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Alas blancas — capítulo 32

Darse cuenta de la verdad.

Trató de abrir los ojos, pero los parpados le pesaban, dormir era algo que no hacia ocasionalmente en esos últimos días.

Se quedó tendida en la cama mirando sus manos, las que una vez fueron perfectas réplicas de porcelana, suaves y delicadas ahora estaban llenas de marcas. Después se sentó en la cama y miró su rostro, recordaba ese rostro de mirada triste y piel tersa, pero ahora se veía marchito, era como si de un solo golpe hubiera envejecido diez años, el cabello descuidado caía sobre sus hombros en ondulaciones irregulares.

Sin más remedio y a sabiendas de que no volvería a dormir más, salió de la cama, sus pies descalzos tocaron el suelo frio, y dio una última mirada al espejo, su cuerpo también había cambiado, seguía siendo delgado, pero las curvas típicas de su edad aparecían sin forma de ocultarlo con el pijama de rayas rosas y su pecho apenas cubierto por una camiseta de los Rolling Stone's.

Bajo las escaleras sin hacer el menor ruido y se dirigió a la cocina, distraídamente entro y al principio no noto la presencia que la observaba absorto en sus pensamientos.

-¿qué haces aquí tan temprano?- la voz de Jacob sonaba sombría y preocupada al mismo tiempo.

-no podía dormir... anoche tuve una pesadilla- la chica miró a Jacob a los ojos, pero él simplemente apartó la mirada, sabía que si se veía reflejado en esos ojos azules no tendría las fuerzas suficientes para hacer lo que debía hacer.

-Te escuché- Jacob carraspeo.

-Y...- Paloma se detuvo en seco, no quería saber la respuesta que ahora veía claramente en su mente- ¿vas a dejarme otra vez?

-Es de mala educación leer la mente de otras personas...- Jacob evitaba a toda costa ese contacto visual con la chica, pero no tenía fuerzas para apartar su mirada, menos aun cuando la tenía tan cerca.

-¿por qué hacerlo de nuevo?- ella se atrevió a acercarse mas, ahora su respiración chocaba con su cuello y buscaba su mirada a toda costa- Jacob yo...-

-por favor Paloma no lo digas, solo lo harás más difícil...- ya no soportaba más su respiración pausada, el calor de su cuerpo, su olor y su mirada penetrante, hacían que sus sentimientos derrotaran a la razón, la miro directamente a los ojos, choco su frente con la de ella y le acarició los brazos- sabes perfectamente que no puedo...-cerro los ojos y ahora la estrechó en sus brazos- que no quiero dejarte ir-

-No lo hagas entonces por favor, no me dejes, sabes lo que siento aunque no quieras que lo diga- su aliento era como un imán para sus labios, aquellos labios que habían representado su pecado y su salvación al mismo tiempo, era simplemente inevitable ceder ante aquella divina tentación.

-Esto no es correcto...- susurro Jacob apenas en un suspiro, la voz de la razón daba los últimos gritos desesperados para ser escuchada- sabes que no debe ser...-

-si no debe ser, entonces ELhubiera hecho todo lo posible por separarnos....- ella enredó sus brazos alrededor de su cuello y rozó sus labios con los de él.

Jacob no lo soportó más, la tomó por la cintura y la besó, su respiración agitada se escuchaba por encima de la voz de la razón, ella correspondió el beso y lo profundizó aún más, sus respiraciones chocaban, ella pasa los dedos entre su cabello y él la abrazó aún más fuerte, tenía miedo a perderla, a condenarla y a dejarla, pero sabía que solo existía el aquí y el ahora, el mundo y el tiempo se limitaron a sólo ese acto; el aire faltaba, pero no se querían separar, la vida dependía de estar así unidos en ese momento. Al final cuando la falta de aire no podía ser ignorada de nuevo se separaron un instante.

Jacob recargo su frente de nuevo sobre la de ella y ella no lo soltó ni un momento; ambos respiraban entrecortadamente, el continuaba con los ojos cerrados.

-¿por qué?- la estrechó más fuerte contra su cuerpo- ¿por qué no te puedo dejar y hacer lo correcto?

  • Porque sabes perfectamente que eso no es posible...- ella sonrió con los ojos cerrados y se dispuso a besarlo de nuevo- porque si nos separamos ahora, voy a caer en desesperación...-

  • pero yo no puedo amar, no soy humano...- un nudo en la garganta se le formó de nuevo.

-Pues, entonces yo tampoco soy humana...- ella le beso la mejilla, el cuello, el mentón- y ninguno de los dos debería de amar...- subía lentamente con suaves besos sobre su rostro para llegar a su boca.

-Paloma...- alcanzó a decir Jacob entre besos- sabes que esto no es así...- pero era demasiado tarde de nuevo para la razón, estaba enredado entre los brazos de aquella chica, embriagado con su aroma, llenándose con su calor. ¿Cómo sepárale de su ser? ¿Cómo alejarla sin sentir que estaba mutilando una parte de el mismo?

Arturo tosió sonoramente, estaba recargado sobre la puerta con los brazos cruzados, tenía una mirada mezclada entre la ira hacia Paloma y la decepción hacia Jacob; ambos chicos se separaron al instante mirando hacia el suelo, por una parte Paloma puso sus manos detrás de su espalda, se mordió los labios tratando de esconder una sonrisa y por el otro Jacob desvió la mirada y entrelazó sus manos hacia adelante, la figura imponente de Arturo lo intimidaba pero era su mirada la que no podía mantener de frente.

-con permiso...- alcanzo a decir atropelladamente Jacob haciendo una ligera reverencia hacia Arturo y salió de la cocina.

  • Estarás contenta ahora ¿no?- dijo Arturo una vez que Jacob salió de la cocina.

-No sé de qué estás hablando...- Paloma abrió distraídamente el refrigerador buscando el jugo.

-Sabes que tu capricho de niña pequeña está prohibido- Arturo la tomo por los codos obligándola a mirarlo.

-¿cómo estuvo prohibido el amor entre Levitas y mortales? Porque a pesar de que mi madre era quizá la bruja con más poder en todo el mundo era solo una mortal...- Paloma se soltó de Arturo y cruzo los brazos- no me voy a alejar de Jacob y no voy a permitir que cualquiera lo separe de mí...-

-sabes perfectamente lo que pasará después...- Arturo tenía una nota de dolor en cada palabra que salía de su boca.

-Eso no me importa...- Paloma le sostuvo la mirada- yo si pienso luchar por amor, encontraré la manera de que estemos juntos- la voz de Paloma no se escuchaba como una pequeña caprichosa, estaba llena de determinación- yo no soy como tú- susurró mirándolo a los ojos.

Arturo abrió la boca para replicar, pero Paloma salió de la cocina y tomo la misma dirección que había tomado Jacob.

Golpeó la mesa de cocina con ambas manos, cerró los ojos con furia, ella no entendía absolutamente nada de lo que estaba pasando, de que podría pasar; la recordó a ella, su mirada, su sonrisa, Camila era sin duda el ser más hermoso de este universo.

-Arturo...- Camila caminaba a su lado después de venir de clases-

-Dime Cami...- el la tomó de la mano, era una costumbre que solía tener, para mantenerla a su lado, le sonrió.

-eres mi mejor amigo en todo el mundo, contigo puedo hablar de muchas cosas y bueno... eres parte de la familia, Josep y yo te consideramos como un hermano...- Camila se paró en seco y lo miró preocupada- yo... yo tengo que hacerte una confesión...- respiraba entrecortadamente y trataba por todos los medios de desviar su mirada.

-Yo también quiero hacerte una confesión...- Arturo la tomo del rostro y miró sus ojos marrones- Camila estoy enamorado de ti...- Camila abrió su boca para responder, pero no tenía palabras para responder a esa declaración.

-Arturo yo... lo siento no puedo...- Camila se soltó de su mano y se alejó doblando en una esquina.

Cerró los ojos con furia, ojala la hubiese dejado ir, ojala no hubiese luchado por amor y como una vez se lo dijo Paloma quiso jugar a ser humano y todo salió mal.

-cielos hermanito...- una voz fría lo saco de sus cavilaciones- te estas poniendo sentimental...- delante de él había un muchacho de la edad de Paloma o al menos eso aparentaba, sus ojos negros lo miraban con frialdad, sus músculos se remarcaban sobre su camiseta negra, los pantalones negros lo hacían ver rebelde. Pero lo más sorprendente era la mueca que deformaba su rostro, que pretendía ser una sonrisa.

-¿qué haces aquí?- había veneno en cada una de las palabras de Arturo, lo tomo del cuello y lo acorraló sobre la pared.

-¿esa es la forma de recibir a la familia hermanito?- el chico respondió el ataque empujando a Arturo hacia el suelo y ahorcándolo sobre el frio mármol de la cocina- no te preocupes, no he venido para eso- el chico se levantó del suelo y ayudo a Arturo- he venido para darte un mensaje: "se te acabo el tiempo", si no heces algo, lo haremos nosotros...- después de dar ese mensaje el chico desapareció dejando únicamente una nube de humo negro.

Jacob estaba sentado en uno de los ventanales mirando fijamente al vacío, la mañana se volvía clara y fría. Los últimos días del verano estaban llegando a su fin, pero aun así una gruesas nubes de lluvia se vislumbraban a lo lejos. Sintió una mano sobre su hombro y una calidez que sólo podría emanar de una sola persona.

-tienes que entrenar, Paloma- dijo él muchacho tomando la mano que tenía en su hombro y besándola tiernamente- no puedes descuidar ahora tu lecciones, se agota el tiempo- Jacob se volvió y la miro a los ojos, los tenia aguados y cristalinos.

-no quiero que nos separen- confeso la chica en un gran suspiro, donde dejo escapar algunas lágrimas, el chico limpio su rostro con sus manos

  • no lo hará, solo tienes que hacer lo que Artorius dice...-

-no quiero olvidar lo que mi corazón me dice... no quiero odiarte...- ella lo abrazó tiernamente, por primera vez en mucho tiempo estaba siendo vulnerable.

-Ni yo quiero hacerlo, pero tienes un destino...- el tampoco quería aceptarlo, pero para eso estaban condenados para amarse por siempre y no poder estar juntos- solo termina tus entrenamientos-

Han pasado tres meses de duros y crueles entrenamientos, mi cuerpo ahora ya no podía sentir ningún dolor, ningún esfuerzo, nada podía detenerme, entrenar bajo la lluvia o sobre el asfalto hirviendo, ahora no era nada y cada instante de cada día me sería menos humana.

Mi rostro había dejado de verse infantil, mis ojos ya no reflejaban miedo y mi ser físico estaba listo para enfrentar la magia.

  • podrás resistir la energía que emana de tu propio cuerpo...- confesó Arturo mirándome desde el viejo sauce llorón- ¿estas lista para elevar tus poderes al límite?-

  • si...- contesté mirando fijamente al centro del árbol.

  • ¿sabes que si lo haces, no habrá marcha atrás?- Arturo arqueó las cejas en señal de incredulidad.

  • lo supe desde el primer momento...- contesté con desdén.

  • muy bien... entonces- Arturo se acercó a mí- comenzaremos con algo sencillo...- me miró amenazadoramente- defensa...- dio unos pasos hacia atrás y de pronto sentí como si me doblegaran de dolor, el mismo hechizo que usaron contra mí los miembros del consejo, ahora lo estaba utilizando Arturo en mi contra- no importa como lo hagas, repele esta ataque- el dolor se intensifico, sentía como si millones de cuchillos calientes se metieran dentro de mi cuerpo y los giraran todos al mismo tiempo.

Sin pensarlo grité de dolor, pero el castigo fue peor, ahora estaba en el suelo, estaba encogida y no podía moverme, la vista se me nublaba.

-¡deja de llorar!-la voz de Arturo se escuchaba fría e imperativa, pero en el fondo había una nota de un sentimiento diferente que Paloma no logró descifrar.

  • ¡Basta ya Arturo!- era de nuevo la voz de Jacob, que intervenía para que me dijesen de torturar una vez más.

  • Jacob...- susurré, mi boca se sentía seca y débil- deja de interponerte- eso lo dije en el mismo tono imperativo que solía usar Arturo en mi- ¡De nuevo Arturo!- el hombre que estaba frente a mí me miró con incredulidad mientras yo me ponía de pie una vez más.

No recuerdo en qué momento perdí la conciencia, lo único que tengo claro es que desperté dos días después en mi cama. A mi lado se encontraba Jacob, con su cabeza recostada sobre mi cama y al frente se encontraba Matt durmiendo sobre un silla, con unos sonoros ronquidos.

Decidí jugarle una pequeña broma, levité un mullido cojín de mi cama y lo arrojé con la suficiente fuerza para golpearle de lleno en la cara. Al contacto Matt se levantó de un brinco y miró sobresaltado hacia todos lados.

-¡Maíz eso no es gracioso!- Matt se volvió a sentar y mirando a Jacob suspiró- pobre lleva dos días sin poder dormir...-

Pase una mano por su cabello y lo miré con ternura, aquel muchacho del que me había enamorado desde el primer momento y que ahora debía odiar o ser indiferente ante él, era el que más me protegía en esos momentos de debilidad.

-no debía...- conteste yo mirándolo de nuevo con ternura y pasando una mano por su frente.

-Él dijo que era necesario, si nos hubiesen atacado mientras estabas herida, nos hubiesen aplastado...- Matt se sentó a la otra orilla de mi cama, lo miré con atención, Matt no parecía humano, siempre tenía ese tono de serenidad y su mirada era calculadora como cuando juegas una partida de ajedrez, pero seguía siendo mi amigo y de igual forma mi guardia.

-sufres...- Matt me saco de mis cavilaciones y me di cuenta de que estábamos conectados por las miradas- ¿es por Jacob?- yo sonreí y de nuevo le acaricié una mejilla a mi amor guardián.

-no quiero que él me olvide...- mi voz quiso flaquear pero la aclare un poco y proseguí- aun cuando lograra que él se quedara en este plano, sé que él me olvidará...- cerré los ojos y me deje caer sobre la almohada lo que provocó que Jacob se levantara.

-¿me dormí?- se tallo su ojo izquierdo, y después paso una mano por mi frente.

-Tenías diez minutos de haber cerrado los ojos cuando Maíz te despertó...- Matt se levantó de la cama y alego algo sobre el desayuno.

-¿cómo te sientes?- me tomo del rostro y lo acercó al suyo, olía su aliento y sentía la calidez de sus ojos marrones mirando los míos azul intenso.

-Ahora que te tengo tan cerca mejor...- lo miré directamente a los ojos, los cerré y me acerque a él, ahora que lo podía besar sin que mi moral se enfrentara a mí, era como una necesidad básica sentir sus labios suaves con los míos, pasar mi lengua entre ellos y beber de ese dulce elixir de amor.

-Juro que este es el último beso... no quiero perder jugando a ser humano...- dijo el con una sonrisa afligida. Pero lo que yo respondí fue otro beso, me aferré a él con mis brazos y lo jale hacia mí, él se recostó sobre mi sentía su pecho respirando entrecortadamente y la inseguridad en sus manos.

Aun con manos temblorosas dirigí las suyas hacia mí, primero las bese tiernamente, y luego las guié hacia mis piernas, el resto lo pudo adivinar él. Jacob me miró con todo el amor que podía expresar y continuó con su camino de besos por mi cuello y mi rostro. Lo que sentía en ese momento era sublime e intenso.

La ropa comenzaba a estorbar, queríamos mas, queramos recorrer cada centímetro cuadrado de piel y ahora fue Jacob quien tomó la iniciativa y me quito la playera negro que usaba para dormir, me contemplo asombrado y yo me ruborice.

Lo que paso después fue muy rápido, escuché un estruendo horrible, la casa tembló, y parte del pasillo quedó en ruinas, Jacob me hizo a un lado y de la nube de humo apareció alguien muy parecida a mí.

Mi primer movimiento fue proteger a Paloma, pero a medida de que el humo se disipaba, vi una figura familiar. Frente a nosotros estaba Paloma, era ella en definitiva, sus mismos ojos azules reflejando incredulidad.

Ambas chicas si miraban de forma confusa, pero no podía distinguir entre quien era la auténtica Paloma, pues se veían y se movían como si fueran la misma.

-Jacob...- la Paloma que acababa de entrar abrió la boca y su voz era - tenemos que irnos- sonó con urgencia y temor- nos ha encontrado, Arturo y Matt están abajo...- me tomo de la mano.

-Jacob- exclamó la otra Paloma- no, esto me da mala espina ellas no es yo- señalo con rencor a la Paloma frente a nosotros- esto es una trampa...- Paloma se interpuso entra nosotros.

-La impostora eres tú- los ojos de Paloma se reflejaban con odio.

-¿quién eres y qué quieres?- el cuerpo de la Paloma que tenía a un lado comenzó a vibrar.

-Aléjate Jacob...- contestó tajantemente la otra Paloma- ella es peligrosa, trata de engañarte para ponerte en contra mía- Paloma dio un paso hacia mí y me abrazó, el calor de sus abrazos era inconfundible, pero la mirada cristalizada por las lágrimas de la otra Paloma también era tan propia de ella.

-Jacob, por favor vámonos...- su voz temblorosa resonó en mis oídos.

Me alejé de ellas, está confundido ¿a quién creerle? ¿Cómo saber si era la correcta?... eran dos gotas de agua, idénticas, iguales, pero no podía saber cuál de las dos era la verdadera.

Alguien entró por la puerta y me tomó por la espalda, sentí que más que detenerme me tomaba como apoyo, Arturo tenía el rostro empapado en sangre y un costado sangrando, tenía una fuerte herida calcinada que mezclaba los tejidos de su camisa blanca con los de su propia piel. Miró igual de asombrado la escena donde ambas Palomas se miraban frente a frente, tratando de determinar el mejor de los movimientos.

La única manera de diferenciarlas era porque una tenía la blusa del pijama puesta y el otro solo tenía un top.Pero ambas parecían la misma como si Paloma peleara frente a un espejo, cada paso, cada movimiento, hasta cada gesto era exactamente simétrico.

Arturo tomo aire y sin ningún tipo de compasión arrojó con su telequinesis a la "Paloma vestida", yo me enfurecí, nada, excepto la idea que alguien había lastiman a Paloma, paso por mi mente.

En ese momento me olvidé de todo, de quien era y solo la ira abordaba mi ser, lo demás es borroso, solo recuerdo que una risa desfigurada y macabra llegaba a mis oídos provenientes de la Paloma vestida, comencé a ver lo que los demás veían, una melena pelirroja y un rostro perfecto, pero sus ojos enmarcados en un absoluto rojo sangre daban un terror inmenso, miera hacia abajo, tenía a Arturo tomado del cuello medio inconsciente y la mujer pelirroja tenia a Paloma colgando del cabello pataleando.

Me quede inmóvil, congelado, esperando a que ese mal sueño terminara de una buena vez, la mujer susurraba cosas, pero por alguna razón no lograba entender nada claro, el mundo en ese momento me parecía ajeno y absurdo, pues todo lo que tenía significado para mi estaba siendo asesinado; oí gritar a Paloma mi nombre y de pronto una gran explosión rebotó en mi cabeza, mire con atención la escena: Matt me sacudía fuertemente tratando de que reaccionara mientras que otro chico de la edad de Paloma se abalanzaba contra la mujer.

Yo solo observaba, me sentía como un peón olvidado en una partida de ajedrez. Cuando recupere el control o la conciencia Paloma yacía sangrando, Arturo trataba de curarla, Matt tenía un brazo quemado y el chico que había salvado a Paloma nos miraba desde una esquina solo con un ceja sangrando. Me miré en el reflejo de un cristal, yo estaba intacto, ni un solo rasguño, nada...

Me di cuenta entonces que la única manera de mantener viva a la mano izquierda de Dios era alejándome de ella, me acerque a su cuerpo sangrante y puse mis manos sobre él, y le transmití todo el amor que sentía por medio de magia curativa como solía hacerlo Matt y antes de que despertara yo desaparecí...

HOOOOLLLLAAAA!!!!

Bueno se que me he tardado un poquitin (jejejejeje) pero por fin aqui está!!!! bueno lo dejo para que lo lean, lo devoren y lo destrocen!!! y por favoooooorrrr!!!! comenten!!!!!