mi libro de hechizos hay un conjuro para llamar a los poderes de un bruja…-todos me miraron esperando a que continuara. -¿Y lo sabes?-me preguntó Cathy. -Sí, mi hermano me obligo a memorízalo de principio a fin, él es un poco obsesivo…- -¡El conjuro Jacob!-reclamó Matías. -Sí, el conjuro es, "Sin ravent, insolsun descordun hainde yur mi sende, adsorvun lucion instante esprit somdie…"-deposité ambos brazos en los hombros de Paloma y cerré los ojos, nunca antes había hecho ese conjuro, pero de pronto sentí como si volara y me encontré frente a frente a la vasija, que sin ningún problema se abrió dejando salir toda la esencia de Paloma, que volaba más rápido que yo.  Cuando abrí los ojos vi a Paloma retorciéndose sin poder respirar, sentí como si yo la estuviese matando, tras unos instantes Paloma se quedo quieta en el suelo, me acerqué a verla en ese momento ella abrió los ojos. -Se han dado cuenta, es mejor que nos vallamos…-ella se levantó de inmediato, como la misma Paloma que había conocido ya hace un año atrás.