Tituladas 16.2% · 32,298 de 199,415 descubiertas
Rescatado 61.5% · 57,949 de 94,296 páginas identificadas · 57,939/58,568 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 34820 · de

Historia 34820 — capítulo 9

**Nuevo capítulo, espero que os guste!! Por cierto, espero algún comentario, que hace dos capítulos que no tengo ninguno =(**Jason y Catherine Mathews entraron, seguidos de George, al hospital San Mungo. Los tres estaban muy nerviosos y ninguno entendía que había podido pasar. ¿Por qué iban a atacar a Melissa? ¿Y con un arma muggle?

Se acercaron al mostrador de la recepción:

-Venimos a ver a Melissa Mathews.-dijo Jason.

-Planta tercera, habitación trescientos cuarenta y dos.-contestó la recepcionista con voz monótona. Subieron corriendo hasta donde les había indicado aquella mujer, y no tardaron mucho en encontrar el lugar. Pero antes de que pudiesen entrar, un sanador les llamó:

-¿Son ustedes los familiares de Melissa Mathews?-preguntó.

-¡Sí!-contestó Catherine.- ¿Cómo está? ¿Qué ha pasado?

-Si me acompañan a mi despacho se lo podré explicar todo con más calma.

-Vale, pero ¿está bien?-interrogó George.

-Ya les he dicho que ahora se lo explicaré todo, por favor, síganme.-a George no le gustó nada como había evadido aquel hombre su pregunta. "Seguro que está muy mal, por eso no me ha querido contestar", pensaba desesperado.

Siguieron al sanador hasta su despacho, una pequeña sala con una mesa con una silla en la que se sentó él, otras dos donde se sentaron los señores Mathews, y paredes llenas de diplomas. George se quedó de pie, ya que no había más sillas.

-Antes de nada me presentaré. Soy Brandon Sanders, el sanador que atiende…-empezó, pero unos golpes en la puerta le interrumpieron.- ¡Adelante!-dijo. En la puerta apareció Oliver, hermano mayor de Melissa.

-Perdón…por interrumpir…me acabo de… enterar.-dijo, respirando entrecortadamente, pues había venido corriendo.

-¡Oliver!-se extrañó el sanador.- ¿Conoces a Melissa?

-Sí, es mi hermana.-contestó, ya repuesto de la carrera.- ¿Cómo está?

-¡Ah, sí! Pues como iba a decir, antes de que llegaras, entró aquí con una herida producida por un arma muggle, "cristola" creo que la llaman. ¡No, no! Pistola.-se corrigió al mirar el informe.-Al parecer estaba en la calle cuando se produjo una pelea entre dos muggles. Estaba en el momento y lugar equivocados, como se suele decir. De momento debe quedarse aquí, pues los tejidos que atravesó la bala tiene que regenerarse, pero no se preocupen, en un día o dos podrá volver a casa.-explicó.-Pueden ir a verla ya, si quieren.

-Gracias.

Salieron todos del despacho, en dirección a la habitación, donde se encontraron a Melissa jugando una partida de ajedrez mágico con su compañera de habitación. Estaba de espaldas a la puerta, así que no se percató de su llegada hasta que su compañera le aviso:

-Creo que vienen a verte.-al instante Melissa se dio la vuelta.

-No teníais que haber venido todos, yo estoy bien.-protestó.

-¿Cómo quieres que no vengamos?-preguntó su madre.-Nos mandan una carta del hospital diciendo que estas ingresada, creo que es normal que nos preocupemos.

-¿Y a ti qué? ¿También te mandaron una carta?-preguntó mirando a George.

-No, pero estaba en tu casa cuando llegó la de tus padres.

-¿Qué hacías en mi casa?-preguntó Melissa extrañada.

-Pues como no venías a la mía, decidí ir a buscarte. Prometes venir a mi casa y luego ni vienes, ni llamas, ni nada… creo que yo también tenía derecho a preocuparme.

-¡Ay! Tienes razón, lo siento, te he estropeado el cumpleaños.-dijo la chica algo apenada.

-No, no te preocupes…lo importante es que no te ha pasado nada grave.-se apresuró a decir George. Acto seguido la besó.

Los padres de Melissa decidieron dejarles algo más de intimidad y, seguidos por su hijo mayor, abandonaron la habitación.

Cuando se separaron, Melissa recordó algo. Se giró para coger su bolso y rebuscó en él hasta que encontró un pequeño paquete rectangular.

-Había olvidado darte mi regalo.-dijo mientras se lo entregaba. George le sonrió y abrió el paquete: era un libro. A él le pareció extraño que su novia le regalase un libro, pero al ver el título, lo entendió todo: "El Noble Arte de las Bromas".

-Me encanta. Te quiero.-dijo mientras la abrazaba y volvía a besar.

-Y yo.-contestó Melissa, entre beso y beso.

Esa noche tuvo que pasarla en el hospital, y George, para no dejarla sola, decidió quedarse con ella.

Al día siguiente por la mañana, salieron los dos de allí.

-¡Es increíble lo que he echado de menos mi cama en una sola noche!-comentaba Melissa.

-Sí, es lo que suele pasar con las camas en los hospitales. Te hacen añorar a la tuya propia, darte cuenta de cuánto la necesitas.-dijo George, muy melodramáticamente.

-¡Muy gracioso!-dijo irónicamente la chica.-Por cierto, yo tengo que irme ya. En la Academia de Aurores son muy estrictos con el horario.

-Yo también debería irme a la tienda, he dejado a Ron solo y no sé si debería fiarme de él.

-¡Venga, no seas malo! ¡Tu hermano puede encargarse de la tienda perfectamente!

-Si tú lo dices.-dijo riéndose George, que se despidió de Melissa con un beso y se desapareció hasta Sortilegios Weasley. Instantes después ella también se desapareció, aunque con un destino distinto, la Academia de Aurores.