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Alas blancas — capítulo 35
"Siempre he tenido el ligero presentimiento de que cada momento de mi vida mi ha llevado irremediablemente a este instante, al instante donde debo decidir entre la vida y la muerte, pero ahora… donde mi destino esta de cara frente a mí… creo que tengo miedo…"
Miraba al cielo nocturno sin ningún interés en particular, solo aquellas estrellas claras que ahora se veían brindando ante mis ojos un espectáculo inmaculado de luz que contrastaba irremediablemente ante la oscuridad de aquel lugar; nunca, desde que había llegado a la Ciudad de México me había detenido a ver aquellas estrellas.
Sentía un nudo en la garganta al tratar de recordar los momentos buenos de verdad, los que pase en ese ultimo año al lado de mis amigos, pero nada, solo imágenes sin significado rodeada de personas sin rostro ¿de verdad se había terminado todo sentimiento bondadoso en mí? Me sentía extraña a aquellas personas que vi hace unas horas, no significaban nada en mi vida, solo eran estorbos que, en caso de interponerse de nueva cuenta, los mataría; pero había algo dentro de mí algo que me detenía, algo que me decía que eran importantes, a pesar de desconocer el motivo.
-estas pensativa…- Alexis se sentó al lado mío contemplando aquel hermoso paisaje.
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pensaba si realmente me convertí en un ser oscuro- Alexis rio sonora y burlonamente de mi comentario.
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tú no eres un ser oscuro… si solo hubiera oscuridad en ti te convertirías en alguien más peligroso que Mannon- Alexis miro sus manos y suspiró, era la primera vez que lo notaba humano- si fueras un ser oscuro no tratarías a toda costa de salvar al mundo… no hubieses ido a buscar a Lilit… y hubieses perdido el camino cuando `perdiste a Jacob…
-dime algo… Alexis- Paloma no sabía si cuestionarlo o no pero ahora ¿eso realmente importaba?- ¿Cómo fue que el hermano de un Levita se convirtió en un Demonio?- Alexis solo sonrió levemente y cerró los ojos una luz blanca emano de su cuerpo, cuando el resplandor se desvaneció un hombre idéntico a Arturo aprecio ante ella.
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Artorius y yo somos hermanos, gemelos… la misma alma repartida en dos… y por lo tanto no era el único que estaba predestinado en la profecía… por desgracia mi historia no resulto como la de mi hermano… ella me olvido y yo decidí permanecer en la misma forma- el Alexis joven reapareció al lado de ella- para que me recordara cuando la vuelva a ver… pero entendí que la luz no me brindaría el poder de buscarla, por eso escogí mi lado, y mi hermano el suyo…-
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¿el Levita traidor tiene sentimientos?- se burló Paloma mirándolo de reojo.
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no olvides que el Levita traidor es Alexander… yo solo quiero recuperar a mi amor…- Alexis se levantó y camino hacia el lado contrario de donde estaba Paloma, ella se dejó caer sobre el duro suelo- ¿estas lista?- pregunto el demonio dándole la espalda aun.
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…recuperar el amor…- Paloma quiso recordar cuando ella sentía amor, amor por la vida, por sus padres, por su hermano, por su tía Amelia, por Isa, por Mapy, por Jacob… Jacob… su gran amor, pero no encontró nada, ni recuerdo alguno que le reavivara esa fina flama de aquel cálido sentimiento; solo ese vacío, ese escalofrió, ese miedo, que había sentido antes.
Paloma se levantó de golpe, de nuevo esa ansiedad, de nuevo ese terror a la soledad, esa fría opresión en el pecho, y esa presencia que le hacía estremecer, sintió una mano fría posarse en sobre su hombro, pero no quiso voltear, le temblaban las piernas y sentía los ojos aguados.
-¿Paloma?- la voz de Alexis ahuyentó a la presencia ysentía aun un nudo en la garganta, un grito contenido tratando de escapar y mi respiración era acelerada- ¿vas a venir o no? Mañana será el gran día- de nuevo mi seguridad regreso y tras limpiarme las lágrimas que caían irreverentes en mi rostro de di la media vuelta y lo alcance.
El interior de la cueva estaba ya iluminado por una fogata, y estaba a un lado descansando Fonteius, Alexis la tomo y me la lanzó.
-una espada mística como lo es Fonteius, nunca atacaría a su dueño…- no entendía a que quería llegar Alexis pero lo escuche con atención- salvo que su dueño sea capaz de dominarla para hacerse daño con ella…-
-¿Cómo suicido?- pregunte con voz seca.
- no necesariamente… Paloma te cuento esto porque esa es la parte que sigue de tu entrenamiento… deberás suicidarte, para conseguir ir al infierno y volver, para dominar la ira de Dios y canalizarla hacia Mannon y destruirlo…-
-¿Qué es la ira de dios?- pregunte y por primera vez en mucho tiempo sentía miedo.
-La ira de Dios en un conjuro tan peligroso que solo se ha usado dos veces, dado que la única persona que puede hacerlo es la mano izquierda de Dios, su poder es igual al poder que Dios utilizo para castigar a los hombre a lo largo del tiempo, en el Diluvio universal, Noé, que a diferencia de lo que dice en la biblia, la utilizó para hacer su deber, Moisés desato hacia Egipto las siete plagas con ayudade ese mismo conjuro y después de obtener las tablas de la ley de dios el conjuro desapareció a los ojos mortales… este siempre ha sido mi destino- De su ropa saco una vieja caja de madera que contenía un pergamino adentro- servir a quien de fin a esta cuenta regresiva…- Alexis se arrodilló ante ella y bajo la cabeza.
Paloma se quedó estática sin saber que decir, el pergamino estaba borroso, pero aun así se podía percibir algo de lo que tenía escrito, era un esquema del cuerpo humano, donde señalaban diversos signos en las muñecas, en el pecho, en el estómago y en la frente, parecían letras hebreas.
-Los signos deberán de hacerse con la propia espada… muchos lo han intentado y todos han muerto en el intento…- Alexis miro con desasosiego a la pequeña Paloma, ese era su destino, morir por el resto de la humanidad.
A diferencia de lo que pensaban todos, Paloma no sentía miedo, no sentía desesperación, ni odio hacia aquellos que la impulsaron a hacer estos actos. Ella sabía lo que tenía que hacer, no tenía más opciones. Pensó en su familia y en lo horrible que sería para su hermano tener que vivir completamente solo a partir de ese día.
-será bueno comenzar ahora…- Alexis miraba fijamente a las llamas—mañana cuando los planetas estén alineados, será el instante para liberar a Mannon…-
Estaba en la habitación que algún día fue suya, la que con mucho esmero y dedicación había redecorado para que ella regresara.
Obviamente se sentía culpable, de todas sus acciones, de quererla tanto y de obligarla a enfrentarse a ese oscuro y cruel destino que la marcaba para toda su eternidad. Varias lágrimas surcaron su rostro, ya marcado por las arrugas típicas de su edad.
-¿lloras?- una voz masculina la saco de sus cavilaciones- ¿lloras por ella?- cada palabra estaba marcada por odio y reproche- ¿Por qué?... ¿Por qué lo haces cuando tú sabias lo que iba a pasar?- ella temblaba y su mirada se nublo en la presencia de nuevas lagrimas- ¡confiamos en ti tía! ¡Ella confiaba en ti! Y tú… la traicionaste, la engañaste—su joven sobrino no entendía las verdaderas razones, ella no quería que esto pasara, pero ¿tendría algún sentido esconderla y morir todos por ella?
--Raúl… esto tiene que pasar—lo dijo lentamente, como si cada palabra de esa oración la lastimara—ella siempre ha tenido un destino…--
-- ¡no tía! Ella puede elegir… ustedes la han orillado a esto—Raúl la miraba con todo el odio que pudiese sentir—no es justo—no lo soportó más, y las lágrimas que había guardado en el funeral de sus padres, en el día en que se fue su Palomita, el día que se accidento y quedó en coma, el día que desapareció… salieron por fin, se quedó tendido en el suelo llorando y lamentándose por su desgracia, su hermana de dieseis años iba a morir, irremediablemente.
-Cariñito… no llores—la voz de la tía Amelia sonaba áspera, llena de dolor y de impotencia—no podemos hacer nada… es algo que ella sola deberá—per en ese momento entro Artorius.
-No Amelia te equivocas, podemos y debemos hacer algo…- Artorius se miraba cansado, desgastado, sin más brillo en su rostro que la esperanza de encontrar a Paloma, a su hija, al único recuerdo vivo del amor de su eternidad—vamos a luchar… mañana será el único momento en que se podrá liberar a Mannon, si logramos detener a Alexander, Paloma no deberá morir…-
Si ellos tan solo pudieran entender lo difícil que era controlar y vencer a la Mano izquierda de Dios, no se pondrían a reclamar… la ira contenida en ese solo cuerpo lo hacía sentirse sofocado, y sino la sacaba pronto, le ahorraría el trabajo a Paloma de eliminarlo. En un movimiento rápido arrojo una bola de energía a una de las figuras encapuchadas que se encontraban frente a él.
Estaban en una estancia circular, hecha de piedra, iluminada a penas por los escasos rayos de luz que se colaban por los sucios ventanales; lo que en su tiempo fue una de las más impresionantes iglesias del virreinato ahora era un refugio de híbridos demonios atrapados en este plano. Él les tenía la solución, traer el infierno a la tierra, para que tuvieran su propio paraíso personal.
-Si alguien más quiere cuestionarme sobre la muerte de Lilit… será mejor que me lo diga de una buena vez…- todas las figuras se miraron unas a otras, pero de ellas no salió respuesta- tal vez ustedes, los demonios más poderosos- hizo una reverencia para burlarse de ellos- piensen que he perdido el control de la situación…-
-¡Nos dijiste que la chica estaba muerta!- reclamo uno de los demonios a quien Alexander mató sin decir una sola palabra.
-pensé que ella había muerto…- Alexander suspiró y trato de tranquilizarse- pero ahora sus guardianes no están… al menos el más importante… Jacob- sentía con rencor cada letra de ese nombre- el guardián de su corazón…- se volteó para mirarlos de nuevo.
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¿eso en que nos beneficia?- cuestionó con cierto temor uno de los demonios.
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Paloma era el ser más fuerte al lado del guardián de su corazón, ahora que la ha traicionado… solo es un cascarón vacío- una media sonrisa cruzó su rostro.
-sigue siendo el ser más fuerte Alexander…-- una voz grave resonó en toda la instancia, Alexander volteo en todas las direcciones para saber la procedencia de dicha voz- y esto aún no termina…-
-¿Quién eres?- Alexander grito con desesperación, aquella presencia le intrigaba, se sentía desesperado, casi como tener miedo- ¿Qué quieres?
-tu sabes que es lo que quiero Alexander… tu temor… tu desesperación… tu perdición- aquella voz se burlaba de él, Alexander comenzó a lanzar bolas de energía hacia todas partes, rompiendo los ventanales- eres tan patético… crees que tienes todo bajo control, crees que puedes hacer lo que quieras- Alexander emitió un grito desgarrador y termino por arrojar una última bola de energía hacia el frente, la bola se detuvo en seco, pero no desapareció-será mejor que te prepares- la bola de energía se impactó sobre una de las figuras encapuchadas- tu fin está muy cerca…-
Alexander se sintió por primera vez asustado, se quedó en el suelo con los ojos desorbitados esperando a que esa extraña voz volviera a sonar en sus oídos. ¿Qué significaba aquello? No era ni luz ni oscuridad, ni nada parecido a lo que antes hubiese enfrentado.
Era simplemente imposible dejar de llorar, claro que quería dejar de hacerlo, quería dejar de sentir esa angustia que aprisionaba su pecho, era imposible dejar de lado esa ansiedad de no poder ayudar a su mejor amiga, Paloma iba a morir por todos ellos y ella no podía ni despedirse de ella.
Estaban todos en casa de tía Amelia tratando de encontrarla, ella ahora se encontraba en el jardín, quería despejar sus ideas, quería olvidar por un instante el vacío que había dejado su mejor amiga el día en que la miro con esos ojos fríos y le llamó estorbo. Pero el vacío no se iba, al contrario se hacía más y más grande como un cáncer que se extendía desde lo más profundo de su corazón, carcomiéndose su alma.
-¿ocurre algo Mapy?- una voz conocida hizo que saltara dando un respingo, se limpió las lágrimas y trato de fingir una sonrisa, estaba sentada en una sillita confidente donde ella y Paloma solían estudiar.
-este suéter me lo hizo ella, en navidad…- su voz comenzó a quebrarse—ese día recuerdo que nunca me había sentido tan feliz… ¿Por qué tienen que ser así las cosas?- esta vez dejo escapar varias lágrimas.
-es parte del destino… pero ella no está sola, te tiene a ti…- Matt la reconforto dándole un ligero abrazo—ella te necesitará más que nunca ahora que debe confrontar este gran reto…- Mapy se abrazó más fuerte a él dejando escapar un sollozo.
- ¿de verdad tienen que ser tan pronto?—Mapy no alcanzaba a comprender como una chica de su edad podía cargar con el peso de todas las almas del mundo sin tener una pizca de miedo, ¿Cómo su amiga no podía tener miedo ante algo tan grande?
-quizá es porque ya no tiene nada que perder…-- Matt había entrado en su mente y dando respuesta a esa pregunta se levantó de su asiento— se le ha quitado el miedo, porque ya no tiene a nadie más que perder-
--¿Por qué mañana? ¿Por qué no mejor dentro de un año, un mes o un siglo más?- Mapy estaba tan desesperada, todo estaba pasando muy rápido- ¿Qué tiene este miércoles que lo haga diferente de otros días?-
-no es que tenga algo especial, es que ese es el día de probar si a la Mano Izquierda de Dios le queda algo por que luchar- Matt sonaba ajeno a todo, con una tranquilidad que no parecía humana- y quiero tener fe en que así sea-
-así va a ser, Paloma es valiente y no se dejará vencer, no dejará en sacrificio de Jacob en vano- no quería ver a su amiga desde ese punto de vista tan débil, quería recordarla fuerte, quería pensar que lo que estaba haciendo su amiga no era suicidio, sino sacrificio.
-mañana será el día- Matt caminó un par de pasos mirando al cielo con una sonrisa irónica- ojala Jacob estuviera aquí
Dentro de la casa estaba tía Amelia mirando un portarretratos con la foto de su sobrina, mientras que Isa tocaba el piano, tratando de aligerar el ambiente, Raúl trataba por todos los medios de localizar a Paloma con un cristal y un mapa, mientras que Arturo miraba un viejo libro en busca de algún hechizo que le sirviera, no para detener a Manno, sino para regalarle tiempo a Paloma.
Arturo conocía a su hermano, sabía perfectamente que tenía un haz bajo la manga, un truco o un plan que nadie más conocía; era por eso que no quería ni esperaba participar en dicho plan, pero si ayudaría a Paloma a ganar tiempo, un tiempo valioso para hacer lo que tuviera que hacer.
Comenzó a sentir un peso exagerado sobre su cuello, como si algo le molestara; metió su mano entre su camisa y extrajo un hermoso relicario de plata que tenía grabado "Ahí donde está tu tesoro, está tu corazón", dentro de él había una foto de su Camila.
-te falle mi amor… no pude cuidar de nuestra hija- sentía que el nudo en su garganta iba a estrangularlo y la mirada apacible de Camila lo penetraba como una espada al rojo vivo.
-no es momento de lamentarse Artorius…- la voz de Raúl sonaba más madura a la que él recordaba- es momento de decidir cómo vamos a salvar a mi hermana…- aquel muchacho se sentó frente a él mirándolo a los ojos
- es momento de que nos expliques a todos por qué mañana será la única ocasión de liberar a Mannon…- su mirada era como la de Camila y por un momento aquella forma de hablar le pareció que era Camila quien le hablaba.
-mañana los planetas sealinean con la estrella Algol esta estrella funge como portal para ambos lados, como una especie de elevador, tanto trae cosas de arriba como de abajo, Mannon se encuentra en el último círculo del infierno y requerirá de toda la ayuda posible para subir, no todos los demonios quieren que Mannon sea liberado así que ellos entran dentro de la tregua- Arturo notó que todos los presentes habían dejado de hacer lo que estaban haciendo y lo miraban fijamente- ¿han escuchado alguna vez el termino el ombligo del mundo?...-
-así es como se le conocía a la antigua Tenochtitlan…- dijo Mapy mirando a Arturo con ojos desconfiados- se decía que no solo era de este mundo material sino también del espiritual-
- como si el Mictlan y la ciudad estuviesen conectados de alguna forma ¿no es así?- completo Arturo mirando satisfecho a Mapy por su respuesta.
-¿quieres decir que el lugar donde Alexander planea liberar a Mannon es el centro histórico de la ciudad de México?-ella tenía miedo de la respuesta, su ciudad, lo que conocía como hogar, el lugar donde había crecido podría desaparecer; Mapy se dejó caer sobre el sofá, ante la respuesta afirmativa a su pregunta.
-¿Cómo vamos a ayudar a Paloma?—Raúl tenía la voz ronca, no iba a permitir que su hermana muriera, no mientras él estuviera con vida.
-existe una manera…-- Arturo les mostró el libro que había estado viendo.
-el conjuro candado…-Raúl lo dijo casi en un suspiro- ese fue el conjuro que uso mamá para…- Arturo asistió con la cabeza.
-¿Qué es el conjuro candado?- preguntó Mapy recuperando el habla.
- es una especie de cadena entre poderes de brujos, crea una especie de contenedor-explico Arturo- pero debo advertirles a todos que es muy peligroso y podrían morir-
"¿Cómo algo que parece tan sencillo puede ser tan difícil? La vida está llena de decisiones, sí o no, arriba o abajo, izquierda o derecha, blanco o negro… pero las decisiones más difíciles, las más importantes, son generalmente las que parecen más sencillas… dentro de ellas esta vivir o morir, y solo esperas a ver como todo tu mundo se transforma con esa simple decisión…"
HOLAA!!! Haa… estoy un poco compungida!!!! Estamos a un capitulo del final!!!!
Espero que esto les esté agradando … y dejar un comentario…. Y a todos mis lectores silenciosos esperosuperar las 7000 lecturas!!! Y no olviden seguirme en twitter como @erha_athena o búscame en Facebook como Erha_athena, es una pagina!!! Bueno nos vemos en el próximo capitulo, un beso y adiós!!!!