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Alas blancas — capítulo 33

Solo podía ver como se desvanecía con el viento, trataba de enfocar su imagen, y descifrar en su rostro algún indicio de donde pudiera estar, pero aún estaba atontada por lo que esa mujer había hecho ¿Qué era lo que estaba pasando?

Matt me miraba alarmado, gritaba algo que no entendía, Arturo sangraba de un costado pero aun así hacia un enorme esfuerzo por levantarme, yo solo tenía la mirada fija en el espacio vacío que había dejado él, de pronto mis sentidos volvieron a estar conectados, reaccioné mire a mi alrededor, de mi habitación no quedaba nada más que escombros y Arturo y Matt estaban heridos, pero por alguna razón eso carecía de significado.

-¿A dónde fue?- dije casi en un suspiro.

-Paloma, entiéndelo, es muy peligroso estar aquí- Arturo me tomo de un brazo, pero la energía que invadía mi cuerpo, le hizo una descarga.

-no pregunte eso… ¿A dónde fue?- los mire a ambos con desprecio.

  • para estos momentos en el lugar más lejano del universo…- un voz burlona detrás de Arturo y Matt, llego a mis oídos- mejor resígnate a no volver a verlo- en su rostro se dibujó una sonrisa, no me importaba quien era, me importaba hacerlo pagar por lo que estaba diciendo- ¿crees que se quedaría aquí a ver el colmo de su mediocridad- no pude resistir más y lo arroje lo más lejos que pude de mi vista, levante el suelo y rompí las pocas paredes que aún se mantenían en pie- ¡vaya! ¡La princesa quiere jugar!- el chico se levantó de un salto ágil, sin un solo rasguño- adelante, juguemos- de sus manos emanó fuego que se quedó suspendido ante mí, lo mire y de un solo golpe lo regresé-¡hiciste un buen trabajo hermanito!- no me importaba quien era, lo único que deseaba en ese momento era acabar con él. Era mi turno de atacar, levante con mi telequinesis restos de astillas que se encontraban a mi alrededor, y los lance de un movimiento hacia esa persona, pero él ya me estaba esperando con más fuego.

-¡Basta ya!- Arturo se puso en medio y desvaneció ambos ataques- deberán entender que esto no ayuda en nada, debemos irnos…- Arturo tomo algo de mi ropa y la arrojo hacia mí.

  • váyanse ustedes…- ordené- yo voy a buscarlo—tomé mi ropa y salí de la casa con dirección hacia el jardín, Arturo me iba siguiendo.

-¿estás loca? ¡Nunca lo encontraras, entiéndelo!-

-¡no! ¡Entiéndelo tú! ¡Yo sé que lo encontraré!- replique con voz ahogada.

  • bien… si eso piensas…- Arturo solo me miró, a medida que yo desaparecía.

Pero una mano caliente me detuvo, era el tipo que había estado molestando, lo mire directamente a los ojos pero él me tomo más fuerte del brazo.

-no seas tonta- siseó con rencor- no lo encontraras…- me solté de con un movimiento brusco.

Cerré los ojos y trate de encontrar su presencia, ni una chispa, ni una señal de vida, ni un luz de esperanza, pero aun así no podía perder la fe, con las pocas fuerzas que me quedaban, desaparecí y volví a parecer en su casa, en la casa de tía Amelia, en la escuela, en el Miseria, en aquel parque donde pasábamos horas jugando, en los museos que habíamos visitado, en el hotel donde habíamos pasado nuestras primeras vacaciones juntos, en la casa en la playa donde deseaba vivir, en cada lugar donde se me ocurrió que pudiera estar, fue hasta que buscándolo en la plaza de San Pedro en el Vaticano caí en un sueño profundo, me había agotado y desperdiciado cada parte de mi energía.

Sentía como si cayera en un pozo sin fondo, cada vez caía más abajo, trataba de sostenerme de algo, pero solo existía yo y nada más, en más de una ocasión pude sentir algo parecido a un apoyo donde detenerme, pero al final las energías no me alanzaban.

Sentía como si hubiese pasado casi una semana cayendo a toda velocidad, pero de pronto un aroma familiar me sostuvo en brazos y me elevó a una velocidad inhóspita, regrese a mi cuerpo, y abrí lentamente los ojos, la imagen borrosa de alguien frente a mi apareció frente a mí. Sentía los ojos pesados e hinchados, la boca y la garganta picaban de una forma dolorosa, tenía pies y manos entumidos, pero aun así trate de levantarme.

-estas muy débil, recuéstate- el sonido del agua me tranquilizó, la persona que me había traído de regreso puso una manta fría sobre mi frente- aun tienes fiebre- me paso los dedos por mis cabellos y yo volví a cerrar los ojos disfrutando de su tacto.

  • sabía que regresarías por mi Jacob- mi voz sonaba ronca y áspera, cada palabra sentía como si entrara tierra dentro de mi garganta en vez de aire.

  • Paloma… ya no me busques…- Jacob me tomo del rostro para que lo mirara, en sus ojos se reflejaban la frustración y el miedo- te he fallado, no me vuelvas a buscar ¡entiéndelo!...-

  • pero Jacob yo… yo….- trataba de zafarme de sus manos tratar de explicarle, pero él me tenía sometida.

-¡no me digas que me amas! ¡No puedo amar! ¡Soy un ser sin alma y con una sola misión! ¡Y falle! ¡NO TE AMO PALOMA ENTIENDELO!- me soltó y se puso de pie dispuesto a irse.

-¡NO JACOB!- trate de alcanzarlo, pero lo único que logré fue caerme de la cama, al intentar levantarme lo único que logre fue resbalar torpemente sobre mis piernas débiles.

Me quede tirada en el suelo, a merced del frio llorando, de pronto escuche que alguien había entrado, levante mi cabeza emocionada, pero la imagen de regreso era la de un chico que me miraba decepcionado, su mirada y su porte eran fríos y malvados, pero aun así me tomo en brazos y me coloco en la cama.

-mis piernas no me responden- dije desviando la mirada.

  • lo se…- el muchacho me sirvió agua en un vaso y me lo ofreció, trate de tomarlo, pero al igual que mis piernas mis brazos no respondían correctamente ytermine por tirarme el agua encima, el muchacho tomo de nuevo el vaso y lo lleno de agua, me lo acerco a mi boca como si fuera una pequeña- estuviste inconscientecasi un mes… y lo estuviste buscando casi el mismo tiempo, creo que recorriste todo el mundo ¿cierto?- el me sonrió sarcásticamente- tu cuerpo tardara en recuperar fuerzas… si es que las recupera- me dio la espalda y tomo las compresas frías y me las puso en la frente- por cierto, mi nombre en Alexis… soy el hermano de Artorius…-

  • ¿crees qué eso me importa?- dije molesta ante la sensación de ser tan inútil.

  • debería- aclaro el con una voz autoritaria.

  • tú no eres como los otros Levitas, hay maldad en tu corazón o lo que queda de él, eres un ser oscuro ¿Por qué habría de confiar en ti? Para mi eres igual que Manon o que la chica que nos atacó…- desvié la mirada, si tan solo hubiese hecho algo más que solo mirar…

  • Su nombre es Lilit, es un demonio muy poderoso…- retiro la compresa fría y la sumergió en agua- y deberías de confiar en mí, Manon solo busca destrucción, nos matará a todos si no hacemos algo, por eso el bien y el mal hicieron una pequeña tregua-

  • yo no quiero treguas con demonios…- corte tajantemente mirándolo a los ojos, esos ojos negros solo reflejaban maldad, no existía ni una gota de compasión ante sus actos, observé dentro de sus pensamientos que no le dolían sus víctimas y entre más dolor sufrieran era mejor para él.

  • No solo con luz lograrás vencerlo… se trata de la nada absoluta del fin total, sin la oportunidad de regresar a un ciclo- se levantó de la cama con clara molestia y miro por la ventana.

Era una habitación obscura, pero amplia, las sabanas de seda tenían ligeras tonalidades doradas por lo que se alcanzaba a distinguir, pero no había ni ventanas, ni otra salida que no fuera la puerta que tenían en frente.

De esa misma puerta entraron Arturo y otro hombre, claramente se notaba que era un sacerdote, dado que tenía su sotana negra y un crucifijo colgaba por su cuello, hablaban en italiano y no lograba distinguir que era lo que decían, pero se notaba que estaban discutiendo.

-¿esta es la mano izquierda de Dios?- preguntó el sacerdote mirándome con desprecio- ¿la que nos salvará del cruel destino que se avecina? ¿La que daría hasta su vida por cumplir su misión?-

-padre- comencé, cada palabra lastimaba más mi garganta- le juro que yo…

  • ¡no jures niña, ni no crees realmente lo que estás diciendo!- el sacerdote me interrumpió de pronto- ¡eres egoísta y berrinchuda! ¿Tienes idea de lo que pudiste haber provocado si hubieses muerto?- se me acercó, era un hombre anciano y gruesas arrugas enmarcaban su rostro, estaba rojo de ira y me miraba con los ojos desorbitados.

  • padre…- Arturo lo tomó de un brazo y trato de tranquilizarlo- es solo una niña- era la primare vez en mucho tiempo que veía a Arturo defenderme- pero también es fuerte si usted me dejará…-

  • ¡No Arturo!- El padre se soltó de brazo y nos dio la espalda- ¡el consejo tenía razón no debiste ser tu sino tu hermano quien se hiciera cargo de la niña!

  • padre yo…- por primera vez vi a Arturo avergonzado por algo, bajo la mirada en evidente señal de respeto.

  • ¡Entonces está decidido!- Alexis interrumpió la escena con una evidente nota de alegría- ven Paloma, levántate nos vamos-´

  • ¿estás loco? ¡Apenas puede sostener la cabeza! ¡Tardara poco más de un mes en recuperar su fuerza!- Arturo se interpuso entre Alexis y mi cama.

-tengo una semana antes del fin del mundo…- Alexis se veía claramente molesto- no un mes, se recuperara en el camino…-me tomo fuertemente de la muñeca y jalo de ella, arrastrándome hacia la salida, el dolor era intenso pero trate de no gritar.

  • ¡eres un maldito!- Arturo extrajo una espada grande, plateada y llena de sed de sangre y batalla.

-¡Artorius!- la voz del sacerdote resonó en la habitación- deja que se la lleve…-

  • pero… pero…- Arturo bajo la guardia y Alexis le planto una patada en el estómago- ¡maldito!

  • el deber de esta organización es proteger al mundo del mal- aclaro el sacerdote- si para eso tengo que poner a la mano izquierda de Dios a merced de un demonio, lo haré-

Del cuerpo de Alexis comenzaron a salir llamas que se extendieron has llegar a mí, sentía un intenso dolor, pero no a nivel físico, era como si sintiera el dolor de mil alamas recorrer mi corazón, sentía que el dolor por no tener a Jacob se amplificaba cien veces, no podía soportarlo, mi vista se nublo y cuando cerré lo ojos deje de sentir esa intensidad de dolor, pero aun así mi pecho seguía punzando con cierto ardor.

-nos tele transportamos…- Alexis me dejo caer sobre el frio suelo de piedra- pero a mi estilo, utilizo el dolor de las almas para obtener energía para mis poderes, es sorprendente y maravilloso sentir tanto poder…- elevó sus brazos al cielo y aprecie el lugar, era una cueva profunda y obscura, el suelo era áspero, pero al mismo tiempo poroso, me había herido las manos al caer al suelo y la ropa que tenia que no eran más que unos jeans y una blusa sucia, se ensucio más con la sangre que resbalaba por mis muñecas.

  • ahora- Alexis se volteó hacia mí- defiéndete…- me miró con ojos de maldad, y una tonalidad roja se apodero de ellos.

Trate de moverme, pero mi cuerpo no reaccionaba, mover un solo dedo me provocaba un dolor inmenso, pero eso a Alexis no le importaba, ese mismo fuego que emanaba de su cuerpo me envolvió, me lleno de pensamientos de sufrimiento y horror, trate de esquivarlo pero no lograba ningún resultado.

-¿sabes lo único que hicieron tus guardianes y tu perverso padre?- con cada palabra me sentía más débil, llegaron a mi mente imágenes de mi hermano, mis amigos, Jacob, todos muertos, no pude evitar las lágrimas-te hicieron débil ¿crees que a Manon le importen tus amigos, tu mundo, todo por lo que has luchado? Lo único que recibirás de él es esto- el dolor aumentabacon cada palabra y las ultimas parabas de Jacob resonaron en mi cabeza "YO NO TE AMO PALOMA ENTIENDELO"

De pronto un sentimiento diferente me abordo, no era amor, ni cariño, ni felicidad, ere tristeza y un enojo tan grande como el mundo mismo, era ira contra el mundo, contra mis padres, contra Arturo, contra Jacob. Ese sentimiento crecía y me llenaba a lo largo de todas mis venas, sentía que iba a explotar de un momento a otro, y así fue, sentía como una energía diferente salía de mi cuerpo y se extendía a toda la cueva.

Lo último que recuerdo después de eso fue un inmenso dolor en mis rodillas por haber caído sobre ellas.

No se por cuánto tiempo dormí, pero notaba que algo estaba cambiando en mi interior, noté que podía mover mis brazos y mis piernas, pero aun así las sentía débiles, me levante del suelo áspero y percibí un ardor en mis rodillas; la tela de los jeans estaba rota y la piel fresca aun sangraba un poco, alrededor de la herida había una coloración morada. Pero me pareció absurda esa imagen, no fue hasta que trate de dar un paso, que mis rodillas comenzaron a arder.

Mis manos también estaban heridas, pero no eran raspones provocados por el suelo, eran quemaduras que se extendían desde lapalma hasta las muñecas, mi piel chamuscada ardía al contacto de cualquier cosa.

-aprendes rápido…- la voz de Alexis me causo calosfríos- anoche pude haberte matado, pero descubriste a tiempo la fuente de todo poder… la ira-se puso frente a mí y me miró fijamente, exaltado por observar a su pupila- ahora el dolor carece de significado para ti si ves tus propias heridas, pero aun duelen ¿no es así?-Alexis me tomó de las manos y las apretó con fuerza, arrugue el rostro- pero, después de esta semana… créeme eso será un juego de niños…-

  • yo solo quiero tener el suficiente poder para encontrar a Jacob…- dije mirando mis manos marcadas por el fuego.

  • ¿quieres verlo de nuevo?- dijo mirándome a los ojos, yo asentí con la cabeza y de pronto un fuerte ardorvolteo mi cara, sentía como mi mandíbula se desalineaba y mis ojos se llenaban de lágrimas- olvídalo, el jamás volverá, está muerto… o bueno su equivalente…- lo mire con rencor mientras mi mejilla punzaba con un ardor intenso.

  • ¿Qué significa eso?- mi voz se quebró y a cambio recibí otra bofetada más intensa aun.

  • él falló en su misión, fue revocado de su cargo, se dejó engañar y uso sus poderes en contra de su bando… el "gran señor" lo mando a llamar de regreso, nunca volverá Paloma… como ya lo dije: TE AVANDONÓ…-

Sentía que desfallecía, ¿Cómo era posible tanto dolor en un solo cuerpo? ¿Qué no se suponía que debía de existir compasión en el mundo?¿Por qué Jacob me había dejado sola? ¿Por qué no le importó lo que yo sentiría?; unas gruesas lagrimas brotaron de mis ojos, mi rostro agachado las condujo directamente al suelo, donde se estrellaron y lo mojaron ligeramente, de pronto una brillante luz me rodeo, por un instante me asuste, pero de pronto una gran calma me rodeó, una energía me impulsaba hacia abajo, era como si de pronto el duro y áspero suelo se hubiese hecho de agua, sumergí mis manos en esa agua y de ahí saque algo plateado y poderoso.

-no lo puedo creer, es… es… Fonteius…-susurró Alexis, mientras yo sostenía en mis manos una fina espada plateada, con una empuñadura con inscripciones y una brillante piedra azul turquesa, en su hoja también tenían inscripciones, que a pesar de estar en un idioma extraño logre entender lo que decía: "Aquí brilla el poder de Fonteius, malditas las almas que su hoja atraviese".

Hola personas con computadora!!!!!!!

bueno aqui les tengo oooootro cap. espero que les guste y que superemos las 6000 LECUTRAS!!! bueno por otro lado espero que dejen comentarios y que me agreguen a sus favoritos!!!! bueno nos vemos la proxima...