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Historia 34820 — capítulo 8
Hola!! Ya estoy aquí otra vez con un nuevo capítulo. Como prometí, este es algo más largo y, en mi opinión, más interesante. Espero comentarios!!
La navidad ya había terminado. Era 10 de enero, el cumpleaños número veintiuno de Melissa. La casa estaba llena de familiares y amigos suyos que habían venido para celebrarlo. También habían venido algunos de los Weasley, Harry y Hermione, con los que había hecho amistad tras empezar a salir con George. Habían comido todos juntos y ahora, a pesar del frío de enero, tras comer la tarta, estaban en el jardín. Melissa había estado con su amiga Kim casi toda la tarde, así que ahora fue a ver a George, que parecía haber congeniado muy bien con su hermano Zac. Estaban hablando de quiditch:
-Los Chudley Cannons llevan una temporada malísima.-decía George.
-Sí, pero es todo por el buscador que tienen, ¿cómo se llamaba? ¡Ah, sí! Luke Johnson. Es pésimo, no ha cogido una snitch en toda la temporada.-decía Zac.
-¡Totalmente de acuerdo! El resto del equipo es muy bueno, no se cómo el entrenador permite que Johnson siga en él.
-Quizás entró por enchufe.-especuló Zac.
-Sí, es posible.-dijo George.- Yo le veo un cierto parecido con el entrenador. A lo mejor son parientes.
-O a lo mejor es que estaba liado con la prima segunda del sobrino del mejor amigo del primo del entrenador.-dijo Melissa en tono de burla.- ¿Por qué no os juntáis y escribís una revista de cotilleos? Quizás hasta tendría éxito.
-Muy graciosa, hermanita.-dijo Zac.
-Yo creo que lo que le molesta es que no sabe tanto de quiditch como nosotros.-dijo George para picarla.
-¿Eso crees? Pues lo comprobaremos con un partido, ¿qué os parece?-dijo la chica sonriendo.-George, busca tu equipo, yo voy a por el mío.
-¿Zac?-interrogó George.
-Sólo si soy guardián.-objetó.
-Perfecto.
Veinte minutos después estaban en un campo de quiditch improvisado con los equipos ya formados. En el de Melissa ella era cazadora, junto con Ginny y Kim; el buscador era Danny, los golpeadores Sam y Eric, el novio de Kim, y como guardián Ron. En el de George él era golpeador con Claire, la prima de Melissa; el buscador era Harry, el guardián Zac, y los cazadores Oliver, Hermione y Jessica, otra prima de Melissa. Empezaron a jugar, y a los dos minutos Melissa ya había conseguido el primer tanto. Cuando llevaban una hora, el equipo de Melissa ganaba por 170 a 20, y entonces Harry cogió la snitch logrando que empataran. Se bajaron todos de sus escobas y George se acercó a Melissa:
-Hemos empatado, somos igual de buenos en quiditch.-dijo.
-Por supuesto que no.-dijo Melissa riendo.-Te ha salvado Harry, pero si no habrías perdido.
Durante un rato siguieron bromeando sobre quién era mejor jugador, hasta que se hizo tarde y George, como todos los demás, volvió a su casa.
Los días pasaban, dando paso a las semanas y a los meses. No ocurría nada fuera de lo común, a excepción, claro, de los preparativos de la boda, que hacían que Melissa estuviese de lo más nerviosa a causa de su madre. Lo cierto es que ella lo hacía con la mejor intención, pero eso no evitaba que Melissa se estresase. Se pasaba el día dándole consejos sobre todo: qué flores elegir, qué comida elegir, qué invitaciones elegir… Ese día habían ido a comprar el vestido; les acompañaban Molly, Ginny y Hermione.
-Mira, ¿qué te parece este?-preguntaba Ginny mientras cogía un vestido y se lo llevaba a Melissa al probador. Se lo probó, pero lo desechó: no le gustaba. Estuvieron en aquella tienda durante más de dos horas, hasta que, por fin, Melissa encontró un vestido que le gustaba.
-Este es perfecto, ¿no creéis?-dijo la chica entusiasmada.
-Sí, es precioso cariño.-contestó su madre. Pagaron el vestido y salieron de la tienda.
La boda ya tenía fecha: sería el 3 de mayo, quedaba apenas un mes para terminar de organizar todo. Se celebraría en la Madriguera, y al final habían convencido a Melissa y George de invitar a doscientas catorce personas y contratar una pequeña orquesta. "Y yo que quería una boda sencilla", se lamentaba Melisa.
Habían llegado a su casa. La chica subió a guardar el vestido en el armario y aprovechó para tumbarse en la cama durante un rato. Intentó dormirse, pues estaba agotada, aunque no lo consiguió, ya que su madre la llamó diez minutos después diciéndole que la cena estaba lista. Se dio prisa en cenar, y volvió a subir a su cuarto dónde, esta vez sí, consiguió dormirse.
George despertó temprano, algo extraño en él. Desde su cama oía unos murmullos, pero era incapaz de distinguir qué decían o quien los emitía. Se puso rápidamente unos pantalones vaqueros y una camiseta y, comido por la curiosidad, bajó las escaleras. Cuando llegó al último escalón, casi se cae de la sorpresa:
-¡Feliz cumpleaños!
Toda su familia y algunos amigos estaban en su salón. "Hoy es mi cumpleaños, lo había olvidado por completo", pensó asombrado. Miró a su alrededor: estaban sus padres, todos sus hermanos, Lee Jordan y otros amigos de Howarts…pero a Melissa no la veía por ninguna parte. "Quizás se haya quedado dormida…", se dijo, aunque en realidad temía que se hubiese olvidado de su cumpleaños. Enseguida partieron la tarta, para alivio de George que aún no había desayunado. La mañana pasó deprisa, la gente se acercaba a él para felicitarle y darle su regalo. Pero Melissa seguía sin llegar. Llegó el mediodía, y los que no vivían en aquella casa comenzaron a irse. La tristeza que tenía George por sí su novia se había olvidado de su cumpleaños, empezó a convertirse en preocupación por si le había pasado algo. Cuando ya no quedaba nadie en su casa, decidió ir a la de ella para comprobar que estaba bien. Llamó a la puerta, y le abrió el padre de Melissa:
-Señor Mathews-dijo.- ¿Está aquí Melissa?
-No.-contestó este extrañado.-Creí que estaba en tu fiesta de cumpleaños, es lo que dijo esta mañana cuando se fue.
-Pues no ha venido en toda la mañana.-dijo George cada vez más preocupado.-Quizás deberíamos ir a buscarla o algo.-propuso.
-Sí, sí…-dijo, empezando a preocuparse, Jason Mathews.-Vamos, iremos a Ottery St. Catchpole, suele aparecerse allí para ir a tu casa.- los dos estaban ya dispuestos para salir, cuando escucharon los golpes de una lechuza blanca en la ventana.
-Viene de San Mungo…-murmuró George, que se estaba poniendo pálido.
-No te preocupes antes de tiempo, quizás no sea nada.-le tranquilizó Jason, aunque en su interior albergaba los mismos temores. Abrió la carta, y la leyó en voz alta para que pudiera escucharla George. Decía así:
Estimados señores Mathews:
Desde el Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas, sentimos tener que comunicarles que su hija, Melissa Mathews, está ingresada en esta clínica, tras haber sido herida con un arma muggle. Les rogamos acudan lo antes posible, para poder explicarles lo sucedido.
Fdo:
Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas.